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España,plurinacional
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rgjimenez
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España,plurinacional (LX)
España,plurinacional
LX.- La España de postguerra (2)
Hubo disputas internas.Algunos,sin mucha convicción,querían salvaguardar la independencia a toda costa;otros preferían pedir subsidios,e incluso comer a dos carrillos (cobrar del SERE y de la JARE).Aguirre se sintió ahora republicano,y decidió que esos bienes pertenecían a la República,y por tanto siendo de todos,han de ser para todos,o repartidos en la proporción correspondiente,o administrados en forma que todos tengamos satisfacción.Así subrayaba su derecho al reparto de un botín saqueado en buena parte a la Iglesia.
Al principio hubo fuertes tensiones entre Negrín y los peneuvistas.Negrín pensaba en una ayuda por igual a los refugiados vascos y no vascos,y estaba muy irritado porque el PNV,desde la pérdida de Vizcaya,había estado subsidiando en Francia a hombres aptos para el combate.El peneuvista De la Torre le replicó con la mayor desenvoltura,amenazándole con romper la cordialidad que ha existido hasta ahora.Y Aguirre le advirtió que de la actitud que mostrara el SERE dependería la actitud y conducta del gobierno vasco para con España,anunciando graves disgustos si no deja usted de lado toda consideración de tipo político.Las presiones de Aguirre no tenían,al parecer,carácter político.Negrín rompió las relaciones,después de pedir cuentas de su gestión económica al gobierno vasco.
Esto ocurría en marzo de 1939.No obstante la conveniencia económica obligó al PNV a reconsiderar su altivez,y aceptar algo más tarde la ayuda e inspección del SERE.Pero mantuvo al mismo tiempo una actitud abierta hacia el JARE,con la expectativa de comer a dos carrillos.Pues Prieto,ansioso de éxitos políticos a costa de Negrín,ofreció a Irujo la secretaría general de su organismo.La propuesta no fue aceptada por los sabinianos,debido a su dependencia del SERE,que parecía entonces más solvente,pero daría lugar a una evolución,y también a tensiones dentro del PNV entre los partidarios de una y otra organización de ayuda.Incluso reverdecieron las pretensiones de independencia.Ajuriaguerra,desde su prisión,clamó:Tenemos una arraigada repugnancia a recibir dinero del Estado español.Nunca habían tenido tal repugnancia.Al contrario,habían pedido y hasta exigido todo tipo de ayuda desde la concesión del Estatuto.Cuando el SERE cerró,en 1940,se impuso la opción por la JARE.
Pero a partir de 1942 la situación económica del PNV quedó resuelta,siendo sustituida su dependencia de los organismos republicanos españoles por el Departamento de Estado de los EEUU y el FBI.Además Aguirre logró montar una red de ayuda entre diversos núcleos de vascos bien establecidos en Hispanoamérica.Los sabinianos pagaban la financiación de Washington con labores de espionaje contra los nazis en Francia,y en América contra los izquierdistas españoles,ante los que representaban el papel de aliados solidarios en la desgracia.Los servicios secretos de USA financiaron giras de propaganda de Aguirre por Hispanoamérica,y contribuyeron generosamente a las arcas del partido.No obstante hubo quejas por que esa generosidad contrastaba con la pobreza de la información suministrada por los agentes peneuvistas.
Los nacionalistas catalanes no parece haber tenido la suerte o la habilidad de los vascos.Ni siquiera lograron crear un gobierno de la Generalitat,porque la mayoría de los esquerristas no quería saber nada del PSUC.Pi i Sunyer formó en Londres un Conseil Nacional Catalá,uno de los muchos organismos del exilio sin repercusión en el interior.La mayor parte de los exiliados acentuó al principio,como los sabinianos,su despego hacia España,de la que no esperaban obtener ya nada.En sus Memorias de un federalista Salvador de Madariaga deja constancia de la imposibilidad de hacer admitir a los nacionalistas alguna solución que zanjase el problema nacional.Madariaga,ignorante de las maniobras separatistas del PNV y la Ezquerra durante la guerra,creía honradamente que el federalismo podía dar satisfacción a las aspiraciones nacionalistas en una España unida.Pudo constatar su error después de muchos esfuerzos de concordia y polémicas con unos y otros.
Mientras tanto los vencedores aplicaban su ley,de estilo marcado por las crudas expresiones de José María de Areilza,primer alcalde franquista de Bilbao:No se sabe qué espectáculo era más bajo y denigrante para nuestro pueblo:si ver a sus hombres representativos asesinados en las cárceles y en los barcos,o el contemplar al día siguiente de la matanza cómo el presidente Aguirre,rodeado de los consejeros de su partido,se dirigía solemnemente a oír misa para engañar al pueblo religioso y sembrar la confusión en las conciencias.Que quede esto bien claro:Bilbao no se ha rendido,sino que ha sido conquistado por las armas.Nada de pactos y de agradecimientos póstumos.Ley de guerra,dura,viril,inexorable.Ha habido vencedores y vencidos;ha triunfado la España una,grande y libre;es decir,la de la Falange Tradicionalista.La guerra no había sido excepcionalmente cruenta en comparación con otras del siglo XX (unos 300.000 muertos entre caídos en el frente y fusilados en retaguardia),pero la habían precedido y acompañado odios furiosos y el temor correspondiente.Como hemos indicado,las propagandas izquierdistas habían cultivado muy activamente esos odios como medio de movilización en la lucha de clases.La derecha no había promovido nada parejo en intensidad y sistematicidad,pero al estallar el conflicto su odio se desató a su vez,alimentado por las angustias pasadas,por las crueldades reales o supuestas del adversario,y por la necesidad de asegurar la retaguardia en el período inicial de absoluta superioridad enemiga.Hubo un terror muy parecido en los dos bandos,con un máximo en verano-otoño de 1936,para descender luego y volverse más controlado.Obviamente el vencedor iba a tener muchas cuentas que saldar con el vencido.Prieto lo había anunciado tras el asesinato de Calvo Sotelo.Las derrotadas izquierdas no tuvieron ocasión de vengarse,pero los asesinatos y torturas entre ellas mismas durante la guerra permiten suponer el destino de los fascistas,si éstos hubiesen perdido.
El nuevo régimen no venía predicando el perdón y el olvido,sino sólo medidas de clemencia dentro de una justicia drástica.Prometió inmunidad a quienes no hubieran cometido crímenes,pero nada parecido a una amnistía.En eso hallamos una semejanza y una diferencia con respecto a otras contiendas europeas también marcadas por el odio ideológico,como las de Italia y Francia.Según terminaba la II Guerra Mundial,que en ambos países tuvo al final bastante de guerra civil,decenas de miles de vencidos fueron asesinados,con sólo una pequeña minoría ejecutada judicialmente.En España el resultado no sería menos sangriento,pero con procedimiento inverso:miles de ejecuciones legales y pocos asesinatos sin juicio.Esa represión se cebó en los revolucionarios,y mucho menos en los nacionalistas vascos o catalanes.
La dureza con que fue aplicada tal política se revela en la cifra de 50.000 condenas a muerte,de las que se cumplieron casi la mitad.Quienes vieron su pena conmutada por la cadena perpetua tuvieron bastante suerte,pues en la mayoría de los casos no pasó de seis años.Franco ha sido tildado de cruel por las ejecuciones,pero el hecho de que encauzara la represión a través de tribunales indica algo distinto.Estos tribunales ofrecían garantías precarias sin duda,y algunos jefes militares aprovecharon para causar al enemigo las bajas que no les habían ocasionado en combate,pero con todo el método fue muy superior a la simple venganza en asesinatos oscuros y sin control,practicada en otros países.
Han sustentado la leyenda de la crueldad de Franco historiadores como Tuñón de Lara,admirador de Stalin,pero en ningún caso fue más cruel que sus enemigos.Negrín,por ejemplo,prolongó una guerra perdida multiplicando las víctimas,y trató de enlazarla con la II Guerra Mundial,que las habría duplicado o triplicado.Por no hablar de sus checas y campos de concentración,espeluznantes también para los izquierdistas disidentes.Sin embargo nadie le acusa de crueldad,y muchos historiadores lo alaban como modelo de liderazgo responsable,y hasta heroico.
Puede hallarse la raíz intelectual de esta represión en la insurrección de octubre de 1934.El horror de la derecha se manifestó en el debate subsiguiente en las Cortes.Las izquierdas comparaban gloriosamente su alzamiento con la Comuna de París,63 años antes,reprimida por Thiers;y algo similar pensó la derecha.El diputado republicano moderado Malquíades Álvarez clamó:Thiers,cuando presenció los horrores de la Commune,fusiló produciendo millares de víctimas.Con aquellos fusilamientos salvó la República,salvó las instituciones y mantuvo el orden.Calvo Sotelo insistió en la idea,para horror de Maeztu,que gritó ¡Cuarenta mil fusilamientos!.Cambó resaltó que los violentos no temían reincidir,pues sabían que en España,país de amnistías,su prisión duraría poco y saldrían de ella con aureola heroica,sobre todo los dirigentes.Y así había ocurrido en 1934.No había sido ejecutado un solo jefe de los sublevados,ni siquiera entre los militares complicados y condenados,y sí en cambio tres personajes de muy poco fuste.Sólo dieciséis meses después los miles de acusados gozaban de libertad,en un clima de exaltación y revancha,mientras quienes habían defendido la ley y la democracia sufrían graves amenazas.El general López Ochoa,vencedor de la insurrección de Asturias,fue apresado y asesinado en circunstancias macabras por las izquierdas,al recomenzar la guerra,en julio de 1936.
Rafael Gonzalo Jiménez
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| 04/12/2005 07:41 AM |
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rgjimenez
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España,plurinacional (LXI)
España,plurinacional
LXI.- La España de postguerra (3)
La rebelión de octubre había culminado una tradición de violencias y atentados desde principios de siglo,con cimas como la Semana Trágica barcelonesa de 1909,el movimiento revolucionario de 1917,el pistolerismo de los primeros años 20,el pronunciamiento de Jaca en 1930,las oleadas de incendios,la serie de magnicidios desde Cánovas a Calvo Sotelo,o los cientos de atentados y choques sangrientos durante la II República.Sin duda Franco llegó a pensar como Melquíades Álvarez,Calvo Sotelo y Cambó (éste había propuesto pocas penas,pero cumplidas),y adoptó el método de Thiers de un escarmiento radical,aunque no por fusilamientos en masa,sino por vías judiciales.
Tras la revuelta de 1934 Companys se había jactado de esperar la pena capital,a sabiendas de que no le sería aplicada;pero en 1939 ni él ni los demás líderes albergaban dudas sobre su destino si caían en poder de los vencedores.Por eso todos habían procurado cruzar a tiempo la frontera,sin previsión alguna para sus miles de seguidores implicados en el terror izquierdista,dejados atrás a merced de sus enemigos.
