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    Categoría: Apuntes y Monografías > Historia del Arte >

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    Biografías

     

                   

                      Frida Kahlo 1907-1954

     

                      Desde hace algunos años, la fama mundial de Frida Kahlo supera a la de los

                      artistas llamados "los tres grandes" de la pintura mexicana (Diego Rivera,

                      José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros). Este fenómeno resulta

                      revelador de la extrema originalidad y de la actualidad de su obra, que sólo

                      algunos de sus contemporáneos supieron detectar (aunque, en sus inicios, la

                      pintura de esta artista despertó el interés de ciertos compradores que se

                      disputaron los cuadros de ella, Frida pudo desarrollar su obra al margen de

                      los circuitos habituales del arte). La colección Gelman cuenta con diez

                      cuadros de Frida Kahlo, entre los más representativos de su obra.

                      Esta pintora nació en Coyoacán, D. F., en 1907. Hija de un fotógrafo

                      austríaco radicado en México, Guillermo Kahlo, y de Matilde Calderón,

                      originaria de Oaxaca. La infancia de Frida Kahlo transcurrió entre su

                      Coyoacán natal y las calles del centro de la capital donde su padre tenía un

                      estudio fotográfico. Joven rebelde, Frida ingresó en la Preparatoria de San

                      Ildefonso y allí se relacionó con un grupo de estudiantes conocidos bajo el

                      nombre de Los Cachuchas. En 1925, el camión urbano en que la pintora se

                      transportaba, acompañada por su novio, chocó contra un tranvía. La vida de

                      Frida Kahlo cambió radicalmente: recluida en cama durante varios meses,

                      comenzó a pintar.

                      Al reestablecerse, Frida volvió a llevar una vida activa, ayudando a su padre en

                      el estudio fotográfico. En 1927 conoció a Diego Rivera, al que detuvo en los

                      pasillos de la Secretaría de Educación Pública, donde él trabajaba, para

                      pedirle que analizara sus primeros cuadros. En 1929, Frida y Diego se

                      casaron en Coyoacán. En el transcurso de los años treinta, Frida y Diego se

                      radicaron en los Estados Unidos. En 1932 en Detroit, Frida sufrió un aborto a

                      consecuencia del accidente que casi le costó la vida y la hizo volver a una

                      situación sedentaria, que determinó una vez más el rumbo de su existencia.

                      A partir de esa fecha, la producción artística de Frida no se interrumpe más.

                      Definitivamente subjetiva y, por ello, al margen de los estilos artísticos de su

                      época -marcados por la búsqueda formalista (Tamayo, Izquierdo, Rodríguez

                      Lozano) o por el discurso político-social (los muralistas y los integrantes del

                      Taller de la Gráfica Popular)-, la pintura de Frida Kahlo no tiene más que un

                      propósito: revelar la intensidad de su dolor. Dolor físico, por supuesto, y

                      sufrimiento existencial al descubrir que no sería nunca la madre que deseaba

                      ser, ni la esposa ni la amante, ni la activista política que soñaba. Para Frida

                      Kahlo, la pintura se convierte en arma, en la única arma de que dispone para

                      poder ser en el mundo.

     

     

     

                      Diego Rivera 1886-1957

     

                      Considerado como el máximo representante de la Escuela Mural Mexicana,

                      Diego Rivera realizó una obra monumental, tanto en cantidad como en

                      volumen. Su brillante personalidad, su gusto por la polémica, además de su

                      talento como pintor, lo volvieron un personaje reconocido en el panorama

                      cultural y político del México de los veinte a los cincuenta.

                      Diego Rivera nació en Guanajuato, en 1886. A los pocos años, viajó con su

                      familia a la ciudad de México. Ingresó precozmente en la Escuela Nacional

                      de Bellas Artes (antigua Academia de San Carlos) donde obtuvo una sólida

                      formación como dibujante y pintor. Fue discípulo de José María Velazco. Las

                      primeras obras expuestas de Rivera, en los albores de este siglo, están

                      profundamente marcadas por las enseñanzas del paisajista. En 1907, Rivera

                      logró viajar a Europa gracias al apoyo del gobernador de Veracruz, don

                      Teodoro Dehesa. En Madrid frecuentó una academia de pintura durante dos

                      años y se interesó, en particular, por la pintura El Greco, que conoció en

                      Toledo.

