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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: El clasicismo: Criterios estéticos y estilísticos del clasicismo. Música. MOZART: El rapto de Serrallo. Las bodas de Fígaro. Don Juan Cosi fan tutte. La flauta mágica. Sinfonía concertante para violín y viola. Pequeña serenata nocturna. 6 conciertos para violín. 25 conciertos para piano. 42 sonatas para violín. 17 sonatas para piano. Misas. Cantatas. Réquiem. Mozart. Haydn. Beethoven, La pintura neoclásica. Agregado: 03 de AGOSTO de 2003 (Por Michel Mosse) | Palabras: 3574 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Literatura > |
El clasicismo
Indice
1. Introducción
2. Música
3. Criterios estéticos y estilísticos del clasicismo
4. Conclusión
5. Bibliografía
1.
Introducción
Cuando se habla
de clasicismo o de romanticismo, por dar un ejemplo, no se hace más que dar una
idea más o menos cercana sobre la actitud estética de un hombre o de una época.
Esta circunstancia se da en el arte de los sonidos, cuando se habla de música
clásica o de los clásicos, aludiendo a los grandes maestros de la creación
sonora. Ambas designaciones son equivocados sinónimos de música seria y músicos
consagrados, respectivamente, que en el habla vulgar se utilizan sin
discriminación con el verdadero sentidos de estos términos. Trataremos
entonces, en este trabajo, de establecer lo "clásico" a su verdadero
sentido.
La música, como todas las artes, es una expresión de la cultura. Y por ello se
encuentra sometida a las mismas leyes que rigen los demás fenómenos culturales.
Evoluciona, como éstos, en ciclos que, vistos a gran distancia, muestran gran
similitud. Tanto para la cultura griega, como para la música de occidente, se
aplica con propiedad un camino en etapas sucesivas, que son: arte primitivo,
arte arcaica, arte clásico, arte romántico y arte decadente.
Aún discutido por algunos historiadores, el clasicismo musical tiene su apogeo
en el siglo XVIII. Haydn, Mozart y Beethoven, creadores de la música
instrumental moderna, sintetizan las virtudes de esta escuela.
Su cualidad fundamental es el equilibrio, que distingue a todo arte clásico,
entre armonía y melodía, entre forma y expresión; el ajuste perfecto de todos
los elementos, físicos y espirituales, que integran el edificio sonoro. Razón,
imaginación y sensibilidad se enfrentan y complementan en un acuerdo perfecto.
Frente al marcado objetivismo, con predominio de la forma, que significó la
ciencia contrapuntística (combinación simultánea de dos o más melodías; un
ejemplo típico de contrapunto es la ronda, un tipo simple de cannon),
inmediatamente anterior al estilo clásico, y frente al subjetivismo que trajo
consigo la escuela romántica, inmediatamente posterior, la música de Haydn,
Mozart y Beethoven se sitúa en un justo medio, en un punto de intersección, que
no responde a fórmulas preestablecidas, sino que ha sido un momento en la vida
de la humanidad, una atmósfera del espíritu, bajo cuya sombra vieron la luz tan
excelentes creaciones. Según afirma, con inmejorables aciertos, el compositor
argentino Jorge D’Urbano: ...en pleno siglo XVIII, en Viena, la ciudad más
hermosa y musical de Europa, donde la escuela clásica encuentra sus dos
representantes más extraordinarios: Haydn y Mozart. Mucha música se escribirá
después, genios de talento infinito enriquecerán nuestra herencia artística,
pero ya nunca volverá a encontrarse el secreto mágico de ese equilibrio misterioso
que aureola la obra de estos dos titanes. El idioma lo impone el gusto del día,
pero los pensamientos corren debajo con fuerza arrolladora y nos llegan con la
misma frescura y encanto que tuvieron cuando fueron escritos sobre el
pentagrama. Haydn y Mozart representan uno de esos momentos cumbres en la
historia de cualquier arte, donde, de pronto, se cristaliza la perfección. Es
inútil tratar de analizar, investigar o escudriñar, para descubrir las líneas
internas que la hacen posible. La casi increíble sabiduría que dan estas dos
obras, está elegantemente disfrazada con el manto más difícil de obtener: la
naturalidad. La música fluye sin descanso y sin violencias. Sabemos que la
forma está presente, que los materiales han sido medidos con escrupulosidad
minuciosa, que los instrumentos han sido tratados con un conocimiento de sus
recursos que llega a lo inaudito. Sabemos que detrás de este arte, en
apariencia tan espontáneo, se esconde una maestría sin par. Pero lo que anima
es algo más que una técnica sin fallas; su inmaculada gracia supera toda
previsión. Es un hecho espiritual sin posible reedición.
