APICULTURA
INTRODUCCION
Apicultura: el diccionario de la
Academia la define así:(del
latín apis, abeja y cultura, cultivo) cría de abejas y aprovechamiento de los
productos de estos insectos. Es apicultor entonces, toda persona que se dedique
al cultivo o cría abejas; sea esta actividad con fines de lucro,
experimentación, información o estudio.
La cría de
abejas constituye, en la mayoría de los casos, una actividad(considerada “menor” dentro de la ganadería)
complementaria de granja muy remunerativa, que produce importantes ingresos al
productor, con sólo dedicarle los momentos libres que le deja su actividad
principal. Ello aparte de su principalísima función biológica como agente
polinizador en diversas plantas de fecundación cruzada(ejemplo en los manzanares).
En cuanto a la
función polinizadora de las abejas, conviene señalar que ha cobrado singular
importancia en el mejoramiento cualicuantitativo de diversos frutos y semillas.
Tanto es así, que se pueden distinguir zonas bien definidas donde se ha
intensificado esa práctica, como el Alto Valle del Río Negro(manzano), el sur
de la provincia de Buenos Aires(semilla de alfalfa) y las áreas productoras de
girasol híbrido.
La característica
económica de la apicultura la constituye el hecho de que son escasos los
establecimientos rurales dedicados con exclusividad a la producción de miel.
Esto es así en cuanto al número, puesto que las pocas explotaciones
especializadas absorben más del 50% de la oferta global.
La mayoría de los
colmenares se localizan en el norte de la provincia de Buenos Aires(60%), en
Entre Ríos(11%), Córdoba(9%), Santa Fe(8%), La Pampa(5%). Según el Censo
Agropecuario de 1988, había en el país cerca de 1.000.000 de colmenas
repartidas en 18.000 explotaciones. La mencionada concentración en la provincia
de Buenos Aires se explica por la proximidad de los centros consumidores de
miel y por la abundancia y variedad de flora melífera. También son interesantes
zonas apícolas, las regiones de riego de Mendoza y Río Negro y la provincia de Misiones.
Prácticamente todo el país, con excepción de las mesetas patagónicas, es apto
ecológicamente para la cría de abejas.
Dadas las condiciones naturales altamente favorables para la eplotación
apícola en la República Argentina, debido a su excelente clima y abundante
flora que abastece a las abejas de néctar y polen de elevada calidad y
cantidad, se logra por esta razón obtener mieles de color, densidad y aroma que
son consideradas unas de las mejores del mundo.
Sumado a lo anterior
el elevado nivel técnico ue esta actividad ha registrado en los últimos años y
la predisposición de los apicultores para introducir en sus apiarios los nuevos
conocimientos científicos y tecnológicos, pudiendo citarse la cosecha de miel
que pasó de ser un trabajo manual a uno mecanizado. Las colmenas rústicas han
sido desplazadas por las racionales.
En lo que hace a la industria de implementos apícolas, se encuentra en
franco desarrollo y expansión, siguiendo al desarrollo de la apicultura,
elevándose el nivel técnico de los operarios y contando con una mecanización de
avanzada.
Conviene destacar la importancia que ha tenido en este desarrollo, la
introducción de las abejas de raza italiana a partir de la segunda mitad del
siglo pasado, que aportando su gran docilidad y producción, se han ido cruzando
con las criollas, aportando un mayor vigor híbrido o heterosis, que se vio
traducido en un incremento de la producción de miel y cera. En la Argentina se
ha hecho común el cambio de reinas, permitiendo mejorar las razas, al dar
cierto vigor por los golpes de sangre, dando esto mayor rusticidad y
resistencia a enfermedades.
Los apicultores argentinos dan preferencia al cultivo de la raza
italiana(amarillas o doradas, mextizas y negras) o Apis mellifera lingústica,
de las cuales las amarillas forman gran parte de nuestros planteles,
recomendadas por su mansedumbre y productividad. Las italianas, junto con las
Apis mellifera mellifera(o criolla), caucásica, cárnica y Adansonii, son las
más afectadas a las explotaciones en América.
Además de algunas plagas que
afectan a la población colmenar, lo que constituye la mayor preocupación son
las posibles invasiones de enjambres de una raza africana de abejas que no son
aptas para la producción y, en cambio, son muy agresivas, llegando a diezmar
colmenares y a atacar a otros animales e incluso al hombre. Fueron inroducidas
accidentalmente en Brasil y suelen incursionar en el norte argentino y, a
veces, en el centro del país.
Como ya dijimos, la vastedad de nuestro
territorio y la diversidad de climas que posee, lo hacen ideal para las
producciones. Con mayor o menor intensidad el hombre argentino posee colmenas y
las explota en todas las zonas agropecuarias. La pampa húmeda por su
naturaleza, es la más productiva. Es aquí donde la flora nectarífera y
polinífera, más abudante, posibilita la implantación de apiarios.
Podrían instalarse
sin mayores problemas, 10.000.000 de colmenas utilizando racionalmente la
superficie continental de nuestro suelo. Hay enormes áreas donde las abejas
lograrían l brar el néctar de las flores y trasladarlo a las colmenas para
transformarlo en miel regalando de paso el invalorable beneficio de la
polinización; áreas que todavía permanecen a la espera del hombre emprendedor
que se decida a aprovecharlas.