                      En 1909, Rivera emprendió un viaje por Europa que lo llevó a París, Brujas,

                      Gante y Londres. En Brujas conoció a la pintora rusa Angelina Beloff, quien

                      se convertiría en su primera esposa. Después de un breve viaje a México, en

                      1910, Rivera se instaló en París con Angelina.

                      A partir de ese momento, Rivera se dejó influir libremente por las corrientes

                      de vanguardia que descubrió en Europa. En Montparnasse, donde también

                      vivían Picasso, Braque y Modigliani, así como varios de los integrantes del

                      movimiento futurista italiano, Rivera investigó las posibilidades creativas del

                      cubo-futurismo. Refugiado en España durante la Primera Guerra Mundial,

                      presentó el cubismo al público español. En 1915, volvió a su departamento

                      parisiense y siguió practicando el cubismo. En 1917, después de una

                      polémica con algunos artistas franceses, abandonó esa tendencia para

                      regresar a una forma de clasicismo.

                      Un viaje a Italia, realizado en 1920-1921, marca su paso al muralismo: al

                      descubrir los frescos italianos del quatrocento, Rivera concibe la posibilidad

                      de pintar obras monumentales. Este proyecto coincide con algunas de las

                      ideas del filósofo José Vasconcelos, quien le invita a volver a México en 1921.

     

                      En 1922, después de un breve viaje por la República Mexicana, Rivera inicia

                      su primer mural en el anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria, en la

                      ciudad de México. Esta obra revela la gran influencia de la pintura italiana. Sin

                      embargo, al iniciar su trabajo, dos años después, en los muros de la

                      Secretaría de Educación Pública, Rivera se ha liberado y logra conformar un

                      estilo propio de pintura mural al fresco, en el que se pueden detectar distintas

                      influencias: el constructivismo a partir del cubismo; la amplitud de los

                      fresquistas toscanos del 1400; la verticalidad de las composiciones tomadas

                      de El Greco y los colores libremente interpretados de las artes populares

                      mexicanas, además de otras.

                      Entre 1922 y 1929, Rivera realiza alguna de sus más importantes creaciones

                      en México: los frescos de la Secretaría de Educación Pública, los de la

                      Escuela de Chapingo y los de la escalera del Palacio Nacional. Su

                      producción de pintura de caballete es relativamente modesta en ese período,

                      aunque no sucede lo mismo con la gráfica: realiza grabados, ilustra libros y

                      carteles.

                      Miembro del Sindicato de Pintores, creado por David Alfaro Siqueiros en

                      1922, integrante del movimiento estridentista entre 1922 y 1924, fundador del

                      Partido Comunista Mexicano, Rivera se entrega casi de lleno a las

                      actividades políticas. En 1929, poco después de un viaje a la Unión Soviética,

                      Rivera rompe con el partido comunista. Al mismo tiempo, los cambios de

                      gobierno en México interrumpen sus trabajos en Palacio Nacional. Viaja

                      entonces a Estados Unidos con su tercera esposa, Frida Kahlo. Dicta

                      conferencias en Los Angeles y realiza allí un mural en la Escuela de Bellas

                      Artes. Poco después, contratado por Henry Ford, prepara los murales del

                      Detroit Institute of Art, quizás su obra mural de mayor envergadura, en la que

                      exalta los valores de la civilización técnica del siglo XX. Al finalizar esa obra,

                      Rivera se encuentra en Nueva York para pintar un gran fresco en el

                      Rockefeller Center, entonces en construcción. La inclusión en el mural de un

                      retrato de Lenin interrumpe la obra. Cunde el escándalo, pero Rivera no cede.

                      Ese mural fue destruido (aunque Rivera lo volvió a pintar en México, en el

                      tercer piso del Palacio de Bellas Artes) en 1935. Antes de abandonar Nueva

                      York, Rivera pinta todavía una serie de paneles en una escuela para obreros

                      de filiación trostkista.

                      A su regreso a México, Rivera se aboca a la realización de nuevos murales:

                      completa la escalera de Palacio Nacional y realiza decoraciones en la

                      Secretaría de Salud, entre otros trabajos. Vuelve cada vez más, sin embargo,

                      al caballete. Inicia una larga serie de retratos de figuras de la sociedad

                      mexicana, y desarrolla en otro formato diversos aspectos de sus murales.

                      Su participación política no se limita a declaraciones en la prensa: militante

                      de la IV Internacional (trotskista), invita a León Trotsky a su propia casa.

