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TRABAJO PRÁCTICO DE HISTORIA
Ilustración, ciencia y técnica en América
1.- Compare la América del siglo XVI y XVII con la América del siglo
XVIII. ¿Qué diferencias encuentra (a nivel económico, político y social)?
2.- Durante el período ilustrado proliferaron las tertulias, ¿a qué se
debe?, ¿cuál fue la función de esas reuniones?, ¿qué temas se trataban en
dichos encuentros?
3.- Observando la imagen y recordando lo leído, ¿qué clases sociales
participaron en la Ilustración? ¿A qué se debe dicha participación?, ¿qué
intereses buscan?
4.- ¿Cómo explicaría la “internacionalización” de la Ilustración?
5.- ¿Cómo juzgaría en el marco americano las funciones de las
bibliotecas privadas y los periódicos científicos?, ¿qué fue lo que lograron
juzgar?
6.- ¿Qué buscan los nuevos periódicos científicos americanos, si no
incitan al pueblo ni a la rebelión ni a la revolución? ¿Juzga extraño este
hecho?
7.- Las Reformas Borbónicas, ¿Fueron apoyadas por los nuevos ilustrados
americanos? Justifique su respuesta
8.- ¿Cómo relaciona el “autodescubrimiento americano” con la formación
de la nueva conciencia americana?
9.- Las nuevas ideas ilustradas y la crisis del Imperio español, ¿en qué
se relacionan? Justifique su respuesta teniendo en cuenta el papel de los
científicos.
1.- ¿Por qué se habla de “Guerra Fría” en el enfrentamiento entre
Portugal y España?
2.- ¿A qué se debe la importancia de esta pequeña plaza fuerte en el sur
del Plata? ¿Qué intereses están en juego? ¿Son solo portugueses y españoles?
3.- ¿Qué nuevas estrategias, además de la guerra, comienzan a surgir
para dirimir el conflicto? Esto, ¿cómo se relaciona con la pregunta 1?
4.- La contienda, ¿terminó en local, empate o visitante?, ¿por qué?
1.- Observando las fotos del Rey José I y de su ministro Pombal, ¿Las
puede relacionar con los reyes y ministros Borbones? ¿Por qué? ¿Qué apoyo
buscará la dinastía portuguesa?
2.- ¿Qué beneficios obtuvo Portugal luego del tratado de Permuta? ¿Quién
fue el responsable de la expansión de la frontera brasileña? ¿Qué buscaban
estos hombres?
En 1641, los
guaraníes de la reducción jesuítica vencieron en Mbororé a los bandeirantes de
Brasil; que pretendieron romper el bloqueo impuesto por los países bajos invadiendo
las reducciones.
Durante esta
batalla, que fue la más importante y en otras de menor envergadura, los
guaraníes fueron autorizados a utilizar armas de fuego. En 1713, España se vió
obligada a devolver Colonia del Sacramento (actualmente Uruguay), a los
portugueses.
Esto era
intolerable para los intereses de Buenos Aires, por la competencia comercial
que generaría.
Durante las
negociaciones de 1750 los diplomáticos portugueses, no desperdiciaron la
oportunidad y propusieron el cambio de Colonia del Sacramento por siete
misiones jesuíticas de la frontera entre Brasil y Argentina.
Los españoles
influidos por los informes interesados firmaron el famoso "Tratado de
Permuta".
En 1768 comenzó
la expulsión de los jesuítas en algunas misiones. Los guaraníes aceptaron el
reemplazo de los jesuitas por los civiles y militares españoles en forma
pacífica; en otros fue violenta pero con el transcurso del tiempo comenzaron a
abandonar las misiones que quedaron abandonadas.
Testimonio de
esta integración cultural español-guaraní es el circuito de las ruinas
jesuíticas: Santa María, San Ignacio, Santa Ana.
