En éste libro podrá encontrar la embarazada una guía de normas y hábitos que serán beneficiosos para ella y para su hijo, tanto en la vida intraútero como en el desarrollo del niño post-parto. Ginecología, obstetricia y nutrición. El control de peso y la alimentación correcta para la embarazada y para su bebé. Alimentación de la embarazada. Dieta de la embarazada. Dieta durante el embarazo.
DR. ERNESTO E. VILLALBA SUPKA
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ALIMENTACION
antes,
durante,
y despues del
EMBARAZO
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Corrección: Gabriela
Yocco
Alina González
Sergio Rafael Mancovsky
Diseño de tapa: Juan
Carlos Guiñazú
e-mail:
ernestovillalbasupka@hotmail.com
Prólogo
Es para mí, motivo de
satisfacción presentar esta nueva obra del doctor Ernesto E. Villalba Supka en
la que vuelca su experiencia adquirida en mucho tiempo de práctica en
Ginecología y Obstetricia primero y luego en la Nutrición.
En ella podrá encontrar la
embarazada una guía de normas y hábitos que serán beneficiosos para ella y para
su hijo, tanto en la vida intraútero como en el desarrollo del niño post-parto.
Escrito de una manera
sencilla y clara, es su lectura amena, interesante y de fácil comprensión, lo
que unido a la capacidad de síntesis de su autor, hacen de esta obra un
elemento imprescindible para la gestante.
Dr.
José Luis Fernández Bonas
1. Introducción
Durante los años en que
atendí a embarazadas en consultorios de mi Hospital, en Clínicas y en otros
centros, ocurría sistemáticamente lo mismo: hacíamos el control periódico
correspondiente y cuando llegaba el momento de la balanza era un problema para
todos: el control de peso y la
alimentación correcta para la embarazada y para su bebé.
Hoy, casi en los umbrales
del siglo XXI y cuando pasaron ya treinta y cinco años de esa experiencia, tuve
una inquietud y recorrí hospitales, algunos consultorios privados, además de
tomarme el atrevimiento de preguntar a las pacientes que estuvieron embarazadas
si les confeccionaban menúes o les daban algún tipo de orientación nutricional.
Descubrí con asombro que el problema continúa: ni los médicos obstetras tienen una guía de alimentación para las
embarazadas y su bebé, ni las embarazadas tienen orientación para alimentarse
correctamente ellas y su bebé.
Cuando una nueva vida se
encuentra en gestación, es necesario tomar conciencia de que los cuidados que
deben brindársele comienzan en el mismo momento en el que nos enteramos de ese
maravilloso milagro de la naturaleza. No sólo la madre debe asegurarse,
conjuntamente con el seguimiento de su médico, de estar haciendo lo adecuado
para que ese pequeño brote de vida crezca sano y vigoroso, sino que deben
tomarse en cuenta las situaciones previas al embarazo y debe existir un
compromiso de la pareja como un vínculo unitario responsable de esa nueva vida.
Pero no debe olvidarse que el momento de
empezar la correcta alimentación de su hijo es varios años antes de que nazca
ya que el embarazo y, en especial, el parto, constituyen dos instancias
culminantes en la vida de una mujer.
Con la llegada de la
medicina moderna se le ha prestado una especial atención a la alimentación de
la mujer embarazada. En la actualidad es indudable el aumento del interés por
parte del médico obstetra y de la embarazada en todo lo relacionado con la
nutrición antes y durante los períodos de gestación y de lactancia. El objetivo: lograr que la futura madre
aprenda qué nutrientes son indispensables para el desarrollo saludable de su
bebé.
Aumentar de peso durante el
embarazo es diferente a engordar. Aumentar
significa comer con calidad, ciertos y determinados alimentos. Engordar
es comer en cantidad cualquier alimento y depositar grasas en el cuerpo
sin ningún valor alimenticio.
Es necesario que la pareja
se relacione con el médico de un modo directo y estableciendo lazos de
confianza y de responsabilidad mutuas que garanticen una nutrición adecuada,
tanto para la madre como para el bebé.
