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Comunidad y poder.

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Reflexiones sobre la comunidad y el poder. Atentado del 11 de septiembre. Las torres gemelas. Terrorismo.

Agregado: 21 de JULIO de 2003 (Por Michel Mosse) | Palabras: 3256 | Votar! |
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    DE LA COMUNICACIN Y EL PODER...

    Por: David Ernesto Santos Gmez

    La delgada lnea de una comunicacin disfrazada en los intereses del poder est tan presente en la cotidianidad con un delicado cuidado que logra mimetizarse y pasar desapercibida.,

    Con la construccin casi formal del nombramiento de lo fsico y, ms difcil an, de los sentimientos, el hombre comenz a pensar en lo provechoso del uso de la palabra para sus intereses, para lograr objetivos que sin necesidad de fuerza bruta iba consiguiendo incluso con el beneplcito de sus perjudicados.

    Descubri paralelamente que esto requera ms cuidado que asentar un palo en la cabeza de su vecino, que tena que ser ms premeditado, ms analizado, en definitiva ms pensado. Aunque ninguna de estas palabras estuvieran en la estructuracin mental de ese hombre antiguo.

    Quiz comienza all un discurso muy rudimentario de la persuasin: Cazar de noche y no de da, protegerse de la lluvia en una cueva y no debajo de un rbol, o cualquier cantidad de actitudes y actividades que componan la cotidianidad de esos remotos tiempos.

    En la bsqueda de esta supervivencia nace un aspecto que an hoy no se ha eliminado, la mascara. Y no me refiero a la actualidad de esta como tal, sino el espritu de su creacin. El inters de mostrar lo que no se s para lograr los objetivos que no se encontraran con la normalidad del ser.

    Las preguntas, por otro lado, estn al orden del da en el intento de descifrar cada cosa que se descubre nueva.

    Se enfrentan hacia el temor de la muerte al ver que esos que duermen una noche nunca vuelven a levantarse, que cuando son atacados por un fuerte animal dejan de moverse y se quedan quietos para siempre.

    Aparece una necesidad sin paralelo en la historia el hombre, la seguridad hacia la muerte, la bsqueda de la eternidad. La religin. Un dios. Un ser supremo.

    Vendra despus un nacimiento de civilizaciones hacia los aos 3.500 AC. , donde se estructura grupos sociales ms unidos y concretos dentro de asentamientos. El poder de estos estaba en juego. La capacidad de mandar sobre los otros, y el por que de la escogencia de un sujeto y no otro se convierte en un elemento de importancia en la vida de la pequea villa.

    Los pueblos crecan a su propio ritmo siglo tras siglo y la condicin de sbditos de lo supremo, en busca de un lugar despus de la muerte contina presente en la ideologa de los pueblos. La escritura se muestra como el aspecto que permite la continuidad de las ideas y as mismo, la conceptualizacin de estas se basan en lo que se quiere saber y lo que no. La objetividad pierde la batalla antes de empezarla y ser sepultada para siempre en la carrera de contar lo que se quiere y ms importante an, lo beneficioso.

    La mitologa como enciclopedia de las respuestas comunes de los pueblos de los distintos territorios, da trminos y argumentos convincentes al nacimiento y objetivo de cada cosa, y son hombres ms cercanos al sentimiento del poder los que construyen paso a paso el mito, los que legitiman las primeras ideas.

    Los escritos que luego sern recopilados en La Biblia, hablarn de lo bueno y lo malo (As como hoy lo habla Bush[1]). Lo que es bueno hacia los ojos de ese ser supremo, esquivando muchos de los elementos que hacan parte de la vida de la poca y que van a dejar de existir en el mismo momento que las olvidan, con intencin o sin ella, al escribirlas. Pero ms importante an elementos que estn en contraposicin con lo que se tiene que hablar para construir la idea, todo aquello que refuta lo que es una verdad nica y absoluta, en ese ya legendario sentimiento de odio hacia las ideas diferentes.

    Los factores legitimadores resultan un regalo cado del mismo cielo que van a ser devueltos a las alturas en escrituras que los utilizan en el convencimiento de las masas de lo que se puede hacer y lo que no. El factor catico como fundamento de la comunicacin, donde se necesita ordenar las sociedades, se convierte en un colador de informacin en busca de la aceptacin del poder.

    Historias que narran de la grandeza o la tirana de los pueblos vecinos no son ms que estrategias en bsqueda de la proteccin del territorio propio o incluso de la expansin.

    Esa necesidad de legitimar convierte a la comunicacin en un servicio del poder eternamente. La construccin de lo pblico por intermedio de las altas esferas del poder esclavizan las narraciones al nivel de la propaganda.

