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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Mester de Clerecía y Gonzalo de Berceo.: Mester de Clerecía y Gonzalo de Berceo. Libro de Alexandre. Cuaderna Vía. Ramón Menéndez Pidal. Métrica, lenguaje y temática. Los Milagros de Nuestra Señora. Las vidas de Santos. Agregado: 24 de JUNIO de 2003 (Por Michel Mosse) | Palabras: 4452 | Votar! | 1 voto | Promedio: Categoría: Apuntes y Monografías > Literatura > |
LITERATURA
ESPAÑOLA – COLEGIO NACIONAL DE BUENOS AIRES
MESTER
DE CLERECÍA Y GONZALO DE BERCEO
1. EL MESTER DE
CLERECIA
La
expresión sintética "mester de clerecía", acuñada con palabras que
figuran dispersas en la segunda copla del Libro de Alexandre, sirve desde
hace tiempo para designar a un subgénero poético distinto aunque en modo alguno
herméticamente aislado de las composiciones de los juglares españoles
medievales. Es importante saber interpretar estas palabras de forma precisa y
qué entendía Alexandre por su profesión o mester. He aquí su tan citado pasaje:
Señores, se quisierdes mio serviçio prender,
querríavos de grado servir de mio mester;
deve de lo que sabe omne largo seer,
se non podríe en culpa o en yerro caer.
Mester traygo fermoso non es de joglaría,
mester es sen pecado, ca es de clereçía,
fablar curso rimado por la cuaderna via,
a sýlabas contadas, que es gran maestría. [...]
En otros lugares del
poema comprobamos que mester, y su doblete culto misterio,
significaban para nuestro poeta, en su acepción más amplia, una
especie de de berque tenían todos los hombres, cada cual según su
condición, de dominar su ciencia y ponerla al servicio de algo,
hacer de su vida un trabajo o menester; en suma su objeto es instruir.
Clerecía para nuestro autor, no es tan solo erudición, sino algo
intimamente identificado con el studium de la escuela o universidad; y su valor
se simbiliza asociándolo con Aristóteles, el sabio supremo. [...]
(Raymond S. Willis)
Frente al mester de juglaría, de contenido popular e
irregularidad métrica, surge en el siglo XIII el mester de
clerecía, erudito y cultivado por los clérigos, entendiendo
portales no sólo a quienes lo eran propiamente, sino también, a todo
hombre culto y letrado, que poseyera la educación latino-eclesiástica.
El saber se refugia en los monasterios y durante siglos es
esencial patrimonio de los clérigos, de donde nace la atribución de este
carácter a quienes se entregan al estudio, aunque no fuese aquella su
condición real: clerecía y saber se hacen sinónimos. Estos clérigos
paulatinamente van dejando el latín, e incorporan la lengua popular para
acercar la cultura de sus bibliotecas al pueblo llano:
" Quiero fer una prosa en román paladino
en el qual suele el pueblo fablar a su veçino..."(S. Dom. 1)
" Quiero fer la passión del sennor Sant Laurent
en romaz que la pueda saber toda la gent..." (S.Laur. 1)
El mester de
clerecía no desplazó, sino que coexistió con el de juglaría; pronto
utilizan ambos el mismo idioma, se dirigen al mismo tipo de
público, se abastecen de temas populares. Los juglaría clerical intenta
contrarestar los efectos pecaminosos e inmorales que atribuye al juglar
profano. Berceo se llama a sí mismo juglar de Santo Domingo y trovador de la Virgen.
No
obstante, R. Menendez Pidal, en su Poesía juglaresca y orígenes de las
literaturas románicas, Madrid, 1957, escribe: "Aunque es común
presentar la poesía romance de los clérigos como antagónica de la de los
juglares, esta manera de ver no se ajusta a una exacta apreciaciónde las obras
de inspiración clerical. La poesía romance de los clérigos no nace en son de
guerra, ni mucho menos; Berceo siente humildemente de sí, pues, aunque
clérigo, confiesa que no es bastante letrado para escribir la lengua de los
doctos; solo sabe algo de latín para entenderlo, y quiere entonces servir de
intermediario entre la ciencia de los clérigos y la ignorancia del vulgo...
