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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Los Afroamericanos. (Gracias GURU!!): Agregado: 23 de ABRIL de 2000 | Palabras: 3372 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Historia > |
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Trabajo
Práctico
de
Historia
Buenaventura,
Matías
Luchinsky,
Matías
4to
6ta
1998
Afroamericanos
Introducción
Durante
casi cuatrocientos años los africanos fueron llevados a América como esclavos.
Europa, dominante, en esos momentos enviaba sus embarcaciones a las costas del
Africa subsahariana para llenar las bodegas de hombres y mujeres que habían
caído bajo la codicia de los colonizadores del otro lado del Atlántico. Desde
la captura se iniciaba un proceso de deculturación con el objetivo de intentar
el desarraigo cultural, político, económico y social que evitara la resistencia
de los que llegarían a ser esclavos. Pese a estos intentos los transportados a
América nunca fueron totalmente sometidos, su filosofía, tradiciones, historia,
sensibilidad y conocimientos no fueron del todo arrancados. Sin embargo las
relaciones que existían en Africa del hombre con el medio geográfico que
ocupaba quedaron truncadas.
Los africanos
que llegaron a América iban provistos de sistemas culturales, de tradiciones y
lenguas que los amos se preocupaban de extirpar para conseguir dotaciones
óptimas para el trabajo. La deculturación pretendió afectar a todos los ámbitos
de la cotidianeidad de los esclavos, desde los hábitos más diarios hasta las
estructuras sociales y religiosas.
Los
esclavos vendidos en el Nuevo Mundo fueron introducidos en un sistema económico
nuevo, allí se esperaba de ellos que sólo fueran fuerza de trabajo, sin embargo
parece lógico que, pese a todos los elementos en contra, tuvieran que
reorganizarse para sobrevivir, tanto individual como colectivamente, a las
condiciones impuestas por los amos.
La
deculturación comenzaba en la factoría de la costa africana donde, el ya
esclavizado, era despojado de su ropa, y por tanto de un elemento exterior de
diferenciación social.
En el
barco negrero la dieta a la que estaba sometido no tenía nada que ver con los
sabrosos y cuidados gustos de la tradición culinaria africana; el arroz
sustituía al mijo y la carne o el pescado salado servían de base proteínica
para que las cargazones humanas llegaran en buen estado a los puertos de
destino.
Las
condiciones de la trata negrera fueron absolutamente desestabilizadoras y
degenerativas. Los hombres y las pocas mujeres transportados hacia las colonias
americanas por la codicia del capitalismo europeo se convertían en las cargas
de las naves negreras y en un pingüe negocio en el momento del desembarco.
Pese a
estas circunstancias desfavorables y realmente opresoras y desarticuladoras de
la sociedad africana, los esclavos pudieron y supieron sobrevivir. Crearon
rasgos de identidad propios y generaron mecanismos de solidaridad en las
ciudades y plantaciones, e irrumpieron con fuerza en el momento de las
independencias de las colonias.
Las
condiciones laborales de los esclavos dependían de una serie de factores unos
internos propios de la plantación, otros como los climáticos que dependían de
la zona de ubicación, y otros ajenos al lugar de trabajo, mercados a los que
iba dirigido el producto, tráfico y coste de los fletes.
Una de las variables que
afectaban a las relaciones entre amos y esclavos era el tipo de cultivo. Si se
trataba de una plantación, no era lo mismo el trabajo en haciendas cacaoteras,
en los valles venezolanos, que en ingenios azucareros cubanos o jamaicanos.
Otro
factor a tener en cuenta de las relaciones entre amos y esclavos era si el
trabajo de estos estaba orientado hacia los mercados internacionales y en
consecuencia dependían de la presión de la demanda y el precio del producto, o
si se dedicaban a la producción para los mercados locales.
Un tercer elemento determinante
en el trato y las condiciones de vida de los esclavos venía marcado por el
momento histórico. Las condiciones de vida de los esclavos del siglo XVI no
fueron comparables con las que padecieron en los siglos XVIII o en el XIX, ya
en declive del esclavismo.