Esta época estuvo marcada por otras artes como la escultura y la pintura como
también por la arquitectura y las artes decorativas quienes mostraron un
especial desarrollo; a este estilo se le llamó Neoclasicismo; floreció en
Europa y Estados Unidos aproximadamente desde el año 1750 hasta comienzos de
1800 y se inspiró en las formas grecorromanas. Más que un resurgimiento de las
formas antiguas, el neoclasicismo relaciona hechos del pasado con los
acontecidos en su propio tiempo. Los artistas neoclásicos fueron los primeros
que intentaron reemplazar la sensualidad y la trivialidad del rococó (período
anterior) por un estilo lógico, de tono solemne y austero. Cuando los
movimientos revolucionarios establecieron repúblicas en Francia y en América
del Norte, los nuevos gobiernos republicanos adoptaron el neoclasicismo como
estilo oficial porque relacionaban la democracia con la antigua Grecia y la
República romana. Más tarde cuando Napoleón I subió al poder en Francia, este
estilo se modificó para servir a sus necesidades propagandísticas. Con el
nacimiento del movimiento romántico la prioridad por la expresión personal
sustituyó al arte basado en valores ideales.
2. Música
Wolfgang Amadeo
Mozart
Las cualidades fundamentales del clasicismo son el equilibrio, la sencillez y
la armonía. La música, durante este periodo, se basaba precisamente en estos
principios. Haydn, Mozart y Beethoven son los mayores exponentes del clasicismo
musical.
El surgimiento de estas formas clásicas sólo se hizo posible gracias a un
desarrollo de las condiciones técnicas, que ampliaron enormemente el lenguaje
de la creación musical. La personalidad del compositor hubo de encontrar así los
elementos necesarios para manifestarse con una plenitud, hasta entonces
desconocida. La notación llegó a un estado definitivo, tal como hoy se conoce.
Las claves se unificaron en dos principales: la de sol, para las notas agudas,
y la de fa, para las graves, a las que se añaden, en algunos casos y para
algunos instrumentos (fagot, viola, violonchelo y trombón) otras dos de antigua
procedencia, la de clave de do en tercera y en cuarta línea del pentagrama.
Para el sistema tonal, se deslindan los dos sexos musicales (mayor y menor),
con sus respectivas escalas y acordes. Se estableces dos principios
fundamentales: la polifonía y la homofonía. Aparecen las principales formas de
composición, que han de utilizar los compositores desde entonces hasta nuestros
días. "Existen ya, en el terreno vocal, la ópera, el oratorio, la canción
coral y solista; en el terreno instrumental, la fuga, la pieza tripartita –que
conducirá a la sonata y a la sinfonía -, la recopilación de danzas en el ciclo
de la "suite" y formas libres de improvisación y fantasía".
(Kurt Pahlen). Los instrumentos adquieren la contextura que actualmente poseen;
se agrupan en familias: cuerdas, vientos, percusión y teclado; y salvo algunas
modificaciones, la orquesta se muestra compuesta de manera similar a la de hoy.
Francisco José Haydn introduce en sus sinfonías el minué, una danza de origen
campesino que posteriormente demostró ser capaz de un desarrollo sofisticado.