El público
para quien Berceo escribe es, en esencia, el mismo para quien cantan los juglares..El
clérigo piensa siempre en el público iletrado para quien escribe...' 'Berceo no
se aparta desdeñoso de la juglaría; colabora para enriquecer el repertorio de
los juglares que son los habituales propagadores de toda la literatura. Más
abajo, R.M.P. afirma que los clérigos pretenden reemplazar la temática de
los juglares por otra que estiman de mayor dignidad y elevación, aunque siempre
destinada a la recitación pública.
2. METRICA, LENGUAJE Y
TEMATICA.
Los rasgos que
caracterizan al mester de clerecía pueden resumirse en los siguientes:
Todos los
poemas están escritos en estrofas de versos alejandrinos (de catorce
sílabas, divididos en dos hemistiquios de siete), con una sola rima
consonante, que reciben el nombre de tetrásforo monorimo o cuaderna via.
Los poetas de clerecía respetan rigurosamente el canon métrico, de forma
que todo verso mal medido puede estimarse como descuido involuntario o falta de
habilidad. También, debe tenerse en cuenta, además, los errores de los
copistas y las diferencias de pronunciación, y los distintos criterios
seguidos respecto a la sinalefa, el hiato, la sinéresis y la
diéresis.
El lenguaje
pretende ser mucho más cuidado y selecto que el de los juglares. Esta
perfección puede deberse en buena parte al avance natural sobre los escritores
precedentes; el poeta utiliza un lenguaje familiar , llano y sencillo,
animado con expresiones pintorescas y vulgares comparaciones.
Lo más
fundamental del mester de clerecía radica en su temática. Se suele decir por influencia
de su propio nombre, que éste se ocupa de temas religiosos; pero,
con excepción de los libros de Berceo, ninguna obra específica de esta
escuela es religiosa. Lo esencial reside en que trata de temas eruditos,
de materias que no han sido tomadas de la observación directa de la vida, de
acontecimientos actuales como hacen los juglares, sino del saber escrito al que
no se tenía acceso sin una dedicación estudiosa.
Cronológicamente el mester de clerecía se prolongó desde mediados del siglo XIII
hasta finales del XIV. Durante el XIII se mantuvó fiel a los moldes métricos,
pero en el siguiente da entrada a formas poéticas distintas de caracter lírico
y metro más breve; por el contrario, en ocasiones, aparecen versos de diez y
seis sílabas, mientras que en otras se dan cuartetas heptasílabas, como
resultado de separardos hemistiquios del alejandrino (Proverbios morales,
de Sem Tob).
Otra
diferencia esencial separa la clerecía de ambos siglos. Al XIII corresponden
obras anónimas, con la excepción de Berceo, de caracter más impersonal, rígido,
y, literariamente, más "objetivo".El XIV da entrada a grandes figuras
literarias, de inconfundible personalidad, como la severa requisitoria moral
del Canciller de Ayala y el gran retablo humorístico del Arcipreste de Hita,
verdadera comedia humana de su siglo.
GONZALO DE BERCEO
Vida y
obras. Primer poeta español de nombre conocido, es el más
genuino representante del mester de clerecia, y posiblemente su introductor.
Nació a finales del S. XII, en Berceo, pequeño pueblo riojano, se educó
en el monasterio benedictino de San Millán de la Cogolla, y estuvo
agregado a este monasterio como clérigo secular.
Gonzalo fue so nomne que fizo est tractado,
en Sant Millán se suso fue de ninnez criado,
natural de Berçeo, ond Sant Millán fue nado... (S. Mill. 489)
Yo, Gonzalo por nomne, clamado de Berçeo,
de Sant Millán criado, en la su merçed seo... (S.Dom. 757)
Debió morir bastante
viejo; por diversas escrituras notariales de sabe que vivía aún enel año 1264.
Pero poco más se conoce de su vida, que debió de transcurrir plácidamente
entre gentes sencillas, entregado a sus deberes religiosos y a componer
sus obras.
