La Revolución tecnológica, En la vida política, Cambios culturales, LA ARQUITECTURA DEL MOVIMIENTO MODERNO. RACIONALISMO, Organicismo, Valoración del hueco, el movimiento real, El Fauvismo y Matisse, PERÍODO AZUL, PERÍODO ROSA, PERÍODO CUBISTAm, La abstra
- La falta de plena
libertad de creación, con diversos pretextos morales y políticos, ha hecho
que, incluso en sociedades con larga tradición democrática y de tolerancia, se
establecieran la censura y la persecución de artistas, cercenando el proceso de
creación artística y reconduciéndolo hacia límites menos críticos, más dóciles.
- El alto grado de
frustración y alienación que genera esta sociedad sumamente competitiva, ha
hecho consumir buena parte de las energías creativas de los artistas en la
búsqueda de soluciones a un problema tan acuciante. Pero una vez encontrada la
"fórmula", se ha repetido hasta la saciedad por haber llegado a ser
comercialmente rentable, convirtiéndose las imágenes o posturas más críticas en
elementos integrados de la cultura oficial, con mero valor decorativo.
B. Cambios
culturales. Se pueden resumir en:
1. Aparición de las
vanguardias artísticas.
Aunque se trata de un fenómeno que tiene precedentes en
algunos grupos de artistas del siglo anterior (románticos, realistas, impresionistas...),
la verdadera definición y conciencia de vanguardia no aparece hasta nuestro
siglo: un grupo de artistas que constituyen una comunidad de ideales y,
consciente y libremente, rompen con el pasado, se distancian del gusto
imperante en la sociedad de su tiempo y concretan sus ideas e intenciones en un
"manifiesto" escrito que les sirve de núcleo central de su actividad
artística y de vía de aclaración de sus intenciones para quien quiera
comprenderlos.
2. Las repercusiones
de los descubrimientos científico-técnicos en la vida artística.
Este factor, de evidente relevancia en el terreno de la
arquitectura, alcanza también una destacada importancia en las artes plásticas.
Desde finales del siglo XIX, existe una especial preocupación de algunos
artistas o grupos de vanguardia por aprovechar estéticamente descubrimientos
científicos, tales como los que en el campo de la Física y la Química se
producen acerca del color y su captación por el ojo humano. Las teorías
científicas sobre el color habían sido consideradas ya por los neoimpresionistas,
pero será el Fauvismo el que llegue hasta sus últimas consecuencias.
En el mismo sentido, los avances de la tecnología permiten
la utilización de nuevos materiales en todas las artes y de nuevas técnicas
para tratarlos: el hormigón armado, el aluminio, los pigmentos acrílicos, el
hierro recortado y soldado con soldadura autógena o eléctrica, o el uso de
materiales plásticos en escultura, son algunas de las más importantes
novedades.
El Cubismo y la Teoría de la Relatividad coinciden en el
descubrimientos de la "cuarta dimensión", que, por otra parte el cine
ya había planteado al acortar o estirar el tiempo a su antojo.
Desde el campo de las ciencias humanas hay importantes
novedades que repercuten en las artes:
- La Etnología permite conocer y valorar mejor la cultura y
el arte de los pueblos primitivos, estilos de los que algunos artistas (Gauguin,
Picasso, los expresionistas...) incorporan rasgos destacados en sus obras.
- Las teorías del Psicoanálisis tuvieron especial interés
para los surrealistas, quienes en sus obras trataron temas, imágenes y formas
de relación propias del mundo de los sueños y del subconsciente.
- Más avanzado el siglo, la psicología de la Gestalt, en
relación con los problemas de la captación de las formas por el cerebro humano
y sus repercusiones, tuvo gran predicamento entre artistas de la década de los
cincuenta en adelante.
3. Nueva relación
arte-sociedad.
