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    Monografías
     
    Alimentación antes, durante y después del embarazo
    En éste libro podrá encontrar la embarazada una guía de normas y hábitos que serán beneficiosos para ella y para su hijo, tanto en la vida intraútero como en el desarrollo del niño post-parto. Ginecología, obstetricia y nutrición. El control de peso y la alimentación correcta para la embarazada y para su bebé. Alimentación de la embarazada. Dieta de la embarazada. Dieta durante el embarazo.

    Agregado: 11 de JULIO de 2003 (Por Dr. Ernesto E. Villalba Supka) | Palabras: 14868 | Votar! | 3 votos | Promedio: (8 / 10) | Sin comentarios | Agregar Comentario
    Categoría: Apuntes y Monografías > Medicina >

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    DR. ERNESTO E. VILLALBA SUPKA

     

     

     

     

     

    ALIMENTACION

      antes,

       durante,

     y despues del

    EMBARAZO

     
     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     


    Corrección:        Gabriela Yocco 

                                Alina González

                                Sergio Rafael Mancovsky

     

    Diseño de tapa:        Juan Carlos Guiñazú

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    e-mail: ernestovillalbasupka@hotmail.com

     

     

     

     

     

     

     

     

     

                                                        
                                                        

                                                        

                                                        

     

     

     


     

     

     

     

     

     

     

    Prólogo

     

    Es para mí, motivo de satisfacción presentar esta nueva obra del doctor Ernesto E. Villalba Supka en la que vuelca su experiencia adquirida en mucho tiempo de práctica en Ginecología y Obstetricia primero y luego en la Nutrición.

    En ella podrá encontrar la embarazada una guía de normas y hábitos que serán beneficiosos para ella y para su hijo, tanto en la vida intraútero como en el desarrollo del niño post-parto.

    Escrito de una manera sencilla y clara, es su lectura amena, interesante y de fácil comprensión, lo que unido a la capacidad de síntesis de su autor, hacen de esta obra un elemento imprescindible para la gestante.

     

                                                                           Dr. José Luis Fernández Bonas

     

     

     

     

     

     

    1.   Introducción

    Durante los años en que atendí a embarazadas en consultorios de mi Hospital, en Clínicas y en otros centros, ocurría sistemáticamente lo mismo: hacíamos el control periódico correspondiente y cuando llegaba el momento de la balanza era un problema para todos: el control de peso y la alimentación correcta para la embarazada y para su bebé.

    Hoy, casi en los umbrales del siglo XXI y cuando pasaron ya treinta y cinco años de esa experiencia, tuve una inquietud y recorrí hospitales, algunos consultorios privados, además de tomarme el atrevimiento de preguntar a las pacientes que estuvieron embarazadas si les confeccionaban menúes o les daban algún tipo de orientación nutricional. Descubrí con asombro que el problema continúa: ni los médicos obstetras tienen una guía de alimentación para las embarazadas y su bebé, ni las embarazadas tienen orientación para alimentarse correctamente ellas y su bebé.

    Cuando una nueva vida se encuentra en gestación, es necesario tomar conciencia de que los cuidados que deben brindársele comienzan en el mismo momento en el que nos enteramos de ese maravilloso milagro de la naturaleza. No sólo la madre debe asegurarse, conjuntamente con el seguimiento de su médico, de estar haciendo lo adecuado para que ese pequeño brote de vida crezca sano y vigoroso, sino que deben tomarse en cuenta las situaciones previas al embarazo y debe existir un compromiso de la pareja como un vínculo unitario responsable de esa nueva vida. Pero no debe olvidarse que el momento de empezar la correcta alimentación de su hijo es varios años antes de que nazca ya que el embarazo y, en especial, el parto, constituyen dos instancias culminantes en la vida de una mujer.

    Con la llegada de la medicina moderna se le ha prestado una especial atención a la alimentación de la mujer embarazada. En la actualidad es indudable el aumento del interés por parte del médico obstetra y de la embarazada en todo lo relacionado con la nutrición antes y durante los períodos de gestación y de lactancia. El objetivo: lograr que la futura madre aprenda qué nutrientes son indispensables para el desarrollo saludable de su bebé.

