TRABAJO PRACTICO DE LITERATURA
ESPAÑOLA
PROFESOR: HUGO ILUNDAIN
COLEGIO NACIONAL DE BUENOS AIRES
4°5° 2002
Castilla y León, siglo XV
Política
Desde
que a finales del siglo XIV, Castilla y León fuese escenario de una cruel
contienda fraticida entre el rey castellano Pedro I de Castilla y su hermanastro Enrique
II de Trastámara,
en esta tierra se había acelerado el proceso de señorialización feudal. Las
"mercedes enriqueñas" habían consolidado a una serie de linajes
que constituía la aristocracia y el poder, sin olvidarnos , por supuesto,
del enorme poder del clero que una vez más había estado del lado de los vencedores.
En 1.419 Juan II de Castilla fue declarado mayor de edad y a partir
de ese momento la corona de Castilla fue escenario de una complejísima pugna,
con un tejido de acontecimientos de difícil interpretación, presentada habitualmente
como un combate entre la nobleza y la monarquía. Los "infantes de Aragón"
(hijos a la sazón de Fernando de Antequera, rey de Aragón), que ocupaba puestos
claves disfrutando además de cuantiosos bienes en Castilla y León y un sector
de la nobleza, ciertos linajes, que no siempre estuvieron al lado de la corona.
Se creo así -como bien apunta Julio Valdeón-, el "partido aragonés".
Así,
el que pudiéramos llamar "partido monárquico", estaba dirigido por
don Álvaro de Luna
, hombre de
la máxima confianza del rey Juan II de Castilla, al menos en aquella época
(mas tarde en 1.453 lo mandaría ejecutar en Valladolid), que tras un destierro
en 1.439, regresó reagrupando las fuerzas realistas y se enfrentaron a Juan II, rey de Navarra y los infantes de
Aragón. La batalla decisiva tuvo lugar en Olmedo (1.445) y los peones de las
milicias reales o fuerzas del Rey de Castilla obtuvieron una victoria sin
paliativos, diezmando la poderosa caballería de la aristocracia castellana
y del rey de Navarra, lo que originó que los nobles que habían peleado al
lado de los orgullosos infantes de Aragón les fueran confiscados todos sus
bienes. En 1454 muere el monarca Juan II de Castilla y le sucede en el trono Enrique
IV (1.454-1.474).
Este
rey que ha pasado a la posteridad con muy mala fama (no sólo por sus caracteres
personales), por la anarquía que se desató en Castilla y León en el transcurso
de su reinado. En 1.465 se desencadenó una nueva guerra civil en Castilla
y León (tras la muerte de infante Alfonso protagonista de la "farsa de Ávila") por la sucesión al trono de Castilla
y León; por un lado los seguidores de Juana "La
Beltraneja",
hija del rey Enrique IV y por otro los partidarios de la princesa Isabel
la Católica, futura
reina católica, hermana del rey. Si bien Enrique IV, firmo un pacto con su
hermana Isabel en 1.468 (los Toros
de Guisando), por
el que la reconocía como heredera al trono castellano-leones, en 1.470 proclamó
heredera a su hija Juana y sin aclarar del todo su herencia en 1.474 murió
Enrique IV.
Ascendió
al trono Isabel la Católica, casada con Fernando II de Aragón en 1469, llegaban
los Reyes Católicos y la nueva era del Estado Moderno.
Economía
La
corona de Castilla, al igual que otros países del occidente de Europa, se
vio afectada en el siglo XIV por una depresión de considerable importancia.
El síntoma externo más notorio de la crisis fue la fatídica trilogía de las
catástrofes: la peste, el hambre y la guerra. Las actividades agropecuarias
seguían siendo la base de la economía, pero mientras la agricultura se hallaba
estancada, la ganadería ovina tuvo una expansión sin precedentes.
Las
actividades no agrarias tenían un papel reducido, pero se empezó a progresar
en algunas industrias de trasformaciones. El comercio interior por su parte,
seguía siendo débil; en cambio el exterior tuvo un auge extraordinario.
