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Historia Universal (Resumen)


Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 32214 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario
Categoría: Apuntes y Monografías > Historia >

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    ****

    HISTORIA 

                  Prof. Ruben P. Cano

    ANEXOS  - Versión  año 2000

    _____________________________________________________________Buenos Aires, 13 de marzo de 2000

    __________________________________________________________________________________________

    Norma de trabajo  

    La totalidad de lo que aparece escrito en cuerpo  12   tanto como lo escrito en cuerpo  10   es de  lectura obligatoria

     

    Anexo  0

         

    Índice

    Consideraciones previas

    0-A         El campo de la Historia y el de las Ciencias Sociales      

    0-B         "Lo Histórico" y "la Historiografía" 

    0-B-0       La realidad histórica                

    0-B-0-0     Límites espaciales                              

    0-B-0-1     Límites temporales                             

    0-B-0-2     Límite de lo humano                 

    0-B-1       La investigación histórica           

    0-B-1-0     Los límites del saber del lector    

    0-B-1-1     Los límites del saber del historiador             

    0-B-1-1-0   Aparición de nuevas técnicas                

    0-B-1-1-1   El "olvido" de lo que se sabe       

    0-B-1-1-2   Las especializaciones                            

    0-B-1-1-3   La barrera del idioma                                       

    0-B-2       La "investigación" de los no especialistas

    0-B-3       Los pasos de la investigación       

    0-B-3-0     Exposición final                     

    0-B-4       Los "contenidos" en el bachillerato. Falencias             

    yyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy         

    0-B-5       Resumen de los contenidos de Historia Universal                                                                      

    Prehistoria   Paleolítico Inferior, Medio y Superior. Neolítico. Edad de los Metales.

    Historia        Edad Antigua:  En Asia. En África. En Europa. En América.

                          Edad Media:       En Asia, En África. En Europa. En América.

                          Edad Moderna:     En Asia, En África. En Europa. En América.

                          E.  Contemporánea:  En Asia, En África. En Europa. En América.

    yyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy         

    _________________________________________________________________________________rpca  2000

     

    DESARROLLO

       

    Consideraciones previas

     

                 En algún momento de la vida  profesional o de la vida estu- diantil -  una misma cosa, al cabo  -  sucédenos que pase a re- sultarnos  atractivo, interesante, pertinente, oportuno, suges- tivo, adecuado, satisfactorio, hasta imperativo, quizá acucian- te,hacer un alto para observar y meditar acerca de lo que hemos  venido experimentando hasta ahora.

     

                 Eso  es lo que plantea Descartes en su Discurso del Método, bien que el referido  llegará  a  mayores  extremos: insatisfecho  de todo lo que había aprendido, esperó  a terminar  sus estudios para pasar a borrar todo lo que sus maestros le habían enseñado  -  ya cuestionables los mismos por el sim- ple hecho de que se odiaran entre sí,dice  - para pasar luego a reconstruir el saber ab nihilo. Al menos es lo que pretenderá hacer.

     

                 Aquí invito al lector, simplemente, a meditar acerca de to- do lo que ha aprendido hasta el día de hoy, lo mucho y bueno, y de cómo ha actuado para fijar lo ha aprendido.

     

                 Podría ensayar esta experiencia con todas las materias,por cierto; aquí habremos de cogitar, conjuntamente, acerca de nuestro metièr, la Historia y su área aledaña, nuestro dominio.

     

                 Dos aspectos habrá que considerar: por un lado,la naturale- za del conocimiento histórico, por el otro, los contenidos his- tóricos adquiridos hasta el presente.

     

                 Habremos de numerar los distintos items a partir del 0, como correspon- de y no a partir del 1, como se estila. Nuestro sistema numeral, mal llama- do arábigo, parte del 0, no del 1. Numerar del 1 al 10, en cambio, proviene de nuestra tradición grecorromana; en otras palabras, al sistema arábigo lo hemos asimilado a medias. En esto, como en todo, cuando se adoptan creacio- nes  culturales superiores a las propias suele cargarse con el lastre de la tradición y no es fácil desprenderse de él.

     

                 Claro,lo dicho lo aplicaremos en el Anexo  0, donde hemos "mayizado" la numeración; en los posteriores Anexos (1 a 4), elaborados antes que ahora,ha- brá  de mantenerse el nomenclador en uso hasta el presente a fin de no cau- sar confusión.

     

    Otrosí digo.

                 Al final de este  Anexo 0  hago un resumen  de la Historia Universal que sirva de repaso y para trabajar en lo nuestro es-pecífico.

     

                 ¿Tiene un sentido esa Historia Universal? Y si lo tiene, ¿cuál es? Se ha encargado de responder a ello la  Filosofía de la Historia, con resulta- tados siempre harto magros. Actividad intelectual ociosa,en realidad, o por lo menos, improductiva.

                 Se ha fracaso siempre cuando se trata de darle un sentido a la Historia como totalidad, probablemente  esté fuera del alcance  de nuestra capacidad humana; las interpretaciones  más contradictorias aparecen igualmente váli- das o no válidas, sean las de Toynbee,Jaspers, Vico, Marx, Voltaire o Spen- gler. Algo así  como los creadores de los  mosaicos bizantinos  que con los mismos mosaicos podían hacer las más diversas obras de arte, la mayoría muy bellas, por cierto. La Ciencia, para casi todos, es otra cosa. 

                 Tal vez tenga razón  aquí  Marrou cuando afirma que "solamente al final de la Historia se conocerá la Historia".

     

                 Aquí se abordará el estudio global con otro proyecto y con menores pretensiones. Ya advertía Ortega que "es la Ciencia del más riguroso y actual presente",hasta podríamos agregar que ri- guroso y actual futuro, por razones que se explican en otro lu- gar (13*).

                 A mí me parece, a mí me parece claro,advierto "claro y dis- tintamente"[A,4,1] que si observamos toda la Historia de la Hu- manidad a "escala pequeña" 10*, es decir lo equivalente en car- tografía a un planisferio,resalta el Neolítico como la gran re- volución: resaltan allí la aparición del Estado y la revolución agrícola, entre otras. Y bien, al cabo de unos diez mil años se han acumulado  cambios y hasta progresos tanto en materia agrí- cola cuanto como en materia de organización del Estado;nada pa-  recido a las violentísimas variaciones que nos regala el momen- to actual.

     

                 Piénsese,como ejemplo de cambios durante este proceso, en la enorme re- volución doctrinaria 9*  que vino a significar la concepción genial de Mon- tesquieu acerca de cómo  organizar de la mejor manera  posible  el gobierno (gobierno como parte visible del Estado), en el siglo XVIII y la aplicación práctica 9* luego también y lentamente, en casi todo el planeta.

     

                 Ocurre, estoy persuadido, que en la última década del siglo XX se está manifestando una transformación del  concepto de Es- tado de una envergadura tal que no hay precedentes,por lo menos por la energía con que se está produciendo dicha transformación y a la que  debemos estar atentos.  En esto último  el filósofo García Venturini  fue un  verdadero profeta  (Ante el Fin de La Historia; también,atribuyéndole al autor tener dicho pensamien-  to "encapsulado" en su Introducción a Jacques Maritain, Filoso-fía de la Historia).                Examinaremos, ocurre también, por lo menos desde el último cuarto del siglo XX, que se está produciendo un cambio profundo y acelerado de las prácticas agrícolas-ganaderas,particularmen- te en la última década.

                 Al respecto,no tengo dudas de que estamos ingresando, esta- mos ya en una revolución de tal envergadura que desde el Neolí- tico no se tenía noticias de algo semejante.

     

                 Si hilamos fino observamos que otros logros o creaciones del  Neolítico están ahora cambiando pero no de la misma manera   -   el capital, por caso  -  otros quizá se entén revirtiendo, como el sedentarismo. Quede librado al esfuerzo y al empeño del lector el extenderse sobre estas otras facetas, de desearlo.

     

                 Queda claro, pues, que Estado y revolución agrícola-ganade-  ra  serán  los  ejes sobre los que se habrá de realizar nuestro estudio del presente.

     

                 Se me dirá que hay otra fabulosa revolución en la Historia de Humanidad que estamos presenciando hoy y es la de las comunicaciones.

                 No tiene simetría con el Neolítico, quizá se desarrollaron más los pue- blos del Paleolítico. 

                      

                 Hay una razón de más peso:las comunicaciones son meramente instrumenta-  les en el acaecer  humano, en "lo histórico", pertenecen  al dominio de las "potencias" (Zubiri) 7*. Dominio y organización del espacio y de la  econo- mía y Estado, por su parte, están sí inordinados  en la Historia (lo histó-  rico).

     

                 Como trabajo especial, por ende, estableceremos tomar algún aspecto  de uno de estos dos ítems y será trabajado como premo-  nografía (Anexo IV).

     

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    0-A       El campo de la Historia y el de las Ciencias Sociales      

     

                 Se sabe que en la  Escuela Secundaria  se aprenden diversas  materias;cada una de ellas corresponde o debería corresponder a una Ciencia.

     

                 La pretensión  de la reforma educativa, actualmente  en curso de ejecu- ción, de  enseñar  "Ciencias Sociales", no parece  instrumentable: lo que a nivel científico no ha sido resuelto no es posible aplicar en el aula.  Los obstáculos, hasta  ahora  insalvables, de conformar lo que  Braudel llamara "mercado común de las Ciencias Sociales",no pueden ser superados por un ma- estro o profesor en el curso,por muchas luces que tenga. Cuando se llegue a la realidad del aula allí se verá la inaplicabilidad.Stephenson pasóse años buscando el movimiento continuo, cuando cambió de libreto inventó el ferro- carril; algunos dicen que no había perdido tiempo, puesto que el fracaso lo ayudó a ser tenaz. Sea.

                 Es verdad que hay puntos de contacto entre Historia, Geografía y Civis- mo(Politología); lamentablemente los aspectos de todas estas tres discipli-  nas sobre los que se hace hincapié son los menos cercanos a esos "campos de indeferenciación", es decir, allí donde los contenidos, las experiencias de todas tres ciencias toman contacto.

     

                 Cosa distinta es buscar el aporte de otras Ciencias Sociales para ense- ñar Historia   -  así nos enriquecemos, tanto en la investigación cuanto en el aula  - asumiendo eso sí la limitación,la responsabilidad de que el pro- fesor o el investigador las conoce imperfectamente,o, lo que es peor,lo que sabe rara vez,casi nunca, responde al estado actual de la ciencia abordada.

                 Por ello no hay más remedio que incursionar en otras disciplinas "como explorador" - "suelo pasar hasta a los propios campamentos enemigos, no co- mo tránsfuga,sino como explorador",reflexionaba Séneca en su Epístola a Lu- cilio  -  muniéndose al exponer, por ende, de abundantes quizaes.

     

                 Toda Ciencia tiene un objeto y un método.

                 Las Ciencias Sociales  tienen por objeto el hombre, ser so- cial, o,mejor dicho, el comportamiento humano, el comportamien- to de ese ser social. Este comportamiento es distinto al de los otros seres de naturaleza, ámbito de estudio éste a su vez pro- pio de las Ciencias Naturales.

                 Tiempo, espacio y conducta  parecen ser los elementos comu- nes a todas las Ciencias Sociales.              Aparece claro  que, por ejemplo, la Geografía hace más hin- capié en el factor espacio,la Historia en el tiempo, aunque hay que considerar  además que  cada quien investigador  -  se dice que, en realidad, cada uno  crea su propio método  dentro de su Ciencia  -  ponderarán más una cosa u otra, a sabor.

     

                 La Argentina es un país de desiertos,nos enseña en geógrafo Roccataglia ta (Roccatagliata, Juan A.  La Argentina Geografía General y los Marcos Re- gionales  Buenos Aires, Planeta, 1988). Ha sido insatisfactoriamente pobla- da, incluso las regiones menos áridas: el medio geográfico  ha pesado enor- memente en su Historia pero pocos investigadores le han prestado atención a esto.

     

                 Relación entre Historia y Geografía. Área de indeferenciación, a menu- do. Un tema importante  en el estudio  de cualquier  época  es el de cuánto pudieron haber ayudado los animales domesticados  para el dominio que sobre el espacio geográfico ejerce una comunidad  cualquiera en un momento deter- minado de la historia.

     

                 A este punto se impone  una aclaración. Como explico en el anexo 1, "la primera operación intelectual legítima"  -  por predicar  su importancia se fatigaron tanto aquel grande sofista que se llamó Pródico de Ceos como lue- go también se fatigará Sócrates  -   es la traducción, [A,2,1] en el nomen- clador  de la taxonomía de Bloom, volcado del inglés como transferencia por algunos autores, como Nérici.

                 Se impone de tal guisa en primer lugar difinir qué se entiende por ani- mal domesticado: siguiendo a Thevenin, El origen de los Animales Domésticos (Buenos Aires,Eudeba, varias ediciones, considérase doméstico al animal que se reproduce en cautiverio.

     

                 Con todo, como el campo  está viviendo una tal fabulosa revolución que no se tiene memoria de algo semejante desde el  Neolítico; dase el caso hoy de que se están sutilizando tanto las técnicas que "se reproducen en cauti- verio" ejemplares de animales  que en otros tiempos  se hubieran juzgado no controlables, esto  va desde el pacú  hasta el pulpo.

                 Siempre me ha interesado plantear a los estudiantes problemas  para los que no tengo solución. "Cuando no sé algo se lo pregunto a mis estudiantes" decía aquel gran maestro que se llamó Antonio Jorge Pérez Amuchástegui.Que- da, pues, a resolución de los estudiantes, o, mejor, deben intentarlo, aun- que quienes tienen la obligación de redefinirnos la cosa son los que se han especializado en ella, como es lógico. El tema, en sí, es apasionante.

     

                 La vinculación  entre  la Historia y la Politología, por su parte, es también muy fuerte. Definida ésta  como la Ciencia de las instituciones, mejor dicho, de las instituciones en funcio- namiento  (Vida Política, en la terminología  de la escuela  de Prelot), pongámosle luego a las instituciones el motor temporal y ya estamos en la Historia.

                 Por supuesto, la Historia  nunca perderá de vista ese indi- viduo, único, con  nombre  y apellido, que  asume "a su manera" siempre el rol que el juego de las instituciones  le tiene pre- determinado; individuo único que para el politólogo estará fue- ra de su campo de estudio.

     

                 Una cosa es San Martín capitán  del ejército español, otra es pasajero de la George Canning, otra es jefe del regimiento de  Granaderos, otra jefe del ejército del norte, otra, Gobernador de Cuyo, otra, Protector del Perú, otra, simple ciudadano retirado de la vida política.

                 La persona, se sabe, será  siempre la misma, los roles no, el comporta-  miento del  personaje, en  cada  caso, depende, por cierto, de lo que es él mismo pero también  depende de su rol, que necesariamente  debo  conocer si quiero comprender cada comportamiento ¿Se tiene esto claro en las narracio- nes escolares siempre?

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    0-B       "Lo Histórico" y la Historiografía

      

                 La palabra  Historia  en castellano, como en casi todas las lenguas modernas, quiere decir  dos cosas: acaecimiento y, tam- bién, conocimiento de ese acaecimiento.

     

                 Los romanos distinguían, en cambio, entre  res gestae  e historia rerum gestarum,o sea "las hazañas" y la narración de dichas hazañas; paralelamen- te los griegos utilizaban ta ellhnika e istoria

                 En castellano los eruditos hablan entonces de historiografía para refe-  rirse a la narración, a la ciencia  que estudia el acaecer (la terminología fue creada en italiano por Croce) y "lo histórico" (por lo menos lo hace su ideador, Luis Aznar)

                 La lengua es sabia y a la vez avara y si ella no creó dos palabras dis- tintas es porque no se hace necesario: en la exposición se nota claramente, casi siempre, a qué nos estamos refiriendo  cuando usamos la palabra histo- ria, de  ahí  que rara vez en la práctica se utilice la terminología creada por los eruditos.

     

    _________________________________________________________________________________r.pca  2000

     

    0-B-0     La realidad histórica

     

                 Allí donde los hombres crearon cultura, allí está el campo de estudio  del historiador. A eso lo llamamos la realidad his- tórica, técnicamente, "lo histórico".

                 La convención establece que la Historia (lo histórico) tie- ne como  escenario todo lo acaecido  durante el período  que se extiende desde que se inventó la escritura hasta nuestros días, lo anterior es la Prehistoria.