El ritmo de avance de las vanguardias artísticas ha sido
mayor de lo que el gran público podía ir asimilando e incorporando a su acervo
cultural, por lo que se ha producido un distanciamiento entre los productos
artísticos y la mayoría de la sociedad. La aproximación al arte actual,
generalmente, requiere una preparación previa, una decodificación de mensajes
implícitos y explícitos, cuyas claves sólo conoce una minoría de iniciados. El
gran público muestra una actitud de rechazo hacia obras de arte de los últimos
80 años por la dificultad que encierra su lectura.
De otro lado, la producción artística se encuadra definitivamente
en el "sistema mercantil" y es regulada por la ley de la oferta y la
demanda. El artista tiene libertad para producir, pero si su obra no encuentra
una acogida favorable en el mercado, supervisado por marchantes y críticos
profesionales, no podrá subsistir, ya que sus potenciales clientes, los coleccionistas,
raramente se arriesgarán a pagar lo conveniente por una obra que no tenga
críticas favorables o esté expuesta en una sala prestigiosa.
Ya no son los gremios de artistas ni las academias de
bellas artes las que rigen los destinos del Arte. Es ese mundo de galerías,
marchantes, críticos, exposiciones, coleccionistas y museos el que mueve el
arte de nuestro tiempo, tanto en su dimensión comercial como cultural. Las
exposiciones y los museos, que eran minoritarias a comienzos del siglo, son
ahora un fenómeno de masas, pero para llegar a unas y otros las obras de arte
han tenido que pasar previamente el filtro de su consagración en el mercado.
La sociedad capitalista impone sus leyes.
II. LA ARQUITECTURA DEL MOVIMIENTO MODERNO.
RACIONALISMO: LE CORBUSIER. ORGANICISMO: FRANK LLOYD WRIGHT.
A. Aspectos
generales.
1. Factores
condicionantes del desarrollo.
En la arquitectura, la sociedad capitalista impone su ley
de la oferta y la demanda de manera más patente. El producto de la arquitectura
es un bien socialmente necesario, que se ha utilizado como vía de acumulación
de grandes fortunas de nuestro siglo. En la construcción de nuestras ciudades modernas,
generalmente por iniciativa privada, prima el principio de beneficio económico
sobre cualquier otro, lo que, con demasiada frecuencia, ha conducido a la
especulación con el terreno edificable, sin reparar en daños medioambientales,
patrimoniales ni urbanísticos. Para atajarlos, las instituciones estatales y
municipales han tenido que diseñar planes de urbanismo, que permitieran
edificar ciudades habitables y transitables, a veces demasiado tarde, como
podemos apreciar en muchas ciudades españolas.
Además del factor económico, la arquitectura de nuestro
siglo se ha visto condicionada, favorablemente, por el desarrollo tecnológico
y la producción industrial a gran escala. Los nuevos materiales, como el
hormigón armado, el acero, el vidrio, el aluminio, los plásticos, etc., y las
nuevas técnicas constructivas han permitido: construir edificios mayores y más
seguros, solucionar problemas espaciales, generar nuevos modelos urbanos y
modificar el concepto de edificio y sus relaciones con el espacio circundante.
2. Resultados.
Con esta situación contextual, la arquitectura del siglo XX
se configura como una estética nueva libre de referencias a los modelos
estilísticos históricos, basada en los principios de simplicidad de líneas,
pureza geométrica de los volúmenes delimitados por planos, delimitación de
espacios en función de las necesidades de uso, mejores condiciones de
iluminación y ventilación y reducción de costes por el uso de materiales
industriales estandarizados.
Es, por encima de todo, una arquitectura funcional, basada
en el principio de que la forma debe seguir a la función. Con ese criterio
básico se diseñan edificios, barrios y ciudades. El edificio ya no puede
concebirse como un ente aislado; es una célula de una entidad superior: la
ciudad en la que se integra plenamente. Esta concepción favorece el progreso
del urbanismo como ciencia con una doble dimensión técnica y social.
B. Evolución y
principales arquitectos.
[COMMENT1] La arquitectura
del XX nació de un complejo proceso que abarca toda la primera mitad del siglo.
