Los medios de expresión en el arte primevo, la abstracción, la transparencia, la simultaneidad, el movimiento.
PRIMERA
PARTE
EL ARTE,
EXPERIENCIA FUNDAMENTAL
Aún siendo validas
otras perspectivas sobre el origen primigenio del arte, debemos partir de la
premisa de que el arte es una experiencia fundamental. Brota de la pasión
innata del hombre de construir un medio de expresión de su vida interior. Es
indiferente que el impulso básico de estos sentimientos, como elucubran los
eruditos, surja de una angustia cósmica, de la necesidad de jugar, del arte por
el arte, o, como hoy día, del deseo de expresar en signos y símbolos el reino
del inconsciente.
El arte surge con la
necesidad de expresión del hombre. Aunque son muchas las divergencias sobre su
origen, parece que la más comúnmente aceptada es la que entronca las primeras
manifestaciones artísticas con ritos y amuletos mágicos. Al artista
prehistórico no le interesaba agradar sino evocar. En la prehistoria,
con el pensamiento del hombre centrado en su relación con las fuerzas
invisibles de la naturaleza y en la búsqueda de su propio sustento ,la
representación artística era un medio para atraer mediante misteriosas fuerzas
la presencia real de lo inanimado. No es, pues, de extrañar que el hombre
recurra a símbolos y animales en sus primeros pasos artísticos.
En el mundo
prehistórico abundan todo tipo de símbolos, algunos siguen resultando un enigma
para nosotros, pero la inmensa mayoría de ellos están relacionados con el deseo
de fertilidad y procreación. No ha faltado gente que ha asociado tales
representaciones a la lujuria, pero lo cierto es que representan la potencia,
la fertilidad necesaria para el mantenimiento de la tribu.
El otro gran objetivo
de los artistas del Paleolítico Superior es el animal. Se veía, al principio,
en él a un ser superior: el animal sagrado, ídolo indiscutible, y al mismo
tiempo principal sustento del hombre prehistórico
Como contraste, la figura humana es escasa y pobre en su realización.
El arte prehistórico carece de marco. Tiene una
libertad de dirección absoluta. La concepción espacial de este arte es el rasgo
más revelador de la concepción de la unidad del mundo: un mundo en el que todo
está asociado, donde lo sagrado es inseparable de lo profano, lo transcendente
de lo intranscendente..
SEGUNDA
PARTE
LOS MEDIOS
DE EXPRESION EN EL ARTE PRIMEVO
LA ABSTRACCION
La abstracción está íntimamente ligada a la creación de símbolos. La
abstracción puede adoptar la forma de un signo repleto de significado simbólico
especial, de carácter mágico o sagrado. Desde los comienzos del arte, la
abstracción se fundió con el ámbito de la magia, el exorcismo de las fuerzas
hostiles.
La abstracción recorre todo el
arte primevo. Hay múltiples abstracciones sin equivalente claro en el mundo
visible: líneas paralelas, en zigzag, entrecruzadas y otras muchas formas:
bolas, anillos, puntos. El proceso de abstracción ocupa una larga serie de
gradaciones, desde formas fáciles de reconocer hasta otras totalmente
incomprensibles para los no iniciados.
El tipo más usual de abstracción se obtiene mediante la concentración y
simplificación de la forma natural, un animal, personas, etc. Un segundo tipo
de abstracción es el empleo de formas inexistentes en la naturaleza, y a las
que se ha dotado de un significado simbólico conocido solamente por los
iniciados. Un tercer tipo consiste en la mezcla de temas naturales
transformados con símbolos abstractos. Por ultimo, en un cuarto tipo, el empeño
de concentración y simplificación se lleva tan lejos que el tema original ya no
es reconocible para el no iniciado.
Hoy en día solo podemos hacer
conjeturas con su significado de estas ultimas, pero para los iniciados, este
alejamiento extremo de la terrenal forma natural elevaba la representación a
una potencia mágica superior.
