![]() |
Haga click para publicitar en Alipso.com |
| Buscando Secundarios
| Universidades
| Carreras
| Test
Orientación Vocacional | Medios
| Profesores particulares
| Institutos
| Campus Material Monografias | Exámenes Secundarios | Exámenes Universitarios | Enlaces | Enviar material | Diversión Postales | Humor | Descargas | Juegos Comunidad Foros | Institucional Publicite | En su sitio | Contáctese Cursos en Buenos Aires Cursos de Informática | Cursos de apoyo al CBC | Carreras y Cursos de Diseño, Comunicación, Arte y Fotografía |
|
|
Imprimir apunte |
Recomendar a un amigo |
Recordarme el recurso |
|
Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: El imperio Babilonico: Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 2711 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Historia > |
CURSO
DE HISTORIA ANTIGUA
INFORME
PARA EL SEGUNDO TERMINO DEL AÑO LECTIVO
Civilización
babilónica
La civilización babilónica, que duró desde el siglo
XVIII hasta el VI a.C., era, como la sumeria que la precedió, de carácter urbano,
aunque se basaba en la agricultura más que en la industria. El país estaba
compuesto por unas doce ciudades, rodeadas de pueblos y aldeas. A la cabeza de
la estructura política estaba el rey, monarca absoluto que ejercía el poder
legislativo, judicial y ejecutivo. Por debajo de él había un grupo de
gobernadores y administradores selectos. Los alcaldes y los consejos de
ancianos de la ciudad se ocupaban de la administración local.
Los babilonios modificaron y transformaron su herencia
sumeria para adecuarla a su propia cultura y carácter. El modo de vida
resultante demostró ser tan eficaz que sufrió relativamente pocos cambios
durante aproximadamente 1.200 años. Influyó en sus países vecinos,
especialmente en el reino de Asiria, que adoptó la cultura babilónica
prácticamente por completo. Afortunadamente, se ha encontrado una colección
importante de obras de literatura babilónica gracias a las excavaciones. Una de
las más importantes es la magnífica colección de leyes (siglo XVIII a.C.)
frecuentemente denominada Código de Hammurabi, que, junto con otros documentos
y cartas pertenecientes a distintos periodos, proporcionan un amplio cuadro de
la estructura social y de la organización económica.
Sociedad
La sociedad babilónica estaba compuesta por tres clases
sociales representadas por el awilu, persona libre de clase superior; el
wardu,
o esclavo; y el mushkenu, persona libre de clase inferior, que se encontraba
legalmente entre el awilu y el wardu. La mayoría de los
esclavos eran prisioneros de guerra, aunque algunos eran reclutados entre la
población babilonia. Por ejemplo, las personas libres podían ser hechas
esclavos como castigo por algunos delitos; los padres podían vender a sus hijos
como esclavos en momentos de necesidad; o un hombre incluso, podía someter a
toda su familia a los deudores como pago de una deuda, pero no durante más de
tres años. Los esclavos eran propiedad de su amo, como un bien mueble, podían
ser marcados y azotados, y eran severamente castigados si intentaban escapar.
Los esclavos tenían algunos derechos legales y podían realizar negocios,
prestar dinero y comprar su libertad. Si un esclavo se casaba con una persona
libre y tenían hijos, éstos eran libres.
Vida
familiar
La familia era la unidad básica de la sociedad
babilónica. Los matrimonios eran dispuestos por los padres y los esponsales se
reconocían legalmente tan pronto como el novio presentaba un regalo nupcial al
padre de la novia; la ceremonia matrimonial normalmente concluía con un
contrato inscrito en una tablilla. Aunque el matrimonio se consideraba
principalmente un acuerdo práctico, hay pruebas que sugieren que no eran
completamente desconocidas las relaciones prematrimoniales clandestinas. La
mujer babilonia tenía algunos derechos civiles importantes. Podía tener propiedades,
realizar negocios y actuar como testigo en un juicio. Sin embargo, el marido
podía divorciarse de ella por cuestiones triviales o, si no le había dado
hijos, podía contraer matrimonio con otra mujer.
Ciudades
El número de habitantes de una ciudad variaba
probablemente entre 10.000 y 50.000. Las calles de la ciudad eran estrechas,
sinuosas e irregulares, flanqueadas por los muros altos y sin ventanas de las
casas. Las calles no estaban pavimentadas ni tenían alcantarillas. La casa
media era una estructura pequeña, de una planta y de ladrillos de barro,
compuesta de distintas habitaciones agrupadas alrededor de un patio. Por otra
parte, la casa de un próspero babilonio era, probablemente, una residencia de
dos pisos de ladrillo con aproximadamente una docena de habitaciones, con muros
interiores y exteriores enlucidos y enjalbegados. La planta inferior tenía una
habitación de recibimiento, una cocina, un cuarto de aseo, las habitaciones del
servicio y, a veces, incluso una habitación privada para el culto. Los muebles
incluían mesas bajas, sillas con respaldo y camas con armazón de madera. La
vajilla doméstica estaba fabricada de arcilla, piedra, cobre y bronce, y los
cestos y las arcas de caña y madera.