Hay una primera fase hasta 1917, bastante floreciente, en
la que convergen los últimos ecos del Modernismo con las experiencias
protorracionalistas y las utopías del futurismo, pero es truncada por la
guerra.
Tras ese brutal paréntesis se reinicia la actividad arquitectónica,
que alcanza en la fase de entreguerras un gran interés.
Hay todavía una oposición de quienes contraponen pasado y
presente, una diferencia entre una arquitectura de oficio, historicista, que
fue la más prolífica, y otra arquitectura vanguardista y minoritaria, que busca
nuevas respuestas.
De esta última nos interesan las tendencias más representativas:
RACIONALISMO y ORGANICISMO.
1. Racionalismo.
Es la corriente de mayor transcendencia. Busca un lenguaje
no individual, regido por el principio de que la forma sigue a la función, y
caracterizado por los siguientes rasgos:
a. Uso de materiales altamente
industrializados, especialmente hormigón armado. Este había sido utilizado por
primera vez a finales del XIX por Hennebique, pero su introductor en la
arquitectura fue A. Perret, que no lo empleó como recurso técnico disimulado,
sino como elemento formal con sentido estético propio.
Es un material barato, adaptable, incombustible y anticorrosivo
, pero, además, permite con su fluidez plástica un nuevo método compositivo
para la construcción en esqueleto, diferente a la conseguida con acero, y
activa el desarrollo de la arquitectura estructural. nuevas posibilidades en
la contraposición carga/soporte y planta libre. Los grandes constructores
desarrollaron su técnica y enriquecieron tanto sus formas estructurales como
sus posibilidades expresivas.
Además la retícula invariable de la estructura permitirá la
prefabricación y fabricación en serie, con abaratamiento importante de los
costes, aunque conlleve peligro de monotonía formal.
A veces se alterna con otros materiales industriales más
nobles, como el acero y el cristal, o con ladrillo.
b. El muro no es sustentante.
Queda reducido a una ligera membrana de cerramiento, que se perfora con grandes
vanos, tanto por que la técnica constructiva lo permite, como por que las
exigencias del espíritu de la época se dirigen hacia grandes aberturas que
proporcionen a los interiores luz y aire. La fachada
cortina será un sutil revestimiento exterior de la masa
constructiva.
c. Los soportes son pilares de
diferente sección, con un armazón interno de varillas redondas de acero, unidas
por cercos y recubiertas de hormigón. Ofrecen nuevas posibilidades, como
ángulos abiertos en los bloques, soportes libres en la planta baja, etc.
Los antepechos, a modo de bandas, que menudean en las
fachadas, tienen también un papel de soporte y refuerzo, a parte de
connotaciones estéticas.
d. Las cubiertas en general son
adinteladas y están formadas por vigas de hormigón armado y planchas del mismo
material, que se apoyan directamente en los soportes, con los que forman el
esqueleto.
Presentan brazos en resalte que se estrechan hacia el
exterior, placas de cubierta que sobresalen de los soportes y parecen flotar en
toda su masa, consiguiendo efectos de ingravidez de gran audacia constructiva.
En menor medida se utilizan también bóvedas de hormigón,
con moldeos poco comunes y cúpulas del mismo material, llenas de posibilidades,
pues se hacen de finas láminas, de 6 a 8 cm de espesor (<<cáscara de
huevo>>) y con nuevos sistemas de descarga.
e. Los elementos decorativos
desaparecen a favor de una homogeneidad rectilínea y desnuda; la ausencia de
decoración añadida ha sido dictada por la estética de las forma abstractas,
en un afán de que tecnología y materiales se reflejen a sí mismos. En algunos
casos, sin embargo, se dará cabida al uso del color.
f. Los valores plásticos muestran
nuevos aspectos de este lenguaje. Hay una gran preocupación por la proporción y los trazados reguladores, que
hacen constante referencia a las formas ideales del clasicismo, pese a las
grandes diferencias de los modelos propuestos, y con una nueva fisonomía
artística derivada de su tendencia a la simplicidad.
