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Adaptaciones de los mamiferos

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Categoría: Apuntes y Monografías > Biología >
Material educativo de Alipso relacionado con Adaptaciones los mamiferos
  • Globalización: Caso Disney: ...
  • Los mamíferos:
  • Los peces: Características, morfología, Organización Interna, Organos de los sentidos, Sistema reproductor, Adaptaciones para la locomoción, etc.

  • Enlaces externos relacionados con Adaptaciones los mamiferos

    Adaptaciones de los mamíferos.

    Para comprender las diferentes adaptaciones de los mamíferos hay que remontarse a los orígenes de los mismos.

    Es muy probable que la aparición de los mamíferos en la Tierra ocurriera al principio de la era mesozoica. En esta época había un grupo de reptiles que poseían características de mamíferos; eran muy frecuentes desde el periodo pérmico al triásico y se conocen como el grupo de los Terápsidos. Con el tiempo, dieron lugar a distintas ramas evolutivas en las que fueron apareciendo rasgos típicos de mamíferos al mismo tiempo que se entremezclaban con los reptilianos. Esto sucedió hace unos 180 millones de años, a finales del triásico, momento en el cual declinaron, dejando una línea de descendientes que no resurgiría hasta después de 100 millones de años, durante los cuales los grandes reptiles predominaron en la Tierra. Los primeros fósiles correspondientes de forma definitiva a un mamífero fueron encontrados en rocas del jurásico.

    Durante este periodo existían ya cinco órdenes distintos de mamíferos. Uno estaba compuesto por mamíferos pequeños similares a roedores, que tenían características dentales típicas de estos animales, pero se extinguieron durante el eoceno. Un segundo orden consistía en mamíferos pequeños y carnívoros, con molares de tres cúspides y que también se extinguieron antes de finalizar el eoceno. El tercer grupo estaba formado por mamíferos del tamaño de una rata o un topo; tenían un régimen alimentario insectívoro y casi con toda seguridad los podemos identificar como los antecesores de los mamíferos actuales. Tras la desaparición de los grandes reptiles al final de la era secundaria, esta línea evolutiva se desarrolló con éxito durante la era terciaria, que se conoce por este motivo como era de los mamíferos.

    No hay restos fósiles que representen a los monotremas. Los primeros fósiles de marsupiales y mamíferos placentados fueron encontrados en rocas datadas en el periodo cretácico. Parece ser que los marsupiales no tuvieron éxito en la competición con los placentados y, al principio del eoceno, sólo estaban representados por la familia de los oposums (o zarigüeyas) en Norteamérica, por varias familias en Suramérica y por otras tantas en Australia. Los fósiles más primitivos que se conservan de los placentados se encontraron en el oeste de América del Norte y en Europa occidental; parece que este grupo se originó a finales del periodo cretácico y, según indica el registro fósil, se extendió después con rapidez durante todo la era terciaria para formar el grupo actual de los mamíferos. Los insectívoros, grupo considerado como el orden más primitivo de mamíferos placentados, son muy similares en aspecto a los primeros fósiles de placentados.

    Características que permiten a los mamíferos habitar con éxito todos los hábitats.

    Los mamíferos habitan hábitats tan diversos, en gran parte gracias a su homeotermidad. Esta condición de poder autorregular su temperatura corporal hace que los mamíferos tengan éxito en habitar los lugares fríos que los animales de sangre fría no podrían habitar. Gracias a esa habilidad los mamíferos sobrevivieron a las grandes glaciaciones, que por ejemplo los dinosaurios no hubiesen sobrevivido. Otra habilidad, son las cuatro extremidades adaptables tanto a la natación como al vuelo, ej. : foca, murciélago. El instincto de maternidad de las madres hacía sus crías, indefensas al nacer, hace que la especie logre reproducirse y con mayor efectividad. La piel de los mamíferos suele tener una cantidad variable de pelo y cumple diversas funciones: Actúa como capa protectora ante daños de tipo mecánico, evita la invasión de gérmenes, regula la perdida de calor y humedad del cuerpo. El color del pelaje a veces se confunde con el entorno donde actúa el animal de manera que le ofrece camuflaje y protección frente a los depredadores.



    Distribución actual de los mamíferos.

    La gran mayoría de mamíferos son animales terrestres y se han adaptado a vivir en una amplia variedad de hábitats distintos; se pueden encontrar mamíferos en desiertos, en tundras, en montañas o en bosques de la selva húmeda tropical. Dos órdenes de mamíferos placentados y algunos géneros de un tercer orden, son acuáticos. Los monotremas están restringidos en su distribución a Australia, Tasmania y Nueva Guinea. Los marsupiales son dominantes en las mismas regiones que los monotremas, pero dos grupos de aquéllos son originarios del continente americano. Dos órdenes de mamíferos placentados, los quirópteros y los roedores, están representados en todos los continentes, excepto en la Antártida. Los placentados que existen en Australia son unas pocas especies de ratas, el perro salvaje o dingo y algunos murciélagos; el dingo es muy probable que fuera introducido por el ser humano.

