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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Representación Política en los orígenes de la Nación Argentina: Significado y concepto de Representación Política. Antecedentes históricos y supuestos sociopolíticos. Revolución de Mayo. Análisis de la representación. 25 de Mayo de 1810. Agregado: 08 de JULIO de 2003 (Por Michel Mosse) | Palabras: 3919 | Votar! | 3 votos | Promedio: Categoría: Apuntes y Monografías > Historia > |
"Representación
Política en los orígenes de la Nación Argentina".
I.
Introducción
En este trabajo me propongo analizar, tomando como categoría analítica a
la representación política, con el objetivo de revisar cual era la
representación en el intervalo 1807-1812 considerado como el período de
gestación de nuestra Nación. Con ello podré clarificar quienes representaban al
pueblo y quienes participaban de los negocios públicos en el nacimiento de la
Nación Argentina.
En cada uno de los acontecimientos contemporáneos hay una raíz histórica
que los explicas, y resultará difícil comprenderlos en su totalidad si no se
explora esa raíz. Los hechos particulares responden en gran parte a ideas y
criterios, que crean nuestra historia y se expresan en un proceso continuo
hacia la integración y afirmación de la personalidad nacional, y que mejor que
analizar el nacimiento de la Patria para comprender ciertos sucesos de la
historia Argentina.
Contare con un soporte teórico en donde definiremos la representación
política y analizaremos su relación con la participación.
Etimológicamente hablando, representar significa
presentar de nuevo o hacer presente algo o alguien que no está presente.
Para Melo, en los sistemas políticos de las
democracias constitucionales, el pueblo es el titular de la soberanía y en él
reside, en virtud del consenso, la fuente de legitimidad del poder que confiere
autoridad, pero de hecho no puede ejercer ese poder en forma directa e
inmediata.
Para superar esta situación la innovación política
ha gestado una institución tan fundamental como es la representación política.
Mediante ella se opera una sustitución legítima que trasmuta la personalidad
del pueblo a sus representantes por medio de un acto de voluntad de carácter
público y actual, por el cual se crea un vínculo entre el pueblo representado y
sus representantes, confiriéndoles autoridad, y dando lugar al desplazamiento
de la imputación, de manera que los actos del representante se consideran como
si fueran realizados por el representado.
Es decir, que Melo define a la representación
política, como la forma de participación indirecta del pueblo en el proceso
de poder, mediante sustitución pública y actual realizada con la elección en la
persona de sus representantes, cuyo actos le son imputados como propios.
Según Sartori, en la teoría de la representación se
asocian:
·
la idea de mandato, o delegación.
A partir de allí, la teoría de la representación se
desarrolla en tres direcciones opuestas:
·
La representación jurídica: conlleva la idea de mandato o instrucción.
Ligado al derecho privado, el representante es delegado mandatario, se asocia
con la idea de mandato o de delegación.
I.
Antecedentes históricos y supuestos sociopolíticos
El concepto de representación política se plantea desde el momento en
que resulta imposible la participación de todos los ciudadanos en la adopción
de las decisiones públicas, es decir desde el ocaso de la polis griega.
La justificación política de la representación supone que la diversidad
de intereses dentro de una comunidad pueden alcanzar mediante la deliberación y
la crítica un grado de coordinación que los haga compatibles con el interés del
pueblo.
Las justificaciones por razones de necesidad material, son expuestas por
Rousseau, cuando expresa que "el régimen representativo no tiene más
fundamento y justificación que una necesidad de orden material y sólo es
admisible sujeto a mandato imperativo y ratificación popular".
Por su parte Sieyés funda su tesis en la falta de tiempo necesario del
común de la gente de ocuparse de los asuntos públicos.
Montesquieu en su libro XI del Espíritu de las Leyes, fundamenta la
representación política en una razón práctica: "como en un Estado libre
todo hombre debe estar gobernado por sí mismo, sería necesario que el pueblo en
masa tuviera el poder legislativo, pero siendo esto imposible en los grandes
estados y teniendo muchos inconvenientes en los pequeños, es menester que el
pueblo haga por sus representantes lo que no puede hacer por sí mismo".
