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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: "El Arte Poetico de Juan de Mairena" en Obras completas, de: Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 1739 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Literatura > |
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Comenzaremos nuestro trabajo práctico con una
explicación de la estructura y metodología de trabajo a seguir. Luego de la
presente introducción, iremos analizando las dos artes poéticas elegidas (“El
“arte poética” de Juan de Mairena” en Obras completas, de Antonio
Machado, como obra contemporánea ; y Arte nuevo de hacer comedias,
de Lope de Vega, del s. XVII) y luego la de Horacio (Epístola a los Pisones) paso a paso o explicando las ideas
principales. Para finalizar el trabajo, y como conclusión, resaltaremos las
principales diferencias y similitudes entre las obras elegidas por nosotros y
la de Horacio.
Epístola
a los Pisones, Horacio
Los principales puntos que trata Horacio
acerca de la forma correcta de escribir son las siguientes :
&
El comienzo
de una obra nunca debe ser demasiado pomposo, pues esto, además de
desequilibrar con el resto de la obra genera una falsa expectativa en el lector
u oyente, que puede sentirse desilusionado. Es decir, no hay que “dar humo
después de un resplandor, sino después del humo, luz”. Para hacer más gráfica
esta idea el autor dice :”Parturient montes, nascetur ridiculus mus”.
&
Horacio
propone en todo momento crear una obra al alcance de nuestras posibilidades, en
todos sus aspectos, “materia proporcionada a vuestras fuerzas”. Saber
discriminar, no pretender poner todo lo que se nos ocurra en la obra.
&
Hay que sacar
el máximo provecho a las palabras existentes, pues “una ligadura hábil renueva
una palabra conocida”. Así y todo,
sugiere Horacio que si hiciese falta crear nuevas palabras que reflejen
aspectos ocultos de la realidad, debe hacerse con moderación, y en base a
fuentes griegas. Horacio acepta que el lenguaje es dinámico.
&
Se nos habla
también de los metros, explicando su uso y su composición. Hace asimismo
hincapié en que a cada género le corresponde un tipo de versos y lenguaje
(aunque a veces hay insertos en la comedia versos trágicos y viceversa, pero
oportunamente), y en la importancia de los modelos griegos.
&
El texto que
recita un actor deberá concordar con su suerte, para transmitir los
sentimientos al auditorio.
&
Explica
también como debe ser la correcta caracterización de los personajes,
principalmente según la edad.
&
A pesar de
que mueve más los ánimos lo que está expuesto en escena que lo que se narra,
hay cosas que no corresponde representarse en escena.
&
Horacio opina
acerca de la extensión de la obra (no más de cinco actos), de cuando deben
intervenir los dioses, y de la función
del coro (igual papel y función individual que un actor, y en función de la
trama).
&
Dedica
Horacio un extenso párrafo acerca de la música en las representaciones.
&
Horacio hace
notar fervorosamente que una vez que un texto fue publicado no hay vuelta
atrás, por eso dice : “Con todo, si alguna vez llegas a escribir algo,
hazlo llegar hasta los oídos del crítico Mecio, de tu padre, y hasta los míos,
y enciérralo durante ocho años (...) ; te será permitido destruir lo que
no hayas publicado ; la palabra que se ha soltado no sabe volver
atrás.”
&
El canto
requiere tanto de técnica como de inspiración. No sirve “ni el esfuerzo sin una
rica inspiración, ni el talento sin pulir”.
&
Por último,
para obtener una crítica imparcial de la obra, debe presentarse ésta a quien no
esté en una situación emocional que condicione su respuesta, sino a quien nos
diga sinceramente qué está mal en ella.
En su arte poética, Juan de Mairena hace gran
hincapié en el elemento temporal de la poesía; se denomina a sí mismo “el poeta
del tiempo”. Desde un principio plantea la idea de que la poesía es un arte
temporal. Parte de la base de que las artes aspiran a frutos intemporales,
permanentes, eternos; así pues, el artista (el poeta) busca que la obra
trascienda del tiempo en que es producida, intemporalizando justamente ese
tiempo. Opone estas cualidades de la poesía a la lógica: “El poema que no tenga
muy marcado el acento temporal estará más cerca de la lógica que de la lírica.”
Los recursos poéticos, dice, son elementos temporales, por lo que están al alcance de todo poeta. La intensa y profunda impresión del tiempo, en cambio, sólo la logran unos pocos poetas. Aquí compara la lírica de Jorge Manrique, el Romancero o Bécquer, con la lógica rimada de Calderón. Manifiesta entonces su aversión hacia el barroco, por considerarlo artificial, conceptual, abundante en intemporalidades lógicas, “incapaz de avanzar sobre intuiciones”. Agrega luego que el barroco “vuelve sobre sí mismo, y gira y deambula en torno a lo definido, creando enmarañados laberintos verbales; (...) pretende asombrar por lo difícil...”. Termina su crítica del barroco: “...y cuya oquedad no advierten los papanatas.”