BENEFICIOS QUE PRODUCE LA APICULTURA
Es una explotación redituable; con poco capital inicial se obtienen
buenos resultados económicos. Una de sus producciones, la miel, con
rendimientos de 50 kg. por colmena, que se comercialice a doscientos pesos(el
precio anual es aún mayor) puede, en un año, dar la mitad del valor de la
colmena poblada(capital). Si se logra duplicar la producción(en muchos lugares
del país se consigue) las abejas pagan su vivienda en una sola temporada. Vale
decir que el capital invertido puede amortizarse en uno, dos o tres años.
Los beneficios podemos clasificarlos en directos e indirectos:
-
Directos: miel, cera,
polen, jalea real, veneno, propóleos, núcleos, enjambres y subproductos, en su
mayoría derivados de la miel: vino de miel, hidromel, vinagre de miel, licores,
arrope, dulces, aplicación en repostería, caramelos, etc.
-
Indirectos: consiste en
la polinización por las obreras pecoreadoras, de multitud de flores de plantas
que solamente se polinizan y producen frutos y semillas con intervención de los
insectos, entre los cuales se incluye en primer lugar la abeja doméstica(Apis
mellifera).
1. Directos:
Miel
La miel es una sustancia dulce preparada por las abejas melíferas y
otros himenópteros, a partir del néctar de las flores, de jugos azucarados
extraflorales de los vegetales, y de jugos azucarados que excretan algunos
animales, especialmente los pulgones, transformados en su buche o estómago
melario y almacenada en sus panales para alimento de larvas y adultos.
La miel no es
únicamente néctar concentrado, es decir, con menor porcentaje de agua, sino que
por medio del agregado de secreciones glandulares e intestinales han invertido
los azúcares contenidos en el néctar, haciéndolo mucho más asimilables por el
insecto y así éste puede cumplir sus funciones de productor de energías y de
proveedor de calor animal.
Las sustancias esenciales dan a la miel su aroma y sabor delicados, y
éstas tienen su origen en las flores donde las “pecoreadoras” recolectan el
néctar y son los “aceitres esenciales” que forman los componentes de la
fragancia de las flores.
Las mieles tienen distinta composición,
respondiendo esto al origen del néctar o jugos azucarados que se utilizaron
para elaborarlas.
Cuando las abejas recolectan néctar, el producto que con él elaboran
debe llamarse miel. Cuando recogen jugos azucarados extraflorales, de
plantas, se llamará mielada. Y cuando la sustancia recogida y
tratada en el buche melario es excretada por seres animales, especialmente
pulgones, el resultado de la elaboración será llamada Ligamaza.
Para muchos, mielada y ligamaza son una misma cosa: una miel producida
por las abejas en base a la recolección y posterior elaboración de sustancias
azucaradas producidas por los vegetales fuera de sus nectarios, o por animales
tales como pulgones, cochinillas, etc.
En consecuencia, es más lógico hablar de mieles y no de miel, dada la
diferente composición de este alimento, tanto en sus valores cuantitativos como
cualitativos.
Desde el punto de vista de su composición química es una solución muy
concentrada de glucosa y levulosa, con pequeñas cantidades de sacarosa,
dextrina, proteínas, sales minerales, ácidos orgánicos, etc. La proporción de
sus componentes varía según el tipo de néctar con que ha sido poducida, el cual
a su vez, está directamente influido por la flora apícola de la región. El
color(aunque la mayor parte de las mieles son de color ámbar, existe un gran
número de tonalidades), sabor(se conoce poco de los componentes del sabor de la
miel, pero se conoce que son bastante volátiles, y por ese motivo se eliminan
fácilmente cuando se calienta la miel.), aroma y consistencia(líquida,
semilíquida o granulada) de la miel son características de mucha importancia
para deducir la calidad del producto y constituyen una guía para determinar su
origen floral. La miel pura no debe contener caramelo, edulcorantes naturales o
artificiales, colorantes, antisépticos, antifermentativos y materias extrañas.
La producción de miel depende de varios factores: que la colonia posea
un gran número de abejas pecoreadoras, de la inteligente y activa colaboración
del hombre; de la marcha de la estación y sobre todo de la existencia de una
abundante flora nectarífera. El néctar es el jugo azucarado, viscoso y
aromático secretado por las plantas destinado a atraer a los insectos y que las
abejas recogen para transformarlo en miel. De la cantidad y calidad del mismo
dependen, en gran parte, los rendimientos que se obtienen de todo el apiario.
Como este
producto ya maduro puede conservarse por mucho tiempo dentro de la colmena, y
también, bien acondicionado, fuera de ella, el momento adecuado para extraerlo
y procesarlo, lo determina el apicultor. También es de su elección la forma de
proceder.
La miel es una sustancia viva cuyos componentes experimentan
modificaciones con el transcurso del tiempo. Para que mantenga todo su valor
como alimento natural es necesario observar un serie de reglas durante el
proceso de cosecha, desoperculado, extractado, envasado, fraccionamiento y
conservación. Debe cosecharse cuando está madura, esto es, cuando los panales
que la contienen dentro de la colmena han sido operculados por la obrera. La
miel que no ha madurado contiene agua en exceso y generalmente fermenta. En los
restantes pasos de su manipuleo, hasta que llegue a la mesa del consumidor,
deben observarse, como norma invariable, estrictas reglas de higiene.