Todas
las de Berceo son religiosas: tres vidas de santos, Santo Domingo de
Silos, San Millán de la Cogolla y Santa Oria, virgen; tres poemas dedicados a
la Virgen, Loores de Nuestra Señora, Planto que fizo la Virgen el dia de la
Passión de su Fijo Jesu Christo y Milagros de Nuestra Señora; y tres poemas de
asunto religioso vario, El Sacrificio de la Misa, De los signos que
aparescerán antes del Juicio y Martirio de San Laurençio. También se le
atribuyen tres himnos.
LOS MILAGROS
DE NUESTRA SEÑORA.
Constituye la obra más extensa e importante de Berceo; se compone de
veinticinco narraciones precedidas de una introducción alegórica. Milagros que
obra la Virgen en favor de sus devotos para salvar sus almas o protegerles de
algún mal. Un ladrón devoto de la Virgen va ser ahorcado, pero la Virgen coloca
sus manos entre el cuello y la soga y le salva de la muerte; un monje se ahoga
en un torrente al regresar de una aventura pecaminosa, pero la Virgen le
resucita para que pueda hacer penitencia y así salvar su alma; el clérigo
ignorante acusado de no saber otra misa que la de la Virgen, quien ordena
al obispo que le retire el castigo; Teófilo que vende su alma al diablo por
codicia, y la Virgen, ante su arrepentimiento, rescata el documento
de venta; en un pleito de dinero el Niño Jesús, que la Virgen sostiene en
sus brazos, habla en defensa del acreedor que la habia puesto como
testigo de su préstamo, etc., etc.
Sobre todos
estos milagros y leyendas piadosas existía en todos los paises de la Europa
medieval una abundantísima literatura latina, de la que son modelos
típicos y más populares el Speculum Historiale, de Vicente de
Beauvais, La Leyenda Áurea, de Jacobo de Vorágine, y en
romance francés, Les Miracles de la Sainte Vierge, de Gautierde
Coincy. Puymagre supuso que Berceo tomó sus temas de este último libro, pero
R.M.P. hizo notar la improbabilidad de que Berceo hubiera conocido la obra del
francés. Parece mas verosímil que ambos se hubieran inspirado
en modelos comunes, de aquí sus coincidencias. Richard Becker encontró en la
Biblioteca de Copenhague un manuscrito en el que se incluyen 24 de los 25
"milagros" relatados por Berceo, Este suprime cuatro de los del
manuscrito y añade por su parte el 25, además de la Introducción, pero sigue
fielmente incluso el orden de los que utiliza. Todo hace suponer que Berceo, lo
mismo que Gautier de Coincy, se sirven de algún texto similar al de Copenhague,
de gran circulación entonces por Europa.
Berceo, pues, no inventa sus asuntos, trata tan sólo de difundir en
lengua romance las historias marianas escritas en latín. Vulgariza, no crea.
Con gran frecuencia hacealusión al libro que toma como modelo, y a veces
se detiene timidamente ante un dato que ignora, porque no está escrito en las
páginas que lee, o porque la letra o el mal estado del texto no se lo dejan
entender:
El nombre de la madre deçir non lo sabría.