                      Escribe artículos y dicta conferencias sobre temas candentes del momento.

                      En el apogeo de su fama, sus palabras son escuchadas por los políticos de

                      turno.

                      Inicia la construcción de su museo, la pirámide del Anahuacalli, donde

                      conserva las piezas prehispánicas que ha coleccionado. Pinta los murales del

                      cárcamo del Río Lerma, del Teatro de los Insurgentes y del Estadio

                      Universitario. La muerte de Frida Kahlo, en julio de 1954, lo deja

                      desamparado. Enfermo, viaja a Moscú con la intención de curarse. Vuelto a

                      casar con Emma Hurtado, vive sus últimos años entre su casa de San Angel

                      Inn y Acapulco. Fallece en 1957.

     

     

     

                      Gunther Gerzso 1915-

     

                     El lote más completo dedicado a un solo autor, en la colección de Jacques y

                      Natasha Gelman, pertenece a Gunther Gerzso, y abarca todas las etapas de

                      la producción del artista, desde obras de juventud hasta piezas recientes.

                      Gunther Gerzso nació en la ciudad de México en 1915, en el seno de una

                      familia de origen centroeuropeo: su padre, Oscar Gerzso, había nacido en

                      Budapest, Hungría; y su madre, Dore Wendland, era berlinesa. Al fallecer el

                      padre de Gunther Gerzso, en 1916, su madre se vuelve a casar y regresa a

                      Europa. El joven Gunther vive en Lugano, Suiza, con su tío materno, Hans

                      Wedland, discípulo del historiador del arte Heinrich Wölfflin y vendedor de

                      obras artísticas. En casa de su tío, Gerzso conoce a varios escritores,

                      críticos de arte y pintores, y entre ellos a Paul Klee. Esa fue la única

                      educación estética que recibió.

                      En 1929, Gunther Gerzso estudia la preparatoria en Lausanne. Interesado en

                      la nueva arquitectura, entra en contacto con el escenógrafo italiano Nando

                      Tamberlani, quien lo impulsa a seguir una carrera de decoración.

                      En 1931, a raíz de la crisis económica, Hans Wendland vende su negocio de

                      obras de arte. Gunther Gerzso regresa a México, donde vuelve a vivir con su

                      madre, y se inscribe en el Colegio Alemán. A partir de 1934, gracias a la

                      ayuda del productor teatral Fernando Wagner, realiza sus primeras

                      escenografías. En 1940, sin proponerse seguir una carrera de pintor, Gerzso

                      pinta un primer cuadro al óleo, Dos mujeres, que denota cierta influencia de

                      Carlos Orozco Romero. En 1941, prosigue con sus estudios en California y,

                      al mismo tiempo, empieza a realizar escenografías para cine.

                      Por fin vuelve a México en 1942, a los 27 años.

                      En las décadas de los cuarenta y cincuenta, Gunther Gerzso realizó más de

                      ciento cincuenta escenografías para producciones cinematográficas

                      mexicanas y extranjeras; trabaja con Luis Buñuel, John Ford, Yves Allegret,

                      entre otros. Al margen de su oficio, pinta casi en secreto cuadros al óleo

                      inspirados por Carrington, Wolfgang Paalen y Alice Rahon. Paulatinamente

                      abandona la estricta figuración de sus primeras obras. La influencia de los

                      paisajes metafísicos del francés Yves Tanguy lo empuja en esa dirección:

                      Gerzso pinta paisajes abiertos tratados como objetos geométricos. En 1950,

                      Inés Amor organiza una primera exposición de sus obras en la Galería de

                      Arte Mexicano. Hasta 1962, sin embargo, Gunther Gerzso sigue trabajando

                      como escenógrafo. En esta fecha decide dedicarse por completo a la pintura.

                      En 1970, el Museo de Phoenix, Arizona, le dedica una exposición

                      retrospectiva. En 1973, recibió una beca Guggenheim.

                      Trabajador incansable, Gunther Gerzso expone periódicamente en la Galería

                      de Arte Mexicano, en la ciudad de México, así como en Nueva York y en

                      París.