La aparición de la representación política moderna a partir de su fase
medieval fue un proceso gradual que se observa en Inglaterra de mediados del
siglo XVIII. Sin embargo, la Revolución Francesa marcó la división tajante
entre la representación política medieval y la representación política moderna.
A lo largo de la historia, la representación ha revestido formas muy
diversas. Esta diversidad se funda en los distintos sujetos que intervienen en
la relación representativa o en la naturaleza del vínculo que fundamenta esta
sustitución. Es entonces que, en esta variedad de doctrinas, encontramos al
mandato imperativo y al mandato representativo.
Mandato imperativo: este tipo de mandatos supone una relación
contractual concreta de mandato, con representación. Entre el representante y
los electores concretos, que le designaron. La vigencia de este mandato se
explica a través de:
- la no existencia de comprensión de un interés nacional.
- las Asambleas eran la imagen de los intereses particulares, sin
solidaridad respecto de la idea común.
- los representantes no estaban asociados a la responsabilidad del
poder, ni las Asambleas eran órganos del poder en el Estado.
- continuaba la obligación de rendir cuentas y la responsabilidad
pecuniaria por parte del mandatario y por parte del mandante, la obligación de
resarcir al mandatario de los perjuicios y remunerar su labor.
Mandato representativo: significa que los representantes formalmente, se
encuentran libres de toda influencia, siendo plenamente independientes de los
electores o del cuerpo electoral, que los ha designado. No pueden delegar sus
facultades, no pueden hacerse representar, no están ligados a mandatos ni a
instrucciones expresas. En suma, excluye toda subordinación jurídica entre
representado y representante; los representantes no son mandatarios.
Establece una nueva concepción entre el pueblo como totalidad política
abstracta, titular de la soberanía y sus representantes. Es decir, el mandato
representativo, en consonancia con el postulado propio de la representación
política de que el mandatario no representa fragmentariamente a grupos o
distritos aislados, sino a la Nación entera.
La representación política está vinculada a la idea de participación
política. Más técnicamente podemos debe remontarnos al momento del pasaje de
una representación por mandato a una representación libre. Durante el Estado
pre-revolucionario, hablar de participación política no tiene aún un
significado real, puesto que, la correspondencia entre posición social y
posición política es prácticamente perfecta. Los grupos sociales, los cuerpos,
son representados ante el Estado, sus miembros no participan de él, lo hacen
únicamente los pares del reino y es una participación automática, o sea, en
función directa de la posición en la sociedad civil. Cuando dicha
correspondencia automática cesa, la participación política se convierte en un
fenómeno significativo y comienza a ser problema. Ello acontece debido a dos
procesos opuestos: por un lado, a raíz de una reivindicación desde abajo,
popular, de ampliación de derechos políticos, por otro, en virtud de que los
grupos que están en el poder dentro del Estado tratan del fortalecerse sellando
alianzas con las nuevas fuerzas populares y revistiéndose de nuevos fundamentos
de legitimidad.
La ampliación de la participación aparece como contradictoria porque
contiene una potencialidad igualitaria, y al mismo tiempo una reafirmación de
privilegios privados: la lucha de clases constituye una de las alternativas
suscitadas, igualdad, potencial pero cuestionada, implícita en la ampliación de
la participación. En efecto, frente a la igualdad formal constitutiva del
estado de soberanía popular y a la desigualdad de hecho por la penetración de
las estructuras civiles en las estructuras políticas, ante quien no tenía
acceso al poder se presentan dos líneas de acción: o jugar dentro de las reglas
políticas para extraer las consecuencias de su potencialidad igualitaria (por
ejemplo, la lucha política parlamentaria), o actuar dentro de la estructura
desigualitaria para derribarla y quebrarla: esta es la alternativa de la lucha
de clases.