    Los primates son originarios de las regiones tropicales y subtropicales. Los insectívoros, los conejos, las liebres, los picas y los artiodáctilos se encuentran en todos los continentes, excepto Australia y la Antártida; los perisodáctilos son originarios de Eurasia, África y Suramérica. Los perezosos, los armadillos, el tamandua y los osos hormigueros sólo se encuentran en el continente americano. Los colugos están restringidos a la península de Malaysia, Indonesia, Borneo y el archipiélago de las islas Filipinas. Los pangolines se distribuyen en África y Asia. Los oricteropos son exclusivamente africanos. Dos especies de dos órdenes, los elefantes y los damanes, viven en Asia y África.


    Caso Particular: ¨La Ballena Franca¨

    BALLENA FRANCA DEL SUR - Eubalaena australis -
    del griego EU: verdadera, del latín AUSTRALIS: sur. Presenta el cuerpo curvado, carece de aleta dorsal y surcos o pliegues ventrales. La mandíbula superior es larga y estrecha con el cráneo arqueado. La cabeza ocupa el 25 % del largo total del cuerpo, está cubierta en zonas por callosidades vistosas de queratina originadas en la piel, habitualmente se observan parásitos como así también piojos de ballenas sobre estas formaciones, y su aliento es expulsado por dos espiráculos dibujando en el aire dos chorros en V.

    A pesar de su forma hidrodinámica, la Ballena Austral se parece, en ciertos sentidos, más a nosotros que a los peces con los cuales comparte su medio ambiente. Ella, como todo mamífero respira mediante pulmones y no branquias. Posee también sangre caliente y no fría como los peces. Respira a través de un par de orificios (espiráculos), situados encima de la cabeza y, al contrario de lo que se cree, no expulsan agua cuando exhalan el aire y forman el característico surtidor que consiste en vapor de agua más una cantidad pequeña de agua que queda en la depresión situada alrededor del espiráculo y que es lanzada a la atmósfera cuando la ballena expulsa el aire de los pulmones.

    Las extremidades anteriores han evolucionado hasta convertirse en aletas; aunque sus huesos todavía muestran reminiscencias de elementos óseos articulados terminados en dedos, las extremidades posteriores se han perdido por completo y no hay ninguna conexión anatómica entre éstas y la cola.

    La cola es grande, dispuesta en un plano horizontal y constituye el principal órgano propulsor en el desplazamiento de la ballena; además, no contiene hueso sino tejido elástico y fibroso que le confiere firmeza y flexibilidad. Por otro lado, el cuerpo está cubierto por una capa de grasa que ayuda a la flotación del animal, y además contribuye a mantener el calor y como medio para almacenar energía. La piel de las ballenas carece de glándulas sudoríparas, de glándulas sebáceas y de

    Pelo. Solemos pensar que en el fondo del mar reina el silencio pero en realidad esto no es así. Está habitado por una gran variedad de sonidos. Las ballenas constituyen uno de los animales que más sonidos aportan al mar. La emisión de sonidos resulta fundamental para un ser que habita en un mundo en donde las condiciones de visibilidad escasamente permiten ver más allá de quince metros (en aguas claras).



    La Ballena Franca, como la mayoría de las ballenas, está en movimiento toda su vida. Algunos movimientos son largos y otros son cortos. A los movimientos largos se los denomina macro-movimientos y a los cortos se los llama micro-movimientos. Los macro-movimientos son comúnmente llamados migraciones. Los puntos de arribo finales de estas migraciones son lugares en donde las ballenas se alimentan y donde se aparean. Las zonas de alimentación se encuentran usualmente en las aguas polares donde las aguas son más productivas, y las áreas de apareamiento y nacimientos de crías se encuentran usualmente en aguas tropicales y subtropicales, donde las aguas son más calientes pero menos productivas en materia de alimento. La Península Valdés constituye el ejemplo más importante de esta última clase de áreas.

    Los micro-movimientos son aquellos que las ballenas efectúan en su hábitat local. Estos movimientos son localizados y están vinculados usualmente a la alimentación.