Influyó
de manera decisiva entre las relaciones de amos y esclavos el lugar en el que
se desarrollaba el trabajo, las condiciones que padecían los esclavos urbanos
no eran comparables a las que sufrían los destinados en zonas rurales.
La vida
de los esclavos estaba determinada, así mismo, por la facilidad o dificultad
del abastecimiento de mano de obra, los precios que adquirían en los mercados
americanos, y la situación política internacional. Todos estos factores podían
hacer variar las condiciones de vida y trabajo de los esclavos. Estos elementos
que fueron indispensables para definir y entender las relaciones entre amos y
esclavos variaron, así mismo, en función del tiempo y del espacio en el que se
dieron.
Pese a
que tenemos que tener en cuenta los distintos elementos que influyeron en la
vida de los esclavos todo el sistema esclavista generó un elemento común de
relación, la violencia. El abuso de poder y la vejación del esclavo fue la
forma de relación más habitual entre amos y esclavos. Los amos se dirigían a
sus esclavitudes mediante la coacción y la amenaza, al margen de cualquier otra
condición o situación, y durante todo el período. El tiempo, un factor
determinante de las relaciones entre propietarios y fuerza de trabajo no fue
obstáculo para las relaciones de violencia.
Para
conseguir el sometimiento y la degradación humana del esclavo, los señores
contaban con fuertes aliados, la iglesia encargada de practicar la violencia
espiritual y el estado que se entregaba con rigor en la aplicación de la ley
contra todos aquellos que intentasen alzarse contra el justo dominio.
Pese al
aparente buen funcionamiento de los sistemas represivos a los que estuvieron
sujetos, los esclavos encontraron mecanismos para conseguir ir creando
situaciones y elementos de resistencia a la esclavitud. La oposición al sistema
esclavista no obvió, sin embargo, el hecho de la sumisión. Muchos esclavos
aceptaron, al menos de forma aparente la esclavitud, y colaboraron con los amos
y las autoridades coloniales en la represión y la denuncia de las sublevaciones
que se fraguaron en las colonias.
Las
sociedades de esclavos
En las
sociedades africanas hombres y mujeres tenían sentido en cuanto que pertenecían
a un grupo, el aislamiento o la individualidad eran entendidos como un elemento
negativo, las estructuras familiares y sociales complejas mantenían la cohesión
del grupo. Incluso los individuos o grupos capturados en guerra tenían sus
mecanismos de relación y de definición respecto a la sociedad que les dominaba
, pese a que su condición de esclavo o de sometido le colocaba como no
pariente, no familia, es decir individuo que no tenía vinculaciones con el
grupo con el que estaba obligado a vivir. Este tipo de relaciones esclavistas
se truncaron con el desarrollo de la trata atlántica. Desde el inicio de esta
nueva forma comercial el esclavo pasaba a ser una simple mercancía sin mas
valor que su fuerza de trabajo y el lugar al que fuera finalmente destinado.
Africa
mantenía, junto a las estructuras familiares y clánicas, otras formas
organizativas por grupos de edad y étnicos. Estas agrupaciones y la memoria de
pertenencia a un grupo no pudieron ser extirpadas del todo con el fenómeno de
la trata.
Las
condiciones de vida y trabajo que los esclavos padecieron en el Nuevo Mundo
iban encaminadas a conseguir la integración del africano como mano de obra y
acabar con la resistencia a la esclavitud. Las relaciones entre señores y
siervos estuvieron cargadas de conflictos por la consideración de esclavo como
mano de obra y por el proceso de deculturación. Los problemas surgidos entre
amos y esclavos por el sometimiento y las condiciones laborales se pueden
interpretar como una derivación de las luchas entre propietarios y mano de
obra. Por otro lado en el proceso de deculturación se produjeron resistencias
culturales que afectaron a todos los ámbitos de la vida de los esclavos y a sus
relaciones con los amos. El mundo esclavo campesino generó una cultura
replegada y endógama, diferente de la urbana, una cultura que podríamos llamar
cimarrona por la resistencia que opuso a las formas culturales dominantes y que
se ha mantenido viva, ahora, en el mundo urbano del siglo XX como producto de
la emigración de los campesinos a las ciudades.
