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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Las alergias: Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 712 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Medicina > |
LAS ALERGIAS
Enfermedad caracterizada por una hipersensibilidad a
determinadas sustancias inocuas para la mayoría de los individuos que está
producida por un error en el sistema inmunológico. Una reacción inmune consiste
en que un microorganismo patógeno o sus toxinas desencadenan en el huésped la
fabricación de anticuerpos (proteínas del grupo de las gammaglobulinas séricas)
contra estas sustancias extrañas, defendiéndolo frente a ataques presentes y
futuros. Todo individuo produce anticuerpos, pero los alérgicos no son capaces
de diferenciar las sustancias nocivas de las inocuas, y generan anticuerpos
contra una o varias sustancias inofensivas. Cuando un anticuerpo reacciona con
un antígeno (sustancia que estimula la formación de anticuerpos) inofensivo, se
desencadena una reacción alérgica, y sus síntomas dependen de dónde tenga lugar
la reacción. Si es en la nariz, aparecen estornudos y secreción acuosa nasal,
siendo éstos síntomas de la fiebre del heno. En las vías respiratorias se
desencadena un broncoespasmo, presentándose sibilancias (“silbidos” en el pecho
al respirar), tos y dificultad para respirar, también llamada disnea, que
constituyen un ataque de asma. En la piel aparecen picores, manchas, eccema o urticaria.
Si se produce en el torrente sanguíneo, se desencadena una reacción grave
llamada enfermedad
del suero, que en raras ocasiones acaba en shock anafiláctico, que
puede ser mortal. El alergeno (antígeno de la reacción alérgica) es usualmente
una proteína o una glucoproteína; puede ser inhalado, como el polvo o el polen;
ingerido, como las proteínas de la clara del huevo o el marisco; inyectado,
como la penicilina, o actuar por mero contacto, como la lana, el esparadrapo o
los metales pesados.
El número de sustancias a las que una persona puede ser alérgica
es casi infinito. El diagnóstico pasa por descubrir a qué sustancia o
sustancias es hipersensible el paciente (con cuáles reacciona en exceso su
sistema inmune). Puede ser fundamental averiguar las circunstancias de la
reacción alérgica, especialmente si se trata de una alergia estacional, si se
desarrolla con la exposición a una sustancia concreta o si sólo se produce en
un determinado lugar. En general es posible permanecer libre de enfermedad con
simples medidas para evitar el contacto con el alergeno, aunque esto es
particularmente difícil en los casos del polvo o el polen.
En un individuo alérgico se pueden desarrollar nuevas
hipersensibilidades, o desaparecer las antiguas. Habitualmente las alergias
aparecen por primera vez de niño, adolescente o adulto joven, pero también
pueden desarrollarse más tarde. Algunas veces, determinados factores
psicológicos como los conflictos emocionales juegan un importante papel en los
fenómenos alérgicos, llegando a clasificarse algunas alergias como alteraciones
producidas por el estrés.
El mecanismo generador de las reacciones alérgicas no se
conoce en su totalidad. Parece que el antígeno alcanza su órgano “diana”, como
las células de la mucosa nasal o bronquial, reaccionando con su anticuerpo
específico; esto origina la liberación de transmisores o mediadores químicos,
el principal de los cuales es la histamina; estos mediadores ponen en marcha
todo el mecanismo humoral y celular de la hipersensibilidad. Sólo algunas veces
las pruebas cutáneas con diferentes alergenos pueden indicarnos cuál es el
causante de la enfermedad.
El tratamiento más eficaz y mejor es evitar el contacto
con el alergeno; un alérgico a las plumas, a un tipo de polen, a un determinado
alimento o a una medicina, debe eludirlos. Cuando esto no es posible, porque el
alergeno es desconocido, afecta a múltiples zonas del organismo o porque
existen alergenos en gran número, se pueden utilizar antihistamínicos, o en
casos graves corticoides, para disminuir la reacción alérgica y sus
consecuencias. En otros casos puede estar indicada la terapia por desensibilización
(conseguir que el paciente tolere el antígeno sin desencadenar reacción), que
se aplica mediante inyecciones repetidas del antígeno, empezando por dosis
mínimas que después gradualmente se incrementan según la tolerancia; las
pruebas cutáneas son obligadas para realizar una terapia de desensibilización.
Los tratamientos sintomáticos también son útiles y se deben aplicar cuando sean
necesarios: broncodilatadores para los asmáticos, descongestionantes para los
pacientes con fiebre del heno o pomadas locales para aliviar el picor cutáneo.
El shock
anafiláctico es una urgencia médica absoluta y requiere, entre otras medidas,
la inyección de adrenalina.
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