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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Vida y obra de Alejo Carpentier.: Paradojas estético-ideológicas en la obra de Alejo Carpentier, La consagración de la primavera, El siglo de las luces, El reino de este mundo, análisis de estas obras. Agregado: 29 de AGOSTO de 2000 | Palabras: 3111 | Votar! | 2 votos | Promedio: Categoría: Apuntes y Monografías > Literatura > |
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Literatura
Paradojas estético-ideológicas en la obra de Alejo Carpentier
por Valentín Soto
Puertorriqueño. Es profesor en el Depratment of Spanish and
Italian de Mantclair State University, New Jersey.
Para Ana Luisa
Sierra, en tiempos del CRH.
a obra y vida de Carpentier han dado pie a
juicios enconada y aparentemente irreconciliables. Por un lado, nos hallamos
ante un escritor que afirma:
Creo que el marxismo implica una cuestión de actividad, de
actitud y de comportamiento. Quisiera recordar a su maestro que en el año 1927
pasé varios meses en la prisión de la Habana por mis actividades marxistas, que
desde entonces han sido inseparables de mi vida. (1)
Por otro lado, nos enfrentamos a un escritor
que, al regresar de Francia, por la década del cuarenta, según el decir de
Rama, es todo un “homme de lettres”.(2) Hay quien lo haya visto como un
intelectual con reminiscencias del Enrique de La consagración de la primavera, que regresa
a Cuba después de la etapa de lucha armada para ponerse al servicio de la
Revolución Cubana. En el campo propiamente artístico, es un escritor que, por
un lado, abre y cierra su producción con dos novelas de tesis, Eccué-Yamba-O y La consagración de la primavera,
las cuales traslucen alegatos políticos y marcan la trayectoria que va del
anti-imperialismo al comunismo; y, por el otro, con un escritor que, en el
intervalo que media entre ambas novelas, nos deja las obras mejor
artísticamente elaboradas de su producción literaria, las cuales han dado base
a enconadas polémicas cuando se trata de extrapolar de éstas la ideología del
autor.
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En este trabajo intento abordar la parábola
ideológica que trazan la vida y obra de Carpentier, atendiendo, más que a sus
actos y manifestaciones públicas, a las mismas formas de composición de las
obras. Quizás sea éste el lugar más adecuado para acercarnos a la ideología del
escritor. Metodológicamente, voy a partir de los contextos históricos en la
obra de Carpentier ya que la historia es una constante en su obra.
Específicamente, intentaré examinar algunas de las estrategias que usa
Carpentier para la reconstrucción histórica y las implicaciones ideológicas de
dichas formas de composición. La crítica tradicional ha enfatizado “el color
local” (detalles, descripción minuciosa de costumbres, evocación de un
ambiente, etc.) como elemento central de la reconstrucción histórica. No
obstante, George Lukács, en la crítica más elaborada sobre la novela histórica
del siglo XIX, establece una tipología, cuyo núcleo es la caracterización
(proyección e inter-relación de los personajes, mayores y menores) como
estrategia principal para lograr la auténtica reconstrucción histórica. Así,
pues, en Lukács, el objetivo fundamental de la novela histórica es:
To demonstrate by artistic means that
historical circumstances and characters existed in precisely such and such way.