                 El campo de la Prehistoria ha sido explorado por los inves- tigadores  muy recientemente, hace poco más de ciento cincuenta años. Es la Antropología, ciencia mucho más joven que la Histo- ria (Historiografía), la que  se ha ocupado de indagar  en este ámbito.

                 En  realidad, se trata de una división artificial. El campo de estudio es todo uno. 

     

                 Los antropólogos hoy se introducen hasta en la Edad Media Europea y con sus técnicas arqueológicas  incursionan en sus basureros y cementerios para saber  qué comían, cómo vivían, cuán bien estaban alimentados. Antropólogos hay ya que usan sus afinadas técnicas para estudiar la propia  sociedad ac- tual, superponiendo  su campo  de estudio al de la Sociología y superando a esta Ciencia en muchos aspectos.

     

                 División  un tanto  arbitraria entre Prehistoria e Historia es  aquella que establece como hito la invención de la escritu- ra.

     Grandes avances,por cierto, en la historia de la humanidad co- mo son la invención del lenguaje,el dominio de la producción de fuego, la aparición del sentimiento religioso, la invención del arco y la flecha, el logro de la supremacía sobre todas las es- pecies vivientes del planeta, las ciudades, la domesticación de plantas  y animales, la aparición  del Estado, del capital, del sistema  impositivo, del sedentarismo, del dintel,se produjeron antes de la invención de la escritura y es harto discutible que ésta  haya  tenido  más importancia que todos y cada uno de los avances anteriormente enunciados. 

     

                 Ya Voltaire en el siglo XVIII prestaba atención a este desmedro y decía que un tonto recitaba en latín sentencias que no entendía y le daban el tí- tulo de doctor, mientras que nadie honraba al que había inventado el reloj. Y mucho antes que Voltaire los sofistas, un Protágoras, por ejemplo, ya va- loraban las manualidades.

     

                 No olvidemos  que el historiador  es un intelectual, la es- critura es su herramienta de trabajo  imprescindible  y, tiende  - no debería ser así -  a valorar menos los avances que les son de lejano trato en su vida profesional.¿Cuánto tiempo pasó has- ta que el historiador se decidió a valorizar -  sin haberlo he- cho todavía como  corresponde  -  la invención del tornillo du- rante el período alejandrino?

                 ¿Cómo determinamos que el hombre ha pasado  a ser hombre  -  campo de estudio  de la historia  -  y ha dejado de ser un ani- mal?¿Cómo se define claramente una cosa y la otra? ¿Cuál el ám- bito  geográfico  sobre el que va a  establecer sus límites el historiador cuando estudia?  ¿Cuál tiempo está dentro de su ju- risdicción?Son las preguntas a que habremos de responder a con- tinuación.

     

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    0-B-0-0   Límites espaciales

     

                 Los límites espaciales que debemos abordar resultan claros: allí donde se han establecido  comunidades humanas, ahí está el espacio que debe estudiar el historiador.

                 Sin embargo, en la práctica, determinarlo  no es tan senci-  llo. El Estado moderno tiene límites precisos que señala en los mapas y amojona  en el terreno. Gran parte de la superficie del planeta está ocupada por el hombre. Ese es un criterio europeo-occidental  y bien de nuestros días y que  se ha expandido  por todo el mundo.

                 Es difícil determinar, en cambio,el "territorio" de los nó- mades y, aun sin serlo, en el África al sud del Sahara, donde a raíz de la casi inexistencia  de humus la agricultura es itine- rante,los territorios ocupados y sus límites son asimismo siem- pre difusos e imprecisos, tanto en lo que  se refiere a la pro- piedad de la tierra individual   -   concepción europea que les es extraña  -   cuanto en lo que límite preciso entre los Esta- dos, por  poderosos  que éstos  hubieran podido  llegar a ser y efectivamente lo fueron.

                 Las apariencias a veces engañan. Inmensos desiertos que pa- recen vacíos ecuménicos tienen, en realidad, vigorosas rutas de comunicación cuya importancia es en muchos casos superior,desde el punto de vista  comercial, que la que se observa en territo- torios más generosos.

     

                 Tal el caso del Sahara: todavía en las primeras décadas del siglo pasa- do (el lector no se habrá dejado influir por ficticias celebraciones y tie- ne en claro  que todavía, en el año 2000, estoy escribiendo en el siglo XX) estaba  surcado por rutas comerciales enormemente más activas que las de la feracísima Pampa Húmeda contemporánea.

                

                 El mar y el océano pueden también representar "vacíos", pe- ro que a veces  son aparentes. Siempre hay que leer con extre- mo cuidado la Historia en el mapa.

     

                 Tal el caso del Pacífico, inmenso, superior  en tamaño a todos los con- tinentes sumados,parece infranqueable: no lo fue en absoluto para los poli- nesios que durante los últimos dos mil años, por lo menos, tejieron sutiles y cambiantes vías de comunicación  con sus piraguas de balancín. El Medite- rráneo, por su parte, fuera de la navegación  costera, fue en su interior y hasta el siglo XVIII de nuestra era, para los barcos, un "desierto" induda-  blemente menos franqueable que el Sahara.

     

     

                 La relación constante con un medio geográfico determinado puede llegar hasta a modificar somáticamente a los hombres.

     

                 El hombre ocupa la superficie terrestre, repito. En los úl- timos tiempos,empero, la situación se ha alterado un tanto. Es que ha aparecido la tercera dimensión.

     

                 Y no sólo porque en el caso de la aviación establece rutas de comunica-  ción que nos obliga por primera vez en la Historia en pensar en tercera di- mensión lo que el hombre "pisa",sino también en casos como de la sonda rusa Mir que aloja en el espacio,girando alrededor de la tierra, a una comunidad de hombres durante meses; hacerlo permanente será el próximo paso: ¿qué di- ferencia puede haber con el establecimiento de los conquistadores que vení- an de España en Lima (1535)?

                 Bajo la superficie  del Mar Rojo, a cien metros  de profundidad en una burbuja debajo de una campana, trabajan  científicos, lo mismo en otros lu- gares del planeta; otro caso de tercera dimensión.              Desde  tiempos  remotos  se cultiva y las terrazas de cultivo ya son un avance significativo, creado por los agricultores  de distintos lugares del planeta, no necesitamos pensar estrictamente en tercera dimensión en cuanto un plano sustituye al otro pero actualmente en Japón se cultiva bajo tierra con un sistema como los edificios  de propiedad horizontal, en este caso de superficies superpuestas debemos pensar que es otro  fenómeno de  organiza- ción del espacio en tercera dimensión propio de nuestros tiempos. Y así.

     

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    0-B-0-1   Límites temporales 

     

                 Ya he marcado que es arbitraria la división entre Prehisto- ria e Historia.  Se ha colocado el hito más importante no allí donde  se produjeron  los mayores cambios;  tal elección tiene también un origen histórico.

                 En efecto,se estudiaba la Historia desde Grecia, que el Re- nacimiento elevó a la categoría de verdadero mito; luego se in- corporaron otros pueblos cuyas escrituras se logran traducir.

                 Conjuntamente, en la segunda mitad del siglo pasado,se des- cubre el mundo maravilloso de la Prehistoria y, entonces,se de- cide hacer la división, más bien con el criterio de discriminar entre  lo que sabemos desde hace mucho tiempo de lo que estamos aprendiendo ahora. Construcción sobre arena, como se ve.

                 Con todo,no estamos aquí para hacer correcciones, la perio- dización en uso será la que utilicemos;de hecho la historia,la- tu sensu, comienza  con la aparición del hombre pero, como digo en otro lugar, lo que se sabe al presente nos dice muy poco to- davía del mundo espiritual del hombre del Paleolítico Inferior, mundo espiritual que es la salsa de la Historiografía.

                 Al hacer un repaso de los contenidos que se ven en los cin- co  años de Escuela Secundaria se remarcarán los valores predo- minantes de cada período.

     

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    0-B-0-2   Límite de lo humano 

     

                 Que el hombre  crea cultura  y el animal no, parece  ser la diferenciación  más clara  entre  una cosa y la otra. Mas no es siempre fácil hacer la discriminación cuando  debemos  estudiar a través de  restos óseos o  herramientas, de las cuales habría que determinar cuáles realmente son expresión de cultura.

                 Parecería lo más criterioso establecer que el hombre es ple namente tal cuando adquiere en el dominio del lenguaje,cosa que nos diferencia indudablemente de los animales.

                 Ocurre,empero, que resulta difícil determinarlo en la prác- tica.

                 Si queremos precisar  la diferencia con los seres vivientes actuales, debemos hacerlo con el chimpancé   -  el único animal capaz de sostenernos la mirada, dicen  -  el más cercano a nos-  otros. Los chimpancés no hablan, el hombre sí. Cuando empezamos a explorar a través del tiempo,la contraposición no aparece tan nítida.

     

                 Makinistian, (El Proceso de Hominización. Los primeros pasos de la evo- lución humana. Estado actual de la cuestión  Rosario[Rep. Argentina] Edito- rial Fundación Ross, 1992); cuenta que recientemente en Israel,en 1989, ar- queólogos israelíes y franceses han encontrado un antiguo esqueleto de hom- bre de Neanderthal  que presenta el hueso hioides (citado siempre en Lengua como único caso de triptongo ioi en castellano).

                 El hueso hioides  -  descubierto  en su momento por Goethe, dicen, y el único que no se articula con ningún otro hueso leí alguna vez   -  sirve de inserción  para los músculos  que operan  en el habla. La antigüedad de los restos se remontaría a 200.000 años y ello  probaría que los neanderthalen- ses,o algunos de ellos,eran más evolucionados de lo que se creía hasta aho- ra.

                 Existe en el cerebro humano un área motora  del habla: es el centro de Broca, ubicado en el lóbulo frontal. Como el cráneo se moldea en el cerebro la tarea es buscar cómo está desarrollado  el centro de Broca en restos más primitivos aún; parecería así que el uso del lenguaje es todavía anterior a lo dicho pero los estudios,al presente, no son seguros dado el aplastamien- to con que suelen llegar a nosotros estos restos fósiles. Técnicas más evo- luciadas, esperemos, permitirán estudiarlos mejor.

                 Quizá lo más criterioso,lo más preciso a determinar, sea establecer que lo humano está  cuando se tiene capacidad de fabricar herramientas  con he- rramientas. Hay muchos animales  que usan herramientas  -  incluso pájaros, como  ocurre con el pinzón  de las Islas Galápagos   -  pero ni siquiera el chimpancé  es capaz de fabricar herramientas con herramientas, ni aunque se lo induzca a ello.

                 Si consultamos com los etólogos, ellos nos dan alguna orientación. Dice Eric Fabricius (La Conducta de los animales  Buenos Aires,Eudeba, 1977, pá- gina 7):

                 "En realidad, hay muy pocas dudas de que el animal carece de conciencia de sus actos. Un ave que construye  por primera vez  su nido no puede saber que  el huevo  requiere  determinada temperatura"... Determinación precisa, contundente: la diferencia con el hombre  es abismal, clara, indudable, mas ¿qué ocurre  en la mente de un chimpancé  cuando recorre un kilómetro  para buscar  ramitas, corta varias (ya hay previsión) y las  coloca  al lado del hormiguero, las va introduciendo  en él y, a medida  que las va gastando va tomando las otras que había preparado. (el pluscuamperfecto se usa para dar idea de anterioridad mediata con respecto a un hecho pasado,dice Samuel Gi- li y Gaya, Curso Superior del Sintaxis Española, parágrafo 126: en buen ro- mance, significa aquí previsión)?

                 La etología es una disciplina nueva,nacida durante el siglo XX a partir de los trabajos de Lorenz en Austria y también del holandés Tinbergen, pro- fesor de Zoología Experinental de la Universida de Leyden.

     

                       "Lorenz presentó su teoría en el trabajo  Der Kumpan in der Umwelt des Vogels. Esta obra se publicó en 1935, y poor ese motivo puede considerarse ese año como el que marca el comienzo de la etología."  (Fabricius, Eric  La conducta ... pág. 14)

     

                 Parece ser que también aquí se cumple un fenómeno ineluctable, común  a nuestra época, y es que pronto  aparece la especialización. Autores como el citado Fabricius o como J. D. Carthy (La Conducta de los Animales  Barcelo- na, Salvat, 1971) parecen hallarse cómodos estudiando  la conducta de aque- llos animales  que tienen el cerebro  menos desarrollado y cuando incursio-nan sobre los mamíferos no llegan a los monos antropomorfos;  casi que como que eso está ya a mitad de camino de la Antropología. En cambio, en el otro extremo, especialistas  como Jane Goodall, se han especializado en estudiar la conducta de los chimpancés, al punto de que esta investigadora se ha pa-  sado la mayor parte de su vida conviviendo con éstos.

     

                 Si decimos que la diferencia entre el hombre y el animal es tá en la capacidad de fabricar herramientas con herramientas,la antigüedad del hombre se remonta a 2.400.000 años. En África se ubica, continente del que no salió en los primeros 2.000.000 de años, o poco menos.

     

                 Yo he adoptado aquí un criterio, uno entre  los muchos propuestos, para discriminar cuándo aparece lo humano que resulta relativamente verificable. Uno de los tantos y tal vez no el más ´"humano".

     

                 Así se iniciaría el  Paleolítico Inferior; hacia el  -100.000 empezaría  el  Paleolítico Medio,  cuando se domina el fuego y más tarde  aparecen los primeros enterramientos.

     

                 Con todo, para un historiador, la cosa ya tiene sabor a lo suyo con el Paleolítico Superior(hacia el -35.000) cuando con la invención de armas co- mo la lanzadera y luego el arco-flecha enriquece  su dieta  y se convierte, ciertamente, en el rey de la creación, capaz asimismo  de registrar por es- crito  los ciclos  de la luna, y de venus (-17.000), de domesticar el perro (-15.000), y de pintar, magníficamente (Altamira-12.000).

                 Por otra parte, el hombre histórico (post-escritura) convivió solamente con primitivos   -  primitivos en cuanto a técnica, Chapman ha podido decir que el mundo espiritual de los indios onas es más rico que el nuestro - con primitivos del  Paleolítico Superior, los otros estaban extinguidos ya: por lo tanto,en cuanto estudiosos de la Historia,entiendo que más allá del -30. 000 o del -35.000  el campo de estudio se nos hace más difuso y menos inte- resante.De ningún modo nos debemos plantar en la invención de la escritura.

     

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    0-B-1     La investigación histórica

     

                 Si la Historia es una Ciencia tendrá, como todas, un objeto y un método. "Ciencia es una economía de pensar" dice Cohen. La Historia, como toda Ciencia, debe tener mecanismos de verifica- ción puesto que no hay Ciencia sin verificación. Y deberá enun- ciar leyes. ¿Deberá enunciar leyes? 

                 Decía Aristóteles que no puede haber Ciencia de lo particu- lar, que sólo  puede haberla de lo general. O, elevado a la ca- tegoría de lo absoluto,el positivismo del siglo XX dirá que ha- brá Ciencia en cuanto haya ley y hasta a la causalidad le niega categoría científica.

                 Comte, es  decir, el positivismo, no renegará  de la Histo- ria, dirá sí que tiene leyes tan seguras como las de la Física; hay que  encontrarlas, dirá. Él mismo  fue uno de los creadores de una Ciencia, la  Sociología, a la que  denominó  "Física So- cial": el  nombre  es toda una definición, mejor, todo una pre- tensión, una promesa.

                 Al margen de lo que nos cuenten los filósofos,los historia- dores, digamos para no confundirnos, los mejores historiadores, trabajan atendiendo siempre ciertas regularidades. "Generaliza- ciones relativas" dirá  algún metodólogo (Huizinga). Sin embar- go, será la Historia la disciplina que más preste atención a lo individual, a lo único, a lo que no se repite.

     

                 Miremos lo que  ocurre  en gramática y en ortografía. Se nos enuncian, normas, leyes,es decir,principios generales que luego se aplican a cada ca- so particular. Antes de b y p se escribe m y no n. No es posible  la excep- ción. La ley tiene aquí valor absoluto.

                 Antes de e y de i se escribe  c y no z, se nos dirá luego. Cierto, ex- cepto  zig-zag, eczema y enzima. Tres excepciones en todo un idioma, no es- tá mal; en otros casos, las excepciones abundan, a veces  se llega al punto de que nos preguntamos si tiene sentido enunciar la ley.

                 Conjugación de los verbos. Los regulares se conjugan siempre igual. Pe- ro hay irregulares, hay toda una constelación de irregulares que se compor- tan distinto a los regulares pero iguales entre ellos.Hay otros que se cor- tan solos. Y están los defectivos.

