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Catalogado en base de datos como: Conceptos fundamentales en el estudio del cambio.: La metáfora orgánica: el enfoque clásico del cambio social. El modelo del sistema: El nacimiento del concepto de cambio social. Conjunto de cambios: aumento de la complejidad de los conceptos dinámicos. Vicisitudes de la deia de progreso. La dimensión temporal de la sociedad. Modalidades de tradición histórica. Tradicionalismo y antitradicionalismo. La Modernidad y más allá. La personalidad moderna. La globalización de la sociedad humana. Los movimientos sociales como fuerzas de cambio. Las revoluciones.
Agregado: 29 de JULIO de 2003 (Por Michel Mosse) | Palabras: 12213 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario
Categoría: Apuntes y Monografías > Historia >

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  •   PARCIAL

     

     

    CAPITULO 1- TEMA 15

     

    CONCEPTOS FUNDAMENTALES EN EL ESTUDIO DEL CAMBIO

     

     

    La metáfora orgánica: el enfoque clásico del cambio social

     

     

                Comte dividió el sistema de su teoría en dos partes separadas: estática social y dinámica social. La estática social estaba concebida como el estudio de la anatomía de la  sociedad humana, de las partes que la componen, como un cuerpo humano (órganos, esqueleto, tejidos, etc), mientras que la dinámica social se concentraba en la fisiología de los procesos que operan dentro de la sociedad, como las funciones corporales (respiración, circulación, etc), que producen como último resultado el desarrollo de la sociedad.

     

                El legado metodológico de esas primeras ideas fue la oposición de dos tipos de procedimientos que Comte los describió como la búsqueda de las leyes de coexistencia (porque determinados fenómenos sociales proceden o siguen a otros de forma invariable). El estudio moderno del cambio está muy influido por estas concepciones.

     

    El modelo del sistema: El nacimiento del concepto de cambio social

     

               

                En el nivel macro, la totalidad de la sociedad (humanidad), puede concebirse como un sistema; en el nivel medio, los estados-nación y las alianzas políticas y militares regionales también son sistemas; en el nivel micro, las comunidades locales, las asociaciones, las empresas, las familias, etc, pueden considerarse como pequeños sistemas. Por lo tanto, para los teóricos de sistemas como para Parsons, la noción de sistema es universalmente aplicable.

     

                El cambio social es concebido como el cambio que acontece dentro del sistema social o que lo abarca. El concepto de cambio social implica 3 ideas: a) diferencia; b) diferentes momentos temporales y c) entre estados del mismo sistema.

                Dependiendo de lo que se considere que cambia, que aspectos, fragmentos y dimensiones del sistema estén implicados en el cambio pueden distinguirse diversos tipos de cambio como:

    1.      Distintos individuos y sus acciones.

    2.      Lazos sociales, lealtades, interacciones.

    3.      Papeles ocupacionales jugados por los individuos.

    4.      La frontera. Criterios de inclusión, condiciones de aceptación, paz o guerra, etc.

    5.      Los subsistemas

    6.      El entorno (las condiciones naturales, la localización geopolítica, etc.

     

    Sólo a través de la interacción emergen las características del conjunto del sistema: equilibrio o desequilibrio, armonía o lucha, paz o guerra, etc.

    Cuando el sistema se separa de sus distintos componentes implica los siguientes cambios:

    1.      cambio de composición, p.ej. migración de un grupo a otro, despoblación debido al hambre, dispersión de un grupo, etc.

    2.      Cambio de estructura, p.ej. aparición de desigualdades, emergencia de lazos de amistad, establecimiento de relaciones cooperativas, etc.

    3.      Cambio de funciones

    4.      Cambio en el entorno, p.ej. deterioro ecológico, terremotos, enfermedades, etc.

     

    A veces los cambios son parciales, sin mayor repercusión para otros aspectos del sistema. El sistema como un todo permanece intacto, al margen de pequeños cambios en su interior, p.ej. la fuerza de un sistema político democrático radica en su capacidad para afrontar los cambios, aliviar las quejas, etc, mediante reformas sin poner en peligro la estabilidad y continuidad del estado en su totalidad. Pero en otras ocasiones los cambios pueden abarcar todos o casi todos los aspectos del sistema, produciendo una mutación de conjunto que obliga a considerar el nuevo sistema como diferente del antiguo, p.ej. las grandes revoluciones sociales. Este tipo de transformación merece llamarse cambio de sistema.

    -          El cambio social es la transformación en la organización de la sociedad y en los modelos de pensamiento y conducta a lo largo del tiempo.

    -          Es una modificación o transformación en la forma en la que se organiza la sociedad.