What in Scott has been called very superficially “authenticity of local colour”
is in actual fact this artistic demonstration of historical reality. It is the
portrayal of the broad living basis of historical events in their intricacy and
complexity, in their manifold interaction with acting individuals.(3)
Esta declaración de principios conduce al
primer problema cuando analizamos la práctica poética de Carpentier ya que la
caracterización no parece ser recurso privilegiado de la reconstrucción
histórica en su obra. De hecho, la mayoría de los críticos que examinan el
discurso histórico en Carpentier pasan por alto la caracterización como piedra
angular de la reconstrucción histórica. Fernando Alegría ni menciona la
terminología “novela histórica” al abordar El reino de este mundo y El siglo de las luces:
Pareciera que le atrae la posibilidad de
crear un nuevo género narrativo: una especie de folletín moderno, rico en
materia histórica y anecdótica.(4)
Para Edmundo Desnoes, El siglo de las luces no es una novela
histórica porque la novela histórica, según Desnoes, es un género menor.(5) Y
aún para el mismo Carpentier, su intención no es imitar viejos modelos
literarios, a pesar de que está plenamente consciente de los principios básicos
de composición de la novela histórica, especialmente en su manejo de Christophe
y de Víctor Hugues, dos de sus personajes históricos principales.(6) Para Jean
Franco, El siglo de las luces
es una novela histórica, pero El reino de este mundo no lo es. Y, más importante aún,
según Jean Franco, la caracterización no es la base de la reconstrucción
histórica en Carpentier.(7) Hablando de “Oficio de tinieblas”, el primer cuento
de Carpentier, Angel Rama observa:
...la rara capacidad para la reconstrucción histórica
y para la verídica captación de la vida cotidiana en el siglo XVIII y XIX.
...intento de reconstrucción histórica apoyado en un recurso
predilecto de Carpentier como es la apelación a los hechos de la vida musical.(8)
Se echa, pues, de ver que, para la
reconstrucción histórica en Carpentier, por encima de la caracterización, la
crítica ha privilegiado otros recursos de tipo descriptivo, los cuales englobo
aquí bajo la terminología “técnicas de friso”. Esta situación plantea un
problema central, vital para esclarecer la práctica poética de Carpentier.
Primero, porque la caracterización (distinto a lo que solía ocurrir en la
novela histórica clásica, y ocurre aún en gran parte de la novela histórica
contemporánea latinoamericana) no es el eje central de la reconstrucción
histórica en la obra total de Carpentier. Y segundo, porque dicho eje central
no puede estar constituido, de ninguna manera, por las técnicas de friso. Esta
última técnica, principalmente descriptiva y de carácter estático, constituye
un recurso importantísimo para el pleno logro de la reconstrucción histórica;
pero no es suficiente en sí misma para insuflar vida poética a una formación
social pasada. Seguiríase, pues, de aquí que la reconstrucción histórica en
Carpentier está trabajada en base a dos ejes complementarios: a) las técnicas
centradas en los personajes, las cuales dan razón de ser de los procesos
dinámicos de cambio que toman lugar en la base material de la sociedad; y b)
las técnicas que tratan con el ambiente histórico, color local y otros detalles
las cuales contribuyen a la recreación del escenario histórico. Examinemos esto
en las tres novelas de Carpentier que más se acercan a la novela histórica.
En El reino de este mundo Carpentier sigue dos estrategias
principales para la reconstrucción histórica: primero se centra en los
personajes y en una amplia interacción entre ellos; segundo, aplica la narrativa
histórica el recurso de la elipsis o reticencia. Esta es la única novela de
Carpentier donde la lucha de clases se manifiesta en su mayor complejidad. Al
igual que en la novela histórica clásica (Lukács), la estructura de El reino de este mundo
descansa en una proliferación de choques sociales encadenados, y los personajes
representan fuerzas sociales. Y, aunque con una función diferente, también
hallamos el individuo histórico universal, el héroe mediocre y figuras
históricas centrales. La elipsis es un recurso general de la literatura que
Carpentier aplica a la narrativa histórica, especialmente a esta obra. Es
decir, Carpentier carga de significado las omisiones deliberadas de contextos
históricos sancionados por la historiografía oficial. Ahora, debido a dichas
omisiones, resultaría paradójico considerar esta obra como una novela
histórica; y es por tal razón que Jean Franco dice que en el sentido
tradicional del término El reino de este mundo no es una novela histórica.(9)
De aquí puede inferirse que la elipsis da pie a una estrategia para un nuevo
tipo de novela histórica: Carpentier aplica tal recurso con dos fines
principales: narrar la historia de América desde una perspectiva a la par
colectiva-popular y americana. De ahí que niegue la misión histórica del
imperialismo francés en América, y que, por otro lado, enfatice el rol de
personajes populares y pequeñas figuras históricas tradicionalmente marginadas
por la historiografía oficial: Ti Noel, Mackandal, Bouckman, Solimán.