                 Lo histórico presenta un panorama similar,seguramente con mayores irre- gularidades todavía, y,cuando miramos cualquier proceso histórico con lupa, la cantidad de comportamientos que son incomparables, que son irreductibles a un modelo son tantos que nos abruman.

     

                 La historia  acaecida (lo histórico), he dicho más arriba, ocurre y tan pronto ocurre, "se desrealiza".

     

                 El lector gusta mucho  de los presocráticos.  Ensaye el método de Herá- clito; mejor, de su discípulo  Cratilo, y terminará demostrando que los he- chos históricos, en realidad, no ocurrieron nunca. 

     

                 Quedan huellas  a través de las cuales  el historiador va a investigar; conocimiento indirecto, que le dicen.

                 El historiador publicará una obra que finalmente consultará un lector.

                 Empecemos, pues, por la otra punta del ovillo.

     

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    0-B-1-0  Los límites del saber del lector 

     

                 Un mismo libro,un mismo texto, tiene distintos significados según sea el lector que reciba el mensaje.

                 En primer lugar está lo afectivo.Si el lector estima lo que está leyendo, todas  las puertas están abiertas. (Remito lo que se dice en el Anexo 1 acerca del dominio afectivo-volitivo).

     

                 Mira y López dice que la mayoría de los estudiantes de secundaria estu- dian las materias como algo extraño a ellos. Está el mundo del estudiante y está lo que estudia que no pertenece a su mundo.

     

                 Está el dominio  de la técnica  de lectura; Ortega ha dicho que la mayoría  de los seres humanos  pasan la vista por lo ne- gro, pero que leer, leer en profundidad lo hacen muy pocos: con seguridad exagera  en las cifras pero no en el diagnóstico. Por lo pronto, si el lector se queda en [A,1], aunque pretenda com- pensar   -  no hay tal   -  con el enorme esfuerzo de memorizar hasta cosas nimias,no arriba a nada. Todo debe ser traducido[A, 2,1]; hay que terminar en [A,4,3] para poder estar satisfechos: [A,5] y [A,6] (mejor, [A,6] y [A,5], en ese orden) fluyen solos luego. En el Anexo 1  explicado esto está.

     

                 Hugo Lamónica  recientemente en un programa de televisión explicaba có- mo, en el mundo actual, hay que hacer una investigación  minuciosa y eficaz de los mercados y ya nada puede dejarse librado a la improvisación.

                 Comparaba Lamónica  con lo que le sucede  al aprendiz de tenista que se enoja cuando el profesor le corrige la forma como él toma la raqueta: total la pelota cruza la red y  pica en el campo contrario. Sin embargo, más tar- de, cuando hace caso a las indicaciones  del profesor, advertirá con satis-facción que con menos esfuerzo tiene mayor rendimiento:la pelota pasó siem- pre, pero no es lo mismo.

                 El trabajo intelectual tiene similares características.

     

                 En todos los tiempos ha habido autores  que se han preocupado por indi- carnos desde detalles  como de dónde tiene que provenir  la luz que se pro- yecta sobre el libro  hasta de los intervalos  dedicados a ejercicios físi- cos; o sea, higiene del estudio.  Esto desde el viejo y un tanto ceremonio- so  -  estilo de época  -  venerable Arte de Estudiar de Rubió y Bellvé, de principios  de siglo, hasta trabajos más sistematizados como Cómo estudiar, Cómo aprender de nuestro conocido Mira y López.

                 El estudiante de Bachillerato, y el universitario también, muchas veces está ya en "la alta competencia" pero no ha corregido cosas tan elementales como los defectos en tomar la raqueta.

     

                 Ocurre que en la escuela no se aprende todo, tampoco.

     

                 Siempre cité como ejemplo de lector serio a alguien que desde hace años conocemos  por la radio y la televisión, Antonio Carrizo.  Si la mayoría de los que tienen un micrófono en la mano tuvieran su cultura, seguramente los medios masivos de comunicación serían un poderoso auxiliar de la escuela.              No hizo Carrizo más que séptimo grado (sexto, en la nomenclatura de su época). Ha leído muchísimo  en su vida y, como además sabe hacerlo, aprove- cha lo que lee. Su base de primaria seguramente fue muy buena y su caso de- bería hacernos reflexionar  acerca  de si aquellos maestros, tan criticados por los teóricos  de la educación hoy, no trabajaban mejor. Es una cuestión de efectividades conducentes. Personalmente estoy persuadido de que sí.

     

                 ¿Para qué sirve la escuela,pues? Bueno,por mucho que se ha- yan criticado  -   y haya motivos para hacerlo  -   los progra- mas escolares, ellos nos dan una base de conocimientos  mínimos de la mayor parte de las materias; cosa harto importante, sobre todo acerca de aquellos temas sobre los que,al elegir luego uno una especialidad de estudio, jamás podremos volver a ver.

                

                 El autodidacta, en cambio, tiene enormes lagunas en cosas elementales: el primer autor del que leí está reivindicación del sistema escolar fue Ma- nuel Gálvez en su biografía (novela, en realidad) de Sarmiento, a propósito  precisamente de la educación que había recibido  el biografiado: "dígase lo que se quiera del actual sistema escolar." reivindica Gálvez. A pesar de la enorme decadencia en que ha caído el referido sistema escolar desde que Gál vez escribiera, lo suyo sigue vigente.

     

                 Un antiguo  colega, profesor de Química, el  Dr. Cayo, gran conocedor de su profesión, decía que en el bachillerato, en to- das las materias, debería haber una primera  unidad que hablara de la filosofía de la ciencia  que se iba a estudiar durante el año.

                 De hecho, es verdad, tal filosofía está  implícita y muchos estudiantes la perciben a medida que trabajan  en sus materias, otros hay, por cierto, que se quedan  en la mera  repetición de cosas  con lo cual no aprovechan  lo más valioso que la escuela puede darles.

                 La reflexión a la que vengo invitando desde el comienzo del Anexo 0  habrá de coadyuvar a este mayor aprovechamiento, esti- mo.

                 Es importante también precisar  qué contenidos  domino. Por ello en este Anexo 0  (exactamente en 0-B-0-3) hago una apreta-dísima síntesis  de lo visto  hasta ahora  de la Historia de la Humanidad, que servirá de repaso. Es mucho menos  que lo que el lector sin duda conoce, pero que sirve para ubicar lo que vaya- mos a estudiar en lo sucesivo en el todo, en otras palabras,co- locar un elemento en un todo gigantesco, colocar un [A,4,1]  en [A,4,3], tarea que debe realizarse siempre, no importa la esca- la en la que nos instalemos.

     

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    0-B-1-1   Los límites del saber del historiador 

     

                 "Tneta Fronein ","pensad en mortal","tú no eres dios, no pue- des saberlo todo",aconseja a los historiadores Henri Irenée Ma- rrou en su libro  El Conocimiento Histórico. E insiste en ello. Evidentemente,cuando se publica una monografía, son más los te- mas que quedan para investigar y surgidos de la propia investi-  gación, que los efectivamente investigados; dicho he.

     

                 Gustavo Adolfo Becquer en la Introducción a sus Leyendas, se lamenta de que bullan en su mente mucho más abundantes ideas  que las que podrá siste- matizar en vida y que está  resignado de que habrá  de irse  con ellas a la tumba. Lo que ocurre en la creación literaria,ocurre también en la investi- tigación histórica.

     

                 El lector,cuando consulta un libro de Historia, nunca debe olvidar esto,si quiere aprovechar la lectura: de ahí que no to- do lo que se lee,nunca, tiene el mismo valor en una monografía, mucho  menos en un manual. Y sin embargo, ¡cuánto se aprende de algunos autores que constantemente nos están marcando el límite de su conocimiento!

                 ¿Cuánto sabe, hasta dónde sabe  el historiador cuyos libros leemos?

                 A veces expresa el saber de un momento,hasta que nuevas in- vestigaciones  suelen  mostrar  hoy que es incorrecto lo que se sostenía hasta ayer. Sucede muchas veces.

                 El lector habrá de pasar  por muchas referencias históricas que hago yo aquí. Piense que todo lo que digo lo he leído algún día en algún lugar. Lo más común posiblemente sea que haya leí-  do lo mismo en distintas épocas y lugares;ello no garantiza mu- cho. Bien, puede ocurrir que hoy los historiadores lo expliquen de otra manera, porque  ha avanzado la investigación, porque el autor que yo leí no estaba actualizado -  y el leer a varios no asegura nada  porque las versiones erróneas se proyectan en ra- cimo, nos enseñan los metodólogos especializados en el Medioevo cuando hacen la crítica interna de testimonios de la época -  o simplemente porque el mismo  estaba equivocado. Sería sumamente provechoso pues que, cuando tenga versión actualizada o simple- mente corregida, me la hiciera saber.

     

                 Piénsese, por ejemplo, lo que se enseñaba acerca de la antigüedad de la cultura amorrea,en la Mesopotamia (la de Hamurabi).Todavía historias de Me- dio Oriente de mediados del siglo XX  ubicaban  el imperio amorreo, de vida muy breve, hacia el 2.200; el buen manual de Podestá Costa, prestigioso li- bro de consulta de mediados del siglo XX  (Podestá Costa, L. A.  El Antiguo Oriente Buenos Aires Kraft, 1948, página 116), lo ubicaba entre los siglos -XXII y -XXI (-2123\2.081). Los investigadores finalmente lo ubicaban en el siglo -XVIII.

     

                 Más frecuente  es que ciertos  libros que al historiador le hubieran sido útiles leer  antes de  escribir su obra, terminan siendo leídos por el mismo luego de haber publicado lo suyo.

     

                 Hay muchas causas que provocan esto. No se puede saber todo, las guías bibliográficas  nunca son satisfactorias  ni completas, nos enseña  Malclés en su libro  La Bibliografía (Eudeba). Generalmente no se tiene todo el ma- terial a mano;es posible que a medida que se cargue en Internet no sólo las relaciones de los libros sino también los textos íntegros, las nuevas gene- raciones tengan mejor acceso a la bibliografía.

     

                 A veces el error no parece tener justificación,es el especialista quien  se equivoca en su propia especialidad.

     

                 A veces los errores son conceptuales y hacen a la esencia del problema.

     

                 Hay errores que no encajan  en la lógica de la obra y pueden atribuirse a distracción; ¿cuántas veces  no nos ocurre que por decir una cosa decimos otra?

     

                 Ferninand Braudel se atreve a trabajar con escalas  (5*, Anexo 3) prác- ticamente inmanejables por investigador alguno, de ahí errores que aparecen aquí y allá; inevitable.

                 A veces el autor no ha encontrado la palabra adecuada o copia la inade- cuada y ello puede desconcertar al lector.

     

                 No podemos tomar al pie de la letra lo que digo aquí;debería confirmar- se con lecturas más completas  sobre el tema pero no es aceptable decir,sin más, que en América existía también trigo por una referencia textual que no puede  ser confiable, ni aceptable  al pie de la letra, por lo que acabo de explicar.

                 A veces es el estilo el que traiciona al autor, hasta quizá alguna vez también pudiera llegar a ocurrir que hubiera menosprecio del saber de quien habrá de leer lo escrito.

                 Esto el  lector  lo entenderá muy bien, se suele dar hoy en televisión. Allí aparecen a veces catedráticos universitarios,investigadores de ciertas áreas, acostumbrados a dirigirse a un público circunscripto del que, se sa- be, tiene el dominio, o está en vías de tenerlo, sólo en esa área. Esos es- pecialistas, expuestos a hablar  por televisión, no advierten que entre los telespectadores  hay de todo, mechan  afirmaciones "suficientes" y erróneas pero ahora no pasarán para todas las personas como monedas de buena ley.

     

                       Puede darse que un afamado filósofo extranjero se esté dirigiendo a un grupo de empresa-  rios pero la conferencia se pasará por televisión; hay que tener muchísimo cuidado con la tec- nología moderna. Una cita en griego da tono, sin duda, los empresarios  no suelen ser especia- listas en griego y, por lo tanto,habrá de pasar desapercibido, seguramente también, el que au- tor de la frase haya sido San Lucas y no San Pablo. Y así.

     

                 En algunos casos los errores pueden provenir en que el historiador ten- ga demasiada propensión a generalizar,de la extrapolación [A,2,3] nacen los errores.

                 Puede darse que el autor europeo se refiere a  Historia Argentina  ante un auditorio europeo,y pueden pasar datos incorrectos, supuestos, quizá in- ventados; hasta puede ocurrir que el que habla o escribe suponga que en di- cho país la gente todavía no ha aprendido a leer y a escribir; no será pre- cisamente éste el caso del autor que paso a comentar, claro.

     

                 Narradores hay de historia además,de otra, escasa o ninguna valía y ti- pología  distinta, quienes nos presentan  también errores. Allí las razones pueden ser muy otras, las tipologías a las que me refiero  pueden variar al infinito.  "Nada hay más extraño  que un propósito humano",  dijo Napoleón, que conocía bastante del corazón del hombre. 

     

                 La mayor parte de las lecturas incorrectas que desorienten al lector no son responsabilidad  del autor; puede que no lo sea ni en un 10%. Desde que el autor  escribe  hasta  que el lector lee intervienen muchas manos, si se trata de una traducción, más manos.

     

                 Por otra parte, ¿no nos ocurre a veces que no leemos lo que no queremos leer?

     

                 Quede  como conclusión  para el lector que la letra impresa no es infalible,que errare humanum est, y que, reitero,desde el momento en que el autor gesta  su obra hasta el momento  que el lector lee, la cosa ha pasado por muchas manos; cualquier error en cualquiera o cualesquiera  de sus etapas  queda reflejado en la presentación final.

                

                 Obras de divulgación  escritas por autores  que no conocen mucho o bien  buscan el impacto, están llenas de errores que desorientan, no, por cierto, al estudiante formado,quien muy bien sabe que los marcianos no construyeron ni el templo  egipcio de Abu Simbel, ni la "pista de aterrizaje"  nazca, ni templos mayas.

     

    _________________________________________________________________________________rpca  2000

     

    0-B-1-1-0 Aparición de nuevas técnicas     

     

                 Nuevas técnicas  han permitido el acceso de documentos que se consideraban perdidos o que, aún teniéndolos delante, resul- taban de difícil interpretación.

                 La historigrafía medieval, por ejemplo, se enriqueció enor- mente cuando se descubrieron los palimsestos y la manera de le- erlos.

     

                 En la Edad Media el pergamino era escaso;  se quejaba ya de su carestía el célebre autor de la vida de San Millán,San Braulio(+ 650), ilustre obis- po de Zaragoza y discípulo de San Isidoro de Sevilla; tal nos cuenta  en un recentísimo libro  el Padre Zacarías García Villada  (Metodología y Crítica Históricas, Barcelona, Gili, 1921, pág. 218).En tal situación los monjes en los monasterios  habrán de borrar los antiguos textos y volverán a escribir  sobre ellos. A través de los razos X  - descubiertos por Roetgen en 1895  - pudo rescatarse la primitiva escritura y así usufructuar de dos documentos, en vez de uno; los primeros palimsestos (del latín palim, de nuevo)  habían sido descubiertos cien años antes de que apareciera la técnica de los rayos X.

                 Reflexionemos:los rayos X permitirán leer "de corrido" los palimsestos, una gran  conquista; cien años más tarde se les hará tomografía computada a las momias egipcias, nos informa nuestro estimado colega el Dr. Eduardo Ci- chero. 

     

                 En los viejos  manuales  que se dedicaban  al estudio de la cultura Ma- ya, de mi época de estudiante universitario, como el de Morley -  en reali- dad, una monumental monografía  -  no aparece el nombre  de ningún político ni dignatario de las distintas ciudades que fundó este pueblo.

     

                 La investigación se fue afinando, científicos de la Univer- sidad  de Leningrado, computadora mediante, descifraron  su es- critura  -  no hay que olvidar que, a diferencia de la escritu- ra  jeroglífica o de la cuneiforme, los estudiosos  no tuvieron ninguna versión bilingüe que sirviera de punto de apoyo - y hoy hasta  en los programas de televisión, no obstante la liviandad  con que suelen ser tratados allí estos temas, se dan nombres de reyes-sacerdotes  de Copán o de Yachilán  con la misma  soltura con la que nuestros estudiantes pueden identificar a los perso- najes que condujeron la revolución de Mayo (aquí).

                 Algunos de nosotros hemos enseñado en el profesorado duran- te años.