La
ganadería lanar fue protagonista de una expansión singular en los últimos
años de la Edad Media, entre otros aspectos, debido a las circunstancias internacionales.
La ruptura en el siglo XIV del abastecimiento inglés de lana para los telares
de Flandes, permitió a la corona de Castilla convertirse en la principal suministradora
de esta materia prima. Este apetitoso comercio de exportación fue rápidamente
aprovechado por los sectores de la sociedad mas dominantes, es decir, los
ricos hombres, propietarios de rebaños de merinas, los establecimientos eclesiásticos,
y la Ordenes Militares, sin olvidar a la corona que obtenía de la trashumancia
de ganado un ingreso sustancioso: el "servicio y montazgo"
Sociedad
En
el ámbito de lo social en la corona de Castilla en el siglo XV fue el gran
desarrollo de un proceso de señorialización, cuyo gran beneficiado fue la
alta nobleza, que vio fortalecida su posición hegemónica, ya imperante desde
el siglo XIV. En un rápido recorrido por la Meseta Norte en pleno siglo XV,
demostraban una tupida red de señoríos, entre los que también se encontraban
los señoríos eclesiásticos, ya fueran de las iglesias catedrales o de los
monasterios, además de lo señoríos perteneciente a las órdenes militares.
Pero
la mayoría de la población de la corona de Castilla seguían perteneciendo
a las clases populares, rurales o urbanas y del trabajo de los campesinos
y de los artesanos procedían las rentas de las clases dominantes. También
estaba un sector compuesto por gentes dedicados al comercio o a las finanzas.
No obstante, como ya se ha apuntado
la guerra civil de finales de XIV, trajo consigo que viejas familias de la
nobleza se fueran extinguiendo y afloraron nuevas familias que con el beneplácito
de la corona fueron implantando una serie de medidas recaudatorias y administrativas
que les permitiera vivir en la abundancia.
Los
conflictos sociales, al igual que en el siglo anterior, fueron de gran intensidad,
con numerosos movimientos antifeudales y pequeñas luchas, aunque nunca de
una envergadura tal comparable a la de los Hermandiños de Galicia
en la época de Enrique IV y mucho menos con la que años mas tarde , en época
de Carlos I, protagonizaron los Comuneros.
Desde
el punto de vista religioso, la corona de Castilla, al igual que el conjunto
de la Cristiandad occidental, vivió tiempos difíciles a fines de la Edad Media.
Las nuevas
formas de vida y de pensamiento que se iban abriendo paso en el resto de Europa,
especialmente en Italia iban chocando con el inmovilismo recalcitrante de
la iglesia castellana, poseedora de numerosas atribuciones y preocupada -salvo
excepciones- en la acumulación de riquezas y por su intervención en los asuntos
políticos. No hay que olvidar que entre el episcopado y la alta nobleza castellanoleonesa
había estrecha relación, pues la mayoría de los prelados se reclutaban entre
la aristocracia: los Fonseca, Manrique, Mendoza, Carrillo, etc. Por su parte,
el bajo clero tampoco ofrecía en su conjunto, una imagen saludable; su formación
doctrinal era endeble, sus costumbre no eran un ejemplo a seguir (muchos clérigos
vivían amancebados). La segunda mitad del siglo XV la barraganía
estaba tan extendida entre el clero de la ciudades y villa de Castilla y León
que algunos concejos percibían un impuesto regular basado en esa práctica.
Y el intento reformista de la iglesia castellanoleonesa del siglo XIV
no tuvo los logros deseados.
Igualmente,
los reinos de Castilla y León fueron escenario de violentas sacudidas antijudaicas.
Si en los siglos anteriores las relaciones entre cristianos y hebreos habían
sido bastante pacíficas, la contrarreforma religiosa presentó nuevamente con
fuerza al judío como un pueblo responsable de la muerte de Jesús de Nazaret.