La amplia interacción de clases sociales
esbozada en El reino de este mundo
está ausente en El siglo de las luces. Aquí Carpentier examina las
relaciones intraburguesas en el contexto de la Revolución Francesa en América.
Tres de los personajes principales, Carlos, Esteban y Sofía, son miembros de la
oligarquía terrateniente, la cual, al rayar el siglo XIX, viene a convertirse
en una élite agro-exportadora; y el otro personaje central, Víctor Hugues, es
un aventurero que termina como representante del gobierno francés en la colonias
americanas. Al igual que en El reino de este mundo, hay aquí una perspectiva
americanista en el tratamiento de la historia, un deseo de desmitificación y
una puesta en tela de juicio de la historiografía oficial.
En La consagración de la primavera la trayectoria y el
papel de los personajes son aún más problemáticos que en las novelas
anteriores, en lo que respecta a la reconstrucción histórica. Intentando
escribir la gran novela de la Revolución Cubana, Carpentier abarca una cantidad
sorprendente de periodos históricos, lo cual le acerca a la plasmación de
totalidad que buscaba la novela histórica clásica. No obstante, sus personajes
principales son intelectuales de origen burgués, y el resto de los personajes
en esta obra, especialmente los de clase baja, operan en función de las
transformaciones sufridas por los dos protagonistas. Hay un énfasis muy marcado
en los artefactos y relaciones artísticos, de forma tal que no podemos apreciar
con entera justeza lo que está aconteciendo en la base material de la sociedad.
En resumen, lo que vemos en estas tres
novelas es un desplazamiento que va de una amplia interacción de fuerzas
sociales en El reino de este mundo
a una más reducida interacción social en El siglo de las luces a una mucho más reducida La consagración de la primavera.
En otras palabras, la reconstrucción histórica pasa por tres etapas claramente
discernibles: a) una amplia y rica plataforma económico-social, en la cual los
personajes asumen el papel fundamental de traer al presente una formación social
pasada; b) una plataforma política; c) una plataforma ideológica.
Este análisis nos pone de plano en el curso
paradójico que asume la trayectoria artística e intelectual de Carpentier:
mientras más se adentra en la obra de la Revolución Cubana, hace
manifestaciones marxistas-leninistas y ocupa puestos en la dirección del
gobierno, sus obras reflejan una forma de composición que, aún sin desmentir
dichas manifestaciones, parecen divorciarse de la ideología manifiesta del
escritor.
Hasta aquí este examen ha sido parcial, pues
sólo se basa en el examen de la caracterización como principio estructurador de
la reconstrucción histórica. Importa explorar el otro lado de la moneda: la
técnica de friso, la cual prevalece en novelas como El recurso del método y Concierto barroco, y la única que encontramos
en los cuentos. En las novelas siempre aparece en forma de lo que Carpentier ha
llamado “contextos”, y tanto en el cuento como en la novela, el rasgo más
acusado de tal técnica está en una saturación de la obra de elementos
pictóricos, plásticos, musicales y artísticos.
