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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Álgebra y matrices.: Álgebra, La historia del álgebra, matemáticos alejandrinos Herón y Diofante, Símbolos y términos específicos, Operaciones y agrupación de símbolos , polinomio , monomio, ecuación lineal , ecuación cuadrática , potencias , Operaciones con polinomios , Mult Agregado: 29 de AGOSTO de 2000 | Palabras: 4978 | Votar! | 3 votos | Promedio: Categoría: Apuntes y Monografías > Matemáticas > |
Álgebra, rama de las matemáticas en la que se usan letras
para representar relaciones aritméticas. Al igual que en la aritmética, las
operaciones fundamentales del álgebra son adición, sustracción, multiplicación,
división y cálculo de raíces. La aritmética, sin embargo, no es capaz de
generalizar las relaciones matemáticas, como el teorema de Pitágoras, que dice
que en un triángulo rectángulo el área del cuadrado de lado la hipotenusa es
igual a la suma de las áreas de los cuadrados de lado los catetos. La
aritmética sólo da casos particulares de esta relación (por ejemplo, 3, 4 y 5,
ya que 32 + 42 = 52). El álgebra, por el contrario, puede dar una generalización que cumple
las condiciones del teorema: a2 + b2 = c2. Un número multiplicado por sí mismo se denomina cuadrado, y se
representa con el superíndice 2. Por ejemplo, la notación de 3 × 3 es 32; de la misma manera, a × a es igual
que a2.
El álgebra clásica,
que se ocupa de resolver ecuaciones, utiliza símbolos en vez de números
específicos y operaciones aritméticas para determinar cómo usar dichos
símbolos. El álgebra moderna ha evolucionado desde el álgebra clásica al poner
más atención en las estructuras matemáticas. Los matemáticos consideran al
álgebra moderna como un conjunto de objetos con reglas que los conectan o
relacionan. Así, en su forma más general, una buena definición de álgebra es la
que dice que el álgebra es el idioma de las matemáticas.
Historia
La historia del
álgebra comenzó en el antiguo Egipto y Babilonia, donde fueron capaces de resolver
ecuaciones lineales (ax = b) y cuadráticas
(ax2 + bx = c),
así como ecuaciones indeterminadas como x2 + y2 = z2, con varias incógnitas. Los antiguos babilonios resolvían cualquier
ecuación cuadrática empleando esencialmente los mismos métodos que hoy se
enseñan. También fueron capaces de resolver algunas ecuaciones indeterminadas.
Los matemáticos
alejandrinos Herón y Diofante continuaron con la tradición de Egipto y
Babilonia, aunque el libro Las aritméticas de Diofante es de bastante
más nivel y presenta muchas soluciones sorprendentes para ecuaciones
indeterminadas difíciles. Esta antigua sabiduría sobre resolución de ecuaciones
encontró, a su vez, acogida en el mundo islámico, en donde se le llamó “ciencia
de reducción y equilibrio”. (La palabra árabe al-jabru que significa
‘reducción’, es el origen de la palabra álgebra). En el siglo IX, el
matemático al-Jwarizmì; escribió uno de los primeros libros árabes de
álgebra, una presentación sistemática de la teoría fundamental de ecuaciones,
con ejemplos y demostraciones incluidas. A finales del siglo IX, el matemático
egipcio Abu Kamil enunció y demostró las leyes fundamentales e identidades del
álgebra, y resolvió problemas tan complicados como encontrar las x, y, z
que cumplen x + y + z = 10, x2 + y2 = z2, y xz = y2.
En las civilizaciones
antiguas se escribían las expresiones algebraicas utilizando abreviaturas sólo
ocasionalmente; sin embargo, en la edad media, los matemáticos árabes fueron
capaces de describir cualquier potencia de la incógnita x, y
desarrollaron el álgebra fundamental de los polinomios, aunque sin usar los
símbolos modernos. Este álgebra incluía multiplicar, dividir y extraer raíces
cuadradas de polinomios, así como el conocimiento del teorema del binomio. El
matemático, poeta y astrónomo persa Omar Khayyam mostró cómo expresar las
raíces de ecuaciones cúbicas utilizando los segmentos obtenidos por
intersección de secciones cónicas, aunque no fue capaz de encontrar una fórmula
para las raíces. La traducción al latín del Álgebra de al-Jwarizmì
fue publicada en el siglo XII. A principios del siglo XIII, el matemático
italiano Leonardo Fibonacci consiguió encontrar una aproximación cercana a la
solución de la ecuación cúbica x3 + 2x2 + cx = d.