El Tratado establecía
que Portugal cedía a la corona de España la Colonia del Sacramento y todo su
territorio adyacente, como también toda la navegación del Río de la Plata, que
pertenecería enteramente a la corona española. Portugal renunciaba a todo
derecho que pudiera corresponderle por los tratados de 1681 y 1715. España a su
vez entregaba a Portugal todas las tierras "desde el monte de los
Castillos Grandes y ribera del mar...", desde el río Chuy, las fuentes del
Río Negro y el Ibicuy, siguiendo con indicaciones muy precisas sobre tierras
muy poco conocidas, hasta las vertientes en la ribera oriental del río Guapore,
con excepción "del terreno que corre desde la boca occidental del río
Yapurá y el Marañón o Amazonas", terminando en las cimas de la cordillera
de este río y el Orinoco. Sin embargo, el intento de España y Portugal de
realizar las demarcaciones en el terreno provocó la sublevación de los
indígenas, supuestamente instigados por los mismos jesuitas, que defendían su
imperio y el monopolio de la yerba mate. Esta guerra guaranítica desembocó en
el exterminio de muchos indígenas y la huida de otros a la selva, y abrió el
camino para la expulsión de los jesuitas.
Poco después (el 11 de septiembre de 1759) llegaba al trono de España Carlos
III, quien designó ministro al marqués de la Ensenada, opuesto al Tratado de
Permuta. Su anulación se produjo en el Tratado de El Pardo del 12 de febrero de
1761. Las tierras ocupadas debían evacuarse y demolerse lo construido en ellas.
3.- ¿Qué diferencias encuentra en el Brasil del siglo XVIII comparándolo
con el de los siglos anteriores?
4.- El traslado de la Capital a Río en 1763 ¿qué nuevos intereses está
consagrando?
A principios del siglo XVIII se creó un virreinato con capital en
Bahía, sede hasta el momento del gobernador general, con objeto de consolidar
el centralismo deseado por la metrópoli. Sin embargo, este proceso sólo se
conseguiría culminar a mediados del siglo XVIII durante el gobierno del Marqués
de Pombal, máximo representante del despotismo ilustrado en Portugal. Las Reformas Pombalinas vinieron a
establecer un nuevo panorama de la división administrativa de Brasil. En 1763,
la capital del virreinato se traslada de Bahía a Rio de Janeiro, ya que, con el
descubrimiento de los ricos yacimientos mineros en la región de Minas Gerais y
la explotación agrícola y ganadera en torno a la región de São Paulo, el centro
económico y demográfico se había desplazado de la costa norte al interior y al
sur de la Colonia. En 1772, con la supresión del Estado de Maranhao, se
consiguió la unificación política y administrativa, estableciéndose 9
Capitanías Generales y 9 Subalternas. Las Capitanías Generales eran: Gran Pará (de
la que dependía Amazonas); Maranhão (Piaui); Pernambuco (Ceará, Rio Grande do
Norte y Paraiba); Bahía (Sergipe y Espirito Santo); Rio de Janeiro (Santa
Catarina y Rio Grande do Sul); São Paulo, Minas Gerais, Goias y Mato Grosso,
que, con la excepción de los estados de Alagoas y Paraná, creados a mediados
del siglo XIX, se mantendrá hasta principios del siglo XX. Con la creación de
los Estados de Acre, Amapa, Mato Grosso do Sul, Rondonia, Roraima, Tocatins y
el Distrito Federal de Brasilia, adonde se trasladará la capital en 1960, quedó
configurado el actual mapa administrativo de la República Federativa do Brasil.
5.- ¿Cómo encuadraría la actitud de Pombal teniendo en cuenta su plan de
reformas? ¿Qué intenta reformar? ¿Qué parecidos encuentra con las reformas
Borbónicas?
En Europa el proceso
había sido similar al americano. Los jesuitas europeos focalizaron su esfuerzo
principalmente en la educación. Con su habitual eficiencia, al poco tiempo eran
respetados en las principales universidades europeas.
Fue así como se hicieron cargo de la educación de la mayoría de los nobles de
Europa y no se les hizo difícil acceder a las cortes, donde se convirtieron en
los más prestigiosos asesores de los reyes. Esto les generó a los jesuitas sus
peores enemigos dentro de la desplazada clase política europea. Como ejemplo
concreto de esta enemistad, rescatamos la figura del Marqués de Pombal, miembro
de la corte portuguesa. Desplazado por los jesuitas de su lugar privilegiado en
la corte portuguesa, este noble decidió llevar su venganza hasta las últimas
consecuencias. Conspiró, mintió, hizo alianzas secretas e inventó supuestos
atentados de los jesuitas contra los nobles que se les oponían. Al fin logró su
cometido y al promediar el siglo XVIII, los jesuitas fueron expulsados de
Portugal y luego de las misiones que tenian en America, el resto del Mundo.