Al margen
de las imposiciones de relación que los amos dispusieron para sus esclavos,
estos se organizaron de diferentes maneras. Los sistemas organizativos de los
esclavos se pudieron pasar por grupos de edad, por relaciones diádicas creadas
en la travesía, o por relaciones étnicas. Estas formas de organización social
no fueron excluyentes entre los afroamericanos. Se podía pertenecer a un grupo
de edad y a un cabildo de nación. Las formas sociales respondieron a las
necesidades de supervivencia del grupo afroamericano ya fuera libre o esclavo.
Pese a
que los plantadores intentaron mantener una diversidad étnica entre las
dotaciones de esclavos para evitar peligros de sublevaciones, sin embargo esta
variedad de procedencias tuvo limitaciones porque el suministro de esclavos
estaba reducido a unas áreas del continente africano, pese a que las zonas de
extracción fueron variando a lo largo del período en que se mantuvo el tráfico
de esclavos en función de las disponibilidades, y de las alianzas de los
traficantes con los pueblos de la costa y las de éstos con los grupos del
interior. Esta situación tuvo que hacer que en el tráfico negrero hubiera una
cierta homogeneidad de los grupos embarcados hacia América y que quedase
reflejada en las composiciones de las dotaciones de esclavos.
El
interés en fomentar una cierta diversidad étnica por los propietarios chocó,
pues, con algunos factores que se oponían a esta necesidad táctica de
disgregación. Por un lado la experiencia que les llevaba a intentar
homogeneizar sus dotaciones, ya desde el siglo XVI los propietarios habían
adquirido un cierto conocimiento y habían estereotipado las cualidades y vicios
de sus dotaciones por lo que preferían
esclavos de unas zonas determinadas frente a esclavos procedentes de otras
áreas de Africa. Esta situación se planteaba sin olvidar la dispersión de
grupos étnicos para evitar situaciones que pudieran estimular los conflictos.
Por otra parte la dependencia de los traficantes de los puertos de
abastecimiento de mano de obra hacía que la diversidad étnica no fuese tan
importante, al menos desde el punto de vista lingüístico.
Los
intentos, pues, por fomentar la disgregación entre los esclavos no
consiguieron, sin embargo, los objetivos previstos, evitar los levantamientos.
Los esclavos lograron estructurarse al margen de los intereses productivos y de
las pautas marcadas por los amos y de esta manera lograron introducir elementos
de humanidad y dignidad en sus vidas. Organizaciones y alianzas que
convirtieron el barracón en un espacio de libertad, el lugar donde se
rehicieron las vidas y los mundos de los esclavos.
Iglesia y
esclavitud
La
iglesia católica americana no tuvo una definición respecto a la esclavitud.
Parece que en principio aceptaba como válidos los principios de la tradición
medieval española que legitimaba la esclavitud en algunos casos. Sin embargo
las imbricaciones de la iglesia en el sistema económico llevó a aceptar la
esclavitud como una necesidad económica para el desarrollo de las colonias, y
si a este argumento se añadía que los esclavos vendidos a propietarios
españoles eran bautizados y adoctrinados en la fe se podía deducir que la
situación en la que se encontraban era de enormes beneficios. Los esclavos
salvaban sus almas, disciplinaban sus cuerpos e incluso podían adquirir su
libertad, porque así estaba legislado.
La
cristianización, al menos formal, de los esclavos era un objetivo que los
propietarios no desdeñaban porque se llevaba a cabo como un mecanismo mas de
dominación. Los esclavos recibían como doctrina la aceptación de su condición y
la promesa de la libertad después de la muerte, con lo que, de alguna manera,
se intentaban frenar las sublevaciones.
Cuando en Cuba se inicia el “boom” azucarero la cristianización de
los esclavos pasó a segundo término, pese a que se construyeron algunas
capillas en las fincas. Los clérigos pasaron a formar parte del conjunto de
profesionales al servicio de la plantación. Con la edificación de capillas los
grandes propietarios ganaron tiempo para la producción. Por otro lado las
labores de catequización quedaron en manos de algunos esclavos viejos. La
iglesia se fue plegando a los intereses de los plantadores, pese a que se
levantaron algunas voces que de forma tímida criticaban esas medidas. La
función de la iglesia pasaba, en el caso de los ingenios azucareros, por
conseguir que los esclavos fuesen aceptando su condición, la asumiesen y
respondiesen de forma positiva a las órdenes del trabajo. Sin embargo, de
nuevo, la resistencia esclava se patentizó.
