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HISTORIA
Prof. Ruben P. Cano
ANEXOS - Versión
año 2000
_____________________________________________________________Buenos
Aires, 13 de marzo de 2000
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Norma de trabajo
La totalidad de lo que aparece escrito
en cuerpo 12 tanto como lo escrito en cuerpo
10 es de lectura obligatoria
Anexo 0
Índice
Consideraciones previas
0-A El campo de la Historia y el de las
Ciencias Sociales
0-B "Lo Histórico" y "la
Historiografía"
0-B-0 La realidad histórica
0-B-0-0 Límites espaciales
0-B-0-1 Límites temporales
0-B-0-2 Límite de lo humano
0-B-1 La
investigación histórica
0-B-1-0 Los
límites del saber del lector
0-B-1-1 Los límites del saber del
historiador
0-B-1-1-0 Aparición de nuevas técnicas
0-B-1-1-1 El "olvido" de lo que se
sabe
0-B-1-1-2 Las especializaciones
0-B-1-1-3 La barrera del idioma
0-B-2 La "investigación" de los no especialistas
0-B-3 Los pasos de la investigación
0-B-3-0 Exposición final
0-B-4 Los "contenidos" en el bachillerato.
Falencias
yyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy
0-B-5 Resumen de los contenidos de Historia Universal
Prehistoria Paleolítico Inferior, Medio y
Superior. Neolítico. Edad de los Metales.
Historia Edad Antigua: En Asia. En África. En Europa. En América.
Edad Media: En Asia, En África. En Europa. En
América.
Edad Moderna: En Asia, En África. En Europa. En América.
E. Contemporánea: En Asia, En África. En Europa. En América.
yyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy
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DESARROLLO
Consideraciones previas
En algún momento de la vida profesional o de la vida estu- diantil
- una misma cosa, al cabo -
sucédenos que pase a re- sultarnos
atractivo, interesante, pertinente, oportuno, suges- tivo, adecuado,
satisfactorio, hasta imperativo, quizá acucian- te,hacer un alto para observar
y meditar acerca de lo que hemos venido
experimentando hasta ahora.
Eso es lo que plantea Descartes en su Discurso del Método, bien
que el referido llegará a
mayores extremos: insatisfecho de todo lo que había aprendido, esperó a terminar
sus estudios para pasar a borrar todo lo que sus maestros le habían
enseñado - ya cuestionables los mismos por el sim- ple hecho de que se
odiaran entre sí,dice - para pasar
luego a reconstruir el saber ab nihilo. Al menos es lo que pretenderá
hacer.
Aquí invito al lector, simplemente,
a meditar acerca de to- do lo que ha aprendido hasta el día de hoy, lo mucho y
bueno, y de cómo ha actuado para fijar lo ha aprendido.
Podría ensayar esta experiencia con
todas las materias,por cierto; aquí habremos de cogitar, conjuntamente, acerca de
nuestro metièr, la Historia y su área aledaña, nuestro dominio.
Dos aspectos habrá que considerar:
por un lado,la naturale- za del conocimiento histórico, por el otro, los contenidos
his- tóricos adquiridos hasta el presente.
Habremos de numerar los distintos
items a partir del 0, como correspon- de y no a partir del 1, como se estila.
Nuestro sistema numeral, mal llama- do arábigo, parte del 0, no del 1. Numerar
del 1 al 10, en cambio, proviene de nuestra tradición grecorromana; en otras
palabras, al sistema arábigo lo hemos asimilado a medias. En esto, como
en todo, cuando se adoptan creacio- nes
culturales superiores a las propias suele cargarse con el lastre de la
tradición y no es fácil desprenderse de él.
Claro,lo dicho lo aplicaremos en el
Anexo 0, donde hemos
"mayizado" la numeración; en los posteriores Anexos (1 a 4),
elaborados antes que ahora,ha- brá de
mantenerse el nomenclador en uso hasta el presente a fin de no cau- sar
confusión.
Otrosí digo.
Al final de este Anexo 0
hago un resumen de la Historia
Universal que sirva de repaso y para trabajar en lo nuestro es-pecífico.
¿Tiene un sentido esa Historia
Universal? Y si lo tiene, ¿cuál es? Se ha encargado de responder a ello
la Filosofía de la Historia, con resulta-
tados siempre harto magros. Actividad intelectual ociosa,en realidad, o por lo
menos, improductiva.
Se ha fracaso siempre cuando se
trata de darle un sentido a la Historia como totalidad, probablemente esté fuera del alcance de nuestra capacidad humana; las interpretaciones más contradictorias aparecen igualmente
váli- das o no válidas, sean las de Toynbee,Jaspers, Vico, Marx, Voltaire o
Spen- gler. Algo así como los creadores
de los mosaicos bizantinos que con los mismos mosaicos podían hacer las
más diversas obras de arte, la mayoría muy bellas, por cierto. La Ciencia, para
casi todos, es otra cosa.
Tal vez tenga razón aquí
Marrou cuando afirma que "solamente al final de la Historia se
conocerá la Historia".
Aquí se abordará el estudio global
con otro proyecto y con menores pretensiones. Ya advertía Ortega que "es
la Ciencia del más riguroso y actual presente",hasta podríamos agregar que
ri- guroso y actual futuro, por razones que se explican en otro lu- gar (13*).
A mí me parece, a mí me parece
claro,advierto "claro y dis- tintamente"[A,4,1] que si observamos
toda la Historia de la Hu- manidad a "escala pequeña" 10*, es decir
lo equivalente en car- tografía a un planisferio,resalta el Neolítico
como la gran re- volución: resaltan allí la aparición del Estado y la
revolución agrícola, entre otras. Y bien, al cabo de unos diez mil años se han
acumulado cambios y hasta progresos
tanto en materia agrí- cola cuanto como en materia de organización del
Estado;nada pa- recido a las
violentísimas variaciones que nos regala el momen- to actual.
Piénsese,como ejemplo de cambios
durante este proceso, en la enorme re- volución doctrinaria 9* que vino a significar la concepción genial
de Mon- tesquieu acerca de cómo organizar
de la mejor manera posible el gobierno (gobierno como parte visible del
Estado), en el siglo XVIII y la aplicación práctica 9* luego también y
lentamente, en casi todo el planeta.
Ocurre, estoy persuadido, que en la
última década del siglo XX se está manifestando una transformación del concepto de Es- tado de una envergadura tal
que no hay precedentes,por lo menos por la energía con que se está produciendo
dicha transformación y a la que debemos
estar atentos. En esto último el filósofo García Venturini fue un
verdadero profeta (Ante el Fin
de La Historia; también,atribuyéndole al autor tener dicho
pensamien- to "encapsulado"
en su Introducción a Jacques Maritain, Filoso-fía de la Historia). Examinaremos,
ocurre también, por lo menos desde el último cuarto del siglo XX, que se está
produciendo un cambio profundo y acelerado de las prácticas
agrícolas-ganaderas,particularmen- te en la última década.
Al respecto,no tengo dudas de que
estamos ingresando, esta- mos ya en una revolución de tal envergadura que desde
el Neolí-
tico no se tenía noticias de algo semejante.
Si hilamos fino observamos que
otros logros o creaciones del Neolítico están
ahora cambiando pero no de la misma manera
- el capital, por caso -
otros quizá se entén revirtiendo, como el sedentarismo. Quede librado al
esfuerzo y al empeño del lector el extenderse sobre estas otras facetas, de
desearlo.
Queda claro, pues, que Estado y
revolución agrícola-ganade- ra serán
los ejes sobre los que se habrá
de realizar nuestro estudio del presente.
Se me dirá que hay otra fabulosa
revolución en la Historia de Humanidad que estamos presenciando hoy y es la de
las comunicaciones.
No tiene simetría con el Neolítico,
quizá se desarrollaron más los pue- blos del Paleolítico.
Hay una razón de más peso:las comunicaciones son meramente
instrumenta- les en el acaecer humano, en "lo histórico",
pertenecen al dominio de las
"potencias" (Zubiri) 7*. Dominio y organización del espacio y de
la econo- mía y Estado, por su parte,
están sí inordinados en la Historia (lo
histó- rico).
Como trabajo especial, por ende,
estableceremos tomar algún aspecto de
uno de estos dos ítems y será trabajado como premo- nografía (Anexo IV).
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0-A El
campo de la Historia y el de las Ciencias Sociales
Se sabe que en la Escuela Secundaria se aprenden diversas
materias;cada una de ellas corresponde o debería corresponder a una
Ciencia.
La pretensión de la reforma educativa, actualmente en curso de ejecu- ción, de enseñar
"Ciencias Sociales", no parece instrumentable: lo que a nivel científico no ha sido resuelto
no es posible aplicar en el aula.
Los obstáculos, hasta ahora insalvables, de conformar lo que Braudel llamara "mercado común de las
Ciencias Sociales",no pueden ser superados por un ma- estro o profesor en
el curso,por muchas luces que tenga. Cuando se llegue a la realidad del aula
allí se verá la inaplicabilidad.Stephenson pasóse años buscando el movimiento
continuo, cuando cambió de libreto inventó el ferro- carril; algunos dicen que
no había perdido tiempo, puesto que el fracaso lo ayudó a ser tenaz. Sea.
Es verdad que hay puntos de
contacto entre Historia, Geografía y Civis- mo(Politología); lamentablemente
los aspectos de todas estas tres discipli-
nas sobre los que se hace hincapié son los menos cercanos a esos
"campos de indeferenciación", es decir, allí donde los contenidos,
las experiencias de todas tres ciencias toman contacto.
Cosa distinta es buscar el aporte
de otras Ciencias Sociales para ense- ñar Historia - así nos enriquecemos,
tanto en la investigación cuanto en el aula
- asumiendo eso sí la limitación,la responsabilidad de que el pro- fesor
o el investigador las conoce imperfectamente,o, lo que es peor,lo que sabe rara
vez,casi nunca, responde al estado actual de la ciencia abordada.
Por ello no hay más remedio que
incursionar en otras disciplinas "como explorador" - "suelo
pasar hasta a los propios campamentos enemigos, no co- mo tránsfuga,sino como
explorador",reflexionaba Séneca en su Epístola a Lu- cilio -
muniéndose al exponer, por ende, de abundantes quizaes.
Toda Ciencia tiene un objeto y
un método.
Las Ciencias Sociales tienen por objeto el hombre, ser so- cial,
o,mejor dicho, el comportamiento humano, el comportamien- to de ese ser social.
Este comportamiento es distinto al de los otros seres de naturaleza, ámbito de
estudio éste a su vez pro- pio de las Ciencias Naturales.
Tiempo, espacio y conducta parecen ser los elementos comu-
nes a todas las Ciencias Sociales. Aparece
claro que, por ejemplo, la Geografía
hace más hin- capié en el factor espacio,la Historia en el tiempo, aunque hay
que considerar además que cada quien investigador - se
dice que, en realidad, cada uno crea su
propio método dentro de su Ciencia -
ponderarán más una cosa u otra, a sabor.
La Argentina es un país de
desiertos,nos enseña en geógrafo Roccataglia ta (Roccatagliata, Juan A. La Argentina Geografía General y los Marcos Re-
gionales Buenos Aires,
Planeta, 1988). Ha sido insatisfactoriamente pobla- da, incluso las regiones
menos áridas: el medio geográfico ha
pesado enor- memente en su Historia pero pocos investigadores le han prestado
atención a esto.
Relación entre Historia y
Geografía. Área de indeferenciación, a menu- do. Un tema importante en el estudio de cualquier época es el de cuánto pudieron haber ayudado los
animales domesticados para el dominio
que sobre el espacio geográfico ejerce una comunidad cualquiera en un momento deter- minado de la historia.
A este punto se impone una aclaración. Como explico en el anexo 1,
"la primera operación intelectual legítima" - por predicar su importancia se fatigaron tanto aquel
grande sofista que se llamó Pródico de Ceos como lue- go también se fatigará
Sócrates - es la traducción, [A,2,1] en el nomen-
clador de la taxonomía de Bloom,
volcado del inglés como transferencia por algunos autores, como
Nérici.
Se impone de tal guisa en primer
lugar difinir qué se entiende por ani- mal domesticado: siguiendo a Thevenin, El origen de
los Animales Domésticos (Buenos Aires,Eudeba, varias ediciones, considérase
doméstico al animal que se reproduce en cautiverio.
Con todo, como el campo está viviendo una tal fabulosa revolución
que no se tiene memoria de algo semejante desde el Neolítico; dase el caso hoy de que se están sutilizando tanto
las técnicas que "se reproducen en cauti- verio" ejemplares de
animales que en otros tiempos se hubieran juzgado no controlables,
esto va desde el pacú hasta el pulpo.
Siempre me ha interesado plantear a
los estudiantes problemas para los que
no tengo solución. "Cuando no sé algo se lo pregunto a mis
estudiantes" decía aquel gran maestro que se llamó Antonio Jorge Pérez
Amuchástegui.Que- da, pues, a resolución de los estudiantes, o, mejor, deben
intentarlo, aun- que quienes tienen la obligación de redefinirnos la cosa son
los que se han especializado en ella, como es lógico. El tema, en sí, es
apasionante.
La vinculación entre
la Historia y la Politología, por su parte, es también muy fuerte.
Definida ésta como la Ciencia de las
instituciones, mejor dicho, de las instituciones en funcio- namiento (Vida Política, en la terminología de la escuela de Prelot), pongámosle luego a las instituciones el motor
temporal y ya estamos en la Historia.
Por supuesto, la Historia nunca perderá de vista ese indi- viduo,
único, con nombre y apellido, que asume "a su manera" siempre el rol que el juego
de las instituciones le tiene pre-
determinado; individuo único que para el politólogo estará fue- ra de su campo
de estudio.
Una cosa es San Martín capitán del ejército español, otra es pasajero de la
George Canning, otra es jefe del regimiento de
Granaderos, otra jefe del ejército del norte, otra, Gobernador de Cuyo,
otra, Protector del Perú, otra, simple ciudadano retirado de la vida política.
La persona, se sabe, será siempre la misma, los roles no, el
comporta- miento del personaje, en cada caso, depende, por
cierto, de lo que es él mismo pero también
depende de su rol, que necesariamente
debo conocer si quiero
comprender cada comportamiento ¿Se tiene esto claro en las narracio- nes escolares
siempre?
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0-B "Lo Histórico" y la Historiografía
La palabra Historia
en castellano, como en casi todas las lenguas modernas, quiere
decir dos cosas: acaecimiento y, tam- bién, conocimiento
de ese acaecimiento.
Los romanos distinguían, en cambio,
entre res gestae e historia rerum gestarum,o sea "las hazañas"
y la narración de dichas hazañas; paralelamen- te los griegos utilizaban ta
ellhnika e istoria
En castellano los eruditos hablan
entonces de historiografía para refe-
rirse a la narración, a la ciencia
que estudia el acaecer (la terminología fue creada en italiano por Croce)
y "lo histórico" (por lo menos lo hace su ideador, Luis Aznar)
La lengua es sabia y a la vez avara
y si ella no creó dos palabras dis- tintas es porque no se hace necesario: en
la exposición se nota claramente, casi siempre, a qué nos estamos
refiriendo cuando usamos la palabra histo- ria,
de ahí
que rara vez en la práctica se utilice la terminología creada por los
eruditos.
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0-B-0 La realidad histórica
Allí donde los hombres crearon
cultura, allí está el campo de estudio
del historiador. A eso lo llamamos la realidad his- tórica,
técnicamente, "lo histórico".
La convención establece que la Historia (lo
histórico) tie- ne como escenario todo
lo acaecido durante el período que se extiende desde que se inventó la
escritura hasta nuestros días, lo anterior es la Prehistoria.
El campo de la Prehistoria ha sido explorado
por los inves- tigadores muy
recientemente, hace poco más de ciento cincuenta años. Es la Antropología,
ciencia mucho más joven que la Histo- ria (Historiografía), la que se ha ocupado de indagar en este ámbito.
En
realidad, se trata de una división artificial. El campo de estudio es
todo uno.