Fibonacci había viajado a países árabes, por lo que con seguridad utilizó el
método arábigo de aproximaciones sucesivas.
A principios del
siglo XVI los matemáticos italianos Scipione del Ferro, Tartaglia y Gerolamo
Cardano resolvieron la ecuación cúbica general en función de las constantes que
aparecen en la ecuación. Ludovico Ferrari, alumno de Cardano, pronto encontró
la solución exacta para la ecuación de cuarto grado y, como consecuencia,
ciertos matemáticos de los siglos posteriores intentaron encontrar la fórmula
de las raíces de las ecuaciones de quinto grado y superior. Sin embargo, a
principios del siglo XIX el matemático noruego Niels Abel y el francés Évariste
Galois demostraron la inexistencia de dicha fórmula.
Un avance importante
en el álgebra fue la introducción, en el siglo XVI, de símbolos para las
incógnitas y para las operaciones y potencias algebraicas. Debido a este
avance, el Libro III de la Geometría (1637), escrito por el matemático y
filósofo francés René Descartes se parece bastante a un texto moderno de
álgebra. Sin embargo, la contribución más importante de Descartes a las
matemáticas fue el descubrimiento de la geometría analítica, que reduce la
resolución de problemas geométricos a la resolución de problemas algebraicos.
Su libro de geometría contiene también los fundamentos de un curso de teoría de
ecuaciones, incluyendo lo que el propio Descartes llamó la regla de los
signos para contar el número de raíces verdaderas (positivas) y falsas
(negativas) de una ecuación. Durante el siglo XVIII se continuó trabajando en
la teoría de ecuaciones y en 1799 el matemático alemán Carl Friedrich Gauss
publicó la demostración de que toda ecuación polinómica tiene al menos una raíz
en el plano complejo (véase Número: Números complejos).
En los tiempos de
Gauss, el álgebra había entrado en su etapa moderna. El foco de atención se
trasladó de las ecuaciones polinómicas al estudio de la estructura de sistemas
matemáticos abstractos, cuyos axiomas estaban basados en el comportamiento de
objetos matemáticos, como los números complejos, que los matemáticos habían
encontrado al estudiar las ecuaciones polinómicas. Dos ejemplos de dichos
sistemas son los grupos y las cuaternas, que comparten algunas de las
propiedades de los sistemas numéricos, aunque también difieren de ellos de
manera sustancial. Los grupos comenzaron como sistemas de permutaciones y
combinaciones (véase Combinatoria) de las raíces de polinomios, pero
evolucionaron para llegar a ser uno de los más importantes conceptos
unificadores de las matemáticas en el siglo XIX. Los matemáticos franceses
Galois y Augustin Cauchy, el británico Arthur Cayley y los noruegos Niels Abel
y Sophus Lie hicieron importantes contribuciones a su estudio. Las cuaternas
fueron descubiertas por el matemático y astrónomo irlandés William Rowan
Hamilton, quien desarrolló la aritmética de los números complejos para las
cuaternas; mientras que los números complejos son de la forma a + bi, las cuaternas son de la forma a + bi + cj + dk.
Después del
descubrimiento de Hamilton el matemático alemán Hermann Grassmann empezó a
investigar los vectores. A pesar de su carácter abstracto, el físico
estadounidense J. W. Gibbs encontró en el álgebra vectorial un sistema de gran
utilidad para los físicos, del mismo modo que Hamilton había hecho con las
cuaternas. La amplia influencia de este enfoque abstracto llevó a George Boole
a escribir Investigación sobre las leyes del pensamiento (1854), un
tratamiento algebraico de la lógica básica. Desde entonces, el álgebra moderna
—también llamada álgebra abstracta— ha seguido evolucionando; se han obtenido
resultados importantes y se le han encontrado aplicaciones en todas las ramas
de las matemáticas y en muchas otras ciencias.
Símbolos y
términos específicos
Entre los símbolos
algebraicos se encuentran números, letras y signos que representan las diversas
operaciones aritméticas. Los números son, por supuesto, constantes, pero las
letras pueden representar tanto constantes como variables. Las primeras letras
del alfabeto se usan para representar constantes y las últimas para variables.