     

     

     

                      María Izquierdo 1902-1955

     

                      María Izquierdo nació en San Juan de los Lagos, Jalisco. Vivió en

                      Aguascalientes y en Torreón, en su infancia, y la casaron a la fuerza con un

                      militar, a los quince años. En 1926, siendo ya madre de tres hijos, se instaló

                      en la ciudad de México y empezó a frecuentar la Academia de San Carlos,

                      donde siguió las clases del viejo maestro G obra de Tamayo, la factura de los

                      cuadros de María evolucionó rápidamente, perfeccionándose y depurándose.

                      En la década de los treinta y en la de los cuarenta, la personalidad de María

                      Izquierdo se impone en el medio plástico mexicano. Contrapunto inevitable de

                      la escuela mural, la obra intimista y preciosista de esta pintora introduce un

                      aire benéfico, que no será apreciado, sin embargo, sino varios años después

                      de la muerte de la artista.

                      Creadora espontánea, sin la sólida formación académica de sus compañeros

                      de generación, María Izquierdo supo aprovechar esta desventaja inicial para

                      crear un arte genuino y expresivo.

                      Los gouaches y las acuarelas de temas circenses conforman una serie

                      prominente en la obra de María Izquierdo; sus primeras acuarelas datan de

                      finales de la década de los veinte, y se prolongan hasta sus últimos años.

                      Calificadas muchas veces -tanto por sus temas como por su alegre colorido-

                      como manifestaciones de un alma ingenua, no todas las acuarelas de circos

                      de Izquierdo son tan simples y tan alegres.

     

     

     

                      Agustín Lazo 1898-1971

     

                      Agustín Lazo forma parte de la generación de Rufino Tamayo, Abraham

                      Angel, Antonio El Corzo Ruiz, Miguel Covarrubias, y otros. Es decir, del grupo

                      de artistas que, nacidos en los primeros años del siglo, se forman durante la

                      Revolución Mexicana y llegan a la madurez con la gestión de José

                      Vasconcelos en la recién fundada Secretaría de Educación Pública, en 1921.

                      Durante algunos meses, Lazo participa en la conformación de un nuevo arte

                      posrevolucionario al lado de Alfredo Best Maugard; su refinamiento le impide

                      aparentemente seguir la vía de un arte espontáneo, y poco después viaja a

                      Francia, donde reside hasta 1932, excepto en los años 1926 y 1927, en que

                      vuelve a su país.

                      A partir de 1924-1925, Agustín Lazo frecuenta en París los círculos de

                      vanguardia, y en particular a los surrealistas: amigo de Max Jacob y de

                      Robert Desnos, se compenetra de la teoría surrealista que marca de manera

                      indeleble su obra. Sus primeros cuadros de rasgos surrealistas parecen

                      inspirados por Giorgio de Chirico. Muy pronto, sin embargo, Lazo pasa de un

                      pulcro constructivismo a un intenso lirismo. A su regreso a México, introduce

                      en el país las teorías surrealistas que tendrán un gran auge en la década de

                      los cuarenta.

                      Brillante ensayista, dramaturgo escenógrafo y pintor, Agustín Lazo dejó una

                      huella más profunda de lo que parece en la pintura mexicana de la primera

                      mitad del siglo XX. Artista discreto, poco atraído por los cenáculos y las

                      polémicas, fue opacado por la publicidad de pintores más conocidos.

                      A la muerte de su amigo Xavier Villaurrutia, en 1950, Agustín Lazo dejó

                      prácticamente de pintar.

     

     

     

                      Carlos Mérida 1891-1986

     

                      Carlos Mérida nació en Quetzaltenango, Guatemala, en 1891. A los diecisiete

                      años, viaja a Francia con la intención de estudiar pintura. Entre 1910 y 1914

                      Trabaja en los estudios del holandés Kees van Dongen, en Montparnasse, y

                      del catalán Anglada Camarasa (quien también fue maestro de Roberto

                      Montenegro y de Angelina Beloff) en Montmartre. Ambos pintores practican

                      entonces una forma de tardío simbolismo entremezclado con elementos

                      tomados de los fauves de la primera década de París. Esto permite precisar

                      el interés de Mérida en esta primera etapa.

                      Al estallar la Primera Guerra Mundial, Mérida vuelve a Guatemala y reside en

                      su país natal hasta 1917, interesándose por el folklore americano. Ese año

                      viaja a Nueva York y conoce a José Juan Tablada, quien lo impulsa a

                      instalarse en México. En 1919 llega a la ciudad de México y expone sus

                      obras en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Al año siguiente, cuando José

                      Vasconcelos accede a la rectoría de la Universidad Nacional de México y

                      llama a los jóvenes pintores de la República a colaborar con él, Carlos Mérida

                      forma parte del equipo de trabajo de Diego Rivera en la realización del mural a

                      la encáustica del anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria. Decora, solo,

                      la Biblioteca Infantil anexa al edificio de la Secretaría de Educación Pública.