Los antropólogos hoy se introducen
hasta en la Edad Media Europea y con sus técnicas arqueológicas incursionan en sus basureros y cementerios
para saber qué comían, cómo vivían,
cuán bien estaban alimentados. Antropólogos hay ya que usan sus afinadas técnicas
para estudiar la propia sociedad ac-
tual, superponiendo su campo de estudio al de la Sociología y superando a
esta Ciencia en muchos aspectos.
División un tanto arbitraria entre
Prehistoria
e Historia
es aquella que establece
como hito la invención de la escritu- ra.
Grandes avances,por cierto, en la historia de
la humanidad co- mo son la invención del lenguaje,el dominio de la producción
de fuego, la aparición del sentimiento religioso, la invención del arco y la
flecha, el logro de la supremacía sobre todas las es- pecies vivientes del
planeta, las ciudades, la domesticación de plantas y animales, la aparición
del Estado, del capital, del sistema
impositivo, del sedentarismo, del dintel,se produjeron antes de la
invención de la escritura y es harto discutible que ésta haya
tenido más importancia que todos
y cada uno de los avances anteriormente enunciados.
Ya Voltaire en el siglo XVIII
prestaba atención a este desmedro y decía que un tonto recitaba en latín
sentencias que no entendía y le daban el tí- tulo de doctor, mientras que nadie
honraba al que había inventado el reloj. Y mucho antes que Voltaire los
sofistas, un Protágoras, por ejemplo, ya va- loraban las manualidades.
No olvidemos que el historiador es un intelectual, la es- critura es su herramienta de
trabajo imprescindible y, tiende
- no debería ser así - a valorar
menos los avances que les son de lejano trato en su vida profesional.¿Cuánto
tiempo pasó has- ta que el historiador se decidió a valorizar - sin haberlo he- cho todavía como corresponde
- la invención del tornillo du-
rante el período alejandrino?
¿Cómo determinamos que el hombre ha
pasado a ser hombre -
campo de estudio de la historia - y
ha dejado de ser un ani- mal?¿Cómo se define claramente una cosa y la otra?
¿Cuál el ám- bito geográfico sobre el que va a establecer sus límites el
historiador cuando estudia? ¿Cuál
tiempo está dentro de su ju- risdicción?Son las preguntas a que habremos de
responder a con- tinuación.
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0-B-0-0 Límites espaciales
Los límites espaciales que debemos
abordar resultan claros: allí donde se han establecido comunidades humanas, ahí está el espacio que
debe estudiar el historiador.
Sin embargo, en la práctica,
determinarlo no es tan senci- llo. El Estado moderno tiene límites
precisos que señala en los mapas y amojona
en el terreno. Gran parte de la superficie del planeta está ocupada por
el hombre. Ese es un criterio europeo-occidental y bien de nuestros días y que
se ha expandido por todo el
mundo.
Es difícil determinar, en cambio,el
"territorio" de los nó- mades y, aun sin serlo, en el África al sud
del Sahara, donde a raíz de la casi inexistencia de humus la agricultura es itine- rante,los territorios ocupados
y sus límites son asimismo siem- pre difusos e imprecisos, tanto en lo que se refiere a la pro- piedad de la tierra
individual - concepción europea que les es extraña - cuanto en lo que
límite preciso entre los Esta- dos, por
poderosos que éstos hubieran podido llegar a ser y efectivamente lo fueron.
Las apariencias a veces engañan.
Inmensos desiertos que pa- recen vacíos ecuménicos tienen, en realidad,
vigorosas rutas de comunicación cuya importancia es en muchos casos
superior,desde el punto de vista
comercial, que la que se observa en territo- torios más generosos.
Tal el caso del Sahara: todavía en las primeras décadas del siglo pasa-
do (el lector no se habrá dejado influir por ficticias celebraciones y tie- ne
en claro que todavía, en el año 2000,
estoy escribiendo en el siglo XX) estaba
surcado por rutas comerciales enormemente más activas que las de la
feracísima Pampa Húmeda contemporánea.
El mar y el océano pueden también
representar "vacíos", pe- ro que a veces son aparentes. Siempre hay que leer con extre- mo cuidado la
Historia en el mapa.
Tal el caso del Pacífico, inmenso,
superior en tamaño a todos los con-
tinentes sumados,parece infranqueable: no lo fue en absoluto para los poli- nesios
que durante los últimos dos mil años, por lo menos, tejieron sutiles y
cambiantes vías de comunicación con sus
piraguas de balancín. El Medite- rráneo, por su parte, fuera de la
navegación costera, fue en su interior
y hasta el siglo XVIII de nuestra era, para los barcos, un "desierto"
induda- blemente menos franqueable que
el Sahara.
La relación constante con un medio
geográfico determinado puede llegar hasta a modificar somáticamente a los
hombres.
El hombre ocupa la superficie
terrestre, repito. En los úl- timos tiempos,empero, la situación se ha alterado
un tanto. Es que ha aparecido la tercera dimensión.
Y no sólo porque en el caso de la
aviación establece rutas de comunica-
ción que nos obliga por primera vez en la Historia en pensar en tercera
di- mensión lo que el hombre "pisa",sino también en casos como de la
sonda rusa
Mir que aloja en el espacio,girando alrededor de la tierra, a una comunidad de
hombres durante meses; hacerlo permanente será el próximo paso: ¿qué di-
ferencia puede haber con el establecimiento de los conquistadores que vení- an
de España en Lima (1535)?
Bajo la superficie del Mar Rojo, a cien metros de profundidad en una burbuja debajo de una
campana, trabajan científicos, lo mismo
en otros lu- gares del planeta; otro caso de tercera dimensión. Desde tiempos remotos se cultiva y las terrazas de cultivo ya son
un avance significativo, creado por los agricultores de distintos lugares del planeta, no necesitamos pensar
estrictamente en tercera dimensión en cuanto un plano sustituye al otro pero
actualmente en Japón se cultiva bajo tierra con un sistema como los
edificios de propiedad horizontal, en
este caso de superficies superpuestas debemos pensar que es otro fenómeno de
organiza- ción del espacio en tercera dimensión propio de nuestros
tiempos. Y así.
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0-B-0-1 Límites temporales
Ya he marcado que es arbitraria la
división entre Prehisto- ria e Historia.
Se ha colocado el hito más importante no allí donde se produjeron los mayores cambios; tal
elección tiene también un origen histórico.
En efecto,se estudiaba la Historia
desde Grecia, que el Re- nacimiento elevó a la categoría de verdadero mito;
luego se in- corporaron otros pueblos cuyas escrituras se logran traducir.
Conjuntamente, en la segunda mitad
del siglo pasado,se des- cubre el mundo maravilloso de la Prehistoria y, entonces,se
de- cide hacer la división, más bien con el criterio de discriminar
entre lo que sabemos desde hace mucho
tiempo de lo que estamos aprendiendo ahora. Construcción sobre arena, como
se ve.
Con todo,no estamos aquí para hacer
correcciones, la perio- dización en uso será la que utilicemos;de hecho la
historia,la-
tu sensu, comienza con la
aparición del hombre pero, como digo en otro lugar, lo que se sabe al presente
nos dice muy poco to- davía del mundo espiritual del hombre del Paleolítico
Inferior, mundo espiritual que es la salsa de la Historiografía.
Al hacer un repaso de los
contenidos que se ven en los cin- co
años de Escuela Secundaria se remarcarán los valores predo- minantes de
cada período.
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0-B-0-2 Límite de lo humano
Que el hombre crea cultura y el animal no, parece ser
la diferenciación más clara entre
una cosa y la otra. Mas no es siempre fácil hacer la discriminación
cuando debemos estudiar a través de restos óseos o herramientas, de las cuales habría que determinar cuáles
realmente son expresión de cultura.
Parecería lo más criterioso
establecer que el hombre es ple namente tal cuando adquiere en el dominio del
lenguaje,cosa que nos diferencia indudablemente de los animales.
Ocurre,empero, que resulta difícil
determinarlo en la prác- tica.
Si queremos precisar la diferencia con los seres vivientes
actuales, debemos hacerlo con el chimpancé
- el único animal capaz de
sostenernos la mirada, dicen - el más cercano a nos- otros. Los chimpancés no hablan, el hombre
sí. Cuando empezamos a explorar a través del tiempo,la contraposición no
aparece tan nítida.
Makinistian, (El Proceso de Hominización. Los
primeros pasos de la evo- lución humana. Estado actual de la cuestión Rosario[Rep. Argentina] Edito- rial
Fundación Ross, 1992); cuenta que recientemente en Israel,en 1989, ar-
queólogos israelíes y franceses han encontrado un antiguo esqueleto de hom- bre
de Neanderthal que presenta el hueso
hioides (citado siempre en Lengua como único caso de triptongo ioi en castellano).
El hueso hioides -
descubierto en su momento por
Goethe, dicen, y el único que no se articula con ningún otro hueso leí alguna
vez -
sirve de inserción para los
músculos que operan en el habla. La antigüedad de los restos se
remontaría a 200.000 años y ello
probaría que los neanderthalen- ses,o algunos de ellos,eran más
evolucionados de lo que se creía hasta aho- ra.
Existe en el cerebro humano un área
motora del habla: es el centro de
Broca, ubicado en el lóbulo frontal. Como el cráneo se moldea en el cerebro la
tarea es buscar cómo está desarrollado
el centro de Broca en restos más primitivos aún; parecería así que el
uso del lenguaje es todavía anterior a lo dicho pero los estudios,al presente,
no son seguros dado el aplastamien- to con que suelen llegar a nosotros estos
restos fósiles. Técnicas más evo- luciadas, esperemos, permitirán estudiarlos
mejor.
Quizá lo más criterioso,lo más
preciso a determinar, sea establecer que lo humano está cuando se tiene capacidad de fabricar
herramientas con he- rramientas. Hay
muchos animales que usan
herramientas - incluso pájaros, como ocurre con el pinzón de las Islas Galápagos -
pero ni siquiera el chimpancé es
capaz de fabricar herramientas con herramientas, ni aunque se lo induzca a
ello.
Si consultamos com los etólogos,
ellos nos dan alguna orientación. Dice Eric Fabricius (La Conducta de los animales Buenos Aires,Eudeba, 1977, pá-
gina 7):
"En realidad, hay muy pocas
dudas de que el animal carece de conciencia de sus actos. Un ave que
construye por primera vez su nido no puede saber que el huevo
requiere determinada
temperatura"... Determinación precisa, contundente: la diferencia con el
hombre es abismal, clara, indudable,
mas ¿qué ocurre en la mente de un
chimpancé cuando recorre un kilómetro para buscar
ramitas, corta varias (ya hay previsión) y las coloca al lado del
hormiguero, las va introduciendo en él
y, a medida que las va gastando va
tomando las otras que había preparado. (el pluscuamperfecto se usa para
dar idea de anterioridad mediata con respecto a un hecho pasado,dice Samuel Gi-
li y Gaya, Curso
Superior del Sintaxis Española, parágrafo 126: en buen ro- mance,
significa aquí previsión)?
La etología es una disciplina
nueva,nacida durante el siglo XX a partir de los trabajos de Lorenz en Austria
y también del holandés Tinbergen, pro- fesor de Zoología Experinental de la
Universida de Leyden.
"Lorenz presentó su
teoría en el trabajo Der Kumpan
in der Umwelt des Vogels. Esta obra se publicó en 1935, y poor ese
motivo puede considerarse ese año como el que marca el comienzo de la
etología." (Fabricius, Eric La conducta ... pág. 14)
Parece ser que también aquí se
cumple un fenómeno ineluctable, común a
nuestra época, y es que pronto aparece
la especialización. Autores como el citado Fabricius o como J. D. Carthy (La Conducta
de los Animales Barcelo- na,
Salvat, 1971) parecen hallarse cómodos estudiando la conducta de aque- llos animales que tienen el cerebro
menos desarrollado y cuando incursio-nan sobre los mamíferos no llegan a
los monos antropomorfos; casi que
como que eso está ya a mitad de camino de la Antropología. En cambio, en el
otro extremo, especialistas como Jane
Goodall, se han especializado en estudiar la conducta de los chimpancés, al
punto de que esta investigadora se ha pa-
sado la mayor parte de su vida conviviendo con éstos.
Si decimos que la diferencia entre
el hombre y el animal es tá en la capacidad de fabricar herramientas con
herramientas,la antigüedad del hombre se remonta a 2.400.000 años. En África se
ubica, continente del que no salió en los primeros 2.000.000 de años, o poco
menos.
Yo he adoptado aquí un criterio,
uno entre los muchos propuestos, para
discriminar cuándo aparece lo humano que resulta relativamente verificable. Uno
de los tantos y tal vez no el más ´"humano".
Así se iniciaría el Paleolítico Inferior; hacia
el -100.000 empezaría el Paleolítico
Medio, cuando se domina el
fuego y más tarde aparecen los primeros
enterramientos.
Con todo, para un historiador, la
cosa ya tiene sabor a lo suyo con el Paleolítico Superior(hacia el -35.000)
cuando con la invención de armas co- mo la lanzadera y luego el arco-flecha
enriquece su dieta y se convierte, ciertamente, en el rey de la
creación, capaz asimismo de registrar
por es- crito los ciclos de la luna, y de venus (-17.000), de
domesticar el perro (-15.000), y de pintar, magníficamente (Altamira-12.000).
Por otra parte, el hombre histórico
(post-escritura) convivió solamente con primitivos - primitivos en cuanto a
técnica, Chapman ha podido decir que el mundo espiritual de los indios onas
es más rico que el nuestro - con primitivos del Paleolítico Superior, los otros estaban extinguidos ya: por lo
tanto,en cuanto estudiosos de la Historia,entiendo que más allá del -30. 000 o
del -35.000 el campo de estudio se nos
hace más difuso y menos inte- resante.De ningún modo nos debemos plantar en la
invención de la escritura.
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0-B-1 La
investigación histórica
Si la Historia es una Ciencia
tendrá, como todas, un objeto y un método. "Ciencia es una economía de
pensar" dice Cohen. La Historia, como toda Ciencia, debe tener mecanismos
de verifica- ción puesto que no hay Ciencia sin verificación. Y deberá enun-
ciar leyes. ¿Deberá enunciar leyes?
Decía Aristóteles que no puede
haber Ciencia de lo particu- lar, que sólo
puede haberla de lo general. O, elevado a la ca- tegoría de lo
absoluto,el positivismo del siglo XX dirá que ha- brá Ciencia en cuanto haya
ley y hasta a la causalidad le niega categoría científica.
Comte, es decir, el positivismo, no renegará de la Histo- ria, dirá sí que tiene leyes tan seguras como las de
la Física; hay que encontrarlas, dirá.
Él mismo fue uno de los creadores de
una Ciencia, la Sociología, a la
que denominó "Física So- cial": el
nombre es toda una definición,
mejor, todo una pre- tensión, una promesa.
Al margen de lo que nos cuenten los
filósofos,los historia- dores, digamos para no confundirnos, los mejores
historiadores, trabajan atendiendo siempre ciertas regularidades.
"Generaliza- ciones relativas" dirá
algún metodólogo (Huizinga). Sin embar- go, será la Historia la
disciplina que más preste atención a lo individual, a lo único, a lo que no se
repite.
Miremos lo que ocurre
en gramática y en ortografía. Se nos enuncian, normas, leyes,es
decir,principios generales que luego se aplican a cada ca- so particular. Antes de b y
p se escribe m y no n. No es posible la excep- ción. La ley tiene aquí valor absoluto.
Antes de e y de i se escribe c y no z, se nos dirá luego.
Cierto, ex- cepto zig-zag, eczema y
enzima. Tres excepciones en todo un idioma, no es- tá mal; en otros casos, las
excepciones abundan, a veces se llega
al punto de que nos preguntamos si tiene sentido enunciar la ley.
Conjugación de los verbos. Los
regulares se conjugan siempre igual. Pe- ro hay irregulares, hay toda una
constelación de irregulares que se compor- tan distinto a los regulares pero
iguales entre ellos.Hay otros que se cor- tan solos. Y están los defectivos.
Lo histórico presenta un panorama similar,seguramente
con mayores irre- gularidades todavía, y,cuando miramos cualquier proceso
histórico con lupa, la cantidad de comportamientos que son incomparables, que
son irreductibles a un modelo son tantos que nos abruman.