Commo non fué escripto non lo devinaria... (S. Dom. 8)
...Non departe la villa muy bien el pergamino,
ca era mala letra, en cerrado latino,
Entender non lo pudi, por sennor San Martino. (S. Dom. 609)
De quál guisa salió deçir non lo sabría,
Ca fallesíó el libro en que lo aprendía;
Perdióse un quaderno, mas non por culpa mia,
Escribir a ventura seríe grant folía. (S. Dom. 751)
En ocasiones escribe
frases como éstas: "Lo que non es escripto non lo afirmaremos",
"dizlo la escriptura",, "diz el cartulario",
"escripto lo tenemos" etc. Su respeto, casi supersticioso, por
lo que dice la letra escrita, corre a la par de su exigencia de ser creido por
los oyentes, pues lo que dice se basa en el testimonio irrecusable del texto
escrito que maneja:
Qui en esto dubdare que nos versificamos,
Que non es esta cosa tal commo nos contamos,
Pecará duramiente en Dios que adoramos:
Ca nos quanto deçimos, escrito lo fallamos. (S. Or. 203)
Pero
esta falta de originalidad temática no rebaja, sin embargo, la personalidad
deBerceo como poeta. El autor modifica, amplifica y enriquece sus modelos,
vistiéndolos con rasgos de las costumbres cotidianas de la región. Su propósito
es dar cercania a lo que cuenta para aproximar el árido texto latino a las
gentes sencillas; se esfuerza por ser gráfico y familiar, y recurre a
comparaciones prácticas de labriegos, a locuciones campesinas, a nombres de
utensilios domésticos, a refranes. Asi es como los temas que utiliza,
universales, y no menos convencionales también, en la literatura de su tiempo,
adquieren en sus manos sabor de inmediata realidad, de paisaje habitual, de
familiar localización. El mundo que captaban sus ojos desde e tranquilo
claustro de su monasterio, salta a sus páginas poeticamente transmutado.
En
esta capaciadad de asimilación, que es auténtica fuerza creadora, reside toda
la gracia poética de Berceo y el milagro de su personalidad. Así escribe Dámaso
Alonsodel poeta riojano: "Nadie más aferrado que él a los modelos; pero
siempre, a través delas apretadas ringleras de la cuaderna vía, traspasando la
historia misma que interpreta, sentimos el borboteo humilde de su oración, el
cándido y estremecido anhelo de su alma. Tan peculiar, tan creativo de un
estilo personal, que, dentro de la literatura española, resella, como firma
auténtica, cuanto escribió, y le da un encanto inolvidable" (Berceo
y los topo i, Dámaso Alonso).
También, Carmelo Gariano, en su estudio de los Milagros dice
:"El vínculo entre Berceo y las fuentes es secundario; pertenece a la
hitoria de la cultura y de la literatura, pero poco o casi nada a las
manifestaciones estilísticas y aciertos artísticos que dan valor a la obra.
Poco han influido las fuentes en el habla del autor, quien ha vuelto a
elaborar la forma de manera personal. Algo, quizás, pudiera decirse
que hayan influido sobre la estructura general del poema, pues consiste
en una colección de episodios casi independientes, aunque el marco
hispánico que los encierra y el alegorismo que los introduce son rasgos
estilísticos individuales. En lo artístico, las fuentes han influido aún
menos, pues donde sentimos palpitar la nota auténtica de poesía,
allí vemos el triunfo de un alma poética y no un versificador rastrero.""Los
juicios que presentan al autor de los Milagros como un imitador sin
originalidad no tienen validez; Berceo es un poeta original en todo pasaje en
que logra ser poeta, y tan original que hace poesía sobre la base de un
devocionario latino árido e impoético" (Análisis estilístico de Los
Milagros de Nuestra Señora de Berceo).
La
plasticidad que logra Berceo en sus relatos se debe a la casi constante
presencia del poeta en la narración, y al hecho de que su público está allí,
inmediato y atento a su palabra. Su presencia artística es innegable, pero aquí
nos referimos además a su presencia física. Dirige el curso de sus historias en
primera persona, como un maestro o predicador:
Cambiemos la materia, en otro son cantemos... (Loor. 103)
Ma sigamos el curso, tengamos nuestra vía ... (Loor. 117)
y habla de los sucesos
como vistos por él:
Yo la vi, asy la faz del Criador... (S. Dom. 109)
Commo por mis oreias las oy yo tanner... (S. Mill. 487)
o describe los lugares
como familiares a su experiencia:
Yo sobí por algunas, esto muchas vegadas... (S. Or. 39)
Y cuenta siempre con la
realidad inmediata de sus oyentes, alos que invita a escuchar:
Sennores, si quisiéredes attender un poquiello... (Sign.
1)
Oid otro miraclo fermoso por verdat ... (Milag. 182)
o a los que supone a
veces impresionados por sus palabras:
Onçe veçes cien milia judíos y murieron.