Dentro de las
preocupaciones pragmáticas de Pombal, la reforma buscaba volver a colocar a
Portugal en una posición digna dentro del mundo civilizado y bien educado de Europa,
posición de la que se había alejado, según creían los pombalinos, a causa del
predominio de la escolástica jesuítica. La civilización eran las ciencias y sus
aplicaciones prácticas. En consecuencia, la reforma pretendió introducir nuevas
materias, o reformar el contenido y el método de enseñanza de materias antiguas
La política
reformista exigió, a partir de 1763, la aprobación de un examen de retórica
para la admisión en la Universidad de Coimbra. Para preparar a los candidatos
se crearon, a partir de 1759, aulas regias en las principales ciudades de la
metrópolis y de la colonia. Las aulas regias sustituían a los colegios de los
jesuitas, sus profesores eran aprobados, designados y pagados por el estado.
Incluían la enseñanza del idioma vernáculo, del latín, del griego, de la
retórica, de la poética y de la filosofía racional. A pesar del pequeño número
de aulas regias creadas en la colonia, se puede decir que en el inicio del
siglo XIX, en Portugal o en el Brasil, cualquier persona con cierta educación
por encima de la alfabetización elemental habría pasado por ellas y, por
consiguiente, tendría alguna formación en retórica.4 En 1827, cuando
se crearon las escuelas de derecho en el Brasil, entre los exámenes
preparatorios exigidos para el ingreso se encontraba el de retórica. Más tarde,
en 1838, se creó en Río de Janeiro el Colegio de Pedro II, equivalente al
Colegio de las Artes de Coimbra. Sus cátedras, incluidas las de retórica y
poética, eran ocupadas por concurso y fueron a menudo asumidas por figuras
prominentes de la cultura nacional. Se publicaron varias tesis de concurso.
.
Desde el lado portugués y con apoyo británico, el ministro Pombal estimulaba la
expansión lusitana en el Río de la Plata. Los portugueses habían aprovechado la
indefensión de los indios de las Misiones, luego de la expulsión de los
jesuitas, para extender sus posesiones desde el Uruguay al Paraguay. El virrey
de Brasil nombró a Bohm inspector general de todas las fuerzas armadas
portuguesas, cuyos subordinados habían vencido a las fuerzas españolas de
Vértiz en 1774 y 1776, antes de la creación del virreinato. De tal modo, la
importante región que el Tratado de París había adjudicado a España fue
conquistada íntegramente por los lusitanos.
Sin embargo, en ese entonces Gran Bretaña pasaba por un momento difícil debido
a la guerra de la independencia norteamericana, y Carlos III aprovechó la
circunstancia favorable de que ésta no podía auxiliar a Portugal, para resolver
el conflicto de la Colonia del Sacramento y Río Grande. La oportunidad no era
para desperdiciarse, ya que a pesar de las negociaciones entabladas con Madrid,
desde Lisboa el ministro Pombal (que era el virtual dictador de Portugal)
continuaba dando instrucciones para ocupar el territorio español en la América
meridional. Nuevamente, pues, los problemas del Río de la Plata amenazaban con
hacer estallar una guerra. Por tal motivo, argumentando la improcedencia de la
expansión portuguesa, España invocó las garantías del Tratado de París de 1763
y se aseguró el apoyo de Francia, a la vez que los británicos no tenían más
remedio que ser neutrales, absorbidos por la sublevación de sus colonias.
La acción de Pombal no
se limitó al viejo continente sino que se extendió hasta las costas de América.
Pombal fue el principal promotor del Tratado de Permuta de 1750. Por este
tratado, Portugal cedía a España, las islas Filipinas y la Colonia del
Sacramento. Recibía a cambio, siete misiones jesuíticas levantadas en la orilla
oriental del río Uruguay. El Tratado de Permuta significó una herida profunda
en la estructura americana de los jesuitas. Y fue el comienzo del fin.
A partir de 1750 siguieron
años en que las noticias provenientes de Europa eran cada vez más preocupantes.
Uno a uno, las cortes europeas, se fueron adhiriendo a la de Portugal y
dictaron la expulsión de los jesuitas de sus reinos.
Finalmente en 1767, el rey
Carlos III de España decretó la expulsión de los miembros de la Compañía de
Jesús. La orden era válida para la península y para la América española.