    -          Hace referencia a las variaciones en el tiempo de las relaciones entre individuos, grupos, etc.

     

    En el cambio estructural con más frecuencia que en otros tipos de cambios, cuando cambia todo lo demás también tiene tendencia al cambiar.

    Normalmente cuando hay cambios en el nivel micro se producen cambio en el nivel macro porque el cambio social está mediado por los actores individuales.

     

    Conjunto de cambios: aumento de la complejidad de los conceptos dinámicos.

     

     

    El más importante es la idea de “progreso social”, que describe la secuencia de los cambios interrelacionados. Ejemplos de procesos desde el nivel macro al nivel micro incluirían: industrialización, urbanización, globalización, cristalización de un grupo de amigos, crisis familiar, etc.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    CAPITULO 2 – TEMA 16

     

    VICISITUDES DE LA IDEA DE PROGRESO

     

     

    Las primeras raíces de la idea de progreso puede encontrarse en la antigüedad griega. Los griegos percibieron el mundo en un proceso de crecimiento, pasando por etapas fijas (épocas) y produciendo avance y mejora.

    La segunda fuente del concepto se encuentra en la tradición religiosa judía. El énfasis bíblico en las profecías y los profetas implica una imagen sagrada de la historia, guiada por una voluntad divina y por lo tanto predestinada y necesaria.  El diseño de una historia que abarca a toda la humanidad está presente desde el principio y su culminación final es la “edad dorada” o paraíso.

    Ambas líneas de pensamiento, la griega y la judía, se unen en la tradición judeocristiana, que abarca toda la cultura occidental durante los siglos siguientes.

    Durante la Edad Media, se añadieron algunos elementos nuevos a la idea de progreso, se afirmaba que el conocimiento humano es acumulativo a través del tiempo y se enriquece y perfecciona. Lo que esto implica es que el conocimiento avanza de forma constante y gradual. Las utopías sociales definen la dirección en la que se supone que se mueve la humanidad.

     

    Un cambio en la idea de progreso se produce cuando llega la era de los descubrimientos geográficos. Se pone de manifiesto que las sociedades, las culturas y las organizaciones políticas no son homogéneas. Se hace evidente la tremenda variedad de formas sociales en las distintas partes del mundo, pero se pretende que esta variedad es debida a los diferentes estadios de desarrollo o de progreso que algunas sociedades han alcanzado. Los más primitivos son vistos como si pertenecieran a los primeros estadios, y mostrarían, a los más civilizados la imagen de su propio pasado; los más civilizados representan estadios superiores mostrando a los más primitivos su futuro. Se supone que hay una trayectoria común por la que discurren todas las sociedades.

     

    La época de la Ilustración aportó matices nuevos a la noción de progreso. Así el s.XIX, es denominado por algunos como la “Era del progreso” y por otros como el “triunfo de la idea de progreso”. La idea de progreso impregna el sentido común, la literatura, el arte y la ciencia. Este espíritu romántico es acompañado por la creencia en la razón y en el poder humano. La ciencia y la tecnología parecen aportar la promesa de una expansión y un avance ilimitado. Todos los padres fundadores de la sociología tienen alguna versión del progreso.

     

    Saint-Simon y Comte se concentraron en el progreso del espíritu y vieron que los cambios se producen a través de tres etapas: teológica, metafísica y positiva. El último estadio es el de la ciencia. La ciencia positiva es considerada como el logro que corona el pensamiento humano. Marx hablaba de la utopía de la sociedad comunista y afirmó que se conseguiría mediante el empuje de las clases explotadas. Weber se dio cuenta de la poderosa tendencia hacia la racionalización de la vida social y consideró esta dirección como la que mueve la sociedad.

     

    La definición de progreso

     

    Siguiendo a Nisbet, puede definirse el progreso como la idea de que la sociedad ha avanzado lenta, gradual y continuamente desde la privación cultural, ignorancia e inseguridad hacia niveles cada vez más altos de civilización y de que el avance continuará a pesar de algunos retrocesos ocasionales, desde el presente hacia el futuro.