En 1940 llegó a haber 250.000 personas internadas en prisiones y campos de concentración,lo que suponía una carga añadida a la de una economía desarticulada en medio país.Para aliviarla el gobierno recurrió a varias medidas:el 4 de junio dejó en libertad condicional a los condenados hasta seis años,saliendo a la calle decenas de miles de presos;el 1 de abril de 1941 extendió la medida hasta los doce años,con lo que los liberados fueron muchos más,y al año siguiente hasta los 20 años.Los conmutados de la última pena salieron también en su mayoría antes de seis años.Otro medio para reducir rápidamente el tiempo de reclusión fue la redención de penas por el trabajo,de carácter voluntario,con dos días de remisión por cada uno trabajado.En 1945 el número de reclusos superaba en poco al normal en la II República,aunque volvería a aumentar como consecuencia del maquis,la guerrilla organizada al terminar la guerra mundial por los comunistas.
La suerte de algunos dirigentes ilustra la situación creada.El sabiniano Ajuriaguerra,uno de los fautores del pacto de Santoña,se había entregado en 1937.Recayó sobre él la última pena,pero le fue conmutada por prisión pepetua,y a los seis años dejaba la cárcel.Los nacionalistas vascos,a quienes el franquismo debía más de un beneficio,recibieron trato comparativamente bueno,y en 1943 todos o casi todos estaban en libertad,aunque entraron en prisión algunos nuevos,uno de los cuales,Luis Álava,fue fusilado.También se había quedado voluntariamente Besteiro,ejemplo casi único en las izquierdas.Pese a la simpatía que inspiró a sus jueces,le condenaron a 30 años de reclusión por no haber hecho lo preciso para impedir el rumbo revolucionario de su partido.Seguramente habría salido pronto de la cárcel,pero,delicado de salud,contrajo una infección y murió a los pocos meses.
Otros líderes huidos,como Zugazagoitia o el anarquista Peiró,tuvieron peor fortuna.Al ocupar Francia los alemanes,en 1940,fueron entregados a España.Zugazagoitia,de gran dignidad personal,había sido uno de los principales impulsores de la guerra civil en 1934,pero luego se había opuesto a Largo Caballero.En el gobierno de Negrín había aceptado un cargo tan comprometido como la cartera de Gobernación.En los meses de exilio tuvo tiempo de componer el libro Guerra y vicisitudes de los españoles,a ratos conmovedor,y fundamental para entender la guerra.Su sentencia a muerte fue cumplida,pese a haber salvado la vida a algunos derechistas destacados cuando fue ministro.En cuanto a Juan Peiró,ministro con Largo Caballero,había denunciado el terror de las izquierdas,recibiendo por ello amenazas de sus correligionarios,y había salvado la vida de numerosos derechistas.También su condena se ejecutó,pese a los abundantes testimonios a su favor,y en medio de una general desaprobación.Mejor le fue al más destacado jefe militar anarquista,Cipriano Mera,capturado en el Marruecos francés,en 1942.Condenado a muerte (que celebraron con una chocolatada los presos comunistas) fue indultado,y cuatro años después salía libre.
Los nacionalistas catalanes sufrieron menos persecución que los revolucionarios,pero algunos de sus líderes,como Carrasco y Companys,fueron fusilados.Companys había sido,claramente,uno de los principales causantes de la guerra civil.En 1934 se había alzado en armas contra el gobierno legítimo,utilizando con dolo los medios legales puestos en su mano;en 1936 no había hecho nada por impedir la ejecución del general Goded,cuando se había rebelado contra el Frente Popular y fracasado;y había presidido la etapa de máximas violencias y secesionismos en Cataluña,en 1936-37.Huido a Francia,había intentado formar un Conseil Nacional de Catalunya,pero los nazis,al invadir Francia,lo detuvieron y lo devolvieron a España.
Semetido a juicio militar,fue sentenciado a la última pena.Recibió la condena con calma.Aunque masón y anticatólico,pidió los auxilios espirituales de un capuchino,quizá por abundar los nacionalistas entre los miembros de esta orden (como también entre los capuchinos vascos).Finalmente le visitaron el capellán castrense y un jesuita.Se confesó,ayudó a misa y comulgó.Como última voluntad pidió,con cierto humor,pan con un chocolate que le gustaba mucho de pequeño,y tomó un par de copas de coñac.En la etiqueta de la botella firmó,remitiéndola al gobernador del castillo,en señal de gratitud por su trato,y regaló a su defensor,el capitán Colubí,los gemelos de oro de su camisa.Ante el pelotón mantuvo la misma dignidad.Al oír la orden de disparo gritó ¡Per Catalunya!.Muchos,en los dos bandos,habían muerto de forma semejante.Con él terminaba simbólicamente una época.Para los nacionalistas Companys ha quedado como un mártir,y su proceso como un proceso a Catalunya.
Franco gozaba de una inmensa popularidad.Desde luego,le aplaudía la casi totalidad de las derechas,que se habían sentido al borde del despeñadero,y los despolitizados o indiferentes,anhelosos de paz y tranquilidad;incluso muchos enemigos suyos acogían su victoria con alivio,por el fin de la lucha y por la bancarrota moral de las izquierdas,que habían culminado la contienda matándose entre sí.Pese al apoyo popular que decían tener,los partidos derrotados,excepto el comunista,tardarían muchos años en sentirse con ánimos para reemprender la lucha en España.
Se abría un nuevo período en la historia española,que iba a durar treinta y seis años.Franco y los suyos creían haber salvado a España de la revolución y de la disgregación,pero ante ellos se abría un futuro incierto,empezando por la necesidad de reconstruir un país medio devastado,y hacerlo con una carencia dramática de medios financieros,agravada por un fuerte endeudamiento.Durante la guerra,en las zonas que habían ido conquistando,los nacionales habían mantenido un funcionamiento económico aceptable,reflejado,entre otras cosas,en la escasa sobremortalidad por hambre y enfermedades,en contraste con el bando opuesto;pero el rápido final les obligó a afrontar una economía desarticulada en Cataluña y en la zona centro,aumentando las penurias en el conjunto.
La contienda mundial empeoró aún la situación.Con el ejército nazi tras los Pirineos,Franco tenía tres poderosas razones para aliarse con Hitler:la gratitud por la ayuda recibida,la aparente invencibilidad germana,y el hecho de que el Führer no toleraría,si vencía finalmente,a un franquismo ingratamente neutral.Por el lado contrario,los ingleses,dueños del mar,semiestrangulaban el abastecimiento de España para recordarle el coste de una alineación bélica,haciendo de los años 40 y 41 los más duros y hambrientos de la postguerra,si bien no tanto como el 1938 en la zona izquierdista.
Franco interpretó la guerra mundial como una doble lucha:entre las llamadas democracias y las potencias fascistas,en la que se mantendría neutral o no beligerante;y entre Occidente y la URSS,en la que llegó a participar con la División Azul,devolución de la visita de las Brigadas Internacionales y muestra,a su entender suficiente,de gratitud al Führer.En esa estrecha línea,haciendo difíciles equilibrios,corriendo muy serios riesgos,y con tentaciones ocasionales de romper la no beligerancia o la neutralidad,logró mantenerse en aquellos cinco años y medio tan arduos para la reconstrucción de España.
Y después el régimen hubo de afrontar una segunda postguerra,especialmente en 1946 y 1947,causada por el boicot internacional,que hizo volver al hambre y la escasez general de 1941.Esta doble postguerra iba a marcar todo el decenio de los 40.
El carácter del franquismo ha suscitado continuas discrepancias y polémicas,pues aunque el régimen tenía rasgos fascistas,por influencia de Falange y por su relación con Italia y Alemania,no era propiamente fascista.El fascismo se caracteriza por el endiosamiento del Estado,la movilización de masas y la formación de un partido único,que debía encauzar y monopolizar la política.Franco,por el contrario,procuró el equilibrio entre las tendencias falangistas,las tradicionalistas,las católicas y las militares;sólo en contadas ocasiones movilizó a las masas,y siempre colocó la religión por encima de la nación y del Estado.
Otros lo han caracterizado como dictadura militar,pero el ejército,sin duda un pilar esencial del régimen,no actuó en la vida política como fuerza autónoma,ni ocupó tampoco,ni siquiera durante la guerra,los puestos de dirección del Estado.El número de ministros pertenecientes al Ejército fue relativamente limitado,y tampoco puede decirse que la situación social y económica de los militares fuera llamativamente superior a la de los ciudadanos de otros estamentos (J.J. Esparza).No se entiende el franquismo sin su componente militar,pero de ningún modo se redujo a eso.
Rafael Gonzalo Jiménez
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| 04/12/2005 07:45 AM |
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rgjimenez
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España,plurinacional (LXII)
España,plurinacional
LXII.- La España de postguerra (4)
Se le ha caracterizado asimismo como Estado nacional-católico:La Iglesia se somete al Estado y éste,a cambio,convierte el catolicismo en piedra angular de su discurso político y social.Y es verdad que la España de Franco fue un Estado confesional,y que la Iglesia colaboró estrechamente con el régimen hasta el extremo de llegar a controlar territorios como la educación o la censura.Ahora bien,no puede decirse que este nacional-catolicismo,entendido como praxis política,fuera el rasgo esencial del régimen de Franco;en primer lugar,porque sólo se extendió durante un cierto período (hasta finales de los años cincuenta aproximadamente),y además porque ni el Estado-institución,ni la Iglesia,lo subscribieron nunca de modo explícito.Y,sin embargo,es innegable que el régimen debió buena parte de su apoyo social al hecho de identificarse con la Iglesia. (J.J. Esparza).
Tampoco se acomoda bien el franquismo a otras definiciones que de él se han hecho,como el de régimen personal o autocracia,pues aunque el de Franco fue el régimen de una persona,la verdad es que no fue un régimen personalista:desde que se crearon las Cortes,en 1942,hasta su muerte en 1975,Franco sólo ejerció ocho veces su prerrogativa personal para dictar leyes.El poder nunca dejó de estar bajo la sombra de Franco,pero no residió completamente en él,sino que más bien flotó entre una compleja constelación de órganos e instituciones (J.J. Esparza).
Y se lo ha llamado dictadura desarrollista,como algunas del Tercer Mundo:Una élite que llega al poder con un programa casi exclusivamente centrado en objetivos económicos.Pero la de Franco tampoco fue una dictadura del desarrollo,porque no nació con ese objetivo,ni el desarrollo fue tampoco el horizonte esencial de su política;es verdad que España se desarrolló bajo Franco y que el propio régimen sacrificó algunas de sus iniciales convicciones en provecho del crecimiento industrial,pero,como en los casos anteriores,el desarrollo es sólo una parte de su perfil (J.J. Esparza).
Ha habido otros intentos de definición,siempre insuficientes.No hay un sistema franquista en la historia de las ideas políticas,aunque sí haya una Era de Franco en la historia de España.Aquel régimen no sería un sistema,ni siquiera un modelo institucional,sino que,sencillamente,Franco hizo una política que aplicaba ideas vigentes en la órbita de la derecha española desde antes de la guerra,y muy singularmente el catolicismo doctrinal de Menéndez Pelayo y Acción Española.Y todo ello apoyado en una estructura de poder completamente singular,nacida de una situación excepcional (Fernández de la Mora).