Las misiones quedaron en manos de otras órdenes religiosas y de funcionarios
reales. Estos no lograron mantener la eficiencia, ni los niveles de producción
de la administración jesuita y las misiones sufrieron un rápido deterioro. En
menos de una década de destruyó una cultura de ciento cincuenta años. Los
guaraníes volvieron a la selva. Vivieron de la caza y de la pesca, subsistiendo
con lo que la naturaleza les proveía.
Conocían la selva; sabían de zoología, botánica y medicina. Ahora conocían al
hombre blanco, y decidieron ocultarse de él. Volvieron con Tupá, el Dios de la
tierra, su único Dios.
Respecto de las reformas borbónicas cabe señalar que desde el punto de
vista económico el virrey Cevallos acometió una empresa de transformaciones de
incalculables consecuencias para la primitiva y frágil economía del Río de la
Plata: abrió el puerto de Buenos Aires al comercio libre. La libertad de
comercio establecida por Cevallos el 6 de septiembre de 1777 destruyó la
hegemonía de los comerciantes del Perú y Chile, en provecho de la economía
local. Por otra parte, es interesante observar que, debido a la urgencia con
que esas medidas eran requeridas en el contexto de una economía que se
asfixiaba con el monopolio español (reduciendo, incluso, su aporte a la misma economía
española), Cevallos no esperó el permiso real para autorizar la internación y
el intercambio con las provincias de las mercaderías que llegaban a Buenos
Aires en buques de registro.
Dicha política se complementó con el Real Decreto del 2 de febrero de 1778, que
a diferencia del audaz paso hacia adelante tomado por Cevallos, ya era parte de
las llamadas reformas borbónicas. Este decreto extendió esta mayor liberalidad
a los demás puertos de la América meridional, y fue más lejos, abriéndolos al
comercio directo con los peninsulares. A su vez, el Reglamento y Aranceles
Reales para el comercio libre de España e Indias, del 12 de octubre de 1778,
amplió la libertad de comercio a trece puertos en la península, Baleares y
Canarias, y a veinticinco puertos en América, a la vez que protegía la
industria textil española, liberándola de derechos durante diez años.
Los beneficios que significaron para el Río de la Plata estas disposiciones que
liberaban el comercio de sus viejas trabas monopólicas y mercantilistas fueron
incalculables, al punto que en el quinquenio 1792-1796, años de paz con Gran
Bretaña, la balanza de pagos tuvo un saldo favorable de más de dos millones de
pesos. Obviamente, la guerra con Gran Bretaña (desde 1796) detuvo la
prosperidad del virreinato, al paralizar el tráfico marítimo con la metrópoli.
Los cueros de las 600.000 reses que faenaba la región de Buenos Aires, de las
que solo se consumían 150.000, no tenían salida, y los hacendados se
arruinaban. Las exportaciones oficialmente registradas, que alcanzaron
$5.470.675 en 1796, bajaron a $334.708 en 1797. Tampoco podían importarse las
mercaderías necesarias. Esta situación favorecía a las industrias del Interior
pero perjudicaba al consumidor, que sufrió un alza de 200% en el precio de los
artículos. Para peor, con la paralización de las importaciones la renta
aduanera no alcanzaba a $200.000 (1799), y la moneda se desvalorizaba. La
prosperidad del Río de la Plata sólo pudo resurgir con la restitución de la paz
en América.
6.- Cuando intenta introducir las reformas, ¿con qué intereses
contrapuestos choca el ministro? Justifique su respuesta
7.- Las reformas, ¿lograron su objetivo? ¿Qué desencadenaron? Lo puede
relacionar con lo sucedido en Hispanoamérica. ¿Cómo y por qué?
Los especialistas
en el estudio de las reformas pombalinas afirman de modo unánime que en general
los cambios no fueron radicales. Una de las razones de esto fue, naturalmente,
la caída de Pombal después de la muerte de D. José I en 1777. Sin el patrocinio
del ministro, el movimiento reformista perdió vigor y retrocedió. Otra razón
fue más profunda. El contenido humanista de la reforma de los estudios menores
no dejaba de afirmar la importancia de las Letras Humanas (lenguas, retórica y
poética) como base de todo conocimiento. A pesar de la influencia de Locke, de
su utilitarismo y de su experimentalismo sobre Verney, al parecer sobrevivió,
según Joaquim de Carvalho, la estructura expositiva del pensamiento
escolástico.
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