     

    El concepto de progreso puede ser dividido en varios componentes fundamentales: 1) hay una noción de tiempo irreversible, que fluye en forma lineal y que proporciona continuidad al pasado, al presente y al futuro. El progreso, por definición es el paso del pasado al futuro evaluado positivamente. 2) está la noción de movimiento direccional, en el que ningún estadio se repite y cada estadio posterior se va acercando más a un estadio final que a cualquier estadio anterior. 3) la idea de progreso acumulativo, que opera de forma gradual, paso a paso, o en forma revolucionaria a través de saltos periódicos cualitativos. 4) la distinción de estadios necesarios típicos (fases, épocas) a través de los cuales pasa el proceso. 5) el énfasis en las causas endógenas (internas) de los procesos, que aparecen como auto-propulsados. 6) el proceso es concebido como inevitable, necesario, natural, no puede pararse o desviarse. 7) la noción de mejoramiento, avance, la valoración de que cada estadio es relativamente mejor que el anterior, culminando en el estadio final que se espera produzca la satisfacción completa de los valores apreciados como la felicidad, la abundancia, la libertad, etc.

     

    Este último punto nos hace darnos cuenta que el progreso siempre es relativo , dependiendo de los valores que se toman en consideración. El mismo progreso puede ser concebido como progresista o no, dependiendo de las preferencias. Estas difieren entre las personas individuales, los grupos, las clases y las naciones. Lo que unos consideran progreso puede no serlo para otros.

     

    No debe caerse en el relativismo absoluto. Hay varios grados donde los valores son relativos. En un extremo encontramos medidas de progreso con las que coincidirán la mayoría de la gente, que pueden tomarse como lo más parecido a criterios absolutos de progreso, p.ej. medicina, comunicaciones, etc. Otro criterio absoluto podría ser el alcance del conocimiento.

     

    Por otra parte hay otras áreas donde los criterios de progreso son más cuestionables. En el s. XIX y XX, la industrialización, la urbanización, etc, eran tratados como sinónimos de progreso. Ahora se ha reparado en que se ha ido demasiado lejos (polución, agotamiento de recursos, etc). También se ha hecho evidente que el progreso en un área puede a menudo acontecer a costa del retroceso de otra. La democratización, la apertura de las sociedades, etc, están acompañadas por el crecimiento del desempleo y la pobreza. Durante un largo período de tiempo, pensadores como Tomás Moro o Marx, han creído que es posible salvaguardar el progreso en todas las dimensiones de la sociedad para todos sus miembros al mismo tiempo. Han dibujado las imágenes de las sociedades perfectas, de las utopías sociales.

    Otros conscientes de las incompatibilidades de las diversas dimensiones de progreso propusieron criterios más concretos. Seleccionaron aquellos aspectos de la vida que para ellos tenían una importancia superior.

     

    El mecanismo de progreso

     

    Al hablar de la agencia del progreso podemos distinguir tres estadios consecutivos en la historia del pensamiento social. Los primeros pensadores creían que la fuerza motriz del progreso era lo sobrenatural. Las deidades, los dioses. Pensadores posteriores coloraron esta idea en el dominio de lo natural. Esta consideración condujo a la conclusión de que se necesitaba una adaptación como la única reacción humana concebible. Los pensadores modernos se inclinan a considerar a los agentes humanos (individuales y colectivos) como productores y constructores del progreso.

     

    La diferencia fundamental que divide la noción de progreso mecánico, automático de la noción de progreso, es que la primera postula por lo extrahumano, la segunda se concentra en la gente y en sus acciones. La primera afirma la necesidad de progreso, en la segunda el progreso puede ocurrir o no, dependiendo de las acciones que realice la gente.

    Si consideramos la manera de funcionar del sistema social que da lugar al progreso, hay dos imágenes. Una, la de los primeros evolucionistas, pacífica. La otra se centra en las tensiones internas, en los conflictos cuya resolución mueve al sistema en la dirección progresiva.

     

    El derrumbe de la idea de progreso

     

    La idea de progreso parece haber entrado en declive durante el s. XX. Cuando se intenta hacer un balance del s. XX, muchos observadores ya lo denominan “el siglo espantoso”. Es un siglo que ha sido testigo del holocausto nazi, las dos guerras mundiales, extensión del desempleo, pobreza, etc. No ha de sorprender que se haya extendido la desilusión y el desencanto con la idea de progreso.

     

    Algunas tendencias intelectuales operan en la misma dirección. Nisbet, observando las principales premisas del progreso, afirma que todas ellas son atacadas por el pensamiento contemporáneo. Recientemente se ha observado el desplazamiento de occidente, el declinar de la fé en los valores y en las instituciones modernas altamente desarrolladas. Nisbet encuentra sus síntomas en la extensión del irracionalismo, el renacimiento del misticismo, el narcisismo típico de la cultura del consumo.

     

    Como consecuencia de todo ello, el concepto de progreso ha sido reemplazado por el concepto de crisis como lema del s. XX. Este concepto está en la conciencia común, en la que dominan las visiones pesimistas de las realidades sociales, no sólo en los países pobres y subdesarrollados sino también en los prósperos de primera fila. En este contraste la gente concibe la crisis como crónica, endémica y no vislumbran su eliminación futura.