Aplicada a la representación animal, la abstracción se abstiene de
tomar en consideración los rasgos individuales del objeto y pone la atención en
la especie o categoría a que pertenece. No se subrayan las características
específicas, sino las generales e intrínsecas. Y es en el contorno de la figura
donde se concentra la capacidad de abstracción del artista.
El contorno es
el ingrediente primordial del arte prehistórico. En su evolución hay muchos
estadios diversos, desde la más tosca del periodo auriñaciense hasta la gran
abreviación del magdaleniense. En muchas ocasiones se aprovecharon las
protuberancias y las formas del material sobre el que se pintaba, o grababa
para realizar un contorno más definido. Para el hombre, los animales que
pintaba o grababa estaban ya vivos en la roca o en el hueso, el solamente había
de completarlos y darles vida a través de su arte y la magia.
LA TRANSPARENCIA, LA SIMULTANEIDAD, EL MOVIMIENTO
LA TRANSPARENCIA
Lo mas frecuente
cuando se quiere dar una imagen simultánea del interior y del exterior de algo
es mostrar la cosa de que se trate como si fuera transparente, delineando el
contorno y representado después el interior. En el arte moderno se satisface
así la necesidad de expresar al mismo tiempo aspectos interiores y exteriores
de un objeto. En el arte primevo, la representación simultánea de exterior e
interior tenia una significación mucho mayor: entraba dentro de los simbolismos
potentes, dentro de los ritos de caza y la magia chamanista.
De la boca del animal
representado suelen salir dos líneas que penetran en su interior terminando
en una forma generalmente circular. Se
ha dado a estas líneas el nombre de líneas vitales, porque simbolizan la vida,
el corazón que simboliza la pieza viva que ha de ser muerta con el auxilio de
la magia.
El cuerpo transparente es fácil de entender
cuando simboliza la fertilidad mostrando una cría en el vientre de un animal
preñado o un niño dentro de una mujer encinta.
LA SIMULTANEIDAD
Hay indicios de que el
tiempo tal como nosotros lo entendemos - pasado, presente, futuro - carecía de
sentido para el hombre prehistórico. Ello explica en parte la superposición de
contornos de animales, unos sobre otros, sin anular los inferiores.
Encontramos grandes
aglomeraciones de figuras superpuestas en muchas cavernas o piedras. Esto
obedece, con toda probabilidad, a que estos lugares se consideraban más dotados
mágicamente que otros.
En cualquiera de los
dos casos, la superposición nunca es excluyente, aún cuando se represente el
mismo animal sobre otro más antiguo (jabalí sobre jabalí, como ocurre en
Altamira) nunca se sustituye el anterior, como si su presencia veterana
reforzase la mística mágica del lugar.
EL MOVIMIENTO
La representación del
movimiento es consustancial al arte paleolítico desde sus inicios. Fue muy
perfeccionada durante el período magdaleniense, al tiempo que la abstracción se
hacía cada vez más pronunciada.
Resulta obvio que el
cazador paleolítico necesitaba de los animales para su sustento y que la
representación de estos en movimiento puede tomarse como un acto de conjuro que
augurase una buena cacería. Sin embargo, bajo la exquisita representación del
movimiento, hay un profundo sentir del parentesco entre hombre y animal, que se
manifiesta en la íntima conciencia que poseía el hombre paleolítico de todos y
cada uno de los aspectos de la forma y comportamiento de las bestias
.
TERCERA
PARTE
LA
SIMBOLIZACION
Los símbolos del arte
primitivo arraigan en las exigencias primarias de la existencia humana, en la
idea de una continuidad de la vida y la muerte. El objetivo dominante de la
existencia primitiva era la obtención de alimento. Alimento quería decir
animal. Cuando el ataque directo contra el animal fallaba, se inventaban ritos,
signos y símbolos mágicos con los que el hombre esperaba investirse de poder
para embrujarlo. Pero la mera matanza de bestias no bastaba para asegurar un
suministro continuo de alimentos: eso dependía de la fecundidad de la especie,
para asegurar la cual el hombre primitivo era todavía más impotente. Solo la
magia ofrecía esperanzas.