El principal
alimento natural de las abejas es la miel. Es un alimento energético
indispensable para las necesidades vitales de la abeja, sin la cual la colmena
no puede subsistir; es por ello que la acumulan en tan gran cantidad en sus
colmenas, almacenada en las celdas que conforman los panales.
La miel de abeja ha constituido desde los tiempos más remotos uno de
los principales alimentos azucarados de la humanidad. Hasta fines del siglo
XVIII puede decirse que fue la única sustancia que se usó como edulcorante; era
empleada en todas las formas en que hoy se usa el azúcar, ya sea pura, mezclada
con agua, vino, té, etc., considerándola como uno de los alimentos más
apreciados. Existen numerosas referencias acerca del empleo que diversos
pueblos hicieron de la miel incorporándola a su dieta habitual, usándola en las
ceremonias litúrgicas, etc.
Desde el punto de vista de su valor alimenticio, la miel es un jarabe
natural sin refinar, con sabor y aroma agradables y bien característicos,
compuesta por cuatro partes de azúcar y una de agua aproximadamente. Produce
una gran cantidad de energía; en efecto cada 100 gramos proporciona 297
calorías, lo que significa que puede equipararse a los alimentos
energéticos(sin embargo, en ese aspecto la miel es aventajada por la manteca y
los dulces de leche y membrillo).
La miel posee la propiedad de ser asimilada casi por completo, sin
dejar mayor residuo toda vez que entre sus componentes, la levulosa y la
glucosa que constituyen la totalidad de sus azúcares, son asimiladas directamente
por el organismo, sin necesidad de sufrir transformaciones como en el caso de
los di y polisacáridos, que requieren un mayor trabajo del hígado, páncreas e
intestinos.
Por la forma rápida y fácil en que la miel suministra dichas calorías,
es especialmente recomendable en los casos en que se requiere en forma efectiva
e inmediata, como sucede en las personas convalescientes o debilitadas por
alguna enfermedad. Las condiciones de la miel hacen que constituya un alimento
de primer orden, especialmente para niños, ancianos y enfermos. “La miel es un
alimento concentrado y nutritivo, de fácil digestión y asimilación. Es un buen
agente energético, emoliente, reconfortante y vigorizador”.
La miel puede sustituir al azúcar para edulcorar al café, té, leche y
en general todas las bebidas, así como es posible su empleo en la preparación
de postres y confituras. Puede consumírsela asociada a frutas, etc.
Cera
Es uno de los productos del metabolismo
celular que las obreras producen por medio de cuatro pares de glándulas cereras
ubicadas en el abdomen. Para que estas glándulas funcionen y produzcan cera es
menester la conjunción de una serie de fenómenos: edad apropiada de las
obreras, entrada a la colmena de néctar y polen, clima. La cera es un compuesto
de ácidos grasos entre los que predomina el ácido cerótico en la proporción del
65%, miricina 30% y un 5% de ceroleína. Otros analistas indican: ácido
cerótico, ácido palmítico, miricina y ceroleína.
Es la cera animal que reune mayor número de cualidades y como
aislante, impermeabilizadora, antioxidante, es superior a las ceras vegetales y
minerales; además, es irremplazable por su composición química.
La cera es un producto elaborado por las
obreras de la colonia, indispensable para su desarrollo; con ella elaboran los
panales para contener sus crías y almacenar sus alimentos: miel y polen.
Sus usos son muy variados, pero la propia
industria apícola ha de ser la que mayor consumo haga de ella en la elaboración
de cera estampada o principio de fundación, necesaria como guía en todo cuadro
de cada colmena que se inicia.
Además, se la emplea en la industria
cosmética, para lapices de color, sello de cera, para grabar el vidrio, para
elaborar tintas, para las cubiertas de cartuchos de las balas, para lápices
labiales. Para la elaboración de velas litúrgicas, pues no se tuercen ni
despiden olor, ya que la parafina tiene punto de fusión más bajo que la cera. También
se la emplea para el lustrado de las maderas y pisos para la cual se le
adiciona aguarrás una vez derretida, y así se la emplea de 125 maneras
diferentes.
Polen
No es éste el resultado de la elaboración por
las abejas, es el elemento fecundante de las flores masculinas, y las abejas lo
recolectan y transportan en sus patas traseras hasta ubicarlo dentro de las
celdas que conforman sus panales. Lo emplean para alimentar sus crías y las
adultas también hacen gran consumo de él; sin él no hay desarrollo de crías ni
es posible la actividad de los adultos(es un alimento completo formado por
proteínas, lípidos, glúcidos, vitamina A, B, C, K y sales minerales). No es
algo que las abejas elaboren o transformen. Solamente lo acondicionan para
conservarlo en el mejor estado.
Es también un excelente alimento humano y
está empleándose en el tratamiento de algunas enfermedades.
Jalea
Real
Es la leche de las abejas. Producida por
glándulas que se localizan en la cabeza y cuyo producto se vierte en la boca,
es el alimento suministrado, imprescindiblemente, a las larvas, hasta su tercer
día de vida, y a la reina en forma permanente. Se hace un activo comercio de
este producto para consumo humano, sea éste en estado de salud, como
coadyuvante en tratamiento de ciertas infecciones.