     

    El concepto alternativo de progreso y su fuente principal, se encuentra en la ilimitada creatividad de los seres humanos, capaces de transmitir las innovaciones, aumentando el conocimiento.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    CAPITULO 3 – TEMA 17

     

    LA DIMENSIÓN TEMPORAL DE LA SOCIEDAD: EL TIEMPO SOCIAL

     

     

    El tiempo como dimensión de la vida social

     

    Todos los fenómenos sociales acontecen en algún momento en el tiempo. La vida social se vive en el tiempo.

     

    El tiempo está ligado de forma aún más íntima a la idea de cambio social. La experiencia misma del tiempo y la idea del tiempo derivan de la naturaleza cambiante de la realidad. Es imposible concebir el tiempo sin referencia a algún cambio.

    Todo fenómeno social está relacionado con otros sucesos o fenómenos. No hay fenómenos o sucesos absolutamente singulares, únicos. Esto es cierto tanto para macroacontecimientos, para acontecimientos de tipo medio o para microacontecimientos. La guerra es seguida de un tratado de paz, la inflación por el descenso del nivel de vida, etc. Todo esto ocurre en el curso de la historia. A todos los niveles si tomamos cualquier hecho singular, siempre está situado en una secuencia mayor, precede o sucede a otros, acontece antes o después de otros. En otras palabras, todos los actos sociales están encajados temporalmente dentro de actos sociales mayores. Llamamos a esto estar permeados por el tiempo. Decimos que todo fenómeno o suceso tiene alguna duración, duran algún tiempo. En suma la secuencia y la duración, son dos aspectos fundamentales de la vida social, reflejo de dos aspectos cruciales del tiempo.

     

    Los fenómenos y los sucesos sociales son también irreversibles. Una vez que algo ha sucedido no puede ser deshecho. Es decir, la vida no puede des-vivirse. Heráclito expresó esto en la antigüedad en su famosa proposición de que uno no puede meterse dos veces en el mismo río. En palabras de un autor moderno: la acción en su repetición no puede ser siempre la misma.

     

    La irreversibilidad del flujo del tiempo implica la distinción entre pasado, presente y futuro. La distinción que hoy resulta obvia no es históricamente universal, está ligada a la invención de la escritura. Sólo entonces el pasado pudo ser recordado. En el sentido más estricto, la historia comienza con la escritura. El futuro pudo ser planeado y no solamente imaginado. Hablando de forma estricta, no hay presente porque los procesos sociales están en movimiento y en cualquier momento están pasando del pasado al futuro. Tal como ha expresado Barbara Adam: ”Conocemos los hechos pasados por testimonios, percibimos los presentes directamente y conocemos los futuros sólo en nuestra imaginación.

     

    El tiempo en tanto aspecto del cambio social

     

    Para el estudio del cambio social, el tiempo no es sólo una dimensión universal, sino el núcleo, el factor constitutivo.

    El tiempo en relación con los cambios sociales, puede aparecer de dos formas. Primero, puede servir como estructura externa para la medida de sucesos y procesos, ordenando el flujo caótico para beneficio de la orientación humana y de la coordinación de las acciones humanas. Este es el tiempo cuantitativo, determinado por relojes y calendarios, que nos permiten identificar la velocidad, los intervalos y la duración de los acontecimientos sociales.

    Cuando más compleja es una sociedad, mayor es la importancia del ordenamiento y la coordinación temporal. En la sociedad moderna, ninguna organización podría funcionar sin contar con el tiempo. Cuando se inventan y desarrollan aparatos para medir el tiempo, todos los cambios sociales pueden ser cronometrados, localizados dentro de una estructura externa. A esto nos referimos cuando hablamos de acontecimientos en el tiempo.

     

    Cuando consideramos cualquier proceso social, vemos que manifiesta varias cualidades temporales:

    1.      Son de forma característica más largos o más cortos.

    2.      Van más deprisa o más despacio. P.ej. la inflación galopante y la lenta emancipación de la mujer.

    3.      Están marcados por intervalos rítmicos o fortuitos, p.ej. las oleadas de prosperidad económica y la decadencia.

     

    El cálculo del tiempo

     

    La medida del tiempo exige una escala y unas unidades. Estas pueden constituirse por referencia a sucesos repetitivos que señalan intervalos y a sucesos únicos que marcan el comienzo de la escala. Los sucesos naturales proporcionan los puntos obvios de referencia y el más simple de ellos es el ciclo astronómico, la sucesión del día y la noche y la sucesión de las estaciones.