Operaciones y
agrupación de símbolos
La agrupación de los
símbolos algebraicos y la secuencia de las operaciones aritméticas se basa en
los símbolos de agrupación, que garantizan la claridad de lectura del lenguaje
algebraico. Entre los símbolos de agrupación se encuentran los paréntesis ( ), corchetes [ ], llaves
{ } y rayas horizontales —también llamadas vínculos—
que suelen usarse para representar la división y las raíces, como en el
siguiente ejemplo:
![]()
Los símbolos de las
operaciones básicas son bien conocidos de la aritmética: adición (+),
sustracción (-), multiplicación (×) y división (:). En el caso de la
multiplicación, el signo ‘×’ normalmente se omite o se sustituye por un punto,
como en a · b. Un grupo de símbolos contiguos, como abc,
representa el producto de a, b y c. La división se indica
normalmente mediante rayas horizontales. Una raya oblicua, o virgulilla,
también se usa para separar el numerador, a la izquierda de la raya, del
denominador, a la derecha, en las fracciones. Hay que tener cuidado de agrupar
los términos apropiadamente. Por ejemplo, ax + b/c - dy indica que ax y dy son términos
separados, lo mismo que b/c, mientras que (ax + b)/(c - dy)
representa la fracción:
![]()
Prioridad de las
operaciones
Primero se hacen las
multiplicaciones, después las divisiones, seguidas de las sumas y las restas.
Los símbolos de agrupación indican el orden en que se han de realizar las
operaciones: se hacen primero todas las operaciones dentro de un mismo grupo,
comenzando por el más interno. Por ejemplo:
![]()
Otras definiciones
Cualquier expresión
que incluya la relación de igualdad (=) se llama ecuación. Una ecuación
se denomina identidad si la igualdad se cumple para cualquier valor de
las variables; si la ecuación se cumple para ciertos valores de las variables
pero no para otros, la ecuación es condicional. Un término es una
expresión algebraica que sólo contiene productos de constantes y variables; 2x, -a, 3s4x, x2(2zy)3 son algunos ejemplos de términos. La parte numérica de un término se
denomina coeficiente. Los coeficientes de cada uno de los ejemplos
anteriores son 2, -1, 3 y 8 (el último término se puede escribir como 8x2(zy)3).
Una expresión que
contiene un solo término se denomina monomio, dos términos, binomio
y tres términos, trinomio. Un polinomio es una suma (o
diferencia) finita de términos. Por ejemplo, un polinomio de n-ésimo
grado en su forma general se expresa como:
![]()
En este contexto, el grado
es el mayor exponente de las variables en un polinomio. Por ejemplo, si el
mayor exponente de la variable es 3, como en ax3 + bx2 + cx, el
polinomio es de tercer grado. Del mismo modo, la expresión xn + xn-1 + xn-2 es de n-ésimo grado.
Una ecuación lineal
en una variable es una ecuación polinómica de primer grado, es decir, una
ecuación de la forma ax + b = 0. Se les llama ecuaciones lineales porque
representan la fórmula de una línea recta en la geometría analítica.
Una ecuación
cuadrática en una variable es una ecuación polinómica de segundo grado, es
decir, de la forma ax2 + bx + c = 0.
Un número primo
es un entero (número natural) que sólo se puede dividir exactamente por sí
mismo y por 1. Así, 2, 3, 5, 7, 11 y 13 son todos números primos.
Las potencias
de un número se obtienen mediante sucesivas multiplicaciones del número por sí
mismo. El término a elevado a la tercera potencia, por ejemplo, se puede
expresar como a·a·a o a3.
Los factores
primos de un cierto número son aquellos factores en los que éste se puede
descomponer de manera que el número se puede expresar sólo como el producto de
números primos y sus potencias. Por ejemplo, los factores primos de 15 son 3 y
5. Del mismo modo, como 60 = 22 × 3 × 5, los factores
primos de 60 son 2, 3 y 5.
Operaciones con
polinomios
Al hacer operaciones
con polinomios, se asume que se cumplen las mismas propiedades que para la
aritmética numérica. En aritmética, los números usados son el conjunto de los
números racionales. La aritmética, por sí sola, no puede ir más lejos, pero el
álgebra y la geometría pueden incluir números irracionales, como la raíz
cuadrada de 2 y números complejos. El conjunto de todos los números racionales
e irracionales constituye el conjunto de los números reales.
Propiedades de la
adición
A1. La suma de dos
números reales a y b cualesquiera es otro número real que se
escribe a + b. Los números reales son uniformes para las
operaciones de adición, sustracción, multiplicación y división; esto quiere
decir que al realizar una de estas operaciones con números reales el resultado
es otro número real.
