Imperio romano, origen del arte románico, caracteristicas de la edificación románica, el arte gótico.
Romanico
El
nombre de arte románico denota el conjunto de las manifestaciones artísticas
que se produjeron en Europa, en el área que ocupó el Imperio romano de
Occidente, entre los siglos Xl y Xlll. La voz románico, lo mismo que la de
romance, empleada en linguística, se deriva de romanice, que quiere decir «a la
manera de los romanos)), o sea a lo latino, usada en la Edad Media para indicar los usos y costumbres de los pueblos
latinizantes en oposición a los de los germánicos. Así como lengua romanc e
equivale a idioma neolatino, puede decirse que arte románico significa «arte
neolatino)). El románico, estilo de.los llamados «siglos oscuros)), representó
durante mucho tiempo un dificil problema para los historiadores y tratadistas.
Sólo en los últimos tiempos se ha comprendido que supone, no la fase final de
un proceso de barbarización, iniciado después de la caída del Imperio de
Occidente, sino la introducción en la cultura latina de formas populares que
aportaron los germánicos. A esta síntesis de expresiones artísticas se
superpuso la búsqueda de lo sobrenatural, que el sentimiento religioso
cristiano estimula.
El
ámbito de expansión del románico ocupa las actuales Francia, Italia, España, la
zona renana e Inglaterra. En todas estas naciones confluyen las experiencias
acumuladas en los siglos anteriores, en una serie de fases sucesivas o períodos
que reciben la denominación genérica de «arte prerrománico». La mayoría de los
edificios románicos conservados son iglesias. La planta de éstas, bastante
constante, encierra cierta semejanza con la de la antigua basílica. Se compone
de una, tres o incoexcepcionalmente—naves longitudinales que corta una
transversal o crucero; en ocasiones, sobre todo en los últimos tiempos de este
arte, las primeras se prolongan por detrás del ábside mayor y forman la girola,
que ocupan asimismo capillas. Las construcciones, de piedra tallada, se cubren
con tres tipos de bóvedas: de medio punto o de cañón, reforzada con arcos
torales, a modo de costillas y de tradición romana; por arista, que se aplicaba
por lo regular en las naves laterales; y la cúpula, que se empleaba para el
crucero y que se señalaba exteriormente con aspecto de campanario o de torre,
salvo raras excepciones.
Otros
rasgos de la edificación románica son las columnas, poligonales o cilíndricas,
talladas en pequeños sillares con capiteles muy variados: desde el cubo simple
hasta los decorados con follaje animales reales y quiméricos, escenas bíblicas
episodios de la vida cotidiana etc. La base imita la clásica ática. El
arquitrabe generalmente no existe y la fachada carece de importancia. La
iglesia, como la primitiva basílica cristiana, orienta sus naves de este a
oeste. La iluminación del espacio interior no tiene norma fija. La luz entra
por la nave central más alta, por ventanas que se practican en la porción superior
de las naves, a través del rosetón de la fachada, etc. El artista románico se
caracteriza por su gran libertad y prescinde, voluntaria o involuntariamente,
de seguir los cánones antiguos. Por ello, las iglesias se erigen hasta la
altura que permiten la estabilidad y firmeza lógicas de la construcción. La
arquitectura y demás manifestaciones artísticas románicas se desarrollaron en
Francia con mayor espontaneidad que en Italia—sobre la que pesaban las obras
clásicas—Espana en relación constante con los hispanomusulmanes—
Inglaterra,—en
la que el elemento celta tenía aún una influencia dominadora. Cinco escuelas conviene considerar en el románico.
Por
razones históricas las escuelas románicas de España surgen sólo en el norte de
la península, ya que el resto de la misma fue dominio musulmán hasta después del
siglo Xlll. Los sucesores de Pelayo en Asturias asistieron a la creación de una
escuela de tradición visigótica, que se había refugiado en aquel rincón hispánico.