    Otras unidades de tiempo reflejan experiencias sociales. Este es el caso de la semana y sus orígenes sociales. El fundamento para la determinación de la semana  se halla en el ritmo de los mercados y de las ferias. También refleja la necesidad biológica de descanso, el establecer un día para el ocio, para las necesidades espirituales, etc.

     

    El tiempo en la conciencia y en la cultura

     

    Para la sociología es más interesante otra reflexión de las realidades del tiempo. La sociopsicológica o cultural, los símbolos típicos, los valores, las reglas y orientaciones referidas al tiempo y compartidas por grupos, comunidades, clases y otras entidades colectivas o sociales. Estos patrones culturales comunes se asientan en diversas áreas de la vida social, manifestándose en estilos específicos de conducta. Se ha constatado que no sólo las ocupaciones y las profesiones, sino también las clases sociales, el género y el grupo de edad están altamente diferenciados en sus perspectivas temporales.

     

    Cuando hablamos de orientación en el tiempo o de perspectiva temporal, han de distinguirse los siguientes aspectos:

    1.      El nivel de conciencia del tiempo. En un extremo, la preocupación obsesiva por el tiempo, por el paso del tiempo, por la falta de tiempo, etc y en el otro extremo la indiferencia con respecto al tiempo (el síndrome mañana).

    2.      La profundidad de la conciencia del tiempo. A veces sólo el tiempo inmediato es reconocido.

    3.      La forma o perfil del tiempo. Cíclico o lineal, p.ej. la concepción del tiempo en el hombre arcaico era cíclica, en ella el tiempo se despliega con el ritmo de la naturaleza. La visión lineal del tiempo comienza con la cristiandad.

    4.      El énfasis en el pasado o el futuro. La forma en la que los miembros del grupo se relacionan con el pasado y el futuro, esto es, su perspectiva temporal es en gran medida dependiente de la estructura del grupo y e sus funciones. La perspectiva del tiempo es una parte integral de los valores de la sociedad y los individuos orientan sus acciones en el presente y hacia el futuro, por referencia a los grupos cuyos valores comparten. Algunas sociedades o grupos miran hacia atrás: aprecian las tradiciones, se fijan en hazañas pasadas, etc; otros miran hacia delante, rompen con las tradiciones, ignoran el pasado, etc.

    5.      La manera de concebir el futuro. Puede verse como algo con lo que uno se topa pasivamente, o como algo que ha de construirse activamente. Lo primero sugiere anticipación y adaptación. Lo segundo planificación. Podemos hablar de orientación pasiva o fatalista (p.ej. los movimientos sociales revolucionarios). La historicidad, es el conocimiento consciente de que no sólo estamos formados históricamente sino de que formamos la historia, que la historia nos hace y que hacemos la historia.

     

    El factor tiempo puede penetrar la cultura de una sociedad, de una comunidad o de un grupo social, no sólo en la faceta general, sino también en la faceta mucho más específica de las reglas que regulan los distintos aspectos de la conducta humana. Estas reglas se encontrarán en la educación, la familia, la economía y dentro de los diversos papeles sociales, como los de profesor, director, estudiante, etc.

     

    Lo fundamental no es que algunas formas de vida social duren más que otras, sino que hay expectativas normativas que prescriben cuanto han de durar y cualquier alejamiento de tales normas está definido socialmente como desviación, provocando sanciones sociales.

    Al igual que todas las reglas sociales, la duración esperada influye en el pensar y en el hacer de los actores sociales. Cuando se espera que el lazo social, la pertenencia al grupo o el estatus, dure mucho, la gente se toma más en serio su apoyo, se compromete más, le dedica más recursos (tiempo, energía, etc).

    Si la duración es normativamente limitada, se pueden observar llamativas diferencias de conducta y de compromiso entre el período inicial, las fases intermedias y el tiempo próximo al final.

     

    Las funciones del tiempo social

     

    Se puede desarrollar una tipología:

     

    1.      La sincronización de actividades. Una gran parte de la vida social de toda sociedad es ocupada por la acción colectiva, por las cosas hechas por gran número de gente. Para que se dé la acción colectiva, la gente ha de encontrarse en el mismo sitio al mismo tiempo Cuanto mayor es la interdependencia de los actores, mayor es la necesidad de sincronización temporal.

    2.      Coordinación. Las acciones individuales no acontecen en el vacío. Gran número de ellas están relacionadas y conducen a un bien común. La división del trabajo es el más claro ejemplo.

