Trabajo Práctico

Literatura

"Elegía entre textos"

Maria Victoria Carambat 2° E.G.O

JORGE MANRIQUE

(1440-1479)

Caballero y poeta español. Nació en Paredes de Nava (Palencia), aunque ni la fecha ni el lugar de su nacimiento sean datos absolutamente seguros; algunos autores consideran que probablemente fue Segura de la Sierra el lugar de su nacimiento. Pertenecía a una familia de antiguo y noble abolengo castellano y era hijo de don Rodrigo Manrique, maestre de la orden de Santiago, orden a la que la familia Manrique estará muy vinculada. Desde 1465 Jorge Manrique aparece involucrado en actividades guerreras; participó en la guerra civil entre el rey Enrique IV de Castilla y la nobleza. A la muerte del rey, en 1474, tomará parte en la guerra civil castellana entre los partidarios de Juana la Beltraneja, la hija de Enrique IV, y los de Isabel la Católica, hermanastra del rey. Los Manrique estuvieron siempre del lado de Enrique IV frente a la nobleza y del lado de Isabel frente a su sobrina Juana. Entre los hechos de armas en los que participó Jorge Manrique destacan la ocupación de Ciudad Real (verano de 1475) y la batalla de Uclés (1476). Ya al final de la guerra civil castellana fue herido en un enfrentamiento secundario, el asalto al castillo de Garci-Muñoz, defendido por el marqués de Villena, y murió el 24 de abril de 1479 en Santa María del Campo (Cuenca). Jorge Manrique era sobrino de Gómez Manrique, uno de los hombres más representativos de las letras castellanas del siglo XV.  Murió joven. Representa al hombre ideal de armas y letras. Sus ideas están dentro de un ambiente militar. Su producción es muy reducida. Su obra Copla por la Muerte de su Padre ha sido suficiente para darle la fama. Pertenece a una familia castellana poderosa. Su padre, Don Rodrigo, era un hombre militar, maestre de la orden de Santiago.Hay 3 temas que destacan en su poesía : amor cortés, la guerra y la preocupación por la muerte. Tiene unos 2300 versos. Una poesía corta pero muy densa. Trata asuntos amorosos, burlescos y de moral. Prevalece el tema amoroso (3/4 partes de su poesía). Lo que persigue el poeta es la belleza de la forma. No es sólo que sea una poesía de amor sino que el soneto es mejor cuanto más bella es la forma. Dedica muy pocas piezas al asunto de la burla porque es un hombre muy serio. Las poesías de tema amoroso son muy desiguales y se escribe según el gusto del amor cortés de la época. Se apunta cierta sinceridad en la expresión del sentimiento amoroso. Le obsesiona el aire militar. Coplas por la muerte de su Padre.- Consta de 40 coplas de pie quebrado. Es de un metro que no es el habitual para una elegía. Se observa una organización en 3 partes simétricas : 1) 15 coplas. 2) 9 coplas. 3) 16 coplas. 1) de la 1-13 reflexiona en abstracto sobre la muerte. 2) de la 14-24. Va concretando. De la muerte como fenómeno pasa a la muerte histórica. Las coplas 14 y 15 sirven para enlazar con la 2ª parte. 3) 25-40.Individualiza la muerte con el caso de su padre. Hemos visto con la danza de la muerte que es muy llamativo, con humor negro. En las coplas no notamos ni temores,ni exageraciones ni aparece el elemento macabro Es una meditación sobre la muerte y su trascendencia universal. No se hace una relación de personajes genéricos. Se apunta al polisíndeto y recurre al tópico del "ubi sunt". Monta un desfile jerarquizado de personajes de su ayer, aunque no nombra a todos, algunos los alude. Nos hace participar en la inmediatez del fenómeno de la muerte ya que no es sólo el fenómeno de la muerte en sí sino la forma de morir. El poeta quiere hacer un monumento e memoria a su padre. La 3ª parte tiene la exposición de 2 temas : - el elogio, donde nos habla de las virtudes naturales y la relación de sus hechos. - el encuentro de su padre con la muerte. No se describe la muerte sino que se establece un diálogo con don Rodrigo y acepta la muerte con resignación. La acepta después de que la muerte le ha hecho ver las 3 dimensiones de la vida : - los estados mundanales que quedan atrás. - la fama gloriosa que perdura a las generaciones venideras. - la vida que es perdurable con trabajo, contra moros.