Juan de Mairena resta importancia a las
formas literarias, pues son “contornos más o menos momentáneos de una materia
en perpetuo cambio”. Da, por el contrario, mayor importancia a esa “materia”, y
se pregunta sobre ella: “¿En qué zona del espíritu del poeta se engendra el
poema?” Su criterio es totalmente opuesto al de la crítica de su tiempo, que
veía en las formas literarias “moldes rígidos para rellenos de un mazacote
cualquiera, cuyo contenido no interesa.”
A continuación Mairena vuelve a atacar
al barroco. Nos muestra entonces, su caracterización de éste:
1º_ Gran pobreza de intuición: Las
imágenes del barroco expresan conceptos, pero no tienen intuición. “Con ellas
se discurre o razona, aunque superflua y mecánicamente, pero de ningún modo se
canta.” Supone Mairena que si la lírica barroca llegase a su realización
perfecta el resultado sería una álgebra de imágenes, con nulo valor estético (o
de sensibilidad).
2º_ Por su preferencia hacia lo
artificial y desprecio hacia lo natural: La apatía estética sustituye el arte
por la naturaleza misma, no obstante el poeta puede ser creador sin necesitar
de ella.
3º_ Por su carencia de temporalidad:
Expone Mairena la preponderancia del sustantivo y su adjetivo definidor sobre
las formas temporales del verso., y la utilización de la rima con carácter
ornamental y no melódico, (y el total olvido de su valor mnemónico).
Mairena dice que cuando la rima se
complica con excesivos entrecurzamientos y se repite sólo es un artificio
superfluo. Agrega luego que los que suprimen la rima, creyéndola innecesaria,
olvidan que lo esencial en ella es su función temporal, y que su ausencia los
obliga a buscar algo que la sustituya.
4º_ Por su culto hacia lo difícil
artificial y su ignorancia a las dificultades reales: La diferencia entre lo
clásico y lo barroco es que el primero resuelve las dificultades y el segundo
las exhibe.
5º_ Su tendencia a la expresión
indirecta: El poeta, afirma Mairena ,acude siempre a imágenes singulares o
singularizadas, que no pueden encerrar conceptos sino intuiciones. En cambio,
el poeta barroco, emplea las imágenes para adornar y disfrazar conceptos.
6º_ Por su carencia de gracia: El poeta
barroco, al tratar de ajustar una lengua viva a los esquemas de una lengua
muerta, con su superfluo artificio, podrá producir algo parecido a una emoción
estética, pero no podrá alcanzar la calidad de lo gracioso.
7º_ Por su culto supersticioso a lo
aristocrático: El vulgo al que suele dirigirse el artista es una invención de
los “pedantes”. Sin embargo, el bulgo del culterano (“pedante”) se asigna una
función positiva: “... lo de rendir al artista un tributo de asombro y
admiración incomprensiva.”
Arte
nuevo de hacer comedias, Lope de
Vega
Tras una breve reseña de las obras
literarias a lo largo de los años, estas son las principales apreciaciones de
Lope acerca del buen escribir:
@
El fin de la
comedia debe ser imitar las acciones de los hombres y describir las costumbres
de la época.
@
La diferencia
principal entre tragedia y comedia es que esta última trata de acciones
humildes y plebeyas y la primera, de las reales y altas.
@
Lo trágico y
lo cómico puede mezclarse, ya que quedaría “grave una parte, otra ridícula”, y
“esta variedad deleita mucho.”
@
La obra debe
seguir un hilo conductor; debe ser tomada como un conjunto al cual no se le
puede sacar ninguna parte, dado que carecería de sentido.
@
Lope de Vega
también señala el tiempo de duración de la historia narrada, especificando que
debe transcurrir en el menor tiempo posible (“un sol”) o, si se tratara de una
narración histórica, lo que fuere necesario.
@
Comenta cómo
deben dividirse internamente las obras, y qué debe tratarse en cada una de sus
partes.
@
La obra debe
mantener la atención de los espectadores hasta el último instante.
@
En lo que
respecta al lenguaje, éste debe ser puro, claro y fácil, y adecuarse al
personaje que lo pronuncia. Además, destaca el uso de figuras retóricas.
@
Establece
para cada tipo de obra la métrica a utilizar.
Conclusiones
En
el arte poética de Juan de Mairena, más que directivas a seguir al escribir una
obra, se nos muestran errores de los que cuidarse, todos ellos representados en
el arte barroco.
En lo que al lenguaje en la obra
respecta, tanto Lope como Horacio dicen que debe ser simple y puro, y ser
acorde a cada personaje. Juan de Mairena sólo está en contra de la redundancia
y la artificialidad del período barroco.
Lope y Horacio afirman que la
obra debe seguir un hilo conductor y tener equilibrio entre sus partes.
Juan de Mairena no le da
importancia a las formas literarias, mientras que los otros dos explican
detalladamente este aspecto de las obras.
En síntesis, observamos que en la
antigüedad se hacía especial hincapié en la parte formal de la obra, así como
en aspectos que hoy parecen más que obvios (por ejemplo, la adecuación del
texto al personaje), mientras que actualmente (gran salto) se le da mayor
importancia a la parte expresiva (y en el caso de Mairena, también a la
temporal). Sin embargo, evidentemente siempre hubo aprecio por la simpleza en
el lenguaje (esto se ve en las tres artes poéticas analizadas).
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