Del formalismo místico de Juan Sebastián Bach y la escuela contrapuntística se
evoluciona hacia la exquisitez y el refinamiento. Poco más tarde, el clave con
sus limitaciones, será desplazado por los enormes recursos del piano. Este
siglo señala el auge del teatro lírico; tanto la ópera seria como la cómica
abandonaron el virtuosismo para expresar, en términos de arte, la plenitud de
la vida.
El período del clasicismo, además fue testigo de un cambio radical en el papel
de los instrumentos de teclado, a medida que iba desapareciendo de forma
gradual la función del bajo continuo.
Más que cualquier otro compositor, Haydn logró sintetizar durante la década de
1770 los lenguajes anteriores, combinando lo aprendido y lo accesible, lo
cómico y lo serio. Entre los elementos más importantes del principio del
clasicismo está la articulación de formas a gran escala y el empleo de la
modulación entre la tensión y el relajamiento, que cultivaron tanto Haydn como
Mozart. Si bien la interacción de forma y contenido implica una variedad de
proporciones tonales dentro de cada movimiento individual, algunos elementos de
la relación entre materia y tonalidad han dado lugar a la aparición del
término, a veces confuso, de forma sonata (adquisición y establecimiento
fundamental de la escuela clásica). Se trata en este caso del desarrollo de la
estructura binaria del barroco que puede verse, sobre todo, en los primeros
movimientos de las obras clásicas y en otros casos. El término "principio
de la sonata" describe de manera más adecuada un procedimiento que refleja
el lenguaje musical natural de la época y que podía fácilmente combinarse con
otros elementos como el rondó e incluso la fuga. El desarrollo de los motivos
de Haydn a partir de su material, suele contrastar con la vena italianizante de
la lírica de Mozart, incluso aunque los contornos de sus respectivas formas
musicales se parezcan en lo superficial.
La importancia de la sonata se desprende de la siguiente descripción:
"El cuerpo principal de las obras de música pura lo constituyen las
composiciones de "forma sonata", o sea las que están integradas por tres
movimientos o tiempos; uno, movido y muy desarrollado; otro, lento; y el
último, rápido, a los que se les intercala casi siempre un cuarto movimiento en
aire de danza o "scherzo".
Estas obras de
forma sonata son:
La verdadera "sonata", cuando es para un solo instrumento: sonata
para piano, órgano, guitarra, violín solo, etc. O para piano y otro
instrumento: sonata para piano y violín, o violoncelo, o clarinete, o trompeta,
etc.
El "dúo", si es para dos instrumentos de tipo monofónico: dos
violines, violín y violoncelo, flauta y viola, etc.
"Trío", "cuarteto", "quinteto",
"sexteto", "septeto o septimino", "octeto",
"noneto", "doble quinteto", para tres, cuatro, etc.,
instrumentos, con piano o sin él.
"Sinfonía", que es la forma sonata para orquesta.
Y el "Concierto", sonata o sinfonía para un instrumento solista y
orquesta: Concierto de violín, de violoncelo, de piano, etc." (J.
Pahissa).
Franz Josef
Haydn
Juan Sebastián Bach, en sus seis sonatas para clave, adopta la fórmula:
preludio y fuga, adagio, alegro y pieza "da capo". Introduce
innovaciones, como el plan ternario:
Forma allegro, largo y allegro o presto, utilizado en lo sucesivo
definitivamente; la exposición en los tiempos vivaces, a la manera de Antonio
Vivaldi; la aparición de una
Segunda idea modulante en la parte central; la forma lied en los largos; etc.
Doménico Scarlatti, cuyas sonatas para virtuosos muestran un importante
entendimiento del idioma musical y del enfoque experimental, tanto en las
progresiones armónicas como en la estructura musical. A menudo introducía
contrastes temáticos que podrían considerarse como un rasgo de progreso.