El comportamiento del franquismo también está lleno de paradojas más o menos reales.Antiobrero,según sus oponentes,elaboró la legislación social más obrerista de la historia de España;oficialmente antijudaico,salvó de la persecución nazi a más judíos,probablemente,que cualquier otro Estado,exceptuado el Vaticano;supuesto títere o criatura de Hitler y Mussolini,mantuvo a España fuera de la II Guerra Mundial,para gran beneficio de los Aliados;de doctrinas presuntamente incompatibles con el desarrollo económico,presidiría la etapa de más rápido crecimiento disfrutada por España antes;eminentemente represivo,el número de presos en sus cárceles llegó a ser uno de los más bajos del mundo comparativamente a su población,aunque,a la muerte de Franco,contaran aún en ese número algunos centenares de presos políticos.Rígido e incapaz de evolucionar,era muy diferente en los años 40 y 60.Etc.Basten estas consideraciones para entender la insuficiencia o tosquedad de la imagen de él elaborada en estos años por la propaganda,más que por una historiografía seria.
Entender ese régimen y su duración exige recurrir no sólo a categorías generales,sino a la historia anterior.Ya vimos cómo la dictadura de Primo de Rivera surgió de la incapacidad de la Restauración ante los desafíos revolucionarios.Mucha gente concluyó entonces,en medio de la crisis general europea,que la democracia liberal no podía,por sus propias características,afrontar tales retos.La dictadura debía alumbrar nuevas fórmulas políticas,vagamente elaboradas en torno al corporativismo o democracia orgánica,en cuya raíz encontramos,en España,desde la Institución Libre de Enseñanza a socialistas como Fernando de los Ríos,pasando por diversos catalanistas,Maeztu o Madariaga,y hacia la que derivó buena parte del movimiento maurista.Uno de sus rasgos consistía en que las personas no votarían como individuos,sino en calidad de miembros de colectivos como el sindicato,el municipio o la familia.
No obstante el peso del catolicismo y de la tradición liberal en la derecha española,y no la oposición de la izquierda,habían impedido en los años 20 la consolidación de un sistema fascista o corporativo,y la experiencia abocó a la II República,una pseudodemocracia anticatólica y de tono izquierdista,que creyó poder impulsar y encauzar al mismo tiempo a los movimientos revolucionarios.El resultado habían sido las más sangrientas convulsiones de España desde la I República,y finalmente la guerra civil.Tal experiencia había convencido a la mayor parte de la derecha –como,en otro sentido,de la potente izquierda extremista- de que la democracia liberal no tenía futuro.El régimen de Franco proclamaba,por tanto,la necesidad de superar dicho sistema mediante la democracia orgánica,fórmula que iba a revelarse inoperante a la postre.
Aun así,el franquismo albergó desde el principio dos corrientes de opinión,más implícitas que explícitas.Una lo veía como una superación efectiva de los sistemas políticos ensayados antes,y otra lo entendía como un régimen transitorio,nacido de unas circunstancias excepcionales,y que debía dar paso,antes o después,a otra cosa por el momento indefinida.La segunda interpretación ganó terreno conforme en Europa Occidental se asentaban sistemas demoliberales,tras la crisis de postguerra,y más cuando el peligro comunista perdió inminencia desde la revisión del stalinismo,en 1956,de la división entre la URSS y la China de Mao y el indisimulable fracaso económico de su sistema.La idea del franquismo como un régimen excepcional permitía,a la muerte de su fundador,la transición pacífica a lo que siguen llamando democracia,otros y yo partidocracia.
Pero en 1939 la dictadura se presentaba como enemiga y superadora de la revolución,la comunista ante todo,también del sistema demoliberal,y de los secesionismos internos.A este último aspecto dedicaremos aquí la atención principal.
Una faceta esencial del nuevo régimen era un nacionalismo español exacerbado,sobre todo en los primeros años.La nación española fue definida como unidad de destino en lo universal,frase de José Antonio Primo de Rivera,de sentido nada claro,acaso referida a una proyección imperial,también muy usada por la propaganda.La idea de imperio pasó por unos años a primer plano.Pero también ahí predominaba la vaguedad.¿Implicaba la expansión política por otras tierras,o más bien una preeminencia cultural?.Seguramente se pensaba en las dos cosas,pero sin arriesgar demasiado por la primera.Cuando Franco pidió a Hitler buena parte del imperio francés en el norte de África como compensación a su entrada en la guerra mundial,¿lo hizo creyéndolo factible,o usando unas peticiones desmesuradas como justificación para evitar verse arrastrado a la contienda?.Es difícil saberlo,aunque el resultado práctico no ofrece dudas.En todo caso la idea de una expansión política sólo podía plantearse con relación a África,y a duras penas,pues el continente ya estaba repartido entre potencias más fuertes,si exceptuamos Portugal.Y en relación con América se trataba más bien de una aspiración a fomentar los lazos culturales y políticos,no de una impensable recolonización.En realidad el imperio nunca pasó de la retórica.
Tiene interés el lazo entre este imperialismo y el patrocinado por el nacionalismo catalán desde Prat de la Riba,pues sin duda hay una influencia catalanista ejercida a través de Eugenio d´Ors,uno de los mentores de Falange,y menos directamente de Cambó,aunque se trataba de dos ideas básicamente distintas.El imperialismo falangista se inspiraba en un imperio auténtico,cuyos considerables restos se habían perdido en 1898,sólo cuarenta y dos años antes.El imperialismo de Prat no presentaba esa hilación histórica:Catalunya debía impulsar y dirigir la construcción de un imperio ibérico de nuevo cuño,sin casi nada que ver con el antiguo,si bien en cierto modo reintroducía por la ventana la españolidad de Cataluña rechazada por la puerta.
Ya hemos visto cómo esa dinámica empujó a Cambó a un progresivo españolismo,nunca concluido.Y es que sólo España,como conjunto,podía asumir algo parecido a una misión imperial,por lo demás anacrónica.Cataluña,como parte de España,podía destacar en algún aspecto,pero carecía del peso económico,demográfico y cultural para convertirse en la nación dirigente de un conjunto de naciones ibéricas,cuya tendencia natural sería la disgregación.Tampoco el idioma catalán podría sustituir al castellano como lengua imperial o de cultura.De ahí que el progresivo españolismo de la Lliga opusiera,en otros nacionalistas,un imperialismo en teoría más modesto y realizable,a aplicar en los que siguen llamando Países catalanes:Valencia y Baleares,a veces también Aragón,para recuperar la situación medieval anterior al nefasto compromiso de Caspe.
Rafael Gonzalo Jiménez
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| 04/12/2005 07:48 AM |
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rgjimenez
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España,plurinacional (LXIII)
España,plurinacional
LXIII.- La España de postguerra (5)
El imperialismo catalán consistió,pues,en una metáfora ideológica,entendida como una oferta política de naturaleza distinta a un programa realizable,al menos en el corto plazo de la acción parlamentaria normal.Es otro modo de llamar a ideales o aspiraciones estratégicas quizá inalcanzables pero que,no obstante,condicionan la política corriente.La españolización del esquema catalanista,pasado de metáfora a poder,de impulso centrífugo a refuerzo centrípeto,llevaba directamente a una dictadura cuyas pretensiones internacionales eran desaforadas y grotescas (Ucelay).La verdad es que el franquismo,de tan cerrado,se estranguló políticamente a sí mismo.(Iden.).Para permanecer 36 años y abrir paso,por reforma,a un régimen democrático,debió ser un estrangulamiento muy suave.En la España de los años 40 el imperialismo constituyó precisamente una metáfora,en un sentido más fuerte todavía que en el nacionalismo catalán:no pasó de ideal vaporoso,y desde luego el muy realista Franco no intentó en serio obrar de acuerdo con sus pretensiones desaforadas y grotescas.Cambó y otros,por el contrario,habían dedicado un considerable esfuerzo a llevar a la práctica sus ideales imperialistas.
En todo caso la política inicial,pronto suavizada,del nuevo régimen consistió en tratar de erradicar los hechos diferenciales vasco,catalán,y en menor medida gallego,substituyéndolos por una uniformidad castellano-española.El idioma común fue impuesto con exclusividad en todas las actividades oficiales o educativas,igual que hacen desde años Euzkadi y Catalunya con el vascuence y catalán.Un suceso indicativo fue la prohibición,por la autoridad militar,de difundir miles de folletos en catalán,preparados por la Falange al ser derrotadas las izquierdas en Cataluña;pero hoy se está prohibiendo también el uso del castellano,en Cataluña al menos,incluso en letreros comerciales.Algunos carteles recomendaban:Español,habla la lengua del imperio.Al principio quedó prohibida hasta la edición de libros o la predicación en los idiomas vernáculos.En cementerios vascos fueron picadas las lápidas con nombres sabinianos.No faltaron conatos ocasionales,sin mayores consecuencias,de impedir el uso corriente de dichos idiomas.
Esta dureza era nueva.El patriotismo tradicional hispano daba fuerte relieve a las particularidades regionales,incluso evocando un cierto foralismo.La centralización estricta enlazaba más bien con el liberalismo,rechazado por el nuevo régimen,pero acentuado entonces.Para el franquismo,en sus momentos iniciales de triunfo,los nacionalismos vasco y catalán habían fomentado los odios conducentes a la disgregación de España y a la guerra,y por tanto debían ser extirpados;habían usado las lenguas regionales como instrumentos de sus ideas antiespañolas,y por lo tanto esos idiomas debían ser proscritos de la vida oficial.El castellano sería el vehículo prácticamente único para imbuir en las siguientes generaciones un ideal españolista.
Llaman la atención las semejanzas de estas actitudes con las de los nacionalismos vasco y catalán,incluso a veces en el tono.Así en esta indicación del ministerio de Educación:escuchad bien esto y para siempre,niños españoles.¡El que de vosotros olvide su lengua española o la cambie por otra dejará de ser español y cristiano!.¡Por traición contra España y pecado contra Dios!.¡Y tendrá que escapar de España!.¡Y cuando muera su alma traidora irá al infierno!.Los nacionalismos vasco y catalán aspiraban a arrasar los elementos que ellos consideraban españoles,arraigados en ambas poblaciones por siglos de intenso intercambio cultural y demográfico,sustituyéndolos por un vasquismo y un catalanismo que en parte no menor constituían invenciones de última hora,pues durante siglos vascos y catalanes se habían sentido españoles.Ahora se intentaba la operación contraria,erradicando las manifestaciones regionales en aras de un exclusivismo españolista.
Tales medidas debieron haber provocado resistencia popular y apoyo a los nacionalistas que,aun vencidos,permanecían,a veces enquistados en los organismos del nuevo régimen.Apoyo asimismo a partidos como el comunista,que incluía el derecho de autodeterminación en su programa.Pero la reacción fue prácticamente nula,indicio de cuán harta había terminado la población de la experiencia republicana y de la guerra civil.No sólo en aquellos años,sino durante todo el franquismo,la oposición de los nacionalismos tendría escaso relieve,con la muy tardía excepción de ETA.
La gran masa de la población vasca y catalana acogió al franquismo entre la simpatía y la indiferencia,suministrando una parte importante de los dirigentes políticos y económicos de un régimen acaudillado por un gallego.La tradicional versión tipo lucha de clases trata a esos dirigentes de burgueses opuestos al pueblo,pero muy pocos vascos y catalanes rechazaron el nuevo estado de cosas,o prestaron respaldo a los izquierdistas y nacionalistas en sus escasos conatos de lucha.Así ocurriría hasta finales de los sesenta,y aun entonces ese respaldo fue minoritario.Por otra parte,los catalanes y vascos integrados en la estructura del régimen,o adaptados a él,pertenecían a Cataluña y Vasconia tanto como sus contrarios,aunque luego éstos,con mentalidad algo totalitaria,hayan pretendido borrarlos.
