"Obras de Sandro Botticelli, El nacimiento de Venus, modalidad, medidas y ubicación, Obra ""La primavera"", Obra ""La Natividad mística"", Obra ""VIRGEN DEL MAGNIFICAT""."
Botticelli,
Sandro
Fue uno de los pintores más destacados del renacimiento
florentino, vivio entre los años 1445 y1510. Desarrolló un estilo
personalísimo, caracterizado por la elegancia de su trazo, su carácter
melancólico y la fuerza expresiva de sus líneas.
Nació en Florencia, hijo de un curtidor, y su verdadero
nombre era Alessandro di Mariano Filipepi. El apelativo por el que se le conoce
(diminutivo italiano de la palabra botijo) era probablemente el apodo de su
hermano mayor o el nombre del orfebre del que fuera aprendiz. Más tarde fue
discípulo de Fra Filippo Lippi. Trabajó con el pintor y grabador Antonio del
Pollaiuolo, del que aprendió el dominio de la línea, y también recibió gran
influencia de Andrea del Verrocchio.
Hacia 1470 Botticelli ya tenía su propio taller. Dedicó
casi toda su vida a trabajar para las grandes familias florentinas,
especialmente los Medici, para los que pintó retratos, entre los que destaca su
Retrato
de Giuliano de Medici (1475-1476) actualmente en la Galería Nacional
de Arte de Washington. La adoración de los Magos (1476-1477), en
la Galería de los Uffizi, Florencia) no
fue encargo de los Medici pero en él pintó a los personajes con rasgos muy
parecidos a los de dicha familia.
Como integrante
del brillante círculo intelectual y artístico de la corte de Lorenzo de Medici,
Botticelli recibió la influencia del neoplatonismo cristiano de ese círculo,
que pretendía conciliar las ideas cristianas con las clásicas. Esa síntesis se
expresa en La
primavera (1478) y en El nacimiento de Venus (posteriores a
1482), dos obras realizadas para una de las villas de la familia Medici, que
hoy se hallan en la Galería de los Uffizi y que, probablemente, son las obras
más conocidas de Botticelli.
Aunque los
expertos no han llegado a un acuerdo definitivo sobre la interpretación de
estos dos cuadros, sus elegantes personajes, que forman diseños lineales
abstractos bañados por una suave luz dorada, podrían representar a Venus como
símbolo del amor tanto cristiano como pagano. Dentro de este ámbito profano
también destaca la serie de cuatro cuadros Nastapio degli Honesti (Museo del Prado,
Madrid), donde recrea una de las historias del Decamerón, de Boccaccio.
Botticelli también pintó temas religiosos,
principalmente tablas de Vírgenes, como La Virgen escribiendo el Magnificat
(década de 1480), La Virgen de la granada (década de 1480) y La
coronación de la Virgen (1490), todas ellas en los Uffizi, y Virgen con
el niño y dos santos (1485, Staatliche Museen, Berlín). Entre sus
otras obras de tema religioso destacan San Sebastián (1473-1474, Staatliche
Museen) y un fresco sobre San Agustín (1480, Ognissanti, Florencia).
En 1481 Botticelli fue uno de los artistas llamados a
Roma para trabajar en la decoración de la Capilla Sixtina del Vaticano, donde
pintó los frescos Las pruebas de Moisés, El castigo de los rebeldes y La tentación
de Cristo.
En la década de 1490, cuando los Medici fueron
expulsados de Florencia y el monje dominico Girolamo Savonarola predicaba la
austeridad y la reforma, Botticelli sufrió una crisis religiosa, aunque no
abandonó la ciudad, donde moriría el 17 de mayo de 1510. Sus obras posteriores,
como la Pietà
(principios de la década de 1490, Museo Poldi Pezzoli, Milán) y sobre todo la Natividad
mística (década de 1490, National Gallery, Londres) y la Crucifixión
mística (c. 1496, Fogg Art Museum, Cambridge, Massachusetts)
expresan una intensa devoción religiosa y un retroceso en el desarrollo de su
estilo.
OBRA.-
El nacimiento de Venus
Autor.- Sandro
BOTTICELLI
Año.-. 1485
Modalidad.-Tempera en
lona
Medidas.-172.5 x
278.5 cm (67 7/8 x 109 5/8 en.)
Ubicación.- Museo de
Uffizi, Florence
Esta es
la obra más conocida del genial artista florentino. En el se representa a un
Christian al que le cubre la leyenda pero siempre visto como un mito clásico
Muchos
poetas habían sido conocidos a través de las edad media, pero sólo en el
momento del Renacimiento, cuando los italiano intentaron reafirmar tan
apasionadamente la gloria de Roma, se consiguio que los mitos clásicos
alcanzaran un puestos popular entre los hombres comúnes y de una educación
media. A estos hombres, les encantaba la mitología de los griegos, pero de los
romaros tomaron las representaciones homosexuales y las historias de hadas así como de los cuentos.