Las casas frecuentemente se construían sobre un mausoleo
donde se enterraban a los miembros de la familia. Los babilonios creían que las
almas de los muertos viajaban al siguiente mundo, y que, al menos en cierto
grado, la vida seguía allí como en la tierra. Por ello, enterraban junto al
muerto tarros, herramientas, armas y joyas.
Tecnología
Los babilonios heredaron los logros técnicos de los
sumerios en riego y agricultura. El mantenimiento del sistema de canales,
diques, presas y depósitos construidos por sus predecesores necesitaba de un
considerable conocimiento y habilidad de ingeniería. La preparación de mapas,
informes y proyectos implicaban la utilización de instrumentos de nivelación y
jalones de medición. Con fines matemáticos y aritméticos, utilizaban el sistema
sexagesimal sumerio de numeración, que se caracterizaba por un útil dispositivo
denominado notación lugar-valor que se parece al actual sistema decimal.
Continuaron utilizándose las medidas de longitud, área, capacidad y peso,
normalizadas anteriormente por los sumerios. La agricultura era una ocupación
complicada y metódica que necesitaba previsión, diligencia y destreza. Un
documento escrito en sumerio recientemente traducido, aunque utilizado como
libro de texto en las escuelas babilónicas, resulta ser un verdadero almanaque
del agricultor, y registra una serie de instrucciones y direcciones para guiar
las actividades de la granja, desde el riego de los campos hasta el
aventamiento de los cultivos cosechados.
Los artesanos babilonios eran diestros en metalurgia, en
los procesos de abatanado, blanqueo y tinte, y en la preparación de pinturas,
pigmentos, cosméticos y perfumes. En el campo de la medicina, se conocía bien
la cirugía y se practicaba frecuentemente, a juzgar por el Código de Hammurabi,
que la dedica varios párrafos. También se desarrolló, sin lugar a dudas, la
farmacopea, aunque la única prueba importante de ello procede de una tablilla
sumeria escrita algunos siglos antes del reinado de Hammurabi.
Sistema
legal y escritura
Ley y justicia eran conceptos fundamentales en el modo
de vida babilónico. La justicia era administrada por los tribunales, cada uno
de los cuales tenía entre uno y cuatro jueces. Los ancianos de una ciudad
frecuentemente formaban un tribunal. Los jueces no podían revocar sus
decisiones por ninguna razón, aunque podían dirigirse apelaciones contra sus
veredictos ante el rey. Las pruebas consistían en afirmaciones de testigos o de
documentos escritos. Los juramentos, que desempeñaban un papel importante en la
administración de justicia, podían ser prometedores, declaratorios o
exculpatorios. Los tribunales aplicaban castigos que iban desde la pena de
muerte al azote, la reducción del estado social a la esclavitud y el destierro.
Las compensaciones por daños iban desde 3 a 30 veces el valor del objeto
perjudicado.
Para asegurar que sus instituciones legales,
administrativas y económicas funcionaban eficazmente, los babilonios utilizaban
el sistema de escritura cuneiforme desarrollado por los sumerios. Para formar a
sus escribas, secretarios, archiveros y demás funcionarios administrativos,
adoptaron el sistema sumerio de educación formal, bajo el cual escuelas
seglares servían como centros culturales. El plan de estudios consistía
principalmente en copiar y memorizar ambos libros de textos y los diccionarios
sumero-babilónicos que contenían largas listas de palabras y frases, incluidos
los nombres de árboles, animales, pájaros, insectos, países, ciudades, pueblos
y minerales, así como una gran y diversa colección de tablas matemáticas y
problemas. En el estudio de la literatura, los alumnos copiaban e imitaban
distintos tipos de mitos, epopeyas, himnos, lamentaciones, proverbios y ensayos
en lengua sumeria y babilónica.
Historia
Largos periodos de la historia del antiguo Oriente
Próximo no pueden datarse con exactitud. La Relación de Reyes Sumerios ofrece una
sucesión de gobernantes hasta el final de la I Dinastía de Isin, hacia el 1790 a.C.,
pero no es fiable para las fechas anteriores a la dinastía de Acad, hacia el
2340 a.C. Se establece una cronología relativamente fiable
para el periodo que comienza con la dinastía de Acad hasta el final de la I
dinastía de Babilonia, cerca del 1595 a.C. Sin embargo, este periodo es
seguido por más de 700 años de oscuridad, durante el cual las fechas son
únicamente aproximadas. Se utilizan tres sistemas cronológicos principales para
el antiguo Oriente Próximo: alto, medio y bajo, dependiendo de si la fecha
asignada al primer año de reinado de Hammurabi de Babilonia es 1848, 1792 o
1728 a.C. Las fechas de este artículo siguen la denominada
cronología media, y se data el primer año de reinado de Hammurabi en el 1792 a.C.