La historia acaecida (lo histórico), he dicho más
arriba, ocurre y tan pronto ocurre, "se desrealiza".
El lector gusta mucho de los presocráticos. Ensaye el método de Herá- clito; mejor, de
su discípulo Cratilo, y terminará
demostrando que los he- chos históricos, en realidad, no ocurrieron nunca.
Quedan huellas a través de las cuales el historiador va a investigar; conocimiento
indirecto, que le dicen.
El historiador publicará una obra
que finalmente consultará un lector.
Empecemos, pues, por la otra punta
del ovillo.
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0-B-1-0 Los
límites del saber del lector
Un mismo libro,un mismo texto,
tiene distintos significados según sea el lector que reciba el mensaje.
En primer lugar está lo afectivo.Si
el lector estima lo que está leyendo, todas las puertas están abiertas. (Remito lo que se dice en el Anexo 1 acerca
del dominio
afectivo-volitivo).
Mira y López dice que la mayoría de
los estudiantes de secundaria estu- dian las materias como algo extraño a
ellos. Está el mundo del estudiante y está lo que estudia que no pertenece a su
mundo.
Está el dominio de la técnica de lectura; Ortega ha dicho que la mayoría de los seres humanos pasan la vista por lo ne- gro, pero que
leer, leer en profundidad lo hacen muy pocos: con seguridad exagera en las cifras pero no en el diagnóstico. Por
lo pronto, si el lector se queda en [A,1], aunque pretenda com- pensar -
no hay tal - con el enorme esfuerzo de memorizar hasta
cosas nimias,no arriba a nada. Todo debe ser traducido[A, 2,1]; hay que terminar
en [A,4,3] para poder estar satisfechos: [A,5] y [A,6] (mejor, [A,6] y [A,5],
en ese orden) fluyen solos luego. En el Anexo 1 explicado esto está.
Hugo Lamónica recientemente en un programa de televisión
explicaba có- mo, en el mundo actual, hay que hacer una investigación minuciosa y eficaz de los mercados y ya nada
puede dejarse librado a la improvisación.
Comparaba Lamónica con lo que le sucede al aprendiz de tenista que se enoja cuando
el profesor le corrige la forma como él toma la raqueta: total la pelota cruza
la red y pica en el campo contrario.
Sin embargo, más tar- de, cuando hace caso a las indicaciones del profesor, advertirá con satis-facción
que con menos esfuerzo tiene mayor rendimiento:la pelota pasó siem- pre, pero
no es lo mismo.
El trabajo intelectual tiene
similares características.
En todos los tiempos ha habido
autores que se han preocupado por indi-
carnos desde detalles como de dónde
tiene que provenir la luz que se pro-
yecta sobre el libro hasta de los
intervalos dedicados a ejercicios físi-
cos; o sea, higiene del estudio. Esto
desde el viejo y un tanto ceremonio- so
- estilo de época -
venerable Arte de Estudiar de Rubió y Bellvé, de principios de siglo, hasta trabajos más sistematizados
como Cómo
estudiar, Cómo aprender de nuestro conocido Mira y López.
El estudiante de Bachillerato, y el
universitario también, muchas veces está ya en "la alta competencia"
pero no ha corregido cosas tan elementales como los defectos en tomar la
raqueta.
Ocurre que en la escuela no se
aprende todo, tampoco.
Siempre cité como ejemplo de lector
serio a alguien que desde hace años conocemos
por la radio y la televisión, Antonio Carrizo. Si la mayoría de los que tienen un micrófono en la mano tuvieran
su cultura, seguramente los medios masivos de comunicación serían un poderoso
auxiliar de la escuela. No
hizo Carrizo más que séptimo grado (sexto, en la nomenclatura de su época). Ha
leído muchísimo en su vida y, como
además sabe hacerlo, aprove- cha lo que lee. Su base de primaria
seguramente fue muy buena y su caso de- bería hacernos reflexionar acerca
de si aquellos maestros, tan criticados por los teóricos de la educación hoy, no trabajaban mejor. Es
una cuestión de efectividades conducentes. Personalmente estoy persuadido de
que sí.
¿Para qué sirve la escuela,pues?
Bueno,por mucho que se ha- yan criticado
- y haya motivos para
hacerlo - los progra- mas escolares, ellos nos dan una base de
conocimientos mínimos de la mayor parte
de las materias; cosa harto importante, sobre todo acerca de aquellos temas
sobre los que,al elegir luego uno una especialidad de estudio, jamás podremos
volver a ver.
El autodidacta, en cambio, tiene
enormes lagunas en cosas elementales: el primer autor del que leí está reivindicación
del sistema escolar fue Ma- nuel Gálvez en su biografía (novela, en realidad)
de Sarmiento, a propósito precisamente
de la educación que había recibido el
biografiado: "dígase lo que se quiera del actual sistema escolar."
reivindica Gálvez. A pesar de la enorme decadencia en que ha caído el referido
sistema escolar desde que Gál vez escribiera, lo suyo sigue vigente.
Un antiguo colega, profesor de Química, el Dr. Cayo, gran conocedor de su profesión,
decía que en el bachillerato, en to- das las materias, debería haber una
primera unidad que hablara de la
filosofía de la ciencia que se iba a
estudiar durante el año.
De hecho, es verdad, tal filosofía
está implícita y muchos
estudiantes la perciben a medida que trabajan
en sus materias, otros hay, por cierto, que se quedan en la mera
repetición de cosas con lo cual
no aprovechan lo más valioso que la
escuela puede darles.
La reflexión a la que vengo
invitando desde el comienzo del Anexo 0
habrá de coadyuvar a este mayor aprovechamiento, esti- mo.
Es importante también precisar qué contenidos domino. Por ello en este Anexo 0
(exactamente en 0-B-0-3) hago una apreta-dísima síntesis de lo visto
hasta ahora de la Historia de la
Humanidad, que servirá de repaso. Es mucho menos que lo que el lector sin duda conoce, pero que sirve para ubicar
lo que vaya- mos a estudiar en lo sucesivo en el todo, en otras palabras,co-
locar un elemento en un todo gigantesco, colocar un [A,4,1] en [A,4,3], tarea que debe realizarse
siempre, no importa la esca- la en la que nos instalemos.
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0-B-1-1 Los límites del saber del historiador
"Tneta Fronein
","pensad en mortal","tú no eres dios, no pue- des saberlo
todo",aconseja a los historiadores Henri Irenée Ma- rrou en su libro El Conocimiento Histórico. E insiste en
ello. Evidentemente,cuando se publica una monografía, son más los te- mas que
quedan para investigar y surgidos de la propia investi- gación, que los efectivamente investigados;
dicho he.
Gustavo Adolfo Becquer en la
Introducción a sus Leyendas, se lamenta de que bullan en su
mente mucho más abundantes ideas que
las que podrá siste- matizar en vida y que está resignado de que habrá de
irse con ellas a la tumba. Lo que
ocurre en la creación literaria,ocurre también en la investi- tigación
histórica.
El lector,cuando consulta un libro
de Historia, nunca debe olvidar esto,si quiere aprovechar la lectura: de ahí
que no to- do lo que se lee,nunca, tiene el mismo valor en una monografía,
mucho menos en un manual. Y sin
embargo, ¡cuánto se aprende de algunos autores que constantemente nos están
marcando el límite de su conocimiento!
¿Cuánto sabe, hasta dónde sabe
el historiador cuyos libros leemos?
A veces expresa el saber de un
momento,hasta que nuevas in- vestigaciones
suelen mostrar hoy que es incorrecto lo que se sostenía
hasta ayer. Sucede muchas veces.
El lector habrá de pasar por muchas referencias históricas que hago
yo aquí. Piense que todo lo que digo lo he leído algún día en algún lugar. Lo
más común posiblemente sea que haya leí-
do lo mismo en distintas épocas y lugares;ello no garantiza mu- cho.
Bien, puede ocurrir que hoy los historiadores lo expliquen de otra manera,
porque ha avanzado la investigación,
porque el autor que yo leí no estaba actualizado - y el leer a varios no asegura nada porque las versiones erróneas se proyectan en ra- cimo, nos enseñan
los metodólogos especializados en el Medioevo cuando hacen la crítica interna
de testimonios de la época - o
simplemente porque el mismo estaba
equivocado. Sería sumamente provechoso pues que, cuando tenga versión
actualizada o simple- mente corregida, me la hiciera saber.
Piénsese, por ejemplo, lo que se enseñaba acerca de la antigüedad de la
cultura amorrea,en
la Mesopotamia (la de Hamurabi).Todavía historias de Me- dio Oriente de
mediados del siglo XX ubicaban el imperio amorreo, de vida muy breve,
hacia el 2.200; el buen manual de Podestá Costa, prestigioso li- bro de
consulta de mediados del siglo XX
(Podestá Costa, L. A. El Antiguo
Oriente Buenos Aires Kraft,
1948, página 116), lo ubicaba entre los siglos -XXII y -XXI (-2123\2.081). Los
investigadores finalmente lo ubicaban en el siglo -XVIII.
Más frecuente es que ciertos libros que al historiador le hubieran sido útiles leer antes de
escribir su obra, terminan siendo leídos por el mismo luego de haber
publicado lo suyo.
Hay muchas causas que provocan
esto. No se puede saber todo, las guías bibliográficas nunca son satisfactorias ni completas, nos enseña Malclés en su libro La Bibliografía (Eudeba). Generalmente no se tiene todo
el ma- terial a mano;es posible que a medida que se cargue en Internet no sólo
las relaciones de los libros sino también los textos íntegros, las nuevas gene-
raciones tengan mejor acceso a la bibliografía.
A veces el error no parece tener
justificación,es el especialista quien
se equivoca en su propia especialidad.
A veces los errores son
conceptuales y hacen a la esencia del problema.
Hay errores que no encajan en la lógica de la obra y pueden atribuirse
a distracción; ¿cuántas veces no nos
ocurre que por decir una cosa decimos otra?
Ferninand Braudel se atreve a
trabajar con escalas (5*, Anexo 3)
prác- ticamente inmanejables por investigador alguno, de ahí errores que
aparecen aquí y allá; inevitable.
A veces el autor no ha encontrado
la palabra adecuada o copia la inade- cuada y ello puede desconcertar al
lector.
No podemos tomar al pie de la letra
lo que digo aquí;debería confirmar- se con lecturas más completas sobre el tema pero no es aceptable
decir,sin más, que en América existía también trigo por una referencia textual
que no puede ser confiable, ni
aceptable al pie de la letra, por lo
que acabo de explicar.
A veces es el estilo el que
traiciona al autor, hasta quizá alguna vez también pudiera llegar a ocurrir que
hubiera menosprecio del saber de quien habrá de leer lo escrito.
Esto el lector lo entenderá muy
bien, se suele dar hoy en televisión. Allí aparecen a veces catedráticos
universitarios,investigadores de ciertas áreas, acostumbrados a dirigirse a un
público circunscripto del que, se sa- be, tiene el dominio, o está en vías de
tenerlo, sólo en esa área. Esos es- pecialistas, expuestos a hablar por televisión, no advierten que entre los
telespectadores hay de todo, mechan afirmaciones "suficientes" y
erróneas pero ahora no pasarán para todas las personas como monedas de buena
ley.
Puede darse que un afamado
filósofo extranjero se esté dirigiendo a un grupo de empresa- rios pero la conferencia se pasará por
televisión; hay que tener muchísimo cuidado con la tec- nología moderna.
Una cita en griego da tono, sin duda, los empresarios no suelen ser especia- listas en griego y, por lo tanto,habrá de
pasar desapercibido, seguramente también, el que au- tor de la frase haya sido
San Lucas y no San Pablo. Y así.
En algunos casos los errores pueden
provenir en que el historiador ten- ga demasiada propensión a generalizar,de la
extrapolación [A,2,3] nacen los errores.
Puede darse que el autor europeo se
refiere a Historia Argentina ante un auditorio europeo,y pueden pasar
datos incorrectos, supuestos, quizá in- ventados; hasta puede ocurrir que el
que habla o escribe suponga que en di- cho país la gente todavía no ha
aprendido a leer y a escribir; no será pre- cisamente éste el caso del autor
que paso a comentar, claro.
Narradores hay de historia
además,de otra, escasa o ninguna valía y ti- pología distinta, quienes nos presentan
también errores. Allí las razones pueden ser muy otras, las tipologías a
las que me refiero pueden variar al
infinito. "Nada hay más
extraño que un propósito
humano", dijo Napoleón, que
conocía bastante del corazón del hombre.
La mayor parte de las lecturas
incorrectas que desorienten al lector no son responsabilidad del autor; puede que no lo sea ni en un 10%.
Desde que el autor escribe hasta
que el lector lee intervienen muchas manos, si se trata de una
traducción, más manos.
Por otra parte, ¿no nos ocurre a
veces que no leemos lo que no queremos leer?
Quede como conclusión para el
lector que la letra impresa no es infalible,que errare humanum est, y que,
reitero,desde el momento en que el autor gesta
su obra hasta el momento que el
lector lee, la cosa ha pasado por muchas manos; cualquier error en cualquiera o
cualesquiera de sus etapas queda reflejado en la presentación final.
Obras de divulgación escritas por autores que no conocen mucho o bien buscan el impacto, están llenas de errores
que desorientan, no, por cierto, al estudiante formado,quien muy bien sabe que
los marcianos no construyeron ni el templo
egipcio
de Abu Simbel, ni la "pista de aterrizaje" nazca, ni templos mayas.
_________________________________________________________________________________rpca 2000
0-B-1-1-0
Aparición de nuevas técnicas
Nuevas técnicas han permitido el acceso de documentos que se
consideraban perdidos o que, aún teniéndolos delante, resul- taban de difícil
interpretación.
La historigrafía medieval, por
ejemplo, se enriqueció enor- mente cuando se descubrieron los palimsestos y
la manera de le- erlos.
En la Edad Media el pergamino era
escaso; se quejaba ya de su carestía el
célebre autor de la vida de San Millán,San Braulio(+ 650), ilustre obis- po de
Zaragoza y discípulo de San Isidoro de Sevilla; tal nos cuenta en un recentísimo libro el Padre Zacarías García Villada (Metodología y Crítica Históricas, Barcelona,
Gili, 1921, pág. 218).En tal situación los monjes en los monasterios habrán de borrar los antiguos textos y
volverán a escribir sobre ellos. A
través de los razos X - descubiertos
por Roetgen en 1895 - pudo rescatarse
la primitiva escritura y así usufructuar de dos documentos, en vez de uno; los
primeros palimsestos
(del latín palim, de nuevo) habían sido descubiertos cien años antes de que apareciera la
técnica de los rayos X.
Reflexionemos:los rayos X
permitirán leer "de corrido" los palimsestos, una gran conquista; cien años más tarde se les hará tomografía
computada a las momias egipcias, nos informa nuestro estimado colega
el Dr. Eduardo Ci- chero.
En los viejos manuales
que se dedicaban al estudio de
la cultura Ma- ya, de mi época de estudiante universitario, como el de Morley
- en reali- dad, una monumental
monografía - no aparece el nombre de
ningún político ni dignatario de las distintas ciudades que fundó este pueblo.
La investigación se fue afinando,
científicos de la Univer- sidad de
Leningrado, computadora
mediante, descifraron su es-
critura - no hay que olvidar que, a diferencia de la escritu- ra jeroglífica o de la cuneiforme, los
estudiosos no tuvieron ninguna versión
bilingüe que sirviera de punto de apoyo - y hoy hasta en los programas de televisión, no obstante la liviandad con que suelen ser tratados allí estos
temas, se dan nombres de reyes-sacerdotes
de Copán o de Yachilán con la
misma soltura con la que nuestros
estudiantes pueden identificar a los perso- najes que condujeron la revolución
de Mayo (aquí).
Algunos de nosotros hemos enseñado
en el profesorado duran- te años.
"Por años" dirán quienes
ostenten rica cultura televisiva.
No es de desear, empero, que ese
lenguaje llegue a penetrar en nuestras aulas ni en los medios masivos de comunicación. Como que tampoco penetren expresiones como
"en un momento volvemos", "te ves muy bien", "mañana
estoy viajando", ni tampoco que
usen el potencial simple como comodín en vez del potencial compuesto, del
futuro imperfecto y del futuro perfecto
del indi- cativo; del presente, del pretérito perfecto, del pretérito
imperfecto, del pretérito pluscuamperfecto, del futuro imperfecto y del futuro
perfecto del subjuntivo: todo muy común sí en las malas traducciones de la
televisión.