Su muerte non vos duela, ca bien la merescieron ... (Loor. 123)
En ocasiones aunque los
sabe fatigados, les exige que sigan escuchándole:
Maguer vos enoyedes, devedes vos soffrir,
Vos dizredes que ra bueno de escrevir ... (S. Dom. 335)
en otras, sin embargo, no
quiere abusar y corta el discurso:
Non querré, si podiero, la razón alongar
Ca vos avriedes tedio, io podríe peccar. (Milag. 704)
De
todos los recursos de que dispone el autor, ninguna tan eficaz ni tan poético
como su arte incomparable para bajar el cielo a lo vulgar y tender un puente de
familiar comunicación entre el oyente y sus palabras. La frecuencia con que se
dirige a quienes le escuchan es una prueba más de que los poemas están
destinados a ser oidos, y no a la lectura privada. Se discute por parte de los
estudiosos de Berceo, la condición de sus oyentes; no parece que fuera idéntico
al oyente de los juglares, como afirma R.M.P., pero tampoco, pensar que fuera
un público selecto y aristocrático como sostiene Gicovate; igualmente, como
señala Georges Cirot, Berceo no podía dirigirse a los peregrinos extranjeros
que cruzaban aquellas tierras riojanas por el camino de Santo Domingo de la
Calzada, porque ni hubieran entendido su lengua ni los primores de su estilo;
sino que escribía para sus amigos y gentes de su parroquia, para los mismos
monjes, para los habitantes de su propia tierra, para los castellanos que
acudían a orar a alguno de los monasterios dela región, pero aún dentro de
ellos, Cirot se inclina a penasr en algo así como veladas de aldea, a las
cuales acudiría lo mas selecto de aquel mundo campesino.
Un
aspecto sobre el que se ha insistido siempre al tratar del estilo de Berceo es
su prosaismo. Para muchos el uso frecuente de locuciones vulgares, del
habla familiar de nombres de utensilios y objetos de la vida común, asi como la
sencillez y naturalidad que busca como más adecuada para su público, rebajan
frecuentemente su palabra al nivel de la prosa. Pero, muy al contrario, todo el
encanto de Berceo, lo que forja precisamente su inconfundible personalidad, es
el haber alzado a poesía lo cotidiano y lo trivial y descubierto las frágiles
finezas de las cosas y las palabras ordinarias. Con asombrosa sencillez describe
Berceo el momento tremendo de la muerte de Cristo en el Duelo de la Virgen:
Inclinó la cabeza commo qui quier dormir,
Rendió a Dios la alma e dessóse morir. (Duel. 108)
Así pinta Berceo la
sigilosa huida de los demonios, que abandonan su presa, en el milagro XI,
cuando oyen el nombre de la Virgen:
Derramáronse todos como una neblina... (Milag. 278)
Al hilo de este
verso, nos dice el maestro Jorge Guillén :Llamar prosaica la lengua de
Berceo adolece de impropiedad anacrónica, a no que prosaismo pierda
sus connotaciones negativas, y prosa abarque la unidad esencial de
expresión que corresponde a la unidad esencial de concepción. A esta luz se ve
la continua realidad total a través de un lenguaje continuo y, por eso
llano: el lenguaje de todos dirigido a todos, es decir, a los
oyentes que en aquellos lugares de La Rioja se paran a seguir la recitación del
clérigo, juglar también. [...] En estos albores de la poesía
castellana, el idioma se mantiene al nivel más básico: común a la
comunidad del público, y fiel a la esencia poética. Esencia alumbrada si
se la nombra bien. Prevalece la mención directa, que no necesita de
arrequives ni de transformaciones, porque la realidad así sentida es
maravillosa. [...]Maria Rosa Lida de Malkiel llama a Berceo "el más
cuantioso latinizador quehaya conocido la poesía castellana". Pero no
impresiona como latinizante porque no latiniza la sintaxis, sí a manos llenas
el vocabulario. Escribir en román paladino no significa escribir vulgarmente.