                      El muralismo, sin embargo, no le interesa primordialmente y, muy pronto,

                      vuelve a la pintura de caballete. En 1926 expone en Nueva York y, en 1927,

                      en París, en la galería Des Quatre-Chemins, que edita un álbum de sus

                      ilustraciones, Imágenes de Guatemala.

                      A partir de los años treinta, Mérida abandona poco a poco la figuración

                      estilizada de sus ilustraciones de temas folklóricos -danzantes, figuras

                      indígenas, etcétera-, y llevado por una estilización cada vez más acentuada

                      (también debido a sus estudios de los motivos ornamentales del folklore

                      americano) , rompe con la representación y empieza a construir sus cuadros

                      con formas geométricas básicas. Realiza óleos de formatos monumentales,

                      tapices, murales y numerosas obras gráficas. Su personal modo de concebir

                      la pintura con fundamento en una estricta geometría abrió el camino a una

                      serie de artistas, entre ellos Gunther Gerzso, Vicente Rojo, Manuel

                      Felguérez, Kasuya Sakai y otros.

                      Carlos Mérida vivió en la ciudad de México hasta el momento de su muerte,

                      en 1984, a los 93 años.

     

     

     

                      José Clemente Orozco 1883-1949

     

                      Figura primordial del muralismo mexicano, José Clemente Orozco destaca,

                      sin embargo, en el conjunto de la plástica mexicana del siglo XX. Por su

                      vigoroso expresionismo, una espontaneidad que colinda a veces con lo

                      brusco y lo escabroso, se distingue radicalmente del intelectualismo de Diego

                      Rivera o de la búsqueda sintética de David Alfaro Siqueiros. De hecho, no

                      existe en el panorama de la pintura mexicana un pintor tan emocional, y por

                      ello virulento, como José Clemente Orozco. Por su postura política, también,

                      se distancia de los pintores afiliados desde 1922 al Sindicato de Pintores,

                      organizado por David Alfaro Siqueiros.

                      La trayectoria misma de José Clemente Orozco resulta significativa. A

                      diferencia de los pintores de su generación, sólo pasa algunos meses en la

                      Escuela Nacional de Bellas Artes (antigua Academia de San Carlos) para

                      dedicarse a la ingeniería agrónoma. A principios de la segunda década de

                      este siglo, pocos meses después de la caída de Porfirio Díaz, inicia una

                      carrera como caricaturista panfletario en los periódicos de oposición, que lo

                      llevan a abrazar la causa de Venustiano Carranza, a la muerte de Madero. En

                      1913 crea en Orizaba, Veracruz, un efímero periódico de vanguardia. En 1916,

                      presenta una exposición en un local de la ciudad de México, con las

                      agresivas acuarelas de la serie Casa de lágrimas; prostitutas sorprendidas en

                      sus momentos de reposo, agobiadas por el cansancio, el calor y el fastidio.

                      Esas ilustraciones escandalizaron en su momento y fueron secuestradas por

                      la aduana de Estados Unidos, al cruzar Orozco la frontera, en 1917.

                      Durante su primera estancia en Estados Unidos, Orozco vive en Los Angeles,

                      realizando carteles para salas de cine. Cuando vuelve a México, en 1920, la

                      Revolución está ya por terminar. Elegido candidato presidencial, Alvaro

                      Obregón insta al pueblo a deponer sus armas. El filósofo José Vasconcelos,

                      nombrado Rector de la Universidad Nacional de México, prepara el terreno

                      ideológico para la institucionalización de la Revolución. Llama a los pintores

                      exiliados a colaborar con él en la construcción del nuevo México.

                      Montenegro, Rivera, Best Maugard, entre otros, empiezan a trabajar en los

                      muros de la Escuela Nacional Preparatoria.