    Gran porcentaje de la comunicacin escrita y oral es absorbida por los que rigen los destinos del pueblo. El teatro al servicio de las narraciones de las grandes batallas y los grandes logros explica claramente mi argumento, donde el pueblo es reunido en busca de la consagracin de los ltimos acontecimientos positivos o en la justificacin y absolucin de las perdidas militares por el horror del contrario y sus armas.

    Aristteles afirmaba que existan tres formas de vida: La del placer o de hombres mundanos, la de la poltica o de hombres virtuosos y por ltimo la de la filosofa o de pocos hombres pero los ms inteligentes.

    La poltica, definicin a raz de su libro La poltica, se constituyo en el buen sentido de la definicin en la bsqueda del bienestar de un pueblo, y lejos de ignorar la importancia de lo comunicativo adopt a la retrica para sus intereses. Construy y afianz la ideologa a travs del discurso de lo bueno y malo de las medidas a tomar en bsqueda de un vivir mejor.

    Aqu cabe aclarar un punto en la construccin de las ideas que intento plantear. La comunicacin se convierte en el medio de la poltica y de los mandos del poder. Es decir se convierte en el vehculo de las elites para la promulgacin y aceptacin de las ideas. Sin embargo la composicin del mismo matrimonio no es el que constituye su maldad, es la maldad misma de las elites la que dejan a su hija, la comunicacin, en el papel de lo perverso sin ninguna justificacin.

    Ya definamos el termino de la poltica dentro de los beneficios del pueblo. Dentro de la naturaleza de lo que es justo sea por naturaleza o por ley, sin embargo la poltica y las leyes se ven degradadas al beneficio de unos pocos y esto se calca en lo que se comunica.

    En estos argumentos es clave anotar entonces las normas de comunicacin que hablan de la credibilidad del mensaje tanto este sea emitido por un ente confiable, el contrato de legitimidad del que tanto hacen gala los medios hoy, o lo que econmicamente podra llamarse el good will.

    El problema renace en la lnea delgada de la que hablaba en un principio que hace que el poder entre en esos emisores sigilosa pero contundentemente convirtiendo lo pblico en su servicio.

    San Pablo en sus repetidas epstolas, siglos despus de lo que Aristteles habl, hace gala de la comunicacin como herramienta para la continuacin de los ideales cristianos. Su inters de perdurabilidad para los conocimientos de la religin convierten a estas cartas en densos manuales de la palabra como elemento de poder y argumentacin de los actos que se han cometido y que se van a cometer.

    Las cartas dirigidas a distintos pueblos o personajes formulan casi ticamente el comportamiento de los seres que estn regidos bajo el mandato de Dios. Es el poder legislado en el compaerismo y la cercana, fundamentos que son fundamentales en la construccin de una buena intencin propagandstica de cualquier corte, desde poltico a comercial, hoy en da.

    Citando de nuevo Aristteles, el filsofo afirmaba que la justicia se hacia necesaria en la ausencia de la amistad, lo que convierte al vnculo entre humanos en la mejor caracterstica para que una norma sea aceptada. El poder entre cercanos es ms aceptado que el mandatario que se aleja cada vez ms entre los altos escalafones de la pirmide jerrquica.

    Con la llegada de Europa a Amrica la dependencia de la economa en la bsqueda de las tierras obliga la continua informacin de los acontecimientos en las nuevas tierras por parte de los descubridores a sus reyes.

    Esa relacin entre los visitantes al nuevo mundo y los personajes que como prestamistas esperaban que su inversin se viera correspondida con algunos buenos objetos para ellos, convierten la comunicacin de la poca en cartas de narracin detalladas de cuanto objeto diera muestras de novedad y de inters para sus receptores.

    Estas cartas denominadas Crnicas de Indias, son una muestra de la bsqueda del favor ms all de la supervivencia. Muestra quiz al punto de la codicia el inters de ser recompensados por hazaas que nunca se llevaron a cabo. Una gramtica adornada en los adjetivos que convertan en mgico algo que poco a poco para ellos se converta en un infierno.

    Amrica daba paso de lo maravilloso a lo macabro segn la necesidad de cada narrador. Si su inters era ser consagrado como un increble hombre capaz de enfrentar a los animales y sujetos ms feroces nunca antes vistos, estas selvas se transformaban en un escenario dantesco. Si por el contrario su recompensa derivaba de lo que fuera capaz de revelar como nuevo y nico, las cascadas se abran transparentes para ser el mismo paraso que describi Coln, aunque en ese caso se deba ms a alucinaciones de moribundo.