Muy pronto se autorizó la edición de libros,al principio religiosos,en los idiomas regionales,y se promovió el rescate del folklore y costumbres antiguas.Hubo permiso e incluso aliento para el estudio particular del catalán y el vascuence,para los premios literarios y otras actividades de promoción,a veces apoyadas económicamente desde organismos oficiales o desde Cajas de Ahorro,como sería el caso de las ikastolas (escuelas en vascuence) ya en los años 60.En 1952 se fundó en Salamanca la primera cátedra universitaria de vascuence.La inicial desconfianza y persecución hacia los idiomas y simbologías regionales dejó pronto paso a la simple postergación,con muchas excepciones.La propaganda nacionalista pinta de todo esto un cuadro exageradamente negro,y si admite otros tintes los atribuye al miedo del régimen por las presiones de unos y otros.Pero en verdad el franquismo no tuvo razones para temer excesivamente a sus contrarios.
Por otra parte tanto la industria vasca como la catalana fueron muy estimuladas por el nuevo régimen,no por una preferencia especial,sino por constituir ambas regiones la principal base fabril del país,con una acumulación de experiencia y capacidad empresarial por encima de la media.Ello,y probablemente el muy proteccionista arancel Cambó,haría que hasta 1962,en que fue derogado,no cobrase ímpetu la expansión industrial en otras regiones.
Si en el interior,durante los años 40,los nacionalismos catalán y vasco apenas daban señales de vida,en el exilio ocurría lo contrario;al menos con el PNV.Aguirre,tras una pequeña odisea esquivando a los nazis en Europa,adquirió en América,desde 1942,un protagonismo de primer orden,apoyado por los servicios secretos de EEUU,de los que pasó a estar prácticamente a sueldo.El jefe sabiniano aparecía por doquier como el representante de un pueblo vasco víctima de un genocidio emblematizado en el bombardeo de Guernica.La leyenda de Guernica se había extendido con tremenda fuerza emocional por América,convirtiéndose en un mito perdurable e indiscutido hasta hace pocos años:el ataque deliberado a los símbolos más sentidos de los vascos,realizado como ensayo de extermino en masa,con resultado de más de 1.600 muertos en una pequeña población sin interés militar.Junto a ese tema explotaba el de su solidaridad con la República democrática española,arrasada por el fascismo.
En giras por Hispanoamérica el ex lehendakari se hizo la figura más destacada no ya del PNV,sino de todo el exilio español.Refleja su éxito esta descripción de su apoteósica acogida en Buenos Aires:Todo ello culminó con la sesión del Congreso en la que fue recibido el Lehendakari con todos los honores,hablando todas las opiniones y todos los partidos haciendo de él una apología magnífica.¡Al contestar fue tal la emoción que a todos infundió que los taquígrafos no pudieron copiar sus últimas palabras porque a ellos,como al resto de los oyentes,se les caían las lágrimas!. En fin,algo magnífico y de imposible descripción.Ha sido el acontecimiento más prodigioso que pudierais y que pudiéramos pensar.Podemos,pues,decir gráficamente que se ha metido a todo el mundo en el bolsillo.
El papel de Aguirre descolló más aún porque los exiliados republicanos,agriamente enfrentados entre sí,se neutralizaban en una guerra de rencillas.El sabiniano entendió que su secesionismo no hallaría eco fuera de España si no lo atenuaba externamente y lo vinculaba a la supuesta legitimidad republicana,y así,sorprendentemente,ejerció en todo el exilio español el papel de árbitro y apóstol de la unidad política y el olvido de los rencores mutuos.Él sabía que la vuelta a España nunca llegaría al margen de sus compañeros de armas de la guerra,a quienes su partido espiaba a favor del FBI.No obstante esa comprensión hacia los españoles disgustó a los puristas del partido.
Rafael Gonzalo Jiménez
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| 04/12/2005 05:50 PM |
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rgjimenez
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España,plurinacional (LXIV)
España,plurinacional
LXIV.- La España de postguerra (6)
La actuación de Aguirre tomó mayor vuelo desde 1943.En general la prensa y los gobiernos de los EEUU y Gran Bretaña habían mostrado respeto a Franco,pues si éste hubiese entrado en guerra al lado de Alemania les habría ocasionado arduos problemas.Pero después del desembarco aliado en el norte de África,en noviembre de 1942,y de la victoria soviética en Stalingrado,la situación estratégica había cambiado,la derrota del Eje empezó a dibujarse con claridad,y la postura española importaba ya mucho menos.Entonces los anglosajones cambiaron bruscamente,tornándose más y más amenazantes hacia Franco.Y Stalin,por su parte,no pensaba consentir la permanencia en el poder de quien le había derrotado en España y,no contento con ello,había mandado la División Azul a combatir a la URSS.El destino del franquismo parecía irremisiblemente sellado,a los ojos de casi todo el mundo.
El cambio de la marea bélica electrizó al PNV y a todo el exilio:el retorno triunfal parecía indudable y próximo,sin necesidad de especial esfuerzo por su parte.Sólo debían esperar la consumación de la derrota alemana,y mientras tanto reafirmar sus contactos en las chancillerías británica y de los EEUU.El problema principal radicaba en que,aunque deseosos todos de volver a España como árbitros y beneficiados de la nueva situación,persistían entre ellos las enconadas aversiones,y no lograrían unificar sus posturas.El PNV constituyó ya en 1943,dentro de España,una Junta de Resistencia y Consejo delegado del Gobierno Vasco,con la colaboración de los sindicatos socialista y anarquista.Su incidencia fue mínima.
Los comunistas obraron con mayor energía.En combatividad excedían de lejos a los demás partidos derrotados.Pese a ser peseguidos con especial saña por un régimen que veía en ellos al enemigo por excelencia,no habían cejado en el intento de volver a la lucha en el interior,por más que las reconstrucciones del partido en España fracasaran a veces por sospechas e incomprensiones entre los del interior y los del exterior,causantes de denuncias y asesinatos entre ellos.Comprendiendo mejor que nadie la conveniencia de crear una base firme en España antes de la victoria aliada,no escatimaron esfuerzos en ese fin.
Además los comunistas españoles habían descollado en la resistencia francesa contra los alemanes.Lo habían hecho desde el ataque de Hitler a la URSS,en junio de 1941,pues antes,mientras regía el Pacto germano-soviético,ellos y los comunistas franceses habían obrado como traidores a Francia.Al paso que este país era liberado por los anglosajones,desde junio de 1944,el PCE planeó invadir y levantar en España un vasto movimiento de guerrillas (adoptando el nombre francés de maquis),para garantizarse la preeminencia en la hora del triunfo gracias a su organización,influencia y armas.
En teoría la empresa gozaría de condiciones óptimas.Dentro de España había mucha miseria,por tanto debía haber mucho descontento,y sed de venganza por la represión.Cientos,quizá algunos miles,de izquierdistas andaban huidos por campos y montañas,buena recluta para la guerrilla.Los logros del Frente Popular,tan recientes,debían estar por fuerza bien grabados en la memoria del pueblo,seguramente ansioso de recobrarlos;máxime en Cataluña y Vasconia,donde a la triste situación general se añadían las injurias no ya al nacionalismo,sino al simple catalanismo o vasquismo.Estos factores no bastaban a provocar un estallido popular,ni siquiera la ayuda a una eventual lucha antifranquista,debido al miedo a la policía.Pero así como la represión tiene eficacia cuando la gente se siente muy poderosa y no percibe una salida política,se vuelve contraproducente en otro caso.Y,justamente,con los tanques de USA en Francia,y la próxima derrota de Hitler,quienes debían sentir miedo eran los represores,y esperanza la población.Una acción armada intensa atraería necesariamente a las democracias y serviría de excelente causa o pretexto para su intervención en España.Las circunstancias difícilmente habrían favorecido más un movimiento guerrillero.Se trataba de reavivar la guerra civil,con la práctica seguridad de vencer en este tercer asalto.
Y no erraba la impresión de que en las filas franquistas cundía la ansiedad.Muchos daban por hundido al régimen,y tanto entre los políticos como entre los militares menudearon las intrigas y los contactos con la embajada británica en Madrid.Como en el nuevo diseño de Europa Franco y la Falange resultaban inaceptables no sólo para Stalin,sino para las democracias,urgía presentar una solución de derechas,una monarquía aceptable para los Aliados y para una parte,al menos,de los exiliados.
Entonces un sector de los monárquicos se ofreció a los anglosajones como salida de conciliación,y para evitar una revancha izquierdista.El aspirante al trono,don Juan,hijo de Alfonso XIII,y parte de sus asesores,en especial Gil Robles –eclipsado en la España de la postguerra- y Sáinz Rodríguez,ex ministro de Franco,concluyeron que sólo había un modo de eludir la catástrofe:la dimisión de Franco,y la restauración de una monarquía abierta a los políticos exiliados,aunque con rasgos autoritarios para convencer a una opinión interna alerta ante un nuevo peligro revolucionario.Con esa perspectiva,el entorno de don Juan llegó a gestionar la invasión de las Canarias por Gran Bretaña,un poco al estilo de Prieto durante la guerra,así como una provocación de gran estilo con los servicios secretos de USA,para que entraran hasta Madrid los tanques aliados y proclamasen a don Juan,utilizando una prevista acción guerrillera comunista y so pretexto de inestabilidad en España.
Pero Franco consideraba que el retorno de los viejos partidos,con una monarquía más o menos inspirada en la Restauración,haría vanos los sacrificios de la guerra,y devolvería a España al caos de 1936.Hizo notar a don Juan que la rebelión contra el Frente Popular no había invocado la monarquía,sentida sólo por un sector minoritario de los sublevados.Si alguna vez volvía la monarquía quedaba claro que se lo debería a él,al Caudillo,y de ningún modo a unos grupos monárquicos de tan reconocida flojera.Pese a los sombríos augurios,Franco no creía duradera la alianza entre Stalin y las democracias,por lo cual éstas tendrían que avenirse antes o después con su régimen.
En octubre de 1944 Franco propuso una alianza al primer ministro británico Winston Churchill.A su juicio la ola soviética sumergiría a gran parte de Europa,dejando a España y Gran Bretaña como únicos bastiones reales de resistencia.Churchill replicó agriamente:Induciría a un grave error a Su Excelencia si no alejase de su mente la idea de que el Gobierno de Su Majestad estaría dispuesto a considerar la formación de un bloque de poder basado en la hostilidad contra nuestros aliados rusos.El gobierno británico considera la colaboración permanente anglo-rusa,dentro del sistema de la organización mundial,como imprescindible para sus propios intereses y esencial para la paz futura y la prosperidad de Europa en su conjunto.El embajador británico S. Hoare había advertido a Franco que los anglosajones impondrían la ley en el continente al terminar la guerra:Tengo la segura convicción de que para entonces Gran Bretaña será la más fuerte potencia militar de Europa.Nuestros ejércitos,por primera vez en muchos años,serán tan numerosos como eficaces.Las fuerzas aéreas británicas serán las más poderosas de Europa.No había razón ni para temer ni para chocar con la URSS,y ambos políticos británicos trataron de disipar cualquier ilusión de supervivencia que Franco y sus seguidores pudieran albergar especulando con el peligro soviético.