Por otra parte, las actividades mas destacadas en que los judíos habían descollado
tenían que ver con el comercio del dinero, lo que era visto con saña por las
masas sociales, alimentada en ocasiones por algunos poderosos que veían en
la caída de los prestamistas judíos la cancelación de sus deudas.
El
Rey
En
el siglo XV, también el siglo XIV, la monarquía castellano-leonesa fortaleció
considerablemente su poder. La recepción, en el siglo XIII del Derecho Romano
aportó multitud de elementos teóricos para el desarrollo de una concepción
autoritaria del poder real. Si se hace un análisis superficial de la
historia de Castilla y León en los siglos XIV y XV puede llevar a una conclusión
errónea: acontecimientos como las minoridades de Fernando IV y Alfonso XI,
la guerra fraticida entre Pedro I y Enrique de Trastámara, las banderías de
la época de Juan II o el episodio de la "farsa de Ávila", puede
inducir a esa opinión. Sin embargo, a pesar de las interminables pugnas en
que se vio envuelta la corona, lo cierto es que el poder regio experimento
un indudable fortalecimiento, y para tipificar las atribuciones de que gozaba,
en la teoría y la práctica, el rey de Castilla y León empieza a acuñarse el
término "absolutismo".
Arte
y Cultura
Castilla
y León había desempeñado en los siglos precedentes un eficaz papel de mediadores,
en el terreno de la cultura, entre la cristiandad occidental y el Islam, cuyo
momento mas floreciente se produjo en la época de Alfonso X el Sabio. La cultura
que se desarrolló en Castilla y León al final de la Edad Media protagonizó
una pugna entre elementos del pasado, que luchaban por sobrevivir, y novedades
que trataban de abrirse paso, de las cuales la mas importante era el humanismo.
Desde el punto de vista artístico, el reino castellano-leonés mantuvo una
estrecha dependencia hacia Flandes y otras regiones europeas, aunque aún tenía
fuerza al tradición.
Castilla
y León no fueron una excepción a la tónica dominante en la historia de la
cultura medieval de una fuerte impregnación religiosa. Los eclesiásticos ejercieron
un monopolio, durante buena parte de la Edad Media, muerto el Rey
Alfonso X el Sabio el entrecruce de las culturas cristiano-judaica-islámica
fue decreciendo, y se empezó a mirar hacia el Occidente europeo, aunque
las tradición mudéjar no había muerto y las minorías hebreas siguieron ejerciendo
una influencia notable en tierras castellanoleonesas en el siglo XV.
En
la pintura , al igual que en otras artes, al siglo XIV bastante estéril le
sucedió el siglo XV fecundo. Los reyes y magnates se sentían atraídos por
la moda francesa y por el arte flamenco y borgoña. De allí se importaban tapices
y retablos y de allí venían a la meseta artistas renombrados, para trabajar
al servicio de las clases pudientes. Las principales características del pictórico
flamenco eran el realismo naturalista, la riqueza cromática y el interés por
la minuciosidad. Pero desde mediados del siglo XV se fue haciendo perceptible
la influencia de una nueva cultura que irradiaba de Italia, en donde se estaban
poniendo las bases del Humanismo.
No
obstante la pintura, al igual que la escultura, está subordinada a otras artes
y no es comparable la situación de los pintores castellanos con los pintores
italianos. Así los Berruguetes (Pedro y Alonso, padre e hijo, artistas claves
en la pintura castellano-leonesa), que tienen trato con los grandes maestros,
en Castilla se tienen que amoldar, incluso estilísticamente, a las condiciones
menos desarrolladas de este arte en Castilla-León.
El
renacimiento tuvo que incardinarse dentro de un mundo con estructuras sociales
tradicionales muy fuertes en el que puede influir pero sin llegar
a destruir. Los pintores no podrán prescindir de la necesidad de mecenazgo,
ejercido lógicamente por los privilegiados, que en Castilla y León -y en toda
la península- distan mucho de asemejarse a Federico de Montefeltro, duque
de Urbino.