Se comprende que casi
todos los símbolos tempranos, hicieran referencia a la perpetuación de las
especies animales, y de un modo u otro estuvieran orientados a promover la
fertilidad a través de la magia. Durante el periodo auriñacense el símbolo de
fertilidad es la vulva, sola o combinada con el animal cuyo incremento se
desea. Son más escasas las representaciones de órganos masculinos, las “Venus”
o las figuras masculinas itifálicas.
A principio del
período musteriense aparecen señales de una creencia en la continuación de la
vida después de la muerte. Se apunta alguna posibilidad de volver al ciclo
terrenal, lo mismo para los hombre que para los animales, aunque no está claro
cómo haya de lograrse. En esa época el hombre vive cerca de los muertos, a los
que da sepultura dentro de su morada.
También el animal
poseía un poder mágico después de la muerte.Tanto en pro del suministro de
alimento como para aplacar el espíritu del animal muerto, era razonable tomar
medidas para facilitar su regreso a la vida. Se hacía todo, en suma, como si el
animal dispusiera de poderes mágicos a los cuales había que propiciar o dominar
con otras fuerzas mágicas.
El hombre prehistórico
estaba completamente integrado en el mundo que le rodeaba. Formaba una sola
cosa con él, no se alzaba por encima de él ni se sentía su centro, sino un
elemento humilde del mismo. Su suerte estaba regida por poderes que no era
capaz de comprender. Para él el animal era un ser superior, una criatura mayor
que él, y al mismo tiempo una personificación de potencias invisibles. Todos
los símbolos primitivos tienen sus raíces en esta era zoomórfica.
La naturaleza esencial del símbolo ha consistido
siempre en esa voluntad de expresar lo intrínsecamente inexpresable, pero en
los tiempos primitivos la cristalización de un concepto en forma de símbolo
significaba aún más: el símbolo se identificaba con el deseo, la oración o el
encantamiento perseguido. El propio símbolo era realidad, porque se le creía
poseedor del poder de operar efectos mágicos, y por lo tanto de afectar
directamente el curso de los acontecimientos. El símbolo retrataba la realidad
antes de que esa realidad llegar a ser.
LAS MANOS COMO SÏMBOLOS MÁGICOS
Las manos aparecen
frecuentemente en paredes y techos de cavernas, las más escasas simplemente
grabadas sobre la arcilla o representadas de forma abstracta. Las imágenes
directas de manos pintadas con ayuda de colores, en positivo o negativo, nos
proporcionan la primera utilización del color en la historia del arte.
La mano - el miembro
del cuerpo que llega más lejos - da forma a esos cosas que confieren al hombre
un poder muy superior a su fuerza innata: herramientas, armas, todos aquellos
artefactos que distinguen su vida de la mera existencia animal. La
representación de la mano, pues, expresa simultáneamente fuerza especial y
significación mágica.
No se puede fijar con
exactitud el significado de las manos: es variable. Las imágenes de manos
expresan siempre una súplica a los poderes invisibles, al margen de que el
objeto inmediato de la petición pueda ser muy diverso: protección, evitar el
mal, auxilio en un empresa. El que la mano representada sea izquierda o derecha
y el color con el que se representa, puede que tuvieran un significado que
desconocemos.
LOS SIGNIFICADOS MULTIPLES DE LAS FORMAS CIRCULARES
El circulo es la
primera forma perfectamente regular del arte primevo. La significación total de
las formas circulares no se deja encerrar dentro de los límites de una
definición exacta. Mucho depende de la relación que mantengan con las otras
formas con que pueden aparecer. Además en los tiempos prehistóricos hay una
asombrosa variedad de tipos de formas circulares:
1.