Franco demostró una previsión extraordinariamente clara,y Churchill y Hoore una miopía notable.
En octubre de 1944 comenzaba la ofensiva guerrillera comunista con una invasión de 3.000 hombres por el valle de Arán,en Lérida,y penetraciones menores por Navarra y Huesca.Los maquis esperaban una entusiasta acogida popular,más en Cataluña,y fue enorme su decepción al hallar un vacío generalizado,cuando no la colaboración de las gentes con las tropas y guardias civiles enviados,tras la sorpresa inicial,a cortar la invasión.La aventura terminó pronto y desastrosamente para los maquis.
A fin de dar cobertura política a su intento,el PCE había creado una Junta de Unión Nacional,con propósito de aglutinar bajo su iniciativa a los demás exiliados bajo el marchamo de la legalidad republicana.Un manifiesto de Unión Nacional en Francia,de agosto de 1944,poco después del desembarco de Normandía,clamaba:¡La hora ha llegado!.¡No se puede perder un momento!.Ha llegado el período de organizar la lucha activa por la reconquista de España.Pero sus propuestas chocaron con un obstinado rechazo.Los republicanos,así como los nacionalistas catalanes y vascos,recordaban los métodos comunistas para lograr la hegemonía,y además su espíritu no les empujaba a la acción,sino más bien a la intriga en las cancillerías,con vistas a alcanzar sus objetivos ofreciéndose a los Aliados.Por esas razones ninguno quiso oír hablar de lucha guerrillera o de cualquier otro tipo,y Unión Nacional y todos los montajes unitarios de los comunistas nunca representarían más que a éstos.
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Rafael Gonzalo Jiménez
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| 04/12/2005 08:04 PM |
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rgjimenez
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España,plurinacional (LXV)
España,plurinacional
LXV.- La España de postguerra (7)
No desanimó al PCE la derrota del valle de Arán,y de su diplomacia con los Aliados,y con la caída de Berlín en mayo de 1945,y el boicot a España,decretado por las Naciones Unidas al año siguiente,el maquis se recrudeció,extendiéndose desde Galicia a Andalucía y Levante.Sin embargo tuvo escaso seguimiento popular,y las partidas,cada vez más aisladas,derivaron hacia el bandolerismo.La Guardia Civil,y en algunos casos el Ejército,las acosó hasta que,en 1948,los comunistas,aconsejados por Stalin,dieron marcha atrás.Retirar las guerrillas resultó un proceso lento y difícil,y siguió habiendo actos de violencia hasta 1952,pero la derrota fue total.Sin darse por vencido,el PCE cambió su estrategia hacia una lenta penetración en los medios universitarios y obreros,que le rendiría frutos importantes,si bien a muy largo plazo.
En Vasconia y Cataluña el movimiento guerrillero apenas encontró eco,pese a reivindicar los derechos nacionales.En Cataluña resurgiría por unos años el terrorismo anarquista,también aplastado sin contemplaciones.Los nacionalistas vascos y catalanes permanecieron al margen,salvo con acciones menores y testimoniales.
En 1947 se produjo una amplia huelga en Bilbao,y los nacionalistas e izquierdistas reivindicaron su dirección,pero se trató de un movimiento básicamente espontáneo;lo mismo ocurrió con el masivo boicot popular a los tranvías de Barcelona,y otras huelgas en Vizcaya en 1951.El telegrama de Aguirre al presidente Truman,en septiembre de 1950,trasluce cierto desaliento en su énfasis algo peculiar:Así como hace años la palabra y los actos del gran Presidente Roosevelt constituían,después de Dios,nuestra suprema luz y esperanza,hoy también las palabras y actos de usted,su ilustre sucesor,constituyen la esperanza más firme de cuantos luchamos por la libertad y la dignidad humanas,contra sus opresores,sean los fascistas de Franco o los comunistas de Stalin.Si la suprema luz de Roosevelt no había satisfecho del todo la esperanza de los luchadores sabinianos,la de Truman no iba a hacerlo mucho más.Y el PNV tampoco había luchado contra el comunismo de Stalin,salvo desde 1946 y por presión de USA.Al contrario,se había aliado con él y los demás revolucionarios durante la guerra civil.También les había hecho traición,pero no resulta fácil llamar lucha a esos actos,que además tanto habían beneficiado a los fascistas de Franco.
Para entonces los cálculos de Franco iban cumpliéndose:la alianza entre soviéticos y occidentales se agrietaba hasta convertirse en un cerrado enfrentamiento llamado guerra fría.El aislamiento del franquismo se suavizaba,y en 1953 quebraba por completo,gracias al concordato con el Vaticano y a los acuerdos militares con los EEUU.En 1955 el régimen entraba en la ONU,que diez años antes se había proclamado incompatible con él,aunque no con los sistemas comunistas
¿Por qué no respondió la población al intento guerrillero ni a las maniobras políticas?.Los políticos antifranquistas dicen que debido a la represión,pero 1)si hubiese existido habría desatado una rebelión todavía más exasperada;2)yo he vivido esos años y no puede hablarse de represión alguna.También se ha explicado por la liquidación física de los dirigentes y elementos capacitados revolucionarios e izquierdistas,pero 1)siendo el número de fusilados o asesinados muy parecido en los dos bandos,mayor problema debían tener las derechas,máxime si queremos creerlas,como insiste la propaganda,representantes de una pequeña oligarquía,que habría quedado destrozada:2)hasta la muerte de Franco he sido antifranquista,pero más antirrepublicano,a pesar de que nunca he sido monárquico:me refiero pues a la II República española.En el mundo real el régimen recibió un respaldo popular indudable,lo que no resulta extraño si atendemos a la todavía muy fresca memoria colectiva del Frente Popular,y a la aversión generalizada a un nuevo enfrentamiento civil.Para muchos Franco representaba una esperanza y la dignidad nacional frente a presiones externas.
La evolución política hundió todas las esperanzas y euforias suscitadas en el exilio desde 1943.Aunque nacionalistas y republicanos continuaron pronosticando cada año la inevitable caída de Franco,debido a su absoluta impopularidad,el desánimo y la pasividad se apoderaron de casi todos ellos.Sólo el PCE persistía en una lucha a veces heroica,a veces turbia,pero sin éxito entre las masas.Los nacionalistas vascos y catalanes se centraron en su supervivencia en el extranjero,pero,debido a su escasa incidencia dentro de España,no contaron para nada en la historia del franquismo,excepto el problema de ETA,en sus postrimerías.
Así pues,y con la relativa excepción del PCE,en la postguerra casi se desvanecieron de la vida de España los partidos y movimientos que tanto habían condicionado la historia anterior de España.Por los años 60 la Lliga y la Ezquerra seguían desaparecidas dentro de España,existiendo sólo grupúsculos nacionalistas dispersos y poco audaces.Algo similar pasaba al PNV,-su líder Aguirre falleció en 1960-,reducido a tertulias nostálgicas de gente mayor y algunos jóvenes receptores de la vieja doctrina a través del montañismo.Pero en esa década iba a surgir en las dos regiones un nuevo nacionalismo,muy ligado a sectores radicalizados de la Iglesia y con influencias marxistas.Ello ocurría,especialmente,a partir del giro en la orientación de la Iglesia católica promovido por el Concilio Vaticano II.Se abría así una etapa,de rasgos peculiares,en la evolución nacionalista.
Rafael Gonzalo Jiménez
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| 04/12/2005 10:24 PM |
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rgjimenez
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España,plurinacional (LXVI)
España,plurinacional
LXVI.- Revolución en la Iglesia (1)
Un pilar fundamental del régimen de Franco fue la Iglesia católica,que adquirió un protagonismo como no lo había tenido desde principios del siglo XIX.Su influencia se manifestó en la enseñanza y en las normas referidas a la moral pública,en la asistencia social,el ahorro popular (Cajas de Ahorro),la legislación laboral,la formación sindical,etc.;y,con mayor o menor peso,en casi todos los ámbitos de la sociedad.La Iglesia,por doctrina y tradición,rechazaba los movimientos revolucionarios,en especial los comunistas,considerándolos una degradación de la dignidad humana.Por ello había constituido un sólido valladar a la expansión de estos movimientos en Europa y América.Eso y la exterminadora persecución antirreligiosa del Frente Popular habían inclinado resueltamente a la inmensa mayoría del clero y de los católicos españoles por el bando que los salvaba de destrucción,aunque el anticomunismo tenga también motivos económicos.Pero las persecuciones republicanas a la Iglesia hicieron que desde muy pronto el obispo de Pamplona,el vasco Olaechea,y poco después el de Salamanca,el catalán Pla y Deniel,calificaran la guerra civil de Cruzada,aunque el documento conjunto de los obispos de 1937 eludiera esa palabra.
La identificación eclesiástica con el franquismo no excluyó recelos ante el filonazismo presente en sectores de la Falange.Durante la contienda española habían entrado en crisis las relaciones entre el Vaticano y Hitler,sobre todo por la imposición de las concepciones paganoides y del absolutismo estatista nazis.Numerosos sacerdotes habían sido detenidos en Alemania,y en concentraciones de masa se pedía colgar a los clérigos.Pío XI publicó en marzo de 1937 la encíclica Mit brennenderSorge,condenando el hitlerismo:Estos necios que presumen de separar la moral de la religión constituyen hoy legión.No se percatan de que,desterrar de la escuela y de la educación la enseñanza confesional,impidiéndola contribuir a la formación de la sociedad,es caminar hacia el embrutecimiento y la decadencia moral.Frase que me llama necio,aunque crea que el laicismo estatal no deba suponer persecución religiosa.Encíclica por tanto que el régimen de Franco acertó al no dejar leerla desde los púlpitos de la Iglesia,aunque protestaran ex republicanos como Irujo.
Y es que,aceptado lo de Cruzada,en los primeros años surgieron discrepancias con las tendencias más extremistas de la Falange,representadas entonces por jóvenes intelectuales ya prestigiosos como Dionisio Ridruejo,Pedro Laín Entralgo,Antonio Tovar o Gonzalo Torrente Ballester.El nazismo,con sus éxitos militares y antes los económicos,y su estilo disciplinado y eficaz,parecía abrir un mundo heroico y emocionante,preñado de confusas promesas.Su paranoia antisemita no había dado lugar aún al genocidio,que tampoco fue conocido en España,al menos en todo su horror,hasta el final de la II Guerra Mundial.Muchos falangistas,pues,se sintieron atraídos por la experiencia,e intentaron imitarla en España.Pensaban integrar a la Iglesia como un elemento clave,pero subordinado,dentro de un Estado totalitario,no antirreligioso ni paganoide.Aunque sea cierto que también albergaba la Falange algunas tendencias anticlericales.