La participación se vincula a un modo de fundamentar la legitimidad, y
por consiguiente a una verificación del consenso del nuevo estado nacional de
soberanía popular, como también a un modo de luchar, con medios que hoy podemos
llamar políticos, contra las condiciones propias de desigualdad de la sociedad
civil. Por lo tanto, la participación política es un problema de consenso y al
mismo tiempo un problema de igualdad.
La participación política es a su vez un fenómeno antiguo y un fenómeno
reciente. Es un fenómeno antiguo en cuanto desde que se puede hablar de
política, como actividad en comunidades organizadas existe la participación
política. Es un fenómeno reciente porque está estrechamente relacionado en su
sentido fuerte a significativos cambios socioeconómicos y de la naturaleza de
las comunidades políticas. Nadie puede poner en duda en cuanto a la antigüedad
del fenómeno que se puede hablar de participación política también en los casos
de las ciudades-estado griegas. En efecto, prescindiendo del limitado número de
los que eran admitidos en el proceso de toma de decisiones, las características
centrales de la participación política, es decir el estar dirigida a influir
tanto sobre la elección de los decisores como sobre las mismas decisiones,
están claramente presentes en la polis griega. Sin embargo, resulta interesante
advertir que muchas formas de organización del poder político (como el
absolutismo o el despotismo), durante largo tiempo no dejaron ningún espacio a
la participación política. Sólo con las formas modernas de Estado en el mundo
occidental, y sobre todo con los primeros impulsos hacia la democratización
interna, es cuando se puede volver a hablar legítimamente de participación
política.
Según Sartori, diríamos que la experiencia histórica ha producido dos
tipos de democracia: la directa (es decir, la democracia con participación) y
la indirecta (o sea, democracia representativa). Entre los dos modelos,
advierte el autor, no hay posibilidad de opción, ya que el primero expresa una
tipología atinente al pasado, y el segundo responde a situaciones del presente.
En esta apartado realizare una muy somera revisión
histórica, sin profundizar en la descripción de los hecho, sino más bien
intentando analizar los hechos que llevaron a la revolución de Mayo.
Como escribió Bartolomé Mitré "la revolución
fue el producto de gérmenes fecundos por largo tiempo elaborados". La
Revolución de 1810 fue un proceso organizado y dirigido por la una clase estamental
determinada, llevada a cabo por una clase compuesta por militares, religiosos,
terratenientes, entre otros. La cual no gozaba de algunos derechos, que si los
tenían los españoles, y por lo tanto no podían ocupar o encargarse de los
negocios públicos en determinados casos. Es de sumo valor tener en cuenta la
noción de pueblo que no es la misma concepción de hoy, en aquella época se
consideraba pueblo a la parte principal y más sana de la población.
El factor profundo que llevó a la revolución tiene
su base en la economía virreinal, la política de España obstaculizaba y
contrariaba totalmente el desenvolvimiento económico de las colonial al no
permitirles traficar con ninguna otra nación y reservarse como metrópolis,
acaparándolo exclusivamente, el derecho de todo comercio y empresa en sus
dominios. El impulso natural de las fuerzas productoras de la colonia pugnaba
por romper este lazo comercial, "el monopolio". La naciente economía
de la embrionaria nación necesitaba imperiosamente, para conseguir su desarrollo,
desvincularse de la rígida autoridad y emanciparse de la medieval mentalidad
del rey de España. Apenas esta nación fuera libre, guiada por el mismo impulso
natural que las había conducido a la revolución, busco el trafico con el
capital y la industria de Occidente los elementos y las relaciones que el
incremento de su economía requería. El hecho económico fue la causa eficiente
que hacía inevitable la separación de las colonias y la metrópoli.
Así, en el cuadro del monopolio del comercio de
Indias, en que funciona la Colonia, está ya el germen de la Revolución de Mayo.