    Migraciones

    La Ballena Franca, como todas las grandes ballenas, realiza migraciones a lo largo del año en relación con su alimentación (migración trófica) y en relación con su reproducción (migración sexual o reproductora). Las rutas seguidas no son conocidas por los científicos. En el caso de las ballenas francas australes, se sabe por lo menos uno de los destinos de la migración: la zona de reproducción y cría en las aguas de península Valdés. La llegada se va incrementando paulatinamente con el correr de los meses hasta llegar a un pico de concentración en los meses de septiembre y octubre. A partir de allí los ejemplares empiezan a abandonar la zona, permaneciendo por más tiempo las hembras con cachorros. Los últimos se irán en el mes de diciembre. Ocasionalmente se ha registrado la presencia de ejemplares solitarios durante los meses de verano o a principios del otoño. Son generalmente animales jóvenes y se ignora el motivo por el cual no han migrado con el resto hacia las zonas de alimentación. Al abandonar la Península Valdés, se inicia la migración trófica de esta especie, siguiendo una ruta desconocida hacia áreas que tampoco se ubican con certeza. Se piensa que el desplazamiento no se producirá a lo largo de nuestra plataforma continental, ya que durante exploraciones de diversos investigadores por las costas patagónicas e Islas Malvinas nunca se registró el paso de los contingentes migradores. La concentración de ejemplares en los meses de verano seguramente se realiza en aguas de alta productividad, como las que rodean las islas subantárticas o algún otro lugar de aguas oceánicas. Existe al menos un indicio sobre estas áreas, ya que en las proximidades de las Islas Georgias del Sur se halló durante un verano un ejemplar previamente identificado en la Península Valdés.

    A fines del verano todos los ejemplares han acumulado reservas suficientes como para emprender la migración hacia las zonas de reproducción y cumplir otra etapa esencial de su ciclo vital.

    Velocidades de desplazamiento

    A raíz de la forma poco hidrodinámica de su cuerpo y de la tendencia a flotar, el desplazamiento en superficie suele ser lento en esta especie, particularmente en las hembras con crías pequeñas. La velocidad máxima es de 8 nudos ( 14,8 Km./h), aunque pueden registrarse velocidades algo mayores que sólo se mantienen por cortas distancias. Algunos ejemplares permanecen inmóviles en superficie en actitud de reposo. Si se acercan a ellos embarcaciones o buceadores, parecen despertar de repente. Reaccionan con movimientos bruscos y se alejan rápidamente. En ciertas ocasiones, cuando se encuentran en superficie, suelen asomar la cabeza fuera del agua hasta el nivel de los ojos para tener una visión del ambiente que las rodea. Ante la proximidad de embarcaciones, pueden girar el cuerpo y asomar uno de sus ojos.

     Las áreas sombreadas son las zonas de reproducción.                   

      



                                       

                                                

    Adaptaciones de las Aves.

    Anatomía y fisiología

    La mayoría de las aves puede volar y desciende de antepasados que podían hacerlo, aunque hay especies, que se han extinguido, que no eran voladoras. Además, el cuerpo de las aves está modificado para aumentar la eficacia del vuelo. Los huesos de los dedos y las articulaciones de las patas delanteras están fusionados formando un soporte rígido para las grandes plumas de vuelo de las alas. También existe fusión ósea en el cráneo y en la cintura pelviana, así se obtiene una mayor resistencia y ligereza. En las aves adultas muchos de los huesos están huecos, carecen de médula y están conectados con un sistema de sacos o bolsas aéreos dispersos por todo el cuerpo. El esternón, o hueso del pecho, de la mayoría de ellas es grande y tiene una quilla o cresta central llamada carina. El esternón y la carina soportan algunos de los principales músculos utilizados en el vuelo. En las aves de la subclase Ratites —como el avestruz, el kiwi y afines— que han perdido la capacidad de volar, el esternón tiene un tamaño más reducido y la carina se ha perdido.

    Las mandíbulas de las aves actuales se alargan como picos sin dientes y están cubiertas con una capa córnea llamada la ranfoteca. En la mayoría de las especies es dura, pero también puede ser correosa, como en los andarríos y en los patos. La ausencia de dientes reduce el peso del cráneo.

    Las aves no tienen glándulas sudoríferas y no pueden enfriar su cuerpo por transpiración. Durante el vuelo, el calor se dispersa con el paso del aire a través de su sistema de sacos aéreos y, cuando están en reposo, jadeando.


    Una técnica de supervivencia durante el invierno, muy común en los mamíferos, pero rara en las aves, es la disminución del ritmo de los procesos fisiológicos. Esto incluye la reducción de la temperatura corporal y, en los casos extremos, se alcanza la hibernación. Durante mucho tiempo se pensó que las aves no hibernaban. Sin embargo, las últimas investigaciones demuestran que diversas especies de chotacabras, vencejos y colibríes del desierto o de áreas de alta montaña, donde las noches de invierno son muy frías, pueden entrar en un estado de letargo, similar a la hibernación, para conservar energía.