     

                 "Por años" dirán quienes ostenten rica cultura televisiva.

                 No es de desear, empero, que ese lenguaje llegue a penetrar en nuestras aulas ni en los  medios masivos  de comunicación. Como que tampoco penetren expresiones como "en un momento volvemos", "te ves muy bien", "mañana estoy viajando", ni tampoco  que usen el potencial simple como comodín en vez del potencial compuesto, del futuro  imperfecto y del futuro perfecto del indi- cativo; del presente, del pretérito perfecto, del pretérito imperfecto, del pretérito pluscuamperfecto, del futuro imperfecto y del futuro perfecto del subjuntivo: todo muy común sí en las malas traducciones de la televisión.

     

                 Decía que en el Profesorado hemos enseñado que en el glorio so reinado de Luis XIV   -   glorioso en cuanto al brillo de la Corte y el prestigio  exterior  puesto que Vauban, otrora brazo derecho del rey y responsable  de las famosas fortalezas rasan- tes, ahora apartado de él,a principios del siglo XVIII pudo con razón llegar a afirmar  en lo que se reputa  el primer libro de Economía Política publicado, que el rey de los franceses reina- ba sobre hombres que en su mayoría arrastraban un nivel de vida económico miserable  -  años extremadamente fríos hicieron fra- casar  las cosechas en el norte de Francia, produciendo las te- rribles hambrunas de 1664, 1697, de 1709.

                 Bien. Hace unos años  Emmanual Le Roy Ladurie dio a conocer su  Histoire du Climat depuis l'An Mil  Paris Flammarion, 1983.  2v. Dice Le Roi Ladurie que,en primer lugar, inviernos más frí- os de lo normal hasta de 3,8º C.promedio no comprometen las co- sechas; al contrario, suele ocurrir que sean más abundantes. En el Mediterráneo, por su parte, aclara, suele ser la sequía y no la mayor o menor temperatura  la responsable del fracaso de las cosechas. Lo que hace podrir  las cosechas son en el norte  los inviernos húmedos: hete aquí  que cuando las famosas  hambrunas referidas,hubo cosechas que no pudieron ser muy distintas a las normales puesto que la temperatura media anual no bajó de 1ºC.; ocurrió sí que luego  de cosechado  el grano sucedió un período inusualmente lluvioso y húmedo que la pudrió,provocado ello por el cambio de rumbo de la corriente del Golfo. ¡Todo esto demos- trado  por el análisis  con técnicas modernas de las estalacti- tas, una gota por año, matemáticamente! Y dice el autor,que es- tudia los últimos mil años,que la técnica es absolutamente con- fiable para estudiar los últimos dos mil años.

     

                 Y una referencia  final a  Le Roi Ladurie. Luego de demostrarnos lo que nos enseña nos hace una reflexión: que hay una cantidad de variables que no han sido estudiadas,que hoy las técnicas agrícolas y el tipo de grano,enor-  memente evolucionados, son relativamente uniformes en la región pero que,en aquella época,se usaban técnicas muy primitivas y distintas y granos varia- dos y que está por hacerse todavía el estudio monográfico serio que nos in- dique qué otros factores pueden haber coadyuvado a las referidas crisis.              Hace también un catálogo de afirmaciones aventuradas  sobre migraciones producidas por cambios de clima, aceptadas por numerosos historiadores pero que, en realidad,nadie ha demostrado hasta ahora. Le Roi Ladurie, historia- dor de raza, nos  está diciendo: cuando no tengo pruebas, como  historiador no debo afirmar nada jamás, aunque fuere y es legítimo soltar las hipótesis que buenamente se nos viniere al magín.

     

                 Piénsese en Antropología cuánto se avanzó en la datación de los restos extraídos de las excavaciones cuando se idearon sis- temas como el dendrítico, el del carbono 14, el de torio-iridio y el del potasio argón.

     

    _________________________________________________________________________________rpc,a  2000

                    

    0-B-1-1-1 El "olvido" de lo que se sabe

     

                 Pensará el lector que el conocimiento histórico es acumula- tivo y lo  que se llega a  investigar y saber nunca será "desa- prendido": verdad de a puño pero hasta determinado punto.

                 Cuando algún  investigador  toma el tema, no ocurre siempre que esté al día de todo lo que se sabe. Los libros de Metodolo- gía Histórica  se muestran severísimos con quienes no agotan la etapa bibliográfica en la investigación,la primera del proceso; dicen y con razón que de otro modo,a menudo,correremos el ries-  go de volver a inventar la pólvora.

                 La realidad transita muchas veces inevitablemente por otros carriles.

                 A esta altura invito al lector a repasar el ítem9* del ane- xo 3.

     

                 Aquí y allá, constantemente, se nos presentan casos de autores, algunos de enorme y bien fundamentado prestigio, que escriben  sin haber consultado  trabajos valiosos publicados con anterioridad.  Si el campo a investigar es muy amplio, tanto en cuanto al espacio  cuanto al tema, las inevitables fa- lencias aparecerán ahora con persistente goteo 10*.

                 ¡Cuánto placer sentimos cuando Braudel en su El Mediterráneo y el Mundo Mediterráneo en la Época de Felipe II  (en su edición de 1949 y lo justifi- ca por la guerra y sus secuelas, claro; está la de 1966,modificado el libro en más de mitad, pero que no he leído) nos da la lista de libros y archivos consultados y luego lista de libros y archivos que debieron ser consultados y no lo fueron! ¡Cuanto nos desorientan, en cambio, quienes [A,4,2,2] citan libros que no leyeron y archivos que no fueron consultados y,hasta en algún extremo, rarísimo y en su momento sonado caso, archivos que no existen!

                 Ocurre, simplemente, que es materialmente imposible conocer todo lo que se ha publicado, y aunque se tenga acceso a una bibliografía  amplísima, lo que realmente  hay tiempo humano  para leer es desesperadamente escaso,  ún poniendo en favor del investigador el que, con su experiencia y dominio del tema, con sólo echar un vistazo al índice discierne lo que vale la pena. Si llevamos el escrúpulo de que ninguna lectura importante quede pendiente an- tes de escribir, entonces no publicaremos nunca.

                 Marrou enseñaba  que tener la capacidad de pensar sin tener la decisión de publicarlo equivale a no haber pensado nunca.

     

     

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    0-B-1-1-2 Las especializaciones      

     

                 Es difícil  para un investigador  estar al día en lo que se sabe,no solamente en su disciplina, sino también en su especia- lización. Ni qué habrar de la imposibilidad  de estar al día en Ciencias aledañas a la Historia,cuyos logros son tan útiles pa- ra comprenderla.

                 De ahí que se impone la especialización.

                 Ya medio siglo ha, en el viejo Manual de Wilson, La Cultura Egipcia, advertía al lector que la Egiptología   -   especiali- zación dentro de la Historia   -   no podía ser abarcada por un solo  investigador, y que de ahí la inevitable aparición de los especialistas en Derecho Egipcio, en Religión Egipcia, etc.

                 Ocurre en todas las disciplinas.

                 Los filósofos de la Ciencia se encuentran,a su vez, con si-  milar problema, coadyuvante y más grave si se quiere:tienen que filosofar sobre  el estado actual  de una ciencia y les es cada vez más difícil estar al día del estado de las investigaciones, más aún, a veces entender.

                 Hoy es imposible, por lo tanto, que la humanidad pueda pro- ducir  otro hombre  como Aristóteles, mejor dicho, que asuma el papel de Aristóteles en su época y siglos posteriores.

                 Es  por eso  que  quien se dedica a cualquier especialidad, pronto advierte  en sus  colegas estas deficiencias: cuando las investigaciones de los  tales pasa  a los monografías y luego a los manuales,aparecen estas lagunas que son inevitables y huma- nas.Y así adquiere toda su dimensión la advertencia de Einstein en el sentido de que todos somos ignorantes de cosas distintas. De ahí  que el primer rasgo que distingue al científico de raza es la humildad.

     

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    0-B-1-1-3 La barrera del idioma             

                

                 Cualquiera sea tema que investigue el historiador, se topa- rá con la muralla de documentos  y libros escritos en un idioma que no domina o no conoce. Por eso es que los libros que hablan de  Metodología de la Investigación Histórica tratan largamente el tema.

     

                 Por ejemplo la muy difundida  Introducción al Estudio de la Historia de Bauer. Allí enumera,según las especialidad que el historiador elija,la can- tidad de idiomas que debe conocer para poder investigar; Valdeavellanos, su traductor al castellano,agrega que si investiga España Medieval debería sa- ber además árabe.

                 Sentados detrás de un escritorio y puestos a escribir, a menudo se sue- ña. Si hacemos cuenta,habría que dedicar una vida a estudiar esos idiomas y otra para hacer las investigaciones: limitación importante es no dominar la lengua a que se refiere  -  por ejemplo, un medievalista no sólo deberá sa- ber latín sino latín decadente y medieval   -  pero la realidad generalmen- te nos muestra otra cosa. Sánchez Albornoz,maestro de Valdeavellanos y, sin duda el más grande medievalista español que ha existido, deploraba en clase no haber tenido tiempo  de aprender árabe (lo suyo, sin duda, era un exceso de modestia: sabía árabe,seguramente deploraba no tener un mayor dominio de esa lengua, lo que no es o mismo).

                 El árbol se ve por los frutos y la barrera se advierte constantemente.

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    0-B-2     La investigación de los no especialistas

     

                 Decía Bloch que un día se vio a Richard Simon proteger a unos infelices víctimas  de una absurda acusación de herejía y concluye  nuestro autor que la honestidad  científica del autor no le permitía aceptar una impostura en la vida diaria.  Podríamos agregar que la honestidad científica hace que un investigador  busque la verdad en su campo y la misma conducta asuma cuando trabaja  en otras disciplinas; ocurre casi siempre. No siempre. 

     

                 Así podemos decir que la Historia se ha enriquecido con el aporte de científicos de otras áreas. Al fin y al cabo, en sen- tido  lato, el  método (19*) es todo uno, si bien cada  Ciencia construye el suyo propio. Ya he hecho referencia a esto en 0-A.

     

                 En todo caso, el peligro puede fincar en que se pretenda subordinar el método histórico al de otra disciplina.

     

                 Hay otra Historia paralela escrita por no especialistas  -  que a veces ostentan también título universitario   -  pero ello no impide que, sin cu- rarse  mucho ni poco de qué cosas es el método histórico, enfoquen la tarea como  mero ejercicio  literario, o, a veces, asumen características peores.

                

                 Esto parece constituir un mal universal; así leemos en Marrou (Marrou, H.I. Comment Comprendre le métier d'Historien, en: Samaran, Charles  L'His- toire et ses Méthodes Bruges, Encyclopédie de la Pléiade, 1961),págs. 1537\ 1538: 

                 ..."la historia científica,rigurosa, no está representada en la cultura de nuestro tiempo. Su lugar está ocupado, las más de las veces, [pág. 1358] por sus caricaturas: sea una vulgarización, orientada a lo patético, en ma- nos de empresarios  sin talento ni competencia, sea, y es todavía peor, una propaganda  polémica  al servicio de un gobierno o partido, para quienes la historia  no es más que un pretexto, una excrecencia destinada a satisfacer las pasiones del momento." "Has dicho, Sancho, mil sentencias en el círculo de breves palabras", podríamos agregar parafraseando a Cervantes...  

     

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    0-B-3       Los pasos de la investigación 

     

                 Toda  investigación histórica  se comunica a través de una Monografía.

                 Esto está prolijamente desarrollado en el  Anexo 4 y al tal remito al lector.

                 El lector  acaba de terminar de leer dicho  Anexo  y vuelve ahora a esta página.

                 De hecho, las monografías pueden abarcar campos muy limita- dos, tanto en espacio cuanto al tiempo; en cuanto el tema fuere muy extenso  habrían de surgir la dificultad que exceden la ca- pacidad de un solo investigador.  De ahí que se proclame la ne- cesidad del trabajo en equipo,más fácil de sustentar en las pa- labras que en la práctica, por cierto.             

                 Es teniendo como base las monografías que se publican luego un Manual; lo que en  Historia se llama manual en las ciencias duras se llaman tratados.

                 Utilizando estos manuales se elabora luego el  Manual Esco- lar.  Es una tarea muy delicada elaborar un manual escolar, en el país los hay de calidad.

                 Ensayo   -  en Historia, también hay ensayos literarios que caen fuera de nuestro campo  -,  ensayo es una exposición libre sobre  un tema  cualquiera, que no presenta aparato erudito. Se trata  de uno de las formas  más difíciles de cultivar, aunque, como en todo, también hay y superabundan ensayos deplorables.

     

                 Cuando Claudio Sánchez Albornoz publica su España, un Enigma Histórico  dice que ha citado durante toda su vida y que,ahora no lo va a hacer, pues- to que el lector puede remitirse  a alguna de sus obras  en las que siempre estará la cita correcta. Técnicamente España,... sería un ensayo, de acuer- do con lo que hemos explicado, si damos por incluido el aparato erudito,es- taríamos ante un manual pero la suyo es una obra de tesis. La clasificación suena aquí un poco forzada; ocurre que,en realidad, toda clasificación tie- ne más bien una función didáctica; digamos que el genio no se somete a nin- guna regla y que él mismo las crea.

                 El genio y el bruto,dicen, por opuestas razones, no respetan la ley si- no que  crean su propia ley. El drama del género humano, en todo caso, con- siste en que excesiva cantidad de escribidores, a través de los siglos, se han creído genio.

     

     

                 Se ha explicado ya que el historiador reconstruye el pasado en base de restos, estrictamente testimonios.

                 Cómo y por qué peregrinos caminos  los testimonios han lle- gado hasta nosotros  constituyen  un campo de investigación tan apasionante como el de la propia Historia que nos revelan.

     

                 Los Estados han tratado siempre de preservar  testimonios y tradiciones de los pueblos, ya desde la biblioteca  de Assurbanipal, en la antigua Asi- ria (pueblo  que no se dedicaba solamente a sacar los ojos de los prisione- ros, como se quiere creer a partir de la observación de sus bajorrelieves)

     

                 Y está el  azar y está la  catástrofe como factores que in- fluyen en la transmisión de los testimonios.

                 Se advierte que la calidad de los testimonios que llegan a nuestras  manos, que perduran, dependen  tanto del azar como de otros factores. Los climáticos no son los de menor envergadura.

     

                 Azar y catástrofe suelen ser factores que destuyen testimonios,pero mu-  chas veces suelen preservarlos.

     

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    0-B-3-0   Exposición final

     

                 Al cabo de la elaboración  mental, el autor presentará  por escrito, ordenadamente, sus conclusiones. En las monografías es mucho más lo que fatalmente queda afuera  -  temas para futuras investigaciones  -  que lo que se incluye. Dicho.

     

                 Aconseja H. I. Marrou en  El conocimiento Histórico  que en el momento de escribir el historiador esté con la mente despejada y con buena disposi-  ción,a fin de que su prose expresa lo más fielmente posible su mensaje. Por lo menos "con esta lengua exigente que es la nuestra." Otras son menos exi-  gentes ...

     

                 No siempre el autor está en condiciones de publicar lo que desea,existen limitaciones de distinta índole, algunas muy bur- das.

     

                 Por ejemplo, cuando Diderot publicó La Enciclopedia  tuvo agrias dispu- tas con su editor cuantas veces, por su cuenta, podó lo que estimó demasia- do comprometedor. De muchos libros quizá nunca sepamos,empezando por la En- ciclopedia mencionada,las mutilaciones  que sufrieron antes  de salir de la imprenta; quedan registradas sí a veces las que hace el Estado en tanto hu- bo control, o sea, lo más burdo.

     

                 A veces las obras no salen bien por problema de tiempo,sobre todo cuan-  do los plazos de entrega apremian. 

                 En otro plano, alguna vez Ortega escribió que el público a veces no sa- be que el autor  terminó  de prisa  un artículo para una revista para tener efectivo  para comprar en la verdulería (en rigor, para que su mujer compre en la  verdulería, mentalidad  de sociedad y de época); una exageración sin duda, pero que debe revestir algún punto de verdad en algunos casos. 

                 Cuando el tiempo apremia, las cosas no suelen salir bien. Gruesos erro- res en ciertas  publicaciones no pueden tener otra explicación; una pena. A menudo no es que el autor se equivocó, los errores provienen de la prisa de la edición. A esto ya me he referido; es muy posible que el problema resida  en que las editoriales aún no han aprendido a situar los términos de diálo- go con los autores en los puntos adecuados.