A2. Cualquiera que
sea la forma en que se agrupan los términos de la adición, el resultado de la
suma es siempre el mismo: (a + b) + c = a + (b + c). Es la llamada propiedad asociativa de la adición.
A3. Dado un número
real a cualquiera, existe el número real cero (0) conocido como elemento
neutro de la adición, tal que a + 0 = 0 + a = a.
A4. Dado un número
real a cualquiera, existe otro número real (-a), llamado elemento
simétrico de a (o elemento recíproco de la suma), tal que a + (-a) = 0.
A5. Cualquiera que
sea el orden en que se realiza la adición, la suma es siempre la misma: a + b = b + a. Es la llamada propiedad conmutativa de la
adición.
Cualquier conjunto de
números que cumpla las cuatro primeras propiedades se dice que forma un grupo.
Si además el conjunto cumple A5, se dice que es un grupo abeliano o conmutativo.
Propiedades de la
multiplicación
Para la
multiplicación se cumplen propiedades similares a las de la adición. Sin
embargo, hay que prestar especial atención a los elementos neutro y recíproco,
M3 y M4.
M1. El producto de
dos números reales a y b es otro número real, que se escribe a·b
o ab.
M2. Cualquiera que
sea la forma de agrupar los términos de la multiplicación, el producto es
siempre el mismo: (ab)c = a(bc).
Es la llamada propiedad asociativa de la multiplicación.
M3. Dado un número
real a cualquiera, existe el número real uno (1) llamado elemento
neutro de la multiplicación, tal que a(1) = 1(a) = a.
M4. Dado un número
real a distinto de cero, existe otro número (a-1 o 1/a), llamado elemento inverso (o
elemento recíproco de la multiplicación), para el que a(a-1) = (a-1)a = 1.
M5. Cualquiera que
sea el orden en que se realiza la multiplicación, el producto es siempre el
mismo: ab = ba. Es la llamada propiedad conmutativa de la
multiplicación.
Un conjunto de
elementos que cumpla estas cinco propiedades se dice que es un grupo abeliano,
o conmutativo, para la multiplicación. El conjunto de los números
reales, excluyendo el cero —pues la división por cero no está definida— es un
grupo conmutativo para la multiplicación.
Propiedad
distributiva
Otra propiedad
importante del conjunto de los números reales relaciona la adición y la
multiplicación de la forma siguiente:
D1. a(b + c) = ab + ac
D2. (b + c)a = ba + ca
Un conjunto de
elementos con una relación de igualdad, en el que se definen dos operaciones
(como la adición y la multiplicación) que cumplan las propiedades de la
adición, A1 a A5, las propiedades de la multiplicación, M1 a M5, y la propiedad
distributiva, D1 y D2, constituye un cuerpo conmutativo.
Multiplicación de
polinomios
El siguiente ejemplo
es el producto de un monomio por un binomio:
![]()
Este mismo principio
—multiplicar cada término del primer polinomio por cada uno del segundo— se
puede ampliar directamente a polinomios con cualquier número de términos. Por
ejemplo, el producto de un binomio y un trinomio se hace de la siguiente
manera:
![]()
Una vez hechas estas
operaciones, todos los términos de un mismo grado se han de agrupar, siempre
que sea posible, para simplificar la expresión:
![]()
Factorización de
polinomios
Dada una expresión
algebraica complicada, resulta útil, por lo general, el descomponerla en un
producto de varios términos más sencillos. Por ejemplo, 2x3 + 8x2y se puede factorizar, o reescribir, como 2x2(x + 4y). El
encontrar los factores de un determinado polinomio puede ser materia de simple
inspección o se puede necesitar el uso de tanteos sucesivos. Ciertos
polinomios, sin embargo, no se pueden factorizar utilizando coeficientes reales
y son llamados polinomios primos.
Algunas
factorizaciones conocidas aparecen en los ejemplos siguientes.