El cuerpo de la mujer se
torna extraño para ella misma, se vuelve mucho más que un cuerpo: es el sitio en el que una nueva vida se
está formando. Durante nueve meses el
niño crece a una velocidad que no podrá igualar en el resto de su vida: a
partir del segundo mes, crece 167,5
veces hasta el final de la gestación. Pensando de éste modo, ningún cuidado
es excesivo y tanto el padre como el médico deben acompañar a la mujer en ese
momento de cambios, con delicadeza y una orientación y compañía oportunas que
le brinden a la futura madre un marco de seguridad en el que pueda sentirse
entendida y contenida con todas sus dudas, temores, expectativas. Sin dejar de
ningún modo que los cuidados –imprescindibles- empañen o entorpezcan el
sentimiento que debe primar por sobre todo lo demás: la alegría y la maravilla de estar alimentando una nueva vida que
tomará después rumbo propio, existencia propia.
En cuanto al aumento de
peso, se estima un promedio de 9 a 11
kilogramos en los nueve meses de gestación, entendiéndose por promedio a
que una mujer puede aumentar de 1 a 3
kilogramos más y otra de 1 a 2 kilogramos menos; dependiendo esto de su
condición física, del peso antes del embarazo, de su estatura, etc. No existe una regla común a todas las
mujeres en lo que concierne al aumento de peso durante el embarazo.
La importancia del período
de vida interior dentro del vientre materno, es manifestada por numerosas
creencias y prácticas desde la antigüedad. En China, por ejemplo, se la añaden
nueve meses a la edad real; en la India, desde el primer día de embarazo, la
mujer debe intentar mantener la mente serena y el cuerpo limpio, llevar ropa
blanca y limpia, entretenerse en agradables pasatiempos y realizar ritos
propiciatorios. Así, pasando por diferentes creencias, diferentes culturas y
épocas.
Pero lo interesante es que
estas antiguas prácticas han sido revalorizadas en el presente por los máximos
expertos del mundo. Según esas opiniones, el estado anímico de la madre puede
influír en la construcción celular del feto en formación. Particularmente una
situación de estrés originada por emociones violentas o por malas costumbres,
provoca la entrada en funcionamiento de ciertas sustancias nocivas, tanto para
la madre como para su hijo. Estas sustancias repercuten en el sistema nervioso
central y en el cerebro del embrión y le predisponen a tener ciertas
disfunciones de comportamiento en los años siguientes.
La alimentación cobra un
papel importante en la preparación de un cuerpo sano –más de cuarenta nutrientes están trabajando en
la formación, el desarrollo y el crecimiento del bebé– pero además de esto, no
pueden perderse de vista la existencia de situaciones peligrosas. Las
enfermedades, más que prevenir, se pueden prever. La prevención consistirá en
abstenerse de procrear si el riesgo fuera demasiado.
El conocido dicho de que una
mujer embarazada debe comer por dos, es una de esas verdades a medias que ha
producido más mal que bien. La cantidad de alimentos que consume la mujer en el
período de gestación debe ser la misma que acostumbraba comer cuando no estaba
embarazada. Esto se ve convalidado por el consejo del Buró de Alimentos y Nutrición de la Academia Nacional de Ciencias,
Consejo Nacional de Investigación, que recomienda un consumo de 2500 a 2750
calorías por día durante el embarazo; esto es, apenas unas 300 a 450 calorías
más, en el caso de las mujeres embarazadas que realizan quehaceres domésticos,
(ver cuadro de gasto calórico, en el
apartado 5) que las recomendadas
para una mujer moderadamente activa no embarazada. Es de especial importancia
el hecho de que este Buró aconseja un aumento
sustancial de la cantidad de proteínas consumidas durante el embarazo,
aproximadamente de 20 a 30 gramos adicionales por día, o un total de 80 gramos
(variando estas cantidades en 100 gr. en el segundo trimestre hasta llegar a
los 120 gramos en el tercero y en el período de lactancia).