Decía que en el Profesorado hemos
enseñado que en el glorio so reinado de Luis XIV - glorioso en cuanto al
brillo de la Corte y el prestigio
exterior puesto que Vauban,
otrora brazo derecho del rey y responsable
de las famosas fortalezas rasan- tes, ahora apartado de él,a principios
del siglo XVIII pudo con razón llegar a afirmar en lo que se reputa el
primer libro de Economía Política publicado, que el rey de los franceses reina-
ba sobre hombres que en su mayoría arrastraban un nivel de vida económico
miserable - años extremadamente fríos hicieron fra- casar las cosechas en el norte de Francia, produciendo
las te- rribles hambrunas de 1664, 1697, de 1709.
Bien. Hace unos años Emmanual Le Roy Ladurie dio a conocer su Histoire du Climat depuis l'An Mil Paris Flammarion, 1983. 2v. Dice Le Roi Ladurie que,en primer lugar,
inviernos más frí- os de lo normal hasta de 3,8º C.promedio no comprometen las
co- sechas; al contrario, suele ocurrir que sean más abundantes. En el
Mediterráneo, por su parte, aclara, suele ser la sequía y no la mayor o menor
temperatura la responsable del fracaso
de las cosechas. Lo que hace podrir las
cosechas son en el norte los inviernos
húmedos: hete aquí que cuando las
famosas hambrunas referidas,hubo
cosechas que no pudieron ser muy distintas a las normales puesto que la
temperatura media anual no bajó de 1ºC.; ocurrió sí que luego de cosechado el grano sucedió un período inusualmente lluvioso y húmedo que la
pudrió,provocado ello por el cambio de rumbo de la corriente del Golfo. ¡Todo
esto demos- trado por el análisis con técnicas modernas de las estalacti- tas,
una gota por año, matemáticamente! Y dice el autor,que es- tudia los últimos
mil años,que la técnica es absolutamente con- fiable para estudiar los últimos
dos mil años.
Y una referencia final a
Le Roi Ladurie. Luego de demostrarnos lo que nos enseña nos hace una
reflexión: que hay una cantidad de variables que no han sido estudiadas,que hoy
las técnicas agrícolas y el tipo de grano,enor- memente evolucionados, son relativamente uniformes en la región
pero que,en aquella época,se usaban técnicas muy primitivas y distintas y
granos varia- dos y que está por hacerse todavía el estudio monográfico serio
que nos in- dique qué otros factores pueden haber coadyuvado a las referidas
crisis. Hace también un
catálogo de afirmaciones aventuradas
sobre migraciones producidas por cambios de clima, aceptadas por
numerosos historiadores pero que, en realidad,nadie ha demostrado hasta
ahora. Le Roi Ladurie, historia- dor de raza, nos está diciendo: cuando no tengo pruebas, como historiador no debo afirmar nada jamás,
aunque fuere y es legítimo soltar las hipótesis que buenamente se nos viniere
al magín.
Piénsese en Antropología cuánto se
avanzó en la datación de los restos extraídos de las excavaciones cuando se
idearon sis- temas como el dendrítico, el del carbono 14, el de torio-iridio y
el del potasio argón.
_________________________________________________________________________________rpc,a 2000
0-B-1-1-1 El
"olvido" de lo que se sabe
Pensará el lector que el
conocimiento histórico es acumula- tivo y lo
que se llega a investigar y
saber nunca será "desa- prendido": verdad de a puño pero hasta determinado
punto.
Cuando algún investigador toma el tema, no ocurre siempre que esté al día de todo lo que se
sabe. Los libros de Metodolo- gía Histórica
se muestran severísimos con quienes no agotan la etapa bibliográfica
en la investigación,la primera del proceso; dicen y con razón que de otro
modo,a menudo,correremos el ries- go de
volver a inventar la pólvora.
La realidad transita muchas veces
inevitablemente por otros carriles.
A esta altura invito al lector a
repasar el ítem9* del ane- xo 3.
Aquí y allá, constantemente, se nos
presentan casos de autores, algunos de enorme y bien fundamentado prestigio,
que escriben sin haber consultado trabajos valiosos publicados con anterioridad. Si el campo a investigar es muy amplio,
tanto en cuanto al espacio cuanto al
tema, las inevitables fa- lencias aparecerán ahora con persistente goteo
10*.
¡Cuánto placer sentimos cuando
Braudel en su El Mediterráneo y el Mundo Mediterráneo en la Época de Felipe II (en su edición de 1949 y lo
justifi- ca por la guerra y sus secuelas, claro; está la de 1966,modificado el
libro en más de mitad, pero que no he leído) nos da la lista de libros y
archivos consultados y luego lista de libros y archivos que debieron ser
consultados y no lo fueron! ¡Cuanto nos desorientan, en cambio, quienes
[A,4,2,2] citan libros que no leyeron y archivos que no fueron consultados
y,hasta en algún extremo, rarísimo y en su momento sonado caso, archivos que no
existen!
Ocurre, simplemente, que es
materialmente imposible conocer todo lo que se ha publicado, y aunque se tenga
acceso a una bibliografía amplísima, lo
que realmente hay tiempo humano para leer es desesperadamente escaso, ún poniendo en favor del investigador el
que, con su experiencia y dominio del tema, con sólo echar un vistazo al índice
discierne lo que vale la pena. Si llevamos el escrúpulo de que ninguna lectura
importante quede pendiente an- tes de escribir, entonces no publicaremos nunca.
Marrou enseñaba que tener la capacidad de pensar sin tener
la decisión de publicarlo equivale a no haber pensado nunca.
_________________________________________________________________________________r'pca 2000
0-B-1-1-2 Las
especializaciones
Es
difícil para un investigador estar al día en lo que se sabe,no solamente
en su disciplina, sino también en su especia- lización. Ni qué habrar de la
imposibilidad de estar al día en
Ciencias aledañas a la Historia,cuyos logros son tan útiles pa- ra
comprenderla.
De ahí que se impone la
especialización.
Ya medio siglo ha, en el viejo
Manual de Wilson, La Cultura Egipcia, advertía al lector que la
Egiptología - especiali- zación dentro de la
Historia - no podía ser abarcada por un solo investigador, y que de ahí la inevitable aparición de los
especialistas en Derecho Egipcio, en Religión Egipcia, etc.
Ocurre en todas las disciplinas.
Los filósofos de la Ciencia se
encuentran,a su vez, con si- milar
problema, coadyuvante y más grave si se quiere:tienen que filosofar sobre el estado actual de una ciencia y les es cada vez más difícil estar al día del
estado de las investigaciones, más aún, a veces entender.
Hoy es imposible, por lo tanto, que
la humanidad pueda pro- ducir otro
hombre como Aristóteles, mejor dicho,
que asuma el papel de Aristóteles en su época y siglos posteriores.
Es
por eso que quien se dedica a cualquier especialidad,
pronto advierte en sus colegas estas deficiencias: cuando las
investigaciones de los tales pasa a los monografías y luego a los
manuales,aparecen estas lagunas que son inevitables y huma- nas.Y así adquiere
toda su dimensión la advertencia de Einstein en el sentido de que todos somos
ignorantes de cosas distintas. De ahí
que el primer rasgo que distingue al científico de raza es la humildad.
________________________________________________________________________________rp-ca 2000
0-B-1-1-3 La
barrera del idioma
Cualquiera sea tema que investigue
el historiador, se topa- rá con la muralla de documentos y libros escritos en un idioma que no domina
o no conoce. Por eso es que los libros que hablan de Metodología de la Investigación Histórica tratan largamente el
tema.
Por ejemplo la muy difundida Introducción al Estudio de la Historia de
Bauer. Allí enumera,según las especialidad que el historiador elija,la can-
tidad de idiomas que debe conocer para poder investigar; Valdeavellanos, su
traductor al castellano,agrega que si investiga España Medieval debería sa- ber
además árabe.
Sentados detrás de un escritorio y
puestos a escribir, a menudo se sue- ña. Si hacemos cuenta,habría que dedicar
una vida a estudiar esos idiomas y otra para hacer las investigaciones:
limitación importante es no dominar la lengua a que se refiere -
por ejemplo, un medievalista no sólo deberá sa- ber latín sino latín decadente
y medieval - pero la realidad generalmen- te nos muestra otra cosa. Sánchez
Albornoz,maestro de Valdeavellanos y, sin duda el más grande medievalista
español que ha existido, deploraba en clase no haber tenido tiempo de aprender árabe (lo suyo, sin duda, era un
exceso de modestia: sabía árabe,seguramente deploraba no tener un mayor dominio
de esa lengua, lo que no es o mismo).
El árbol se ve por los frutos y la
barrera se advierte constantemente.
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0-B-2 La investigación de los no especialistas
Decía Bloch que un día se vio a
Richard Simon proteger a unos infelices víctimas de una absurda acusación de herejía y concluye nuestro autor que la honestidad científica del autor no le permitía aceptar
una impostura en la vida diaria.
Podríamos agregar que la honestidad científica hace que un
investigador busque la verdad en su
campo y la misma conducta asuma cuando trabaja
en otras disciplinas; ocurre casi siempre. No siempre.
Así podemos decir que la Historia
se ha enriquecido con el aporte de científicos de otras áreas. Al fin y al
cabo, en sen- tido lato, el método (19*) es todo uno, si bien cada Ciencia construye el suyo propio. Ya he
hecho referencia a esto en 0-A.
En todo caso, el peligro puede fincar en que se pretenda subordinar el
método histórico al de otra disciplina.
Hay otra Historia paralela escrita
por no especialistas - que a veces ostentan también título
universitario - pero ello no impide que, sin cu- rarse mucho ni poco de qué cosas es el método
histórico, enfoquen la tarea como mero
ejercicio literario, o, a veces, asumen
características peores.
Esto parece constituir un mal
universal; así leemos en Marrou (Marrou, H.I. Comment Comprendre le métier
d'Historien, en: Samaran, Charles
L'His-
toire et ses Méthodes Bruges, Encyclopédie de la Pléiade,
1961),págs. 1537\ 1538:
..."la historia
científica,rigurosa, no está representada en la cultura de nuestro tiempo. Su
lugar está ocupado, las más de las veces, [pág. 1358] por sus caricaturas: sea
una vulgarización, orientada a lo patético, en ma- nos de empresarios sin talento ni competencia, sea, y es
todavía peor, una propaganda
polémica al servicio de un
gobierno o partido, para quienes la historia
no es más que un pretexto, una excrecencia destinada a satisfacer las
pasiones del momento." "Has dicho, Sancho, mil sentencias en el
círculo de breves palabras", podríamos agregar parafraseando a
Cervantes...
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0-B-3 Los pasos de la investigación
Toda investigación histórica
se comunica a través de una Monografía.
Esto está prolijamente desarrollado
en el Anexo 4 y al tal remito al
lector.
El lector acaba de terminar de leer dicho
Anexo y vuelve ahora a esta
página.
De hecho, las monografías pueden
abarcar campos muy limita- dos, tanto en espacio cuanto al tiempo; en cuanto el
tema fuere muy extenso habrían de
surgir la dificultad que exceden la ca- pacidad de un solo investigador. De ahí que se proclame la ne- cesidad del
trabajo en equipo,más fácil de sustentar en las pa- labras que en la práctica,
por cierto.
Es teniendo como base las
monografías que se publican luego un Manual; lo que en Historia se llama manual en las ciencias duras se llaman
tratados.
Utilizando estos manuales se
elabora luego el Manual Esco- lar. Es una tarea muy delicada elaborar un manual
escolar, en el país los hay de calidad.
Ensayo - en
Historia, también hay ensayos literarios que caen fuera de nuestro campo -,
ensayo es una exposición libre sobre
un tema cualquiera, que no presenta
aparato erudito. Se trata de uno de las
formas más difíciles de cultivar,
aunque, como en todo, también hay y superabundan ensayos deplorables.
Cuando Claudio Sánchez Albornoz
publica su
España, un Enigma Histórico dice
que ha citado durante toda su vida y que,ahora no lo va a hacer, pues- to que
el lector puede remitirse a alguna de
sus obras en las que siempre estará la
cita correcta. Técnicamente España,... sería un ensayo, de acuer- do
con lo que hemos explicado, si damos por incluido el aparato erudito,es-
taríamos ante un manual pero la suyo es una obra de tesis. La clasificación
suena aquí un poco forzada; ocurre que,en realidad, toda clasificación tie- ne
más bien una función didáctica; digamos que el genio no se somete a nin- guna
regla y que él mismo las crea.
El genio y el bruto,dicen, por
opuestas razones, no respetan la ley si- no que crean su propia ley. El drama del género humano, en todo caso,
con- siste en que excesiva cantidad de escribidores, a través de los siglos, se
han creído genio.
Se ha explicado ya que el
historiador reconstruye el pasado en base de restos, estrictamente testimonios.
Cómo y por qué peregrinos
caminos los testimonios han lle- gado
hasta nosotros constituyen un campo de investigación tan apasionante
como el de la propia Historia que nos revelan.
Los Estados han tratado siempre de
preservar testimonios y tradiciones de
los pueblos, ya desde la biblioteca de
Assurbanipal, en la antigua Asi- ria (pueblo
que no se dedicaba solamente a sacar los ojos de los prisione- ros, como
se quiere creer a partir de la observación de sus bajorrelieves)
Y está el
azar y está la catástrofe
como factores que in- fluyen en la transmisión de los testimonios.
Se advierte que la calidad de los
testimonios que llegan a nuestras
manos, que perduran, dependen
tanto del azar como de otros factores. Los climáticos no son los de
menor envergadura.
Azar y catástrofe suelen ser
factores que destuyen testimonios,pero mu-
chas veces suelen preservarlos.
_________________________________________________________________________________r
pca 2000
0-B-3-0 Exposición final
Al cabo de la elaboración mental, el autor presentará por escrito, ordenadamente, sus
conclusiones. En las monografías es mucho más lo que fatalmente queda
afuera - temas para futuras investigaciones - que lo que se incluye.
Dicho.
Aconseja H. I. Marrou en El conocimiento Histórico que en el momento de escribir el historiador esté con
la mente despejada y con buena disposi-
ción,a fin de que su prose expresa lo más fielmente posible su mensaje.
Por lo menos "con esta lengua exigente que es la nuestra." Otras son
menos exi- gentes ...
No siempre el autor está en
condiciones de publicar lo que desea,existen limitaciones de distinta índole,
algunas muy bur- das.
Por ejemplo, cuando Diderot publicó La
Enciclopedia tuvo agrias
dispu- tas con su editor cuantas veces, por su cuenta, podó lo que estimó
demasia- do comprometedor. De muchos libros quizá nunca sepamos,empezando por
la En- ciclopedia mencionada,las mutilaciones
que sufrieron antes de salir de
la imprenta; quedan registradas sí a veces las que hace el Estado en tanto hu-
bo control, o sea, lo más burdo.
A veces las obras no salen bien por
problema de tiempo,sobre todo cuan- do
los plazos de entrega apremian.
En otro plano, alguna vez Ortega
escribió que el público a veces no sa- be que el autor terminó
de prisa un artículo para una
revista para tener efectivo para
comprar en la verdulería (en rigor, para que su mujer compre en la verdulería, mentalidad de sociedad y de época); una exageración sin
duda, pero que debe revestir algún punto de verdad en algunos casos.
Cuando el tiempo apremia, las cosas
no suelen salir bien. Gruesos erro- res en ciertas publicaciones no pueden tener otra explicación; una pena. A
menudo no es que el autor se equivocó, los errores provienen de la prisa de la
edición. A esto ya me he referido; es muy posible que el problema resida en que las editoriales aún no han aprendido
a situar los términos de diálo- go con los autores en los puntos adecuados.
_________________________________________________________________________________rp
ca 2000
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0-B-4 Los "contenidos" en el bachillerato.
Falencias
Cuando
hacemos una revisión de todo lo que se ve en cinco años de bachillerato se hace
evidente que, generalmente, no ha quedado clara una línea argumental.