    Aumentar de peso durante el embarazo es diferente a engordar. Aumentar significa comer con calidad, ciertos y determinados alimentos. Engordar es comer en cantidad cualquier alimento y depositar grasas en el cuerpo sin ningún valor alimenticio.

    Es necesario que la pareja se relacione con el médico de un modo directo y estableciendo lazos de confianza y de responsabilidad mutuas que garanticen una nutrición adecuada, tanto para la madre como para el bebé.

    El cuerpo de la mujer se torna extraño para ella misma, se vuelve mucho más que un cuerpo: es el sitio en el que una nueva vida se está formando. Durante nueve meses el niño crece a una velocidad que no podrá igualar en el resto de su vida: a partir del segundo mes, crece 167,5 veces hasta el final de la gestación. Pensando de éste modo, ningún cuidado es excesivo y tanto el padre como el médico deben acompañar a la mujer en ese momento de cambios, con delicadeza y una orientación y compañía oportunas que le brinden a la futura madre un marco de seguridad en el que pueda sentirse entendida y contenida con todas sus dudas, temores, expectativas. Sin dejar de ningún modo que los cuidados –imprescindibles- empañen o entorpezcan el sentimiento que debe primar por sobre todo lo demás: la alegría y la maravilla de estar alimentando una nueva vida que tomará después rumbo propio, existencia propia.

    En cuanto al aumento de peso, se estima un promedio de 9 a 11 kilogra­mos en los nueve meses de gestación, entendiéndose por promedio a que una mujer puede aumentar de 1 a 3 kilogramos más y otra de 1 a 2 kilogramos menos; dependiendo esto de su condición física, del peso antes del embarazo, de su estatura, etc. No existe una regla común a todas las mujeres en lo que concierne al aumento de peso durante el embarazo.

    La importancia del período de vida interior dentro del vientre materno, es manifestada por numerosas creencias y prácticas desde la antigüedad. En China, por ejemplo, se la añaden nueve meses a la edad real; en la India, desde el primer día de embarazo, la mujer debe intentar mantener la mente serena y el cuerpo limpio, llevar ropa blanca y limpia, entretenerse en agradables pasatiempos y realizar ritos propiciatorios. Así, pasando por diferentes creencias, diferentes culturas y épocas.

    Pero lo interesante es que estas antiguas prácticas han sido revalorizadas en el presente por los máximos expertos del mundo. Según esas opiniones, el estado anímico de la madre puede influír en la construcción celular del feto en formación. Particularmente una situación de estrés originada por emociones violentas o por malas costumbres, provoca la entrada en funcionamiento de ciertas sustancias nocivas, tanto para la madre como para su hijo. Estas sustancias repercuten en el sistema nervioso central y en el cerebro del embrión y le predisponen a tener ciertas disfunciones de comportamiento en los años siguientes.

    La alimentación cobra un papel importante en la preparación de un cuerpo sano –más de cuarenta nutrientes están trabajando en la formación, el desarrollo y el crecimiento del bebé– pero además de esto, no pueden perderse de vista la existencia de situaciones peligrosas. Las enfermedades, más que prevenir, se pueden prever. La prevención consistirá en abstenerse de procrear si el riesgo fuera demasiado.

    El conocido dicho de que una mujer embarazada debe comer por dos, es una de esas verdades a medias que ha producido más mal que bien. La cantidad de alimentos que consume la mujer en el período de gestación debe ser la misma que acostumbraba comer cuando no estaba embarazada. Esto se ve convalidado por el consejo del Buró de Alimentos y Nutrición de la Academia Nacional de Ciencias, Consejo Nacional de Investigación, que recomienda un consumo de 2500 a 2750 calorías por día durante el embarazo; esto es, apenas unas 300 a 450 calorías más, en el caso de las mujeres embarazadas que realizan quehaceres do­més­ti­cos, (ver cuadro de gasto calórico, en el apartado 5) que las recomendadas para una mujer moderadamente activa no embarazada. Es de especial importancia el hecho de que este Buró aconseja un aumento sustancial de la cantidad de proteínas consumidas durante el embarazo, aproximadamente de 20 a 30 gramos adicionales por día, o un total de 80 gramos (variando estas cantidades en 100 gr. en el segundo trimestre hasta llegar a los 120 gramos en el tercero y en el período de lactancia).

