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      Historia Universal (Resumen)


    Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 32214 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario
    Categoría: Apuntes y Monografías > Historia >

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    ****

    HISTORIA 

                  Prof. Ruben P. Cano

    ANEXOS  - Versión  año 2000

    _____________________________________________________________Buenos Aires, 13 de marzo de 2000

    __________________________________________________________________________________________

    Norma de trabajo  

    La totalidad de lo que aparece escrito en cuerpo  12   tanto como lo escrito en cuerpo  10   es de  lectura obligatoria

     

    Anexo  0

         

    Índice

    Consideraciones previas

    0-A         El campo de la Historia y el de las Ciencias Sociales      

    0-B         "Lo Histórico" y "la Historiografía" 

    0-B-0       La realidad histórica                

    0-B-0-0     Límites espaciales                              

    0-B-0-1     Límites temporales                             

    0-B-0-2     Límite de lo humano                 

    0-B-1       La investigación histórica           

    0-B-1-0     Los límites del saber del lector    

    0-B-1-1     Los límites del saber del historiador             

    0-B-1-1-0   Aparición de nuevas técnicas                

    0-B-1-1-1   El "olvido" de lo que se sabe       

    0-B-1-1-2   Las especializaciones                            

    0-B-1-1-3   La barrera del idioma                                       

    0-B-2       La "investigación" de los no especialistas

    0-B-3       Los pasos de la investigación       

    0-B-3-0     Exposición final                     

    0-B-4       Los "contenidos" en el bachillerato. Falencias             

    yyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy         

    0-B-5       Resumen de los contenidos de Historia Universal                                                                      

    Prehistoria   Paleolítico Inferior, Medio y Superior. Neolítico. Edad de los Metales.

    Historia        Edad Antigua:  En Asia. En África. En Europa. En América.

                          Edad Media:       En Asia, En África. En Europa. En América.

                          Edad Moderna:     En Asia, En África. En Europa. En América.

                          E.  Contemporánea:  En Asia, En África. En Europa. En América.

    yyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy         

    _________________________________________________________________________________rpca  2000

     

    DESARROLLO

       

    Consideraciones previas

     

                 En algún momento de la vida  profesional o de la vida estu- diantil -  una misma cosa, al cabo  -  sucédenos que pase a re- sultarnos  atractivo, interesante, pertinente, oportuno, suges- tivo, adecuado, satisfactorio, hasta imperativo, quizá acucian- te,hacer un alto para observar y meditar acerca de lo que hemos  venido experimentando hasta ahora.

     

                 Eso  es lo que plantea Descartes en su Discurso del Método, bien que el referido  llegará  a  mayores  extremos: insatisfecho  de todo lo que había aprendido, esperó  a terminar  sus estudios para pasar a borrar todo lo que sus maestros le habían enseñado  -  ya cuestionables los mismos por el sim- ple hecho de que se odiaran entre sí,dice  - para pasar luego a reconstruir el saber ab nihilo. Al menos es lo que pretenderá hacer.

     

                 Aquí invito al lector, simplemente, a meditar acerca de to- do lo que ha aprendido hasta el día de hoy, lo mucho y bueno, y de cómo ha actuado para fijar lo ha aprendido.

     

                 Podría ensayar esta experiencia con todas las materias,por cierto; aquí habremos de cogitar, conjuntamente, acerca de nuestro metièr, la Historia y su área aledaña, nuestro dominio.

     

                 Dos aspectos habrá que considerar: por un lado,la naturale- za del conocimiento histórico, por el otro, los contenidos his- tóricos adquiridos hasta el presente.

     

                 Habremos de numerar los distintos items a partir del 0, como correspon- de y no a partir del 1, como se estila. Nuestro sistema numeral, mal llama- do arábigo, parte del 0, no del 1. Numerar del 1 al 10, en cambio, proviene de nuestra tradición grecorromana; en otras palabras, al sistema arábigo lo hemos asimilado a medias. En esto, como en todo, cuando se adoptan creacio- nes  culturales superiores a las propias suele cargarse con el lastre de la tradición y no es fácil desprenderse de él.

     

                 Claro,lo dicho lo aplicaremos en el Anexo  0, donde hemos "mayizado" la numeración; en los posteriores Anexos (1 a 4), elaborados antes que ahora,ha- brá  de mantenerse el nomenclador en uso hasta el presente a fin de no cau- sar confusión.

     

    Otrosí digo.

                 Al final de este  Anexo 0  hago un resumen  de la Historia Universal que sirva de repaso y para trabajar en lo nuestro es-pecífico.