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    0-B-4     Los "contenidos" en el bachillerato. Falencias             

                                                                                                                                                                                 Cuando hacemos una revisión de todo lo que se ve en cinco años de bachillerato se hace evidente que, generalmente, no ha quedado clara una línea argumental.

                 Al concluir, tenemos  temas  bastante  fijados y también la conciencia de importantes vacíos.La Edad Media,en general, sue- le ser el período del que el estudiante suele quedarle menos ní tida su línea argumental.

     

                 Las razones son varias. En primer lugar, en cualquier plan de estudios va junto con Edad Antigua: el campo resulta demasiado vasto  -  lo que pro- vocará que, a menudo, concluya  siendo basto  -  como para poder estudiarlo todo bien y, además, con calendarios escolares  imprecisos y que no se cum- plen  tampoco; la Edad Media  suele ser la víctima más frecuente de podas y mutilaciones.

                 Por otra parte están los manuales. No es tarea sencilla escribir un ma- nual escolar. Es difícil,por no decir imposible, que un autor domine campos tan amplios y, generalmente, no son medievalistas.

     

                 Hay otra razón  de más peso: nuestros  programas  escolares fueron copiados, o poco menos,en el siglo pasado de Europa,par- ticularmente de Francia y de Inglaterra y estos países glorifi-  caron su pasado,ignorando la poca entidad, a escala tanto euro- pea como planetaria, que tenían esos Estados  -  mejor preesta- dos  -  durante la Edad Media.

     

                 Se entenderá explicándolo de otra manera:si yo estoy estudiando el apa- rato circulatorio y he analizado  prolijamente  los vasos capilares  de los dedos de los pies y de los que irrigan el riñón  pero no tengo  idea de que  existan  siquiera  el corazón o la arteria  femoral, ¡cuán confusa idea del aparato circulatorio habré de tener al final! Y eso no se arregla con estu- diar más munuciosamente o no los vasos capilares referidos.

                 En otras palabras, deberíamos atrevernos a dejar de ser prisioneros del provincialismo  intelectual  de los historiadores europeos, mejor dicho, de los europeos occidentales y pasar a dar más trascendencia  a lo que fue más trascendente en cada época y no exagerar la importancia  del pasado de paí- ses que, al cabo de los siglos sí pasaron a ser el motor de la historia.¿No queda mucha gente, todavía, acaso, que cuando estudiaba  compró la "derrota de la Invencible" como prueba de la superioridad inglesa,ignorando que, an- tes y después de la derrota, España era en el siglo XVI la superpotencia de Europa e Inglaterra  apenas un Estado  de segundo o tercer orden?  Pues eso equivaldría  a contar la historia  del siglo XX diciendo la "superpotencia" Vietnam obligó a la superpotencia Estados Unidos a abandonar su territorio, simplemente por el hecho de que en el siglo XXV  Vietnam  llegare a consti- tuirse en la  mayor potencia  de la tierra. Reivindicación retroactiva, que le dicen; "anacronismo psicológico,el más insidioso de todos los anacronis- mos" definirá en esta línea argumental Lucien Febvre.

     

                 Es posible que en el curso del siglo XXI   -  o del XXII  -  se produzca  una modificación  de los contenidos de Historia de nuestras Escuelas Secundarias. No se saldrá de la  confusión ni de la dispersión de esfuerzos mientras ello no ocurra y se  se- guirán malgastando energías.También puede ocurrir que al Bachi- llerato  se le cambie el nombre por  Polimodal  y se inicie más tarde.

                 Otra de las razones  por las cuales no queda clara la línea argumental es porque en los contenidos no se respetan las esca- las (10*, anexo 3),mejor dicho, el paso [A,4,2] de una escala a otra.

     

                 El concepto de  escala  está tomado de la Geografía y los geógrafos la aplican bien.No es posible ni se le va a ocurrir a nadie presentar a un es- tudiante un plano del barrio de San Telmo y luego pasar, abruptamente, a un mapa de América: faltan las escalas intermedias y al estudiante le será im- posible relacionar[A,4,2; A,4,3] una cosa con la otra. En esto, como en al- gunos otros aspectos,la enseñanza de la Historia está a algunos años-luz de otras Ciencias Sociales, en este caso, la Geografía.

     

                 Otra razón y manifestación también de  provincialismo es la de sobrevalorar cuanto de Grecia y Roma proviniere, considerán-  selo como modelo y como "lo nuestro" por excelencia.

     

                 Grecia, por ejemplo, habrá aportado mucho en materia de Fi- losofía,muy poco en términos de instituciones las, que, sin em- bargo, se siguen desmenuzando en las escuelas con prescindencia de otras sociedades importantes.

                 No aparecen  claras  las razones por las que se solía estu- diar al dedillo la mitología griega entre nosotros y ni una pa- labra de la riquísima Mitología Guaraní.

     

                 En cierta medida  todos somos herederos del Renacimiento. Entonces Eu- ropa supuso que en Grecia y Roma había empezado todo lo que merecía ser co- nocido. Con el agregado de Egipto y otras culturas investigadas  por el eu- ropeos durante el siglo XIX, ese es  el parámetro  de nuestros programas. Y eso que ya en el siglo XVIII  hombres como Voltaire reaccionan y se empeñan en reivindicar el estudio de China, por ejemplo (una China, por otra parte, que  Voltaire no se curaba de estudiar, sino que la imaginaba según a él le convenía).

     

                 No se crea que este provincialismo  es patrimonio exclusivo de Occidente. Nada  de eso. Al contrario, puede que la Cultura Occidental, en toda  la  Historia de la Humanidad, haya sido y sea actualmente  la comunidad histórica  más abierta, la comu- nidad histórica que menos peque de provincialismo.Es de preten- der que dicho provincialismo se reduzca a cero, simplemente.

                 La historiografía oficial de casi todos los pueblos cuentan su pasado apelando  a toda clase de distorsiones, falsificacio- nes, ocultamientos, hasta fraudes, por razones religiosas, cul- turales, "patrióticas" o lo que fuere.

     

                 Bernard Lewis escribió un libro, La Historia Recordada, Rescatada, In- ventada, producto de una serie de conferencias pronunciadas en la Universi- dad Yeshiva de Nueva York en 1974, que más tarde publicó el FCE.

                 Profundo conocedor de la historia de Medio Oriente, hace el seguimiento de la evolución  de la concepción  historiográfica  de algunos hechos de la Historia y las  celebraciones  que  conmemoran dichas gestas, antes días de ayuno, hoy días de celebración cívica, acota. Da múltiples ejemplos.

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    Prof. Ruben P. Cano   

    ___________________________________________________________Buenos Aires, 13 de marzo de 2000

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    0-B-5    Resumen de los contenidos de Historia Universal                                                                      

             (a la fecha, esta parte estß a·n inconclusa)

                                                                  

                 Ensayemos un brevísimo resumen de la Historia de la Humani- dad vista hasta ahora.

                 La Historia  de la Humanidad  ha sido dividida tradicional- mente  en dos grandes períodos: la Historia  propiamente dicha, que aparece con la invención de la escritura, hace algo así co- mo  seis mil años, y la Prehistoria que abarca desde la apari- ción del hombre sobre la tierra hasta la invención de la escri- tura.

     

              Prehistoria

     

                 Se entiende que los prehistoriadores han periodizado tenien  do en cuenta el "desarrollo de las potencias"(anexo 3, 7*), los historiadores  según  hechos políticos. Queda en claro una gran incongruencia,puesto que cualquier clasificación debe partir de un criterio único, no de dos. Así está establecido y a ello nos ajustaremos, pues.

                 He explicado  ya qué características discriminatorias hemos buscado para determinar el comienzo de la existencia del hombre sobre la tierra.   Iniciado hace 2.400.000 años, en África, casi con seguridad en Tanzania, demoró  unos 2.000.000 de años en salir del conti- nente.

                 Hasta el año -9.000, que es cuando el hombre  aprende a do- mesticar plantas y animales, se extiende el Paleolítico o anti-gua Edad de Piedra, por ser este material el más usado para fa- bricar herramientas (o,lo más probable,el más perdurable, pues-to que todo lo que hubiera fabricado de fibra vegetal, madera o cuero o  hasta de hueso se ha descompuesto). Solamente habrá de tallar  la piedra, durante el Neolítico, en cambio, aprenderá a pulirla.

       Ya es común dividir el propio  Paleolítico en tres subperío- dos bien diferenciados por sus características.

     

                 Paleolítico Inferior

     

                 Los primeros  milenios presentan una situación que no habrá de repetirse.

                 En efecto, hay varias líneas  de evolución que coexisten, a veces, en este largo período. La mayor parte de ellas se extin- guió, seguramente  porque, teniendo  una dieta muy limitada, al cambiar las condiciones climáticas y, por ende, la alimentación disponible, esas  criaturas no encontraron  respuestas  ante el nuevo reto, llegaron  a un umbral (Anexo 3, 38*) para ellos in- franqueable.Ocurría ello generalmente cuando se trataba de ali- mentación reducida a unos pocos productos como ser granos, nue- ces.

     

                 La mayor o menor posibilidad de subsistir como especie se comprende mejor si reflexionamos acerca de cómo se da el fenómeno entre los animales. El caballo es exigente en cuanto  a su alimentación y  restringidos son los ambientes  en los que puede sobrevivir; se dice que, si no hubiera sido que el hombre lo domesticó  -  es decir, lo preservó  -  se hubiera extinguido, cosa que le ha ocurrido a tantas especies. En cambio,la rata y la cucaracha tienen tal versatilidad,tal capacidad de adaptación, que es muy difícil que ante un cambio de las condiciones ambientales  no encuentren  alguna manera de readaptarse y subsistir.Cucarachas y hormigas sobreviven hasta a una ex- plosión atómica. El hombre actual  se parece más a la rata y a la cucaracha que al caballo  porque tiene la herramienta de adaptación más versátil con-  cebida por la naturaleza, su inteligencia.

     

                 Durante este largo período el hombre subsiste como granívo- ro y, muy generalmente,como carroñero. Está muy lejos de ser el "rey de la creación" cómo sí lo será durante el Paleolítico Su-perior.

                 Es omnívoro mas se alimenta a menudo de las sobras que que- dan de los animales  cazados  por los felinos, ante la falta de otras posibilidades  de subsistencia. Puede parecernos chocante y hasta humillante la forma como se alimentaban de nuestros ta- tarabuelos, sin embargo debemos considerar  que, mientras no se extinguieran  ni los mamíferos carniceros  ni los rumiantes sus víctimas  -  anótese, rumiante, carne rica en proteínas   -, la dieta estaba  asegurada y sabemos, porque  los observamos hasta hoy,que los grandes carniceros regulan muy bien la reproducción  de la especie  como para  que la mesa  esté siempre tendida sin que falte en ella comida nunca. Claro, hoy ya no vamos a buscar para alimentarnos de lo que ellos no comen sino que vamos a bus carlos en safaris fotográficos muy bien pagos. 

     

                 Se entiende: durante el larguísimo período,incluso prehumano, en el que se alimentó de granos,desarrolló la aptitud de tomar con delicadeza con los dedos, los que estaban ocultos y resultaban  inaccesibles  para el resto de los animales; ahora va a buscar los recovecos de los huesos de los animales  muertos por los felinos y a los que éstos  con sus garras no tienen acceso. Por ello se dice que en esta etapa el hombre es carroñero, como los son los buitres hoy, por ejemplo.

                 Es el hombre un ser indefenso; una de las explicaciones que se da de su posición erecta   -  antinatural, su columna vertebral fue diseñada para un cuadrúpedo, no para un bípedo y la frecuentes hernias de disco de que pade- cen los humanos y que no conocen otros mamíferos son prueba de ello   -  es la de la continua vigilancia en que debían estar, en las desoladas  sabanas donde consumían  sus granos. Es esa la posición que hoy adoptan los indivi- duos que ejercen la vigilancia entre los cinocéfalos,monos que, aunque des- de el punto de vista biológico están más alejados del hombre que el orangu-   tán o el gibón, sin embargo viven en un ambiente  similar al que rodeaba  a nuestros ancestros; allí donde  había  cesado la protección de la selva que había desaparecido con los cambios climáticos.

     

                 A fines del Paleolítico Inferior(200.000) tenemos datos in- dudables  de que ya usa  un lenguaje articulado y concluye este subperíodo cuando el hombre aprende a dominar el fuego, hace de esto unos 100.000 años.

                 Si se  quiere  ser más exigente para concederle el rango de "humano" a un antecesor nuestro, un criterio estaría en la po- sesión, en la adquisición de un lenguaje articulado.

     

              Paleolítico Medio

     

                 Hay inventos e inventos.La invención de la bombilla de pla- ta probablemente haya revolucionado poco  el arte de tomar mate y su influencia sobre la Historia de la Humanidad no se ha sido decisiva, por cierto. Otra cosa  es el fuego, o mejor dicho, la invención de un sistema para producir fuego cuando uno lo quie- re o lo necesita:se trata de uno de esos inventos que abren to- do mundo de posibilidades, que sirve de base a toda una conste-  lación de inventos posteriores en la Historia  de la Humanidad. El hombre  ha estado  estudiando  pacientemente la naturaleza y ahora va a empezar a aprender a dominarla, en serio. A eso se llama historia del progreso técnico.

                 Ocurrió más  tarde lo mismo  con la domesticación de anima- les, posteriormente  con la rueda, muy luego  con la escritura, unos cuatro milenios después con el tornillo (piénsese que has- ta la hélice es heredera suyo), luego también con la electrici- dad; muy  posiblemente vaya a significar  algo parecido para el futuro la computadora.        

     

                 La invención del mecanismo para producir y conservar el fuego cambió la vida del hombre. Podrá calentarse en invierno,podrá tener luz de noche,ahu- yentará a otros animales,permitirá la cocción de los alimentos, con lo cual la dieta se amplía  -  parece ser  que el apéndice intestinal, por ello muy grande entonces, tenía por función procesar el alimento crudo  -   facilita la socialización pues la familia se reúne alrededor de la hoguera.

     

                 Durante el Paleolítico Medio,se da otro paso decisivo;o di- gamos expresándonos  con  más precisión, tenemos registrada tal cosa. Alimen  y Steve en su  Prehistoria (Ediciones  siglo XXI) juzgan que ello "es testimonio del más asombroso salto adelante de la evolución, tanto física como mental" desde  que el hombre se  pusiera en posición bípeda: se trata de la aparición de los enterratorios.

         

                 La más  antigua  tumba humana ha sido registrada en la cueva de Yeshik-Tash, en Uzbekistan, descubierta en 1939. Se trata de un niño de unos quin- ce años enterrado junto con cabezas de cabra cuyos cuernos se dirigen a él; data de unos 65.000 años. ¿Comienzo del sentimiento religioso? ¿Comienzo de la toma de conciencia  de que no se comprende  el más allá y la decisión de "hacer algo" como compensación o por impotencia? Imposible saberlo. Pudiera  que no tuviera otro significado que la práctica nuestra  de llevar flores a los muertos; no hay cómo comprobarlo, tampoco que tenga otros o más comple- jos significados.

                 Pero es claro  que ya hay una actitud ante la muerte. Smirnov dice que significa la victoria del hombre sobre la muerte.  Me parece que no es así. Ni siquiera creo que piense realmente eso; para mí está rindiendo tributo a la mentalidad de una sociedad que adopta poses  materialistas (y que, en el fondo,es profundamente religiosa).No hay tal triunfo. Lo más que puede sig- nificar es que el hombre ha adquirido conciencia de su impotencia,de su in- comprensión ante el misterio de la muerte. Ningún animal, ni por asomo, es- tá ni cerca de este nivel.

                 En este punto ya tenemos la sensación que el hombre del Paleolítico Me- dio es uno de nosotros; recordemos además que ya había alcanzado la capaci- dad de usar el lenguaje desde el -200.000, por lo menos. 

     

                 A esta altura invito al lector a hacer un alto antes de seguir y repa- sar.

                 Decimos que la diferencia  entre el hombre y el animal consiste en que éste  es creador  de cultura. A pesar de la complejidad a la que ha llegado la sociedad actual, estimo que  dentro  del concepto cultura se puede hacer una clasificación válida para todos los tiempos: está por un lado lo marca- damente espiritual, el arte por ejemplo, Las Meninas de Velázquez o una Po- lonesa de Chopin,o Violeta de Alcides; las propias predicaciones del Pastor Giménez. Por el otro está el invento del alternador  para el automóvil o el del sacacorchos, lo predominantemente  técnico. El hombre de pluma  pensará que el primero es más válido. ¿Es así? ¿Cómo verificarlo?