Bolas de piedra: Cuidadosamente
trabajadas, en su mayoría de piedra caliza; aparecen en estratos musterienses.
Durante bastante tiempo triunfó la teoría de que formaban parte de un
instrumento parecido a las boleadoras de los nativos de la Patagonia
argentina, pero actualmente se da más crédito a la teoría de que son parte de
porras o mazas de caza. Un ejemplo posterior de esta posible arma lo tendríamos
en la paleta del rey Narmer en Egipto.
2.
Cúpulas: Los primeros símbolos que
aparecen en el período mustariense son oquedades en forma de tazón hechas
artificialmente en la piedra. Más tarde sus dimensiones variaron mucho, como
también su combinación con otras formas. Lo más probable es que el significado
de las cúpulas no permaneciera constante desde el mustariense hasta el final de
la Edad de Piedra. Hay toda una serie de hipótesis: una imagen de los cielos
estrellados; una escritura primitiva…
3.
Perforaciones: Desde la época
auriñacense se observa una tendencia a perforar objetos de pequeño tamaño, así
como las propias rocas. No se trata de simples agujeros cilíndricos sino de
cúpulas unidas. Aparecen en forma de Anillos artificiales, Losas circulares
perforadas y Bastones y material mobiliario perforado. Como en el caso de las
cúpulas su utilidad o su simbolismo permanecen en la oscuridad.
4.
Puntos o discos de color: Los puntos
rojos aparecen en todo el arte primevo en diversos tamaños y agrupaciones (con
otros círculos, otros símbolos, con animales, etc.). Parece adecuado asociarlos
al disco solar y la fertilidad
En resumen, dentro del
arte primevo, el círculo en sus diversas formas ejerce una fascinación
extraordinaria. Su significado es plural, pero siempre guarda relación con el
deseo humano de procreación, de fertilidad. Es posible que su forma se
inspirase en el sol, de quien depende todo lo vivo. El círculo, considerado por
Platón como la más perfecta de todas las formas, ejercía ya su poder mágico en
los tiempos prehistóricos.
LOS SIMBOLOS DE FERTILIDAD
En la representación
de los órganos sexuales no hay duda de su simbolismo de fertilidad. Al igual
que la mano son representados cuidadosamente, solos o con otros símbolos, y
también aquí la parte vale por el todo. Se desea la perpetuación de la especie
a través de la representación de los atributos sexuales.
La vulva, como órgano
de reproducción por excelencia, es junto con las figurillas femeninas el
símbolo dominante, siendo el falo y las figuras masculinas más raras.
Habitualmente representada como un triángulo, llegó a desarrollar formas
abstractas y desligarse por completo de la figura femenina.
El falo, menos común,
también desarrollo su propio simbolismo, asociándose a peces y rombos. En el
magdaleniense se representa por un fuste emplumado de difícil asociación con el
miembro masculino (posiblemente, de aquí provenga la expresión “ver el plumero”,
pues tal parece)
Otro símbolo fértil son los senos, raramente exentos
de figuras femeninas, pero que perduró durante siglos hasta desembocar en la
Diosa Artemisa quién en la multiplicidad de estos expresa el carácter
bienhechor de una divinidad que impulsa todo crecimiento terrenal, y la
fecundidad de animales y cosechas.
LA BISEXUALIDAD
La idea de que en el
comienzo del mundo estaba presente un ser andrógino o bisexual recurre con
frecuencia en los mitos de creación. Las autoridades en la materia difieren
mucho en el contenido metafórico de la bisexualidad en la prehistoria Los bastones
perforados son defendidos por unos como unión de la línea recta (el falo) con
el circulo (la vagina) mientras que, los detractores mantienen que su utilidad
es otra. Unos defienden el carácter andrógino de algunas figurillas y son
rebatidos de forma vehemente por sus detractores.
En épocas más recientes (Egipto) parece que la letra ankh
que representa la idea de la vida puede estar íntimamente ligado, en sus
componentes, a los símbolos de fertilidad prehistóricos de la vulva y el falo.
