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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: El proceso de emancipación de Brasil comparado con el de Hispanoamérica: El proceso de emancipación de Brasil comparado con el de Hispanoamérica. Independencia, emancipación, guerras por la independencia, esclavos, indios, España, Portugal, monopolio, libre comercio. Agregado: 02 de JULIO de 2003 (Por Michel Mosse) | Palabras: 1549 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Historia > |
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El proceso de emancipación
de Brasil comparado con el de Hispanoamérica
Para explicar el proceso de emancipación de Brasil primero debemos exponer la situación del mismo antes del siglo XVIII. Desde el punto de vista político, se definía por encontrarse organizado mediante compañías donatarias bajo la autoridad de un gobernador central radicado en Bahía. Su economía se dividía en ciclos, por lo cual cuando se terminaba un ciclo y comenzaba el siguiente la zona que había tomado importancia durante el ciclo que culminaba quedaba empobrecida y en cambio, la del ciclo que comenzaba surgía como principal. Así por ejemplo, a fines del siglo XVII se pasó del ciclo del azúcar al del oro quedando la costa del noreste (Pernambuco y Bahía) empobrecida y cobrando importancia la región del Sertao y la del sur y sureste (Minas Gerais y Sao Pablo), sobresaliendo no solo la minería sino también la ganadería (Río Grande do Sul) esta última, como actividad satélite. Es dable destacar que a raíz del desarrollo económico de ciertas zonas del sureste, la residencia del Gobernador cambia de Bahía a Río de Janeiro.
En cuanto a las reformas
pombalinas (1750-1777), tenían como objetivo, al igual que las
españolas, centralizar el poder de las colonias y mejorar la relación entre las
mismas y la metrópoli, basándose en medidas mercantilistas y obteniendo una
mejor explotación de los recursos de la colonia. Sin embargo no solo no
lograron integrar mejor la colonia y la metrópoli sino que, además acrecentaron
las tensiones entre las mismas; provocando en Brasil, conflictos en el sector
minero y por ende ganadero debido al aumento de las presiones fiscales sobre
estos sectores; favoreciendo la decadencia de la minería aurífera en un momento
de agotamiento del oro. No obstante ello, se logró un avance del desarrollo
militar y comercial. A diferencia de lo que sucedió en Hispanoamérica con las
Reformas Borbónicas, las cuales apuntaban a disminuir el creciente poderío de
los comerciantes locales ya sean españoles –en menor medida- o criollos, las
reformas dadas en Brasil no tenían como uno de sus objetivos modificar el status quo; por lo cual, no resultaron
una amenaza directa para los intereses de la elite colonial, ya que no solo
beneficiaron a la corona sino también a ciertos sectores, ganando el apoyo de
los mismos. Además se diferenciaron en cuanto a la rigidez con que fueron
aplicadas, pues las españolas se aplicaron con mayor rigurosidad que las
portuguesas, las cuales fueron erradicadas tras la muerte del marqués de
Pombal, Sebastián José de Carvalho y Melo, en ese momento ministro de los
Asuntos de Estado, lo que contribuyó a evitar las revoluciones que poco después
tendrían lugar en Hispanoamérica.
En el año 1808, tuvo lugar el traslado
de la corte portuguesa, medida favorecida debido, en principio, a que Brasil
poseía mayores recursos económicos que Portugal – a diferencia de lo que
sucedía con la situación española– y potenciada por la amenaza de Napoleón de
invadir Portugal si no se encarcelaba a todos los ciudadanos ingleses residentes
en dicha metrópoli, y se restringía el comercio con Gran Bretaña (opositora de
Napoleón), en pos de imponerle a esta última un bloqueo continental total.
Finalmente, el rey de Portugal con el apoyo inglés decidió el traslado de la
mayor parte del aparato gubernamental portugués a su colonia en América. Este nuevo panorama creó un vacío de poder
que fue aprovechado por Napoleón, invadiendo rápidamente Portugal. También
benefició enormemente a Gran Bretaña, la cual, a cambio de la protección dada
al rey portugués y a su séquito, tuvo importantísimos beneficios comerciales
con Brasil, como, por ejemplo, la baja de costos aduaneros de dicha colonia y
el libre comercio con ella, con muy pocas trabas, además favoreció el gran auge
de los terratenientes que pasaron a exportar directamente sus productos con
grandes ganancias. Los grupos brasileños que en un principio se vieron
beneficiados por el traslado de la corte, más tarde se sublevarían cuando la
metrópoli intentara volverlos de su estado de reino independiente a su anterior
situación de colonia subordinada a la autoridad de Portugal, quitándoles los
beneficios que le aportaba el libre comercio con Gran Bretaña. Por otra parte,
hubo otros sectores, entre los cuales se encontraban los comerciantes monopólicos,
que resultaron seriamente afectados, ya que les resultaba imposible continuar
con sus actividades debido a que no podían competir con los productos
británicos, y entre otras circunstancias por tener que sufrir el peso de un
aumento fiscal para solventar los gastos de manutención de la burocracia real.