                 Meditemos  que esta clasificación  ya cabe en lo que hemos visto hasta ahora  (hasta el -35.000): la adquisición  del lenguaje, el enterrar  a los muertos se ubican en el primer grupo; el convertir una piedra en herramien- ta, el dominio del fuego, están en el segundo grupo.

     

                 Paleolítico Superior

     

                 Ahora el hombre  dará  un paso decisivo. Decisivo comparado con el mundo  en el que se estaba  pero son  muchos y sucesivos los pasos "decisivos" dados  por el género humano y, llegado el caso, cada uno se nos antoja más decisivo que el anterior.

     

                 Si nos decidimos  a retroceder y mucho, diríamos  que más  decisivo fue cuando nuestros abuelos tomaron la posición erecta o cuando  nuestros tata- rabuelos presimios empezaron a ubicar sus dos ojos  en el mismo plano, per- mitiendo así la visión estereoscópica, rarísima en el reino animal.

     

                 Hasta el ahora el hombre había usado armas arrojadizas. Eso el gorila también lo hace.Puede que en el Paleolítico Medio ha- ya usado la jabalina,casi con seguridad sí en los últimos tiem- pos.

                 Con la  llegada  del Paleolítico Superior, hace unos 35.000 años,ideará la lanzadera (llamada también propulsor) que exten- derá la capacidad de su brazo para impulsar jabalinas,ahora ne- cesariamente  más pequeñas, ya "flechas". Un paso inmediato ha- brá de ser la invención genial del arco; esto  representará una revolución gigantesca. ¿Cómo,por Dios, Darwin pudo haber escri- to alguna vez   -  por lo menos así lo dice Lucas Bridges en su El Último Confín de la Tierra - que los onas constituían el es- labón perdido entre el hombre y el mono si observó, como no pu- do menos  que  observar, que conocían el arco y la flecha, que, por otra parte, habían usado sus hermanos ingleses hasta ayer?

                 Semejante arma le dio al hombre posibilidad de encarar ade- más la caza mayor, los grandes cuadrúpedos rumiantes, es decir, generosos proveedores de proteínas ahora,algunos de los cuales, en el período, siguiente, en el Neolítico, domesticará.

     

                 La conjunción arco flecha tendrá larga vigencia y,muchas veces, la usa- rá el hombre contra sí mismo, es decir,en sus "guerras civiles" (usando tal denominación para todo conflicto de hombres contra hombres,no "contra" ani- males)

                 Tan persistente es el uso del arco y la flecha que todavía en 1346, en la batalla de Crecy  (comienzos de la Guerra de los Cien Años) los arqueros ingleses definen la acción sobre los pesados caballeros franceses cubiertos por sus aparatosas armaduras. Y todavía en 1415 la situación,poco más o me- nos,habrá de repetirse en Azincourt. Y todavía en el siglo XVI son temibles los arqueros ingleses en el campo de batalla.  

     

                 Representantes  del Paleolítico Superior  ya llegan a nues- tros días. Todo  pueblo "primitivo" descubierto y estudiado por los europeos desde el siglo XV en el que se expanden por el mun do, está ya  en este período. No han perdurado los del Paleolí- tico Medio; incluso los  australoides de Australia, los bosqui-  manos del sur de África, o yaganes y alacalufes catalogados por su bagaje técnico como muy primitivos, ya son hombres del Pale- olítico Superior.

     

                 Todo esto dicho así tiene un valor relativo. Cuando el científico estu- dia cualquiera de estos pueblos y empieza a analizar cómo se utiliza el es- casísimo bagaje instrumental de que se dispone, quédase  asombrado de a qué extremos de aprovechamiento e ingenio puede llegarse: deben tener razón los que sostienen  -  la verificación de esto es muy difícil, por otra parte  -  que la inteligencia humano, en los últimos cien mil años, no se ha desarro- llado mayormente, lo que sí se ha desarrollado es lo que esa inteligencia a ido elaborando, ha ido acumulando y apoyando una creación cultural sobre la anterior.

     

                 En virtud de la escala utilizada  en esta exposición  no podemos entrar en detalles sobre los diversos usos, aplicaciones y derivaciones del arco y la flecha. No sé si algún  prehistoriador se ha dedicado a hacer un releva-   miento exhaustivo en todo el planeta tierra. 

                 Consignaremos, simplemente, que el medio llevó al hombre a ir haciendo constantemente  readaptaciones. Lo supremo que he encontrado es un registro del siglo XVI -  cuando las armas de fuego le hacían ya fortísima competen- cia  -  cuando  arqueros  ingleses era capaces, disparando desde doscientos metros, de atravesar 52 milímetros una encina. 

                 Como  ocurre  con todo, se mutiplican  las derivaciones y adaptaciones. Los españoles que conquistaron América rehuían recalar  en las Antillas Me- nores, en esa época  en proceso de conquista  por parte de los indios cari- bes, los que, copiando la técnica  de los ofidios, envenenaban sus flechas, claro está que en este caso para eliminar a sus enemigos(a buen seguro, di- cho sea  de paso, si hubiera habido oro en las Antillas Menores no hubieran pasado de largo los hispanos).

                 De tal forma  en el bosque  la flecha abandonará la forma puntiaguda y adoptará la de medialuna,para que los pájaros, objetos de caza,se desangren pronto  por el gran tajo producido y caigan al suelo  no lejos del cazador; además,no siendo puntiaguda, no se queda la flecha clavada entre las ramas. Hasta tendrá uso recreativo: Lucas Bridges  nos cuenta que los indios  onas gozaban sobremanera disparando de noche flechas  -  sin punta, obvio  -  y con fuego  en la parte delantera. ¡Cómo le atrae el fuego a los primitivos de todos los tiempos!

     

                       A los primitivos actuales también nos atrae el fuego sobremanera y eso lo pudimos adver- tir a través de la magia de la televisión el año anterior, cuando, celebrando  un presunto fin de milenio  el 31 de diciembre de 1999, en todo el planeta  las multitudes quedaban subyugadas por los fuegos de artificio. ¡Cuanto no habrá de ocurrir cuando a fines del 2000 termine el milenio en serio!

                

                 Párrafo aparte  merecerían  otras armas inventadas  alguna vez en áreas circunscriptas  y no difundidas como lo fue el arco. Los australoides desa- rrollaron, por ejemplo, el bumerang, el sueño  de todo cazador, que el pro- yectil retorne cuando yerro, que la presa caiga también cerca de mí en caso de acertar; recuérdese que no se conoce todavía la "producción en serie",el arma arrojadiza  debe ser recuperada, la sociedad del derroche es apenas de ayer. 

                 En el sur de América del Sur se desarrollaron las boleadoras   -  en el siglo pasado nuestros indios pampas  las tenían de diversos tipos, cada uno especializada  para cada cosa  -  y de uso localizado; "lanza una bola per- dida y, si lo alcanza sin vida, es seguro que lo deja" dice Fierro del pam- pa. Alguna vez leí  -  no todo lo que se lee es cierto  -   e incorporé que  fue un invento  toba; posteriormente  de los libros he rescatado que se han hallado en excavaciones de la Patagonia, correspondientes a pueblos que vi- vieron algunos miles de años antes de que existieran tobas sobre la tierra.

    Y en cuanto a la pervivencia y proyección cultural de las boleadoras,¿no se jacta todavía  Rosas poquísimo tiempo  antes de morir, desde Inglaterra, en carta a su amiga Pepita Gómez,de que es capaz de arrojan las boleadoras con tanta habilidad como en el año 33, cuando había hecho la campaña al desier- to? 

     

                 El uso  de las boleadoras  en nuestra pampa persistió muy probablemente  hasta fines  del siglo XIX, por lo menos.

     

                 En 1895 escribió Ebelot La Pampa  donde, en uno de sus capítulos, habla de la boleada de avestruces.Trascribe allí las palabras de un estanciero de Tres Arroyos que se enojaba mucho porque los gauchos  le perturbaban el ma- nejo de la majada con su costumbre de salir a bolear avestruces en la esta- ción propicia para ello, por un lado, pero por el otro, de inmediato, pasa- ba a evocar con nostalgia  sus hazañas de joven cuando participaba de aque- llas memorables boleadas de avestruces.

     

              Neolítico 

                

                 Voy a repetir lo varias veces dicho,al punto de que un lec- tor no avisado pensaría que no es de creer.  Ahora se va a pro- ducir el más gigantesco paso dado por la Historia de la Humani- dad.

                 ¿En qué  consiste este proceso de cambios? Se ha producido una crisis, estamos ante un umbral (Anexo 3, 38*), toda una ca- tarata  de transformaciones se dan, de consuno, y quienes no se pudieron adaptar,perecieron; la supervivencia del apto.

                 Alguien inventó recoger la semilla de una planta, sembrarla en la época propicia,regarla,quitarle las malezas: enorme tram- pa que se le hace a la naturaleza, brutal y desvergonzada ayuda a una planta en detrimento de las demás, dentro de un ecosiste-  ma; claro,al final para comerme yo el fruto. Nada de eso se ha- bía intentado hasta entonces.

     

                 Los pasos, en realidad, parecen haber sido,primero el desbrozamiento de las plantas  cuyas semillas recogía un pueblo nómade, luego, la irrigación, quizá empezando a través de  canales insignificantes. Cuando el sistema ad- quirió cierta complejidad y seriedad y cuando la caza cayó a pique, resultó ser negocio quedarse  todo el año junto  al cultivo, para controlar todo el proceso, hasta el de la siembra en el momento propicio.

                 Además no puedo, no debo comerme  todas las semillas, debo guardar para la siembra. Tampoco puedo comerme los vientres de los animales, debo reser- varlos para la reproducción. Otra cosa hubiera sido matar la gallina de los huevos de oro. Hay un cambio enorme en la mentalidad de aquellas criaturas, ha aparecido el capital  (producto de una abstinencia en el consumo, enseña el maestro del liberalismo, Adam Smith), fenómeno que desvela hasta hoy día  -  como dicen los chilenos  -  a los economistas, los que todavía no nos lo han explicado en forma totalmente satisfactoria. 

                 Quien quiera  aprender rudimentos de economía, la lección más elemental sí la da la sociedad Neolítica. Allí, en ciernes, está toda la compleja so- ciedad actual.

     

                 Quizá uno de los problemas que tiene la Argentina actual  -  expresado sea esto de paso  -   es que bajo una indumentaria de hombre común y corriente y con el rango de ciudadano que clara- mente definen la Constitución  y las leyes, persiste, en no po- cos miembros  de la comunidad, hombres  que no han superado aún el estadio mental del Paleolítico y el hecho  de haber ido poco o mucho a la escuela  no parece  que hubiera incidido demasiado en que esté superado o no dicho estadio mental.

                 Volvamos a lo nuestro. El hombre se hace sedentario, apare- cen las ciudades, aparece el Estado para fijar las normas a las que  deben  ajustarse los individuos y la producción, por ende, aparece el sistema impositivo; no hay Estado  sin sistema impo- sitivo; recordadlo.              Aparecen o se acentúan las jerarquías,se define con más ni- tidez el concepto de propiedad, esencialmente, el de la tierra.

     

                 La sociedad del Neolítico se parece infinitamente más a la actual que a todo lo que la precedió.

     

                 Otras virtualidades aparecen conjuntamente:el uso de la ce- rámica, que, aunque  conocido desde época remota ahora es apro- vechable. ¿Cómo un pueblo nómade va a andar con cacharros pesa-   dos encima, aunque sea capaz de fabricarlos?

     

                 También los romanos conocieron el molino de agua, pero, en una sociedad donde superabundaban los esclavos,no había interés en utilizarlo: se difun- dirá sí durante la Alta Edad Media.

                 El hombre del Paleolítico  más de una vez ideó la cerámica, posiblemen- te hasta la cocida, mas no le era rentable andar cargando encima constante- mente con los trastos mientras migraba.En economía todo es cuestión de res- petar la relación costo\beneficio: no siempre ocurre que no se conozcan las cosas.

     

                 Más definidamente  constituye  una revolución el invento de pulir la piedra que se produce también en el Neolítico: se pasa a discriminar  piedras  especiales  para cada uso. Quizá ningún pueblo  llevó  el pulido de la piedra a un virtuosismo tal como el que se alcanzó en el Imperio Incaico   -  limitados como es- taban, por otro lado, por no haber  conocido  América el hierro antes de la llegada de Colón  -  donde se llegó a fabricar bis- turíes con un filo tan delicado  que  con él se hacían trepana- ciones  craneanas, se sabe que en muchos  casos  exitosas. Hace unos años un cirujano peruano los rescató y utilizó con éxito.  

     

                 El hombre del año -20.000  estaba mucho mejor alimentado  que un obrero inglés del siglo XIX,nos lo dice Marvis Harris (Caníbales y reyes) y no hay duda de ello;  sin tener que utilizar ningún documento escrito, al antropó- logo le basta examinar  los esqueletos  de cada época y comparar [A,4,1,2]. "Pero ha querido el destino  que todo aquello acabara"  decía Fierro, refi- riéndose a otra cosa, por supuesto: anduvo el tiempo, aumentó la población, disminuyó la caza, ya no se dio tiempo a la naturaleza a  reponer la fauna. Nadie pensó en "preservar el ecosistema", como diríamos ahora. Estamos ante la escasez, estamos ante la crisis (Anexo 3, 8*).

                 Harris nos informa, tan sólo de América, hacia el año -7.000, la extin- ción de treinta y dos  géneros de animales  de gran porte, entre los cuales están caballos, bisontes gigantes, bovinos, elefantes, camellos, antílopes, cerdos, perezosos y roedores gigantes. Algunos pervivieron en el Viejo Mun- do pero de poco servía ello, por cierto, al comensal americano.

                 Muchos pueblos perecieron,otros guerrearon para disputarle al vecino el territorio de caza, se apeló al infanticidio, al canibalismo, a matar a los ancianos.

                 Podríamos enumerar una cantidad de procedimientos mediante los cuales se trató de controlar el exceso de población. Y no hay tal exceso de pobla- ción, en abstracto, lo hay dentro  de un sistema, siempre. Aún  en nuestros días se da entre pueblos contemporáneos. Emrys Jones en su Geografía Humana (Barcelona, Nueva Colección Labor, 1965, página 31) ha podido decir que zo- nas rurales  de la India y de Inglaterra tienen igual densidad de población  -  relación habitantes\kilómetro cuadrado  - pero en un caso hay que hablar de superpoblación mientras que no en el otro.

                 "Cuando hay más cantidad de bocas que las que se pueden alimentar",sue- le definirse superpoblación. Los mecanismos mediante los cuales a través de la historia  los pueblos  han enfrentado este problema pueden que provoquen asombro y estupor a nuestras comunidades opulentas.

     

                 La  Historia  es la ciencia menos apta para la generaliza- ción, sin duda, en otras palabras, es donde debe generalizarse  con mayor cuidado, con menor apresuradamiento.

                

                 Nada menos científico   -  por otra parte  -  que "poner piloto automá-  tico" y a partir de ahí explicar todo según un único cartabón (es decir,de- jar de pensar), aunque, reconozcamos, es cómodo  y permite  estar seguro. Y más de una vez os he advertido que  en la vida es más  cómodo  estar seguro que pensar.Mas ese camino puede llevarnos al extravío hasta en ciencias tan predictibles  como la  Fisica, modelo de todas  las ciencias. Reflexione el lector, por ejemplo, que un estudiante  que hubiera aprendido que "el calor dilata los cuerpos" y le diera a la ley un valor absoluto,entenderá por qué se levanta la tapa de la pava (caldera, en uruguayo) puesta al fuego, cier- tamente,pero no encontrará explicación al hecho de que una botella con agua pueda romperse en el freezer.

                 Existen infinitamente variados métodos para limitar la expansión de la población, incluso  la vida  monacal, reinventada  una y otra vez, desde la China y el Japón  hasta el mundo  de los Incas del Perú; "astucias del dia- blo" explicaban  los buenos sacerdotes españoles al ver una institución tan parecida a una suya; olvidaban  que la antigua Roma  ya conocía la institu- ción.

                

                 Aparece también en el Neolítico  la domesticación de anima-  les.