    Adaptaciones de los picos de las aves

    Con toda la probabilidad, el pico es la adaptación más notable del esqueleto de las aves. Se ha visto modificado en gran variedad de formas y tamaños que ayudan al ave en la captura y manipulación del alimento.

    Adaptaciones

    En general, todas las aves comparten un esquema corporal similar, aunque existen variaciones en el tamaño y las proporciones. Las modificaciones para adaptarse a los diferentes tipos de vida están relacionadas con las distintas facetas de la supervivencia: búsqueda y captura de alimentos, evasión de los enemigos y protección de los huevos y crías.

    Las aves de mayor tamaño se encuentran entre el grupo de los Ratites, los cuales han perdido la capacidad de volar y poseen unas extremidades posteriores potentes para correr. El mayor de todos ellos es el avestruz, que se aproxima a los 2,5 m de altura y 167 kg de peso. Los más pequeños son los colibríes del hemisferio occidental, entre los que destaca el diminuto colibrí abeja de Cuba. Este pájaro mide solamente 3 cm desde la punta del pico hasta la punta de la cola. Las crías recién salidas del cascarón no son mayores que las abejas obreras. Los colibríes son la única especie de pájaros que vuela hacia atrás (retroceden desde las flores de cuyo néctar se han estado alimentando), realizando verdaderas acrobacias aéreas. Sin embargo, sus patas traseras y sus pies son demasiado débiles para caminar o saltar y siempre deben volar de una posición a la siguiente.

    Muchas aves persiguen a sus presas buceando, pero ninguno está tan adaptado para esta tarea como el pingüino. Sus alas se han modificado de un modo total y se han convertido en unas aletas rígidas como remos, parecidas a las de una marsopa. Los pingüinos, que son torpes en la tierra, utilizan sus alas para bucear con tanta eficacia como otros pájaros lo hacen para volar. La mayoría de las especies de pájaros buceadores —como colimbos, somormujos y zampullines, cormoranes y algunos patos— se impulsan con sus potentes pies, aunque algunos utilizan sus alas para equilibrarse. Casi todas las aves nadadoras o buceadoras tienen los dedos de los pies conectados por unas membranas epidérmicas que originan unas paletas muy eficientes. En algunas especies acuáticas, como en los somormujos y las focas, los dedos no están conectados por membranas, sino que de las orillas les salen unos grandes lóbulos o colgajos.

    El orden de las aves acuáticas Tubinares o 'nariz en forma de tubo' se compone sólo de especies marinas: los albatros, los petreles (véase Proceláridos) y las pardelas. Anidan en tierra, normalmente en islas, aunque pasan la mayor parte del año en el mar, donde se alimentan de peces e invertebrados. En este grupo de aves hay mayor diversidad de tamaño que en cualquier otro orden. Incluye desde los petreles de las tempestades, que tienen el tamaño de un gorrión; hasta los albatros viajeros, que son los pájaros marinos más grandes, con una envergadura de alas que supera los tres metros y medio.

    El grupo conocido como aves rapaces o de presa incluye el orden de los búhos, que son cazadores nocturnos, y un orden de cazadores diurnos al que pertenecen los gavilanes, las águilas, los halcones y los buitres carroñeros. Todos son comedores de carne (excepto un buitre africano que se alimenta de nueces de palma), aunque en las especies de menor tamaño, la 'carne' consista en insectos e incluso algunos se alimenten sólo de peces. Estas aves están dotadas de picos potentes y afilados y, excepto los buitres, tienen las patas traseras adaptadas para agarrar, ya que acaban en unas zarpas o garras curvas y cortantes.

    Diversas familias de aves se han adaptado a una alimentación basada en insectos voladores y han desarrollado unas alas largas y una boca de abertura amplia (aunque con frecuencia tienen picos pequeños). Para esta forma de vida, los más evolucionados son los vencejos, pertenecientes al orden de los Apodiformes, que significa 'sin pies'. Estos pájaros tienen unos pies tan diminutos que son incapaces de posarse como lo hacen los colibríes y sólo pueden aferrarse a las superficies verticales. Aunque no están estrechamente relacionados, los vencejos se parecen a las golondrinas. Estas últimas son pájaros cantores paseriformes (capaces de posarse). Los chotacabras tienen una boca enorme para capturar a los insectos voladores; a su alrededor presentan una fila de plumas largas como pelos llamadas cerdas rictales. Es posible que estas plumas actúen como una especie de trampa para las moscas. Algunas familias de aves, como los mosquiteros americanos, comprenden especies que suelen atrapar a los insectos en las alas y otras que sólo lo hacen en ocasiones. Las especies que capturan a sus presas durante el vuelo tienen unas cerdas rictales largas, mientras que en aquellas que los obtienen de las hojas y ramitas, son pequeñas y finas o carecen de ellas.