     

                 ¿Tiene un sentido esa Historia Universal? Y si lo tiene, ¿cuál es? Se ha encargado de responder a ello la  Filosofía de la Historia, con resulta- tados siempre harto magros. Actividad intelectual ociosa,en realidad, o por lo menos, improductiva.

                 Se ha fracaso siempre cuando se trata de darle un sentido a la Historia como totalidad, probablemente  esté fuera del alcance  de nuestra capacidad humana; las interpretaciones  más contradictorias aparecen igualmente váli- das o no válidas, sean las de Toynbee,Jaspers, Vico, Marx, Voltaire o Spen- gler. Algo así  como los creadores de los  mosaicos bizantinos  que con los mismos mosaicos podían hacer las más diversas obras de arte, la mayoría muy bellas, por cierto. La Ciencia, para casi todos, es otra cosa. 

                 Tal vez tenga razón  aquí  Marrou cuando afirma que "solamente al final de la Historia se conocerá la Historia".

     

                 Aquí se abordará el estudio global con otro proyecto y con menores pretensiones. Ya advertía Ortega que "es la Ciencia del más riguroso y actual presente",hasta podríamos agregar que ri- guroso y actual futuro, por razones que se explican en otro lu- gar (13*).

                 A mí me parece, a mí me parece claro,advierto "claro y dis- tintamente"[A,4,1] que si observamos toda la Historia de la Hu- manidad a "escala pequeña" 10*, es decir lo equivalente en car- tografía a un planisferio,resalta el Neolítico como la gran re- volución: resaltan allí la aparición del Estado y la revolución agrícola, entre otras. Y bien, al cabo de unos diez mil años se han acumulado  cambios y hasta progresos tanto en materia agrí- cola cuanto como en materia de organización del Estado;nada pa-  recido a las violentísimas variaciones que nos regala el momen- to actual.

     

                 Piénsese,como ejemplo de cambios durante este proceso, en la enorme re- volución doctrinaria 9*  que vino a significar la concepción genial de Mon- tesquieu acerca de cómo  organizar de la mejor manera  posible  el gobierno (gobierno como parte visible del Estado), en el siglo XVIII y la aplicación práctica 9* luego también y lentamente, en casi todo el planeta.

     

                 Ocurre, estoy persuadido, que en la última década del siglo XX se está manifestando una transformación del  concepto de Es- tado de una envergadura tal que no hay precedentes,por lo menos por la energía con que se está produciendo dicha transformación y a la que  debemos estar atentos.  En esto último  el filósofo García Venturini  fue un  verdadero profeta  (Ante el Fin de La Historia; también,atribuyéndole al autor tener dicho pensamien-  to "encapsulado" en su Introducción a Jacques Maritain, Filoso-fía de la Historia).                Examinaremos, ocurre también, por lo menos desde el último cuarto del siglo XX, que se está produciendo un cambio profundo y acelerado de las prácticas agrícolas-ganaderas,particularmen- te en la última década.

                 Al respecto,no tengo dudas de que estamos ingresando, esta- mos ya en una revolución de tal envergadura que desde el Neolí- tico no se tenía noticias de algo semejante.

     

                 Si hilamos fino observamos que otros logros o creaciones del  Neolítico están ahora cambiando pero no de la misma manera   -   el capital, por caso  -  otros quizá se entén revirtiendo, como el sedentarismo. Quede librado al esfuerzo y al empeño del lector el extenderse sobre estas otras facetas, de desearlo.

     

                 Queda claro, pues, que Estado y revolución agrícola-ganade-  ra  serán  los  ejes sobre los que se habrá de realizar nuestro estudio del presente.

     

                 Se me dirá que hay otra fabulosa revolución en la Historia de Humanidad que estamos presenciando hoy y es la de las comunicaciones.

                 No tiene simetría con el Neolítico, quizá se desarrollaron más los pue- blos del Paleolítico. 

                      

                 Hay una razón de más peso:las comunicaciones son meramente instrumenta-  les en el acaecer  humano, en "lo histórico", pertenecen  al dominio de las "potencias" (Zubiri) 7*. Dominio y organización del espacio y de la  econo- mía y Estado, por su parte, están sí inordinados  en la Historia (lo histó-  rico).

     

                 Como trabajo especial, por ende, estableceremos tomar algún aspecto  de uno de estos dos ítems y será trabajado como premo-  nografía (Anexo IV).