La disgustada jerarquía eclesiástica criticó las estridencias panteístas y hegelianas del pensamiento fascista,en particular la divinización del Estado,al que no pensaba supeditarse.En la pugna la Iglesia hubo de sacrificar sus organizaciones sindicales,cooperativas.etc.,pero salvaguardó el derecho a crear escuelas y colegios propios,algunas instituciones universitarias,obras asistenciales y sanitarias,y cuanta influencia social pudiese.Antes de la guerra la Iglesia había defendido la conciliación y el legalismo hacia la II República,mientras la Falange se había rebelado muy pronto contra ella,incluso con las armas,cuando recibía atentados mortales.Para los falangistas la presión eclesiástica había prolongado una República inviable,dando alas a la revolución y a la guerra civil.No atacaban por ello directamente a la jerarquía eclesiástica,pero sí a Gil Robles y la CEDA,tan unidos todos durante los años republicanos.
De todas formas la Falange no despertaba suspicacias sólo en la Iglesia,sino también en el grueso del Ejército,parte de él monárquico tradicional,y otra parte alérgica al fascismo.Ante estas oposiciones el aparato falangista iría perdiendo poder,aunque siempre mantuviera una porción considerable de mando.
La unanimidad pro franquista de la Iglesia no era pues completa.Varios sacerdotes,intelectuales y políticos católicos habían defendido al Frente Popular,y el clero nacionalista catalán y vasco se había desolidarizado de los perseguidos,pese a ser muchos de ellos vascos y catalanes no nacionalistas.Bastantes de estos clérigos,refugiados en Italia,presionaban contra Franco con ayuda de colegas e intelectuales franceses,inquietos ante la perspectiva de que Francia se viera encajonada entre potencias hostiles.
La mayoría de los sacerdotes y frailes nacionalistas regresaron pronto a España,y también,desde 1939,bastantes intelectuales nacionalistas catalanes,o catalanistas,huidos en un primer momento;como Ferran Soldevilla,Amadeu Hurtado,Enric Casanovas,Joan Oliver,Rubió i Tudurí,etc.,que se adaptaron con bastante flexibilidad a la situación.Frente a la política y al ambiente pro español y franquista predominantes en Cataluña y Vasconia,unos y otros crearon focos de resistencia sorda,punzando con las tropelías contra el idioma y la cultura regionales,las penalidades de la doble postguerra o la condena a Franco por las Naciones Unidas.Pero con poca eficacia.La intelectualidad nacionalista,de estilos por lo común más estridentes que elevados,había perdido su influencia,y no sólo por la censura.Lo mismo ocurría en Vascongadas,donde la densidad intelectual del nacionalismo siempre había sido muy escasa.Otros muchos intelectuales se sentían identificados con el nuevo régimen,a pesar de lamentar su desconfiada intolerancia con las culturas regionales,o,simplemente,sin dejar de considerarse catalanistas o incluso nacionalistas,repudiaban las políticas de la II República que habían conducido a la catástrofe.
De esta última actitud sería ejemplo Josep Pla,activo colaborador del franquismo y catalanista al mismo tiempo.Se sentía ante todo catalán,y a duras penas español,pero despreciaba el victimismo nacionaliusta y sus poses.Dedicó su esfuerzo a una obra literaria que aportó al catalán y a Cataluña harto más que la retórica y la acción política de los nacionalistas.Que se permitieron motejarle de traidor,y someterle a un verdadero ostracismo tras la muerte de Franco.
En 1948 volvieron,entre otros,J.M. Ametlla,J. Sales,F. De Pol y Raimon Galí,fundadores de Quaderns de l´exili en México,que alentarían un nacionalismo catalán relativamente nuevo.Quaderns,de lenguaje muy violento,había patrocinado nada menos que organizar una unidad militar de nacionalistas catalanes para luchar junto a los Aliados,como apoyo y sostén de un eventual gobierno prácticamente independiente tras la esperada caída de Franco.Una vez en España,los cuatro promovieron el desconteto,con tácita tolerancia de la policía,que probablemente no les daba excesiva importancia.El católico Galí,instalado en Montserrat,emprendió una lenta reorganización nacionalista,a través de reuniones y de grupos de boy scouts,dando lugar,en 1954,al grupo CC (Cristians Catalans).
CC,donde militó Jordi Pujol,seguía básicamente las pautas de Prat de la Riba,y aspiraba a impulsar un nuevo nacionalismo,distinto del izquierdista y también de la Lliga,que se había diluido como partido,y cuyos principales miembros colaboraban con el nuevo régimen (de hecho también la Ezquerra se había desintegrado,dentro y fuera de Cataluña).Este y otros grupos ejercían un proselitismo callado,arriesgándose sólo a acciones esporádicas y testimoniales,pero a finales de la década mostraron alguna osadía.Por ejemplo,el grupo de Pujol tuvo cierta incidencia en la organización del boicot contra La Vanguardia de Barcelona,cuyo director,Galinsoga,había expresado opiniones despectivas sobre los catalanes durante una misa en catalán.A Galinsoga lo cesaron al poco tiempo desde Madrid.En 1960 Pujol fue detenido y condenado a siete años de cárcel –cumpliría un tercio-,después de protagonizar un sonado escándalo ante varios ministros,que solemnizaban la compilación del derecho civil catalán,el homenaje oficial al poeta Joan Maragall en su centenario,y la cesión del histórico castillo de Montjuich a la ciudad de Barcelona.Luego CC se escindió.Una fracción optó por el marxismo,y otra por una acción cultural y económica.
Quizá la actuación más significativa de los nacionalismos en aquellos años fue,en 1960,un documento firmado por 339 sacerdotes vascos y presentado al Vaticano.Con el estilo clásico de Sabino Arana,los sacerdotes denunciaban la persecución de las características étnicas,lingüísticas y sociales que nos dio Dios a los vascos,así como el nombramiento de obispos no vascos y otras manifestaciones de lo que llamaban genocidio,para emparentarlo emocionalmente con los exterminios nazis.Un grupo de clérigos vascos se había radicalizado en un sentido sabiniano.El clero nacionalista catalán prefería un estilo de oposición más disimulado,pero desde luego efectivo,como indican unas declaraciones del arzobispo de Tarragona,Arriba y Castro,ya en 1957:Voy a Roma a manifestar al Papa que la situación de Catalunya por causa de la actuación del clero catalán,que procede y actúa en separatista,es para mí inestable y de muy difícil aguante.Si S.S. no corrige,o no puede,la situación política de esta fracción del clero catalán,yo le voy a pedir que me releve de mi diócesis.
Rafael Gonzalo Jiménez
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| 07/12/2005 01:16 AM |
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rgjimenez
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España,plurinacional (LXVII)
España,plurinacional
LXVII.- Revolución en la Iglesia (2)
La reivindicación de obispos vascos y catalanes en las respectivas regiones iba a constituir un eje de la agitación nacionalista en los años siguientes.Sin exigir la retirada de los obispos vascos o catalanes ejercientes en otras regiones.
Estos movimientos católicos solían mostrar respeto,cuando no simpatía,por el marxismo.Era un fenómeno aún muy minoritario,pero ascendente,que había de asentarse con fuerza en el seno de la Iglesia,en buena parte a través de la Acción Católica y de organizaciones obreras como la JOC (Juventud Obrera Católica) y la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica),o recreativas y regionalistas.Muchos de sus miembros derivarían hacia movimientos revolucionarios,incluso terroristas.
A su vez los comunistas,en España y en otros muchos países,fomentaban los nacionalismos como cuñas contra las democracias capitalistas,por lo que pronto se anudarían relaciones entre unos y otros.Desde el final de la guerra mundial,los servicios secretos soviéticos habían diseñado una estrategia para cuartear a la Iglesia católica mediante movimientos como Pax,a partir de Polonia,que fomentaban las contradicciones entre el clero beneficiado con el calificativo de progresista y el tachado de integrista.La maniobra,de gran alcance,cobraría auténtica fuerza desde la segunda mitad de los años 50,coincidiendo con tendencias más espontáneas.
La guerra mundial había terminado con el sometimiento de los países de Europa central y oriental a dictaduras de tipo soviético;en Grecia había estado a punto de ocurrir lo mismo,y en Francia e Italia los partidos comunistas constituían fuerzas poderosas.La década de los 40 terminaba,apenas cuatro años después de la segunda guerra mundial,con un nuevo y gigantesco éxito del comunismo,en cuyas manos caía la China continental.En sólo 32 años desde la revolución soviética de 1917 un tercio de la humanidad vivía en regímenes marxistas,mientras en otros muchos países los partidos de esa orientación conspiraban sin tregua para derrocar los sistemas existentes.En los años 50 Corea del Norte desafiaba bélicamente a los propios EEUU,y terminaba la prueba sin un claro vencedor,mientras el imperio francés doblaba las rodillas en Indochina.El final de esta década alumbraba el triunfo de Fidel Castro en Cuba,que pronto impondría un nuevo régimen marxista,haciendo de Cuba un foco de inestabilidad general en América.Además,los comunistas influían,cuando no dirigían,muchos de los movimientos anticoloniales que echaban a las potencias europeas de sus inmensas colonias en África y Asia.
Esa expansión asombrosa,sin precedentes históricos de ninguna ideología,religión o sistema político,no llevaba trazas de detenerse en los años 60,cuando la guerra de Vietnam empantanó a la superpotencia USA,que conocería allí su primera derrota bélica.Y todo ello bajo la sombría amenaza de una guerra atómica.Hoy esos hechos parecen lejanos,pero sin recordarlos no lograremos comprender muchos movimientos de la época,entre ellos los ocurridos en España.Los sistemas democráticos europeos habían logrado controlar pasablemente a sus revolucionarios,debido,en muy alta medida,al apoyo de los EEUU,que había contrarrestado a los partidos comunistas,y estimulado la prosperidad de estos países mediante el Plan Marshall;pero,en conjunto,el comunismo aparecía como poder apabullante y a la ofensiva,frente al que retrocedían las democracias burguesas,con todos sus éxitos económicos y su potencia militar.
Pero no todo el paisaje era sombrío.Pese a que las potencias europeas encajaban golpes demoledores a su prestigio e influencia en Asia y África,la pérdida de sus imperios no las había sumido en la depresión económica,contra lo esperado por muchos.Al revés,en los años 60 Europa occidental conoció el mayor progreso económico de su historia.Algo parecido,a escala mucho menor,había ocurrido en España después del desastre del 98,sólo sesenta años antes.Pero entonces España había sufrido una crisis psicológica,que las democracias europeas esquivaron gracias a su empeño en una creciente unificación económica y política,que no ha llegado,ni con mucho,a los Estados Unidos de Europa,con capital en Polonia,que yo pensé y deseé desde los años 50;y a la alerta ante un peligro comunista muy agudo,cuya conciencia apartaba el ánimo de consideraciones autocompasivas o autodestructivas,como las de la España del 98.
La amenaza comunista despertaba voluntad de oposición,pero también una mezcla de sumisión,simpatía y colaboracionismo.Y no porque alguien pudiera ignorar las matanzas masivas de opositores en los regímenes marxistas,la aniquilación de las libertades no sólo políticas,sino también personales,la erección de sistemas policíacos asfixiantes,sin paralelo en la historia,y de una economía carcelaria:la propaganda comunista,extendida por todo el mundo,negaba o justificaba tales hechos,pero nadie podía llamarse a engaño al respecto.Bastaba a los europeos contemplar el muro levantado por la Alemania soviética en 1961,no para evitar la invasión del país,sino la fuga de sus desesperados súbditos.