La escala humana
es un punto importante de referencia como puede apreciarse en el Modulor de Le Corbusier.
El triunfo de la asimetría
es un rasgo típico del racionalismo y su afán de definir el edificio por su
función, y se relaciona con la influencia de la poética cubista y abstracta,
inspiradas en la cuarta dimensión y el equilibrio dinámico. Por estas mismas
razones es olvidado el eje de composición cerrado.
g. El espacio interno aporta
nuevas fórmulas, influyendo también las vanguardias plásticas en esta
renovación del concepto espacial.
Su configuración se liga al valor funcional de los recintos,
pues el espacio racionalista se basa en la planta
libre. Esta, permitida gracias a los nuevos sistemas constructivos,
se manifiesta en paredes interiores que se curvan y mueven libremente,
conectando diversos ambientes y consiguiendo las dimensiones y distribuciones
que se adecuen a las diferentes funciones. Es una arquitectura que se plantea
lograr el mayor beneficio social al menor coste económico.
Rompe con el pasado inmediato y su visión en perspectiva,
pero en ciertos aspectos reasume la voluntad gótica del espacio continuo y la
experiencia barroca de muros ondulados y movimiento de volúmenes, aunque
siempre dentro de consideraciones funcionales.
h. Los volúmenes exteriores
responden a una composición ortogonal distinta de la tradicional. De nuevo
aquí es el hormigón armado en que permite la ejecución de voladizos,
antepechos, etc., y sobre todo, bajos libres y remates en terraza horizontal,
que definen la nueva imagen.
Hay un gran interés por los problemas urbanísticos, pues
conciben la arquitectura unida a la ciudad y dan reglas para su expansión o
para nuevos asentamientos urbanos.
Se trata de acomodar a los hombres al nuevo ritmo de vida y
organizar sus agrupaciones y, frente a los métodos del urbanismo devastador de
Hausmann - adoptados desde mediados del siglo XIX-, se proponen nuevas fórmulas
que integran espacios naturales y hacen más funcionales, más habitables y
humanas las ciudades.
i. Los edificios más representativos
que hacen son las viviendas sociales, en especial rascacielos de viviendas,
construcciones industriales, edificios administrativos, teatros, salas de
conciertos y complejos deportivos.
j. Los grandes maestros surgen en
distintos países y forman un estilo
internacional, que arranca en Holanda (neoplasticismo) y en Rusia
(constructivismo), en los primeros años de la revolución. Adquiere firmeza en
Alemania con el grupo de la BAUHAUS (W. Gropius, Meyer y Mies. van der Rohe),
quienes la difunden en América, y alcanza su plenitud en Francia con Le Corbusier, promotor de los Congresos
Internacionales de Arquitectos Modernos (C.I.A.M.), que fueron el motor de su
difusión internacional.
Las realizaciones de estos maestros triunfaron a partir de
1935 y continuaron después de la segunda guerra mundial, hasta los años 60.
Pero la reiteración de sus principios por otros arquitectos, que identificaron
funcionalidad con impersonalidad, prescindiendo para ello de cualquier
elemento decorativo, supuso la caída en la monotonía de modelos, y, a pesar de
cumplir los principios de eficacia económica y técnica los resultados llegaron
a ser espacios arquitectónicos pobres.
El fracaso de la ideología funcionalista obligó a una
renovación, orientada tanto al ennoblecimiento de la técnica, como, sobre todo,
a la revisión de principios, especialmente la plasticidad espacial.
2. Organicismo
Es la otra tendencia importante de la arquitectura funcionalista.
Busca una nueva relación de elementos y la humanización de la arquitectura.
Se manifiesta en la obra del estadounidense F.
Ll. Wright y del finlandés A. Aalto.[COMMENT2]
En la obra de Wright se aprecia una mayor preocupación por
los problemas individuales que por los sociales. Es el arquitecto de
viviendas y hoteles de lujo y es en ese tipo de edificios donde pone de relieve
su concepto de arquitectura orgánica.