COPLAS DE DON JORGE MANRIQUE POR LA MUERTE DE SU PADRE

I  Recuerde el alma dormida,  avive el seso e despierte  contemplando  cómo se passa la vida,  cómo se viene la muerte  tan callando;  cuán presto se va el plazer,  cómo, después de acordado,  da dolor;  cómo, a nuestro parescer,  cualquiere tiempo passado  fue mejor. 

II  Pues si vemos lo presente  cómo en un punto s'es ido  e acabado,  si juzgamos sabiamente,  daremos lo non venido  por passado.  Non se engañe nadi, no,  pensando que ha de durar  lo que espera  más que duró lo que vio,  pues que todo ha de passar  por tal manera. 

III  Nuestras vidas son los ríos  que van a dar en la mar,  qu'es el morir;  allí van los señoríos  derechos a se acabar  e consumir;  allí los ríos caudales,  allí los otros medianos  e más chicos,  allegados, son iguales  los que viven por sus manos  e los ricos. 

INVOCACIÓN  IV  Dexo las invocaciones  de los famosos poetas  y oradores;  non curo de sus ficciones,  que traen yerbas secretas  sus sabores.  Aquél sólo m'encomiendo,  Aquél sólo invoco yo  de verdad,  que en este mundo viviendo,  el mundo non conoció  su deidad. 

V  Este mundo es el camino  para el otro, qu'es morada  sin pesar;  mas cumple tener buen tino  para andar esta jornada  sin errar.  Partimos cuando nascemos,  andamos mientra vivimos,  e llegamos  al tiempo que feneçemos;  assí que cuando morimos,  descansamos. 

VI  Este mundo bueno fue  si bien usásemos dél  como debemos,  porque, segund nuestra fe,  es para ganar aquél  que atendemos.  Aun aquel fijo de Dios  para sobirnos al cielo  descendió  a nescer acá entre nos,  y a vivir en este suelo  do murió. 

VII  Si fuesse en nuestro poder  hazer la cara hermosa  corporal,  como podemos hazer  el alma tan glorïosa  angelical,  ¡qué diligencia tan viva  toviéramos toda hora  e tan presta,  en componer la cativa,  dexándonos la señora  descompuesta! 

VIII  Ved de cuán poco valor  son las cosas tras que andamos  y corremos,  que, en este mundo traidor,  aun primero que muramos  las perdemos.  Dellas deshaze la edad,  dellas casos desastrados  que acaeçen,  dellas, por su calidad,  en los más altos estados  desfallescen. 

IX  Dezidme: La hermosura,  la gentil frescura y tez  de la cara,  la color e la blancura,  cuando viene la vejez,  ¿cuál se para?  Las mañas e ligereza  e la fuerça corporal  de juventud,  todo se torna graveza  cuando llega el arrabal  de senectud. 

X  Pues la sangre de los godos,  y el linaje e la nobleza  tan crescida,  ¡por cuántas vías e modos  se pierde su grand alteza  en esta vida!  Unos, por poco valer,  por cuán baxos e abatidos  que los tienen;  otros que, por non tener,  con oficios non debidos  se mantienen. 

XI  Los estados e riqueza,  que nos dexen a deshora  ¿quién lo duda?,  non les pidamos firmeza.  pues que son d'una señora;  que se muda,  que bienes son de Fortuna  que revuelven con su rueda  presurosa,  la cual non puede ser una  ni estar estable ni queda  en una cosa. 

XII  Pero digo c'acompañen  e lleguen fasta la fuessa  con su dueño:  por esso non nos engañen,  pues se va la vida apriessa  como sueño,  e los deleites d'acá  son, en que nos deleitamos,  temporales,  e los tormentos d'allá,  que por ellos esperamos,  eternales. 

XIII  Los plazeres e dulçores  desta vida trabajada  que tenemos,  non son sino corredores,  e la muerte, la çelada  en que caemos.  Non mirando a nuestro daño,  corremos a rienda suelta  sin parar;  desque vemos el engaño  y queremos dar la vuelta  no hay lugar. 

XIV  Esos reyes poderosos  que vemos por escripturas  ya passadas  con casos tristes, llorosos,  fueron sus buenas venturas  trastornadas;  assí, que no hay cosa fuerte,  que a papas y emperadores  e perlados,  assí los trata la muerte  como a los pobres pastores  de ganados. 