    3.      Secuenciación. Los procesos sociales se producen por fases, los sucesos se suceden unos a otros en secuencias específicas, hay una lógica necesaria inherente a la mayoría de los procesos, p.ej.  el niño tiene que empezar a ir a la escuela en un momento determinado, el campo tiene que ararse en una época, etc.

    4.      Actualidad. Algunas actividades sólo pueden emprenderse si determinadas oportunidades o recursos están disponibles. Hay momentos en los que los trenes, los autobuses, etc, llegan y no es posible utilizar el transporte público sin un mínimo de familiaridad con los horarios.

    5.      Medida. La duración de las diversas actividades pueden tener una importancia social decisiva.

    6.      Diferenciación. Es importante romper con la monotonía de la rutina vital intercalando diversos períodos con actividades variadas.

     

    La significación de todas estas funciones cambia con la complejidad de la sociedad humana, sus instituciones y organizaciones, las tareas y los desafíos a los que se enfrentan sus miembros.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    CAPITULO 4 – TEMA 18

     

    MODALIDADES DE TRADICIÓN HISTÓRICA

     

     

    La naturaleza procesal de la sociedad

     

     

    Las sociedades modernas están en cambio constante. Cambian en el macronivel de la economía, la política y la cultura y en el micronivel de las acciones individuales y las interacciones.

    La sociedad no es una entidad, sino un conjunto de procesos entremezclados a muchos niveles. No está constituida por una existencia en un momento singular del tiempo. Está constituida temporalmente.

    Si esto es así, entonces hay un movimiento constante desde el pasado hacia el futuro. Su presente es simplemente una fase transitoria entre lo que ha acontecido y lo que viene. La naturaleza de la sociedad implica que las fases anteriores están causalmente conectadas con la fase presente y la fase presente contiene las condiciones que determinan la siguiente fase.

    Este enlace del presente con el pasado es el fundamento de la tradición.

    El pasado de la sociedad desaparece. Sus fragmentos permanecen y proporcionan un especie de ámbito para las fases siguientes para la continuación del proceso. Esto ocurre por dos mecanismos causales.  Uno es el material o físico y el otro el ideal o psicológico.

     

    El mecanismo material. Opera a través de objetos, artefactos, organizaciones, etc., producidos por las actividades de las generaciones anteriores pero que envuelven las acciones emprendidas por las generaciones presentes. Carreteras, monumentos, etc., conforman el medio material heredado en el que vivimos.

    El mecanismo ideal. Opera a través de las capacidades humanas en la memoria y en la comunicación. El pasado es preservado porque la gente recuerda fragmentos de él. El alcance de la memoria se amplia de dos formas. Primero, hacía sus contemporáneos, con quienes pueden compartir sus memorias y de quienes pueden aprender acerca de hechos  pasados que no experimentaron personalmente. De esta forma se logra un depósito de memoria colectiva que se almacena en archivos, bibliotecas, etc.

    Aquí se hace obvia la importancia de la escritura como una de las invenciones fundamentales de la humanidad.

    A través del mecanismo ideal o psicológico, la gente hereda creencias pasadas, conocimientos, símbolos, normas y valores. Son almacenados, interpretados y aprobados por distintas agencias como la familia, escuelas, medios de comunicación, etc. Lo que nos llega del pasado está preseleccionado y mediatizado a través del tiempo. Los dos mecanismos material y psicológico interactuan.

    Monumentos antiguos, ciudades medievales y en general la mayoría de los objetos que encontramos en los museos, tienen por objeto ilustrar y enfatizar la belleza del pasado. En casos excepcionales también pueden servir como aviso de la miseria del pasado.

    A través de las rutas materiales e ideales, el pasado, aunque esté distorsionado, penetra en el presente. Puede decirse que existe en el presente en dos sentidos: objetivamente, cuando los objetos del pasado son conservados materialmente y subjetivamente cuando las ideas del pasado son recordadas y recibidas en la conciencia de los miembros de la sociedad.

    Existe una tercera vía. El pasado puede imaginarse. Puede ocurrir de forma inconsciente o puede hacerse adrede. Este es el caso de la tradición inventada. Las razones de tal invención puede varias: a veces se necesita para justificar o proporcionar legitimidad a acciones políticas presentes, fortalecer el espíritu nacional, etc.

    Pero la continuidad nunca es absoluta, la herencia es remodelada, distorsionada, modificada o enriquecida y cada momento posterior de la vida de una sociedad es diferente de cualquier momento anterior.

     

    El concepto de tradición

     

    Los contenidos de todo aquello que heredamos del pasado, de todo lo que nos es trasmitido en el proceso histórico acumulativo, es la herencia de la sociedad. En el nivel macro, lo que se hereda es una herencia histórica, en el nivel medio es la herencia del grupo, en el nivel micro, es la herencia personal.