Concibe los edificios como organismos adaptados al medio
natural. La arquitectura debe ser tan natural como el crecimiento, debe forma
un sistema dinámico de forma en
expansión e integrado por elementos naturales y humanos.
Para él, la casa no debe ser un espacio dado y subdividido
rígidamente, que condicione la existencia; ha de servir, en cambio, para el
contacto con la realidad en el que cada una de las personas se realiza a sí
misma.
En su concepción arquitectónica juega un papel importante
su fascinación por la arquitectura japonesa, el rechazo del historicismo
europeo y la atracción por el Cubismo.
Todo ello tiene las siguientes consecuencias formales:
- Eliminación de la
"caja" espacial.
- Reducción de las
determinantes formales a líneas de fuerza horizontales y verticales y al cruce
de planos.
- Planta libremente
articulada.
- Concentración de los
elementos sustentantes en un núcleo plástico interior.
- Anulación de
separaciones netas entre el espacio interior y el exterior.
- Vinculación del
edificio al ambiente natural concreto en que se levanta.
III. ESCULTURA: renovación de los conceptos estéticos,
de los materiales y de las técnicas.[COMMENT]
Copiado
de Jesús Palomero Páramo, Hª del Arte, Ed, Algaida.
Los conceptos que más revolucionan e interesan a los
artistas en el panorama de la escultura
del siglo XX son:
- La descomposición del volumen escultórico en planos
geométricos.
- La valoración del hueco en el conjunto del volumen
escultórico.
- La incorporación a la obra de movimiento real por medios
mecánicos.
Además de estos logros, que suponen una ruptura con la
tradición escultórica, se produce la
incorporación de nuevos materiales y técnicas, entre los que destaca el hierro
fundido en forma de alambre o de chapa, unidos con soldadura autógena, que hacen
posibles nuevas formas, texturas y luces y se convierten en el material
preferido por autores como Julio González o Eduardo Chillida.
A. La
descomposición del volumen en planos geométricos.
Es el paso más importante, pues repercute en otros
conceptos y abre la vía de la abstracción en escultura.
En este proceso, Picasso fue el elemento clave. El cubismo,
llevado por él a la escultura, plantea una gran revolución plástica y
conceptual. En su obra “Cabeza femenina (Fernande)”, de 1909-10, aplica al
volumen de la escultura la descomposición en planos geométricos que abren el
camino a la escultura construida con estructuras abstractas. La misma obra
presenta concavidades profundas que anticipan la incorporación del vacío al
volumen escultórico.
Con el desarrollo en tres dimensiones de la ideas y formas
planteadas en sus collages, Picasso, culmina la descomposición del volumen en
planos e introduce en la escultura contemporánea el uso del color y de nuevos
materiales como la chapa metálica, el alambre, cuerdas, madera sin tallar y
objetos fabricados (“el vaso de ajenjo” de 1914).
Estas innovaciones rompen el concepto griego de escultura,
entendida como imitación de la Naturaleza, y plantean un nuevo lenguaje plástico
con el que la escultura recrea su propia organización lógica.
B.-
Valoración del hueco.
Consiste en introducir el vacío en la masa de la escultura,
la igual que la música valora el silencio. Se invierte así el concepto
tradicional de escultura que, desde los egipcios se venía caracterizando por
realizarse en volúmenes cerrados, sólidos, delimitados por superficies
continuas, como un cuerpo sólido sin más oquedades que las propias de los
cuerpos naturales.
El ruso Alexander
Archipenko (Kiev, 1887- Nueva York, 1964) es el impulsor de esta
tendencia. En 1908 llega a París y comienza a aplicar a sus figuras los
experimentos cubistas, profundizando en la concepción de la escultura como
collage. En 1912 realiza en bronce Mujer
andando, delimitada por sólidos perfiles que encierran varios
huecos. La obra alcanza un alto grado de abstracción, en el que juegan un papel
relevante los sólidos volúmenes geométricos articulados a la manera cubista, en
profundo contraste con el vacío de la cabeza calada y con los huecos unidos de
pecho y abdomen.