Al concluir, tenemos temas bastante
fijados y también la conciencia de importantes vacíos.La Edad Media,en
general, sue- le ser el período del que el estudiante suele quedarle menos ní
tida su línea argumental.
Las razones son varias. En primer
lugar, en cualquier plan de estudios va junto con Edad Antigua: el campo
resulta demasiado vasto - lo que pro- vocará que, a menudo,
concluya siendo basto -
como para poder estudiarlo todo bien y, además, con calendarios
escolares imprecisos y que no se cum-
plen tampoco; la Edad Media suele ser la víctima más frecuente de podas
y mutilaciones.
Por otra parte están los manuales.
No es tarea sencilla escribir un ma- nual escolar. Es difícil,por no decir
imposible, que un autor domine campos tan amplios y, generalmente, no son medievalistas.
Hay otra razón de más peso: nuestros programas
escolares fueron copiados, o poco menos,en el siglo pasado de
Europa,par- ticularmente de Francia y de Inglaterra y estos países
glorifi- caron su pasado,ignorando la
poca entidad, a escala tanto euro- pea como planetaria, que tenían esos
Estados - mejor preesta- dos - durante la Edad Media.
Se entenderá explicándolo de otra
manera:si yo estoy estudiando el apa- rato circulatorio y he analizado prolijamente los vasos capilares de
los dedos de los pies y de los que irrigan el riñón pero no tengo idea de
que existan siquiera el corazón o la
arteria femoral, ¡cuán confusa idea del
aparato circulatorio habré de tener al final! Y eso no se arregla con estu-
diar más munuciosamente o no los vasos capilares referidos.
En otras palabras, deberíamos
atrevernos a dejar de ser prisioneros del provincialismo intelectual
de los historiadores europeos, mejor dicho, de los europeos occidentales
y pasar a dar más trascendencia a lo
que fue más trascendente en cada época y no exagerar la importancia del pasado de paí- ses que, al cabo de los
siglos sí pasaron a ser el motor de la historia.¿No queda mucha gente, todavía,
acaso, que cuando estudiaba compró la
"derrota de la Invencible" como prueba de la superioridad
inglesa,ignorando que, an- tes y después de la derrota, España era en el siglo
XVI la superpotencia de Europa e Inglaterra
apenas un Estado de segundo o
tercer orden? Pues eso equivaldría a contar la historia del siglo XX diciendo la
"superpotencia" Vietnam obligó a la superpotencia Estados Unidos a
abandonar su territorio, simplemente por el hecho de que en el siglo XXV Vietnam
llegare a consti- tuirse en la
mayor potencia de la tierra.
Reivindicación retroactiva, que le dicen; "anacronismo psicológico,el más
insidioso de todos los anacronis- mos" definirá en esta línea argumental
Lucien Febvre.
Es posible que en el curso del
siglo XXI - o del XXII - se produzca
una modificación de los
contenidos de Historia de nuestras Escuelas Secundarias. No se saldrá de
la confusión ni de la dispersión de
esfuerzos mientras ello no ocurra y se
se- guirán malgastando energías.También puede ocurrir que al Bachi-
llerato se le cambie el nombre por Polimodal
y se inicie más tarde.
Otra de las razones por las cuales no queda clara la línea
argumental es porque en los contenidos no se respetan las esca- las (10*, anexo
3),mejor dicho, el paso [A,4,2] de una escala a otra.
El concepto de escala está
tomado de la Geografía y los geógrafos la aplican bien.No es posible ni se le
va a ocurrir a nadie presentar a un es- tudiante un plano del barrio de San
Telmo y luego pasar, abruptamente, a un mapa de América: faltan las escalas
intermedias y al estudiante le será im- posible relacionar[A,4,2; A,4,3] una
cosa con la otra. En esto, como en al- gunos otros aspectos,la enseñanza de la
Historia está a algunos años-luz de otras Ciencias Sociales, en este caso, la
Geografía.
Otra razón y manifestación también
de provincialismo es la de sobrevalorar cuanto
de Grecia y Roma proviniere, considerán-
selo como modelo y como "lo nuestro" por excelencia.
Grecia, por ejemplo, habrá aportado
mucho en materia de Fi- losofía,muy poco en términos de instituciones las, que,
sin em- bargo, se siguen desmenuzando en las escuelas con prescindencia de
otras sociedades importantes.
No aparecen claras
las razones por las que se solía estu- diar al dedillo la mitología griega
entre nosotros y ni una pa- labra de la riquísima Mitología Guaraní.
En cierta medida todos somos herederos del Renacimiento.
Entonces Eu- ropa supuso que en Grecia y Roma había empezado todo lo
que merecía ser co- nocido. Con el agregado de Egipto y otras culturas
investigadas por el eu- ropeos durante
el siglo XIX, ese es el parámetro de nuestros programas. Y eso que ya en el
siglo XVIII hombres como Voltaire
reaccionan y se empeñan en reivindicar el estudio de China, por ejemplo (una China,
por otra parte, que Voltaire no se
curaba de estudiar, sino que la imaginaba según a él le convenía).
No se crea que este provincialismo
es patrimonio exclusivo de Occidente. Nada de eso. Al contrario, puede que la Cultura Occidental, en
toda la Historia de la Humanidad, haya sido y sea actualmente la comunidad histórica más abierta, la comu- nidad histórica que
menos peque de provincialismo.Es de preten- der que dicho provincialismo se
reduzca a cero, simplemente.
La historiografía oficial de casi
todos los pueblos cuentan su pasado apelando
a toda clase de distorsiones, falsificacio- nes, ocultamientos, hasta
fraudes, por razones religiosas, cul- turales, "patrióticas" o lo que
fuere.
Bernard Lewis escribió un libro, La Historia
Recordada, Rescatada, In- ventada, producto de una serie de
conferencias pronunciadas en la Universi- dad Yeshiva de Nueva York en 1974,
que más tarde publicó el FCE.
Profundo conocedor de la historia
de Medio Oriente, hace el seguimiento de la evolución de la concepción
historiográfica de algunos hechos
de la Historia y las celebraciones que
conmemoran dichas gestas, antes días de ayuno, hoy días de celebración
cívica, acota. Da múltiples ejemplos.
__________________________________________________________________________________________
Prof. Ruben P. Cano
___________________________________________________________Buenos
Aires, 13 de marzo de 2000
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0-B-5 Resumen de
los contenidos de Historia Universal
(a la fecha, esta parte
estß a·n inconclusa)
Ensayemos un brevísimo resumen de
la Historia de la Humani- dad vista hasta ahora.
La Historia de la Humanidad ha sido dividida tradicional- mente en dos grandes períodos: la Historia propiamente dicha, que aparece con la invención de la escritura,
hace algo así co- mo seis mil años, y
la Prehistoria
que abarca desde la apari-
ción del hombre sobre la tierra hasta la invención de la escri- tura.
Prehistoria
Se entiende que los prehistoriadores
han periodizado tenien do en cuenta el
"desarrollo de las potencias"(anexo 3, 7*), los historiadores según
hechos políticos. Queda en claro una gran incongruencia,puesto que
cualquier clasificación debe partir de un criterio único, no de dos. Así está
establecido y a ello nos ajustaremos, pues.
He explicado ya qué características discriminatorias
hemos buscado para determinar el comienzo de la existencia del hombre sobre la
tierra. Iniciado hace 2.400.000 años, en
África, casi con seguridad en Tanzania, demoró
unos 2.000.000 de años en salir del conti- nente.
Hasta el año -9.000, que es cuando
el hombre aprende a do- mesticar
plantas y animales, se extiende el Paleolítico o anti-gua Edad de Piedra, por
ser este material el más usado para fa- bricar herramientas (o,lo más
probable,el más perdurable, pues-to que todo lo que hubiera fabricado de fibra
vegetal, madera o cuero o hasta de
hueso se ha descompuesto). Solamente habrá de tallar la piedra, durante el Neolítico, en cambio, aprenderá a pulirla.
Ya es común dividir el propio Paleolítico en tres subperío- dos bien
diferenciados por sus características.
Paleolítico Inferior
Los primeros milenios presentan una situación que no
habrá de repetirse.
En efecto, hay varias líneas de evolución que coexisten, a veces, en este
largo período. La mayor parte de ellas se extin- guió, seguramente porque, teniendo una dieta muy limitada, al cambiar las condiciones climáticas y,
por ende, la alimentación disponible, esas
criaturas no encontraron
respuestas ante el nuevo reto,
llegaron a un umbral (Anexo 3, 38*)
para ellos in- franqueable.Ocurría ello generalmente cuando se trataba de ali-
mentación reducida a unos pocos productos como ser granos, nue- ces.
La mayor o menor posibilidad de subsistir
como especie se comprende mejor si reflexionamos acerca de cómo se da el
fenómeno entre los animales. El caballo es exigente en cuanto a su alimentación y restringidos son los ambientes en los que puede sobrevivir; se dice que, si
no hubiera sido que el hombre lo domesticó
- es decir, lo preservó - se
hubiera extinguido, cosa que le ha ocurrido a tantas especies. En cambio,la
rata y la cucaracha tienen tal versatilidad,tal capacidad de adaptación, que es
muy difícil que ante un cambio de las condiciones ambientales no encuentren alguna manera de readaptarse y subsistir.Cucarachas y hormigas
sobreviven hasta a una ex- plosión atómica. El hombre actual se parece más a la rata y a la cucaracha que
al caballo porque tiene la herramienta
de adaptación más versátil con- cebida
por la naturaleza, su inteligencia.
Durante este largo período el
hombre subsiste como granívo- ro y, muy generalmente,como carroñero. Está muy
lejos de ser el "rey de la creación" cómo sí lo será durante el Paleolítico
Su-perior.
Es omnívoro mas se alimenta a
menudo de las sobras que que- dan de los animales cazados por los felinos,
ante la falta de otras posibilidades de
subsistencia. Puede parecernos chocante y hasta humillante la forma como se
alimentaban de nuestros ta- tarabuelos, sin embargo debemos considerar que, mientras no se extinguieran ni los mamíferos carniceros ni los rumiantes sus víctimas -
anótese, rumiante, carne rica en proteínas -, la dieta estaba
asegurada y sabemos, porque los
observamos hasta hoy,que los grandes carniceros regulan muy bien la
reproducción de la especie como para
que la mesa esté siempre tendida
sin que falte en ella comida nunca. Claro, hoy ya no vamos a buscar para
alimentarnos de lo que ellos no comen sino que vamos a bus carlos en safaris
fotográficos muy bien pagos.
Se entiende: durante el larguísimo
período,incluso prehumano, en el que se alimentó de granos,desarrolló la
aptitud de tomar con delicadeza con los dedos, los que estaban ocultos y
resultaban inaccesibles para el resto de los animales; ahora va a
buscar los recovecos de los huesos de los animales muertos por los felinos y a los que éstos con sus garras no tienen acceso. Por ello se
dice que en esta etapa el hombre es carroñero, como los son los buitres hoy,
por ejemplo.
Es el hombre un ser indefenso; una
de las explicaciones que se da de su posición erecta - antinatural, su
columna vertebral fue diseñada para un cuadrúpedo, no para un bípedo y la
frecuentes hernias de disco de que pade- cen los humanos y que no conocen otros
mamíferos son prueba de ello - es la de la continua vigilancia en que
debían estar, en las desoladas sabanas
donde consumían sus granos. Es esa la
posición que hoy adoptan los indivi- duos que ejercen la vigilancia entre los
cinocéfalos,monos que, aunque des- de el punto de vista biológico están más
alejados del hombre que el orangu- tán
o el gibón, sin embargo viven en un ambiente
similar al que rodeaba a
nuestros ancestros; allí donde
había cesado la protección de la
selva que había desaparecido con los cambios climáticos.
A fines del Paleolítico Inferior(200.000)
tenemos datos in- dudables de que ya
usa un lenguaje articulado y concluye
este subperíodo cuando el hombre aprende a dominar el fuego, hace de esto unos
100.000 años.
Si se quiere ser más exigente
para concederle el rango de "humano" a un antecesor nuestro, un
criterio estaría en la po- sesión, en la adquisición de un lenguaje articulado.
Paleolítico Medio
Hay inventos e inventos.La invención
de la bombilla de pla- ta probablemente haya revolucionado poco el arte de tomar mate y su influencia sobre
la Historia de la Humanidad no se ha sido decisiva, por cierto. Otra cosa es el fuego, o mejor dicho, la invención de
un sistema para producir fuego cuando uno lo quie- re o lo necesita:se trata de
uno de esos inventos que abren to- do mundo de posibilidades, que sirve de base
a toda una conste- lación de inventos
posteriores en la Historia de la
Humanidad. El hombre ha estado estudiando pacientemente la naturaleza y ahora va a empezar a aprender a
dominarla, en serio. A eso se llama historia del progreso técnico.
Ocurrió más tarde lo mismo con la domesticación de anima- les, posteriormente con la rueda, muy luego con la escritura, unos cuatro milenios
después con el tornillo (piénsese que has- ta la hélice es heredera suyo),
luego también con la electrici- dad; muy
posiblemente vaya a significar
algo parecido para el futuro la computadora.
La invención del mecanismo para
producir y conservar el fuego cambió la vida del hombre. Podrá calentarse en
invierno,podrá tener luz de noche,ahu- yentará a otros animales,permitirá la
cocción de los alimentos, con lo cual la dieta se amplía -
parece ser que el apéndice
intestinal, por ello muy grande entonces, tenía por función procesar el
alimento crudo - facilita la socialización pues la familia
se reúne alrededor de la hoguera.
Durante el Paleolítico Medio,se da otro
paso decisivo;o di- gamos expresándonos
con más precisión, tenemos
registrada tal cosa. Alimen y Steve en
su Prehistoria (Ediciones siglo XXI) juzgan que ello "es
testimonio del más asombroso salto adelante de la evolución, tanto física como
mental" desde que el hombre se pusiera en posición bípeda: se trata de la
aparición de los enterratorios.
La más antigua tumba humana ha
sido registrada en la cueva de Yeshik-Tash, en Uzbekistan, descubierta en 1939.
Se trata de un niño de unos quin- ce años enterrado junto con cabezas de cabra
cuyos cuernos se dirigen a él; data de unos 65.000 años. ¿Comienzo del
sentimiento religioso? ¿Comienzo de la toma de conciencia de que no se comprende el más allá y la decisión de "hacer
algo" como compensación o por impotencia? Imposible saberlo. Pudiera que no tuviera otro significado que la
práctica nuestra de llevar flores a los
muertos; no hay cómo comprobarlo, tampoco que tenga otros o más comple- jos
significados.
Pero es claro que ya hay una actitud ante la muerte.
Smirnov dice que significa la victoria del hombre sobre la muerte. Me parece que no es así. Ni siquiera creo
que piense realmente eso; para mí está rindiendo tributo a la mentalidad de una
sociedad que adopta poses materialistas
(y que, en el fondo,es profundamente religiosa).No hay tal triunfo. Lo más que
puede sig- nificar es que el hombre ha adquirido conciencia de su impotencia,de
su in- comprensión ante el misterio de la muerte. Ningún animal, ni por asomo,
es- tá ni cerca de este nivel.
En este punto ya tenemos la
sensación que el hombre del Paleolítico Me- dio es uno de nosotros;
recordemos además que ya había alcanzado la capaci- dad de usar el lenguaje
desde el -200.000, por lo menos.
A esta altura invito al lector a
hacer un alto antes de seguir y repa- sar.
Decimos que la diferencia entre el hombre y el animal consiste en que
éste es creador de cultura. A pesar de la complejidad a la
que ha llegado la sociedad actual, estimo que
dentro del concepto cultura se
puede hacer una clasificación válida para todos los tiempos: está por un lado
lo marca- damente espiritual, el arte por ejemplo, Las Meninas de Velázquez o
una Po-
lonesa de Chopin,o Violeta de Alcides; las propias
predicaciones del Pastor Giménez. Por el otro está el invento del
alternador para el automóvil o el del
sacacorchos, lo predominantemente
técnico. El hombre de pluma
pensará que el primero es más válido. ¿Es así? ¿Cómo verificarlo?
