BIOGRAFIAS DE MANUEL BELGRANO Y JOSE DE SAN MARTIN
Belgrano,
Manuel (1770-1820), político y militar argentino, destacado
independentista. Nació en Buenos Aires y estudió derecho en España. En 1794,
Belgrano se convirtió en secretario del Consulado de Buenos Aires, cargo desde
el que fomentó firmemente la generalización de la enseñanza y las reformas
económicas. En 1810 se unió a los patriotas que pretendían la emancipación del
dominio español en Argentina, y se convirtió en miembro de la junta de gobierno
revolucionaria. Tras ser nombrado general, dirigió a las tropas
independentistas frente a los realistas, obteniendo importantes victorias en
las batallas de Tucumán (1812) y Salta (1813) frente a Juan Pío de Tristán y
Moscoso. A finales de 1813, Belgrano fue derrotado por los españoles en el Alto
Perú (ahora Bolivia), y en 1814 cedió el mando al general José de San Martín. A
partir de entonces, Belgrano se dedicó a la diplomacia y a la mediación en las
disputas políticas surgidas tras proclamarse la independencia de las Provincias
Unidas del Río de la Plata en el Congreso de Tucumán (1816).
San
Martín, José de (1778-1850), militar y político argentino, caudillo de
la emancipación de América, llamado 'el Libertador'. Nacido en Yapeyú
(Corrientes), fue el quinto hijo del teniente de gobernador de aquella
provincia, el ayudante mayor Juan de San Martín, y de doña Gregoria Matorras.
La familia marchó a Buenos Aires en 1781 donde realizó sus primeros estudios.
San Martín en España
Se trasladó a España cuando su
padre fue destinado a Málaga en 1784 y, aunque fue admitido en el Seminario de
Nobles de Madrid, solicitó y obtuvo el ingreso como cadete en el regimiento de
Murcia en julio de 1789. Combatió contra los corsarios berberiscos en la
campaña de Melilla y fue herido en 1791 en el sitio de Orán.
Luchando contra los franceses, fue
ascendido a segundo subteniente en la guerra del Rosellón en 1793, a primer
subteniente en 1794 y a segundo teniente en la guerra del Ampurdán en 1795.
Tras participar en la guerra de las Naranjas frente a Portugal en 1801,
ascendió a primer teniente en la guarnición de Cádiz en 1802 y a capitán de
infantería del regimiento de voluntarios de Campo Mayor en 1804. Su
participación en la batalla de Bailén, durante la guerra de Independencia
española, le valió en 1808 el ascenso a capitán mayor.
El inicio de la independencia de
Sudamérica
En septiembre de 1811 viajó a
Londres, donde renovó los contactos con la Logia Lautaro que ya había iniciado
en Cádiz, y en marzo de 1812 volvió a Buenos Aires, donde la Junta de gobierno
que se había constituido allí le encomendó la formación de un escuadrón de
granaderos a caballo, del que fue nombrado comandante. En septiembre de ese año
se casó con María de los Remedios de Escalada. Al año siguiente venció a los
realistas en San Lorenzo y, tras el fracaso de Manuel Belgrano, fue nombrado
comandante del Ejército del norte, pero los problemas de salud le obligaron a
retirarse y buscar el descanso en la sierra de Córdoba. En septiembre de 1814
fue nombrado gobernador intendente de Cuyo y tuvo que acoger allí a los
patriotas que buscaban refugio después de la derrota sufrida en octubre de ese
mismo año en Rancagua.
Con el apoyo del nuevo director
supremo, Carlos de Alvear, a quien había conocido en Cádiz, se dedicó a
organizar un ejército con los refugiados, al tiempo que el Congreso de Tucumán
declaraba la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata el 9 de
julio de 1816. El director supremo Juan Martín de Pueyrredón le nombró general en jefe del Ejército de los
Andes y el 5 de enero de 1817 inició desde Mendoza, donde era gobernador, la
marcha para cruzar la cordillera andina en dirección a Chile. Venció a los
realistas en Chacabuco el 12 de febrero, entró en Santiago dos días después y
nombró a Bernardo O'Higgins director supremo.
Regresó a Buenos Aires para
gestionar la creación de una escuadra en el Pacífico, se negó a utilizar sus
tropas en los enfrentamientos entre insurgentes y de nuevo volvió a Chile en el
otoño de 1817, aunque su salud siguió empeorando. La reacción española no se
hizo esperar y San Martín fue derrotado en Cancha Rayada el 19 de marzo de
1818, con lo que los realistas estuvieron a punto de recuperar Santiago, pero
con la victoria de Maipú el 5 de abril de 1818 aseguró la independencia de
Chile y volvió a Buenos Aires, donde la situación era de auténtica guerra civil
entre el poder central y las provincias, lo cual retrasó sus planes hasta 1820,
año en que comenzó la campaña de Perú. Con el apoyo de la flota mandada por el
escocés Thomas Alexander Cochrane, los patriotas lograron controlar toda la
costa del Pacífico, desde el estrecho de Magallanes hasta el Perú, estrechando
el cerco sobre las tropas realistas.
Acuerdos con Simón Bolívar
Negoció una paz con el virrey
absolutista Joaquín de la Pezuela, y poco después firmó el Pacto de Punchauca
con el nuevo virrey , el liberal José de la Serna e Hinojosa, en 1821,
acordando la independencia de Perú, el establecimiento de una regencia formada
por tres miembros y el envío a España de representantes, para ofrecer el trono
a algún príncipe de la familia real española, pero los oficiales realistas se
negaron a aceptar ese acuerdo. Reanudada la lucha, San Martín entró en Lima en
julio de 1821 y proclamó la independencia del país el 28 del mismo mes. Fue
nombrado protector de Perú, convocó un Congreso Constituyente que superara las
discrepancias existentes entre los diferentes líderes y partió para Guayaquil a
entrevistarse con Simón Bolívar, que se encontraba en Ecuador. En la entrevista
de Guayaquil, celebrada el 26 de julio de 1822 entre los dos máximos caudillos
de la independencia americana, se trató de la situación general del continente
americano, del futuro régimen de Perú y de la situación concreta de Guayaquil,
que dudaba entre mantener la independencia, incorporarse a Perú o integrarse en
la Gran Colombia, como al final ocurrió. San Martín se mostró partidario del
régimen monárquico en Perú, pero al no contar con el apoyo de la burguesía
limeña, que se sublevó, optó por convocar al Congreso y renunciar al mando en
septiembre de 1822, dejando los asuntos del país en manos de Bolívar.
Regreso a Europa
Tras pasar por Chile y Mendoza en
1823, y después de ir a Buenos Aires, donde volvió sólo con motivo de la muerte
de su esposa, marchó a Europa en 1824 con la salud muy quebrantada,
permaneciendo algún tiempo en Gran Bretaña y Francia antes de instalarse en
Bruselas. En 1827 ofreció sus servicios a las autoridades argentinas con motivo
de la guerra con Brasil y en 1829 quiso mediar en las disidencias internas
entre los centralistas de la capital y los federalistas de las provincias, a
los que siempre se había opuesto; por ello viajó a Buenos Aires, aunque no
llegó a desembarcar y regresó a Europa. Su amigo Alejandro Aguado, marqués de
las Marismas del Guadalquivir, le ayudó a instalarse en París en 1830 y desde allí
escribió numerosas cartas a los dirigentes argentinos. En 1848, casi ciego, se
trasladó a Boulogne-sur-Mer (Francia), donde el 17 de agosto de 1850 murió.