El filomarxismo cundía en muy diversos ámbitos,lo mismo entre intelectuales y artistas bien al tanto de que el comunismo les privaría de libertad creativa,que entre obreros cuyo nivel económico y derechos ciudadanos superaban de muy lejos los normales en los países sovietizados.Sin duda el poder fascina,y muchos se rendían psicológicamente ante la exhibición comunista de fuerza,seguridad,disciplina y fe fanática en un porvenir utópico,justificador de todas las miserias,sacrificios y crímenes del presente.Necesita todavía estudio el fenómeno de la colaboración con regímenes tales por parte de gentes distanciadas y hasta opuestas,por sus más obvios intereses,a la ideología de Marx.La Iglesia,desde luego,no escapó a esa inclinación,después de haber contribuido tanto a frenar los impulsos revolucionarios de postguerra,sobre todo en Alemania e Italia.
La pseudocrítica de Jrúschof a los crímenes de Stalin (sólo a una parte de ellos,y manteniendo la ideología que los había generado),en 1956,incitó a diversos grupos eclesiásticos a proponer un diálogo con los comunistas para superar la incomprensión.Se creyó hallar puntos de contacto:¿no defendía el cristianismo a los humildes y denunciaba las injusticias de los poderosos?.¿No predicaba el despego de las riquezas?.Y la opulencia occidental,¿no contrastaba con la pobreza de muchos países?.Los comunistas afirmaban haber traído trabajo para todos y eliminado la miseria,y muchos querían creerlo.Frente a tal avance,¿qué contaban las libertades o derechos humanos burgueses,incapaces de impedir hirientes desigualdades?.Y si los comunistas propugnaban un materialismo agresivamente ateo,¿no exhibían los occidentales un materialismo práctico,haciendo del consumo el eje de su vida?.Así enfocado el problema,podía concebirse hasta una confluencia entre cristianismo y marxismo,y los cristianos debían plantearse si no habrían pecado de soberbia y de identificación con las clases dominantes en sus condenas a un sistema que tan arrollador avanzaba por el mundo,y tanta esperanza despertaba en las masas y en intelectuales muy distinguidos.
Al lado de estas tendencias eclesiásticas crecían en Europa otras,sobre todo en Holanda,Alemania y Francia,para acercar la Iglesia a un mundo moderno que parecía darle la espalda.También comprensivas hacia el marxismo,éstas buscaban un cambio de orientación,sobre todo en cuanto a la moral sexual.
Por supuesto,dentro de la Iglesia predominaba la línea tradicional,muy defendida por Pío XII,pero las grietas que se abrían movieron a su sucesor,Juan XXIII,a convocar un magno Concilio ecuménico,a fin de adaptar a la Iglesia a un mundo en rápido cambio (el aggiornamento).El Concilio se inauguró en octubre de 1962,y duraría tres años,la mayor parte de ellos bajo el nuevo Papa Pablo VI,pues Juan XXIII falleció en junio de 1963.A lo largo del Concilio pugnaron principalmente dos grupos de presión,la progresista Alianza Europea,luego Mundial,inspirada principalmente por obispos alemanes y franceses,y el conservador Grupo Internacional de Padres.Desde el principio los progresistas demostraron mayor cohesión y destreza de maniobra.
Ejemplo merecedor de alguna atención por su interés para este estudio fue la moción sobre ateísmo y comunismo.Numerosos obispos,encabezados por el brasileño Geraldo Sigaud,demandaron,ya en 1963,que se expusiese la doctrina social católica con gran claridad,y se refutasen los errores del marxismo,el socialismo y el comunismo con fundamentos filosóficos,sociológicos y económicos.La petición quedó sin respuesta por parte de la comisión correspondiente.Pablo VI propugnó a su vez el diálogo en su encíclica Ecclesiam Suam,sin citar al comunismo.
Un año después el obispo chino Yu Pin y otros más insistieron en señalar al comunismo como uno de los mayores,más evidentes y más desgraciados fenómenos modernos,que obligaba a tanta gente a soportar injustamente sufrimientos indescriptibles.El sector progresista volvió a dar la callada por respuesta.Salió a la luz por entonces un comentario de un periódico checoslovaco alardeando de la infiltración comunista en todas las comisiones del Concilio.
Al año siguiente,en abril,un esquema propuesto oficialmente al debate eludía nuevamente la mención del comunismo.Una carta de 25 obispos denunció ese silencio,advirtiendo que así como a Pío XII le habían reprochado injustamente haber callado sobre la persecución contra los judíos,podría reprocharse al Concilio,y esta vez con justicia,su mutismo ante la opresión marxista,interpretable como cobardía o connivencia.La carta,firmada por 450 obispos,proponía reafirmar la doctrina tradicional sobre el comunismo.
Rafael Gonzalo Jiménez
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| 07/12/2005 11:16 PM |
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rgjimenez
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España,plurinacional (LXVIII)
España,plurinacional
LXVIII.- Revolución en la Iglesia (3)
Ante la tenacidad conservadora,la comisión arguyó no haber recibido la carta.Cuando se hizo evidente lo contrario,afirmó haberle llegado fuera de plazo,lo que se demostró igualmente falso.Como principal obstructor salió a la luz el obispo francés Achille Glorieux.Tras otros episodios semejantes,los conservadores lograron incluir algunas palabras sobre el comunismo,pero,como observó el obispo Sigaud,existe una diferencia entre llevar el sombrero en el bolsillo y llevarlo en la cabeza,aludiendo a la manera casi vergonzante de tratar la cuestión.El intento de una moción más tradicional fracasó.El episodio,aunque pudiera parecer anecdódico,indica el poder adquirido en la más alta jerarquía eclesiástica por los grupos propensos a un entendimiento con los seguidores de Marx y a la atenuación,por lo menos,del viejo antagonismo.Dentro de esos grupos variaba mucho,lógicamente,el grado de simpatía y de esperanza sobre la posibilidad de atraerse a los marxistas.
En principio resultaba prácticamente imposible el diálogo entre una fuerza resuelta a extirpar la religión y a sus defensores,incluso mediante la liquidación física,como había demostrado una y otra vez,y quienes habían condenado de modo radical a esa fuerza.Desde luego,los marxistas no pensaban renunciar en lo más mínimo a sus posturas,por lo que el diálogo suponía fuertes concesiones de entrada por parte de los católicos.Implícita o explícitamente,los cristianos debían difuminar o incluso renunciar a la doctrina según la cual el comunismo sólo podía producir frutos venenosos,al negar de raíz la libertad y la dignidad humana.Los comunistas,bien advertidos de la situación y avezados a la lucha ideológica,desarrollaron tácticas de infiltración y utilización de esos talantes eclesiásticos.Nunca llegó a existir un verdadero diálogo,y los contactos nunca o casi nunca atrajeron a los comunistas a la religión,pero sí a bastantes cristianos al comunismo.
Una cruda manifestación de la consiguiente crisis de conciencia eclesiástica,sobre todo en Iberoamérica y con fuertes ecos en España,ya en los años 70,fue la llamada Teología de la Liberación,entendida la liberación en términos socioeconómicos no lejanos a los propagados desde Moscú o Pekín.La prosperidad de los países ricos constituiría una brutal injusticia,un producto de la explotación de los países y las masas pobres,o,más propiamente,empobrecidos por la rapiña burguesa.En tal esquema la riqueza occidental no guardaba relación con los sistemas políticos que aseguraban el respeto a la vida,la propiedad y los derechos individuales,favoreciendo la iniciativa privada y dificultando la instalación de un poder tiránico.Los liberacionistas coincidían con los marxistas en considerar todo ello una fachada irrelevante,tras la que el sistema de explotación capitalista sumía en la miseria a la mayoría de la humanidad:la abundancia occidental hundía sus raíces en el hambre y las estrecheces del resto del mundo.De acuerdo con este enfoque,numerosos católicos defendieron las dictaduras izquierdistas del tercer mundo,o las guerras y la subversión lanzadas por partidos revolucionarios para instaurar dictaduras superadoras de las embaucadoras y declinantes democracias imperialistas.
En la nueva orientación tenían gran ascendiente pensadores como J. Maritain,que durante la guerra de España había hecho lo posible por desprestigiar al bando nacional ante la Santa Sede y había apoyado activamente al PNV,con el que identificaba sin más al pueblo vasco.La doctrina de Maritain era por una parte democrática (propició la democracia cristiana),favorable a la libertad de conciencia y la separación de la Iglesia y el Estado,pero por otra parte introducía conceptos de tinte marxistoide sobre las clases dominantes y los oprimidos,acusando a la Iglesia,más o menos explícitamente,de haber apoyado tradicionalmente a las primeras en perjuicio de los últimos,mediante fórmulas como la alianza del trono y el altar.Esta concepción descubría un magnífico flanco al ataque de las izquierdas en general,y del marxismo-leninismo en particular,mellando el filo de la doctrina cristiana.Si ésta había tenido que adaptarse al progreso,era evidente que el progreso podía proseguir sin necesidad de la Iglesia.Y si ésta reconocía tan tardíamente su culpable connivencia con los explotadores,sólo podía deberse a la presión y avances de las izquierdas,y debía interpretarse como el comienzo de la definitiva bancarrota religiosa.
La influencia española en el Concilio fue escasa.Los obispos hispanos,en su mayoría conservadores,se vieron sorprendidos por el cambio de rumbo,por la inatención a sus experiencias y por el escaso prestigio que les otorgaban sus mártires y su defensa de la fe.Los vientos del Vaticano soplaban en otra dirección.
Desde su misma inauguración el Concilio fue una mala noticia para el gobierno español,uno de cuyos puntos básicos de legitimación consistía,precisamente,en la lucha contra el comunismo.De pronto se instalaba en círculos eclesiásticos la comprensión hacia el marxismo y la condena a Franco.La identificación del clero con el régimen se debilitó,y con ello el régimen mismo.Y ya no se trataba de pequeños grupos más o menos clandestinos de sacerdotes disconformes,sino de parte de la propia jerarquía,impulsada por Pablo VI y Dadaglio,su nuncio en España desde 1967.La cúpula de la Iglesia se renovó en buena medida y el trato entre ella y el régimen español cobró cierta frialdad,cuando no acritud.
La Iglesia progresista hostil a Franco solía agitar la bandera de los derechos humanos,lo que contrastaba con su talante abierto hacia partidos tan dudosamente democráticos como los comunistas e incluso,como ocurriría,los terroristas de izquierda,y,desde luego,a los secesionistas.Todos éstos recibirían de este sector eclesiástico justificaciones ideológicas,cobijo en sus locales,facilidades para organizarse,y un amparo inapreciable frente a la policía.Muchas iglesias se convirtieron en centros de agitación política,para indignación del franquismo.Bastantes católicos y amplios núcleos eclesiásticos,en especial,pero no únicamente,los jesuitas,empezaron a marchar hombro a hombro con sus antiguos enemigos contra un régimen que había salvado literal y físicamente a la Iglesia de ser aniquilada por tan extraños aliados de última hora.