XV  Dexemos a los troyanos,  que sus males non los vimos,  ni sus glorias;  dexemos a los romanos,  aunque oímos e leímos  sus hestorias;  non curemos de saber  lo d'aquel siglo passado  qué fue d'ello;  vengamos a lo d'ayer,  que también es olvidado  como aquello. 

XVI  ¿Qué se hizo el rey don Joan?  Los infantes d'Aragón  ¿qué se hizieron?  ¿Qué fue de tanto galán,  qué de tanta invinción  como truxeron?  ¿Fueron sino devaneos,  qué fueron sino verduras  de las eras,  las justas e los torneos,  paramentos, bordaduras  e çimeras? 

XVII  ¿Qué se hizieron las damas,  sus tocados e vestidos,  sus olores?  ¿Qué se hizieron las llamas  de los fuegos encendidos  d'amadores?  ¿Qué se hizo aquel trovar,  las músicas acordadas  que tañían?  ¿Qué se hizo aquel dançar,  aquellas ropas chapadas  que traían? 

XVIII  Pues el otro, su heredero  don Anrique, ¡qué poderes  alcançaba!  ¡Cuánd blando, cuánd halaguero  el mundo con sus plazeres  se le daba!  Mas verás cuánd enemigo,  cuánd contrario, cuánd cruel  se le mostró;  habiéndole sido amigo,  ¡cuánd poco duró con él  lo que le dio! 

XIX  Las dávidas desmedidas,  los edeficios reales  llenos d'oro,  las vaxillas tan fabridas  los enriques e reales  del tesoro,  los jaezes, los caballos  de sus gentes e atavíos  tan sobrados  ¿dónde iremos a buscallos?;  ¿qué fueron sino rocíos  de los prados? 

XX  Pues su hermano el innocente  qu'en su vida sucesor  se llamó  ¡qué corte tan excellente  tuvo, e cuánto grand señor  le siguió!  Mas, como fuesse mortal,  metióle la Muerte luego  en su fragua.  ¡Oh jüicio divinal!,  cuando más ardía el fuego,  echaste agua. 

XXI  Pues aquel grand Condestable,  maestre que conoscimos  tan privado,  non cumple que dél se hable,  mas sólo como lo vimos  degollado.  Sus infinitos tesoros,  sus villas e sus lugares,  su mandar,  ¿qué le fueron sino lloros?,  ¿qué fueron sino pesares  al dexar? 

XXII  E los otros dos hermanos,  maestres tan prosperados  como reyes,  c'a los grandes e medianos  truxieron tan sojuzgados  a sus leyes;  aquella prosperidad  qu'en tan alto fue subida  y ensalzada,  ¿qué fue sino claridad  que cuando más encendida  fue amatada? 

XXIII  Tantos duques excelentes,  tantos marqueses e condes  e varones  como vimos tan potentes,  dí, Muerte, ¿dó los escondes,  e traspones?  E las sus claras hazañas  que hizieron en las guerras  y en las pazes,  cuando tú, cruda, t'ensañas,  con tu fuerça, las atierras  e desfazes. 

XXIV  Las huestes inumerables,  los pendones, estandartes  e banderas,  los castillos impugnables,  los muros e balüartes  e barreras,  la cava honda, chapada,  o cualquier otro reparo,  ¿qué aprovecha?  Cuando tú vienes airada,  todo lo passas de claro  con tu flecha. 

XXV  Aquel de buenos abrigo,  amado, por virtuoso,  de la gente,  el maestre don Rodrigo  Manrique, tanto famoso  e tan valiente;  sus hechos grandes e claros  non cumple que los alabe,  pues los vieron;  ni los quiero hazer caros,  pues qu'el mundo todo sabe  cuáles fueron. 

XXVI  Amigo de sus amigos,  ¡qué señor para criados  e parientes!  ¡Qué enemigo d'enemigos!  ¡Qué maestro d'esforçados  e valientes!  ¡Qué seso para discretos!  ¡Qué gracia para donosos!  ¡Qué razón!  ¡Qué benino a los sujetos!  ¡A los bravos e dañosos,  qué león! 