Obviamente, siendo Gran Bretaña una potencia industrial en desarrollo pujante,
su situación respecto no solo de Brasil sino también de Portugal, país que no
logró industrializarse a pesar de su intento, fue absolutamente superior,
saliendo beneficiada en los términos del intercambio comercial con ambas,
sirviéndose del comercio con Brasil, para intervenir ilegalmente en los
mercados hispanoamericanos, violentando el sistema monopólico impuesto por España
a sus colonias.
Comparando, notamos que mientras Brasil
resultaba favorecida por el traslado de la corona portuguesa y del aparato de
gobierno – creación de universidades, instalación de una imprenta, impulso a la
clase terrateniente, etc.– Hispanoamérica se perjudicaba, tanto militar como
económicamente debido a los grandes costos que le representaba afrontar las
guerras de independencia, al mismo tiempo que se sucedía la ruptura de los
lazos coloniales de Hispanoamérica por la falta de la figura del rey español
que había sido tomado prisionero por Napoleón Bonaparte; en cambio en Brasil
debido a la presencia del rey portugués dom João VI en el territorio, se
reforzaban los vínculos entre éste y su colonia americana.
En 1821, el rey João VI retorna a Portugal,
tras las presiones ejercidas por los liberales de su pais, -dejando a su hijo dom Pedro I como príncipe
regente en América-, este retorno causó gran malestar en la colonia. Desde la
metrópoli, los liberales portugueses intentaron limitar el poder de Brasil,
aumentando los aranceles comerciales, trasladando sus instituciones a la
metrópoli y estableciendo gobernadores militares en la colonia. Entonces, los
colonos descontentos por su situación, convencieron a dom Pedro I de
distanciarse de la corona, encabezando éste el movimiento separatista que
finalmente proclama a dom Pedro I Emperador en 1822, proclamando la
independencia de Portugal y constituyendo el
imperio de Brasil. Esta independencia política de la corona de Portugal,
al igual que en el resto de América Latina, no es acompañada de una
modernización de las estructuras económicas y sociales sino que la nueva nación
conserva todas sus características coloniales. La revolución liberal de 1890,
es la que implanta la república en Brasil.
En conclusión, se evidencia que los
procesos tanto económicos como políticos de Brasil fueron similares a los que
se sucedieron en Hispanoamérica, con la salvedad de que Brasil pudo ser testigo
y pudo conocer con anterioridad las consecuencias que habían tenido las medidas
adoptadas por España en sus colonias, lo que le aportó a Brasil un panorama más
amplio respecto de cómo debía sobrellevar las distintas situaciones
problemáticas que se fueron planteando al respecto y las medidas a adoptar.
Además la situación de Brasil, podríamos compararla mejor a la de la colonia
española de Méjico y a la de Venezuela, ya que al igual que en estas, en Brasil
existía un gran número de esclavos e indígenas y un enorme interés de los
grandes terratenientes de mantener el vínculo colonial ya que les era
conveniente para asegurarse la mano de obra, integrada por los grupos antes
mencionados; y muy diferente al proceso del virreinato español del Río de la
Plata donde casi no había esclavos y quedaban pocos indígenas para emplear como
mano de obra, y donde los criollos habían cobrado gran importancia social y
política. A diferencia de las colonias españolas, la corona brasileña,
detentada por Pedro I y después por Pedro II, cumple una importante función de
nucleamiento nacional y también de transformación, ya que evitó al Brasil los
períodos de guerras de independencia y civiles que caracterizaron a la América
española. Por lo cual mientras Brasil gozaba de una economía en crecimiento,
las colonias españolas veían devastarse sus economías, producto de las guerras
y del uso de sus recursos con fines bélicos. Volviendo a la situación de
Brasil, “…la emancipación se realiza sin pérdida de división territorial y
ejerciendo un centralismo político que a la larga benefició al Estado
brasileño…” *
Comparando el aspecto físico actual de
Brasil con los países que en un pasado formaron parte de las colonias españolas
en América, notamos que Brasil está conformado por un territorio mucho más
extenso que éstos ya que las colonias españolas se dividieron en pequeños
estados, situación, en parte provocada por las Reformas Borbónicas que a través
de la constitución de cinco Virreinatos y varias capitanías generales
dividieron el territorio a fin de mantener un mayor control, y también debido a
las guerras civiles mencionadas. En
cambio, Portugal no fragmentó Brasil -Reformas Pombalinas-, y como ya dijimos,
no hubieron guerras civiles debido a un proceso de emancipación más paulatino y
negociado.
Además, a diferencia de Hispanoamérica,
en Brasil existía una clase dirigente menos homogénea que en la anterior, la
cual se podría decir que sigue el rumbo de la Revolución Francesa. Por otro
lado, Brasil poseía una autoridad central más fuerte que las anteriores.
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