                      José Clemente Orozco llega relativamente tarde al movimiento: en 1922,

                      gracias al apoyo de Rivera, empieza una primera versión de sus murales al

                      fresco en el patio central de la Preparatoria (que destruirá y volverá a trazar en

                      1927). Aunque inspirada en la pintura renacentista, la obra de Orozco:

                      virulenta, crítica deliberadamente anticlerical y anticonvencional (recurre a los

                      esquemas de su época de caricaturista para representar a la burguesía)

                      causa escándalo. La elección del presidente Plutarco Elías Calles interrumpe

                      esta fase (aunque Orozco será invitado a restaurar las obras dañadas por los

                      manifestantes, lo que aprovechará para rehacerlas y continuarlas). Desde

                      1927, Orozco se sitúa al margen del muralismo convencional. Ese año viaja a

                      Nueva York, donde permanecerá hasta 1935.

                      Las grandes obras murales de Orozco que se hallan en el Palacio de Bellas

                      Artes, la Suprema Corte de Justicia y en el Hospicio Cabañas de

                      Guadalajara, fueron elaboradas entre 1935 y 1949, año de su fallecimiento.

     

     

     

                      David Alfaro Siqueiros 1846-1974

     

                      El menor de los llamados Tres Grandes de la pintura mural mexicana, fue,

                      también, el más precoz. Nació en 1886 en Chihuahua, aunque su infancia

                      transcurrió en Irapuato, Guanajuato. A los quince años se inscribió en las

                      clases de la Escuela Nacional de Bellas Artes (antigua Academia de San

                      Carlos) que dirigía Antonio Rivas Mercado, científico porfiriano ratificado por el

                      presidente Madero. En 1911, el joven Alfaro Siqueiros participó activamente

                      en la huelga de estudiantes de la escuela, que desembocó en el cierre del

                      plantel y en la apertura de la primera Escuela de Pintura al Aire Libre,

                      organizada por el pintor Alfredo Ramos Martínez en una vieja casona del

                      barrio de Santa Anita Ixtacalco, y bautizada como El Barbizon mexicano por

                      sus referencias a la escuela originaria del impresionismo francés. En esa

                      época, David Alfaro Siqueiros hizo sus primeros cuadros: composiciones

                      simbolistas marcadas por el descubrimiento mexicano del impresionismo.

                      En 1913, cuando se cerró la Escuela de Santa Anita, considerada como un

                      foco de subversión por el gobierno conservador de Victoriano Huerta, David

                      Alfaro Siqueiros se integró a la Revolución. En primer lugar, viajó a Orizaba,

                      Veracruz, y trabajó como dibujante al lado de José Clemente Orozco y del

                      Doctor Atl, en el periódico carrancista La vanguardia. Poco después se unió

                      en Jalisco a las fuerzas del jefe revolucionario Manuel M. Diéguez. Tenía 18

                      años. Hasta 1919, David Alfaro Siqueiros participó en el movimiento armado y

                      fue, quizás con Francisco Goitía, uno de los primeros artistas mexicanos que

                      representaron la Revolución en obras pictóricas. Al acabarse la guerra decidió

                      retomar la pintura. Consiguió una beca del Ministerio de Guerra para viajar a

                      Europa. En París, se encontró con Diego Rivera, quien había abandonado el

                      cubismo meses antes, y pasaba por una etapa de crítica y reconsideración.

                      La aportación de David Alfaro Siqueiros modificó sin duda la idea que Rivera

                      se hacía de la Revolución Mexicana, haciéndole vislumbrar la posibilidad de

                      volver a la patria.

                      En 1921, David Alfaro Siqueiros se encontraba en España. Poco antes de

                      volver a México, publicó en Barcelona los célebres Tres llamamientos a los

                      pintores y escultores…, en los que se dirigía a los artistas de América,

                      induciéndolos a realizar una pintura de alcance social y contenido político. Al

                      volver a México, a principios de 1922, David Alfaro Siqueiros se integró al

                      incipiente movimiento muralista. Gracias al apoyo de Rivera, consiguió

                      realizar un mural en el cubo de la escalera del llamado Patio Chico de la

                      Escuela Nacional Preparatoria. Esta obra permanece inacabada, debido en

                      gran parte al radicalismo de David Alfaro Siqueiros, quien se opuso

                      frontalmente a las consignas del ministro José Vasconcelos. En 1923, fue

                      miembro fundador de El Machete, revista del movimiento muralista mexicano,

                      que se convirtió muy pronto en el órgano del recién creado Partido Comunista

                      Mexicano.