Veneno
Es producido por glándulas que lo vierten en
el aguijón. Compuesto por ácidos orgánicos, a la vez que produce dolor y
tumefacción al ser introducido en el tejido animal, es empleado en medicina,
aplicado directamente por la picadura o aguijonazo o preparado en ampollas de
vidrio.
Propóleos
Es una sustancia gomorresinosa que las abejas
recolectan(las encargadas de recoger propóleo nunca recogerán miel, ni polen,
ni agua) de hojas y brotes tiernos de sauces, álamos y otros vegetales, lo
transportan en la misma forma que el polen y lo utilizan para reducir la
entrada a su vivienda, para cerrar grietas en la misma, para adherir los
cuadros o marcos de la colmena movilista, evitando todo movimiento. Finalmente,
para embalsamar o cubrir todo animalito menor que pudiera entrar en su
vivienda, al que le darán muerte. Y el que, al descomponerse, llenaría el
ámbito de malos olores que las obligaría a emigrar. El propóleos se utiliza en
la preparación de barnices y otros productos industriales y, según varios
trabajos sobre experimentación y aplicación en medicina, discutidos en
congresos mundiales de apicultura, su empleo en tratamientos es ya corriente.
Se lo emplea como
antiséptico para vendajes quirúrgicos. El propóleo sirve de base a un
importante preparación antiséptica usada por los cirujanos. El propóleo es muy
recomendado como remedio para heridas y quemaduras.
Núcleol/p>
Es la iniciación de una colmena, o sea el
modo de multiplicar o ampliar un apiario. Se prepara en una pequeña colmenita
con capacidad para tres o cuatro cuadros, 2 con abejas adultas y crías
nacientes, uno con miel y otro vacío; se puede agregar una reina fecunda para
acelerar su desarrollo o prescindir de ella y esperar a que las abejas
produzcan una, en este caso el desarrollo será lento e inseguro. La venta de
núcleos es un buen renglón de entradas para el apicultor.
Enjambre
Cada año, en primavera, la población de las
colmenas se divide y una parte, acompañada de la reina, abandona su vivienda
para buscar otra donde establecerse. Previamente se arraciman en la rama de un
árbol, u otro sitio hasta encontrar lugar definitivo. A este racimo de lo llama
enjambre, se lo captura alojándolo en nueva colmena y se lo destina a aumentar
el apiario, o a la venta. En este último caso es motivo de ingresos para el
apicultor.
Subproductos
La miel que no destine para consumo directo al estado natural, puede
someterse a procesos de elaboración, sean estos mera transformación, o que
modifiquen radicalmente su naturaleza.
El hombre ha ideado una cantidad de productos alimenticios, bebidas,
licores y delicias del paladar que tienen por base la miel de abejas. En
repos4ería, allí donde se necesita edulcorantes, el azúcar puede ser
reemplazado ventajosamente por la miel.
A base de miel se pueden preparar diversos
productos tales como mermeladas, arrope, caramelos, bombones, turrones, crema de miel, dulce de leche,
cremas heladas, lactomiel(mezcla homogeneizada de leche y miel), etc.
Para la elaboración de bebidas, tales como vinos o hidromieles en que
es necesario el proceso de fermentación, la miel se utiliza como base y se
obtienen bebidas de sabor delicado y de tenor alcohólico perfectamente
graduable. Por destilación de bebidas fermentadas, con base de miel, se
preparan licores de excelente buen gusto y fragancia. En el comercio se
expenden ciertas bebidas alcóholicas, tales como caña, guindado y grapa
edulcoradas por la adición de miel.
La miel se emplea como materia prima en la elaboración de vinagre de
miel, que es de los mejores gustos
Con lo anotado, no se agota la enumeración de
los beneficios directos que nos proporcionan las abejas.
2.
Indirectos:
Polinización
Es el beneficio indirecto de mayor valor y el
más desconocido así por el apicultor como por el agricultor. Puede definirse
como el acto mecánico de transferir el polen a las piezas femeninas de una
flor.
Los vegetales necesitan del auxilio de fenómenos naturales ajenos a su
naturaleza intrínseca, o de la ayuda de animales o del hombre. En el primer
caso es el viento, el agua, las vibraciones, quienes las apoyan y al tipo de
polinización se llama anemófila o hidrófila. Cuando interviene el hombre se
llama polinización artificial y si en ello la acción corresponde a los animales
será polinización zoófila; la actividad polinizadora de los insectos se llama
entomófila y es la más relevante. El más importante de los grupos de insectos
polinizadores lo conforma la abeja melífera.
El destinatario de este beneficio es el poseedor de campos visitados
por abejas, beneficios que se traducen en cosechas más abundantes de frutas y
semillas, y en autoresiembra de praderas destinadas a pastoreo.
La polinización en nuestro país está en sus comienzos, pero para tener
una idea de sus resultados en beneficio de la agricultura y fruticultura,
podemos citar que la fecundidad y rendimiento de los vegetales aumente
enormemente, en algunos casos más de 10 veces(melones, citrus, alfalfa). Se ha
comprobado que en media hectárea sembrada de melones se ha producido 270
canastos contra 7 canastos en la misma superficie sin polinizar con abejas. En
el girasol, con abejas se aumenta entre un 15 a 20% el rendimiento en semillas,
pues las flores del centro quedan todas fecundadas, en cambio en condiciones
naturales sin colmenas, esas flores quedan sin polinizar
Así las colonias, ubicadas convenientemente
en colmenas, pueden trasladarse a los lugares donde sea necesario polinizar
cultivos temporarios, en los momentos de la floración, y regresarlas una vez
cumplido su cometido: se logrará así el gran incremento de la producción en
frutos o semillas y la mayor cosecha de miel.