Los
sistemas religiosos africanos se escondieron tras las imágenes de los santos y
vírgenes católicos. Los esclavos acomodaron sus tradiciones africanas a la nueva
situación. Reinterpretaron las nuevas enseñanzas y los orishas que habían
viajado en los barcos negreros arraigaron en los campos. La naturaleza volvió a
recobrar su protagonismo y reordenó la vida religiosa y social de los
barracones.
Cabildos
y cofradías
La
economía esclavista no se circunscribió en América a la plantación. Los
esclavos estuvieron empleados en un sin fin de actividades económicas y la
esclavitud en las ciudades no fue despreciable. En los años inmediatamente
anteriores a la abolición de la trata y en el momento en que el sistema
esclavista estaba en descomposición, los esclavos representaban casi el 24% de
la población urbana de Santiago de Cuba en 1860. El esclavo urbano se ocupaba
de cubrir las necesidades de la sociedad blanca. En general los esclavos y
esclavas urbanos estaban dedicados a todo tipo de oficios, desde el servicio
doméstico hasta la venta ambulante o la prostitución.
Dentro
del conjunto esclavista en el área urbana se concentraban más mujeres que en
las zonas rurales, pero la esclavitud masculina en las ciudades era también
importante. Los hombres se ocuparon como artesanos, albañiles y otros oficios,
lo que les dio una cierta capacidad e independencia económica y les permitió
mejorar su status material, porque, finalmente el lugar que podían ocupar en la
sociedad no estaba en función de su situación económica.
El
sistema colonial español utilizó dos métodos aparentemente contradictorios para
dificultar la unión de los sectores más deprimidos socialmente y mantener el
régimen esclavista en funcionamiento. Se trataba de las cofradías y los
cabildos de negros, y la disgregación étnica. Las cofradías tenían su origen en
España. En la metrópoli reunían a individuos pertenecientes a un mismo gremio
que ponían bajo la advocación de un santo patrono y presidía sus fiestas. Las
cofradías también servían como sociedades de ayuda mutua y se encargaban de
atender a los enfermos, viudas y huérfanos de sus afiliados.
En
América las cofradías que agrupaban a los libres de color representaban su
intento de asimilación al modelo dominante. Las cofradías de pardos y morenos
fueron, durante la época colonial uno de los exponentes del éxito del sistema
esclavista. Los pardos y morenos agrupados en cofradías repetían el esquema y
el modelo de reunión de los españoles, si bien en principio no tenían que ser
agrupaciones gremiales. Los cofrades estaban agrupados bajo la advocación de un
santo patrón y entre sus funciones estaban las de ayudar a los miembros de la
cofradía que lo necesitasen.
Para cumplir con sus funciones
los miembros de la cofradía aportaban cuotas o hacían donaciones puntuales, lo
que permitía que la cofradía pudiera atender las necesidades de los afiliados
así como el mantenimiento del culto en las capillas fundadas.
Los
cabildos, reunían a negros de nación y en el momento de su surgimiento no
estaban adscritos a ninguna iglesia. Pese a que el cabildo sirvió para reforzar
el carácter étnico, su legalización fue un intento de utilización y fomento por
parte de las autoridades coloniales para crear la división entre los esclavos.
Los cabildos competían entre ellos y la rivalidad podía impedir la unión de los
esclavos urbanos en contra de la esclavitud.
El
esclavo de ciudad si bien tenía una relativa libertad de movimientos dentro del
espacio urbano disponía de menor capacidad organizativa que el esclavo
destinado a labores agrarias. La dispersión, los trabajos que realizaba y las
posibilidades de movimiento impedían su concentración. Solo durante algunas
fiestas de carácter religioso tenían la posibilidad de reunirse. Para evitar la
concentración masiva de esclavos y sobre todo la unión de los distintos grupos
las autoridades coloniales fomentaron la constitución de los cabildos de
nación, con ellos se pretendía disgregar el grupo esclavo. Para 1691, habla de la existencia de un cabildo de
nación arará en la Habana. Pese a que se cumplió con la finalidad para la que
habían nacido los cabildos de nación los negros, libres y esclavos reunidos en
estas instituciones, fueron reforzando su etnicidad.