Los
sumerios
Hacia finales del III milenio a.C., el reino de Sumer y
Acad cubría una gran zona regida por una dinastía sumeria conocida como la III
Dinastía de Ur. El catalizador de su caída fue la migración de un gran grupo de
nómadas semíticos, los amurru, o amorreos bíblicos, desde los desiertos
arábigos hasta el oeste. Tomaron una serie de ciudades importantes como Isin,
Larsa, Babilonia y Esnunna (actualmente Tell Asmar) donde establecieron nuevas
dinastías. Hacia el 2000 a.C. el último gobernador de la III
Dinastía de Ur fue capturado por los elamitas. El reino de Sumer y Acad se
desintegró y se inició la guerra civil. Al principio la ciudad de Isin intentó
controlar Sumer y Acad, pero su autoridad fue retada por Larsa, algo alejada
hacia el sur, y las dos ciudades estuvieron constantemente en guerra. Hacia el
1790 a.C. el rey Rim-Sin I de Larsa (que reinó hacia
1823-1763 a.C.) conquistó y ocupó Isin, acontecimiento
considerado tan importante que marcó el comienzo de una nueva, aunque limitada,
época de datación en los anales de los escribas.
Hammurabi
Rim-Sin era incapaz de explotar su victoria, porque al
mismo tiempo, en la hasta entonces modesta ciudad de Babilonia, el gobernante
Hammurabi empezaba a destacar. Como rey, Hammurabi combinaba la astuta
diplomacia con el liderazgo militar; derrotó a Rim-Sin, así como a los reyes de
Elam, Mari y Esnunna, y hacia el 1760 a.C. se convirtió en el gobernante
de un reino unificado que se extendía desde el golfo Pérsico hasta el río
Jabur. Se considera que la historia de Babilonia se inicia con Hammurabi.
Administrador inusualmente activo y capaz, Hammurabi
ofreció su atención personal a detalles tales como la limpieza de canales de
irrigación y la introducción de un mes más en el calendario. Era un
extraordinario legislador; el Código de Hammurabi es uno de los documentos
legales más importantes jamás descubierto. También era un inspirado líder
religioso; durante su reinado el dios de la ciudad babilónica Marduk se
convirtió en el líder reconocido en el panteón de las deidades.
Los
casitas y la II Dinastía de Isin
Durante los reinados de Hammurabi y de su hijo
Samsu-Iluna (que reinó hacia 1750-1712 a.C.), quien le sucedió, la
civilización babilónica alcanzó el cenit de su desarrollo cultural y poder
político. Algunas de las ciudades más importantes de Babilonia comenzaron a
buscar la independencia y, durante el reinado de Samsu-Iluna, los casitas
invadieron por primera vez el país. Aunque Samsu-Iluna tuvo éxito en
expulsarles, durante los siglos siguientes se infiltraron definitivamente en
Babilonia. Samsu-Iluna también había tratado con el líder rebelde, Iluma-Ilum,
quien fundó una dinastía en el sur de Babilonia, en la frontera con el golfo
Pérsico, en el territorio conocido comúnmente como el país del mar.
Con los sucesores de Samsu-Iluna, Babilonia sufrió un
grave deterioro en cuanto a su poder y territorio. Cuando, hacia el 1595 a.C.,
un ejército hitita penetró por el sur hasta Babilonia y llevaron prisioneros y
riquezas babilónicas hasta la alejada Anatolia, en el reino comenzó el
desorden. Durante un breve periodo, Babilonia cayó bajo el dominio de la
dinastía del país del mar. Finalmente, hacia mediados del siglo XVI a.C., el
gobernante casita Agum (que reinó hacia el 1570 a.C.)
tomó Babilonia y extendió su territorio desde el río Éufrates a los montes
Zagros.
Bajo dominio casita, Babilonia de nuevo se convirtió en
un poder de considerable importancia. Así, a comienzos del siglo XV a.C., era
uno de los cuatro poderes principales de Asia occidental, los otros tres eran
los imperios egipcio e hitita, así como el reino de Mitanni.