En nuestro país, fruticultores de Río Negro
alquilan colmenas para ubicar entre los montes de manzanos y perales, durante
el período de floración, porque han comprendido cuánto aumenta su producción
por la acción benefactora de estos insectos.
Cría de reinas y producción
de jalea real
La cría de reinas es una interesante práctica
dentro de las actividades apícolas. Se puede realizar persiguiendo con ella dos
fines: en pequeña escala, para nuestro consumo privado; en gran volumen, como
dedicación principal y para la venta a los apicultores que las necesitan y las
compran cada vez en mayor número.
Puede asegurarse que
este renglón de la explotación apícola es altamente redituable y que la demanda
de abejas reinas no decae ni decaerá porque hay un enorme déficit. Además en
nuestro país, los actuales criadores de reinas responsables y acreditados son,
en números, los mismo tesoneros de antes; muy pocos son los jóvenes que se
incorporan a esta actividad; y finalmente, la tecnificación apícola exige cada
vez la renovación de reinas para lograr una mayor producción. La demanda en
consecuencia es sostenida, permanente, y la producción no alcanza a cubrir las
necesidades.
La producción de jarabe real consiste básicamente en exigir a las
abejas dedicarse a criar abundante cantidad de reinas, y, cuando las larvas de
éstas han sido provistas de la mayor cantidad de alimento cortar el desarrollo
quitándoles la provisión para nuestro provecho. Es decir que cuando las larvas
tengan en su celda la mayor cantidad de jalea real, con la aguja transferidora
retiramos la larva que será arrojada y tomaremos esa jalea para envasarla.
PRODUCCION Y COMERCIO
La miel argentina es cualitativamente considerada una de las mejores
del mundo por su sabor suave y aroma indefinido, obteniéndose en base a la
flora, distintas variedades, desde las blancas hasta las de color castaño
oscuro, predominando las del tipo ámbar claro.
La producción de
miel se ha incrementado considerablemente. Hasta 1958 la producción era de unas
7.000 toneladas anuales, en 1992 ascendió a 61.500 toneladas, de las cuales el
90% se exportó dado el bajo consumo por habitante en nuestro país(200g/habit.
año).
El valor de la
producción puede oscilar de un año a otro con el comportamiento del tiempo
durante la temporada, o con la presencia de plagas.
En nuestro país se trabajan distintas variedades de abejas, pero es de
lamentar la gran mortandad de enjambres que se suceden por fumigaciones
indiscriminadas sobre áreas con colmenares. La producción media, si bien no
llega a las cifras de algunos países europeos, es significativa, pues se acerca
a los 35 kg./colmena/año, existiento muchas que producen entre 60 y 90 kg./año,
especialmente en la provincia de Buenos Aires.
La miel argentina goza de merecido prestigio en los mercados
consumidores en general, tanto internos como exteriores. Su calidad satisface a
los mercados más exigentes del mundo: tan es así que países tradicionalmente
exportadores la adquieren en el nuestro para efectuar cortes que mejoran sus
respectivas producciones.
Sus condiciones
sobresalientes son: la coloración, sabor, aroma y densidad, que deben
atribuirse a la variedad y abundancia de nuestra flora apícola. Todo ello se
refleja en la composición química y biológica de la miel, bajo porcentaje de
humedad, poco contenido de sacarosa, elevada cantidad de azúcares naturales,
fermentos, etc.
Es así como la miel argentina
se encuentra entre las de más alta calidad del mundo, lo cual le permite
satisfacer ampliamente las especificaciones contenidas en las normas de calidad
del Codex Alimentarius Internacional sugerido por la FAO y la Organización
Mundial para la Salud(OMS).
El consumo interno
de miel es, como se dijo, muy reducido, de ahí que la exportación cobre un
interés muy importante para este producto. Por otro lado, su muy buena
coloración(ámbar claro en su gran mayoría) y su sabor y aroma particulares, la
hacen apta para efectuar cortes con mieles europeas, más oscuras y de sabor más
fuerte.
La Argentina ocupó
en 1992 el tercer lugar en el mundo como productor de miel(después de China Y
Estados Unidos) y el segundo como exportador después de China. El volumen
exportado en 1992 superó las 55.000 toneladas, representando un valor
aproximado a los 52.000.000 de dólares. De estos valores, sólo 77,5
toneladas(1,4% del total exportado) se exportaron en forma fraccionada por un
valor de 1.150.000 dólares.
Las exportaciones de
miel se han incrementado un 17% en 1990, un 19% en 1991 y un 17% en 1992(todos
estos incrementos en volumen).
En cuanto al destino
de nuestras exportaciones, en 1992, siempre hablando en volumen, tenemos a
Alemania(38%), Estados Unidos(25%), España(11%), Italia(11%) y, en menor
proporción, Reino Unido, Japón, Países Bajos, Dinamarca, Brasil y otros.