    Si la mujer está acostumbrada a una dieta variada, rica en alimentos naturales como leche, huevos, fruta, vegetales verdes y carne, requerirá pocas alteraciones, o ninguna durante el embarazo.

     

     

     

     

    Dividimos el embarazo en tres trimestres, a saber:

    1o trimestre:  a)  la madre: busca adaptarse al embarazo. Etapa de náuseas, vómi­tos, hipotensión, etc. Poco aumento de peso.

    b)  el embrión: importante período por la aparición y desarrollo de órganos.

    2o trimestre:  a)  la madre: etapa de logro de la adaptación al embarazo. Equilibrio total. Aumento de peso.

    b)  el feto: período de crecimiento y desarrollo de los órganos.

    3o trimestre:  a)   la madre: evidente aumento de peso. Preparación para el parto.

    b)      el bebé: crece a un ritmo que no igualará en el resto de su vida.

     

     

     

     

    2.   Aspectos socio-culturales del embarazo y la alimentación

     

    “La mortalidad infantil es un síntoma del estado de una sociedad”, observa Joseph Dancis, médico y profesor de pediatría en Nueva York. Si se puede describir de algún modo, la atención médica que reciben los pobres tiene poca regularidad. Muchas mujeres que viven por debajo del nivel medio de subsistencia, nunca ven a un médico en todo el transcurso del embarazo; en especial en casos de ilegitimidad –más frecuentes entre los pobres – en los que, además, pueden intervenir el temor y la vergüenza.

    En cambio, en Suecia, con una de las tasas de mortalidad infantil más baja del mundo, (y donde las madres solteras no son relegadas al ostracismo), toda mujer tiene derecho a tres consultas gratuitas durante el embarazo. Estas se realizan respectivamente: en los primeros meses del embarazo, a mitad de éste y un mes antes de la fecha prevista para el parto. También ve a su médico de seis a ocho semanas después del mismo. Todas las visitas, así como la atención hospitalaria, son gratuitas. Además –lo que probablemente sea un factor clave en la baja tasa sueca de mortalidad– todas las mujeres están bajo supervisión constante de una partera durante todo el embarazo.

    El modo en que la pobreza influye sobre los defectos de nacimiento y las muertes infantiles es complejo y poco claro y lamentablemente no puede remediarse con sólo brindar al pobre una atención médica mejor y más barata. La pobreza durante la infancia de una niña produce daños irreparables antes de llegar ella a la edad de procrear, con lo que se generaría una suerte de cadena de partos y nacimientos por debajo de las condiciones óptimas.

    Evidentemente la deficiencia nutricional es un factor clave en las altas tasas de mortalidad. Por más que se aumente el número de visitas a un médico, es imposible remediar la insuficiencia de la dieta durante la gestación. Y una buena guía médica acerca de la dieta tampoco asegurará una nutrición adecuada, si faltan los fondos y el deseo –porque otros son los problemas que acucian – de alimentarse mejor.

    Pese a la complejidad, quedan en pie ciertos hechos definidos. Una mujer que vive en la pobreza es un caso de embarazo de alto riesgo. Estos riesgos pue­den reducirse mediante nutrición adecuada, educación y asesoramiento apropiados. Algunos factores de riesgo incluyen: embarazo a una edad demasiado temprana, es­caso peso del niño al nacer, intervalo breve entre varios embarazos, ilegiti­mi­dad, agotamiento, higiene deficiente, enfermedades crónicas, etc.

     

    Factores socio-económicos en la desnutrición

     

    En el cuadro que veremos más adelante, basado en un estudio de la Organi­za­ción Mundial de la Salud, se describe en forma gráfica la estrecha relación entre el bajo peso de nacimiento y el nivel socioeconómico inferior.