Su parte superior se asemeja a la forma acorazonada del símbolo auriñacense de
la vulva, que aquí se combina con una abstracción del falo para formar un
símbolo de lo andrógino: de la perpetua renovación de la procreación, una unión
de masculino y femenino que encierra un poder mágico especial.
LOS GRANDES SÍMBOLOS
Los grandes símbolos
abstractos no tiene correspondencia alguna con el mundo de la realidad.
Impresionan, son emblemas misteriosos totalmente desprovistos de correlato con
la naturaleza, creados por y para ese hombre cuyo arte lo reducía todo a
símbolos.
Por regla general,
estos símbolos están escondidos en las partes más recónditas de las cavernas
formando grupos o con otros símbolos. Casi todos están pintados en rojo y
tienen forma de clavo (claviforme), de parrilla (escrutiforme) etc. Al igual
que con otros símbolos, solo podemos conjeturar con el significado de todos
ellos
.
CUARTA
PARTE
EL ANIMAL
SAGRADO
La transición del
hombre de una actitud zoomórfica hacia el mundo a otra antropomórfica ha sido la
revolución más profunda de cuantas se han operado en su destino. Fue el
comienzo de la separación del hombre del animal, de un ser del otro: el
comienzo de la separación gradual del hombre del mundo en el que estaba
integrado, y cuyos ritmos impregnaban su ser. La era de la supremacía del
animal parte de orígenes remotísimos. Desde los primeros vestigios en el
período musteriense, la era zoomórfica se extiende a lo largo de la
prehistoria. La larga duración de la era zoomórfica en sí nos da una idea de la
tremenda fuerza de los lazos que ataban al hombre al animal.
EL ANIMAL Y EL IMPULSO RELIGIOSO
Las imágenes de
animales nos suministran más información acerca de las motivaciones religiosas
de la prehistoria que todos los demás testimonios que han llegado hasta
nosotros. Pero debemos comtemplarlos junto con los símbolos que hay cerca de
ellos y que apuntan a significados relacionados con la visión prehistórica del
cosmos, si bien, salvo en contados casos, su sentido se haya perdido para
nosotros. Hay asimismo escenas como las de la inhumación ritual de animales, y
dentro de esta categoría entran los seres compuestos u hombres disfrazados de
animales.
Todo esto son signos
de impulsos religiosos. Pero para decidir si apuntan a una actitud religiosa
definida o son accidentales, debemos partir del hecho de que no podemos aplicar
nuestro criterios actuales de religión, mística e incluso nuestra definición de
lo sagrado a estas obras.
Obviamente estas religiones primitivas carecían de credo o dogma
alguno, consistiendo en una serie de ritos y practicas rigurosamente fijadas,
cuyo significado era extremadamente vago y donde la disparidad de criterios
respecto de una misma practica o liturgia no planteaba discusiones en términos
de ortodoxia o heterodoxia.
La experiencia mística , de la que todo el mundo primitivo aparece
inundado, no se puede interpretar en su sentido supramundano actual. Para estos
pueblos, la mística era un contacto directo con realidades invisibles. De ello
nacen los símbolos.
Lo sagrado era ambivalente: abarca simultáneamente lo sagrado y lo
profano. La doble significación del animal - todopoderoso y venerable y al
mismo tiempo comida - no es sino otra
manera de enlazar lo visible y lo invisible.
EL ANIMAL Y EL TOTEMISMO
El totemismo nos describe la percepción del hombre prehistórico del
mundo que le rodea. En nuestro contexto es un ejemplo máximo de la trabazón de
los destinos de hombre y animal. Pero el termino abarca todo lo que existe,
toda la naturaleza existente, animada e inanimada: plantas, arboles, charcas,
arroyos, ríos, piedras, estrellas…todo poseía alma y vida, todo podía ser
tótem. El totemismo era universal, aunque el más destacado fuera el culto
animal.