Ese lenguaje seglar, laico o lego, diríamos a lo Unamuno es el lenguaje
vivo, es decir, el prosaico-poético, el lenguaje del poema. Berceo
abraza con él un mundo invisible de su trasmundo.(Jorge Guillén, Lenguaje y
poesía, Revista de Occidente, Madrid 1962)
Recuérdese la gráfica
descripción de la abadesa encinta:
Fol creciendo el vientre en contra las terniellas,
Fueronseli faciendo peccas ennas masiellas,
Las unas erangrandes, las otras más poquiellas,
Ca ennas primerizas caen estas cosiellas. (Milag. 508)
O esta incomparable
invocación a María, en el milagro de la deuda pagada, que encuentra la más alta
alabanza en la alusión al alimento más cotidiano:
Reyna de los cyelos, madre del pan de trigo. (Milag.659)
La
religiosidad de Berceo no se manifiesta en elevadas teologías, sino en una
devota familiaridad, tierna y humana, con las cosas más altas. A nuestro
poeta le preocupa más el aspecto poético que los demás. Su ascetismo es
sencillo y devoto. María, infunde optimismo hasta en los momentos más
dramáticos y augura siempre un desenlace feliz. El poeta funde en sus relatos
motivos triviales y divinos, porque para él, como dice Guillén,
"nunca es pequeña una realidad en perspectiva sacra", yen su mundo,
solidamente establecido, cielo y tierra no son sino planos diversos de una
misma realidad global. Otros como Brian Dutton cambian la
imagen tradicionalmente admitida de la persona y la obra de Berceo, y
muchos de sus rasgos habrán de ser modificados, quizá, en estudios futuros. Así
Button dice, Berceo escribió la Vida de San Millán para propagar la vida del
santo y contribuir a la prosperidad económica de su monasterio, comprometida
desde que nuevos centros de peregrinaje le hicieron perder su casi monopolio en
la región navarro-castellana. Los donativos de San Millán, que
tradicionalmente se cobraban, tenían su base en unos supuestos votos ofrecidos
alSanto por Fernán González en 934, según un documento amañado con este fin y
cuya falsedad está ya demostrada. Lejos de sugerir que Berceo careciese de una
devoción sincera, afirma que la Vida de San Millán es producto de una fe
hondamente sentida, pero con todo un producto motivado por consideraciones
económicas y condicionado por la sociedad en que vivía, tomando una forma
concreta de expresión en las dotes literarias de Berceo...; muy devoto de su
monasterio, juzgó injusta su fortuna decayente, y en sus habilidades
literarias descubrió una manera de contribuir algo a rectificar la
situación".
Su
optimismo básico, su casi permanente sonrisa, su llana bondad, saben llegar al
alma del oyente por el camino de lo vulgar y a través del habla aldeana que
anima y da sabor a todo lo que toca. Escribe Solalinde, "Su
humorismo es rudo, sano, y nunca desperdicia la ocasión que sus fuentes
le presentan para producir una sonrisa de inteligencia, aunque nunca brote,
como de la lectura de Arcipreste, la franca risotada". A
veces se deja traslucir la existencia de cierta maliciosa picardía y algunas
alusiones satíricas, propias del poeta, y ajenas a sus fuentes; por ejemplo, la
que alude en el milagro de la abadesa encinta, a los administradores de la
justicia:
Levólo a la gloria, a seguro logar,
Do ladrón nin merino nunqua puede entrar. (Milag. 581)
LAS
VIDAS DE SANTOS
Despues de los Milagros, las vidas de santos representan lo más importante de
su producción. También para su composición se inspiró en modelos escritos: para
la vida de Santo Domingo de Silos en la historia latina del abad Grimaldo; para
la de San Millán en el original latino de San Braulio; y para la de Santa Oria
en el relato de Munio, confesor de la Santa. Al limitarse a
un solo personaje fundamental carecen estos libros de la movida variedad de los
Milagros, pero en cambio, se acentúa en ellos el rasgo realista, vivo y
popular. Sus modelos son próximos, moradores de su monasterio, habitantes delos
paisajes y pueblos que le eran familiares. Rinde tributo de gratitud al
monasterio en que se educó y vivió, cantando las glorias de la orden
benedictina, los repetidos milagros de sus santos, sus vidas humildes y
esforzadas. Cabe destacar en la Vida deSanto Domingo de Silos, el pasaje donde
defiende los bienes del convento de San Millán contra la codicia del rey
navarro don Garcia. Recuérdense aquellos versos donde parece anticiparse la
insobornable dignidad popular de las palabras de Pedro Crespo:
Puedes matar el cuerpo, la carne mal
traer,
Mas non as en la alma rey, ningún poder ... (S. Dom. 153)
En la
Vida de San Millán cabe destacar el fragmento donde narra la batalla de
Simancas, único episodio bélico en toda la obra del poeta. Se debe reseñar el
sentido práctico con el que según Brian Dutton se escribió este poema; así como
la Vida de Santo Domingo de Silos, que según este autor, debe su
existencia al éxito obtenido por su predecesora en la recolecta de donaciones
para los monasterios, verdaderos sanatorios de la época.