    Los pájaros carpinteros golpean los árboles no sólo para excavar los huecos para sus nidos, sino también para comunicarse entre sí por medio de un tamborileo. Poseen cráneos muy gruesos y un sistema para amortiguar los golpes en los músculos de su cuello y tórax.




    Patas de ave

    El examen anatómico de las patas de las aves puede ofrecer importante información sobre su hábitat. Las patas pueden estar adaptadas a posarse, trepar, aferrar y matar presas, caminar sobre el fango y otros sedimentos blandos, remar o nadar.

    Plumaje
     

    El plumaje o el conjunto de las plumas de las aves desempeña diversos papeles. Los de colores intensos que, a veces presentan plumas ornamentales, son importantes en las exhibiciones de cortejo para atraer a la pareja. De igual modo, los machos lo exhiben para tratar de intimidar a otros que compitan por las hembras o por el territorio. Algunas aves están camufladas y se asemejan a su entorno para escapar de la atención de los posibles depredadores. A veces, adoptan una postura que intensifica la coloración protectora. Las garzas que viven en los pantanos, llamadas avetoros, se congelan con sus cuellos rayados y sus picos largos apuntando en línea recta hacia arriba, con lo que acentúan su semejanza con los juncos circundantes. Las lechuzas tienen un plumaje similar a la corteza de un árbol. Además, suelen cerrar sus grandes ojos y estirarse tanto que pueden pasar por una rama achaparrada rota. En muchas especies de aves, como en la mayoría de los patos y los faisanes, los machos adultos tienen colores brillantes, mientras que las hembras y las crías, más vulnerables, se confunden con el fondo. Otras especies, entre las que destacan los chorlitos, tienen un patrón de camuflaje que contrasta de forma brusca con el entorno. Esto hace que, cuando el ave está parada, se difumine su perfil y sea difícil de reconocer (es el mismo principio utilizado por las cebras).

    Las plumas protegen a todos las aves contra el frío, ya que el aire que actúa como aislante queda atrapado entre ellas. Las especies que deben soportar inviernos especialmente duros generalmente tienen un plumaje más denso que sus parientes de climas más uniformes. Existen tres especies de perdices nivales. Son pequeños lagópodos de las tundras árticas y las montañas altas y las únicas aves que, al igual que algunos mamíferos como los armiños, adoptan un recubrimiento de color blanco, casi puro, que las hace invisibles en la nieve. Las aves nadadoras tienden a tener plumas corporales duras que repelen el agua, detrás de las cuales se extiende una capa densa de plumas cortas y vellosas llamadas plumón. Las excelentes propiedades aislantes del plumón, en especial el de patos y gansos, lo hacen un material apreciado para la elaboración de prendas de abrigo, edredones y sacos de dormir.

    La mayoría de las aves adultas mudan, es decir, pierden y reemplazan todas sus plumas, al menos una vez al año. Sin embargo, en algunas aves de gran tamaño, como águilas y grullas, la muda de las plumas de vuelo de las alas puede prolongarse hasta dos años. Estas estructuras están sujetas a desgaste físico, se decoloran y se vuelven quebradizas tras largas exposiciones a la luz del sol. En la muda, las plumas nuevas crecen en los folículos epidérmicos y empujan hacia afuera a las plumas viejas ya muertas. A menudo, los ciclos de muda se correlacionan con otros. Por ejemplo, en la mayoría de las especies migradoras, el plumaje nuevo crece después de la reproducción y antes de la emigración del otoño.


    Plumas

    El plumón cubre el cuerpo en una capa suelta e irregular que retiene el aire para mantener caliente al ave. Las plumas de contorno o plumas propiamente dichas engarzadas por barbas ganchudas forman las superficies planas de las alas y la cola. Las filoplumas crecen entre las plumas de contorno.

    Sentidos

    La mayoría de las aves tienen ojos relativamente grandes, en especial, aquellos que son activos a la luz débil del alba y del atardecer, o los que viven en la profundidad de los bosques. Al igual que los seres humanos, las aves pueden percibir los colores. Esto se deduce tras observar el importante papel que el color del plumaje desempeña en sus vidas. Con unas pocas excepciones, los ojos de los pájaros se localizan a los lados de la cabeza y no en su parte delantera. Por esta razón, tienen una percepción pobre de la profundidad, aunque pueden ver un porcentaje mayor de su entorno sin girar la cabeza. Los ojos de los búhos están situados en el plano frontal de ésta, pero no pueden moverse en sus órbitas y, para mirar hacia los lados, el animal tiene que dirigir la cara hacia el objeto que le interesa. Incluso estos pájaros necesitan un poco de luz para poder ver. Los que cazan en una semi o total oscuridad, por ejemplo en cuevas o edificios viejos, utilizan el oído más que la vista.