La cera, que es uno
de los elementos principales de la colmena, pues es el material con el cual
construyen las celdas, resulta insuficiente cuando la actividad de esta
industria es más intensa, de modo que difícilmente puedan producirse excedentes
exportables. Asimismo, ha aumentado sustancialmente el consumo de jalea real y
de polen, lo cual se atribuye a la creciente aceptación por parte del público
dadas sus virtudes medicinales, como reconstituyente orgánico, físico y
cerebral.
De acuerdo con lo
expresado un un trabajo del PROMEX sobre el tema de la miel, “existe un
potencial no explotado de la exportación de miel en forma no tradicional, es decir,
adoptando algunas de las formas de comercialización que la pueden diferenciar”.
Señalan que algunas
de estas posibilidades serían:
-
Miel fraccionada.
-
Miel diferenciada por
composición polinológica, esto es, miel monoflora o miel de especies identificadas.
-
Miel diferenciada por la
región de origen.
-
Miel comercializada mediante
integracionres verticales, compartiendo sistemas de distribución,
fraccionamiento, venta con marca de terceros, etc.
Otro aspecto importante resaltado es que “la
Argentina sería durante los próximos años, el unico país con posibilidades de
crecer en su oferta exportadora, ya que sus dos competidores más inmediatos(en
las exportaciones), China y México, están experimentando una merma en su
producción primaria, y todo hace pensar que esta tendencia se mantendrá en los
próximos años.
REGIONES APICOLAS
Para que la producción apícola sea abundante, las colmenas deben estar
instaladas en lugares donde haya gran cantidad de plantas con flores, o lo que
es lo mismo, plantas fanerógamas.
Esta abundancia debe cubrir un área que, trazada una circunferencia que
marque su centro en el apiario, tenga un radio superior a tres kilómetros. Esto
es lo ideal, pues aunque las abejas vuelan a mayores distancias aún, en busca
de productos para la colmena, resulta económico para sus vuelos por realizarlos
con más frecuencia. También importa, para los fines de mayor producción, que
las especies vegetales sean de floración prolongada, y que, además, sea diversa
la flora, para que el área indicada se mantenga con flores desde comienzos de
primavera hasta el otoño.
Además de la cantidad y variedad de especies vegetales, es necesario
que entren en juego factores naturales que permitan la favorable evolución de
las plantas para que produzcan los elementos que necesitan las abejas: néctar y
polen.
Los factores naturales son conocidos como factores ecológicos; varían
notablemente y estas variaciones influyen grandemente para la mayor o menor
producción, y en la calidad del productos. Ellos son: composición química del
suelo y grado de humedad, humedad ambiente, luz, temperatura, lluvias en
cantidad y frecuencia, vientos, etc.
El conjunto de vegetales útiles para las abejas se denomina flora
apícola que puede dividirse, según su producción, en flora nectarífera y en
flora polinífera. El nombre de flora melífera, con que suele designársele, es
impropio, pues no hay vegetal que produzca miel.
Además del néctar, las abejas aprovechan otras sustancias que manan de
las plantas. Estas sustancias son jugos azucarados extraflorales que pueden
fluir de tallos u hojas; también de fruta cuya cutícula ha sido rota por
excesiva madurez o por acción de otros factores mecánicos.
La República Argentina no tiene aún un estudio completo sobre rgiones
que divida al país en base a su flor apícola y a su producción de miel. Para
ello deberíamos tener en consideración que en tan extensa superficie que abraca
latitudes diversas, con diferentes climas y suelos, reúne condiciones
ecológicas que determinan la existencia de una flora muy rica en especies.
Dividiremos al país en tres grandes regiones:
1.
Región de la pampa húmeda y sus zonas.
2.
Región de la pampa árida y andina.
3.
Región norte subtropical y tropical.
1. Región de la pampa húmeda
y sus zonas
Está comprendida por las provincias de Buenos
Aires, este de Córdoba, centro y sur de Santa Fe, y Entre Ríos.
Esta región a su vez se divide en tres zonas:
la zona sur que abarca la provincia de Buenos Aires; la zona norte que abarca
el este de Córdoba, centro y sur de Santa Fe y Entre Ríos y por último la zona
Litoral de ríos(zona ribereña y de islas de los ríos de La Plata y Paraná).
El clima de esta región es templado, con
precipitaciones anuales que oscilan entre 600 a 1.000 mm. Se caracteriza por
sus praderas a base de alfalfares, tréboles, cultivos de girasol, etc.; por la
abundante cantidad de cardos y otras malezas.
Las tres zonas a distinguir dentro de esta
región son:
-Zona sur(provincia de Buenos Aires). Merece destacarse la parte central y
norte donde está ubicado el verdadero centro apícola del país, con el 50% de la
apicultura de la Argentina, que abarca los partidos de 25 de Mayo, Alberti,
Chacabuco, Junín, Rojas, Bragado, Salto, Pergamino, etc. La apicultura de esta
zona se destaca del resto del país por el grado adquirido en el
perfeccionamiento técnico, habiendo adquirido gran desarrollo con apiarios de
miles de colmenas “standard”.
Además, en el centro y sur de la provincia de
Buenos Aires se nota, a partir de los últimos diez años, un incremento notable
de la apicultura moderna, especialmente en los partidos de Ayacucho, Tandil,
Rauch, Balcarce, Necochea, Tres Arroyos, etc.