El
cabildo fue una forma de cimarronaje intelectual. Un refugio de africanía donde
se recrearon algunas estructuras sociales y fue un elemento fundamental para la
recreación religiosa.
Para el
africano animista fue muy fácil identificar a los santos católicos con las
divinidades africanas. Los atributos materiales de los santos de la iglesia
católica sirvieron para ocultar a las divinidades africanas y el cabildo de
nación pudo, sin grandes dificultades, ponerse bajo la advocación de un santo
patrón.
Los
cargos de representación del cabildo eran electos y no reelegibles. El capataz,
capitán o rey del cabildo, títulos que se le otorgaban a quien dirigía el
cabildo, era el responsable y representante ante las autoridades coloniales de
la conducta de los miembros que integraban la corporación. Entre las funciones
principales de las cofradías y cabildos de carácter étnico estaba la
preparación de las fiestas en honor al santo patrón, el cuidado de viudas y
huérfanos y el entierro de los muertos. Pese a que desde el punto de vista del
colonizador estas instituciones eran un mecanismo de control social y de
integración relativa de los asociados en el mundo colonial mediante el
cristianismo, sin embargo sirvieron de base a la recreación de los sistemas
religiosos afroamericanos.
Los
cabildos de nación tenían, casi, las mismas funciones que las fraternidades en
Africa Occidental, y de alguna manera podríamos afirmar que los cabildos de
nación reproducían, con los cambios que se readaptaron, los modelos de los
linajes africanos, donde el capitán del cabildo ejercía de jefe de linaje.
Dentro del cabildo se creaban solidaridades que llevaban desde la atención a
miembros necesitados del cabildo hasta la compra de la libertad de algunos
esclavos pertenecientes al mismo grupo étnico.
El
funcionamiento exterior de los cabildos parecía absolutamente controlado por el
poder colonial, sin embargo, el funcionamiento interno variaba y servía como
hemos dicho anteriormente para reforzar la etnicidad.
Si los
libertos y esclavos urbanos tenían los cabildos para reafirmar su identidad,
los esclavos rurales contaban con el barracón como espacio de organización
social y reagrupamiento. La iglesia facilitó, sin saberlo, estos lazos y
reforzó los espacios de libertad al autorizar las fiestas de los negros en días
determinados. Lo que los doctrineros y patronos pensaban que eran mal
interpretaciones propias de la barbarie e ignorancia de los esclavos eran para
ellos fiestas en honor de las divinidades afroamericanas. Los tambores con
motivo de las fiestas a las vírgenes de Regla o a la Caridad del Cobre en Cuba
escondían otras intenciones. No era el producto de la ignorancia sino de la
resistencia y del ocultamiento.
Resistentes
y rebeldes
Los
esclavos mantuvieron a lo largo de todo el período colonial una oposición
frontal al sistema esclavista. La resistencia se manifestaba de múltiples
formas, desde el boicot al trabajo hasta el enfrentamiento armado, sin olvidar
la oposición a la esclavitud mantenida por las mujeres que se negaban a parir
esclavos. Todas estas formas de resistencia fueron puestas en práctica por los
afroamericanos para mostrar su rechazo al sistema impuesto por los amos.
La
esclavitud era un sistema de opresión, que generaba oposición entre los esclavos.
Los estallidos de violencia respondían a causas estructurales y las formas de
oposición al sistema fueron múltiples y variadas en función de las
circunstancias de cada lugar y de cada momento, sin embargo desde la llegada de
los primeros esclavos comenzaron los problemas para los amos.
Los
esclavos boicotearon los intereses de los amos mediante el trabajo realizado a
ritmo lento. Los sabotajes eran frecuentes y mostraban la oposición al trabajo
y orden que los amos habían impuesto. Las pérdidas que suponían estas
actuaciones podían llegar a ser importantes.
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