Importa destacar las grandes diferencias
adscritas al género literario cuando abordamos la narrativa histórica. Debido a
la parcialidad de la realidad captada por el mundo microcósmico del cuento, la
caracterización no puede figurar como eje de la reconstrucción histórica. El
cuento enfoca un incidente simple de la compleja realidad, hay una sola acción
central y un hecho único, y todos sus componentes convergen hacia el propósito
de explayar dicha parcela de la realidad. De aquí el papel cardinal que Lukács
ha puesto en la caracterización y la interacción social para recrear vitalmente
una formación social pasada. Tal diferencia de géneros explica en gran parte el
que no haya en el cuento trabajos de primer orden que aborden la reconstrucción
histórica. No obstante, Carpentier, el escritor latinoamericano más obsesionado
con la historia, siempre dialéctico y contradictorio, llega a la novela
histórica a través del cuento. Y en su producción no hay un solo cuento exento
de motivos o temas históricos. Su primer intento de reconstrucción histórica es
“Oficio de tinieblas”, escrito en 1944, junto con “Viaje a la semilla”. En
1949, cuando Carpentier publica El reino de este mundo, es ya un maestro del cuento. Y
cuando publica El siglo de las luces,
en 1962, ya ha compilado sus mejores cuentos en Guerra del tiempo, volumen que, aunque
publicado en 1958, es un producto de los años 40. Carpentier está, pues,
trabajando simultáneamente la reconstrucción histórica en dos géneros
diferentes: uno avalado por una fuerte tradición de novelas históricas; y el
otro huérfano de lo que sería la tradición del “cuento histórico”. Y, al
moverse de un género a otro, Carpentier trabaja con técnicas inherentes a la
naturaleza de cada uno. Es decir, pasa de la técnica de friso, como recurso
principal para la reconstrucción histórica en el cuento, a la caracterización,
como eje de la reconstrucción histórica en El reino de este mundo, a ambas técnicas como principios
alternos en El recurso del método,
Concierto barroco y La consagración de la primavera.
Carpentier conjuga, pues, ambas técnicas, pero de manera tal que la técnica de
friso llega a predominar casi siempre sobre la caracterización. Ahí radica lo
que se ha denominado estilo barroco en este autor, una de las claves de las
contradicciones esbozadas arriba. Es la saturación del friso al máximo, lo cual
da a la par un carácter dinámico y estático a su prosa: dinámico en el periodo
sintáctico, en el correr del tiempo, en la evolución de sus caracteres;
estático en la plasmación del ambiente, del lugar y de las grandes figuras
históricas.

Es
precisamente en esta artística paradoja inherente a la obra de Carpentier donde
hay que buscar la raíz de la nueva forma de composición que lo aleja del modelo
clásico de la narrativa histórica. A la nueva forma de novelar también
contribuyen el afán desmitificador de la nueva novela histórica y la puesta en
entredicho de la historiografía oficial, cosas ambas fundamentales en
Carpentier. Pero Carpentier es a la vez uno de los últimos mohicanos, y en esto
comulga con la noción de progreso esbozada por Lukács en La novela histórica. Distinto a una corriente
de novelistas históricos contemporáneos que niegan o pasan por alto la idea del
progreso, niegan la posibilidad del conocimiento de la realidad y llegan hasta
el punto de inventar subjetivamente los hechos y agentes históricos (10),
Carpentier investiga y se sumerge en las fuentes primarias: es historiador del
presente y del pasado. Busca recrear el espíritu, esplendor y decadencia de una
formación social pasada investigando hechos y agentes, los cuales rastrea hasta
las clases populares como sucede en El reino de este mundo. Su visión histórica y su
práctica poética son inseparables de los fenómenos sociales de corte popular
que están en la base material de nuestras sociedades latinoamericanas. Su
óptica pertenece a la periferia (el Caribe) y a las culturas marginadas de ayer
y hoy. Y en este sentido, al igual que los clásicos de la novela histórica,
trae el presente a sus obras: sin modernizar la psicología de sus personajes ni
estar aludiendo solapadamente a hechos históricos contemporáneos. En su obra
hay un puente constante, un proceso de ósmosis, entre presente y pasado. Al
tratar de presentar la historia como una secuencia de crisis encadenadas que
surgen de nuestras estranguladas matrices económicas y complejas formaciones
sociales, Carpentier se adhiere al credo de Hegel:
The historical is only then ours...when we can regard the
present in general as a consequence of those events in whose chain the
characters or deed represented constitute an essential link... For art does not
exist for a small, closed circle of the priviledgely cultured few, but for the
nation as a whole.(11)
NOTAS
(1) Juan Armando Epple, “Marxismo y literatura: una carta de
Alejo Carpentier” en Casa de las Américas, Año XXI, no. 125 (marzo-abril de
1981), 69-71.