Este arte «neovisigótico», cuyas construcciones se caracterizan por su gran
solidez, tiene como muestras más destacadas las iglesias de San Miguel de Linio
y de Santa María de Naranco, atnbas del siglo IX. De la misma época es el
monasterio benedictino de Val de Dios, fundado por Alfonso III el Magno, único
ejemplo de iglesia de estilo asturiano con tres naves. Este estilo, del que se
conservan otras muestras, perduró durante el período románico. La tradición
visigoda se conservó también en el arte mozárabe, cuyas iglesias tienen forma
de basílica y emplean el arco de herradura. Este tipo arquitectónico nació en
la España islámica y fue propagado por Castilla y León por los monjes salidos
del territorio musulmán. Sus obras, muy blancas, tienen tres naves cuando
poseen cubiertas de madera, y una sola cuando están dotadas de bóveda. Las
iglesias más célebres son la de San Miguel de Escalada, San Cebrián de Mazote,
San Millán de la Cogolla, San Román de Hornija, etc. Junto a estos dos estilos,
propiamente españoles, apareció con el tiempo el románico, de posible
influencia provenzal, en Galicia, donde se erigieron tres magníficas catedrales:
las de Tuy, Lugo y Santiago de Compostela. Las dos primeras son copias
simplificadas de la tercera, y no poseen la excepcional hermosura ni el encanto
decorativo del Pórtico de la Gloria, debido al Maestro Mateo, y consagrado en
el año 1211. Más al mediodía de la pemnsula existen otras tres catedrales, las
de Zamora, Salamanca y Toro, que introducen en su estructura una cúpula en el
crucero, visible desde el exterior. Para unirlas al cuerpo del edificio se
colocaron en sus ángulos torrecillas, que eran al mismo tiempo contrafuerte y prolongación
de las paredes bajas del templo, y las decoran nervios cubiertos de pequeños
bucles. Es soberbia la de la catedral de Salamanca, llamada Torre del Gallo,
porque la remata una escultura de ese animal. Hav en el centro de España muchas
construccioncs del mismo período, a las que no es fácil clasificar por
escuelas, como algunas de Segovia y Ávila, y lo mismo puede afirmarse de las que
existen en la región vascongada. En Aragón sobresalen San Pedro el Viejo
(Huesca). y el monasterio de San Juan de la Peña en la misma provincia. En el
románico de Cataluña se advierten tres fases. En la primera, en que se observan
reminiscencias clásicas y visigóticas, las obras son de estructura más bien
tosca? de aparejo pequeño y casi desnudas de esculturas, como la cripta del
castillo de Solsona y la iglesia de San Pedro de Tarrasa. El segundo período se
inició hacia el siglo XI con la llegada de los maestros albañiles lombardos.
Las obras evolucionaron: se piedra escuadrada y se emplearon elementos
decorativos tales como espinas, arquillos ciegos, etc. El edificio principal de
este estilo es la catedral de la Seo de Urgel, de la primera mitad del siglo
Xl, con tres naves y siete ábsides; otros que pertenecen también a él son la
iglesia de Ripoll (1032), de magnifica portada, y las de San Miguel de Cuxá y
San Martín de Canigó. La tercera etapa es la que manifiesta la influencia
provenzal. A ella perteneció la desaparecida catedral románica de Barcelona, de
la que no se conserva más que la puerta de entrada al claustro. La escultura.románica
española, de indiscutible belleza, llega a veces a aventajar a la del resto de
Europa y manifiesta en todas las ocasiones una sorprendente capacidad de
asimilación. Aparte los relieves del Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela,
los del claustro de Silos y la fachada de la iglesia de Ripoll, que son
prototípicos, hay tallas exentas, de enorme valor, como la de la Virgen de la
Vega, en Salamanca, de plata esmaltada, y la Virgen del Claustro, en Solsona
(Lérida), obra algo tardía, quizá de principios del siglo XIII. Son muy interesantes
los capiteles del monasterio de San Cugat del Vallés (Barcelona). En Galicia,
Castilla y Cataluña existieron escuelas de pintura decorativa. La primera
cronológicamente es el Panteón de los Reves, de la colczgiata de León En Soria
hubo una iglesia completamente policromada, la de San Baudilio de Cárdenas.
Como la más rlca en obras aparece la escuela catalana, que cubrió de frescos
las bóvedas, los altares mayores y nichos. La región catalanoaragonesa presenta
una interesante y copiosa serie de tablas pintadas, que son las más antiçguas
del occidente europeo. En las biblias aparecen riquísimas miniaturas; el texto
sagrado más profusamente ilustrado fue el Apocalipsis.
El Arte Gotico.