                 Alguien ideó tomar algún animal salvaje,recogerlo en un co- rral, alimentarlo  y hacerlo  reproducir. Se lo protege  de los predadores, se le garantiza la comida   -   el ganso no come lo mismo que el hombre, si no, no hubiera sido negocio  -  se tie- ne ahora la seguridad de tener la comida a mano, se ha domesti-  cado al animal, aparece  otra manifestación del capital y de la propiedad privada. Domesticación de plantas y animales  consti-  tuyen  dos de los pilares  sobre los que sustenta la revolución del Neolítico, se ha expresado ya.

                 Al fin y al cabo, después  de milenios, vuelve a producirse la situación cómoda en que quedaron los chimpancés: la comida a mano. Pero las prácticas agrícolas  serán ahora  penosas, no es lo  mismo. Y con el aumento  de la población, al cabo, habrá de volver la escasez, desesperante. Hay que volver a aguzar el in- genio para superar otro umbral 38*,mas no por nada el hombre es inventor.

                 Es ésta  una explicación didáctica: en realidad, el ingreso al Neolítico, en los distintos lugares de la tierra, no se pro- dujo mediante mecanismos calcados uno de otro: piénsese que las virtualidades del maíz no son las del arroz ni las del trigo ni las del sorgo, que el buey no es lo mismo que la llama o el re- no o la cabra.

     

                 Cuando la escasez se incrementa, el hombre del Neolítico -  Carlo Ci- polla, profesor que fue de las universidades de  Berkeley y de Turín, en su Historia Económica de la Población Mundial  pretende, estimo que con razón, que el Neolítico se extiende hasta el siglo XVIII de nuestra era -  el hom- bre del  Neolítico  dará diversas respuestas, a veces aparentemente contra- puestas a los distintos desafíos: así, los  hindúes  prohibirán matar a las vacas, pero aprovecharán al máximo su capacidad de tracción, su leche y so- bre todo sus excrementos como abono para la agricultura; los chinos, forza- dos a elegir, restringirán al máximo el ganado, pues éste  necesita pasto y consume campos que  hubiera habido  que retacear a la agricultura: el brazo del hombre  se encargará del cultivo del arroz y apelarán al excremento hu- mano como abono.

                 Es un derroche  no comer las vacas mientras  se pasa hambre, como hacen los  hindúes, han afirmado occidentales que no han comprendido el fenómeno. Josué de Castro, en su Geopolítica del Hambre, nos advierte que ello hubie- ra equivalido a matar la gallina de los huevos de oro.

     

                 El primer animal domesticado fue el perro, en el Paleolíti-  co Superior hacia el año -15.000. Auxiliar de caza, de vigilan- cia, comerá lo que hombre deja  -  el fantasma del hambre ya no rondará alrededor de él  -  y lo ayudará a cazar. La complemen- tación  entre ambos  fue perfecta y resultó ser duradera, hasta hoy.

     

                 Un olfato infinitamente más sutil que el del hombre, un oído mucho más desarrollado, aportará el perro. El sentido de la vista  es más pobre en el perro; el hombre aportará también su mayor inteligencia y su aparato técni-  co, incomparable, implacable, muy superior  a lo que cualquier animal puede exhibir frente a él. El perro se ha ganado un aliado de un poder incontras- table. El perro no disputará el alimento al hombre, comerá la carroña.

                 Cuando el hombre aprende a domesticar  otros animales  el perro se hará también  pastor; su versatilidad  resultó ser casi infinita, hoy lo tenemos hasta  controlando el tráfico de drogas o rescatando víctimas de los aludes en los Alpes.

     

                 El primer animal domesticado del  Neolítico  pareciera que fue el ganso. Por lo menos el de más fácil domesticación: habi- tuado a caminar a  campotraviesa, a alguien  se le ocurrió así atraparlo en su paso por los campamentos y, en vez  de comerlo, empezó a darle de comer: cuando pasó a reproducirse en cautive- rio,pasó a ser ya uno de nosotros. El resto es historia conoci- da.

                 Uno de los más difíciles  de domesticar  fue el caballo, de ahí que su uso fue tardío; durante milenios se aprovechó sí co- mo alimento, hasta en América, donde se extinguió sin haber si- do domesticado, como es obvio.

                 El desarrollo  del Neolítico  se imbrica ya en la historia por el arbitrario criterio, he dicho, de usar ahora otros pará- metros para periodizar: comienzo de la Historia con la escritu-  ra, divisiones de la Historia, hechos políticos y, por añadidu-  ra, hechos aldeanos de Occidente.

                 He hecho  referencia más arriba a la periodización de Carlo Cipolla. Bien.Si él considera que el Neolítico se extiende has- ta el siglo XVIII porque, argumenta, en el Neolítico  el hombre aprende a reemplazar su músculo por el del animal y en el siglo XVIII el músculo del animal por la máquina,podríamos recoger su idea y modificarla un poco: en virtud de la fabulosa revolución que se ha operado  en la  agricultura y en la ganadería  en los últimos años, sólo comparable a la del Neolítico  por su enver- gadura, hace años que les enseño a los estudiantes  que estamos en presencia de un nuevo  Neolítico,  no surgido ahora en focos no conectados sino integrados en la aldea planetaria.

     

                 Eso, por un lado. Pretender periodizar  en base a este nuevo umbral su- perado y decir que cerramos la era Neolítica y empezamos otra nueva,eso re- sulta ocioso, nada práctico en la medida que, para periodizar, es necesario que se cierre un proceso.               

                 En otras palabras, cuando  nuestros hombres de campo dicen. hoy, que la tierra no da, puede que estén ocurriendo muchas cosas: en algunos casos que muchos no han advertido que estamos en una segunda revolución  neolítica  y suponen que pueden subsistir cultivando poco menos que como sus abuelos: la realidad les está pasando por encima como cuando aparecen los primeros cul- tivadores la realidad les pasó por encima  a los meros recolectores de gra- nos.Muchos que lo han advertido tratan de actuar en consecuencia, de ahí el enorme crecimiento de la producción y de la  productividad  mundial durante la última década.

     

                 Hubo en el tránsito al Neolítico circunstancias propicias y hubo vallas, aparentemente  insalvables.  Por un misterio de la naturaleza no todo animal  ni toda planta es domesticable. ¿Qué es lo  que hace  que el burro y el caballo  sean domesticables, mientras  que la cebra, aparentemente  un caballo con rayas, es irreductible a todo intento de domesticación?

                 Ocurre lo mismo con la domesticación  de vegetales. Es inú- til   -  o lo era hasta ayer, qué  se yo los milagros que puede llegar a hacer hoy un ingeniero agrónomo   -  es inútil preten- der cosechar cardos pues no avisa cuando va a expulsar su semi- lla y la cosecha, entonces,se me escurre como el agua entre las manos; en cambio  el trigo retiene el grano hasta que yo vaya a consecharlo. En el otro extremo estaría el maíz.  Surgido quizá del tripsacum o del teocintle, hace unos nueve milenios  que el hombre ideó sembrarlo  -  valle de  Tehuacán, México  - y se ha vuelto tan perezoso, depende tanto del hombre para su conserva- ción como especie, que  ya no es capaz de  reproducirse  por sí mismo. En la naturaleza, cuando  alguien realiza el trabajo por mí persistentemente, termino olvidándome de cómo se hace.

     

                 Se entiende, la agricultura se ideó más de una vez. El maíz  fue el eje de la vida de la mayor parte de las altas culturas americanas (los mayas lo hacen un dios, el joven dios del maíz, cuyo nombre no ha llegado hasta nos- otros, dice Morley en su enjundioso,venerable aunque ya hoy superado La Ci-  vilización Maya), el arroz del Sudeste Asiático, el trigo de Egipto\Mesopo- tamia.

                 Marvin Harris (Caníbales y Reyes) observa cómo algunas culturas del Pa- cífico  no pudieron llegar a constituir Estado porque su alimentación bási- ca, la mandioca, aunque se trate ciertamente de un cultivo, es perecedera y jefes de bandas poderosos y prestigiosos, podrían haber llegado a organizar un sistema  administrativo, policial y militar, es decir, represivo, si hu- bieran tenido con qué pagarles; estaban en condiciones de exigir a los ven- cidos y a los débiles el pago de un tributo,no había bien que recaudar pues la mandioca  se descompone  con facilidad. Recaudar prisioneros de poco les servía tampoco,¿qué hacer con ellos?: no ocurrió como en África "al sur del Sahara"donde la venta de esclavos con destino a lejanos mercados aseguró al fisco pingües  ingresos a los poderosos estados que se conformaron allí du- rante los últimos dos mil años.

                 Comparad con el Egipto antiguo, donde los graneros del rey, abundantes, estaban a salvo  de la descomposición, además, por la extrema  sequedad del clima y pueden solventar los gastos de un sistema administrativo complejo y de un ejército  respetable, cuando ello  llegó a ser  necesario. El escriba egipcio  y el mandarín chino tendrán detrás de sí un sistema impositivo muy evolucionado.

                 La geografía pesó siempre  sobre  la historia. A medida que el hombre  se hizo  más poderoso, a medida  que perfeccionó sus técnicas, se fue liberando  de la tiranía del medio; hoy es ca- paz de estar establecido hasta en la Antártida. Se sabe. En los primeros tiempos el hombre vivía agobiado por el medio.

                 Esto no es un proceso evolutivo lineal, ni con mucho. Cuan- do el hombre se hizo agricultor y sedentario se topó con nuevos condicionamientos  del medio geográfico  a superar. Si no fuera que nos estamos observando a nosotros mismos,tentado estaría en desatarme en elogios, ¡qué capacidad asombrosa para superar los mas variados y tremendos umbrales a través de la Historia!

     

                 De tal guisa, y condicionado  por los distintos medios, hubo agricultu- ras y agriculturas.En las laderas de la montaña se crearon terrazas de cul- tivo, esto desde el Perú hasta Birmania.

                 Los enjambres humanos que se establecieron desde hace muchos siglos en el Sudeste Asiático tiene  dos condicionamientos  evidentes. Primero, es el Asia de los monzones: no hay otros vientos iguales sobre la tierra pues,ma- temáticamente, y con variaciones de pocos días, descargan sus lluvias sobre la región (el Himalaya es la barrera que fuerzan la precipitación), de modo que la siempre se puede programar sin mayores sobresaltos. El arroz, culti-  vo y alimento básico, es uno de los cereales de mayor provisión alimenticia por hectárea. En China, ante el aumento de la población, se abandonó el uso del buey puesto que éste requiere terreno  para pastar y ése húbiera habido que quitarlo  al cultivo, los hombres se encargaron de hacer la tarea; esto ya fue explicado. Más aún, desde el siglo XI, con la introducción del arroz vietnamita de ciclo corto pudieron darse el lujo de tener tres cosechas por año, dos de arroz y una de trigo (si bien el trigo  nunca valorado  como en Europa, los padres jesuitas  que acompañaron y siguieron a Ricci (+1610) se asombraban de lo barato que era).

                 Egipto no esperaba ninguna lluvia, apelaba al aprovechamiento del Nilo. Como con cada crecida traía limo renovado no tenía problemas de fertilizan- tes: en la India se usaba el estiércol de la vaca,en China el humano -  fue explicado más arriba  -,   en el Perú incaico el guano, aunque Garcilaso de la Vega en sus  Comentarios Reales dice que también con cada semilla de ma- íz ponían una cabeza de sardina.

                 El África al sur del Sahara es otro mundo,se ha dicho más arriba. Allí, en la cuenta del Senegal, otro mundo dentro de otro mundo, casi un Nilo en miniatura,podríamos decir: existe la agricultura estable,la tierra se pres- ta para ello; desde época  remotísima  se cultiva el trigo, más aún, existe trigo silvestre por lo que algunos autores sostienen que allí fue donde por primera vez se domesticó dicha planta, o, por lo menos, hubo más de un cen- tro  de domesticación del trigo y junto al  Senegal habría aparecido uno de ellos.

     

                 No puedo terminar sin hacer referencia al conflicto entre nómades y sedentarios, que llega  a nuestros  días, conflicto sustentado en divergencia de intereses, de valores, de género de vida conflicto eterno.

     

                 He dicho "eterno" y ya establecí una ley: el lector ya está pensando en las excepciones,que las hay y de a puñadas. Muchas veces lo que se observa, y a través de un intenso comercio,es la complementación de economías que se necesitan mutuamente.

     

                 Pueblos del Paleolítico, pueblos del Neolítico.

                 Aquí la Historia se parece más que a los verbos regulares, nada a los defectivos. Casi no hay lugar del planeta donde no se haya  producido  el tránsito, en infinitos lugares vemos a ambas comunidades en conflictos.

     

      Se da el caso de que el tenga la supremacía sea el nómade.

     

      Los chinos,desde los tiempos de Chi Huang Ti tuvieron una muralla que los protegió de los nómades. No es, como argumentaba  Roca, que no hubiera ser-  vido de nada (Roca no pretendía ser historiador, dicho sea de paso, preten- día descalificar  la zanja de Alsina): su utilidad dependió de los tiempos. Idem romanos versus bárbaros.

              Edad de los Metales

     

                 En realidad, en distintos lugares del planeta el hombre ha ido aprovechando metales desde época remotísima; ya en el Pale- olítico es capaz de usar el cobre para colorearse.

                 El cobre es un metal  que tiene la particularidad de encon- trarse  en la naturaleza  en estado puro y cerca de la superfi- cie, de ahí que su uso  sea muy antiguo. Con todo, es muy limi- tado. Atractivo  para fabricar objetos  de adorno, es poco apto para usarlo para abricar herramientas pues el filo se mella con facilidad.

                 El gran salto adelante se dio cuando  alguien, posiblemente por primera vez  en la Servia actual o, quizá, en Armenia, ideó combinarlo con el estaño utilizando el fuego, del que  se tenía mucha experiencia por la práctica de cocer la cerámica a fin de hacerla más resistente. Surgió la metalurgia, surgió el bronce, que es la gran revolución de la Edad de los metales. Es altamente probable que se haya ideado varias veces en distintos lugares del planeta: la metalurgia americana parece haber sido  indudablemente autóctona. La otra es la incorpora- ción del hierro,de difícil elaboración, siempre muy escaso, ma- terial estratégico  para los  Estados  durante siglos, engendró también una casta privilegiada que constituían a veces verdade- deras logias, la de los herreros, en lugares tan alejados entre sí como pueden ser Asia Menor y África al sud del Sahara.Su uso masivo  ocurrió  tan solo durante el siglo XIX y desde mediados del referido siglo en su versión acero.

                 Algunos pueblos, como por ejemplo, sumerios, acadios o amo- rreos, penetraron en la Historia antes de  descubrir el uso del hierro,otros, como las comunidades indígenas americanas,lo des-  conocieron hasta la llegada de Colón en 1492. En América preco-  lombina  sí se conoció el bronce: el pueblo de mayor  capacidad en  materia de metalurgia de América fue el de los chibchas, de Colombia.

        

    Historia 

              Edad Antigua

     

                 El hecho de que  la invención de la escritura convencionalmente  sea lo que determine la aparición de la "segunda" de las dos partes de la Historia de la Humanidad, la Historia propiamente dicha, nos pone algunas trabas. No podemos, a escala planetaria, estudiar en este grupo a las  Altas  Culturas Americanas  -  excepción hecha de los mayas  -  porque no conocieron la es- critura. Nos someteremos, no obstante, a los criterios de la clasificación, pues, objetable o no, es lo que tenemos.

     

                 Las comunidades sedentarias  prehistóricas se asentaron ge- neralmente a orillas de importantes ríos y allí, en varias oca- siones, se inventó un sistema de escritura, lo que en cada caso les dio ahora sí la patente de pueblos "históricos".

     

                 La Edad Antigua en Asia

     

                 Empecemos por Japón.El tránsito de la Prehistoria a la His- toria del Japón se produjo hacia el final de la Edad Antigua.              Durante la última glaciación  -  hace unos once mil años  - 

    muchos pueblos mongólicos pasaron a Japón, aprovechando que es- taba unido al continente; producida  que fue la retirada de los hielos, los japoneses  volvieron  a su aislamiento insular y de esta guisa vivieron encerados en sí mismos,cosa que facilitó la simbiosis  de los diversos pueblos  que ocuparon las islas.

     

                 Mil quinientos kilómetros que separan el archipiélago de las costas co- reanas  constituyen una distancia bien respetable para la navegación primi- tiva. De ahí también que los japoneses hayan vivido en una relativa seguri- ridad.