Si la mujer está
acostumbrada a una dieta variada, rica en alimentos naturales como leche,
huevos, fruta, vegetales verdes y carne, requerirá pocas alteraciones, o
ninguna durante el embarazo.
Dividimos el embarazo en tres trimestres, a saber:
1o trimestre: a) la madre: busca adaptarse al
embarazo. Etapa de náuseas, vómitos, hipotensión, etc. Poco aumento de peso.
b) el embrión: importante período por la aparición y desarrollo de órganos.
2o trimestre: a) la madre: etapa de logro de la
adaptación al embarazo. Equilibrio
total. Aumento de peso.
b) el feto: período de crecimiento y
desarrollo de los órganos.
3o trimestre: a) la madre: evidente aumento de peso.
Preparación para el parto.
b) el bebé: crece a un ritmo que no igualará en el resto de su vida.
2.
Aspectos
socio-culturales del embarazo y la alimentación
“La mortalidad infantil es
un síntoma del estado de una sociedad”, observa Joseph Dancis, médico y
profesor de pediatría en Nueva York. Si se puede describir de algún modo, la
atención médica que reciben los pobres tiene
poca regularidad. Muchas mujeres que viven por debajo del nivel medio de
subsistencia, nunca ven a un médico en todo el transcurso del embarazo; en especial
en casos de ilegitimidad –más frecuentes entre los pobres – en los que, además,
pueden intervenir el temor y la vergüenza.
En cambio, en Suecia, con una de las tasas de mortalidad
infantil más baja del mundo, (y donde las madres solteras no son relegadas
al ostracismo), toda mujer tiene derecho a tres consultas gratuitas durante el
embarazo. Estas se realizan respectivamente: en los primeros meses del
embarazo, a mitad de éste y un mes antes de la fecha prevista para el parto.
También ve a su médico de seis a ocho semanas después del mismo. Todas las
visitas, así como la atención hospitalaria, son gratuitas. Además –lo que
probablemente sea un factor clave en la baja tasa sueca de mortalidad– todas
las mujeres están bajo supervisión constante de una partera durante todo el
embarazo.
El modo en que la pobreza
influye sobre los defectos de nacimiento y las muertes infantiles es complejo y
poco claro y lamentablemente no puede remediarse con sólo brindar al pobre una
atención médica mejor y más barata. La pobreza
durante la infancia de una niña produce daños irreparables antes de llegar ella
a la edad de procrear, con lo que se generaría una suerte de cadena de partos y
nacimientos por debajo de las condiciones óptimas.
Evidentemente la deficiencia
nutricional es un factor clave en las altas tasas de mortalidad. Por más que se
aumente el número de visitas a un médico, es imposible remediar la
insuficiencia de la dieta durante la gestación. Y una buena guía médica acerca de la dieta tampoco asegurará una nutrición
adecuada, si faltan los fondos y el deseo –porque otros son los problemas que
acucian – de alimentarse mejor.
Pese
a la complejidad, quedan en pie ciertos hechos definidos. Una mujer que vive en
la pobreza es un caso de embarazo de alto riesgo. Estos riesgos pueden
reducirse mediante nutrición adecuada, educación y asesoramiento apropiados.
Algunos factores de riesgo incluyen: embarazo
a una edad demasiado temprana, escaso peso del niño al nacer, intervalo breve
entre varios embarazos, ilegitimidad, agotamiento, higiene deficiente,
enfermedades crónicas, etc.
Factores socio-económicos en la desnutrición
En el cuadro que
veremos más adelante, basado en un estudio de la Organización Mundial de la
Salud, se describe en forma gráfica la estrecha relación entre el bajo peso de
nacimiento y el nivel socioeconómico inferior.