(2) Angel Rama, Primeros cuentos de diez maestros latinoamericanos
(Barcelona: Editorial Planeta, 1975), 41.
(3) George Lukács, The Historical Novel (Lincoln and London:
University of Nebraska Press, 1983), 43.
(4) Fernando Alegría, Historia de la novela hispanoamericana
(México: Ediciones Andrea, 1974), 255.
(5) Helmy F. Giacoman, editor, Homenaje a Alejo Carpentier
(New York: Las Américas Publishing), 309.
(6) Afirmación literaria americanista: Encuentro con Alejo Carpentier
(Caracas: Universidad Central de Venezuela, 1978), 12.
(7) Jean Franco, History and Myth: Seminar on Twentieth Century Latin
American Narrative (Stanford University, Winter 1981-82).
(8) Angel Rama, Op. Cit., 42.
(9) Jean Franco, Historia de la literatura hispanoamericana
(Barcelona: Ariel, 1979), 362.
(10) En La guerra del fin del mundo, Vargas Llosa atribuye el
movimiento popular de Canudos a “una fuerza ciega”. Al ignorar las causas
sociales que informan el movimiento popular de Canudos Vargas Llosa se desvía
del fenómeno histórico concreto. Más serio aún es el hecho de que la lucha de
clases plasmada por Vargas Llosa no siempre corresponde a los datos empíricos
registrados en la base material de la sociedad (Véase A. Cornejo Polar en Revista de Crítica Literaria
Latinoamericana, Ano VIII, No. 15 (1er semestre, 1982). La
práctica poética de esta forma de composición está resumida en Terra Nostra del
mexicano Carlos Fuentes: “La historia verdadera quizás no es historia de hechos
e indagación de principios, sino farsa de espectros, ilusión que procrea ilusiones,
espejismo que cree en su propia substancia”.
(11) George Lukács, Op. cit., 53.
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Como muchos artistas de su época, el fue a Europa a buscar algo nuevo pero después de su experiencia en Francia y por el deseo en distanciarse del surrealismo, el identificó el aspecto único de Latinoamérica, referiendolo como "lo real maravilloso". Su atracción en lo maravilloso fue sin ninguna duda resultado del contacto con el surrealismo. En términos generales, el concepto de lo maravilloso implica un sentido de sorpresa en frente a lo inusual, inesperado, o un fenómeno improbable. Este puede ocurrir en varias maneras: naturalmente, como resultado deliberado de la manipulación de la realidad o por la percepción del artista, y finalmente por intenciones sobrenaturales. Por otra parte, estos provocan la presencia de algo diferente de lo normal. |
Aún que su definición tiene una afinidad superficial con el surrealismo, Carpentier se desasocia de los surrealistas en cuanto a la naturaleza y el origen de lo maravilloso, y el mecanismo envuelto para producirlo. El condena a los surrealistas en la técnica en sobreponer objetos completamente no relacionados, y critica la deformación de la realidad tipificada por Salvador Dali en La Persistencia de la Memoria de 1931. Carpentier cree que éstas técnicas son responsables por el absoluto sentido artificial de lo maravilloso. En proponer "lo real maravilloso" como paralelo a los conceptos surrealistas, el discute en favor a la forma natural sin ninguna alteración a la realidad. La reacción de Carpentier contra el surrealismo fue aumentada por el sentido de descubrimiento experimentado cuando regresó a Cuba en 1939 y cuando visitó Haití en 1943. Ambas ocasiones lo llevaron a concluir a que el realismo mágico es naturalmente un patrimonio en Latinoamérica. 2 |
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