El tótem individual indica que hombre y animal comparten un destino
común, que puede llegar hasta el extremo de morir necesariamente uno de ellos
si muere el otro. Esa creencia de que el hombre y el animal compartían un mismo
destino llevaba a hacer especial hincapié en el bienestar del animal. Se
pensaba que, en la cacería, el animal ofrecía voluntariamente su vida al
hombre: por consiguiente, había que hacer todo lo posible para que su muerte
fuera menos dolorosa. Había que dar ocasión al animal de volver a la vida. Esa
era la finalidad de los primeros ritos zoológicos: la inhumación ritual del
cráneo del oso de las cavernas.
EL ANIMAL Y LA EVOLUCION DEL ARTE PRIMEVO
LOS COMIENZOS DEL ARTE
Ni siquiera la vista
más sensible y entrenada es capaz de seguir una secuencia evolutiva continua
para la primera fase del arte primevo, el largo ciclo auriñaco-perigordiense.
Nos encontramos ante una extensión de tiempo inimaginable (alrededor de 20
milenios) y contamos con un muestrario limitado de obras conservadas que,
además, no podemos datar adecuadamente en la mayoría de los casos. De lo dicho
puede deducirse que es mejor abstenerse de una excesiva atención a los detalles
e intentar desarrollar las corrientes generales y básicas.
1.
Los contornos impresos en arcilla: Al
abrirse paso las aguas por las hendiduras y oquedades de las formaciones
rocosas, dejaron una delgada capa de arcilla húmeda y dúctil que fue utilizada
como lienzo por las manos humanas para trazar sus primeros símbolos y
representaciones. El significado simbólico de esas curvas, trazadas con
decisión, sigue oscuro. Se supone que deben guardar relación con las figuras
que rodean o atraviesan.
2.
Los contornos pintados: La transición
de las líneas trazadas en la arcilla de la cuevas a la pintura se produjo
utilizando la misma arcilla como material pictórico. Cogiéndola en la mano, se
pasaban los dedos por la pared desnuda y se dejaban bandas rojizas sobre la
roca. Aquí la pintura conoció sus primeros pasos: el hombre no dominaba aún el
manejo de la forma y el color.
3.
Los contornos incisos en la roca:
La preocupación dominante del arte primevo fue, desde el principio hasta el
final, el logro de un progresivo dominio del contorno. La captación de las
características esenciales de un animal dentro de un solo contorno expresivo
exigía una gran concentración artística. Los contornos impresos en arcilla son
sólo un primer estadio. Su consecuencia natural es la incisión en la roca, que
comienza con surcos profundos tallados toscamente y llega a la finas siluetas
magdalenienses
LA ERA MAGDALENIENSE
La era magdaleniense
marcó la culminación del arte primevo. Ocupa una posición excepcional dentro de
la evolución del arte también por otros motivos: no conocemos ningún otro arte
de los pueblos llamados primitivos que se haya acercado siquiera al refinamiento
o a la variedad de sus medios de expresión (relieves, grabados, pintura,
escultura).
Preocupación principal
de la era magdaleniense fue la de prestar mayor soltura, elegancia y variedad a
los pesados contornos del período auriñaco-perigordiense: infundirles mayor
vitalidad. Alcanzado ya un grado de desarrollo suficiente, bastará una levísima
acentuación del contorno para comunicar a la forma una intensidad nueva.
En las manos del
hombre magdaleniense todo cobra vida, un hueso, una roca, una estalactita… El
período magdaleniense poseyó un dominio pleno de la expresión, lo mismo en la
mayor escala que en la más pequeña. En este período el arte mobiliario
experimenta un gran y sorprendente auge por como se expresaban las ideas más
complejas en un espacio mínimo, y la abundante variedad de símbolos que
presentan.
LA ERA DE LA ESCULTURA
La era de la
escultura, que en la prehistoria se identifica con el relieve rupestre acusado,
abarca todo el período solutrense, e incluso una parte del magdaleniense .