"A Felipe Manuel Bach (1714 – 1788), segundo hijo de Juan Sebastián, cupo
el honor de dar el paso decisivo: crear definitivamente el estilo galano del siglo
XVIII que Mozart debía llevar a la culminación expresiva; y asentar, con un
golpe de audacia la base de la sonata moderna, adoptando la forma ternaria; la
exposición y reexposición de dos temas; la exposición modulando siempre a la
dominante en el modo mayor, al relativo de preferencia en el modo menor en
tanto que en la reexposición, la segunda idea cambia de tono, para finalizar el
trozo en el modo inicial". (Gastón O. Talamón).
Haydn hace ascender a las formas de la sonata un nuevo peldaño en su evolución;
constan generalmente de tres tiempos: allegro, andante y presto, a los que se
agrega luego el minué como penúltimo tiempo. Mozart no es un innovador, adopta
fórmulas consagradas, pero vierte en ellas una sencilla belleza, de intensidad
nunca superada. Beethoven es no sólo la culminación de la escuela clásica, sino
también el agotamiento. La fuerza de su temperamento y su potente expresividad
luchan por romper los moldes clásicos. Es, entonces, la introducción al
romanticismo.
Obras de los
máximos exponentes del clasicismo:
MOZART: El rapto de Serrallo. Las bodas de Fígaro. Don Juan Cosi fan tutte. La
flauta mágica. Sinfonía concertante para violín y viola. Pequeña serenata
nocturna. 6 conciertos para violín. 25 conciertos para piano. 42 sonatas para violín.
17 sonatas para piano. Misas. Cantatas. Réquiem.
HAYDN: 104 Sinfonías, algunas con nombres especiales, como: Oxford (1788),
Sinfonía de la despedida (1772), La caza (1780), Militar (1794), La Reina
(1786), Sinfonía de los niños y Mediodía (1761). Las siete palabras de Cristo.
Conciertos para clave, violín, violoncelo. Cuarteto, tríos, sonatas. Misas, Te
Deum, Ofertorios, Sabat Mater. Los diez mandamientos. La creación. Las
estaciones.
BEETHOVEN: Nueve Sinfonías. Cinco Conciertos para piano y orquesta. Sonatas
para piano. Sonatas para violín. Un concierto para violín. Tríos, cuartetos,
Oberturas, Egmont y Cariolano. Fidelio.
3. Criterios
estéticos y estilísticos del clasicismo
En la música se
suceden cambios en las grandes formas y, así, mientras desaparecen la suite
coral, el preludio, el concerto grosso, la fantasía, la antigua cantata, la
tocatta y la fuga, aparecen la sonata y la sinfonía, y se mantienen la
variación y el oratorio. Se suprimen también el bajo continuo y la armonía
compleja. Ahora el estilo es homófono o vertical (no contrapuntístico), la
melodía es clara y sencilla y los ritmos no buscan el contraste sino que son
regulares y unitarios. Hay un claro predominio de la música instrumental frente
a la vocal. Sus máximos exponentes son Mozart (quien realizó "La flauta
mágica"), Haydn ("La creación") y Beethoven (nueve sinfonías,
conciertos para piano y orquesta).
La pintura neoclásica se centró en Roma. A diferencia de las típicas
composiciones de frescos del barroco o del rococó, su composición es simple:
sólo unas pocas figuras, en total calma, con poses semejantes a las de estatuas
antiguas. Jacques-Louis David fue uno de los máximos exponentes de la pintura
neoclásica y quien reflejaba la preocupación de la época por la composición lógica
y clara. A comienzos de la década de 1790 los artistas empezaron a pintar
imitando las siluetas representadas en la cerámica griega. El exponente más
destacado de esta manifestación fue el inglés John Flaxman. Obra
representativa: Juramento de los Horacios (1784-1785, Louvre, París), realizado
por Jacques-Louis David.