    Como para los búhos, el oído es un sentido esencial para la mayoría de las aves. Se comunican entre sí de diferentes maneras a través de voces y suelen reconocer a su pareja y a sus crías por el sonido más que por la vista. La mayoría de las aves oyen una escala de sonidos parecida a la que percibe el oído humano. Sin embargo, algunas especies de pequeño tamaño no oyen los sonidos graves, pero pueden detectar frecuencias más altas. Por el contrario, los grandes búhos y algunas otras especies pueden oír notas demasiado graves para la escala de audición humana.

    El guácharo, de origen suramericano y parecido al chotacabras, así como otras especies de Asia y el Pacífico, anida en el fondo de las cuevas en una oscuridad casi total. Maniobra con la localización del eco. Chasquean sonidos que rebotan en las paredes y, cuando éstos regresan hasta el oído del animal, un sistema cerebral parecido a un radar les indica la dirección y la distancia del obstáculo. Muchos murciélagos poseen un sistema similar de percepción de sonidos, pero no se ha encontrado en ningún otro grupo de aves.

    El sentido del olfato está muy desarrollado, solamente, en determinadas especies de aves para los que es muy importante. En la familia de los buitres americanos sólo el buitre pavo y el buitre rey tienen unos órganos olfatorios bien desarrollados. El olfato y la vista les sirven para localizar animales muertos de los que se alimentan. Tanto el buitre negro, como su pariente el cóndor, y el buitre eurasiático (que aunque no está relacionado con los anteriores es ecológicamente similar desde el punto de vista ecológico), tienen el olfato poco desarrollado. Los petreles, albatros y pardelas tienen un olor fuerte y oleaginoso, por lo que no es de sorprender que su olfato sea importante. Los indicadores, aves que se encuentran en África y Asia, son de tamaño pequeño y están algo relacionadas con los pájaros carpinteros. Se alimentan de las larvas de las abejas y de su cera y localizan las colmenas por el olfato. Los kiwis, los pájaros del grupo de las Ratites de menor tamaño, son casi ciegos y también localizan su alimento (gusanos y otros invertebrados) a través del olfato. Se caracterizan por tener las ventanas de la nariz en la punta del pico.

    Se sabe poco acerca del sentido del gusto en las aves, aunque los experimentos realizados con pollos y palomas domésticas muestran que tienen preferencia por determinados sabores. Sin embargo, a diferencia de los mamíferos, las aves tienen pocas papilas gustativas en la lengua.

    Aunque se ha estudiado poco, se sabe que las aves tienen sentido del tacto y que sus ojos son muy sensibles a él. Cuando se toca el globo ocular de un ave, se despliega un tercer párpado llamado membrana nictitante, que recorre la superficie ocular limpiándola de partículas de suciedad y de restos de comida. Esta membrana es transparente en parte y cubre los ojos de los pájaros nadadores o buceadores cuando están bajo el agua.

    Las aves tienen un magnífico sentido del equilibrio y pueden percibir pequeñas vibraciones. Esto es vital tanto para mantenerse posados en lugares inestables como para corregir las corrientes de viento y aire cuando están volando.

    Ciclo vital

    El ciclo vital de las aves está estrechamente relacionado con las estaciones. En las zonas árticas y templadas de los dos hemisferios, norte y sur, existen cuatro estaciones anuales: primavera, verano, otoño e invierno. Pero en muchas regiones tropicales y subtropicales, sólo existen dos: la lluviosa y la seca (o, incluso, dos de cada por año). La llegada de las lluvias afecta a las aves de diversas formas. Aparece la vegetación nueva que algunos utilizan para construir sus nidos y se incrementan las poblaciones de insectos. Se forman lagos temporales y charcas que rebosan de plantas y animales que les sirven de alimento. Sin embargo, para algunas especies, la estación seca es más favorable para anidar y alimentar a sus crías. Algunas aves acuáticas tropicales construyen sus nidos en las islas arenosas que sólo emergen cuando desciende el nivel del agua de los grandes ríos, como el Amazonas.