     

    _________________________________________________________________________________rpc.a  2000

    __________________________________________________________________________________________

     

    0-A       El campo de la Historia y el de las Ciencias Sociales      

     

                 Se sabe que en la  Escuela Secundaria  se aprenden diversas  materias;cada una de ellas corresponde o debería corresponder a una Ciencia.

     

                 La pretensión  de la reforma educativa, actualmente  en curso de ejecu- ción, de  enseñar  "Ciencias Sociales", no parece  instrumentable: lo que a nivel científico no ha sido resuelto no es posible aplicar en el aula.  Los obstáculos, hasta  ahora  insalvables, de conformar lo que  Braudel llamara "mercado común de las Ciencias Sociales",no pueden ser superados por un ma- estro o profesor en el curso,por muchas luces que tenga. Cuando se llegue a la realidad del aula allí se verá la inaplicabilidad.Stephenson pasóse años buscando el movimiento continuo, cuando cambió de libreto inventó el ferro- carril; algunos dicen que no había perdido tiempo, puesto que el fracaso lo ayudó a ser tenaz. Sea.

                 Es verdad que hay puntos de contacto entre Historia, Geografía y Civis- mo(Politología); lamentablemente los aspectos de todas estas tres discipli-  nas sobre los que se hace hincapié son los menos cercanos a esos "campos de indeferenciación", es decir, allí donde los contenidos, las experiencias de todas tres ciencias toman contacto.

     

                 Cosa distinta es buscar el aporte de otras Ciencias Sociales para ense- ñar Historia   -  así nos enriquecemos, tanto en la investigación cuanto en el aula  - asumiendo eso sí la limitación,la responsabilidad de que el pro- fesor o el investigador las conoce imperfectamente,o, lo que es peor,lo que sabe rara vez,casi nunca, responde al estado actual de la ciencia abordada.

                 Por ello no hay más remedio que incursionar en otras disciplinas "como explorador" - "suelo pasar hasta a los propios campamentos enemigos, no co- mo tránsfuga,sino como explorador",reflexionaba Séneca en su Epístola a Lu- cilio  -  muniéndose al exponer, por ende, de abundantes quizaes.

     

                 Toda Ciencia tiene un objeto y un método.

                 Las Ciencias Sociales  tienen por objeto el hombre, ser so- cial, o,mejor dicho, el comportamiento humano, el comportamien- to de ese ser social. Este comportamiento es distinto al de los otros seres de naturaleza, ámbito de estudio éste a su vez pro- pio de las Ciencias Naturales.

                 Tiempo, espacio y conducta  parecen ser los elementos comu- nes a todas las Ciencias Sociales.              Aparece claro  que, por ejemplo, la Geografía hace más hin- capié en el factor espacio,la Historia en el tiempo, aunque hay que considerar  además que  cada quien investigador  -  se dice que, en realidad, cada uno  crea su propio método  dentro de su Ciencia  -  ponderarán más una cosa u otra, a sabor.

     

                 La Argentina es un país de desiertos,nos enseña en geógrafo Roccataglia ta (Roccatagliata, Juan A.  La Argentina Geografía General y los Marcos Re- gionales  Buenos Aires, Planeta, 1988). Ha sido insatisfactoriamente pobla- da, incluso las regiones menos áridas: el medio geográfico  ha pesado enor- memente en su Historia pero pocos investigadores le han prestado atención a esto.

     

                 Relación entre Historia y Geografía. Área de indeferenciación, a menu- do. Un tema importante  en el estudio  de cualquier  época  es el de cuánto pudieron haber ayudado los animales domesticados  para el dominio que sobre el espacio geográfico ejerce una comunidad  cualquiera en un momento deter- minado de la historia.

     

                 A este punto se impone  una aclaración. Como explico en el anexo 1, "la primera operación intelectual legítima"  -  por predicar  su importancia se fatigaron tanto aquel grande sofista que se llamó Pródico de Ceos como lue- go también se fatigará Sócrates  -   es la traducción, [A,2,1] en el nomen- clador  de la taxonomía de Bloom, volcado del inglés como transferencia por algunos autores, como Nérici.

                 Se impone de tal guisa en primer lugar difinir qué se entiende por ani- mal domesticado: siguiendo a Thevenin, El origen de los Animales Domésticos (Buenos Aires,Eudeba, varias ediciones, considérase doméstico al animal que se reproduce en cautiverio.

     

                 Con todo, como el campo  está viviendo una tal fabulosa revolución que no se tiene memoria de algo semejante desde el  Neolítico; dase el caso hoy de que se están sutilizando tanto las técnicas que "se reproducen en cauti- verio" ejemplares de animales  que en otros tiempos  se hubieran juzgado no controlables, esto  va desde el pacú  hasta el pulpo.