Dado que la escultura en Europa ha estado muy influida por las formas clásicas
desde el renacimiento, los principios neoclásicos han sufrido menor impacto que
en otras manifestaciones artísticas. En general, los escultores neoclásicos
tienden a plasmar poses contorsionadas en mármoles de colores característicos
del último barroco o del rococó, preferentemente contornos limpios, una
reposada actitud y formas idealizadas ejecutadas en mármol blanco. La figura
dominante en la historia de la escultura neoclásica fue el italiano Antonio
Canova quien buscó en el estilo neoclásico la severidad y la pureza del arte
antiguo. El estilo fue llevado a Estados Unidos por Horatio Greenough. Obra
representativa: Teseo y la muerte del minotauro (1781 – 1782), realizado por
Antonio Canova.
El único punto de referencia conocido de la arquitectura romana antes de que se
realizaran los descubrimientos de Herculano, Pompeya y Atenas era el
proporcionado por los grabados de edificios de arquitectura clásica romana
realizados por el artista italiano Giovanni Battista Piranesi. Los nuevos
hallazgos arqueológicos encontrados proporcionaron el vocabulario de la
arquitectura formal clásica y los arquitectos empezaron ga inclinarse por un
estilo basado en modelos grecorromanos. El arquitecto y diseñador escocés
Robert Adam introdujo el estilo neoclásico en Gran Bretaña. La arquitectura
neoclásica en Berlín está representada por el Teatro Real obra del alemán Karl
Friedich Schinkel (1819-1821). El estilo federal (inspirado en la obra de
Robert Adam) y el del resurgimiento griego (basado en los templos del siglo V),
ayudaron a definir el estilo propio de la arquitectura estadounidense. Entre
los edificios más representativos del neoclasicismo hispanoamericano destacan
la Casa de la Moneda en Santiago de Chile.
4.
Conclusión
En las artes,
el Clasicismo significa sencillez, proporción y armonía, es decir,
características opuestas al Barroco. Ahora, el creador tiende a la vuelta de
los ideales clásicos y rechaza las reglas y la erudición barrocas. Y, sin
embargo, la cultura y el arte están dominados económica y socialmente por una
aristocracia que considera a éstos un adorno indispensable de su condición. La
música, al no existir apenas vestigios musicales antiguos, toma su referencia
de la doctrina estética: medida, número y orden son los cánones clásicos de la
armonía. El músico siente atracción por la naturaleza e intenta representar el
ideal abstracto de la belleza.
Además de la oposición al Barroco, musicalmente el Clasicismo tiende a la
objetividad, ya que busca una música sin emociones, y al equilibrio de las
obras, pues el compositor antes de escribir tiene una visión global de la obra,
por lo que al escuchar música clásica se pueden crear una serie de expectativas
formales. La aparición de la burguesía conlleva la creación y aumento de los
conciertos públicos, con lo cual los músicos poco a poco van independizándose,
aunque siguen ligados al servicio de la nobleza.
En la música se suceden cambios en las grandes formas y, así, mientras
desaparecen la suite coral, el preludio, el concerto grosso, la fantasía, la
antigua cantata, la tocatta y la fuga, aparecen la sonata y la sinfonía, y se
mantienen la variación y el oratorio. Se suprimen también el bajo continuo y la
armonía compleja. Ahora el estilo es homófono o vertical (no contrapuntístico),
la melodía es clara y sencilla y los ritmos no buscan el contraste sino que son
regulares y unitarios. Hay un claro predominio de la música instrumental frente
a la vocal. Los máximos exponentes fueron Mozart (quien realizó "La flauta
mágica"), Haydn ("La creación") y Beethoven (nueve sinfonías,
conciertos para piano y orquesta).
La pintura neoclásica se centró en Roma. A diferencia de las típicas
composiciones de frescos del barroco o del rococó, su composición es simple:
sólo unas pocas figuras, en total calma, con poses semejantes a las de estatuas
antiguas. Jacques-Louis David fue uno de los máximos exponentes de la pintura
neoclásica y quien reflejaba la preocupación de la época por la composición
lógica y clara. A comienzos de la década de 1790 los artistas empezaron a
pintar imitando las siluetas representadas en la cerámica griega. El exponente
más destacado de esta manifestación fue el inglés John Flaxman. Obra
representativa: Juramento de los Horacios (1784-1785, Louvre, París), realizado
por Jacques-Louis David.