    Apareamiento y nidificación

    Suelen ser pocas aves las que permanecen con la misma pareja a lo largo del año y de un año al siguiente. Incluso, aunque una pareja pueda unirse varios años, la relación entre los miembros o la unión de pareja debe renovarse o reforzarse al comienzo de cada época de reproducción. Esto se lleva a cabo con exhibiciones visuales, auditivas o de ambos tipos. Algunas exhibiciones visuales de cortejo son complicadas y, como ocurre en las garzas, se utilizan plumas especializadas. En otras especies, como los patos, la unión de pareja se establece siguiendo una serie de movimientos muy estereotipada. Si uno de los dos miembros no responde con la demostración correcta, la secuencia se rompe. Entre las exhibiciones auditivas está el 'canto a dúo' que llevan a cabo varias familias de aves, como los chochines y los pícidos, entre los que se encuentra el pájaro carpintero. Las llamadas de machos y hembras se alternan en una sucesión tan exacta, que podría parecer que la fuente del sonido es una única ave. En algunas especies no existe una verdadera relación de pareja. Los machos se exhiben entre ellos compitiendo por el derecho a emparejarse con tantas hembras como sea posible. Esta reunión de machos se produce en las aves del paraíso, en los pavos reales salvajes, en algunos correlimos, en algunos lagópodos y en una familia de pájaros tropicales de pequeño tamaño llamados manaquines.

    Las aves ponen sus huevos en sitios tan variados como el suelo desnudo o nidos muy elaborados. Los de los pájaros tejedores de África y Asia se consideran entre los objetos más intrincados que se conocen en el reino animal. Los nidos se construyen con una gran variedad de materiales fáciles de conseguir: hierba, ramitas, cortezas, líquenes, fibras vegetales, hojas, pelos de mamíferos, telas de arañas, lodo, algas marinas, conchas marinas, guijarros e, incluso, saliva de los propios pájaros. También pueden usar objetos como trocitos de papel, plástico y cuerdas. Muchas aves despluman la parte de su abdomen que se alinea con el nido, de modo que el trozo de piel expuesta (llamada parche de la nidada) ayuda a calentar los huevos. El número de huevos por nido varía según las especies, entre uno y una docena o más. En la mayoría de las especies los progenitores se turnan para incubar los huevos o lo hace sólo la hembra. Sin embargo, en algunas especies los papeles que desempeñan los dos sexos se invierten y tanto la incubación de los huevos como la alimentación de las crías corre a cargo de los machos. En estas aves, también al contrario de lo normal, la hembra suele ser más grande y su plumaje tiene unos colores más intensos que el del macho.

    Vida de familia y supervivencia

    Cuando salen del huevo, las crías de las aves se clasifican en dos categorías generales: altricial y precoz. Las crías altriciales rompen el cascarón ciegas y desnudas o cubiertas con un plumaje velloso y poco denso. No pueden sostenerse y dependen por completo de sus progenitores. Las crías precoces salen del huevo con los ojos abiertos, están cubiertas con un plumón denso y, en pocos días, pueden caminar, moverse y encontrar parte de su propio alimento. También existen condiciones intermedias.

    Todas las aves canoras y sus parientes próximos tienen crías altriciales, al igual que otras aves, como el pájaro carpintero, el martín pescador, los vencejos y los pelícanos. Entre las crías más precoces, están las de los pavos, los faisanes, las codornices, las aves de corral, los ansares, los patos y los cisnes. Entre las formas intermedias están las crías de las aves de presa y las del orden de los Tubinares. Éstas rompen el cascarón relativamente indefensas, pero están cubiertas por un plumón denso. Las crías de las gaviotas y de las golondrinas de mar salen del huevo con plumón y los ojos abiertos y pueden moverse en uno o dos días aunque, durante varias semanas, dependen de sus progenitores para alimentarse.

    En la mayoría de las aves, la familia se desintegra tan pronto como las crías son capaces de alimentarse por sí mismas y, entonces, siguen su propio camino. En algunas especies de gran tamaño, como los cisnes o las grullas, las familias pueden emigrar y permanecer juntas durante todo el invierno. Estudios recientes indican que en varias especies de diferentes órdenes las crías pueden permanecer con sus progenitores de uno a tres años, ayudándolos a alimentar y cuidar a las crías de los años sucesivos antes de marcharse a buscar pareja.

    En una población estable los nacimientos y las muertes deben estar equilibrados. La mortalidad es siempre más alta entre las crías, de manera que los adultos deben originar un número mayor de descendientes del que sería necesario para reemplazarlos. Se cree que la mayor parte de las pérdidas de las crías de las aves migradoras se deben a los riesgos del viaje. Las aves sedentarias de tierras tropicales encuentran, en comparación, más depredadores que los de la zona templada y pierden, de esta manera, una alta proporción de huevos y crías. Estas especies suelen estar preparadas para anidar tantas veces como sean necesarias hasta que sobreviva una nidada. Como en los mamíferos, la expectativa de vida en las aves se correlaciona con el tamaño. Las aves canoras de pequeño tamaño pueden vivir, hasta doce años o más. También las aves marinas pequeñas, como las golondrinas de mar, tienden a tener una vida prolongada y su actividad reproductora puede durar más de veinte años. Sin embargo, la longevidad en las aves salvajes casi nunca se equipara a la de los cautivos, protegidos contra las enfermedades y la depredación. En los zoológicos, entre las aves de vida más larga se encuentran los loros y las grandes aves acuáticas y rapaces.