Mariano Moreno, Castelli y Belgrano representan las ideas e intereses que,
inexorablemente, debían romper aquel esquema, para dar lugar al sistema de
libre comercio que Inglaterra imponía en el mundo por la fuerza de sus barcos,
su armada y su diplomacia.
Esto será la clave de la decadencia de España, la
debilidad orgánica de su burguesía industrial, el único y verdadero elemento
centralizador de los Estados Modernos. La unión de la monarquía, la Iglesia y
la nobleza fueron fatales para el crecimiento económico de España.
La ruptura del monopolio español trajo, a su vez,
el monopolio criollo del puerto de Buenos Aires, sede del comercio ultramarino.
Dando comienzo a la lucha entre el libre cambio de los exportadores e
importadores y el proteccionismo que reclaman los artesanos y pequeños
industriales del interior. Las luchas entre unitarios y federales.
La crisis de España también se debió a que el
águila napoleónica dominaba el cielo de Europa. En su lucha gigantesca contra
Inglaterra, Napoleón se vio obligado a invadir España. Inglaterra le salió al
paso y el Emperador, esclavo de su estrategia anti-inglesa y del mesianismo
derivado del poder único, envió sus tropas a España. Esto produjo que todo el
edificio dinástico se derrumbara. La corte se rindió a la voluntad de
Bonaparte. Fernando, el heredero del trono, se arrodilló ante el invasor, que
impuso a si hermano José como nuevo rey de España.
A esta crisis respondió todo el pueblo de España el
2 de Mayo de 1810, iniciando el levantamiento nacional, que arrancara con la
existencia histórica de los americanos del Sur. Todo el pueblo de España se
puso instantáneamente de pie. Se organizaron de inmediato Juntas populares que
asumieron la representación del poder vacante, el rey Carlos IV y el príncipe
heredero Fernando, que ya era VII, permanecían cautivos de Napoleón. Las Juntas
populares se unificaron en una Junta Central y se nombraron diputados para las
Cortes españolas, que se reunieron en Cádiz. La revolución nacional española
llamó a las posesiones americanas a enviar diputados y declaró la igualdad de
derechos entre españoles y americanos, reconoció el territorio de América como
"parte esencial e integrante de la monarquía española", esto se puede
observar en el Decreto de las Cortes del 14 de Octubre de 1810 que sancionaba
el inconcluso concepto de que los dominios españoles en ambos hemisferios
forman una misma y sola monarquía, una misma y sola Nación y una sola familia, y
que por los mismo los naturales que sean originarios de dichos dominios
europeos o ultramarinos, son iguales en derechos a los de esta Península".
El levantamiento revolucionario en toda América no
fue sino la prolongación en el Nuevo Mundo de la conmoción nacional de la vieja
España que pugnaba por remozarse. La primera manifestación de la guerra
nacional en el Río de la Plata fue la reacción popular contra las invasiones
inglesas en 1807, en esa lucha debe buscarse el origen de nuestro ejercito, que
nació combatiendo a las tropas británicas.
Distintos son los hechos de 1816 que producirán la
consolidación de los sucesos de 1810, teniendo como objetivo la organización
institucional de la Argentina, producto de que en 1814 Fernando VII recupera el
trono, después de haber esta en cautivo de Napoleón, el destino de América se
define y la independencia aparece como algo inevitable.
V. Análisis de la representación
Aquí tratare de analizar a los personajes que
tendrán a su cargo la representación del pueblo en todo el período de gestación
de la Nación Argentina.
Es importante destacar el ideal de San Martín y
Bolívar, sobre la Nación que era el conjunto de América Hispana, y en cierto
sentido también España, se disgrega en una polvareda difusa de pequeños
estados. Simón Bolívar en su carta a Jamaica de 1815, declaraba su propósito de
formar de todo el mundo nuevo una grandiosa sola nación, con un solo vinculo
que ligue sus partes entre sí y con el todo... ¡Qué bello sería que el Istmo de
Panamá fuese entre nosotros lo que el Corinto para los griegos! Ojalá que algún
día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso de los
representantes de la Repúblicas.