Para factorizar suele
ser útil agrupar primero; aquellos términos que sean similares se agrupan como
en el siguiente ejemplo, cuando sea posible:

Máximo común
divisor
Dado un polinomio,
suele ser importante determinar el mayor factor común a todos los términos del
polinomio. Por ejemplo, en la expresión 9x3 + 18x2, el número 9
es un factor de ambos términos, lo mismo que x2. Tras su factorización se obtiene 9x2(x + 2), y 9x2 es el máximo común divisor de todos los términos del polinomio original
(en este caso un binomio). De la misma manera, en el trinomio 6a2x3 + 9abx + 15cx2, el número 3
es el mayor submúltiplo común a 6, 9 y 15, y x es el mayor factor de la
variable común a los tres términos. Por tanto, el máximo común divisor del
trinomio es 3x.
Mínimo común
múltiplo
Encontrar el mínimo
común múltiplo es útil para poder hacer ciertas operaciones con fracciones
algebraicas. El procedimiento es similar al usado para realizar estas
operaciones con fracciones ordinarias en aritmética. Para poder combinar dos o
más fracciones, los denominadores deben ser iguales; la forma más directa de
obtener un denominador común es multiplicar todos los denominadores entre sí.
Por ejemplo:
![]()
Pero puede ocurrir
que bd no sea el mínimo común denominador. Por ejemplo:
![]()
Sin embargo, 18 es
sólo uno de los posibles denominadores comunes; el mínimo común denominador es
6:
![]()
En álgebra, el
problema de encontrar el mínimo común múltiplo es similar. Dadas varias
expresiones, su mínimo común múltiplo es aquella expresión con el menor grado y
los menores coeficientes que se puede dividir exactamente por cada una de
ellas. Así, para encontrar un múltiplo común a los términos 2x2y, 30x2y2, 9ay3, basta con multiplicar las tres expresiones entre sí y es fácil
demostrar que (2x2y)(30x2y2)(9ay3) se puede dividir exactamente por cada uno de los
tres términos; sin embargo, éste no es el menor de los múltiplos comunes. Para
determinar cuál es el mínimo, cada uno de los términos se ha de descomponer en
sus factores primos. Para los coeficientes numéricos, 2, 30 y 9, los factores
primos son 2, 2·3·5 y 3·3 respectivamente; el mínimo común múltiplo de los
coeficientes debe ser por tanto 2·3·3·5, o 90, que es el producto de la mínima
cantidad de factores necesaria para obtener un múltiplo común. De la misma
manera, como la constante a sólo aparece una vez, debe ser un factor. En
cuanto a las variables, se necesitan x2 e y3; por tanto, el mínimo común múltiplo de los tres
términos es 90ax2y3. Esta expresión se puede dividir exactamente por cada uno de los
términos.
Resolución de
ecuaciones
Dada una ecuación, el
álgebra se ocupa de encontrar sus soluciones siguiendo el concepto general de
identidad a = a. Siempre
que se apliquen las mismas operaciones aritméticas o algebraicas en ambos lados
de la ecuación la igualdad se mantiene inalterada. La estrategia básica es
despejar la incógnita en un lado de la igualdad y la solución será el otro
lado. Por ejemplo, para resolver la siguiente ecuación lineal con una incógnita
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los términos que
contienen la variable se despejan en un lado y las constantes en el otro. El
término 3x se puede eliminar del lado derecho mediante sustracción; 3x
se ha de restar del lado izquierdo al mismo tiempo:
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Después se resta el
número 6 de ambos lados:
![]()
Para despejar la x
en el lado izquierdo se dividen ambos lados de la ecuación por 2:
![]()
y la solución es por
tanto: x = 3. Para comprobar
este resultado basta con sustituir el valor x = 3 en la ecuación
original:

Resolución de
ecuaciones cuadráticas
Dada una ecuación de
segundo grado o cuadrática en su forma general:
![]()
hay diversas
posibilidades para resolverla dependiendo de la naturaleza específica de la
ecuación en cuestión. Si la ecuación se puede factorizar, la solución es
inmediata. Por ejemplo:
![]()
Primero se escribe la
ecuación en su forma general
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que se puede
factorizar como:
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La igualdad sólo se
cumple cuando uno de los factores es cero, es decir, cuando x = 5 o x = -2. Éstas son las
soluciones de la ecuación, que de nuevo se pueden verificar mediante
sustitución.
Si a primera vista no
se encuentra un modo directo de factorizar la ecuación, puede existir otra
alternativa. Por ejemplo, en la ecuación
![]()
la expresión 4x2 + 12x se podría factorizar como un cuadrado
perfecto si fuera 4x2 + 12x + 9, que equivale a
(2x + 3)2. Esto se puede conseguir fácilmente sumando 9 al lado izquierdo de la
ecuación. La misma cantidad debe sumarse, por supuesto, al lado derecho:
![]()
que se reduce a
![]()
o
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y
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pues º
tiene dos valores. La primera ecuación da la solución x = 1 (restando 3 de ambos lados: 2x = 1, y dividiendo
ambos lados por 2: x = 1).