    Migración

    En las regiones árticas y templadas, algunas especies de aves residen durante toda su vida en el área de cría aunque la reproducción en sí misma es un fenómeno que ocurre entre la primavera y el verano. La mayoría de las aves tropicales también pasan en la misma zona el año entero. Algunas de éstas, cuando la estacionalidad es mínima, pueden anidar casi en cualquier momento. Sin embargo, la mayoría de las especies de regiones árticas y templadas, así como algunas tropicales, emigran, es decir, realizan movimientos estacionales regulares alejándose y regresando a su área de cría. Es posible que únicamente se trasladen durante el invierno desde las montañas muy expuestas hasta los valles protegidos. El extremo opuesto es la migración a larga distancia que realizan cada año muchas especies. La más destacable es la de la golondrina de mar ártica, que emigra desde las latitudes septentrionales de Eurasia y Norteamérica hasta las aguas subantárticas.

    Las migraciones de aves a larga distancia suscitan la interesante cuestión de cómo pueden encontrar el camino. Algunos vuelan sólo durante la noche y otros lo hacen sobre los océanos uniformes, por lo que no pueden utilizar las marcas de tierra como se cree que ocurre con algunos emigrantes diurnos. En la actualidad, se sabe que no existe un sistema de navegación único. Algunas especies parecen guiarse por los dibujos estelares y otras por la inclinación del sol. Al menos algunas de ellas pueden detectar la radiación ultravioleta, el campo magnético terrestre y vibraciones sonoras muy profundas, como las originadas por las olas de los océanos distantes. Sin embargo, todavía son una incógnita los mecanismos sensoriales efectivos por los que las aves traducen las señales del medio en ayudas para la navegación.

    Las aves y los seres humanos

    Los restos arqueológicos muestran que, mucho tiempo antes del inicio de la historia escrita, los seres humanos se alimentaban de aves. Todavía para algunas tribus, las aves salvajes o sus huevos son una de las fuentes de proteínas más importantes. Con la agricultura y la civilización llegó la domesticación de los animales. En la mayor parte del mundo, las especies de aves que se utilizan como alimento humano (en especial pollos, pavos, gallinas de Guinea, patos, ansares y palomas) se crían y producen con ese propósito y lo mismo ocurre con sus huevos. En la mayoría de los países ya no es necesario cazar con fines alimenticios; aunque la caza de aves como deporte está muy extendida.

    Casi en todo el mundo, hay leyes que regulan la matanza de aves con muchas especies protegidas y límites respecto al número de presas que pueden cazarse y a la época en que puede realizarse esta actividad. No obstante, la aplicación de las leyes varía según los países.

    Las aves han desempeñado un papel importante en las leyendas, los ritos religiosos y en la literatura. Casi todas las culturas han usado las plumas de las aves con fines ornamentales y rituales; los pueblos del norte las han utilizado parte de la indumentaria de guerra. Los cantos y llamadas de las aves han inspirado desde los salmos de las religiones tribales hasta algunas composiciones orquestales.

    Sólo algunas especies de aves son perjudiciales para los intereses humanos, en concreto, las que dañan los frutos y los cultivos de grano. Las gaviotas y los estorninos, atraídos por los vertederos de basura que suelen estar cerca de los aeropuertos, colisionan con los aviones y, a veces, causan accidentes fatales.

    A mediados del siglo XX, la contemplación de las aves se convirtió en una actividad rentable. Un número de personas cada vez mayor sienten interés por identificarlas y se desplazan a diferentes lugares para observarlas. Los libros y revistas que tratan sobre estos animales se venden en grandes cantidades, al igual que las grabaciones de sus sonidos y los telescopios y prismáticos para su localización. Tanto los profesionales como los aficionados los fotografían y graban sus cantos. Muchas agencias de viajes y guías de excursiones individuales se han especializado en las rutas destinadas a la observación de las aves. Estos viajes, como otras formas de turismo, son rentables tanto para la economía de los países y regiones visitadas, como para los fabricantes de los equipos que se utilizan. Por otra parte, este creciente interés popular por las aves parece presagiar el apoyo público para las medidas de conservación de la vida salvaje y, en general, para una concienciación ecológica. Muchos aficionados a las aves han superado la etapa de catalogarlos y, por sí mismos o bajo la dirección de un profesional, han hecho importantes contribuciones a la ornitología (el estudio de las aves).

    Trabajo Especial:
Adaptaciones de
 los Mamíferos 
y Aves a los Medios


    Alumno:  Gustavo N. Dos Santos

    Profesora: Alicia Risso Ricci

    Año: 9no A

    Fecha: Agosto de 1999


     
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