                 Siempre me ha interesado plantear a los estudiantes problemas  para los que no tengo solución. "Cuando no sé algo se lo pregunto a mis estudiantes" decía aquel gran maestro que se llamó Antonio Jorge Pérez Amuchástegui.Que- da, pues, a resolución de los estudiantes, o, mejor, deben intentarlo, aun- que quienes tienen la obligación de redefinirnos la cosa son los que se han especializado en ella, como es lógico. El tema, en sí, es apasionante.

     

                 La vinculación  entre  la Historia y la Politología, por su parte, es también muy fuerte. Definida ésta  como la Ciencia de las instituciones, mejor dicho, de las instituciones en funcio- namiento  (Vida Política, en la terminología  de la escuela  de Prelot), pongámosle luego a las instituciones el motor temporal y ya estamos en la Historia.

                 Por supuesto, la Historia  nunca perderá de vista ese indi- viduo, único, con  nombre  y apellido, que  asume "a su manera" siempre el rol que el juego de las instituciones  le tiene pre- determinado; individuo único que para el politólogo estará fue- ra de su campo de estudio.

     

                 Una cosa es San Martín capitán  del ejército español, otra es pasajero de la George Canning, otra es jefe del regimiento de  Granaderos, otra jefe del ejército del norte, otra, Gobernador de Cuyo, otra, Protector del Perú, otra, simple ciudadano retirado de la vida política.

                 La persona, se sabe, será  siempre la misma, los roles no, el comporta-  miento del  personaje, en  cada  caso, depende, por cierto, de lo que es él mismo pero también  depende de su rol, que necesariamente  debo  conocer si quiero comprender cada comportamiento ¿Se tiene esto claro en las narracio- nes escolares siempre?

    _________________________________________________________________________________rpca  2000

    __________________________________________________________________________________________

     

    0-B       "Lo Histórico" y la Historiografía

      

                 La palabra  Historia  en castellano, como en casi todas las lenguas modernas, quiere decir  dos cosas: acaecimiento y, tam- bién, conocimiento de ese acaecimiento.

     

                 Los romanos distinguían, en cambio, entre  res gestae  e historia rerum gestarum,o sea "las hazañas" y la narración de dichas hazañas; paralelamen- te los griegos utilizaban ta ellhnika e istoria

                 En castellano los eruditos hablan entonces de historiografía para refe-  rirse a la narración, a la ciencia  que estudia el acaecer (la terminología fue creada en italiano por Croce) y "lo histórico" (por lo menos lo hace su ideador, Luis Aznar)

                 La lengua es sabia y a la vez avara y si ella no creó dos palabras dis- tintas es porque no se hace necesario: en la exposición se nota claramente, casi siempre, a qué nos estamos refiriendo  cuando usamos la palabra histo- ria, de  ahí  que rara vez en la práctica se utilice la terminología creada por los eruditos.

     

    _________________________________________________________________________________r.pca  2000

     

    0-B-0     La realidad histórica

     

                 Allí donde los hombres crearon cultura, allí está el campo de estudio  del historiador. A eso lo llamamos la realidad his- tórica, técnicamente, "lo histórico".

                 La convención establece que la Historia (lo histórico) tie- ne como  escenario todo lo acaecido  durante el período  que se extiende desde que se inventó la escritura hasta nuestros días, lo anterior es la Prehistoria.

                 El campo de la Prehistoria ha sido explorado por los inves- tigadores  muy recientemente, hace poco más de ciento cincuenta años. Es la Antropología, ciencia mucho más joven que la Histo- ria (Historiografía), la que  se ha ocupado de indagar  en este ámbito.

                 En  realidad, se trata de una división artificial. El campo de estudio es todo uno. 

     

                 Los antropólogos hoy se introducen hasta en la Edad Media Europea y con sus técnicas arqueológicas  incursionan en sus basureros y cementerios para saber  qué comían, cómo vivían, cuán bien estaban alimentados. Antropólogos hay ya que usan sus afinadas técnicas para estudiar la propia  sociedad ac- tual, superponiendo  su campo  de estudio al de la Sociología y superando a esta Ciencia en muchos aspectos.

     

                 División  un tanto  arbitraria entre Prehistoria e Historia es  aquella que establece como hito la invención de la escritu- ra.