Dado que la escultura en Europa ha estado muy influida por las formas clásicas
desde el renacimiento, los principios neoclásicos han sufrido menor impacto que
en otras manifestaciones artísticas. En general, los escultores neoclásicos
tienden a plasmar poses contorsionadas en mármoles de colores característicos
del último barroco o del rococó, preferentemente contornos limpios, una
reposada actitud y formas idealizadas ejecutadas en mármol blanco. La figura
dominante en la historia de la escultura neoclásica fue el italiano Antonio
Canova quien buscó en el estilo neoclásico la severidad y la pureza del arte
antiguo. El estilo fue llevado a Estados Unidos por Horatio Greenough. Obra
representativa: Teseo y la muerte del minotauro (1781 – 1782), realizado por
Antonio Canova.
El único punto de referencia conocido de la arquitectura romana antes de que se
realizaran los descubrimientos de Herculano, Pompeya y Atenas era el
proporcionado por los grabados de edificios de arquitectura clásica romana
realizados por el artista italiano Giovanni Battista Piranesi. Los nuevos
hallazgos arqueológicos encontrados proporcionaron el vocabulario de la
arquitectura formal clásica y los arquitectos empezaron a inclinarse por un
estilo basado en modelos grecorromanos. El arquitecto y diseñador escocés
Robert Adam introdujo el estilo neoclásico en Gran Bretaña. La arquitectura
neoclásica en Berlín está representada por el Teatro Real obra del alemán Karl
Friedich Schinkel (1819-1821). El estilo federal (inspirado en la obra de
Robert Adam) y el del resurgimiento griego (basado en los templos del siglo V),
ayudaron a definir el estilo propio de la arquitectura estadounidense. Entre
los edificios más representativos del neoclasicismo hispanoamericano destacan
la Casa de la Moneda en Santiago de Chile.
El estilo neoclásico se extendió también a las artes decorativas. Alrededor del
año 1760, Robert Adam realizó muebles con motivos grecorromanos. Introducido en
Francia, este estilo simple y clásico empezó a ser conocido como estilo etrusco
y fue favorecido por la corte de Luis XV. Con adaptaciones posteriores de
diseño clásico, inspiradas en los hallazgos arqueológicos, se desarrolló como
un estilo elegante conocido como Luis XVI, propiciado por la familia real
durante la década de 1780. En cerámica, el estilo neoclásico lo hallamos en la
cerámica de Wedgwood en Inglaterra, para la que Flaxman realizó muchos diseños,
y en la porcelana de Sèvres en Francia.
Es discutible hasta qué punto el estilo clásico sobrevivió durante el siglo
XIX. La música de Beethoven está muy estructurada y, en ese sentido, es
clásica, pero con un concepto más extendido de la estructura armónica. Por otra
parte, la facilidad de comunicación dejó de ser prioritaria en su música de
madurez. El impacto de la Revolución Francesa tuvo una influencia extramusical
más propia del romanticismo, además después de la revolución los músicos ya no
estaban al servicio de los nobles o de las administraciones, sino que ahora son
independientes, por lo que no tienen que solicitar permisos a sus señores para
aceptar encargos, como era corriente entre los músicos anteriores a Beethoven.
El declive en la productividad y el aumento de la conciencia de sí mismo,
alejan a Beethoven de Haydn y de Mozart. Los caminos a seguir de Beethoven son
el concierto público, la edición de música instrumental y la enseñanza. La
difusión y el aprendizaje de la música es un signo de prosperidad y bienestar,
hecho que puede relacionarse con el auge del piano. La evolución técnica de
este instrumento permitirá una nueva sonoridad y su fácil aceptación como
instrumento doméstico es una inagotable fuente de ingresos para muchos músicos.
Es la transición al Romanticismo.
5.
Bibliografía
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