Lo más fascinante de este libro es la multitud de lecturas que
tiene según se enfoque desde diferentes puntos de vista. Estos diferentes puntos de vista serían en
mi opinión: el político, el ético, el humano, el científico, el histórico, etc.
En cualquier caso el autor hace de ellos una unidad, una unidad basada en la
complejidad multifacética del hombre, que no puede separar las diferentes
vertientes de su personalidad, lo que provoca que todo comportamiento acarree
consecuencias muy diversas en los diferentes “compartimentos estanco” de la
vida humana. El protagonista, Winston Smith, se enfrenta a una situación
peculiar: una dictadura terrible que pretende y consigue controlar a sus
ciudadanos mediante unas instituciones estructuradas científicamente y que
adoctrinan a los ciudadanos de tal manera que éstos son incapaces de discurrir
u obrar libremente. Así, se consigue un control absoluto del Estado, gobernado
por una élite minoritaria. Para hacernos una idea ahí van las tres consignas
fundamentales del partido: la guerra es la paz, la libertad es la esclavitud y
la ignorancia es la fuerza. Como se puede ver el único objetivo del partido es
mantenerse en el poder para lo cual no pueden permitir ningún tipo de
oposición. Ésto lo logra mediante una vigilancia total de los ciudadanos, la
manipulación constante del pasado y del pensamiento de los ciudadanos, un
adoctrinamiento basado en el amor al partido y el odio contra unos símbolos
creados por él, la prohibición de cualquier doctrina contraria al partido, incluidos
pensamientos, y la represión de todos los instintos primarios.
Al bueno de Winston se le “cruzan los cables” y se empieza a dar
cuenta de que aquello no encaja. Por lo cual empieza a oponerse de pensamiento
a las doctrinas del partido, empieza a recordar el pasado no manipulado y sus
instintos humanos empiezan a surgir. Al mismo tiempo asume que la oposición,
incluso la mental, al partido acaba siempre con la muerte del individuo, ya que
el pensamiento autónomo siempre acaba por ser descubierto por el partido y
castigado con la “desaparición”.
La “actitud delictiva” la inicia con los paseos por los guetos de
los proles, clases bajas económica y culturalmente y que no inquietan al
Partido. Allí pretende recoger información verdadera sobre el pasado y tratar
con gente no manipulada, aunque la falta de inquietudes de éstos se lo impide.
La segunda “actitud delictiva” es la relación amorosa establecida con una
joven, que además comparte sus inquietudes políticas. Este es el hilo conductor
del cuerpo de la novela y muestra los pequeños avances de Winston en la
consecución de libertades: encuentros con la joven, desarrollo de doctrinas
antitotalitarias y, finalmente, alistamiento en la llamada Hermandad,
movimiento de oposición al régimen,
basado en las doctrinas de un tal Emmmanuel Goldstein. Pero como en este estado todo lo bueno se
acaba, Winston y su amante Julia son capturados y conducidos al terrible
Ministerio del Amor, organismo encargado de limpiar el país de “indeseables
librepensadores”. Para más Inri, el torturador será ni más ni menos que
O’Brien, padrino de ambos en su incorporación a la resistencia, que comprobamos
también es invento y aparato de control del partido. No contentos con la
captura y ávidos de mayor poder, que
como admite O’Brien es el único objeto del partido, torturan físicamente,
espiritualmente e intelectualmente a Winston hasta conseguir de él un fiel
adepto, que será fusilado una vez haya conseguido la “purificación” para el
Partido.
Las conclusiones que extraemos de este libro son múltiples:
- La libertad es fundamental para el desarrollo completo del
hombre.
- La cultura recibida es fundamental en la moral del hombre, pero
existe una moral y ética superior que surge del propio individuo y de su
naturaleza humana y que permite oponerse a las manipulaciones llevadas a cabo
desde las distintas instancias.
- Cualquier exceso en el ejercicio de poder acarrea una
disminución de las libertades individuales.
- Toda dictadura tiene como base el control total del ciudadano,
ya que cualquier libertad otorgada se puede volver en su contra ante la toma de
consciencia del individuo.
- La dificultad de iniciar una revolución desde las clases bajas
reside en la preocupación por problemas más inmediatos, lease hambre, frío,
supervivencia, la falta de inquietud política y de conciencia de clase.
- En multitud de ocasiones el poder político se convierte en un
fin en sí mismo, lo que provoca un apego al poder que desemboca en abusos sobre
la población y disminución de las
libertades y derechos otorgados por ley.
- El hombre constituye una unidad en la que se yuxtaponen lo
sentimental, lo político, lo ético y otros aspectos formando una totalidad
interdependiente en la que unos aspectos acarrean consecuencias en los demás.