     Grandes avances,por cierto, en la historia de la humanidad co- mo son la invención del lenguaje,el dominio de la producción de fuego, la aparición del sentimiento religioso, la invención del arco y la flecha, el logro de la supremacía sobre todas las es- pecies vivientes del planeta, las ciudades, la domesticación de plantas  y animales, la aparición  del Estado, del capital, del sistema  impositivo, del sedentarismo, del dintel,se produjeron antes de la invención de la escritura y es harto discutible que ésta  haya  tenido  más importancia que todos y cada uno de los avances anteriormente enunciados. 

     

                 Ya Voltaire en el siglo XVIII prestaba atención a este desmedro y decía que un tonto recitaba en latín sentencias que no entendía y le daban el tí- tulo de doctor, mientras que nadie honraba al que había inventado el reloj. Y mucho antes que Voltaire los sofistas, un Protágoras, por ejemplo, ya va- loraban las manualidades.

     

                 No olvidemos  que el historiador  es un intelectual, la es- critura es su herramienta de trabajo  imprescindible  y, tiende  - no debería ser así -  a valorar menos los avances que les son de lejano trato en su vida profesional.¿Cuánto tiempo pasó has- ta que el historiador se decidió a valorizar -  sin haberlo he- cho todavía como  corresponde  -  la invención del tornillo du- rante el período alejandrino?

                 ¿Cómo determinamos que el hombre ha pasado  a ser hombre  -  campo de estudio  de la historia  -  y ha dejado de ser un ani- mal?¿Cómo se define claramente una cosa y la otra? ¿Cuál el ám- bito  geográfico  sobre el que va a  establecer sus límites el historiador cuando estudia?  ¿Cuál tiempo está dentro de su ju- risdicción?Son las preguntas a que habremos de responder a con- tinuación.

     

    _________________________________________________________________________________rpca  2000

     

    0-B-0-0   Límites espaciales

     

                 Los límites espaciales que debemos abordar resultan claros: allí donde se han establecido  comunidades humanas, ahí está el espacio que debe estudiar el historiador.

                 Sin embargo, en la práctica, determinarlo  no es tan senci-  llo. El Estado moderno tiene límites precisos que señala en los mapas y amojona  en el terreno. Gran parte de la superficie del planeta está ocupada por el hombre. Ese es un criterio europeo-occidental  y bien de nuestros días y que  se ha expandido  por todo el mundo.

                 Es difícil determinar, en cambio,el "territorio" de los nó- mades y, aun sin serlo, en el África al sud del Sahara, donde a raíz de la casi inexistencia  de humus la agricultura es itine- rante,los territorios ocupados y sus límites son asimismo siem- pre difusos e imprecisos, tanto en lo que  se refiere a la pro- piedad de la tierra individual   -   concepción europea que les es extraña  -   cuanto en lo que límite preciso entre los Esta- dos, por  poderosos  que éstos  hubieran podido  llegar a ser y efectivamente lo fueron.

                 Las apariencias a veces engañan. Inmensos desiertos que pa- recen vacíos ecuménicos tienen, en realidad, vigorosas rutas de comunicación cuya importancia es en muchos casos superior,desde el punto de vista  comercial, que la que se observa en territo- torios más generosos.

     

                 Tal el caso del Sahara: todavía en las primeras décadas del siglo pasa- do (el lector no se habrá dejado influir por ficticias celebraciones y tie- ne en claro  que todavía, en el año 2000, estoy escribiendo en el siglo XX) estaba  surcado por rutas comerciales enormemente más activas que las de la feracísima Pampa Húmeda contemporánea.

                

                 El mar y el océano pueden también representar "vacíos", pe- ro que a veces  son aparentes. Siempre hay que leer con extre- mo cuidado la Historia en el mapa.

     

                 Tal el caso del Pacífico, inmenso, superior  en tamaño a todos los con- tinentes sumados,parece infranqueable: no lo fue en absoluto para los poli- nesios que durante los últimos dos mil años, por lo menos, tejieron sutiles y cambiantes vías de comunicación  con sus piraguas de balancín. El Medite- rráneo, por su parte, fuera de la navegación  costera, fue en su interior y hasta el siglo XVIII de nuestra era, para los barcos, un "desierto" induda-  blemente menos franqueable que el Sahara.

     

     

                 La relación constante con un medio geográfico determinado puede llegar hasta a modificar somáticamente a los hombres.

     

                 El hombre ocupa la superficie terrestre, repito. En los úl- timos tiempos,empero, la situación se ha alterado un tanto. Es que ha aparecido la tercera dimensión.