    Para hablar de tradición, la conexión entre el pasado y el presente ha de ser más próxima, más íntima. Ha de implicar la existencia continua del pasado en el presente. Por tradición se entiende la totalidad de objetos e ideas que se derivan del pasado y que pueden encontrarse en el presente, todas aquellas que han sido destruidas, dañadas, abandonadas u olvidadas. Tradición significa aquí la herencia. Es algo transportado desde el pasado hacia el presente. En el caso de las ideas (creencias, símbolos, normas, valores, etc) tendrían que ser realmente consideradas y seguidas, habrían de influir en el pensamiento y la conducta y extraer su legitimidad del pasado.

     

    El surgimiento y el cambio de la tradición

     

    Las tradiciones, entendidas como los objetos e ideas dotadas que la gente da un significado especial debido a sus orígenes en el pasado, están sujetas a cambio. Aparecen en determinados momentos, cuando la gente define determinados fragmentos del pasado heredado como tradición y son modificados cuando la gente selecciona unos e ignora otros; permanecen durante algún tiempo y pueden desaparecer cuando los objetos son abandonados y las ideas rechazadas y olvidadas. Un ejemplo son las tradiciones étnicas y nacionalistas en la Europa del Este tras un período en el que fueron suprimidas.

    El nacimiento de la tradición puede acontecer de dos formas:

    Por una razón o por otra, los individuos encuentran atractivos determinados fragmentos de la herencia histórica. Las referencias y las acciones individuales se vuelven compartidas y se convierten en verdaderos hechos sociales.

    La segunda ruta se produce a través de la imposición. Cuando lo que se considera tradición es seleccionado, enfatizado e incluso forzado por individuos con poder e influencia.

    Una vez establecidas, las tradiciones atraviesan varios cambios. Una dirección de cambio es cuantitativa, un cambio en el contenido de la tradición.

    La cuestión más importante es porqué se producen los cambios. Parte de la respuesta puede encontrarse en las cualidades psicológicas de la mente humana. Tarde o temprano toda tradición comienza a ser cuestionada, puesta en duda.

    Las tradiciones diferentes también pueden apoyarse entre sí. Depende en gran medida de la fuerza relativa de las tradiciones que compiten, la cantidad de apoyo que tienen por parte de agentes poderoso. Cuando las tradiciones que están en interacción son relativamente iguales en fuerza, puede darse la fusión de tradiciones diferentes, preservando los elementos centrales de todas, pero alterándolas al tiempo de forma perceptible.

     

    Las funciones de la tradición

     

    1.      La tradición es la sabiduría de generaciones. Ponen a nuestro alcance las creencias, normas, valores y los objetos creados en el pasado. Por tanto, la tradición es una especie de depósito de recursos que la gente puede utilizar en sus acciones corrientes para construir el futuro utilizando el pasado, p.ej. Modelos a copiar.

    2.      Dar legitimación a las formas de vida, a las instituciones y a los códigos existentes. De este modo, es una justificación común y poderosa afirmar que las cosas siempre han sido así. Fue Max Weber el que señalo el papel de la tradición al establecer los fundamentos de la autoridad, es decir, el poder reconocido y aceptado.

    3.      Proporciona símbolos persuasivos de la identidad colectiva. Las identidades nacionales con sus símbolos, himnos y banderas.

    Las tradiciones pueden a su vez tener consecuencias funcionales como las que acabamos de mencionar, pero también pueden ser disfuncionales:

    a)      Cualquier tradición puede evitar o restringir la creatividad o la innovación, proporcionando soluciones dadas de antemano a problemas contemporáneos.

    b)      Puede darse la tendencia a confiar en las formas de vida, en métodos de gobierno, en estrategias económicas tradicionales en lugar de en un cambio radical en las condiciones históricas. Apegarse a las viejas tradiciones por inercia. El resultado será la falta de efectividad y el descontento.

    c)      Algunas tradiciones pueden ser disfuncionales o dañinas debido a su contenido específico.

     

    Tradicionalismo y antitradicionalismo

     

    Las ideologías articuladas o los climas generales de opinión que favorecen la tradición pueden denominarse tradicionalismo. Puede admitirse que los períodos de desarrollo dinámico, coronados por el éxito, no favorecen la tradición. En esos momentos el cambio y no la continuidad es el tema dominante.

    La gente se orienta en general hacía el futuro y no hacía el pasado. Creen que construir el futuro requiere un rechazo activo y el alejamiento del pasado.

    La sociedad capitalista, industrial y urbana del s. XX, era notablemente antitradicionalista.