    Esa conexin de la mentira para agradar hace un efecto hacia la inversa del pueblo hacia el poder. Un argumento contrario, fundamentado en los mismos pilares, a lo que habamos venido hablando a travs de todo este escrito. Aqu la punta de la sociedad no era la que quera agradar a sus sbditos, si estos ltimos escampados en la gran ventaja de que los reyes no se tomaban la molestia de comprobar sus escritos, metan cuanto embuste le caba a la realidad. No todo era embuste hay que decir.

    Pero a la inversa el objetivo era el mismo, ahora el poder lo heredaban ellos, y la palabra apoyada en esa legitimidad que le brindaron los ricos de las capitales del viejo continente gratuitamente con el hecho de navegar a lo nuevo o a la muerte, se extendi ofreciendo todas sus ventajas. La palabra est con los que tienen el poder, o mejor an los que tienen el poder necesitan de ella para mantener sus ventajas.

    Un par de siglos despus, luego de la cada de las monarquas y cuando estos vnculos pueblo-gobernante estaban cada vez ms lejos de la unin, la participacin e igualdad que se promulga en el siglo XVIII, cuando se tumba por ineptos a la casa de los Borbones en Francia, el ejercicio del poder se convierte en algo ms cuidadoso y mucho ms criticado que la independiente figura antigua del bufn sincero, nico capaz de decir errores.

    La democratizacin entra demoliendo la simpleza de los argumentos del poder que deriva de Dios. Aqu los beneficios que un jefe de estado debe dar a un pueblo que lo eligi son ms certeros y visibles que la simple construccin deslumbrante de iglesias o castillos, tienen que generar ms ganancias que los triunfos de batallas en territorios desconocidos. Aqu la agilidad del mandatario se tiene que traducir en ms capacidad adquisitiva, en mayor seguridad que las desastrosas noches medievales de atracos y violadores, en resumen en mayor calidad de vida.

    La capacidad de la eleccin popular de un jefe de la sociedad, la generacin del ciudadano en los trminos actuales, la vigilancia de las actitudes del gobernante etc... voltean la tabla interpretadora del poder y de arrastre se lleva la comunicacin.

    El detalle y los argumentos necesitan unas bases mucho ms slidas que la cercana y la amistad de la anteriormente hablaba. El pueblo se ha dado cuenta que el poder nace desde el seno de la sociedad, no en el cielo; que la igualdad propicia que el que manda es uno ms dentro del grupo, pero con funciones mucho ms trascendentales que cualquier otro, el progreso de ese grupo. Una cabeza que es minuciosamente analizada en su funcin donde a cualquier error est tambalea.

    A pesar de todo esto, el peso que resiste la informacin es mucho ms que la era democrtica, y por mucho que se pueda leer entre lneas los intereses saben como jugar al mejor postor.

    La propaganda que en un momento utiliz San Pablo, ahora afrontaba los tiempos del escrutinio, de la lupa; pero busco ms calificativos y sali airosa.

    Ya no existan las razones de Dios (en este mundo occidental), ni la orden imposible de refutar de un rey, pero aparecieron nuevos olimpos y nacieron nuevos argumentos tan intangibles como los anteriores pero igual de eficaces, uno de ellos el nacionalismo.

    A finales del siglo XVIII principios del siglo XIX, la guerra por los derechos martimos entre Estados Unidos y Gran Bretaa, expresa un nuevo peso que el fuerte bolso de la comunicacin puede cargar. En bsqueda de la incorporacin de ms civiles en los enfrentamientos, la propaganda norteamericana y la empresa estatal buscan un argumento valido que convenza a los soldados en potencia. Naci entonces el Tio Sam (Derivado de las siglas U.S.A. Uncle SAm), un viejo con barba blanca que decididamente anunciaba I WANT YOU! (te necesito) en un cartel que le llegaba a las masas, una vez ms esta comunicacin cumpli su funcin.

    Aos ms tarde, exactamente en 1919, un joven austriaco de 20 aos llamado Adolf Hitler es nombrado jefe de propaganda de lo que despus sera denominado el partido nacionalsocialista o partido NAZI. Y descubre los alcances de la comunicacin como medios de masa. Y as como con su pelcula Nacimiento de una Nacin de D.W.Griffith, se dio cuenta de los alcances del cine por esa misma poca, Hitler convirti los medios de comunicacin en uno ms de sus aliados, ms valioso sin duda alguna que Italia o Japn.