Debe recordarse que también representan un
papel importante la calidad higiénica de las condiciones de vida y las
posibilidades de infección. A mayor desnutrición,
mayores posibilidades de casos de infección. Las sociedades muy pobres
cuentan con menos medios complejos de eliminación de basura, menos médicos
para impedir el contagio de infecciones, menos dinero para medicación destinada
a erradicar la enfermedad y deficientes comunicaciones con las zonas en las que
podrían hallarse solución para estos problemas. Hay, por lo tanto, un riesgo
mayor de enfermedades infecciosas que, como es sabido, interfieren en el
crecimiento y contribuyen a la alta frecuencia de enfermedades de los niños en
estas sociedades.
En la mayor parte de los países occidentales
industrializados, en los que hay abundancia de alimentos de alto valor
nutritivo y en especial proteico, el
peso promedio estimativo al nacer en Capital Federal y en grandes ciudades de
nuestro país es, según estimaciones, de 3350 gramos.
La ingestión dietética durante el embarazo o
en el estado nutricional acumulativo durante la vida de la mujer, es lo que
produce estas diferencias de peso al nacer. La conclusión es que el estado
nutricional de la madre, resultante de
los hábitos alimenticios durante su vida, tiene mayor influencia en la
evolución del embarazo y en el peso del bebé, que los alimentos que ingirió
durante el mismo.
Algunos de los inconvenientes que ocasionan los nacimientos con bajo peso son: un
mayor índice de mortalidad en el momento del parto; menores defensas que los
bebés grandes o con peso dentro de los límites de lo normal; un crecimiento y
un desarrollo físico y psíquico pobres; mayores posibilidades de infecciones,
etc. Desde ya que hay que tener en cuenta las particularidades raciales (por
ejemplo de la raza oriental); el peso y la estatura de los padres (en caso de
que sean bajos); la edad (el caso de padres adolescentes) y demás factores
condicionantes.
El caso de los niños holandeses nacidos
durante el hambre de la Segunda Guerra Mundial, con un tamaño considerablemente
más pequeño que los nacidos antes y después, es ejemplificador al respecto.
Otro caso estudiado y revelador al respecto (también durante la Segunda Guerra
Mundial) es el de los niños nacidos en el período de 18 meses en el que
Leningrado estuvo sitiada por los alemanes. No sólo hubo niños muertos al
nacer, sino que también se registró un peso promedio de 2,500 Kg. en los bebés
nacidos con vida. Es importante señalar que el peso de las criaturas estuvo directamente relacionado con el momento
en el que habían sufrido carencias alimenticias. Los más pequeños eran aquellos
cuyas madres habían estado mal alimentadas durante el embarazo.
A causa de que la nutrición y los factores socioeconómicos se encuentran en una
estrecha relación, resulta difícil determinar cuál es el papel que juega la
nutrición en forma independiente dentro del embarazo. Pero se cuentan con
numerosos datos estadísticos que dan cuenta de la relación antes mencionada.
En la tabla siguiente aparecen algunos datos
que informan acerca del peso promedio en
ocho poblaciones distintas. La influencia que cobra el nivel socioeconómico
en los países consignados resulta evidente. Las mujeres que viven en mejores
condiciones socioeconómicas tienen hijos mejor desarrollados que las mujeres
más pobres de la misma comunidad. Cabe destacar que todos los pesos son
inferiores a los observados en la Capital Federal y ciudades del interior:
PESO MEDIO AL NACER SEGÚN EL NIVEL
SOCIOECONOMICO
|
Lugar
|
Población
|
Sujetos
|
Peso medio al nacer (g)
|
|
Madrás
|
India
|
·
Buena posición
·
En su mayor parte pobres
|
2985
2736
|
|
India Meridional
|
India
|
·
Ricos
·
Pobres
|
3182
2810
|
|
Bombay
|
India
|
·
Clase superior
·
Clase media superior
·
Clase media inferior
·
Clase baja
|
3247
2945
2796
2578
|
|
Calcuta
|
India
|
·
Pacientes pagos
·
Clase pobre
|
2851
2656
|
|
Congo
|
Bantú
|
·
Muy bien alimentados
·
Bien alimentados
·
Mal alimentados
|
3026
2965
|