En la Vida de Santa Oria,
escrita por Berceo en su vejez, revela el cansancio del escritor,
pero también al mismo tiempo la acendrada religiosidad, que culmina con
cierto calor místico. Giovanna Maritano escribe: "nos encontramos frente a
una obra auténticamente lírica"; los motivos de color le hacen comparar el
poema de Berceo con las pinturas de sus contemporáneos Giotto y Duccio; y
señala que, mientras en las obras restantes predomina la narración,
ésta es una sucesión de cuadros vivos. Y añade un dato de interés: encuentra en
la descripción de la Gloria, a la que sube la Santa siguiendo con los
ojos el vuelo de la paloma, un manifiesto influjo de las descripciones
del Paraiso en las leyendas de Mahoma con sus jardines verdes y floridos.
Estudia el posible infujo de comunes fuentes árabes sobre Dante y Berceo. Lo
que vendría a robustecer la tesis islámica de Américo Castro.
Las
obras restantes están lejos de la importancia de las ya comentadas. Berceo
carece todavía en estos libros de la poética inspiración que daba acentos tan
personales a sus otras páginas. Los Loores de Nuestra Señora, mezcla de
relatos biblícos acabados con un elogio a la Virgen, y el Planto o Duelo
que fizo la Virgenel día de la Passion de su Fijo Christo, inspirado
probablemente en un sermón deSan Bernardo, distan un trecho infinito de
la gracia poética de los Milagros. En este libro se halla el conocido cantar
popular Eya velar; se trata de una "cantiga de veladores" compuesta
de trece pareados irregulares, seguidos de estribillo
¡Eya velar!
Que non vos furten el Fijo de Dios.
¡Eya velar!
que sería cantado a coro.
Esta joya lírica de origen popular revela el fino sentido lírico del poeta. El
Sacrificio de la Misa, Los Signos que aparescerán antes del Juicio y el
Martiriode Sant Laurencio, no pasan de ser auténticas prosas rimadas en
el sentido literal de la palabra.
Berceo
fue totalmente desconocido de los siglos clásicos, a pesar de que los
temas de sus Milagros hayan podido inspirar a comedigráfos, poetas y
novelistas de los Siglos de Oro y de la época romántica. Tomás
Antonio Sánchez lo editó por primera vez en 1780, pero todavía el siglo
XIX le dedicó escasa atención y menos aprecio, hasta que Menéndez y
Pelayo destacó su particular importancia como el mayor poeta culto del siglo
XIII. Los críticos y escritores contemporáneos le han valorado al
fin, especialmente por el encanto de su primitivismo incomparable,
y a la par de los estudios eruditos se han prodigado las glosas de poetas
Rubén Dario, Pérez de Ayala, Manuel Machado, Antonio Machado,
Enrique de Mesa y los comentarios de toda índole, como los de Azorín. La
creciente atención a la obra de Berceo es una de las notas más destacadas en
los actuales estudios medievalistas. (J.L.Alborg, Historia de
la Literatura Española)
Queremos dedicar un merecido elogio al Instituto de Estudios Riojanos, que editó las Obras Completas de Gonzalo de Berceo, y que en este momento pueden ser admiradas por millones de personas a través de éstas páginas.
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