Después, derrotado por el auge de la abstracción, el deseo de representaciones
plásticas quedó arrumbado durante largo tiempo, hasta los comienzos de las
primeras altas civilizaciones.
Los altorrelieves de
la prehistoria son totalmente distintos de estos. No procedían, como los
griegos, de esculturas de bulto redondo: la pared rupestre y las figuras
esculpidas constituyen un todo indivisible. El fenómeno recurrente de utilizar
las formas naturales ya existentes en la roca, de descubrir una animal o una
figura agazapados en la formación natural, llevó a consecuencias escultóricas.
LAS GRANDES COMPOSICIONES
Hemos repetido ya
varias veces que la preocupación primordial del arte prehistórico fue la de
alcanzar un dominio mayor del contorno. Dentro de él había que apresar los
rasgos esenciales del animal con la máxima economía. Así, no es absolutamente
sorprendente que aconteciera algo muy inusitado en el arte: los dibujos
lineales adoptaron un carácter monumental.
QUINTA
PARTE
LA FIGURA
HUMANA
En el arte primevo la
figura humana sólo aparece esporádicamente, generalmente desnuda, con el rostro
velado. La cabeza no existe siquiera en algunos casos; en otros aparece
adelantada como la de una animal, o , lo que es más frecuente, es en sí una
cabeza de animal.
En el período
zoomórfico, la figura del ser humano parecía despreciable en comparación con la
belleza y la fuerza de las figuras animales. Es muy dudoso que el cuerpo humano
en cuanto tal desempeñara un papel importante en el arte primevo. En general,
se hizo de él una medio para figurar ciertos objetivos. En las llamadas Venus
del período auriñaco-perigordiense, todas las partes del cuerpo no directamente
relacionadas con ese objetivo (la fertilidad) eran omitidas o recibían un trato
descuidado.
El rostro, que más
tarde había de ser el vehículo supremo de la expresión humana, no existía o era
absolutamente carente de expresión.
LAS VENUS
Las Venus son
esculturas de bulto redondo en miniatura. No están hechas para ser vistas desde
uno solo de sus lados, sino desde todos. Si a pesar de esto se las divide en
dos tipos, el de perfil y el frontal, es únicamente para destacar el aspecto
más efectivo de su tratamiento plástico. Es evidente que ambos tipos
persistieron durante miles de años. Variaron las figuras pero los tipos se
conservaron, hasta extinguirse con el advenimiento del panteón antropomórfico.
Después del
auriñaco-perigordiense, estas estatuillas pesadas, evocadoras de la madre
tierra, dan paso a un tipo magdaleniense de figuras casi descarnadas. En
general, se acepta que las Venus pertenecen a la era auriñaco-perigordiense; lo
que no está claro es en qué momento de ese dilatado período de tiempo
aparecieron.
Las Venus adquirieron
ese nombre en una época en que se creyó que representaban figuras eróticas.
Como el de tantos símbolos primevos, también éste se centra en el deseo de
fertilidad, en orden a la procreación y aumento de las especies humana y
animal.
LAS FIGURAS ACEFALAS
Estas figuras
,normalmente femeninas y sin cabeza, no se pueden interpretar en el sentido de
un conflicto humano o de una escena de ejecución. Estas figuras no representan
combates entre hombres o de éstos con un enemigo terrenal. Las flechas que
asetean estos cuerpos enmascarados o acéfalos son proyectiles mágicos. El ser
humano es representado bajo la forma simbólica en que actúa como mediador entre
las potencias visibles e invisibles.
LOS RELIVEVES FEMENINOS Y MASCULINOS
Hasta el momento solo
se conocen tres casos de figuras femeninas talladas en la roca. Durante
muchísimo tiempo, fueron estos los primeros intentos de retrato de la figura
humana en relieve. Habrían de transcurrir muchos milenios para que en Sumer y
Egipto, se volviera a encarar este problema, que aún hoy no ha perdido su
interés.