El
pintor, arquitecto y escritor italiano Giorgio Vasari (1511-1574) divulgó la
palabra gótico al referirse a los monumentos medievales, en la acepción de
«bárbaros», porque no se inspiraban en modelos grecorromanos y eran un cúmulo
desordenado de agujas, cimborrios, pináculos, pilastras, columnas y
ornamentación. Hasta mediados del siglo pasado nadie sometió a análisis el
epíteto; pero los escritores románticos, prendados de los monumentos y producciones
de dicho arte, comenzaron a alabarlos y se
comenzó
a poner en tela de juicio su exactitud. Los tratadistas de arquitectura
prefieren hoy el de ofival, voz derivada de ofiva, una de las principales
características de este arte. Sin embargo, continúase empleando de ordinario el
término que Vasari propagó. Los especialistas y estudiosos de la historia del
arte distinguen en la arquitectura gótica de Francia tres períodos, que suelen
aplicarse también a las construcciones de otros países: primitivo, hacia 1140-1194;
clásico, llamado también secundario o ravonnant, de 1194 a 1240; y flamígero , que llega hasta el
siglo XVI. En este último período la decoración gótica alcanza la cima del
virtuosismo, pero es sólo la superficie o capa externa la que presenta técnicas
de construcción distintas de las propias de este estilo. Es indiscutible que el
arte gótico fue la evolución del románico regional, y sobre todo nació de la
escuela borgoñona, cuyos procedimientos arquitectónicos adaptaron y
perfeccionaron los cluniacenses y cistercienses, quienes se encargaron de su
propagación. La nueva escuela artística
evolucionó con gran rapidez y alcanzó su muestra más notable, de la que al
parecer proceden las demás, en la Isla de Francia. En efecto, el primer ejemplo
del nuevo modo de edificar se tiene en el coro de la iglesia de la abadía de
Saint-Denis, cerca de París, realizado entre 1140 y 1145. Se afirmó
sucesivamente en los templos de Senlis y Noyon (hacia 1140), en Notre-Dame de
París (1163), Bourges (1172), Chartres (1194), Reims (1211) y Amiens (1215). Se
extendió rápidamente desde el lugar de origen a las restantes comarcas
francesas, y desde ellas a otros países: Alsacia, Alemania, Italia, España,
Portugal, Suecia, Checoslovaquia (Bohemia) y Hungría. Los cruzados lo llevaron a
Chipre y Sicilia. En Inglaterra tuvo carácter muy particular desde su
introducción en 1174. El vehículo de transmisión más ordinario fueron las relaciones
existentes entre las órdenes religiosas y el paso de ciudad en ciudad de las
corporaciones denominadas (albañiles libres). Estas cofradías celaban cuidadosamente
los secretos de su profesión y sólo los transmitían a sus adeptos, que eran
admitidos en su seno al cabo de un largo período de prueba y observación. La
expresión máxima del gótico se encuentra en las catedrales. No obstante ello no
significa que no produjera importantes monumentos civiles y militares,
soberbias esculturas, interesantes pinturas, relicarios, mueblcs y otros productos
de las artes menores o industriales. Los elementos esenciales son la bozeda por
arista, en ojiva, la ornamentación y las molduras. El empleo del arco ogival confiere
a la navc central una sensación de empuje hacia arriba, ya porque la ojiva
permite efectivamente alturas mayores, ya porque. en igualdad de altura, la
base es más estrecha que
del
arco de medio punto. El peso de las bóvedas incide en las Nervaduras dispuestas
en el cruceria las cuales lo descargan en los pilares y contrafuertes. En
igua1dad de peso el arco ojival incide
más directamente que el de medio punto: el empugue lateral resulta menor y el
polígono de apoyo más pequeño. Por ello, supuesto que el peso sea igual, el
pilar que aguanta un arco ojival puede ser más delgado que el que sostiene uno
de medio punto. Así, pues, las paredes, libres de su función de soporte, se
hicieron tan ligeras, que, en teoria. pudieran haber desaparecido por completo.
De esto se deriva la peculiar impresión de ligereza que se experimenta ante las
iglesias góticas comparadas con las
románicas. Los muros se connirtieron de hecho en enormes ventanales calados,
que se cerraban con cristales pintados. Las molduras góticas, cuya complicación
sirve para identificar el período en que íue edificado el monumento, se presentan
como una gama inagotable de formas convexas, que, al resaltar en una superficie
cóncava, crean notables efectos de sombra.
Los pináculos de los contrafuertes, agujas y torres acostumbran ornamentarse
con motivos ve.getales, que se repiten en las molduras capiteles y claves.
Estas formas, más las esculturas de santos, reves, seres quiméricos y monstruos,
completan la decoración.
En
las fachadas de las catedrales suele haber una esplendida ornamentación
escultorica. La puertas normalmente en numero de tres cobijan en nichos a profetas
y apostoles. Cada puertat que cofresponde a una nave, tiene varias series de
arcos concentricos; la central está dividida muchas veces por un pilar, en el
que hay una imagen sagrada. En una hilera superior se abren tres ventanales de
grandes proporciones o tres amplios rosetones. Francia, cuna del gótico, vio
surgir en poco tiempo, como se ha indicado más arriban una notabilísima
sucesión de catedrales y templos. La de Amiens es la más perfecta de las francesas;
la de Notre-Dame de París tiene, vista desde el exterior, fuerza y sencillez
impresionantes. La de Narbona, de la que sólo se edificó el ábside, influyó en
las de Gerona, Manresa y Barcelona. En París se destaca la Sblinte-Cilblpell (de
la cpoca de San Luis, que ha quedado incorporada al actual Palacio de Justicia.
La catedral de Reims, en la que se coronaban los reyes de Francia, tiene una
majestad muy de acuerdo con su función. La planta y el alzado de todas las
enumeradas, más otras que no mencionamos, son muy semejantes, pero la similitud
no menoscaba en absoluto la orígínalídad y el carácter de cada una. Los
elementos básicos de esta arquitectura se aplicaron tambicn a monasterios, como
el normando dc Mont-Salnt-Michel. y a los palacios, puentes, castillos y otras
construcciones civiles y militares.