    Luego ese joven que fue denominado tantas veces intil e inepto, llega al poder con un contundente apoyo parlamentario y conociendo los logros de esa misma propaganda que el manej, comienza una de las pocas ms desastrosas en la historia de la humanidad apoyado siempre en la masificacin de ideas absurdas adornadas en los sentimientos de grandeza de un pueblo apabullado por el tratado de Versalles y trasmitidas con una eficacia sin igual, en panfletos, en afiches, en transmisiones y sin lugar a dudas en discursos, con movimientos de manos y puetazos una y otra vez afirmo al punto del convencimiento cuan grande era el pueblo alemn y su gente, as l no fuera uno de ellos.

    Nombrara luego a Joseph Paul Goebbels en la tarea del propagandista encargado de popularizar las ideas de su rgimen de mil aos y demostrara una vez ms y sin dejar campo a la especulacin que la comunicacin esta y estar por siempre al servicio del poder sin importar los cambios que este sufra.

    En el lado contrario Churchill adoptara a la BBC como la cadena de radio aliada y a partir de all todas las maanas preguntaba a sus ciudadanos: Qu esta haciendo usted para ganar la guerra?.

    Con esto como soporte se cierra el circulo al destacar la afirmacin que no permitir que la objetividad sea una caracterstica del poder mientras este ltimo se conciba como se hace hoy en da.

    El poder tiene los medios a su disposicin y partir de ellos estructura sus intereses y ms importante an su legitimidad. Ms all de los logros o los fracasos del poder, desde el que se dicta en el estado al poder del grupo ms pequeo en una comunidad alejada, la elite conoce la historia y se fundamenta en los logros infinitos de la propaganda para adoptarla como su hija predilecta.

    Cuando los grupos econmicos que poseen los canales de transmisin noticiosa y que se benefician en un interminable reciclaje de las actitudes del gobierno ven la posibilidad de utilizar su maquinaria en los beneficios propios crean ese matrimonio tan indisoluble como diablico, que solo se rompe con una reestructuracin social e intelectual tan utpica que solo produce risa.

    Ahora el turno es para el que ostenta el poder en nuestro convulsionado mundo geopoltico. Para la Amrica del delfn Bush que ha hecho la tarea al pie de la letra y entrego su primer informe con la bsqueda del mal que ya no era el comunismo, ahora es el oriente en sus trminos, es cualquiera con barba y piel morena o por lo menos as lo entendieron los receptores de sus mensajes que empezaron a destruir mezquitas y a insultar a cualquier turbante.

    Tiene en bandeja la maquinaria propagandstica ms grande y con ms pblico de toda la historia de la humanidad, tiene el ingls, la televisin y el cine y en la punta del rbol a la Internet.

    Desde all estructura todo lo que se hace o no se debe hacer, si! as como San Pablo! as como Moiss! Y convierte a sus ciudadanos como lo afirma Antonio Caballero en el pblico ms desinformado de todo el globo, del que Bush tambin hace parte[2].

    El problema est entonces en los intereses del poder, no en la informacin misma. En lo que piensen hacer las elites que en su espritu no son malas pero que no se han ganado un puesto en el pabelln de odio gratuitamente.

    La comunicacin compone un entramado de actitudes y beneficios, de acciones en busca de reciprocidad, as como en las Crnicas de Indias, una comunicacin tan enfermiza como un virus pero que tiene un hueco como cualquiera de ellos.

    Esa misma informacin que no esta en el juego de intereses y es independiente, que cumple las labores vitales de comunicacin de todos los hombres.

    Recuerdo entonces el tarot. Las cartas que lograron comunicar sin que se perdiera la cabeza por la informacin a transmitir en la edad media. Como se contaba sin utilizar los medios oficiales (el lenguaje se sale por los poros).

    Las posibilidades de confrontar la realidad y la argumentacin del poder, de esa manera tan independiente casi underground, son las armas que pueden repeler la mala propaganda, o el mal inters de la elite.



    [1] El presidente de Estados Unidos George Bush, luego de los ataques del 11 de Septiembre de 2001, afirm que el mundo se divide en buenos y malos. Que existe tambin el eje del mal donde esta Irak e Iran, adems de una de las Coreas entre otros varios y todo lo que est en contra del idealismo norteamericano de la libertad. Todo lo que est a favor del nuevo diablo denominado Terrorismo. Aunque paradjicamente en gran parte del medio oriente el Diablo y el Gran Satn sea l y su pas.

    [2] En la campaa electoral que buscaba el presidente norteamericano en las elecciones del ao 2000, en una entrevista el entonces candidato George Bush fue interrogado por un periodista que inocentemente le pregunt sobre la capital de su vecino pas Mxico a lo que el candidato no tuvo con que responder. Casi le cuesta la presidencia, sin embargo fue fcil de olvidar con las toneladas de propaganda, que taparon el bochorno.


     
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