La técnica cubista, consistente en definir los volúmenes
escultóricos mediante planos o superficies curvas que encierran huecos abiertos
fue cultivada por dos artistas españoles influidos por Picasso. Dos grandes maestros
del hierro que enriquecen la vanguardia escultórica de París: el catalán Julio González (1876-1942) y el aragonés Pablo Gargallo (1881-1934). La aspiración
de Julio González era "dibujar con hierro en el espacio" creando
obras abstractas, afiladas y abruptas, en las que la textura y dureza del
material cobran un importante protagonismo en contraste con la sinuosidad de
las composiciones. En obras como Mujer ante
el espejo o las distintas versiones de su Hombre cactus alcanza los mejores resultados. Gargallo, por
su parte, permaneció fiel a una
figuración estilizada y resuelta en planos calados de los que resultan
perfiles muy sólidos y lineales, como se aprecia en sus obras Arlequín (1931) y El Gran Profeta (1933).
B. El movimiento real.
Otra de las grandes aportaciones del siglo XX al
lenguaje escultórico es el movimiento real. La idea de sugerir
movimiento en la escultura es tan antigua cono ésta, pero en nuestro siglo hay
un especial interés que se manifiesta especialmente en el Futurismo, en obras
de Umberto Boccioni. Ahora se
trata de hacer realidad el movimiento accionando el objeto manualmente,
impulsándolo con un motor o con la fuerza del aire.
El norteamericano Alexander
Calder (1898-1976) será quien ponga en práctica esta idea, al crear
la escultura móvil. El artista en su autobiografía declara que la idea de
incorporar el movimiento real a la escultura le sobrevino al visitar, en 1930,
el taller del pintor Mondrian en París: <<La luz venía de la izquierda y
de la derecha, y las paredes situadas entre las ventanas se hallaban tapizadas
con rectángulos de cartón de colores, sostenidos por chinchetas... Le sugerí a
Mondrian que quizás sería divertido hacer que todos esos rectángulos oscilasen
y él, con un aire muy serio me respondió: "No, no es necesario, mi pintura
ya va muy deprisa">>.
Calder, que conocía muy bien las leyes de la física por sus
estudios de ingeniería, creó los primeros <<móviles>> u
<<Objetos libres>>, apoyados o colgados, hechos con láminas de
metal recortadas en formas caprichosas, pintadas con colores primarios,
soldadas a varillas colgadas que se mueven con el viento, planean, varían de
ritmo y hasta emiten quejumbrosos sonidos. Su móvil aéreo más importante se
encuentra en el hall de la terminal internacional del aeropuerto Kennedy de
Nueva York, con larguísimas hojas metálicas pintadas de rojo y negro.
En 1937, realizó su famosa Fuente de mercurio para el pabellón español de la Exposición
Universal de París, que actualmente se encuentra en la Fundación Miró de Barcelona.
Está compuesta por un surtidor que vierte el mineral sobre tres platos que
actúan de vaso comunicantes. Al final de esta catarata, el mercurio roza una
pala que pone en acción una varilla superior, de la que cuelga la palabra
<<Almadén>>.
IV. LA PINTURA. Las vanguardias históricas: Fauvismo,
Cubismo, Expresionismo alemán, Surrealismo y la abstracción.
En el período comprendido entre 1905 y 1924, París, capital
internacional de arte desde el anterior siglo, fue la cuna de las vanguardias
artísticas.
Los miembros de las vanguardias proceden de Europa y
América, y se constituyen en grupos que se afanan en mostrar su independencia y
rebeldía frente al arte oficial de las academias muy valorado aún por la clase
burguesa, principal cliente de los artistas, que, muy conservadora en esta
época, se mostraba temerosa y desconfiada ante cualquier novedad cultural que
pusiera en tela de juicio sus principios morales y sociales. La burguesía de la
época no supo apreciar los nuevos lenguajes artísticos y trató de forma
iracunda y despectiva a los artistas que buscaban nuevas vías de expresión;
estos convirtieron las críticas en objeto de burla y respondieron con nuevas
propuestas más provocativas para la mentalidad burguesa que se sentía ultrajada
en su sensibilidad estética. Estos grupos tiene precedentes en el siglo
anterior, al menos desde el Realismo y especialmente en el grupo de los
impresionistas, pero ahora la actitud hostil hacia el arte oficial se hace más
tajante, más sólidamente fundamentada y las propuestas más audaces.