Aparte del Concilio,1962 trajo otras conmociones al franquismo.Para empezar,la mayor serie de huelgas desde la guerra.Comenzadas en Asturias,se extendieron a Vascongadas y Galicia,y a algunos centros de Madrid y Barcelona,afectando a unos cien mil obreros.Aunque las reivindicaciones no pasaban de sindicales,la prohibición oficial de huelgas en España les daba automáticamente un tinte político,aunque involuntario en la mente de la mayoría de los obreros,y si bien fue en lo esencial un movimiento espontáneo,no dejó de percibirse en algunos casos la mano comunista.La huelga duró más de un mes,y el gobierno declaró el estado de excepción.
La inesperada amplitud de la protesta hizo creer a diversos círculos políticos en la descomposición de la dictadura.Con esa impresión en junio se reunieron en Munich más de cien políticos e intelectuales de la oposición interna y externa (democristianos,socialistas,republicanos y monárquicos),dejando fuera a los comunistas.En el cónclave,con posible auspicio de la CIA,destacaron Gil Robles y Madariaga,así como Jiménez de Parga,Iñigo Cavero,Joaquín Satrústegui,Dionisio Ridruejo y otros.Todos pidieron el rechazo de la Comunidad Económica Europea (CEE) a la petición de ingreso de España mientras siguiera la dictadura.Ésta se lo tomó bastante a mal,y calificó la reunión de contubernio auspiciado por la masonería,con traidora presencia de derechistas que incluso habían luchado en el bando nacional durante la guerra,dedicados ahora a intrigar con los vencidos contra quienes habían salvado a España de la revolución.Los de Munich,a su vez,dando al régimen por agotado,deseaban neutralizar un muy probable protagonismo del PCE en la nueva situación esperada.Los del contubernio,aunque personalidades de relieve,carecían de fuerza social detrás de ellos.Unos sufrieron meses de destierro en las Canarias u otros sitios,y otros se sumaron al exilio,como Gil Robles,que lo hizo durante dos años.Hecho clarificador:el que fuera máximo líder de la derecha treinta años antes,y que tanto había contribuido a salvar las libertades en 1934,apenas despertaba atención dentro del país.
Rafael Gonzalo Jiménez
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| 08/12/2005 06:39 PM |
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rgjimenez
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España,plurinacional (LXIX)
España,plurinacional
LXIX.- Revolución en la Iglesia (4)
En abril de 1963 fue ejecutado en Madrid Julián Grimau,un dirigente comunista muy comprometido en el terror contra la derecha durante la guerra,cuyo envío a España desde el exterior pareció a algunos una decisión bastante extraña.La vasta campaña internacional de protesta no tuvo prácticamente eco dentro de España,pero intensificó la sensación de crisis y aislamiento del régimen,reforzada unos meses después por la elección de Pablo VI,nada amigo de Franco.Entre tanto,unos atentados anarquistas que ocasionaron varios muertos y heridos dieron lugar a la captura y ejecución de sus probables autores en agosto,y a nuevas protestas exteriores,aunque mucho menos resonantes.Y en la misma onda de ofensiva,en noviembre el abad Escarré,del monasterio de Montserrat,lanzó un ataque frontal al gobierno desde el diario francés Le Monde.En él denunció la persistencia de presos políticos,y la necesidad de libertad de prensa y de elecciones,calificando al régimen de subversivo y resaltando el carácter nacional de Catalunya,y su derecho a su cultura,historia y costumbres:Somos españoles,no castellanos.España había vivido 25 años de victoria,pero no de paz.Esto,viniendo de un religioso antaño franquista y muy afín al Opus Dei,era más de lo que la dictadura podía tolerar,y presionó hasta obligar al abad a exiliarse.Para el gobierno,la política de Escarré o la de los de Munich,aparte de traicionera,devolvería a España al caos de preguerra,máxime teniendo en cuenta que la oposición no había cambiado mucho de modo de ser y pensar.
El PNV y los nacionalistas catalanes apenas tomaron parte en la ofensiva contra Franco (poco efectiva,de todos modos),y serían los comunistas quienes brillasen en los años siguientes.Hasta entonces la infiltración del PCE en ámbitos intelectuales y sindicales había rendido poco fruto:salvo contadas huelgas o manifestaciones estudiantiles,como las de Madrid en 1956,la década de los 50 había traído al PCE muchos más reveses que victorias.Pero desde 1962 el panorama mejoró para él gracias a dos iniciativas:las Comisiones Obreras (CCOO) y el Sindicato Democrático de Estudiantes (SDE).
Las Comisiones surgieron espontáneamente en las huelgas de dicho año,como grupos de delegados ocasionales al margen del sindicato oficial,y el PCE tuvo la visión de darles una estructura permanente,en apariencia abierta a todo el mundo,pero férreamente controlada por él.Este movimiento se organizó en gran parte en locales eclesiásticos y con ayuda del clero progresista.Con su ficticio desligamiento de partidos,de los que se fiaban poco los obreros,y su agitación reivindicativa,CCOO ganó prestigio,explotó durante unos años su posición ambigua,ni legal ni ilegal,y probó a copar en las elecciones los cargos del sindicato oficial,para dominarlo desde dentro.Pero la ficción apolítica no duró,pues todo el mundo llegó a saber qué partido estaba detrás,y en 1967 la policía desarticuló las CCOO,sumiéndolas en crisis.El PCE aplicó en la universidad la misma táctica de crear un montaje supuestamente apartidista,gracias al cual terminó por hundir al sindicato oficial de estudiantes (SEU),a finales de la década.
Siguiendo la estrategia comunista de ahondar en todas las posibles grietas del sistema,tanto CCOO como el SDE fomentaban los nacionalismos vasco,catalán y gallego,incluyendo entre sus reivindicaciones el derecho de autodeterminación o los derechos nacionales.Dado el éxito considerable de Comisiones y del Sindicato Democrático también en Cataluña y Vasconia,puede decirse que el grueso de la agitación pronacionalista,aunque mezclada con reivindicaciones más generales,recayó por entonces en dichas organizaciones de dirección comunista.
El PCE se hizo el eje de casi toda la oposición antifranquista,salvo en Vasconia,debido a la incidencia del terrorismo,a la que alentaba y trataba de dirigir,anudando lazos y proponiendo acciones comunes.Llevó el acuerdo hasta personajes de la oligarquía y ex franquistas como Areilza,Joaquín Ruiz Jiménez o Joaquín Satrústegui,ocupados en asegurarse un espacio político a la muerte de Franco.Éstos pensaban valerse para sus fines del esfuerzo comunista,tal como los comunistas pensaban utilizarlos a ellos.El PCE,que ni en su época más stalinista había dejado de enarbolar la bandera de las libertades,lo hizo entonces con redoblada energía.Crecía así una confusa marea antifranquista,mezcla inextricable de totalitarismo marxista,anticapitalismos de diversa índole,nacionalismos regionales y reivindicaciones democráticas.En un sentido retomaba los tópicos del Frente Popular,pero en otro se alejaba de él,concibiendo hasta la posibilidad de una monarquía (no la de Juan Carlos),mientras los gobiernos y grupos del exilio quedaban cada vez más remotos.
Aun con todos sus avances,el movimiento comunista sufría una crisis,reflejo de la división entre la estrategia maoísta y la soviética.Tras la frustrante aventura del maquis,el PCE pensaba alcanzar el socialismo real por medio de movimientos de masas,y si bien mantenía la idea de la lucha armada,la relegó a segundo plano.Por esa semirrenuncia le acusaban los maoístas y otros comunistas radicales,muy activos y a veces violentos en la práctica,pero atomizados.El PCE replicaba exhibiendo sus movilizaciones u otros éxitos políticos.Pero tales avances,si bien muy notables comparados con otras épocas,estuvieron siempre lejos de la huelga nacional con la que los comunistas aspiraban a derrocar al franquismo.
Pues en realidad el régimen no se debilitaba,sino que se robustecía en muchos sentidos.Había derrotado a todos sus enemigos internos y externos,y en 1951 había superado la renta per capita de preguerra.En los años 50 había desaparecido el hambre,por primera vez,entre las causas de muerte en España;y aunque la autarquía cultivada hasta entonces estaba agotada a finales de la década,una oportuna reforma económica empujaba desde principio de los 60 una espectacular expansión productiva que,entre otras cosas,resolvió definitivamente la vieja cuestión agraria mediante la emigración,única salida adecuada al exceso de población campesina.
Un indicio de la fortaleza del franquismo lo ofrece la emigración a otros países europeos,por la que pasaron quizá tres millones de personas durante ese decenio.Estas personas abandonaban sus pueblos,y a menudo sus familias,y por tanto debían estar resentidas con el régimen al que podían culpar de sus penurias,aparte de probar en el extranjero las libertades y la democracia.Sin embargo los emigrantes que iban y venían no actuaron,en general,contra el franquismo,y la propaganda de las formaciones izquierdistas en el exterior surtía escaso efecto sobre la mayoría de ellos.Otro indicio lo encontramos en el número de presos políticos,inferior al medio millar a finales de la relativamente agitada década,y a pesar del fuerte incremento causado por las actividades de la ETA.
La propia acción de las oposiciones se realizaba en muy buena parte por medio legales o semilegales,prueba del profundo cambio en el régimen desde los años 40.Aunque sin libertades políticas,en los 60 la libertad personal era muy amplia y la prensa más plural,abundando publicaciones contestatarias como el diario Madrid,y hasta comunistas sin mucho disimulo,como la influyente revista Triunfo;o se editaban numerosos libros marxistas.La progresiva liberalización hablaba de un régimen que se sentía menos amenazado,y más capaz de absorber protestas.La propaganda presenta a los movimiento antifranquistas mimbrados de heroísmo frente a una feroz represión,pero la tolerancia oficial con ellos aumentaba,y la represión,en forma de multas,suspensiones o encarcelamientos generalmente breves,sólo se endurecía cuando la impronta comunista destacaba demasiado,o se atacaba demasiado directamente a Franco.Las ejecuciones de Grimao y de dos anarquistas por dos atentados marcaron los límites.En trece años,desde 1953 a 1976,el Tribunal de Orden Público juzgó a 11.251 personas por actividades antifranquistas,cifra indicativa de la poca actividad opositora en un país de unos 35 millones de habitantes.Tampoco las penas,10.146 años de prisión,menos de un año por persona,indican una represión brutal,máxime cuando la mayoría no se cumplieron,por ser inferiores a un año.Y la vasta mayoría de los detenidos simpatizaba con regímenes incomparablemente más represivos.
En Cataluña la oposición propiamente nacionalista era casi insignificante.Jordi Pujol y otros se orientaron hacia la acción cultural,mucho menos arriesgada que la política,pues el régimen la permitía y a veces la fomentaba.Trataban,pues,de aprovechar esas ventajas y dar a su actuación un sesgo nacionalista abierto o solapado.En 1961 fundaron la asociación legal Omnium Cultural.También surgió por entonces la Nova cançó,un movimiento de cantantes de calidad desigual,varios de ellos muy politizados en sentido izquierdista o nacionalista,o ambos,y que compusieron algunas canciones de propaganda antifranquista.
Después de las declaraciones de Escarré,en 1963,habría que esperar tres años a una campaña de tintes claramente nacionalistas:la emprendida contra los obispos de origen no catalán.Sus propulsores,que alardeaban de europeísmo y modernidad,sólo admitían en Catalunya obispos catalanes,nacionalistas.
Rafael Gonzalo Jiménez
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| 08/12/2005 08:49 PM |
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