                      Al renunciar José Vasconcelos, a mediados de 1924, David Alfaro Siqueiros

                      se estableció en Guadalajara, Jalisco, apoyado por el gobernador del estado,

                      José Guadalupe Zuno, bajo cuyas órdenes realizó varios murales en

                      dependencias públicas del estado. Al mismo tiempo, apoyó y participó en

                      diversas huelgas. Finalmente, abandonó la pintura para dedicarse al activismo

                      político. En 1927-1928, viajó a Moscú para participar en los festejos del

                      décimo aniversario de la Revolución Soviética. En 1930, fue encarcelado en

                      Lecumberri por sus actividades políticas. Salió de la cárcel en 1931,

                      consignado a residencia en Taxco, Guerrero, durante varios meses. En esos

                      años de forzada reclusión, David Alfaro Siqueiros dedicó cada vez más tiempo

                      a la pintura. Realizó entonces cuadros de caballete con técnicas novedosas:

                      sobre tela de yute, con piroxilina y otros modernos aglutinantes sintéticos.

                      A principio de la década de los treinta se exilió en Sudamérica y Estados

                      Unidos. En Los Angeles, California, pintó tres murales, uno de los cuales,

                      América tropical causó un escándalo por su contenido político, y a la vez

                      ganó el reconocimiento de pintores estadounidenses. En esa época, tuvo una

                      violenta polémica con Diego Rivera, quien desde su regreso de la Unión

                      Soviética tomaba cada vez más claramente partido por la disidencia

                      trotskista. El Taller Experimental que David Alfaro Siqueiros montó en Nueva

                      York en 1936 junto con Luis Arenal y Roberto Berdecio, tuvo una influencia

                      decisiva en artistas como Jackson Pollock, quienes utilizarían su teoría de los

                      accidentes plásticos en la conformación del expresionismo abstracto de la

                      posguerra. En 1937, David Alfaro Siqueiros se incorporó a las brigadas

                      internacionales que luchaban en la guerra de España del lado republicano.

                      Regresó a México en 1939 para realizar una de sus más importantes

                      composiciones murales, Retrato de la burguesía, en el Sindicato Mexicano de

                      Electricistas. A raíz de su participación en un intento de asesinato de León

                      Trotsky, en México, David Alfaro Siqueiros se exilió una vez más en Chile. A

                      raíz de ese incidente, radicalizó su postura política stalinista y, a la vez,

                      perdió algo del notable dinamismo e inventiva que caracterizó su primera

                      etapa. Volvió a México en 1944 y fundó el Centro Realista de Arte Moderno.

                      En 1945, publicó su famoso panfleto No hay más ruta que la nuestra, que

                      marcó profundamente el ambiente cultural mexicano de la posguerra.

                      En 1960, sus violentas críticas al presidente Adolfo López Mateos lo obligaron

                      a regresar a la cárcel de Lecumberri, de la que salió en 1964. Entre 1964 y

                      1973, realizó los murales del hotel Casino de la Selva, en Cuernavaca, creó el

                      taller Siqueiros en esa ciudad y construyó el Polyforum Cultural Siqueiros en

                      la ciudad de México, obra postrimera que levantó una ardua polémica en la

                      que intervinieron tanto artistas y críticos de arte como políticos. David Alfaro

                      Siqueiros falleció en 1976, poco después de concluir esa obra.

     

     

     

                      Rufino Tamayo 1899-1991

     

                      En Oaxaca, en 1899, nació Rufino Tamayo. Forma por consiguiente parte de

                      la generación de pintores nacidos con el siglo XX, cuya infancia transcurrió

                      durante la Revolución Mexicana y llegaron al fin de la adolescencia justo en el

                      momento en que el país se estabilizaba, lo que les permitió desarrollar sus

                      obras. Julio Castellanos, Agustín Lazo, Abraham Angel, Frida Kahlo, María

                      Izquierdo, Gabriel Fernández Ledesma, entre muchos otros, conforman este

                      grupo. Menores que los pintores del llamado muralismo mexicano, recibieron

                      naturalmente los cambios estilísticos y conceptuales que realizaron sus

                      mayores, y pudieron así crear en un clima de mayor libertad.

                      Rufino Tamayo provenía de una familia de comerciantes y, muy joven, se

                      trasladó a la ciudad de México. En 1916 ingresó a la Escuela Nacional de

                      Bellas Artes (antigua Academia de San Carlos). Las primeras obras que de él

                      se conocen, fechadas en estos años, revelan su breve paso por el