Las mieles producidas en la zona se
caracterizan por un color ámbar claro de alta densidad(y en algunos casos
suelen ser blanca por predominar en la zona apícola alfalfa, trébol rojo y
trébol blanco). Estas mieles son de “gusto suave”, siendo la más buscada por
los compradores europeos para efectuar cortes con sus mieles. Algunos años,
debido a la mayor o menor intensidad de algunas floraciones se observan
pequeños cambios en tonalidad y sabor, pero que siempre se encuentran dentro
del tipo ideal exigibles.
Los rendimientos en estas zonas fluctúan
entre 40 y 80 kilos anuales por colmena que varían por las marcas térmicas
anuales y por las lluvias primaverales. En esta zona de la pampa húmeda cabe
aún mucho por hacer en lo que se refiere a apicultura, pues la capacidad
potencial de la flora apícola permitirían aumentar enormemente la cantidad de
colmenas. Dentro de esta zona contamos con montes y bosques que cuentan con
pinos, cipreses, eucaliptus(estos tres con numerosas variedades), acacias,
aguaribay, laurel, casuarina, álamos, tuyas, frutales, etc.
Además, debemos considerar los riesgos que se
vienen produciendo por las fumigaciones aéreas con productos insecticidas, en
algunos casos clorados y otros fosforados para combatir las plagas de la
agricultura, especialmente contra las isocas del lino y del girasol y que
producen verdaderas matanzas en las colonias apícolas.
-Zona norte: comprende el este de Córdoba, centro y sur de Santa Fe y Entre
Ríos.
En esta zona la apicultura es algo inferior
en densidad con relación a la zona anterior. Los rendimientos por colmena son
algo inferiores(30-40kg por colmena), y la calidad de la miel es similar a la
de la zona sur. Las lluvias difieren poco de la anterior y las temperaturas son
algo superiores.
En los lugares donde hay extensiones de campo
dedicadas a praderas de alfalfa y tréboles tienen considerables posibilidades
para recibir una mayor carga de colmenas.
-Zona del
Litoral de Entre Ríos e Islas: región
de poca extensión, con modalidd apícola específica, pero de no mucha
importancia. Gran parte de su flora apícola es muy buena, de tipo lacustre y
bastante distinta de las anteriores teniendo poca importancia debido a su
escasa superficie. Con respecto a la calidad de la miel, su color es bastante
más oscuro, con menor peso específico y de sabor algo más fuerte. Estas mieles
no tienen mucha aceptación para la exportación destinándosela al consuma
interno.
La apicultura de esta zona tiene el
inconveniente del mayor costo de instalación especialmente en lo que hace a los
caballetes, ya que las islas sufren riesgos de las inundaciones.
2. Región de la pampa árida
y andina
Comprende esta región a las provincias de La
Pampa, Río Negro, Neuquén, San Luis, oeste de Córdoba, Mendoza, San Juan, La
Rioja y Catamarca.
Esta región es árida en general, exceptuando
La Pampa, Mendoza, San Juan y San Luis, dado que la agricultura en estas
provincias se la realiza bajo riego.
Es de poca importancia en la actividad
apícola y las mieles que se obtienen generalmente son buenas, aunque difieren
de las anteriores, por predominar las de color rojizo y sabor más fuerte.
En las zonas montañosas se obtienen mieles
más sabrosas y aromatizadas, especialmente en las Sierras de Córdoba. En la
zona de los Andes áridos y Cuyo solamente se explora la apicultura en zonas de
riego y cultivos, sirviendo de apoyo la flora silvestre. En la zona de las
Sierras Pampeanas, en valles con aguadas, ríos y arroyos, se encuentra
apicultura medianamente desarrollada, complementada por la flora silvestre.
3. Región subtropical y
norte
Abarca las provincias de Santiago del Estero,
Tucumán, Salta, Jujuy, Chaco, norte de Santa Fe, Formosa, Corrientes y
Misiones.
Esta región se diferencia de las anteriores
por poseer clima tropical y subtropical y además por su topografía, bosques,
corrientes de agua, etc., que se puede dividir en subregiones o microclimas,
los que nos brinda una gran diversidad de especies arbóreas naturales.
La apicultura en esta región ha adquirido
cierto desarrollo en centros muy aislados, lo que la hace bastante limitada.
Las mieles que se producen son de color
oscuro y de sabor fuerte con excepción de las provenientes de algunas zonas de
cultivos de alfalfa y citrus, cuyo color es ámbar claro. Sabemos que la miel
oscura tiene poca aceptación para la exportación y los precios son inferiores a
los de las mieles claras.
Con respecto a los rendimientos podemos decir
que son bastante buenos pues hay zonas que dan 30 a 40 kilogramos de miel por
año y por colmena y en otras zonas se llega a 60 a 80 kg.
Lo que falta en esta región es tecnificación,
pues la mayoría de los apicultores son aficionados o simplemente “mieleros” y
esta falta de tecnificación puede ser motivada por el aislamiento en que viven
los apicultores. En Tucumán y zonas de riego como Santiago del Estero hay mayor
tecnificación.
Esta región tiene la posibilidad de
convertirse en la gran productora de núcleos y cría artificial de reinas, pues
se producen más temprano que en la provincia de Buenos Aires, pues ya en los
meses de agosto-septiembre pueden enviarse núcleos a la pampa húmeda, cuando recién
en ésta comienza la temporada apícola. El peligro es que con esos núcleos se
transporte abejas de la subespecie denominada Apis mellifera adansonii o abejas
africanizadas, productos de cruzas con las autóctonas del Brasil que son muy
irritables.