    En estos casos el antitradicionalismo adopta la modalidad de ignorar el pasado en lugar de cambiarlo.

    Los períodos de estancamiento, de decadencia o de crisis, tanto económica como intelectual, despiertan de inmediato a las tradiciones. En tiempos difíciles, la gente busca la ayuda en el pasado, el consuelo de un pasado más brillante y lo encuentra en la revitalización de las tradiciones. En estas épocas las tradiciones aparecen como útiles.

    Quizá, la postura ideológica más razonable hacia la tradición sea “la tradición del tradicionalismo crítico”. Implica una actitud analítica y escéptica que hace balance de funciones en cada caso concreto, tomando en cuenta tanto el contenido de la tradición como las circunstancias históricas de su afirmación.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    CAPITULO 5 – TEMA 19

     

    LA MODERNIDAD Y MÁS ALLÁ

     

     

    La definición de la modernidad 

     

    La sociología surgió en el s. XX, como un intento de interpretar y comprender la gran transición en la que estaba sumido occidente, de la sociedad tradicional al orden social moderno, urbano, industrial y democrático. La mayoría de las investigaciones desde entonces se han centrado en la sociedad moderna.

    Hay dos formas de definir la modernidad: histórica y analíticamente.

    La mayoría de los historiadores coinciden en que la modernidad surgió como consecuencia de las grandes revoluciones. Las revoluciones americana y francesa proporcionaron el entramado político e institucional de la modernidad: la democracia constitucional, el imperio de la ley y el principio de soberanía de los estados-nación. La revolución industrial británica proporcionó la fundación económica: la producción industrial por medio del trabajo libre en asentimientos urbanos, dio lugar al industrialismo y al urbanismo como nuevas formas de vida y al capitalismo como nueva forma de apreciación y distribución.

    Comte señaló diversos rasgos del nuevo orden social: 1) concentración de la fuerza de trabajo en grandes centros urbanos. 2) organización del trabajo, guiado por el beneficio. 3) aplicación de la ciencia y la tecnología a la producción. 4) la aparición de antagonismos latentes o manifiestos entre empresarios y empleados. 5) desigualdades sociales. 6) un sistema económico basado en la libre empresa y en la competición abierta.

    La sociedad tradicional frente a la capitalista pueden compararse siguiendo seis dimensiones: forma de propiedad, tecnología dominante, carácter de la fuerza de trabajo, medios de distribución económica, naturaleza de la ley, motivaciones dominantes.

     

    Aspectos de la modernidad

     

    Siguiendo a Kumar, debemos enumerar las características generales de la modernidad y después indicar sus repercusiones en diversas áreas de la vida más limitadas: la economía, la estratificación, la política, la cultura y la vida cotidiana.

    El primer principio de la modernidad es el individualismo. Se entiende por esto la ascendencia del individuo humano en lugar de la tribu, el grupo o la nación.

    1)      El individuo es libre para moverse entre los colectivos sociales, de responsabilizarse de sus propias acciones, tanto de los éxitos como de los fracasos.

    2)      Diferenciación. Es más significativa en la espera del trabajo, donde aparece a través de gran número de ocupaciones y profesiones. Pero también se manifiesta en la esfera del consumo, donde hay una asombrosa variedad de opciones.

    3)      Racionalidad. Despersonalización del trabajo en las organizaciones e instituciones. Este es el motivo principal de la teoría weberiana de burocracia y la organización burocrática es considerada en general como una de las características centrales de la modernidad.

    4)      Economicismo o dominación de toda la vida social por actividades económicas. Desplaza a un segundo plano posibles preocupaciones alternativas por la familia o los parientes que dominaban las anteriores sociedades primitivas.

    5)      Expansión. La modernidad tiene una tendencia inherente a expandir su alcance y esto es lo que quiere decir el proceso de globalización.

    La modernidad también se extiende con profundidad, alcanzando las esperas más privadas e íntimas de la vida cotidiana. (p.ej. las conductas religiosas, la vida sexual, etc.).

    Así en el área económica que es central para todo el sistema se observa lo siguiente:

    a)      Velocidad y alcance sin precedentes en el crecimiento económico.

    b)      Cambio de los productos agrícolas a los industriales como sector central de la economía.

    c)      La concentración de la producción económica en las ciudades y en las aglomeraciones urbanas.

    d)      Aprovechamiento de fuentes no vivas de energía para reemplazar la fuerza humana y animal.

    e)      Eclosión de innovaciones tecnológicas que abarcan todas las esferas de la vida social.

    f)        Apertura de mercados de trabajo libre y competitivo con un margen de desempleo.