Arte y arquitectura gótica
El gótico
es el arte de la edad media. Se aplicó en la arquitectrua civil religiosa, la escultura, las vidrieras, la
pintura mural y sobre tabla, los manuscritos miniados y las diversas artes
decorativas.
Arquitectónicamente,
empleó el arco apuntado, agujas, chapiteles y gabletes, reforzando el sentido
ascensional que pretende transmitir el edificio, amplios vanos con tracerías
caladas para conseguir la máxima luminosidad y estructuras reducidas al mínimo.
Apareció la bóveda de crucería, que consiste en el cruce de dos arcos o nervios
apuntados. Los gruesos muros de la arquitectura romana pudieron ser
reemplazados por ligeros cerramientos con ventanales que permitieron la
aparición de la vidriera facilitaron
que el edificio alcanzase alturas muy elevadas.
La planta
de las catedrales góticas consistía en tres o cinco naves longitudinales, un
transepto, un coro y un presbiterio. Mantuvieron y perfeccionaron la girola, de
forma semicircular con un deambulatorio alrededor y al que se abren capillas
radiales de planta semicircular o poligonal. Los pilares compuestos que separan
las naves y el uso del arco apuntado en todo el edificio contribuyen a crear
efectos de verticalidad. La fachada occidental o de los pies de la iglesia intentaba
producir un efecto de desmaterialización del muro a través de ricos recursos
plásticos. La fachada principal se divide en tres cuerpos horizontales y tres
secciones verticales o calles, donde se abren las tres portadas que se
corresponden con las naces del interior. Las dos torres laterales se rematan
por agujas y capiteles. Se introduce un gran rosetón sobre la portada.
En España
este estilo está representado por las grandes catedrales urbanas, aunque en el
siglo XV la obra civil adquirió mayor importancia. En las catedrales se
perciben características arquitectónicas y decorativas propias de la cultura
hispana, como la introducción de elementos mudéjares. El estilo gótico
mediterráneo se caracteriza por el predominio de la planta de salón (disposición
de naves a la misma altura), la diafanidad espacial, el aprovechamiento de los
vacíos entre contrafuertes para alojar capillas, la escasa iluminación y la
supresión de los arbotantes.
La
escultura siguió el románico, con una difusión de imágenes. Las figuras más
destacadas son las estatuas de las jambas (pilastras laterales) las de los partelucos de los vanos de
entrada, que se llaman estatua- columna. A veces tiende a liberarse del marco
arquitectónico, como si fuera una escultura exenta o de bulto redondo. Destacan
las estatuas- columnas del pórtico de la Gloria, en Santiago de Compostela. En
torno al 1180 las esttuas comenzaron a asumir una serie de rasgos naturalistas,
como la gracia, elegncia, solemnidad, sinuosidad y libertad de movimientos. El típico
rostro tenía forma triangular, mentón destacado, ojos almendrados y una marcada
sonrisa. Se inició la representación de postruas y gestos amanerados. En las
imágenes votivas, esculturas de bulto redondo de pequeño tamaño con
representaciones de la Virgen y el Niño o de Cristo crucificado se aprecian los
cambios inconógraficos, como una mayor humanización y naturalismo. El relieve
alcanzó gran esplendor en los retablos, las sillerías de coro y los sepulcros
de grandes personajes.
En la
pintura hay dos estilos, el gótico internacional y el flamnco. El estilo
internacional apareció en el centro del continente como consecuencia de la
fusión de elementos y formas del gótico lineal con las innovaciones técnicas e
iconográficas. Se caracteriza por la valoración expresiva de lo anecdótico, la
estilización de las figuras, el predominio de las líneas curvas tanto en los
pliegues como en las posturas corporales, la introducción de detalles
naturalistas con fines simbólicos y el empleo de una técnica minuciosa. En
España hubo destacados miembros de la escuela aragonesa y catalana como Pedro
Nicolau, Lluís Borrassà o Bernardo Martorell.
El estilo
flamenco aportó la utilización de la técnica al óleo, que permite una mayor
viveza y enriquecimiento de la gama cromática, la realización de veladuras y la
obtención de colores compuestos. Los rasgos más definitorios fueron el mayor
naturalismo, el gusto por el detalle a través de una técnica minuciosa y la
codificación simbolista de la gama cromática y de ciertos objetos. Dentro de la
escuela destacó El Bosco, que desarrolló en sus obras un universo surrealista
en clave moralizante. Entre sus obras está El jardín de las delicias. En España
la pintura flamenca tuvo un especial desarrollo gracias al oficio de algunos
pintores destacados como Luis Dalmau, Jaime Huguet, Jacomart, Bartolomé Bermejo
y Fernando Gallego.