Moreno es otro que tiene a su cargo la
representación popular, para algunos historiadores es considerado el motor de
la Revolución de Mayo, sus ideas están asociadas al pensamiento de Jean Jacques
Rousseau (1712-1778). Todas abordadas en la Gazeta de Buenos Aires, en su
propósito de utilizar la prensa como medio a la vez de propaganda
revolucionaria y de difusión doctrinaria con vistas a la organización política
de los pueblos rioplatenses. La soberanía la define como indivisible e
inalienable, remitida a la "Voluntad general de un pueblo". La
Soberanía y la Representación no las refiere nunca a la Nación, sino siempre a
los pueblos. Moreno adopta un postura distinta a la Rousseau, en relación al
contractualismo, expone la existencia de dos pacto, el de sujeción (rechazado
explícitamente por Rousseau) y el de sociedad como anterior a él y
condicionante del mismo.
El problema central en el pensamiento de Moreno es
el de las modalidades que debería asumir la organización constitucional de un
nuevo Estado. Concibe que la autoridad del Monarca retrovertió a los pueblos
por el cautiverio del Rey, pueden pues aquellos modificarla o sujetarla a la
forma que más le agrade.
Moreno se propone discutir que conviene más en ese
momento para la organización política de los pueblos americanos, si un congreso
de todos ellos o solo de los más relacionados entre sí. Expresa un critica del
gobierno federaticio, dado que los define como la reunión de muchos pueblos o
provincias independientes unas de otras; pero sujetas al mismo tiempo a un
dieta o consejo general de todas ellas, que decide soberanamente sobre la
materias de estado, que tocan al cuerpo de nación. Comenta además es quizá el
mejor sistema, pero que es difícil de aplicar en la América, por las
dificultades que las distancias supone para reunir esa gran dieta y comunicar y
aplicar sus decisiones. Al respecto dice "sería...una quimera pretender
que toda la América española formen un solo estado", pues sería imposible
entenderse y conciliar intereses con las Filipinas o México. La realidad que
tiene frente a si Moreno es la de la existencia de múltiples entidades soberanas.
Su sistema económico reposaba esencialmente en la
actividad de los comerciantes monopolistas españoles, en los criollos e
ingleses ligados al contrabando y en los ganaderos que deseaban vender a Europa
sus excedentes, para este entonces el puerto de Buenos Aires se había
convertido en la cabeza del movimiento comercial del Virreinato. Moreno
proyectaba compensar la debilidad de las fuerzas económicas nacionales con el
fortalecimiento del Estado.
La caída de Moreno por obra de la tendencia
saavedrista, cuya ideología liberal conservadora se adaptara perfectamente a
las necesidades de la burguesía comercial porteña cierra el capítulo
auténticamente revolucionario de Mayo. Comienza la crisis monetaria, el
gobierno de Buenos Aires, presionado por los ingleses y los comerciantes,
autoriza en 1811 la libre exportación de oro y de plata. De este modo se
sancionaba la preeminencia del capital comercial inglés sobre Buenos Aires y
del poder económico del Puerto sobre el Interior. Destruida la política
nacional de Moreno, que contemplaba los intereses generales y entronizada en el
gobierno de Buenos Aires la tendencia rivadaviana. La oligarquía porteña
usufructuó el puerto y la Aduana y se negó a repartir las rentas y el control
político nacional con el resto de las provincias argentinas. Así nació la idea
porteña de que la ciudad-puerto y la provincia bonaerense eran inseparables y
que el producto de la Aduana pertenecía exclusivamente a Buenos Aires. Nació el
federalismo como resultado del despojo de la riqueza argentina por una sola
provincia. El monopolio del rey fue suplantado por el monopolio de la
oligarquía porteña.
Por otro lado estaban los comerciantes monopolistas
españoles, encabezados por Alzaga, que veían tanto en el intercambio libre con
los ingleses como en el triunfo del partido morenista, la extinción de sus
privilegios políticos y comerciales.