Meditemos que esta clasificación ya
cabe en lo que hemos visto hasta ahora
(hasta el -35.000): la adquisición
del lenguaje, el enterrar a los
muertos se ubican en el primer grupo; el convertir una piedra en herramien- ta,
el dominio del fuego, están en el segundo grupo.
Paleolítico Superior
Ahora el hombre dará
un paso decisivo. Decisivo comparado con el mundo en el que se estaba pero son
muchos y sucesivos los pasos "decisivos" dados por el género humano y, llegado el caso,
cada uno se nos antoja más decisivo que el anterior.
Si nos decidimos a retroceder y mucho, diríamos que más
decisivo fue cuando nuestros abuelos tomaron la posición erecta o
cuando nuestros tata- rabuelos
presimios empezaron a ubicar sus dos ojos
en el mismo plano, per- mitiendo así la visión estereoscópica, rarísima
en el reino animal.
Hasta el ahora el hombre había
usado armas arrojadizas. Eso el gorila también lo hace.Puede que en el Paleolítico
Medio ha- ya usado la jabalina,casi con seguridad sí en los últimos
tiem- pos.
Con la llegada del Paleolítico
Superior, hace unos 35.000 años,ideará la lanzadera (llamada también
propulsor) que exten- derá la capacidad de su brazo para impulsar
jabalinas,ahora ne- cesariamente más
pequeñas, ya "flechas". Un paso inmediato ha- brá de ser la invención
genial del arco; esto representará una
revolución gigantesca. ¿Cómo,por Dios, Darwin pudo haber escri- to alguna
vez -
por lo menos así lo dice Lucas Bridges en su El Último Confín de la Tierra -
que los onas
constituían el es- labón perdido entre el hombre y el mono si
observó, como no pu- do menos que observar, que conocían el arco y la flecha,
que, por otra parte, habían usado sus hermanos ingleses hasta ayer?
Semejante arma le dio al hombre
posibilidad de encarar ade- más la caza mayor, los grandes cuadrúpedos
rumiantes, es decir, generosos proveedores de proteínas ahora,algunos de los
cuales, en el período, siguiente, en el Neolítico, domesticará.
La conjunción arco flecha tendrá
larga vigencia y,muchas veces, la usa- rá el hombre contra sí mismo, es
decir,en sus "guerras civiles" (usando tal denominación para todo
conflicto de hombres contra hombres,no "contra" ani- males)
Tan persistente es el uso del arco
y la flecha que todavía en 1346, en la batalla de Crecy (comienzos de la Guerra de los Cien Años)
los arqueros ingleses definen la acción sobre los pesados caballeros
franceses cubiertos por sus aparatosas armaduras. Y todavía en 1415 la
situación,poco más o me- nos,habrá de repetirse en Azincourt. Y todavía en el
siglo XVI son temibles los arqueros ingleses en el campo de batalla.
Representantes del Paleolítico Superior
ya llegan a nues- tros días. Todo pueblo "primitivo" descubierto y estudiado por los
europeos desde el siglo XV en el que se expanden por el mun do, está ya en este período. No han perdurado los del Paleolí-
tico Medio; incluso los australoides
de Australia, los bosqui- manos
del sur de África, o yaganes y alacalufes catalogados por su
bagaje técnico como muy primitivos, ya son hombres del Pale- olítico Superior.
Todo esto dicho así tiene un valor
relativo. Cuando el científico estu- dia cualquiera de estos pueblos y empieza
a analizar cómo se utiliza el es- casísimo bagaje instrumental de que se
dispone, quédase asombrado de a qué
extremos de aprovechamiento e ingenio puede llegarse: deben tener razón los que
sostienen - la verificación de esto es muy difícil, por otra parte -
que la inteligencia humano, en los últimos cien mil años, no se ha
desarro- llado mayormente, lo que sí se ha desarrollado es lo que esa
inteligencia a ido elaborando, ha ido acumulando y apoyando una creación
cultural sobre la anterior.
En virtud de la escala
utilizada en esta exposición no podemos entrar en detalles sobre los
diversos usos, aplicaciones y derivaciones del arco y la flecha. No sé si algún prehistoriador se ha dedicado a hacer un
releva- miento exhaustivo en todo el
planeta tierra.
Consignaremos, simplemente, que el
medio llevó al hombre a ir haciendo constantemente readaptaciones. Lo supremo que he encontrado es un registro del
siglo XVI - cuando las armas de fuego
le hacían ya fortísima competen- cia
- cuando arqueros
ingleses era capaces, disparando desde doscientos metros, de atravesar
52 milímetros una encina.
Como ocurre con todo, se
mutiplican las derivaciones y
adaptaciones. Los españoles que conquistaron América rehuían recalar en las Antillas Me- nores, en esa época en proceso de conquista por parte de los indios cari- bes, los que, copiando
la técnica de los ofidios, envenenaban
sus flechas, claro está que en este caso para eliminar a sus enemigos(a buen
seguro, di- cho sea de paso, si hubiera
habido oro en las Antillas Menores no hubieran pasado de largo los hispanos).
De tal forma en el bosque la flecha abandonará la forma puntiaguda y adoptará la de
medialuna,para que los pájaros, objetos de caza,se desangren pronto por el gran tajo producido y caigan al
suelo no lejos del cazador; además,no
siendo puntiaguda, no se queda la flecha clavada entre las ramas. Hasta tendrá
uso recreativo: Lucas Bridges nos
cuenta que los indios onas
gozaban sobremanera disparando de noche flechas - sin punta, obvio - y
con fuego en la parte delantera. ¡Cómo
le atrae el fuego a los primitivos de todos los tiempos!
A los primitivos actuales
también nos atrae el fuego sobremanera y eso lo pudimos adver- tir a través de
la magia de la televisión el año anterior, cuando, celebrando un presunto fin de milenio el 31 de diciembre de 1999, en todo el
planeta las multitudes quedaban
subyugadas por los fuegos de artificio. ¡Cuanto no habrá de ocurrir cuando a
fines del 2000 termine el milenio en serio!
Párrafo aparte merecerían
otras armas inventadas alguna
vez en áreas circunscriptas y no difundidas
como lo fue el arco. Los australoides desa- rrollaron, por ejemplo,
el bumerang, el sueño de todo cazador,
que el pro- yectil retorne cuando yerro, que la presa caiga también cerca de mí
en caso de acertar; recuérdese que no se conoce todavía la "producción en
serie",el arma arrojadiza debe ser
recuperada, la sociedad del derroche es apenas de ayer.
En el sur de América del Sur se
desarrollaron las boleadoras - en el siglo pasado nuestros indios pampas las tenían de diversos tipos,
cada uno especializada para cada
cosa -
y de uso localizado; "lanza una bola per- dida y, si lo alcanza sin vida,
es seguro que lo deja" dice Fierro del pam- pa. Alguna vez leí - no
todo lo que se lee es cierto - e incorporé que fue un invento toba;
posteriormente de los libros he
rescatado que se han hallado en excavaciones de la Patagonia, correspondientes
a pueblos que vi- vieron algunos miles de años antes de que existieran tobas
sobre la tierra.
Y en cuanto a
la pervivencia y proyección cultural de las boleadoras,¿no se jacta
todavía Rosas poquísimo tiempo antes de morir, desde Inglaterra, en carta a
su amiga Pepita Gómez,de que es capaz de arrojan las boleadoras con tanta
habilidad como en el año 33, cuando había hecho la campaña al desier- to?
El uso de las boleadoras en
nuestra pampa persistió muy probablemente
hasta fines del siglo XIX, por
lo menos.
En 1895 escribió Ebelot La Pampa donde, en uno de sus capítulos,
habla de la boleada de avestruces.Trascribe allí las palabras de un estanciero
de Tres Arroyos que se enojaba mucho porque los gauchos le perturbaban el ma- nejo de la majada con
su costumbre de salir a bolear avestruces en la esta- ción propicia para ello,
por un lado, pero por el otro, de inmediato, pasa- ba a evocar con
nostalgia sus hazañas de joven cuando
participaba de aque- llas memorables boleadas de avestruces.
Neolítico
Voy a repetir lo varias veces dicho,al
punto de que un lec- tor no avisado pensaría que no es de creer. Ahora se va a pro- ducir el más gigantesco
paso dado por la Historia de la Humani- dad.
¿En qué consiste este proceso de cambios? Se ha producido una crisis,
estamos ante un umbral (Anexo 3, 38*), toda una ca- tarata de transformaciones se dan, de consuno, y
quienes no se pudieron adaptar,perecieron; la supervivencia del apto.
Alguien inventó recoger la semilla
de una planta, sembrarla en la época propicia,regarla,quitarle las malezas:
enorme tram- pa que se le hace a la naturaleza, brutal y desvergonzada ayuda a
una planta en detrimento de las demás, dentro de un ecosiste- ma; claro,al final para comerme yo el fruto.
Nada de eso se ha- bía intentado hasta entonces.
Los pasos, en realidad, parecen
haber sido,primero el desbrozamiento de las plantas cuyas semillas recogía un pueblo nómade, luego, la irrigación,
quizá empezando a través de canales
insignificantes. Cuando el sistema ad- quirió cierta complejidad y seriedad y cuando
la caza cayó a pique, resultó ser negocio quedarse todo el año junto al cultivo, para controlar todo el proceso, hasta el de la
siembra en el momento propicio.
Además no puedo, no debo
comerme todas las semillas, debo
guardar para la siembra. Tampoco puedo comerme los vientres de los animales,
debo reser- varlos para la reproducción. Otra cosa hubiera sido matar la
gallina de los huevos de oro. Hay un cambio enorme en la mentalidad de aquellas
criaturas, ha aparecido el capital (producto de una abstinencia en el consumo, enseña el maestro del
liberalismo, Adam Smith), fenómeno que desvela hasta hoy día -
como dicen los chilenos - a los economistas, los que todavía no nos lo
han explicado en forma totalmente satisfactoria.
Quien quiera aprender rudimentos de economía, la lección
más elemental sí la da la sociedad Neolítica. Allí, en ciernes, está toda la
compleja so- ciedad actual.
Quizá uno de los problemas que
tiene la Argentina actual - expresado sea esto de paso -
es que bajo una indumentaria de hombre común y corriente y con el rango
de ciudadano que clara- mente definen la Constitución y las leyes, persiste, en no po- cos miembros de la comunidad, hombres que no han superado aún el estadio mental
del Paleolítico y el hecho de haber ido
poco o mucho a la escuela no
parece que hubiera incidido demasiado
en que esté superado o no dicho estadio mental.
Volvamos a lo nuestro. El hombre se
hace sedentario, apare- cen las ciudades, aparece el Estado para fijar las
normas a las que deben ajustarse los individuos y la producción,
por ende, aparece el sistema impositivo; no hay Estado sin sistema impo- sitivo; recordadlo. Aparecen o se acentúan las
jerarquías,se define con más ni- tidez el concepto de propiedad, esencialmente,
el de la tierra.
La sociedad del Neolítico se parece infinitamente más a la
actual que a todo lo que la precedió.
Otras virtualidades aparecen
conjuntamente:el uso de la ce- rámica, que, aunque conocido desde época remota ahora es apro- vechable. ¿Cómo un
pueblo nómade va a andar con cacharros pesa-
dos encima, aunque sea capaz de fabricarlos?
También los romanos conocieron el
molino de agua, pero, en una sociedad donde superabundaban los esclavos,no
había interés en utilizarlo: se difun- dirá sí durante la Alta Edad Media.
El hombre del Paleolítico más de una vez ideó la cerámica, posiblemen-
te hasta la cocida, mas no le era rentable andar cargando encima constante-
mente con los trastos mientras migraba.En economía todo es cuestión de res-
petar la relación costo\beneficio: no siempre ocurre que no se conozcan las
cosas.
Más definidamente constituye
una revolución el invento de pulir la piedra que se produce también en
el Neolítico:
se pasa a discriminar piedras especiales
para cada uso. Quizá ningún pueblo
llevó el pulido de la piedra a
un virtuosismo tal como el que se alcanzó en el Imperio Incaico - limitados como es- taban, por otro lado, por no haber conocido
América el hierro antes de la llegada de Colón - donde se llegó a fabricar
bis- turíes con un filo tan delicado
que con él se hacían trepana-
ciones craneanas, se sabe que en muchos casos
exitosas. Hace unos años un cirujano peruano los rescató y utilizó con
éxito.
El hombre del año -20.000 estaba mucho mejor alimentado que un obrero inglés del siglo XIX,nos lo
dice Marvis Harris (Caníbales y reyes) y no hay duda de
ello; sin tener que utilizar ningún
documento escrito, al antropó- logo le basta examinar los esqueletos de cada época
y comparar [A,4,1,2]. "Pero ha querido el destino que todo aquello acabara" decía Fierro, refi- riéndose a otra cosa,
por supuesto: anduvo el tiempo, aumentó la población, disminuyó la caza, ya no
se dio tiempo a la naturaleza a reponer
la fauna. Nadie pensó en "preservar el ecosistema", como diríamos
ahora. Estamos ante la escasez, estamos ante la crisis (Anexo 3, 8*).
Harris nos informa, tan sólo de
América, hacia el año -7.000, la extin- ción de treinta y dos géneros de animales de gran porte, entre los cuales están
caballos, bisontes gigantes, bovinos, elefantes, camellos, antílopes, cerdos,
perezosos y roedores gigantes. Algunos pervivieron en el Viejo Mun- do pero de
poco servía ello, por cierto, al comensal americano.
Muchos pueblos perecieron,otros
guerrearon para disputarle al vecino el territorio de caza, se apeló al
infanticidio, al canibalismo, a matar a los ancianos.
Podríamos enumerar una cantidad de
procedimientos mediante los cuales se trató de controlar el exceso de
población. Y no hay tal exceso de pobla- ción, en abstracto, lo hay dentro de un sistema, siempre. Aún en nuestros días se da entre pueblos
contemporáneos. Emrys Jones en su Geografía Humana (Barcelona, Nueva
Colección Labor, 1965, página 31) ha podido decir que zo- nas rurales de la India y de Inglaterra tienen igual
densidad de población - relación habitantes\kilómetro cuadrado - pero en un caso hay que hablar de
superpoblación mientras que no en el otro.
"Cuando hay más cantidad de
bocas que las que se pueden alimentar",sue- le definirse superpoblación.
Los mecanismos mediante los cuales a través de la historia los pueblos
han enfrentado este problema pueden que provoquen asombro y estupor a
nuestras comunidades opulentas.
La
Historia es la ciencia menos
apta para la generaliza- ción, sin duda, en otras palabras, es donde debe
generalizarse con mayor cuidado, con
menor apresuradamiento.
Nada menos científico -
por otra parte - que "poner piloto automá- tico" y a partir de ahí explicar todo
según un único cartabón (es decir,de- jar de pensar), aunque, reconozcamos, es
cómodo y permite estar seguro. Y más de una vez os he
advertido que en la vida es más cómodo
estar seguro que pensar.Mas ese camino puede llevarnos al extravío
hasta en ciencias tan predictibles como
la Fisica, modelo de todas las ciencias. Reflexione el lector, por
ejemplo, que un estudiante que hubiera
aprendido que "el calor dilata los cuerpos" y le diera a la ley un
valor absoluto,entenderá por qué se levanta la tapa de la pava (caldera, en
uruguayo) puesta al fuego, cier- tamente,pero no encontrará explicación al
hecho de que una botella con agua pueda romperse en el freezer.
Existen infinitamente variados
métodos para limitar la expansión de la población, incluso la vida
monacal, reinventada una y otra
vez, desde la China y el Japón hasta el
mundo de los Incas del Perú;
"astucias del dia- blo" explicaban
los buenos sacerdotes españoles al ver una institución tan parecida a
una suya; olvidaban que la antigua
Roma ya conocía la institu- ción.
Aparece también en el Neolítico la domesticación de anima- les.
Alguien ideó tomar algún animal
salvaje,recogerlo en un co- rral, alimentarlo
y hacerlo reproducir. Se lo
protege de los predadores, se le
garantiza la comida - el ganso no come lo mismo que el hombre, si
no, no hubiera sido negocio - se tie- ne ahora la seguridad de tener la
comida a mano, se ha domesti- cado al
animal, aparece otra manifestación del
capital y de la propiedad privada. Domesticación de plantas y animales consti-
tuyen dos de los pilares sobre los que sustenta la revolución del Neolítico,
se ha expresado ya.