     

                 Ya en el siglo III A.C.tenemos en Japón asentadas las prác- ticas agrícolas y el uso del hierro  -  recuérdese que en Áfri- ca del sur del Sahara  se empezará a difundir el uso del hierro tres siglos más tarde y en la América precolombina nunca -, por entonces  conocían ya el uso del caballo; las migraciones desde el continente seguirán produciéndose y hasta el siglo VIII, por lo menos, se advierte una aristocracia coreana dominadora en la sociedad, mas a partir de entonces  la asimilación de los inmi- grantes hará perder noción de su origen.

     

                 Atípica es la situación geográfica del Japón: al estar en el finisterre no les dio posibilidad de expandirse hacia el este, hasta la llegada de los juncos chinos.

     

                 Reischauer nos advierte que el Japón dio una impronta propia a las pres taciones culturales que  recibió, pese a que imitaran a porfía  todo lo que viniera del  continente; está situación perduró hasta la crisis que terminó con la Dinastía Tang.El mismo idioma poco tiene que ver con el chino -  es- tá tan lejos del chino como del inglés  - su pariente más próximo es el co- reano, pero tan lejano,a su vez, como las lenguas derivadas del sáncrito en la India están del inglés.

                 La escritura, como tantas otras técnicas avanzadas, provino de  China.              El hecho de que hubieran tomado caracteres chinos para escribir su len- gua, tan  distinta, le crearon  a los japoneses dificultades adicionales en materia de comunicación.

                 Los  idiogramas  chinos  eran así poco aptos para ser utilizados en el idioma japonés   -   es uno de los problemas  que arrastra el japonés hasta hoy   -   y de ahí que la gente  culta se valiera del chino y escribiera en chino, exactamente como en la Europa medieval se usaba un latín que el folk no hablaba. Se entiende que en esto también mostrar hábitos chinos otorgaba  prestigio social.

                 También los japoneses  elaborarán códigos a imitación de los chinos, el  más antiguo que ha llegado hasta nosotros data del 701.

                 Igualmente imitaron de los chinos la costumbre de escribir una Historia Oficial; la más antigua conservada data del 712. Reischauer dixit.

                

                 Desde antes de entrar en la  Historia practicaban una agri- cultura intensiva en las  escasísimas  tierras aptas para ello; el temprano  desarrollo  de una importante red de canales habrá de estimular  el espíritu de  cooperación, tan reconocido en el japonés de todos los tiempos.Las dificultades de comunicaciones internas serán en parte compensadas con la comunicación maríti-  ma, obviamente costera.

                 Exhiben  una organización preestatal o tribal, una serie de pequeños núcleos políticos más o menos consolidades, hasta que, hacia el siglo V, en el que situamos el fin de la Edad Antigua,  parece que una tribu llamada  Yamato se impuso sobre las demás, evolucionando  así hacia el  Estado Unificado  que conoceremos luego.

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                 En China  la tradición dice que sus orígenes son antiquísi- mos, la realidad es que se trata de un pueblo mucho más moderno que los que se asentaron en Mesopotamia o en Egipto.

                 Varios siglos antes de nuestra era se establecieron agricul   tores que cultivaban el trigo y un arroz de baja calidad a ori- llas de los ríos Huang Ho y luego también del Yang Tse Kiang.

     

                 Este arroz de clima seco,oriundo de China del Norte, va a ser sustituí- do más tarde -  posiblemente a fines del primer milenio A.C.  -  por el que luego llegara a dominar la economía de la China del Sud,particularmente, de clima húmedo y con toda probabilidad oriundo de Cambodia.

                 El Huang Ho es más torrentoso,el Yang Tse Kiang es más apto para la na- vegación,la que se puede realizar hasta la lejanísima provincia de Sechuán, (Sechuán, siempre tan distinta al resto de China, hasta en las prácticas de higiene).

     

                 Desde su origen la familia estuvo férreamente estructurada, la autoridad del padre era absoluta y la  veneración de los an- cianos y respeto de los ancianos era proverbial. Veneraban tam- bién a sus antepasados. La aparición  del Estado, absoluto, re- presentó para ellos una reencarnación de la familia, cuya cabe- za también tenía absoluto poder. Un chino  habrá de dejar morir de hambre a un hijo, por falta de alimentos, mas no a su ancia-   no padre.

                 La primera dinastía conocida fue la Shang (-1523-\1027)

     

                 La tradición habla  de una dinastía anterior, la Hsia que no es identi-  ficable en el estado actual  de los conocimientos  históricos, nos dice Ca- rrington a quien seguimos en gran parte en este tema.

     

                 Desarrollaron por entonces una escritura simbólica primiti-  va, cultivaban trigo, mijo y una variedad  primitiva de arroz, productos que parece  podían acopiar en respetables cantidades.

     

                 Esta capacidad de acopio explicaría el respaldo económico indispensable para la constitución de un Estado organizado: no hay Estado sin sistema im- positivo,no es posible establecer un sistema impositivo sin moneda o, en su lugar, bienes acopiables; lo he dicho más arriba. Recordadlo.

     

                 Cambiaron varias veces de capital, lo que indicaría insegu-  ridad de las fronteras; también el control de esta dinastía so- bre las ciudades en ciertos momentos era bastante impreciso y, a veces, inexistente.

                 Elaboraron por entonces un calendario muy impreciso,los co- nocimientos astronómicos eran muy elementales, de ahí que aco- gieran con beneplácito a los astrónomos hindúes y de Asia Cen- tral y luego babilonios y persas.

                 Los Chou invadieron y aniquilaron a los Shang, inaugurando una nueva dinastía (-1027\-256). Durante los últimos  cinco si- glos (exactamente desde el -771) estuvo dividido el país en va- rios reinos independientes, con una autoridad meramente nominal del Emperador,en todo caso sus funciones no pasaban de ser con- sultivas; fue, no obstante, una época de expansión territorial, de gran desarrollo de la filosofía, la ciencia y la poesía.

                 Nunca estuvieron los chinos aislados, si bien la configura-  ción geográfica de Asia,un enorme sistema montañoso presidiendo su centro,alta altitud media del continente,todo propende a di- ficultar las comunicaciones (Europa, en cambio, es el continen- te de menor altitud media).

                 Ya el trigo  había venido de Occidente a comienzos del pri- mer milenio A.C., por lo menos.

                 En el siglo  -IV  estas relaciones se intensificaron, sobre todo a partir de cuando Darío dio estabilidad al  Imperio Persa (-521\-485). De esta época parece ser la introducción desde oc- cidente del arado tirado por bueyes, si bien luego en la  China del sur esto  perdió importancia. En esta época parece que tam- bién se produjo una gran influencia de los astrónomos persas en China.

     

                 He dicho astrónomos: he incurrido en un anacronismo. Se trata de magos, astrólogos, en general. Lo que importaba de ellos es que adivinaban el por- venir observando cualquier cosa, entre otras los astros. Sin embargo,de esa observación,se alcanzaron logros científicos impresionantes. También de los alquimistas de la Edad Media salio la Química moderna, ciencia madura: sos- pecho que de los trabajos que se hacen hoy en Psicología o en Economía, ha- brán de configurarse, dentro de tres o cuatro siglos, ciencias adultas.

     

                 En vez de enterrar a los muertos cubiertos de hierba, empezaron a usar féretros, influencia  egipcia. Se han descubierto  últimamente de una época de alrededor del -400 cuentas de vidrio, aparentemente hechas en el Medite-  rráneo.

     

                 La influencia de los hindúes en el siglo -III en materia de Geografía es evidente, lo mismo en  Astronomía; la llegada pos- terior del Budismo y de las peregrinaciones inherentes a él re- forzarán la influencia hindú.

                 En el siglo -III se empiezan a utilizar en China burros,mu- los y camellos, oriundos  del Asia Central o quizá de más lejos aún.

                 Del siglo  -III datan  los más antiguos palillos, padres de nuestros tenedores;sabido es que todavía los romanos comían con la mano y, en pleno siglo  XVI, el emperador  Carlos V tenía el lujo y la extravagancia de poseer un juego  completo de tenedo-  res;no he leído que los usara pero es altamente probable que sí

                 La dinastía  chin se extiende desde el -221 al -207. Prove-  nían del  Noreste y ya antes de extender  su dominio sobre toda China habían  controlado la rica y lejana  Sechuan, donde desa- rrollaron un formidable sistema de riego y construyeron  inmen- sos depósitos de cereales (para estos Estados, aunque desde me- diados de los  Chou  ya se conociera la moneda, los impuestos y las"reservas" del Estado estaban constituidas realmente por es- tos depósitos de granos).

                 En el 221 su soberano, Chi-Huang-Ti dominó toda China y es- tableció un sistema de gobierno que duró hasta el siglo XX. Ca- rrington dixit.     Dividió el Imperio en cuarenta y una prefecturas y al fren- te de ellas puso a un jefe militar, un jefe civil y funcionario inspector  (en política no se ha inventado nada). Carrington ve aquí influencia de la organización política que en Persia enca- ró  Darío y, sobre todo, de la que en la  India ensayara luego Chandragupta(-321\-227). En realidad, si escarbamos un poco más atrás, los propios  persas  organizaron su imperio siguiendo el modelo del anterior asirio.

                 Este monarca, él solo,daría para escribir un libro; se tra- ta de una de las figuras  más importantes de la  Historia de la Humanidad.

                 Bajo su  reinado  se unificaron las pesas y medidas y hasta el diámetro  de los carruajes. Se construyó el Canal Imperial y una red de carreteras con un ancho de cincuenta pasos  la arte-ria principal. Usando fortificaciones ya existentes se constru- yó la Gran Muralla.Simplificáronse los signos del alfabeto, re- duciéndolos al 10%. 

                 Hizo  destruir cuanto se había escrito antes, con excepción de los escritos  científicos y los que  se referían a la gloria de la propia dinastía; "amartillamiento".

     

                 Nada es gratis y tres siglos después  todavía los historiadores se que- jaban de las tremendas  cargas impositiva  a las que había sometido al pue-  blo, hasta del 50%. Habría que agregar el asesinato,a veces en masa, de no- bles que se oponían a que se cercenaran sus privilegios, amén de la prácti-  ca constante  de trasladar poblaciones enteras díscolas de un lugar del Im- perio a otro  (sistema usado en todo el  planeta, hasta por los Incas en el Perú,los famosos mitmáes).Por lo conocido de épocas posteriores uno se ima- gina  los trementos  abusos  que debieron  soportar, siempre y en todos los tiempos, los pobres sres humanos víctimas de estas migraciones forzadas.

     

                 Un economista  pedirá que le expliquemos si semejante mons- truoso esfuerzo al que fue sometido al pueblo chino redituó.Los contemporáneos sólo vieron el esfuerzo, de la misma manera que, a la inversa, los contemporáneos  de Pericles  en Atenas vivían encantados de este hombre  que pagaba a  historiadores y artis- tas, que  pagaba para que la gente fuera al teatro y pagaba pa- ra que fueran a la  Asamblea del Pueblo; una maravilla, como se ve: Lo lo increíble que al cabo de los siglos los historiadores  -   no pocos de ellos, al menos  -   sigan ponderando semejante política económica suicida,es decir, actuar como si en Economía alguien hubiera sido capaz alguna vez de crear riqueza de la na  da.

     

                 Es posible  que las costosas y victoriosas  campañas militares hubieran despejado el peligro de las incursiones de los implacables hunos de la fron tera (el aquivalente en invertir en pesticidas en agricultura); ello se re- laciona y complementa con el costoso sistema de murallas que se completaron durante el período. Es posible  que parte del esfuerzo militar haya rendido tributo a la vanidad del monarca: la diferencia que hay una inversión inte- ligente, rentable y el emprender empresas absurdas. No sé cómo se puede me- dir eso, pero las murallas  van a redituar "ganancias" durante muchas gene- raciones. Canal imperial y carreteras, lo mismo, superlativamente.

                 La misma simplificación  de la escritura  representa también una impor- tante  taylorización: sin embargo, lamentablemente, el sistema de escritura chino, hijo de su lengua tan particular formada sólo por monosílabos  - ex- cepto en la provincia de Wu y áreas aledañas, donde se hablaba otro dialec- to polisilábico   -   llevó  crear un sistema muy engorroso que enredó asi- mismo luego a los japoneses, sus imitadores; nada que ver, pues, con el ge-nial sistema fenicio de veintidós símbolos que servían para todo.

     

                 No duró  mucho  el Imperio  a la muerte de Chi. China entró otra vez en un  período de  desórdenes, saqueos, abandono de la conservación de los canales, diques y caminos, por los que otra dinastía,las Han (-202\+220), subirá y pondrá orden nuevamente; durante la misma conquistaron Turquestán, Mongolia y Corea.

     

                 Para un estudioso de las Ciencias Políticas, la Historia de China es un vívido ejemplo de lo que se suele decir con criterio moderno:"los pueblos a veces venden su libertad en pro de  su seguridad". No vendían  su libertad, quizá, pero aspiraban a ella: las rebeliones surgen de un abuso de poder y, a la par, de un debilitamiento efectivo de éste. Producida la anarquía, to- do el sistema productivo se perturba, aparece  el bandolerismo y, así pues,  alguien que pone nuevamente orden  vuelve a restaurar  el sistema. Salvando las distancias, algo así como "la autocracia de Luis XIV vino después de La Fronda".

     

                 Fue una época la de los Han de gran desarrollo cultural. En el año 28 A.C. empezaron a observar las manchas solares, dieci- siete siglos antes que Galileo ...

     

                 Y, dicho sea de paso, había en Italia en tiempos de  Galileo padres je- suitas que habían estado evangelizando en  China. Se sabe que los jesuitas, además de predicar el Evangelio, trataban de estar al día en  materia cien- tífica y en  China indagaron cuanto les pareció científicamente importante; aportaron asimismo lo último de la  Ciencia de Occidente con lo que también abrían muchas puertas para su tarea de evangelización. El padre  Ricci, fa- llecido en  China  en 1610, había llegado a dicho país ya a fines del siglo XVI. Había jesuitas, por otra parte, que regresaron de China con la novedad de que allí se usaba el sistema binario. Y no sigo más.

     

                 Dice Carrington que a  partir del siglo -I, si no antes, se difundió el sistema de numeración decimal, con la idea del cero que no  se lo escribía sino que se dejaba el espacio vacío:  si esto es así los chinos habrían sido los inventores del cero, no los  hindúes ni los  mayas  a los que se les atribuye haber si- do los primeros; bueno el caso de los mayas, no hay duda de que lo volvieron a inventar, aunque con fecha posterior  (alrededor de comienzos del siglo II). Como semejante aseveración trastor- na todo  lo sabido y  Carrington  lo dice como al pasar, déjolo asentado a título de inventario, nada más. Habría que verificar en otras fuentes.

     

                 Aclaro. Textualmente dice Carrington en pág. 70: "El cero no se emplea- ba, dejando vacío su lugar. También durante la época de los primitivos Han, los matemáticos escribieron que el 1 podía elevarse a 100  cambiando su lu- gar dos espacios. Sólo después empleó la India el sistema decimal". Pero el mismo Carrington nos deja perplejos cuando en pág.209 nos dice: "El progre- so científico  era evidente. En mátemáticas se dice que  Ch'Chiu-chao  (que floreció en 1247) fue de los primeros que usaron  el cero inventado por in- dios". Si hacia el siglo  -II  ya se tiene idea de un cero intermedio entre otros números -  que es lo que con sentido restrictivo interpreto de lo que dice el autor  - resulta increíble el paso de catorce siglos para llegar al cero como valor absoluto, catorce siglos  de relaciones fluidas entre India y China y relaciones  establecidas sobre todo a través de peregrinaciones y de monjes budistas, portadores de saber.

     

                 Queda claro que el sistema que nosotros usamos,basado en un recuento de ángulos internos, sí es  hindú y no, ninguna manera es  chino. Es el hindú mucho más práctico que el  chino, basado éste  en la combinación de  "palitos" horizontales y verticales que no puedo reproducir aquí.

     

                 En Occidente el sistema  hindú, difundido con el nombre impropio de nu- meración arábiga, va a ser conocido mucho más tarde, ya en el segundo mile- nio de nuestra era.

     

                 El ladrillo cocido, originario del Mediterráneo, penetró en China por esta época.

     

                 Igualmente, uno de las características de China fue que los materiales que usaron en la arquitectura fueron,en general,deleznables. Incluso, a ve- ces, para los edificios imponenentes como palacios y templos.

     

                 También se trajeron de Occidente la vid y la alfalfa,impor- tante ésta para la alimentación de las bestias.

                 En esta época la seda  china, que maravillaba a las aristo- cracias de todas las latitudes,