Otro grupo estaba constituido por los comerciantes
e importadores (apoyados por los ganaderos) interesados en el trafico con
Inglaterra y con el comercio exterior en general. Su representante más notable
sería Rivadavia.
Desde otro punto de vista resultan fascinantes las
discusión que se llevaron a cabo el día 22 de mayo en el Cabildo Abierto, entre
ellas abordare los consejos del obispo Benito Lue y Riega, quien en un largo
discurso procuró persuadir a los asistentes a mantener el orden y la paz, y a
no producir novedad en la autoridad del virrey.
Este argumento fue rebatido por Juan José Castelli,
el cual expuso dos ideas fundamentales la caducidad del gobierno legítimo y la
reversión de los derechos de la soberanía al pueblo de Buenos Aires y sin libre
ejercicio en la instalación de un nuevo gobierno.
La argumentación de Castelli hacia recaer los
derechos de la soberanía exclusivamente en el pueblo de Buenos Aires y ello
provocó la replica del Fiscal Manuel Genero Villota, aceptaba la tesis en lo
relativo a la retroversión de la soberanía, pero alegó que Buenos Aires no
tenía solo ese derecho, y era preciso oír a los demás pueblos del virreinato
antes de adoptar una determinación, pues de otra manera se rompería la unidad
de la Nación.
Juan José Paso, señalo que si bien era acertada la
observación del fiscal, en el actual estado de peligro a que por su situación
local se ve envuelta esta Capital, ni es prudente ni conviene el retardo que el
plan que propone Villota. Agrega además que Buenos Aires debía establecer un
gobierno provisional a nombre de Fernando VII, el cual invitaría a los demás
pueblos para que enviasen sus representantes a la formación del gobierno
permanente.
Todas estas discusiones y las que se desarrollaron
el propio 25 de Mayo entre los distintos grupos, se debe a que ellos persiguen
intereses o ideales totalmente distintos.
VI. Conclusiones
Considero que los hecho de la revolución de Mayo, tuvo
su germen o su base en una problemática economía como lo era el monopolio,
obviamente el debilitamiento de España ocurrido por la invasión napoleónica
produce toda una crisis institucional que se traslada a las colonias de
América. Los distintos sectores presentes en la sociedad de 1810, trataron de
defender sus intereses, utilizando distintos discursos para llevar a cabo dicho
fin. Es así que dentro de toda la revolución a parecieron tendencia con el
objeto de continuar bajo la dominación del imperio español. Por otro lado un
grupo más radical o revolucionario que perseguía la formación de una junta
provisional.
Los hechos histórico no pueden ser cambiados, pero
si analizados desde distintas perspectivas, esta es la mía.
JAVIER ALEJANDRO VITALE
GUTIERREZ
VII. Bibliografía
MELO, Artemio. Compendio de la Ciencia Política, Buenos
Aires, Palma, 1983.
SARTORI, Giovanni. Elementos de la Teoría Política,
Madrid, Alianza 1992.
MARIÁTEGUI, José Carlos. Siete Ensayos de Interpretación de
la Realidad Peruana, Perú, Biblioteca Amauta, 1959.
LOPEZ, Vicente Fidel. Historia de la República Argentina,
su origen, su revolución y su desarrollo político, Buenos Aires, Ed. G. Kraft,
1913.
BOLIVAR, Simon. Ideas políticas y militares, recop. por
Vicente Lecuna, Buenos Aires, Ed. Jackson, 1982.
RAMOS, Jorge Abelardo. Revolución y contrarrevolución en
la Argentina, Buenos Aires, Ed. Octubre, 1959.
TAU ANZOATEGUI, V. y MARTIRE, E. Manual de
Historia de las Instituciones Argentinas, Buenos Aires, Ed. Macchi, 1996.
MERCHENCKY, MARCOS. Las
corrientes ideológicas en la Historia Argentina, Ed. Concordia, 1961.
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