En el laberinto de <<ismos>> por el que avanzan
las vanguardias en los primeros 30 años del siglo XX, desempeñan un papel
precursor el Fauvismo y el Expresionismo alemán, nacidos en 1905. Pero la
rapidez con que se desenvuelve cada una de estas vanguardias, la
experimentación personal constante de sus miembros, los cambios de tendencia de
cada artista ante la fascinación por las novedades, harán que en 1907 surja el
cubismo, en 1916 el Dadaísmo y en 1924 aparezca el primer manifiesto surrealista.
Los cambios vertiginosos que se viene operando en la vida
social, económica, política y cultural del momento tienen su respuesta en el
arte y, especialmente, en la pintura. Los estilos artísticos anteriores han
durado milenios, siglos; la atmósfera de excitación y fermento constante de
ideas hará que los <ismos>> tengan meses de vigencia. Algunos pintores
pasarán por varios de ellos durante su vida artística, siguiendo la invitación
de Picabia, que proclama: <<hay que cambiar de ismo como quien cambia de
camisa>>.
A. El Fauvismo y Matisse
El Fauvismo es el primer movimiento revolucionario del
siglo. No es una escuela con un programa elaborado, sino un numeroso grupo de
pintores movidos durante un período por las mismas ideas, que emplean un
lenguaje artístico con muchos rasgos de semejanza. Como tendencia más o menos
organizada tiene una vida corta, pero su funcionamiento como grupo y la
evolución que experimentan sirvió de ejemplo a otras vanguardias posteriores.
Su obra se caracteriza por una actitud de rebeldía ante el arte oficial burgués
y por su admiración hacia la pintura de Van Gogh y Gauguin, basada en el uso
arbitrario de colores intensamente vivos.
Los primeros ejemplos “fauves” proceden de 1903, pero es en
el otoño de 1905 cuando una docena de artistas agrupados en torno a Henri Matisse (1869-1954), líder
indiscutible del movimiento, hacen su
aparición pública en el Salón de Otoño de París, provocando un escándalo entre
el público y la crítica burgueses: "Una ofensa a la pintura",
"un atentado contra el buen gusto", eran las opiniones más comunes
hacia aquellos cuadros llenos de un colorido vivo y desbordante. Esto no fue
obstáculo para que al año siguiente volvieran a presentar sus cuadros al mismo
Salón, donde fueron agrupados en la misma sala en que se encontraba expuesta
una escultura de aspecto renacentista. El contraste con los cuadros era tan
fuerte, que el crítico de la revista Gil Blas, Louis Vauxcelles, escribía en su
crónica de las artes: <<Donatello parmi les fauves>> (Donatello entre las fieras). Los
insultados, en lugar de arredrarse ante tal insulto usan el mote como nombre
del grupo. El Fauvismo acaba de nacer.
Los miembros de este grupo viven cohesionados hasta 1908 en
que comienzan a disgregarse ante la atracción que produce en algunos el modelo
cubista. Sólo Matisse se mostrará fiel a los principios del fauvismo a lo largo
de toda su vida artística.
Los rasgos más destacables del estilo de Matisse se resumen
en su personal apreciación del color en relación con la línea, en su manera de
sintetizar los elementos figurativos, en su desprecio por la representación del
espacio clásico, y en el ritmo ondulante de arabesco que imprime a muchas de
sus más características composiciones, relacionado con la pintura simbolista de
su maestro Gustave Moreau y con el Art Nouveau.
El retrato de su esposa, titulado