MODALIDADES EMPLEADAS EN LA
EXPLOTACION APICOLA
Como en todos los trabajos, en apicultura también hay una amplia gama
de modalidades: en la forma de encararla, en la intensidad de la explotación y
en los fines que se persiguen. Así, podemos clasificar las explotaciones en
cinco diferentes grupos o categorías:
1)
En este grupo entra la
activida casera, que comprende de 1 a 10 colmenas, por el simple placer de
conocer la vida de las abejas, sin propósitos de lucro, o con fines de
recreación. Es una explotación económica, llamada también “hobby”, donde se
pierden enjambres por no disponer de mayor número de colmenas. No se aplica
mucha técnica y requiere poco tiempo de atención y trabajo.
2)
Como parte integrante de
la explotación de granja, que se desarrolla en escasa superficie de campo,
abasteciendo las necesidades de la familia y produciendo un remanente que
vendido da lo necesario para otros menesteres. Es una explotación de
iniciación, de 10 a 50 colmenas, que puden atenderse cómodamente para una
producción racional, requiriendo una base técnica. No necesita mano de obra
ajena a la familia; una persona la maneja, y no conviene la vigilancia de algún
técnico por el monto de dinero que insume. Hay una inversión de capital, se
obtiene bastantes kilos de miel(hay que hacer un cálculo aproximado de 40 kilos
de miel como rendimiento promedio de nuestros colmenares).
3)
Como complemento
económico de una actividad principal: empleo, profesión libre, pequeña
industria, comercio, etc. En este caso un hombre solo o con ayuda familiar,
puede atender de 50 a 200 colmenas, con tan sólo dedicarles los fines de
semana. Conviene decir que 100 a 200 colmenas da para vivir, si el apiario está
bien llevado, con un buen control. Para este número de colmenas se necesita
poseer sólidos conocimientos de apicultura, tratamientos preventivos y
curativos de enfermedades y sobre flora apícola.
Esta
categoría es interesante, primero por la calidad y cantidad de miel que se
obtiene, y segundo, se aprovecha las
horas libres y mano de obra ociosa de peones. Desde el punto de vista
agropecuario, es un ingreso más que puede redituar capital.
4)
Requiere dedicación
personal plena y exclusiva, de 200 a 500 colmenas. Una persona puede
perfectamente organizarla. Es el apiario más sólido y la explotación más
rendidora. En la época de la cosecha de miel pueden necesitarse uno o dos
ayudantes para realizar el trabajo.
En esta categoría, industrial-comercial, se
tiene la ventaja de que en las adquisiciones de los elementos apícolas, se
logran rebajas en los precios debido a las grandes cantidades de accesorios.
Otra ventaja es el mayor aprovechamiento de las maquinarias y también mayor
ganancia en la comercialización de miel, por tratar directamente con
exportadores. Además hay un prorrateo en los gastos.
Como desventajas tenemos que no se puede
eludir la mano de obra y habiendo tantas colmenas y no siendo técnico el dueño,
necesita de una pesona especializada para el manejo del mismo. Además, existe
una diferencia de un 20% con respecto al colmenar familiar, a favor de éste.
En conclusión, rinde económicamente, pero se
pierden reinas y colmenas por el trato descuidado de los materiales y si no
está muy vigilado el personal, la cosecha de miel se hace sin cuidado.
5)
Industrial de 500 a
1.000 o más colmenas. A esta modalidad puede llegarse pasando por las numeradas
3 y 4 o aportando gran capital desde el comienzo. Es una organización
empresaria provista de amplios locales con maquinarias acordes con la magnitud
de la explotación, de medios de transporte propios, pues el número de colmenas
de que debe disponer exige que las mismas estén ubicadas en colmenares
dispersos en un área muy grande y, en muchos casos, se hace necesaria la
explotación migratoria para aprovehcar floradas nectaríferas. Se necesita
personal permanente y contratado temporalmente; y se deberá hacer una división
del trabajo: el dueño o el encargado realizará la parte comercial, y los
operarios se ocuparán del apiario.
Es conveniente tener en cuenta que la
iniciación apícola no exige gran capital; que el número de colmenas se puede
incrementar anualmente a partir de las existentes, y que ellas mismas nos dan
para la compra del material necesario. Por otra parte, la abeja y la colmena no
necesitan del tiempo del apicultor todo el año. En su ciclo anual, desde
mediados de otoño hasta comienzos de la primavera, apenas si es necesario
intervenir en algunas colmenas. En aquellas, solamente, en que el movimiento de
entrada y salida de abejas es nulo o casi nulo, cuando en las restantes hay
alguna actividad. Esto, por supuesto, en regiones templadas como en nuestro
país, donde las colmenas pobladas invernan al aire libre.
Bibliografía
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y Carlevari, Ricardo D. La Argentina; estructura humana y económica.
Ed. Macchi, Buenos Aires, 1996
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De Jorge, Carlos A. Geografía de
la ganadería argentina. SENOC, Buenos Aires, 1986
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Magaldi, Mario A. Lopez.
Tratado
sobre las abejas. Ed. Albatros, Buenos Aires, 1989
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Menéndez, Saúl O. Apuntaciones
de apicultura. Servicio de publicaciones UNR, Rosario, 1986