Después de la recuperación de la independencia de Asiria
respecto de la dominación de Mitanni a principios del siglo XIV a.C., sus
gobernantes comenzaron a interferir en los asuntos de Babilonia e intentaron
controlarla políticamente. Finalmente, tuvieron éxito y Babilonia estaba tan
debilitada que cayó a manos de los elamitas, que la invadieron por el este,
depusieron al rey casita y la redujeron a un estado de vasallaje. En el sur y
centro de Babilonia surgió una revuelta y se fundó una nueva dinastía, conocida
como II Dinastía de Isin. Hacia finales del siglo XII a.C., Nabucodonosor I
(que reinó hacia 1125-1103 a.C.), uno de los reyes de Isin,
derrotó a los elamitas y atacó Asiria. No mucho después, grandes grupos de
nómadas arameos emigraron a Babilonia. Durante dos siglos aproximadamente, el
país estuvo en un estado de caos político.
Periodo
caldeo
Una de las tribus que rodeaban Babilonia era el poderoso
grupo conocido como los caldeos. Se asentaron y dominaron el territorio a lo
largo del golfo Pérsico. Desde el siglo IX al VI a.C., los caldeos desempeñaron
una parte importante en la conformación de la historia de Asia; sus gobernantes
ayudaron a destruir el Imperio asirio y, al menos durante un breve periodo, se
establecieron en Babilonia (a la que se comenzó a conocer gradualmente como
Caldea), el poder dominante de Mesopotamia.
Uno de los principales reyes caldeos fue Merodak-Baladán
II (que reinó en el 722-710 a.C.), quien luchó amarga y
valerosamente, aunque sin éxito, contra cuatro poderosos monarcas asirios:
Teglatfalasar III (que reinó en 745-727 a.C.), Salmanasar V (que reinó en
727-722 a.C.), Sargón II (que reinó en 722-705 a.C.)
y Senaquerib (que reinó en 705-681 a.C.), destructor de Babilonia. Los
sucesores de Senaquerib, Asaradón (que reinó en 681-699 a.C.)
y Assurbanipal, mantuvieron el control político a pesar de las numerosas rebeliones
y deserciones. Sin embargo, en el 626, cuando Asiria estaba sumida en
desórdenes y amenazada por medas, escitas y cimerios, un caldeo llamado
Nabopolasar (que reinó en 626-605 a.C.) se autoproclamó rey de
Babilonia. Aliándose con los medas, ayudó a destruir el poderío asirio.
Aprovechándose de la débil posición de Asiria, Egipto
comenzó a amenazar Palestina y Siria. En el 605 a.C.
Nabucodonosor II marchó contra los egipcios y los derrotó en Karkemish (en la
actual Siria). Nabucodonosor II, que reinó durante 43 años, extendió el control
político babilónico sobre la mayor parte de Mesopotamia. Entre los estudiosos
bíblicos se le conoce como el destructor de Jerusalén y como el rey que llevó a
los judíos cautivos a Babilonia. Para los arqueólogos e historiadores es
conocido como gran constructor y restaurador. Reconstruyó Babilonia, su
capital, con un estilo lujoso y restauró muchos templos en todo el Imperio.
La resurrección babilónica no duró mucho tiempo. Tras la
muerte de Nabucodonosor en el 562 a.C., hubo una prolongada lucha por
el poder entre los distintos partidos e individuos. En el 556 a.C.
Nabonides, uno de los gobernadores de Nabucodonosor, se convirtió en rey de
Babilonia (donde reinó en 556-539 a.C.). Figura enigmática en cierto
modo, se opuso a la influyente clase sacerdotal de Babilonia. Nabonides dejó la
ciudad de Babilonia bajo el control de su hijo Baltasar y vivió durante cierto
tiempo en la ciudad de Harran y después en el oasis de Tema (Tayma), en el
desierto de Arabia. En el 539 a.C. los babilonios fueron
derrotados por el rey persa Ciro II el Grande, quien también había derrotado a
Media. Nabonides fue capturado en Sippar (cerca de la actual Bagdad, Irak); los
persas entraron en Babilonia sin encontrar resistencia. Babilonia fue entonces
anexionada a Persia y, de este modo, finalmente perdió la independencia.
El
legado babilónico
Más de 1.200 años pasaron desde el glorioso reinado de
Hammurabi hasta la subyugación de Babilonia por los persas. Durante este largo
lapso de tiempo, la estructura social, la organización económica, el arte y la
arquitectura, la ciencia y la literatura, el sistema judicial y las creencias
religiosas babilónicas sufrieron una considerable modificación, aunque en
general únicamente en los detalles, no en la esencia. Basados prácticamente por
completo en la cultura de Sumer, los logros culturales de Babilonia dejaron una
profunda impresión en el mundo antiguo, y particularmente entre los hebreos y
los griegos. La influencia babilónica es evidente en las obras de poetas
griegos tales como Homero y Hesíodo, en la geometría del matemático griego
Euclides, en astronomía, en astrología, en heráldica y en la Biblia.
| ||||
| X | ||||