Al fin y al cabo, después de milenios, vuelve a producirse la
situación cómoda en que quedaron los chimpancés: la comida a mano. Pero
las prácticas agrícolas serán
ahora penosas, no es lo mismo. Y con el aumento de la población, al cabo, habrá de volver la
escasez, desesperante. Hay que volver a aguzar el in- genio para superar otro
umbral 38*,mas no por nada el hombre es inventor.
Es ésta una explicación didáctica: en realidad, el ingreso al Neolítico,
en los distintos lugares de la tierra, no se pro- dujo mediante mecanismos
calcados uno de otro: piénsese que las virtualidades del maíz no son las del
arroz ni las del trigo ni las del sorgo, que el buey no es lo mismo que la
llama o el re- no o la cabra.
Cuando la escasez se incrementa, el
hombre del Neolítico - Carlo Ci- polla, profesor que fue de las
universidades de Berkeley y de Turín,
en su Historia
Económica de la Población Mundial
pretende, estimo que con razón, que el Neolítico se extiende hasta
el siglo XVIII de nuestra era - el hom-
bre del Neolítico dará diversas respuestas, a veces
aparentemente contra- puestas a los distintos desafíos: así, los hindúes prohibirán
matar a las vacas, pero aprovecharán al máximo su capacidad de tracción, su
leche y so- bre todo sus excrementos como abono para la agricultura; los chinos,
forza- dos a elegir, restringirán al máximo el ganado, pues éste necesita pasto y consume campos que hubiera habido que retacear a la agricultura: el brazo del hombre se encargará del cultivo del arroz y
apelarán al excremento hu- mano como abono.
Es un derroche no comer las vacas mientras se pasa hambre, como hacen los hindúes, han afirmado occidentales que no
han comprendido el fenómeno. Josué de Castro, en su Geopolítica del Hambre, nos
advierte que ello hubie- ra equivalido a matar la gallina de los huevos de oro.
El primer animal domesticado fue el
perro, en el Paleolíti- co Superior
hacia el año -15.000. Auxiliar de caza, de vigilan- cia, comerá lo que hombre
deja -
el fantasma del hambre ya no rondará alrededor de él - y
lo ayudará a cazar. La complemen- tación
entre ambos fue perfecta y
resultó ser duradera, hasta hoy.
Un olfato infinitamente más sutil
que el del hombre, un oído mucho más desarrollado, aportará el perro. El
sentido de la vista es más pobre en el
perro; el hombre aportará también su mayor inteligencia y su aparato técni- co, incomparable, implacable, muy
superior a lo que cualquier animal
puede exhibir frente a él. El perro se ha ganado un aliado de un poder
incontras- table. El perro no disputará el alimento al hombre, comerá la
carroña.
Cuando el hombre aprende a
domesticar otros animales el perro se hará también pastor; su versatilidad resultó ser casi infinita, hoy lo tenemos
hasta controlando el tráfico de drogas
o rescatando víctimas de los aludes en los Alpes.
El primer animal domesticado
del Neolítico pareciera que fue el ganso. Por lo menos el
de más fácil domesticación: habi- tuado a caminar a campotraviesa, a alguien
se le ocurrió así atraparlo en su paso por los campamentos y, en
vez de comerlo, empezó a darle de
comer: cuando pasó a reproducirse en cautive- rio,pasó a ser ya uno de
nosotros. El resto es historia conoci- da.
Uno de los más difíciles de domesticar fue el caballo, de ahí que su uso fue tardío; durante milenios se
aprovechó sí co- mo alimento, hasta en América, donde se extinguió sin haber
si- do domesticado, como es obvio.
El desarrollo del Neolítico se imbrica ya en la historia por
el arbitrario criterio, he dicho, de usar ahora otros pará- metros para
periodizar: comienzo de la Historia con la escritu- ra, divisiones de la Historia, hechos políticos y, por añadidu- ra, hechos aldeanos de Occidente.
He hecho referencia más arriba a la periodización de Carlo Cipolla.
Bien.Si él considera que el Neolítico se extiende has- ta el siglo
XVIII porque, argumenta, en el Neolítico el
hombre aprende a reemplazar su músculo por el del animal y en el siglo XVIII el
músculo del animal por la máquina,podríamos recoger su idea y modificarla un
poco: en virtud de la fabulosa revolución que se ha operado en la
agricultura y en la ganadería en
los últimos años, sólo comparable a la del Neolítico por su enver- gadura, hace años que les enseño a los
estudiantes que estamos en presencia de
un nuevo Neolítico, no surgido ahora en focos no conectados sino
integrados en la aldea planetaria.
Eso, por un lado. Pretender
periodizar en base a este nuevo umbral
su- perado y decir que cerramos la era Neolítica y empezamos otra nueva,eso re-
sulta ocioso, nada práctico en la medida que, para periodizar, es necesario que
se cierre un proceso.
En otras palabras, cuando nuestros hombres de campo dicen. hoy, que la
tierra no da, puede que estén ocurriendo muchas cosas: en algunos casos que
muchos no han advertido que estamos en una segunda revolución neolítica y suponen que pueden subsistir cultivando poco menos que como sus
abuelos: la realidad les está pasando por encima como cuando aparecen los
primeros cul- tivadores la realidad les pasó por encima a los meros recolectores de gra- nos.Muchos
que lo han advertido tratan de actuar en consecuencia, de ahí el enorme
crecimiento de la producción y de la productividad mundial durante la última década.
Hubo en el tránsito al Neolítico circunstancias
propicias y hubo vallas, aparentemente
insalvables. Por un misterio
de la naturaleza no todo animal ni toda
planta es domesticable. ¿Qué es lo
que hace que el burro y el
caballo sean domesticables,
mientras que la cebra,
aparentemente un caballo con rayas, es
irreductible a todo intento de domesticación?
Ocurre lo mismo con la
domesticación de vegetales. Es inú-
til -
o lo era hasta ayer, qué se yo
los milagros que puede llegar a hacer hoy un ingeniero agrónomo -
es inútil preten- der cosechar cardos pues no avisa cuando va a expulsar
su semi- lla y la cosecha, entonces,se me escurre como el agua entre las manos;
en cambio el trigo retiene el grano
hasta que yo vaya a consecharlo. En el otro extremo estaría el maíz. Surgido quizá del tripsacum o del teocintle,
hace unos nueve milenios que el hombre
ideó sembrarlo - valle de
Tehuacán, México - y se ha
vuelto tan perezoso, depende tanto del hombre para su conserva- ción como
especie, que ya no es capaz de reproducirse por sí mismo. En la naturaleza, cuando alguien realiza el trabajo por mí persistentemente, termino
olvidándome de cómo se hace.
Se entiende, la agricultura se ideó
más de una vez. El maíz fue el eje de
la vida de la mayor parte de las altas culturas americanas (los mayas
lo hacen un dios, el joven dios del maíz, cuyo nombre no ha llegado hasta nos-
otros, dice Morley en su enjundioso,venerable aunque ya hoy superado La Ci- vilización Maya), el arroz del
Sudeste Asiático, el trigo de Egipto\Mesopo- tamia.
Marvin Harris (Caníbales y Reyes) observa
cómo algunas culturas del Pa- cífico no
pudieron llegar a constituir Estado porque su alimentación bási- ca, la mandioca,
aunque se trate ciertamente de un cultivo, es perecedera y jefes de bandas
poderosos y prestigiosos, podrían haber llegado a organizar un sistema administrativo, policial y militar, es
decir, represivo, si hu- bieran tenido con qué pagarles; estaban en condiciones
de exigir a los ven- cidos y a los débiles el pago de un tributo,no había
bien que recaudar pues la mandioca se
descompone con facilidad. Recaudar
prisioneros de poco les servía tampoco,¿qué hacer con ellos?: no ocurrió como
en África "al sur del Sahara"donde la venta de esclavos con destino a
lejanos mercados aseguró al fisco pingües
ingresos a los poderosos estados que se conformaron allí du- rante los
últimos dos mil años.
Comparad con el Egipto
antiguo, donde los graneros del rey, abundantes, estaban a salvo de la descomposición, además, por la
extrema sequedad del clima y pueden
solventar los gastos de un sistema administrativo complejo y de un ejército respetable, cuando ello llegó a ser
necesario. El escriba egipcio
y el mandarín chino tendrán detrás de sí un sistema
impositivo muy evolucionado.
La geografía pesó siempre sobre
la historia. A medida que el hombre
se hizo más poderoso, a medida que perfeccionó sus técnicas, se fue
liberando de la tiranía del medio; hoy
es ca- paz de estar establecido hasta en la Antártida. Se sabe. En los primeros
tiempos el hombre vivía agobiado por el medio.
Esto no es un proceso evolutivo
lineal, ni con mucho. Cuan- do el hombre se hizo agricultor y sedentario se
topó con nuevos condicionamientos del
medio geográfico a superar. Si no fuera
que nos estamos observando a nosotros mismos,tentado estaría en desatarme en
elogios, ¡qué capacidad asombrosa para superar los mas variados y tremendos
umbrales a través de la Historia!
De tal guisa, y condicionado por los distintos medios, hubo agricultu-
ras y agriculturas.En las laderas de la montaña se crearon terrazas de cul-
tivo, esto desde el Perú hasta Birmania.
Los enjambres humanos que se
establecieron desde hace muchos siglos en el Sudeste Asiático tiene dos condicionamientos evidentes. Primero, es el Asia de los
monzones: no hay otros vientos iguales sobre la tierra pues,ma- temáticamente,
y con variaciones de pocos días, descargan sus lluvias sobre la región (el
Himalaya es la barrera que fuerzan la precipitación), de modo que la siempre se
puede programar sin mayores sobresaltos. El arroz, culti- vo y alimento básico, es uno de los cereales
de mayor provisión alimenticia por hectárea. En China, ante el aumento de la
población, se abandonó el uso del buey puesto que éste requiere terreno para pastar y ése húbiera habido que
quitarlo al cultivo, los hombres se
encargaron de hacer la tarea; esto ya fue explicado. Más aún, desde el siglo
XI, con la introducción del arroz vietnamita de ciclo corto pudieron darse el
lujo de tener tres cosechas por año, dos de arroz y una de trigo (si bien el
trigo nunca valorado como en Europa, los padres jesuitas que acompañaron y siguieron a Ricci (+1610)
se asombraban de lo barato que era).
Egipto no esperaba ninguna lluvia,
apelaba al aprovechamiento del Nilo. Como con cada crecida traía limo renovado
no tenía problemas de fertilizan- tes: en la India se usaba el estiércol
de la vaca,en China el humano - fue
explicado más arriba -, en el Perú incaico el guano, aunque Garcilaso de
la Vega en sus Comentarios Reales dice que
también con cada semilla de ma- íz ponían una cabeza de sardina.
El África al sur del Sahara es otro
mundo,se ha dicho más arriba. Allí, en la cuenta del Senegal, otro mundo dentro
de otro mundo, casi un Nilo en miniatura,podríamos decir: existe la agricultura
estable,la tierra se pres- ta para ello; desde época remotísima se cultiva el
trigo, más aún, existe trigo silvestre por lo que algunos autores sostienen que
allí fue donde por primera vez se domesticó dicha planta, o, por lo menos, hubo
más de un cen- tro de domesticación del
trigo y junto al Senegal habría
aparecido uno de ellos.
No puedo terminar sin hacer
referencia al conflicto entre nómades y sedentarios, que llega a nuestros
días, conflicto sustentado en divergencia de intereses, de valores, de
género de vida conflicto eterno.
He dicho "eterno" y ya
establecí una ley: el lector ya está pensando en las excepciones,que las hay y
de a puñadas. Muchas veces lo que se observa, y a través de un intenso
comercio,es la complementación de economías que se necesitan mutuamente.
Pueblos del Paleolítico, pueblos del Neolítico.
Aquí la Historia se parece más que
a los verbos regulares, nada a los defectivos. Casi no hay lugar del planeta
donde no se haya producido el tránsito, en infinitos lugares vemos a
ambas comunidades en conflictos.
Se da el caso de que el tenga la supremacía
sea el nómade.
Los chinos,desde
los tiempos de Chi Huang Ti tuvieron una muralla que los protegió de los
nómades. No es, como argumentaba Roca,
que no hubiera ser- vido de nada (Roca
no pretendía ser historiador, dicho sea de paso, preten- día descalificar la zanja de Alsina): su utilidad dependió de
los tiempos. Idem romanos versus bárbaros.
Edad de los Metales
En realidad, en distintos lugares
del planeta el hombre ha ido aprovechando metales desde época remotísima; ya en
el Pale-
olítico es capaz de usar el cobre para colorearse.
El cobre es un metal que tiene la particularidad de encon-
trarse en la naturaleza en estado puro y cerca de la superfi- cie,
de ahí que su uso sea muy antiguo. Con
todo, es muy limi- tado. Atractivo para
fabricar objetos de adorno, es poco
apto para usarlo para abricar herramientas pues el filo se mella con facilidad.
El gran salto adelante se dio
cuando alguien, posiblemente por
primera vez en la Servia actual o,
quizá, en Armenia, ideó combinarlo con el estaño utilizando el fuego, del que se tenía mucha experiencia por la práctica
de cocer la cerámica a fin de hacerla más resistente. Surgió la metalurgia,
surgió el bronce, que es la gran revolución de la Edad de los metales. Es
altamente probable que se haya ideado varias veces en distintos lugares del
planeta: la metalurgia americana parece haber sido indudablemente autóctona. La otra es la incorpora- ción del
hierro,de difícil elaboración, siempre muy escaso, ma- terial estratégico para los
Estados durante siglos, engendró
también una casta privilegiada que constituían a veces verdade- deras logias,
la de los herreros, en lugares tan alejados entre sí como pueden ser Asia Menor
y África al sud del Sahara.Su uso masivo
ocurrió tan solo durante el siglo
XIX y desde mediados del referido siglo en su versión acero.
Algunos pueblos, como por ejemplo,
sumerios, acadios o amo- rreos, penetraron en la Historia antes de descubrir el uso del hierro,otros, como las
comunidades indígenas americanas,lo des-
conocieron hasta la llegada de Colón en 1492. En América preco- lombina
sí se conoció el bronce: el pueblo de mayor capacidad en materia de
metalurgia de América fue el de los chibchas, de Colombia.
Historia
Edad
Antigua
El hecho de que la invención de la escritura
convencionalmente sea lo que determine
la aparición de la "segunda" de las dos partes de la Historia de la
Humanidad, la Historia propiamente dicha, nos pone algunas trabas. No podemos,
a escala planetaria, estudiar en este grupo a las Altas Culturas
Americanas - excepción hecha de los mayas
- porque no conocieron la es-
critura. Nos someteremos, no obstante, a los criterios de la clasificación,
pues, objetable o no, es lo que tenemos.
Las comunidades sedentarias prehistóricas se asentaron ge- neralmente a
orillas de importantes ríos y allí, en varias oca- siones, se inventó un
sistema de escritura, lo que en cada caso les dio ahora sí la patente de
pueblos "históricos".
La Edad Antigua en Asia
Empecemos por Japón.El tránsito de la Prehistoria
a la His-
toria del Japón se produjo hacia el final de la Edad
Antigua. Durante la última
glaciación - hace unos once mil años
-
muchos pueblos mongólicos
pasaron a Japón, aprovechando que es- taba unido al continente; producida que fue la retirada de los hielos, los japoneses volvieron
a su aislamiento insular y de esta guisa vivieron encerados en sí
mismos,cosa que facilitó la simbiosis
de los diversos pueblos que
ocuparon las islas.
Mil quinientos kilómetros que
separan el archipiélago de las costas co- reanas constituyen una distancia bien respetable para la navegación
primi- tiva. De ahí también que los japoneses hayan vivido en una relativa
seguri- ridad.