    Debe recordarse que también representan un papel importante la calidad higiénica de las condiciones de vida y las posibilidades de infección. A mayor des­nu­tri­ción, mayores posibilidades de casos de infección. Las sociedades muy pobres cuentan con menos medios complejos de eliminación de basura, menos médi­cos para impedir el contagio de infecciones, menos dinero para medicación destina­da a erradicar la enfermedad y deficientes comunicaciones con las zonas en las que podrían hallarse solución para estos problemas. Hay, por lo tanto, un riesgo mayor de enfermedades infecciosas que, como es sabido, interfieren en el crecimien­to y contribuyen a la alta frecuencia de enfermedades de los niños en estas socieda­des.

    En la mayor parte de los países occidentales industrializados, en los que hay abundancia de alimentos de alto valor nutritivo y en especial proteico, el peso promedio estimativo al nacer en Capital Federal y en grandes ciudades de nuestro país es, según estimaciones, de 3350 gramos.

    La ingestión dietética durante el embarazo o en el estado nutricional acumulativo durante la vida de la mujer, es lo que produce estas diferencias de peso al na­cer. La conclusión es que el estado nutricional de la madre, resultante de los hábi­tos alimenticios durante su vida, tiene mayor influencia en la evolución del em­barazo y en el peso del bebé, que los alimentos que ingirió durante el mismo.

    Algunos de los inconvenientes que ocasionan los nacimientos con bajo peso son: un mayor índice de mortalidad en el momento del parto; menores defensas que los bebés grandes o con peso dentro de los límites de lo normal; un crecimiento y un desarrollo físico y psíquico pobres; mayores posibilidades de infecciones, etc. Desde ya que hay que tener en cuenta las particularidades raciales (por ejemplo de la raza oriental); el peso y la estatura de los padres (en caso de que sean bajos); la edad (el caso de padres adolescentes) y demás factores condicionantes.

    El caso de los niños holandeses nacidos durante el hambre de la Segunda Guerra Mundial, con un tamaño considerablemente más pequeño que los nacidos antes y después, es ejemplificador al respecto. Otro caso estudiado y revelador al respecto (también durante la Segunda Guerra Mundial) es el de los niños nacidos en el período de 18 meses en el que Leningrado estuvo sitiada por los alemanes. No sólo hubo niños muertos al nacer, sino que también se registró un peso promedio de 2,500 Kg. en los bebés nacidos con vida. Es importante señalar que el peso de las criaturas estuvo directamente relacionado con el momento en el que habían sufrido carencias alimenticias. Los más pequeños eran aquellos cuyas madres habían estado mal alimentadas durante el embarazo.

    A causa de que la nutrición y los factores socioeconómicos se encuentran en una estrecha relación, resulta difícil determinar cuál es el papel que juega la nutrición en forma independiente dentro del embarazo. Pero se cuentan con numerosos datos estadísticos que dan cuenta de la relación antes mencionada.

    En la tabla siguiente aparecen algunos datos que informan acerca del peso promedio en ocho poblaciones distintas. La influencia que cobra el nivel socioeconómico en los países consignados resulta evidente. Las mujeres que viven en mejores condiciones socioeconómicas tienen hijos mejor desarrollados que las mujeres más pobres de la misma comunidad. Cabe destacar que todos los pesos son inferiores a los observados en la Capital Federal y ciudades del interior:

     

    PESO MEDIO AL NACER SEGÚN EL NIVEL SOCIOECONOMICO

    Lugar

    Población

    Sujetos

    Peso medio al nacer (g)

    Madrás

    India

    ·        Buena posición

    ·        En su mayor parte pobres

    2985

    2736

    India Meridional

    India

    ·        Ricos

    ·        Pobres

    3182

    2810

    Bombay

    India

    ·        Clase superior

    ·        Clase media su­pe­rior

    ·        Clase media infe­rior

    ·        Clase baja

    3247

    2945

    2796

    2578

    Calcuta

    India

    ·        Pacientes pagos

    ·        Clase pobre

    2851

    2656

     

    Congo

     

    Bantú

    ·        Muy bien alimentados

    ·        Bien alimentados

    ·        Mal alimentados

    3026

    2965