Arte y arquitectura románica y prerrománica
El arte visigótico prerrománico de España
usa formas zoomorfas y complejos motivos decorativos. En en reino asturiano, la
arquitectura prerrománica es de carácter eclesiástico y alcanza su máxima
expresión en la construcción de iglesias. La plante es basilical de tres naves,
separadas por pilares, con un amplio crucero y con una cabecera que termina en
tres capillas rectangulares. Casi todas posees la cámara del tesoro y una
tribuna.
El arte
mozárabe prerrománico es el arte que realizan los cristianos que viven bajo la
dominación musulmana. Se localiza en las regiones del norte de Castilla y a lo
largo del Cantábrico. Su manifestación más importante es la arquitectura,
aunque cuenta con obras muy buenas en miniatura y artes aplicadas. Las
características más importantes que definen la iglesia mozárabe son la
presencia del arco e herradura califal abovelado, los aleros muy pronunciados
que descansan en modillones de rollo y las bóvedas de influencia islámica. lA arquitectura
mozárabe resenta iglesias de pequeñas dimensiones y de planta variada. Respecto
a las miniaturas, el ejemplo más destacado son los comentarios del Beato de
Liébana. Sus características son su fuerte cromatismo, las figuras fantásticas
y la marcada narratividad que hace expresiva la figuración de sus pinturas.
Los
intentos de construir edificios monumentales dieron somo resultado unas
estructuras que fueron a menudo toscas y de proporciones relativamente modetas.
Durante el periodo prerrománico se construyeron también iglesias centralizadas
con cúpulas inspiradas en los modelos de la arquitectura bizantina. El
desarrollo del cuerpo occidenal de las basílicas crisitanas a modo de fachada
monumental, flanqueada por torres de campanarios, fue una de las creaciones de
los arquitectos carolingios. Este cuerpo occidental se convirtió en el
prototipo para las grandes fachadas de las catedrales románicas y góticas.
Las órdenes
monásticas construyeron también grandes edificios. El mozaquismo necesitaba grandes
complejos residenciales que tuvieran capillas, claustros, bibliotecas,
talleres, cocinas, refectorios y dormitorios para los monjes.
El
dearrollo de las bóvedas de piedra fue uno de los logros excepcionales de la
arquitectura románica. La razón principal para el empleo de las bóvedas fue la
necesidad de encontrar una alternativa a las cubiertas de madera de las
estructuras prerrománicas, expuestas al fuego y la humedad. Se utilizaron
cúpulas, bóvedas de cañón semicirculares y apuntadas y bóvedas de arista.
Como las
bóvedas de piedra eran más pesadas que las cubiertas de madera, se utilizaron
muros más gruesos y columnas más robustas. En el románico pleno el uso de muros
contrafuertes y pilares macizos como soportes para las pesadas bóvedas de piedra
produjo un modelo característico de edificio en el que la estructura se compone
de unidades más pequeñas articuladas, llamadas crujías, que son los espacios de
planta cuadrada o rectangular cubiertos por cada bóveda de arista. En la
arquitectura románica tardía las crujías tendieron a ser tratadas como unidades
fundamentales del edificio y estos espacios rectangulares se convirtieron en un
rasgo característico e importante del estilo imperante. Las estructuras de
piedra son muy sólidas. El espacio de las iglesias románicas era generalmente
alto y estrecho, iluminado por ventanas de claraboya abiertas en lo alto de la
nave centrl, bajo la bóveda. Las puertas y ventanas presentaban arcos de medio
punto ligeramente apuntados. Estas aberturas fueron pequeñas y estuvieron
decoradas con molduras, tallas y esculturas que se hicieron más ricas y
variadas a medida que el periodo románico fue avanzando hacia su final.
La
arquitectura prerrománica en España está ejemplificada por las iglesias
construidas en el siglo IX, durante el reinado del rey asturiano Alfonso II.
Dentro de la arquitectura románica debemos distinguir tres momntos
constructivos: un primer románico durante el siglo XI, un románico plero desde
el último tercio del siglo XI hasta la primera mitad del XII, y un
tardorrománico que engloba las iglesias románicas con elementos protogóticos en
la segunda mitad del siglo XII.
