Revolución de Mayo de 1810. 25 de Mayo de 1810. Benito de Lué y Riega, Juan José Castelli, Justo Nuñez, Ruiz Huidobro, Manuel Genaro Villota, Nepomuceno Solá. Los chisperos de la Plaza de la Victoria. 22 de Mayo de 1810. por Domingo French, Antonio Beruti y otros jóvenes conocidos como chisperos integrantes de la llamada Legión Infernal. Renuncia de la junta presidida por el virrey Cisneros. Junta revolucionaria. Primera Junta de Gobierno.
La Semana de Mayo
13 de
mayo: Una fragata inglesa que recaló en Montevideo trajo
periódicos en los que se informaba acerca de la caída de la última Junta de
España en Andalucía.
18 de mayo: Por medio de una proclama, el Virrey
Cisneros comunicó esos hechos al pueblo y aconsejó tranquilidad y obediencia a
las autoridades españolas.
19 de mayo: Saavedra y Belgrano se reunieron con el
alcalde de primer voto, Juan José Lezica, para que convocara, con anuencia de
Cisneros, un Cabildo Abierto. Castelli cumplió idéntica misión ante el síndico
procurador Julián de Leiva.
20 de mayo: Cisneros reunió en la Fortaleza a los
jefes militares para pedir su apoyo pero no tomó ninguna decisión. Los
patriotas disidieron que Castelli y Martín Rodríguez se presentaran ante el Virrey
para exigirle la reunión de un Cabildo Abierto. Cisneros finalmente aceptó.
21 de mayo: Algunos vecinos se reunieron en la Plaza
Mayor para apoyar la solicitud de un Cabildo Abierto.
Se
convocó a los vecinos por medio de esquelas.
22 de mayo: A las 09:00 de la mañana alrededor de 250
invitados comenzaron la sesión.
El
debate se inició con la proclama del escribano del Cabildo, Justo
Nuñez, quien aconsejó evitar toda innovación y acatar la autoridad del
Virrey. Siguió en el uso de la palabra el obispo de Buenos Aires, Benito de
Lué y Riega quien sostuvo que aún en caso de una pérdida total de la
Península, los españoles debían continuar gobernando en América y los criollos
sólo podrían llegar a ejercer el poder cuando no quedara ningún español en
estas tierras. A continuación habló el doctor Juan José Castelli quien
fundamentó los derechos del pueblo de Buenos Aires para ejercer su soberanía y
formar un nuevo gobierno en el cautiverio de Fernando VII y la disolución de la
Junta Central de Sevilla.
Ruiz Huidobro, en nombre de algunos grupos militares, sostuvo
que Cisneros debía cesar en el mando por haber caducado la autoridad que lo
nombró. El Cabildo debía reasumir el poder para entregarlo luego a otra
persona.
El
fiscal Manuel Genaro Villota afirmó que las resoluciones de los vecinos
porteños carecían de validez porque no representaban a todo el virreinato.
El
presbítero Nepomuceno Solá se mostró partidario de entregar el poder al
Cabildo hasta que se reuniera una Junta integrada por diputados de todo el
virreinato. Juan José Paso, abogado criollo, sostuvo la necesidad de
establecer en Buenos Aires una Junta Gubernativa lo antes posible.
A
continuación se decidió votar una propuesta concreta. Entre todas se destacó la
proposición de Cornelio Saavedra por la cesación del Virrey y la
delegación interina del mando en el Cabildo hasta la formación de una Junta que
lo ejerciera en base a la participación popular. Según sus palabras "...No
queda duda de que el pueblo es el que confiere la autoridad o mando..." Adhirieron
a su opinión Castelli, Belgrano, Paso, Moreno y Rivadavia entre otros. El
escrutinio se postergó para el día siguiente.
23 de mayo: El recuento de los votos arrojó las
siguientes cifras 155 votos por la destitución del Virrey; 69 por su continuación
en el mando sólo o asociado.
Una
maniobra de los regidores del Cabildo permitió designar, sin consultar al
pueblo, una Junta Provisional presidida por el propio Virrey.
Cisneros
aceptó pero decidió consultar con los jefes militares que no lo apoyaron.
La
destitución del Virrey se hizo pública a través de un bando por las calles de
Buenos Aires.
24 de mayo: El Cabildo dispuso que Cisneros continuara
en el mando al frente de una Junta de Gobierno integrada por españoles y por
los criollos Juan José Castelli y Cornelio Saavedra. Cuando se conoció la
noticia la agitación cundió por la Plaza Mayor y los cuarteles de Patricios.
El
descontento estaba encabezado por Domingo French, Antonio
Beruti y otros jóvenes conocidos como chisperos integrantes de la llamada Legión
Infernal.
Castelli
y Saavedra reconocieron su error y renunciaron. El Virrey actuó de la misma
manera y el poder volvió al Cabildo. Los patriotas decidieron presentar al
Cabildo los nombres de las personas que integrarían la nueva Junta de Gobierno.
25 de Mayo: los cabildantes resolvieron la renuncia de
la junta presidida por el virrey y le aconsejaron a éste imponerse por la
fuerza. Para lograrlo consultaron a los jefes militares quienes negaron su
apoyo. Mientras se llevaba a cabo esta reunión un grupo de patriotas entró por
los corredores del Cabildo y, luego de dar fuertes golpes en la puerta cerrada
de la sala, manifestaron que "querían saber de qué se trataba". El
comandante Martín Rodríguez tuvo que contener a los más exaltados.
Ante
la presión popular el Cabildo aceptó la renuncia de la Junta. Un grupo de
jóvenes encabezado por Beruti se presentó en la sala de Acuerdos y dio a
conocer la nómina de las personas que integrarían la nueva Junta Gubernativa.
Además se pedía que, una vez establecida debería enviarse una expedición de 500
hombres al interior.
Los
cabildantes exigieron la ratificación del petitorio por el pueblo congregado en
la plaza. El síndico Leiva se asomó al balcón y al ver solo a un pequeño grupo
de vecinos preguntó: "¿Dónde está el pueblo?", a lo que los patriotas
respondieron que se tocase la campana del Cabildo o que se llamara a generala y
se abriese los cuarteles. Sin medios para resistir los cabildantes reconocieron
la autoridad de la Junta Revolucionaria.