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Una gráfica de la distribución
espectral de la radiación de un cuerpo negro puede verse en la figura. Este
resultado experimental se intentó explicar de una forma directa a partir de la
termodinámica clásica, y el resultado obtenido, que también está representado
en la figura, claramente no coincidía con el resultado ``verdadero'', que es
siempre el que marca la experiencia de laboratorio.
En 1900 el físico alemán, Max
Planck afirmó que realizando una inusitada modificación de los cálculos
clásicos, e introduciendo una hipótesis nueva y singularmente extraña, había
encontrado una distribución espectral que explicaba perfectamente los datos
experimentales. Esta ``sorprendente hipótesis''
era que la energía emitida y absorbida por el cuerpo no era continua, es decir,
el cuerpo no podía tomar o dejar cualquier valor de ésta, sino discreta y
además, proporcional a la frecuencia. Es decir
donde Planck fue absolutamente incapaz
de encajar esta hipótesis dentro del marco de la mecánica clásica y, sin
proponérselo, había dado el primer paso para el advenimiento de la mecánica
cuántica.
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Figura:
Dispositivo simplificado para la medición del efecto fotoeléctrico. |
Ahora bien ¿y qué es lo
interesante de esta experiencia?. Lo curioso es que el valor de
no
depende de la intensidad de la radiación, pero si depende de ``algo tan
peregrino'' como el color de la luz con que se ilumine el cátodo. Así pues
aparentemente al aumentar la intensidad, por tanto la energía por unidad de
tiempo que cae sobre el cátodo, no aumenta la energía cinética de los
electrones emitidos. ¿Cómo se puede explicar esto?. ¿Por qué sucede?. Estas
fueron las preguntas que se hizo Einstein ( y logró contestar) en 1.905.
Einstein demostró que estas experiencias podían entenderse
suponiendo que la energía luminosa no se distribuye de manera continua, como
dice el modelo clásico ( y Maxwelliano) de la luz, sino cuantizada en paquetes
pequeños llamados fotones. La energía de un fotón es
, la relación que Planck usó para la
explicación del cuerpo negro. Einstein supuso que un electrón emitido desde la
superficie del cátodo es de alguna forma ``arrancado'' por el impacto con el
fotón, de forma que toda la energía del fotón pasa al electrón. Ahora bien, el
electrón recibe su energía de un único fotón. Así, cuando se aumenta la
intensidad de la luz lo que sucede es que al incidir más fotones sobre el
cátodo por unidad de tiempo quedan más electrones liberados, pero la energía
que ha absorbido cada electrón no varía, es la misma.
De esta manera se hace un
sencillo cálculo energético: Si la energía necesaria para que se desprenda un
electrón de la superficie de un metal es, pongamos, una cierta
,
la energía máxima de los electrones debería ser la que queda de la que tenía el
electrón, es decir
![]()
y como a su vez, sabíamos que esta energía era
podemos
deducir que este potencial de frenado
será
![]()
Este resultado coincidía
plenamente con los datos experimentales, y además el valor
de
la constante
resultó
ser igual que el usado por Planck para explicar el cuerpo negro. Esto supuso
una nueva evidencia sobre la validez universal de la hipótesis de la
cuantificación de la energía lumínica.
Arthur H. Compton, en 1.923 realizó una experiencia en la
que se enviaban rayos X (un tipo de luz más energética que la visible) a una zona
con átomos, y posteriormente se medía tanto la frecuencia y ángulo de la luz
dispersada como la velocidad el electrón derivado tras el choque. Utilizando
los principios de conservación de la energía y del momento lineal en estos
choques, todos los resultados eran coherentes si se suponía que la luz se
comportaba como una partícula (un fotón) que colisiona con el electrón, con
energía dada por la relación de Planck
y con momento lineal igual a
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(18.2) |
Puede resultar útil recordar que, de acuerdo
con la teoría clásica, la energía y cantidad de movimiento de una onda
electromagnética está marcada por
![]()
entonces, relacionando esta
mediante
la ecuación y recordando que
se obtiene fácilmente ).
Las ideas de simetría, que se
muestran siempre muy útiles en la física, levaron a Louis de Broglie a pensar
que, al igual que la luz, pese a ser de naturaleza supuestamente ondulatoria,
presentaba muchas veces una componente corpuscular, podía ser que la materia
normal, tratada siempre como partícula, tuviese también una naturaleza
ondulatoria.
Pero de Broglie fue más allá: si
el momento lineal de un fotón, según el experimento de Compton, era
¿por qué no utilizar esta relación
para encontrar la ``longitud de onda de la materia''?. Esto es, para un cuerpo
normal
y
usando y despejando así
obtenemos
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(18.3) |
Ahora bien, la física tiene siempre
una forma para decidir cuando una hipótesis es o no correcta: la
experimentación. En experiencias posteriores se pudo comprobar que
efectivamente, partículas como los electrones, pueden producir patrones de
difracción, un hecho puramente ondulatorio, similares a los que producen los
rayos X.