En los
condados catalanes del siglo XI tiene lugar la construcción de una sere de
edificios de estructura simpre caracterizada por el uso de un aparejo rústico,
naves cubiertas con techumbres de madera o bóvedas de cañçon, zonas absidiales
en sus cabeceras, soportes en forma de columnas o pilares, fachadas torreadas y
una característica decoración exterior a base de acos ciegos y lesenas o bandas
decoativas de tradición lombarda.
La
configuración del románico pleno conlleva la creación de un estilo uniforme,
con un lenguaje arquitectónico común. La expansión de la orden cluniacense en
España, la interrelación de las diferentes zonas geográficas a través de las
nuevas vías de comunicación, la sustitución de la liturgia visigoda pos la
romana y el establecimientos de grandes rutas de peregrinación como el camino
de Santiago, ayudaron a la difusión del estilo románico pleno.
En el área
castellano- leonesa la peregrinación jacobea determinó la edificación de toda
una serie de iglesias en la ruta hasta las reliquias del apóstol.
La
escultura a paqueña escala en marfil, bronce y oro de la época prerromanica
estuvo influenciada por el arte paleocristiano y el biantino. Los motivos
originados en los pueblos nómadas, como la figuras grotescas del bestiario y
los diseños geométricos entrelazados fueron muy importantes
Es muy raro
encontrar escultura monumental independiente de un contexto arquitectónico. La
mayor parte de la escultura románica tuvo una doble función escultural y
decorativa e integra el conjunto de la arquitectura religiosa. Se hicieron
sobre todo puertas de bronce, pilas bautismales, lápidas funerarias y otros
objetos de mobiliario litúrgico.
En la
península Ibérica destacan los dinteles o retablos de altar de San Genis les
Fons y de San Andrés de Suresa, donde aparece representada la maiestas domini
acompañada por los doce apóstoles. El románico pleo se caracterizó por la escultura
monumental en piedra para la decoración de los templos, tanto en las
arquivoltas, tímpanos y jambas de sus fachadas como en los claustros de los
monasterios, en los capiteles de las columnas o los canecillos y modillones de
los aleros salientes.
En el
ámbito de la escultura exenta o de bulto redondo detacan las representaciones
de la Virgen sedente, entronizada con el Niño Jesús acomodado en su regazo y
del Cristo crucificado o en Majestad, realizadas en madera y en la mayoría de
los casos policromada.
La pintura
al fresco evolucionó durante el periodo carolingio. El estilo de las pinturas
murales que no se han conservado puede deducirse por los manuscritos miniados
de la época. Estas obras continuaron en gran medida las tradiciones del arte
paleocristiano y bizantino, pero incorporaron decoraciones muy complicadas, con
motivos entrelazados de origen irlandés y zoomorfos germanos. Los ejemplos de
pintura mural conservados incluyen motivos abstractos en los elementos
arquitectónicos aislados, tales como columnas, y representaciones de escenas
bíblicas y de las vidas de los santos en las grandes superficies murales.
En el
ámbito de la península Ibérica la pintura románica está muy bien representada
en las áreas catalano- aragonesa y castellana. Se conservan importantes restos
pictóricos murales de muchos templos.
Deben
distinguirse por una parte las representaciones murales pintadas al temple que
cubrieron el interior de las iglesias, realizada sobre la superficie de los
ábsides, la nave central y laterales o incluso el muro occidental, y por otra
las pinturas sobre tabla de los antependios, piezas de madera rectangular que,
con temas como el Pantocrátor y el Tetramorfos, la Virgen o las vidas de los
santos, cubrieron los frentes de los altares principales.
Dentro de
la pintura mural se distinguen dos corrientes pictóricas: la ítalo- bizantina
desarrollada en el área catalana y la francesa, que continúa las formas del
arte carolingio u otónico, en el área castellana.
Los
mosaicos tuvieron una influencia bizantina incluso mayor que la pintura y se
usaron extensamente en la decoración de las iglesias románicas italianas.