XXVII  En ventura, Octavïano;  Julio César en vencer  e batallar;  en la virtud, Africano;  Aníbal en el saber  e trabajar;  en la bondad, un Trajano;  Tito en liberalidad  con alegría;  en su braço, Aureliano;  Marco Atilio en la verdad  que prometía. 

XXVIII  Antoño Pío en clemencia;  Marco Aurelio en igualdad  del semblante;  Adriano en la elocuencia;  Teodosio en humanidad  e buen talante.  Aurelio Alexandre fue  en desciplina e rigor  de la guerra;  un Constantino en la fe,  Camilo en el grand amor  de su tierra. 

XXIX  Non dexó grandes tesoros,  ni alcançó muchas riquezas  ni vaxillas;  mas fizo guerra a los moros  ganando sus fortalezas  e sus villas;  y en las lides que venció,  cuántos moros e cavallos  se perdieron;  y en este oficio ganó  las rentas e los vasallos  que le dieron. 

XXX  Pues por su honra y estado,  en otros tiempos passados  ¿cómo s'hubo?  Quedando desamparado,  con hermanos e criados  se sostuvo.  Después que fechos famosos  fizo en esta misma guerra  que hazía,  fizo tratos tan honrosos  que le dieron aun más tierra  que tenía. 

XXXI  Estas sus viejas hestorias  que con su braço pintó  en joventud,  con otras nuevas victorias  agora las renovó  en senectud.  Por su gran habilidad,  por méritos e ancianía  bien gastada,  alcançó la dignidad  de la grand Caballería  dell Espada. 

XXXII  E sus villas e sus tierras,  ocupadas de tiranos  las halló;  mas por çercos e por guerras  e por fuerça de sus manos  las cobró.  Pues nuestro rey natural,  si de las obras que obró  fue servido,  dígalo el de Portogal,  y, en Castilla, quien siguió  su partido. 

XXXIII  Después de puesta la vida  tantas vezes por su ley  al tablero;  después de tan bien servida  la corona de su rey  verdadero;  después de tanta hazaña  a que non puede bastar  cuenta cierta,  en la su villa d'Ocaña  vino la Muerte a llamar  a su puerta, 

XXXIV  diziendo: "Buen caballero,  dexad el mundo engañoso  e su halago;  vuestro corazón d'azero  muestre su esfuerço famoso  en este trago;  e pues de vida e salud  fezistes tan poca cuenta  por la fama;  esfuércese la virtud  para sofrir esta afruenta  que vos llama." 

XXXV  "Non se vos haga tan amarga  la batalla temerosa  qu'esperáis,  pues otra vida más larga  de la fama glorïosa  acá dexáis.  Aunqu'esta vida d'honor  tampoco no es eternal  ni verdadera;  mas, con todo, es muy mejor  que la otra temporal,  peresçedera." 

XXXVI  "El vivir qu'es perdurable  non se gana con estados  mundanales,  ni con vida delectable  donde moran los pecados  infernales;  mas los buenos religiosos  gánanlo con oraciones  e con lloros;  los caballeros famosos,  con trabajos e aflicciones  contra moros." 

XXXVII  "E pues vos, claro varón,  tanta sangre derramastes  de paganos,  esperad el galardón  que en este mundo ganastes  por las manos;  e con esta confiança  e con la fe tan entera  que tenéis,  partid con buena esperança,  qu'estotra vida tercera  ganaréis."  [Responde el Maestre:] 

XXXVIII  "Non tengamos tiempo ya  en esta vida mesquina  por tal modo,  que mi voluntad está  conforme con la divina  para todo;  e consiento en mi morir  con voluntad plazentera,  clara e pura,  que querer hombre vivir  cuando Dios quiere que muera,  es locura."  [Del maestre a Jesús] 

XXXIX  "Tú que, por nuestra maldad,  tomaste forma servil  e baxo nombre;  tú, que a tu divinidad  juntaste cosa tan vil  como es el hombre;  tú, que tan grandes tormentos  sofriste sin resistencia  en tu persona,  non por mis merescimientos,  mas por tu sola clemencia  me perdona". 

FIN  XL  Assí, con tal entender,  todos sentidos humanos  conservados,  cercado de su mujer  y de sus hijos e hermanos  e criados,  dio el alma a quien gela dio  (el cual la ponga en el cielo  en su gloria),  que aunque la vida perdió,  dexónos harto consuelo  su memoria. Jorge Manrique, 1477