Ahora bien, si todas las
partículas presentan esta dualidad onda y corpúsculo, ¿por qué en nuestra vida
cotidiana no vemos, por ejemplo, la difracción de una bola de billar o de algún
objeto igualmente macroscópico?. La respuesta es que, si tomamos una bola de
billar con una masa de
gramos
y una velocidad de
su longitud de onda será, dado el ínfimo
valor de
,
extremadamente pequeña, razón por la cual con los aparatos actuales somos
incapaces de comprobar su existencia. Para objetos más pequeños (protones,
electrones, neutrinos...) se ha encontrado un comportamiento ondulatorio
siempre que se ha buscado.
Evidentemente
toda esta serie de fenómenos nuevo invalida de tal manera las leyes anteriores
que es necesaria la búsqueda de nuevas ``leyes de Newton'', de nuevas
ecuaciones que sean capaces de explicar a su vez estos nuevos fenómenos. Estas
nuevas leyes entran a formar parte de un nuevo marco de la física que se conoce
como Física Cuántica o Mecánica Cuántica. La palabra cuántica hace referencia
al hecho de que, en este nuevo marco, algunas magnitudes no van a ser
continuas, sino que van a ser discretas, a estar cuantizadas, es decir, a
permitir sólo ciertos valores discretos.
Podemos citar a los físicos Schrödinger, Heisemberg y
Pauli como los padres de la mecánica cuántica, descubridores a su vez respectivamente
de la mecánica de matrices, la ecuación de Schrödinger de la Mecánica Cuántica
y la ecuación de Pauli de la Mecánica Cuántica y Relativista (en la cual
aparece de manera natural el fenómenos del espín), pero toda lista sería
incompleta. La Mecánica Cuántica y la Mecánica Relativista son dos
espectaculares teorías, en su mayoría poco intuitivas e incluso muchas veces
``contra el sentido común'' que han revolucionado la física del siglo XX y han
logrado explicar infinidad de hechos nuevos y otros ya conocidos bajo una luz
diferente. Su unión con las teorías de campos, en lo que se conoce como Teoría
Cuántica de Campos ha dado pie a una de las teorías más exactas y extrañas que
existen actualmente.
Tecnológicamente aparatos tan cotidianos como los
ordenadores o avances médicos como la radiología no habrían sido posibles sin
estos descubrimientos.
Así pues como resumen ¿qué es la
luz y la materia? ¿Son ondas o son partículas? ¿Se comportan como las primeras
o las segundas?. Como se ha podido ir desgajando a lo largo de las secciones la
respuesta no es fácil. La física en sí misma no es una ciencia que pretenda
explicar la esencia de la Naturaleza, sino más bien cómo se comporta ésta. Por
eso la contestación a la pregunta de si la luz es onda o es partícula es
irrelevante. Lo importante es que, según la experiencia, se comporta de una u
otra forma en unos u otros casos. Así mismo la materia se comporta como onda o
como corpúsculo según la ocasión. Sería como si ``fuera onda los lunes
miércoles y viernes y partícula el resto''.
No obstante quizás esta
explicación parezca muy absurda a muchos, que piensen que todo esto tiene que
estar claramente equivocado porque ¿cómo va a ser algo onda y partícula a la
vez?. Según los más elementales principios de la lógica algo no puede ser y no
ser a la vez, o bien un ente no puede contener dos propiedades contradictorias
de forma consecutiva.
El problema surge al considerar
la esencia misma de la concepción ``onda'' o de la concepción ``partícula''. La
mente humana crea un modelo, un concepto como ``onda'' para explicar una serie
de hechos, y luego renuncia a los hechos para afirmarse más en la concepción de
``onda''. Análogamente crea la concepción ``partícula''. Posteriormente cree
que, el hecho de que ciertos aspectos de la Naturaleza puedan explicarse como
partícula implican que ese aspecto es una partícula, y esta identificación es
la que resulta incorrecta. Por ejemplo: una bola de billar se comporta como una
partícula, pero esto no significa que sea una partícula. ¿Qué es por tanto una
bola de billar?. No es la física quien tiene que dar la respuesta, entre otras
cosas porque (es mi opinión) ni es un tema de su incumbencia ni lo podrá saber
nunca. La bola de billar es un objeto incognoscible al que podemos asociar una
etiqueta ``partícula'' porque en todas las ocasiones se comporta como tal, pero
por ello no tiene por qué ser una partícula. Dicho de otra forma, ``onda'' o
``partícula'' son sólo modelos o categorías mentales, y la Naturaleza no tiene
porqué amoldarse a nuestras aldeanas categorías mentales. La Naturaleza será lo
que sea, y muchas facetas suyas se aproximarán a ``onda'' y otras a
``partícula'' que no son más que aproximaciones o modelos humanos.
Así pues ¿qué es un fotón? ¿Qué
es la luz?. Conocer la esencia de la luz no es tarea de la física, su
tarea es describir cómo se comporta la luz bajo ciertas condiciones. Y de esta
forma se descubre y estudia que a veces se comporta como luz y a veces como
partícula, pero ``comportarse como'' es muy distinto de ``ser''.
Aún así sería interesante
concluir citando unas palabras de Einstein: Lo mas incomprensible es que
sea comprensible.
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