La segunda ecuación da x = -7/2. Ambas soluciones se pueden verificar como
antes, sustituyendo los valores en cuestión en la ecuación original. Esta forma
de resolución se suele denominar método del cuadrado perfecto.
En general, cualquier
ecuación cuadrática de la forma
![]()
se puede resolver
utilizando la fórmula cuadrática. Para cualquier ecuación de este tipo
las dos soluciones de x están dadas por la fórmula:
![]()
Por ejemplo, para
encontrar las raíces de
![]()
primero se pone la
ecuación en su forma general:
![]()
Por tanto, a = 1, b = -4 y c = 3. Estos valores
se sustituyen en la fórmula cuadrática:

Sistemas de
ecuaciones
En álgebra, lo normal
es que haya que resolver no una sino varias ecuaciones al mismo tiempo. El
problema es encontrar el conjunto de todas las soluciones que cumplen todas las
ecuaciones simultáneamente. El conjunto de ecuaciones que deben resolverse se denomina
sistema de ecuaciones y para resolverlo se pueden usar técnicas
específicas del álgebra. Por ejemplo, dadas las dos ecuaciones lineales con dos
incógnitas
![]()
hay un sistema
sencillo: la variable y se despeja en la ecuación (2) dando y = 5 - 2x; este valor
de y se sustituye en la ecuación (1):
![]()
Así el problema se
reduce a una ecuación lineal con una sola incógnita x, obteniéndose
![]()
o
![]()
de donde
![]()
Si este valor se
sustituye en cualquiera de las ecuaciones originales (1) o (2), se obtiene que
![]()
Otro método más
rápido para resolver un sistema de ecuaciones es, en este caso, multiplicar
ambos lados de la ecuación (2) por 4, con lo que queda:
![]()
Si ahora se resta la
ecuación (1) de la (2), entonces 5x = 10, o x = 2. Este procedimiento genera otro avance en las
matemáticas, las matrices. La teoría de matrices nos ayuda a obtener soluciones
para cualquier conjunto de ecuaciones lineales con cualquier número de
incógnitas.
Ramas de las
matemáticas, relacionadas entre sí, que son herramientas fundamentales en las
matemáticas puras y aplicadas, y cada vez más importantes en las ciencias
físicas, biológicas y sociales.
Teoría de matrices
Una matriz es una
tabla rectangular de números o elementos de un anillo (véase Álgebra).
Una de las principales aplicaciones de las matrices es la representación de
sistemas de ecuaciones de primer grado con varias incógnitas. Cada fila de la
matriz representa una ecuación, siendo los valores de una fila los coeficientes
de las distintas variables de la ecuación, en determinado orden.
Una matriz se
representa normalmente entre paréntesis o corchetes:

En las matrices
anteriores, a, b y c son números cualesquiera. Para delimitar la
matriz, en vez de corchetes, se pueden utilizar también dos rectas paralelas a
cada lado. Las líneas horizontales, denominadas filas, se numeran de arriba a
abajo; las líneas verticales, o columnas, se numeran de izquierda a derecha.
Utilizando esta notación, el elemento de la segunda fila y tercera columna de M1 es -1. Una fila o columna genérica se denomina línea.
El tamaño de una
matriz está dado por el número de filas y el de columnas en este orden, así M1, M2, M3 y M4 son de tamaño 3 × 3 (3 por 3), 3 × 3, 3 × 2 y 2 × 3 respectivamente.
Los elementos de una matriz general de tamaño m × n se
representan normalmente utilizando un doble subíndice; el primer subíndice, i,
indica el número de fila y el segundo, j, el número de columna. Así
pues, el elemento a23 está en la segunda fila,
tercera columna. La matriz general

se puede representar de forma abreviada como A = (aij), en donde los posibles valores de los índices i = 1, 2, …, m y j = 1, 2, …, n se han de dar explícitamente si no se sobrentienden. Si m = n, la matriz es cuadrada y el número de filas (o columnas) es el orden de la matriz. Dos matrices A = (aij) y B = (bij), son iguales si y sólo si son de igual tamaño y si para todo i y j, aij = b