Estas obras pioneras
de la prehistoria denotan un valor y una audacia artística grandes ya que,
debido a la primacía del animal, y si se exceptúan las Venus, de las
dimensiones de un amuleto, son los primeros intentos de representación
tridimensional de la figura humana.
LAS MASCARAS Y LOS SERES HIBRIDOS
Llegados a este punto,
podemos enlazar con lo dicho anteriormente acerca de los ritos y rituales, la
experiencia mística y lo sacro y lo profano. Las máscaras y los seres híbridos
e indeterminados son otras tantas manifestaciones de las primeras tentativas
humanas de dar forma a conceptos religiosos. Estos seres extraños nos pueden
dar una idea de la vida interior del hombre primevo y de su actitud ante lo
sobrenatural.
La ausencia de
conceptos metafísicos en la prehistoria está contrarrestada por la animación de
la materia (en el supuesto de que las representaciones de animales estuvieran
dotadas de vida)y el papel del símbolo potente. Para nosotros la máscara
implica fingimiento, disfraz: algo accidental y externo. Pero para los pueblos
primitivos y para el hombre paleolítico la máscara se integra plenamente en el
ámbito de lo existente y lo real.
Uno de los impulsos
que la hacen brotar se deriva a su vez de la necesidad de asumir la forma de
ciertos seres, bien para obtener mayores poderes por acumulación de las
características propias de varios animales, bien para poseer simultáneamente
diferentes
facultades.
Respecto de los seres
híbridos, desde los comienzos de la representación artística, la invención de
seres más poderosos que los reales parece consustancial a la naturaleza humana.
Ya en aquellos tiempos remotos se crearon animales legendarios. La invención de
seres inexistentes en la naturaleza responde a un deseo de contacto con
potencias imprevisibles.
Máscaras y figuras
híbridas están indisolublemente unidas. En ellas se efectúa una
interpenetración íntima de lo real y lo imaginario. Arrojan más luz sobre los
conceptos religiosos del Paleolítico que cualesquiera otras formas de
representación. En torno al significado de las máscaras y los híbridos se
producen, una vez más, amplias divergencias desde la pura magia al puro
materialismo.
SEXTA
PARTE
LA
CONCEPCIÓN ESPACIAL DE LA PREHISTORIA
La absoluta
libertad e independencia de visión del arte primevo es algo que no hemos vuelto
a alcanzar desde entonces. Era su carácter distintivo. No había entonces arriba
ni abajo, en nuestro sentido actual. El que un animal apareciese en una
posición u otra carecía de importancia. Como carecía de importancia si no había
separación clara entre un objeto u otro, ni normas de escala o proporción de
tamaños. La yuxtaposición violenta, lo mismo en el tamaño que en tiempo, era
algo aceptado y normal. Todo se desplegaba dentro de un presente eterno, de la
perpetua fusión del hoy, el ayer, y el mañana.
Toda obra prehistórica
da prueba de lo que decimos. Siempre que fue posible se conservaron las
imágenes antiguas, pero sus líneas se entremezclan con las de las obras más
recientes hasta parecer, en ocasiones, inextricables; pero solo para nuestra
vista. Pronto se vio que esa superposición era producto, no del azar, sino de
una repugnancia consciente a destruir el pasado sagrado.
El arte primevo es
obra de nómadas. Siendo así, asombra que muchas de las cavernas encierren obras
de todas las épocas del arte prehistórico , desde su comienzo hasta su fin,
desde el auriñaciense hasta el aziliense. Ya contemplemos los techos y paredes
de las cavernas, con su vigorosa secuencia de animales en estrecha asociación
con símbolos indescifrables, o las figuraciones entrelazadas, la concepción
espacial del arte primevo es siempre la misma. No es un caos. Más bien se
asemeja al orden de las estrellas, que a lo largo y a lo ancho del espacio
infinito despliegan sus relaciones libre y universales.
SIGFRIED
GIEDION