Ya en el siglo III A.C.tenemos en
Japón asentadas las prác- ticas agrícolas y el uso del hierro -
recuérdese que en Áfri- ca del sur del Sahara se empezará a difundir el uso del hierro tres siglos más tarde y
en la América precolombina nunca -, por entonces conocían ya el uso del caballo; las migraciones desde el
continente seguirán produciéndose y hasta el siglo VIII, por lo menos, se advierte
una aristocracia coreana dominadora en la sociedad, mas a partir de
entonces la asimilación de los inmi-
grantes hará perder noción de su origen.
Atípica es la situación geográfica
del Japón: al estar en el finisterre no les dio posibilidad de expandirse hacia
el este, hasta la llegada de los juncos chinos.
Reischauer nos advierte que el
Japón dio una impronta propia a las pres taciones culturales que recibió, pese a que imitaran a porfía todo lo que viniera del continente; está situación perduró hasta la
crisis que terminó con la Dinastía Tang.El mismo idioma poco tiene que ver con
el chino - es- tá tan lejos del chino
como del inglés - su pariente más próximo es el co- reano,
pero tan lejano,a su vez, como las lenguas derivadas del sáncrito en la India están
del inglés.
La escritura, como tantas otras
técnicas avanzadas, provino de China.
El hecho de que hubieran
tomado caracteres chinos para escribir su len- gua, tan distinta, le crearon a los japoneses dificultades adicionales en materia
de comunicación.
Los idiogramas chinos
eran así poco aptos para ser utilizados en el idioma japonés -
es uno de los problemas que
arrastra el japonés hasta hoy
- y de ahí que la gente culta se valiera del chino y escribiera en chino,
exactamente como en la Europa medieval se usaba un latín que el folk no hablaba.
Se entiende que en esto también mostrar hábitos chinos otorgaba prestigio social.
También los japoneses elaborarán códigos a imitación de los chinos,
el más antiguo que ha llegado hasta
nosotros data del 701.
Igualmente imitaron de los chinos
la costumbre de escribir una Historia Oficial; la más antigua conservada data
del 712. Reischauer dixit.
Desde antes de entrar en la Historia practicaban una agri- cultura
intensiva en las escasísimas tierras aptas para ello; el temprano desarrollo
de una importante red de canales habrá de estimular el espíritu de cooperación, tan reconocido en el japonés de todos los
tiempos.Las dificultades de comunicaciones internas serán en parte compensadas
con la comunicación maríti- ma,
obviamente costera.
Exhiben una organización preestatal o tribal, una serie de pequeños
núcleos políticos más o menos consolidades, hasta que, hacia el siglo V, en el
que situamos el fin de la Edad Antigua,
parece que una tribu llamada
Yamato se impuso sobre las demás, evolucionando así hacia el Estado Unificado que
conoceremos luego.
______
En China la tradición dice que sus orígenes son
antiquísi- mos, la realidad es que se trata de un pueblo mucho más moderno que
los que se asentaron en Mesopotamia o en Egipto.
Varios siglos antes de nuestra era
se establecieron agricul tores que
cultivaban el trigo y un arroz de baja calidad a ori- llas de los ríos Huang Ho
y luego también del Yang Tse Kiang.
Este arroz de clima seco,oriundo de
China del Norte, va a ser sustituí- do más tarde - posiblemente a fines del primer milenio A.C. - por
el que luego llegara a dominar la economía de la China del Sud,particularmente,
de clima húmedo y con toda probabilidad oriundo de Cambodia.
El Huang Ho es más torrentoso,el
Yang Tse Kiang es más apto para la na- vegación,la que se puede realizar hasta
la lejanísima provincia de Sechuán, (Sechuán, siempre tan distinta al resto de
China, hasta en las prácticas de higiene).
Desde su origen la familia estuvo
férreamente estructurada, la autoridad del padre era absoluta y la veneración de los an- cianos y respeto de
los ancianos era proverbial. Veneraban tam- bién a sus antepasados. La aparición del Estado, absoluto, re- presentó para
ellos una reencarnación de la familia, cuya cabe- za también tenía absoluto
poder. Un chino habrá de dejar morir de hambre a
un hijo, por falta de alimentos, mas no a su ancia- no padre.
La primera dinastía conocida fue la
Shang
(-1523-\1027)
La tradición habla de una dinastía anterior, la Hsia que
no es identi- ficable en el estado
actual de los conocimientos históricos, nos dice Ca- rrington a quien
seguimos en gran parte en este tema.
Desarrollaron por entonces una escritura
simbólica primiti- va, cultivaban
trigo, mijo y una variedad primitiva de
arroz, productos que parece podían
acopiar en respetables cantidades.
Esta capacidad de acopio explicaría
el respaldo económico indispensable para la constitución de un Estado
organizado: no hay Estado sin sistema im- positivo,no es posible establecer un
sistema impositivo sin moneda o, en su lugar, bienes acopiables; lo he dicho
más arriba. Recordadlo.
Cambiaron
varias veces de capital, lo que indicaría insegu- ridad de las fronteras; también el control de esta dinastía so-
bre las ciudades en ciertos momentos era bastante impreciso y, a veces,
inexistente.
Elaboraron por entonces un
calendario muy impreciso,los co- nocimientos astronómicos eran muy elementales,
de ahí que aco- gieran con beneplácito a los astrónomos hindúes y de Asia Cen- tral y
luego babilonios
y persas.
Los Chou invadieron y aniquilaron
a los Shang,
inaugurando una nueva dinastía (-1027\-256). Durante los últimos cinco si- glos (exactamente desde el -771)
estuvo dividido el país en va- rios reinos independientes, con una autoridad
meramente nominal del Emperador,en todo caso sus funciones no pasaban de ser
con- sultivas; fue, no obstante, una época de expansión territorial, de gran
desarrollo de la filosofía, la ciencia y la poesía.
Nunca estuvieron los chinos
aislados, si bien la configura- ción
geográfica de Asia,un enorme sistema montañoso presidiendo su centro,alta
altitud media del continente,todo propende a di- ficultar las comunicaciones (Europa,
en cambio, es el continen- te de menor altitud media).
Ya el trigo había venido de Occidente a comienzos del
pri- mer milenio A.C., por lo menos.
En el siglo -IV
estas relaciones se intensificaron, sobre todo a partir de cuando Darío
dio estabilidad al Imperio Persa
(-521\-485). De esta época parece ser la introducción desde oc- cidente del
arado tirado por bueyes, si bien luego en la
China del sur esto perdió
importancia. En esta época parece que tam- bién se produjo una gran influencia
de los astrónomos persas en China.
He dicho astrónomos: he incurrido
en un anacronismo. Se trata de magos, astrólogos, en general. Lo que importaba
de ellos es que adivinaban el por- venir observando cualquier cosa, entre otras
los astros. Sin embargo,de esa observación,se alcanzaron logros científicos
impresionantes. También de los alquimistas de la Edad Media salio la Química
moderna, ciencia madura: sos- pecho que de los trabajos que se hacen hoy en
Psicología o en Economía, ha- brán de configurarse, dentro de tres o cuatro
siglos, ciencias adultas.
En vez de enterrar a los muertos
cubiertos de hierba, empezaron a usar féretros, influencia egipcia. Se han descubierto últimamente de una época de alrededor del
-400 cuentas de vidrio, aparentemente hechas en el Medite- rráneo.
La influencia de los hindúes
en el siglo -III en materia de Geografía es evidente, lo mismo en Astronomía; la llegada pos- terior del
Budismo y de las peregrinaciones inherentes a él re- forzarán la influencia hindú.
En el siglo -III se empiezan a
utilizar en China burros,mu- los y camellos, oriundos del Asia Central o quizá de más lejos aún.
Del siglo -III datan los más
antiguos palillos, padres de nuestros tenedores;sabido es que todavía los romanos
comían con la mano y, en pleno siglo
XVI, el emperador Carlos V tenía
el lujo y la extravagancia de poseer un juego
completo de tenedo- res;no he
leído que los usara pero es altamente probable que sí
La dinastía chin se extiende desde el -221 al -207.
Prove- nían del Noreste y ya antes de extender su dominio sobre toda China habían controlado la rica y lejana Sechuan, donde desa- rrollaron un formidable
sistema de riego y construyeron inmen-
sos depósitos de cereales (para estos Estados, aunque desde me- diados de
los Chou ya se conociera la moneda, los impuestos y
las"reservas" del Estado estaban constituidas realmente por es- tos
depósitos de granos).
En el 221 su soberano, Chi-Huang-Ti
dominó toda China y es- tableció un sistema de gobierno que duró hasta el siglo
XX. Ca- rrington dixit. Dividió el
Imperio en cuarenta y una prefecturas y al fren- te de ellas puso a un jefe
militar, un jefe civil y funcionario inspector
(en política no se ha inventado nada). Carrington ve aquí influencia de
la organización política que en Persia enca- ró Darío y, sobre todo, de la que en la India ensayara luego
Chandragupta(-321\-227). En realidad, si escarbamos un poco más atrás, los
propios persas organizaron su imperio siguiendo el modelo
del anterior asirio.
Este monarca, él solo,daría para
escribir un libro; se tra- ta de una de las figuras más importantes de la
Historia de la Humanidad.
Bajo su reinado se unificaron las
pesas y medidas y hasta el diámetro de
los carruajes. Se construyó el Canal Imperial y una red de carreteras con un
ancho de cincuenta pasos la arte-ria
principal. Usando fortificaciones ya existentes se constru- yó la Gran
Muralla.Simplificáronse los signos del alfabeto, re- duciéndolos al 10%.
Hizo destruir cuanto se había escrito antes, con excepción de los
escritos científicos y los que se referían a la gloria de la propia
dinastía; "amartillamiento".
Nada es gratis y tres siglos
después todavía los historiadores se
que- jaban de las tremendas cargas
impositiva a las que había sometido al
pue- blo, hasta del 50%. Habría que
agregar el asesinato,a veces en masa, de no- bles que se oponían a que se
cercenaran sus privilegios, amén de la prácti-
ca constante de trasladar
poblaciones enteras díscolas de un lugar del Im- perio a otro (sistema usado en todo el planeta, hasta por los Incas en el Perú,los
famosos mitmáes).Por lo conocido de épocas posteriores uno se ima- gina los trementos abusos que debieron soportar, siempre y en todos los tiempos,
los pobres sres humanos víctimas de estas migraciones forzadas.
Un economista pedirá que le expliquemos si semejante mons-
truoso esfuerzo al que fue sometido al pueblo chino redituó.Los
contemporáneos sólo vieron el esfuerzo, de la misma manera que, a la inversa,
los contemporáneos de Pericles en Atenas vivían encantados de este
hombre que pagaba a historiadores y artis- tas, que pagaba para que la gente fuera al teatro y
pagaba pa- ra que fueran a la Asamblea
del Pueblo; una maravilla, como se ve: Lo lo increíble que al cabo de los
siglos los historiadores - no pocos de ellos, al menos -
sigan ponderando semejante política económica suicida,es decir, actuar
como si en Economía alguien hubiera sido capaz alguna vez de crear riqueza de
la na da.
Es posible que las costosas y victoriosas campañas militares hubieran despejado el
peligro de las incursiones de los implacables hunos de la fron tera (el
aquivalente en invertir en pesticidas en agricultura); ello se re- laciona y
complementa con el costoso sistema de murallas que se completaron durante el
período. Es posible que parte del
esfuerzo militar haya rendido tributo a la vanidad del monarca: la diferencia
que hay una inversión inte- ligente, rentable y el emprender empresas absurdas.
No sé cómo se puede me- dir eso, pero las murallas van a redituar "ganancias" durante muchas gene-
raciones. Canal imperial y carreteras, lo mismo, superlativamente.
La misma simplificación de la escritura representa también una impor- tante taylorización: sin embargo, lamentablemente, el sistema de
escritura chino,
hijo de su lengua tan particular formada sólo por monosílabos - ex- cepto en la provincia de Wu y áreas
aledañas, donde se hablaba otro dialec- to polisilábico -
llevó crear un sistema muy
engorroso que enredó asi- mismo luego a los japoneses, sus imitadores; nada que ver,
pues, con el ge-nial sistema fenicio de veintidós símbolos que servían
para todo.
No duró mucho el Imperio a la muerte de Chi. China entró otra vez en
un período de desórdenes, saqueos, abandono de la conservación de los canales,
diques y caminos, por los que otra dinastía,las Han (-202\+220), subirá y
pondrá orden nuevamente; durante la misma conquistaron Turquestán, Mongolia y
Corea.
Para un estudioso de las Ciencias
Políticas, la Historia de China es un vívido ejemplo de lo que se suele decir
con criterio moderno:"los pueblos a veces venden su libertad en pro
de su seguridad". No vendían su libertad, quizá, pero aspiraban a ella:
las rebeliones surgen de un abuso de poder y, a la par, de un debilitamiento
efectivo de éste. Producida la anarquía, to- do el sistema productivo se
perturba, aparece el bandolerismo y,
así pues, alguien que pone nuevamente
orden vuelve a restaurar el sistema. Salvando las distancias, algo
así como "la autocracia de Luis XIV vino después de La Fronda".
Fue una época la de los Han de gran
desarrollo cultural. En el año 28 A.C. empezaron a observar las manchas
solares, dieci- siete siglos antes que Galileo ...
Y, dicho sea de paso, había en
Italia en tiempos de Galileo padres je-
suitas que habían estado evangelizando en
China. Se sabe que los jesuitas, además de predicar el Evangelio,
trataban de estar al día en materia
cien- tífica y en China indagaron
cuanto les pareció científicamente importante; aportaron asimismo lo último de
la Ciencia de Occidente con lo que
también abrían muchas puertas para su tarea de evangelización. El padre Ricci, fa- llecido en China
en 1610, había llegado a dicho país ya a fines del siglo XVI. Había
jesuitas, por otra parte, que regresaron de China con la novedad de que allí se
usaba el sistema binario. Y no sigo más.
Dice Carrington que a partir del siglo -I, si no antes, se
difundió el sistema de numeración decimal, con la idea del cero que no se lo escribía sino que se dejaba el espacio
vacío: si esto es así los chinos
habrían sido los inventores del cero, no los hindúes ni los mayas a los que se les atribuye haber si- do los
primeros; bueno el caso de los mayas, no hay duda de que lo volvieron a
inventar, aunque con fecha posterior
(alrededor de comienzos del siglo II). Como semejante aseveración
trastor- na todo lo sabido y Carrington
lo dice como al pasar, déjolo asentado a título de inventario, nada más.
Habría que verificar en otras fuentes.
Aclaro. Textualmente dice
Carrington en pág. 70: "El cero no se emplea- ba, dejando vacío su lugar.
También durante la época de los primitivos Han, los matemáticos escribieron que
el 1 podía elevarse a 100 cambiando su
lu- gar dos espacios. Sólo después empleó la India el sistema decimal".
Pero el mismo Carrington nos deja perplejos cuando en pág.209 nos dice:
"El progre- so científico era
evidente. En mátemáticas se dice que
Ch'Chiu-chao (que floreció en
1247) fue de los primeros que usaron el
cero inventado por in- dios". Si hacia el siglo -II
ya se tiene idea de un cero intermedio entre otros números - que es lo que con sentido restrictivo interpreto
de lo que dice el autor - resulta
increíble el paso de catorce siglos para llegar al cero como valor absoluto,
catorce siglos de relaciones fluidas
entre India y China y relaciones
establecidas sobre todo a través de peregrinaciones y de monjes
budistas, portadores de saber.
Queda claro que el sistema que
nosotros usamos,basado en un recuento de ángulos internos, sí es hindú y no, ninguna manera es chino. Es el hindú mucho más práctico que
el chino, basado éste en la combinación de "palitos" horizontales y
verticales que no puedo reproducir aquí.
En Occidente el sistema hindú, difundido con el nombre impropio de
nu- meración arábiga, va a ser conocido mucho más tarde, ya en el segundo
mile- nio de nuestra era.
El ladrillo cocido, originario del
Mediterráneo, penetró en China por esta época.
Igualmente, uno de las
características de China fue que los materiales que usaron en la arquitectura
fueron,en general,deleznables. Incluso, a ve- ces, para los edificios
imponenentes como palacios y templos.
También se trajeron de Occidente la
vid y la alfalfa,impor- tante ésta para la alimentación de las bestias.
En esta época la seda china, que maravillaba a las aristo-
cracias de todas las latitudes,