Quedaron convencidos, así,
de la sabiduría superior de los antiguos, hasta el punto de que llegaron a creer en las leyendas clásicas y en que las mismas deben contener
algo profundo y una verdad misteriosa.
El promotor de que Botticelli pintara todo esto, fue un miembro de su familia con una buena situación economica y
poderosa que estaba a favor de los
Medici. Otros opinan que fue un amigo intimo el que le dio la idea del cuadro y
de cómo Venus tenia que subir el mar.
A estos estudiosos, la historia une la
simbologia de misterio que rodea al cuadro pues se ha llegado a afirmar que a
través de un mensaje divino, la belleza entró en el mundo. Uno puede imaginar
el juego del pintor para trabajar para representar este mito de una manera
digna y de forma reverente. La acción del cuadro se entiende rápidamente. Venus
ha surgido del mar en una cáscara que navega por la orilla como volando movida
por el viento de los dioses como si de una ducha de rosas se tratara. Cuando
ella está a punto de caminar hacia la tierra, uno de las Horas o Ninfas la
recibe con una capa purpúrea. Botticelli ha tenido éxito donde Pollaiuolo
falló. Su cuadro forma, de hecho, un modelo absolutamente armonioso. Pero
Pollaiuolo podrían haber dicho que Botticelli lo había conseguido sacrificando
algunos de los logros que él había intentado tan duramente conservar.
Las figuras de Botticelli
tienen una mirada menos sólida y no estan tan correctamente dibujadas como las
de Pollaiuolo o Masaccio. Los movimientos elegantes y las líneas melodiosas de
su composición revocan la tradición gótica de Ghiberti y Fra Angelico, quizás
incluso llega a tener indicios del arte del decimocuarto siglo, entre ellos
estaria su trabajo ' Annunciation '.
La
belleza del cuadro es tan llamativa que no notamos la longitud antinatural de
su cuello, la caída empinada de sus hombros y la manera rara que su brazo
izquierdo se pone en el cuerpo. O, más bien, debemos decir que estas libertades
que Botticelli se tomó con la
naturaleza fueron para lograr un contorno elegante, realzar la belleza y
la armonía del conjunto y así entre todos ellos refuerzan y nos dan la
impresión de un algo infinitamente superior y de un ser delicado.
LA PRIMAVERA
Obra del 1482 con
unas medidas de 203x314, actualmente en el museo de Uffizi de Florencia.
Según Varari, fue
pintada para la villa de Castello, adquirida en 1477 por Lorenzo de
Pierfrancesco de Medicis, por lo que hasta hace poco se creía realizada en ese
año o posterior. Sin embargo, hoy sabemos que este cuadro , junto con el de
Palas y Centauro decoro originalmente las estancias del Castillo de
PierFrancesco en Florencia.
En concreto se situaron en la
habitación contigua al dormitorio: la Primavera sobre un mueble llamado lettuccio, cuyas dimensiones coincidían con las del cuadro, y Palas y el
Centauro, sobre la puerta.
La ubicación ligeramente alta La
Primavera explica el punto de vista desde el cual están distribuidos las
figuras, así como la altura de la línea de horizonte, algo más elevada de lo
normal. Como dato interesante cabe destacar que PierFrancesco pagase por estas
pinturas el doble del valor que entonces tenían realizadas por Paolo Uccello
para Cosme de Medicis, estimada en 1492 en 50 florines cada uno desde que
Warrburg interpreto esta pintura, han sido muchas las lecturas que se han
hecho. En un principio fueron las literarias, entre las que cabe mencionar
a la de Jacobsel, característica del
gusto postromantico y del mito que en torno a Botticelli se origino con el
decadentismo decimonónico.
Jacobsen vio en la Primavera un
misterio relacionado con la muerte de Simonetta Vespucci, que alcanzada por la
muerte renace en el Eliseo.
De las interpretaciones
más rigurosas, destaca las de Wiind y la de Gombrirch. Wind centra su discurso
en la teoría neoplatónica del amor, que justifica mediante la observacion estructural
del cuadro, dividido en tres partes y construido por dos triadas simétricas.
Así en la zona derecha identifica a la primera triada de personajes con Céfiro,
el viento persiguiendo a Coris, convertida; tras ser poseída por su
perseguidor, en Flora, la Hora de la Primavera, que esparce flores por el
mundo.
Céfiro vendría a representar al
amor, como un ciclón de pasión, mientras que Cloris personifica a la castidad.
De su unión surge la victoriosa belleza de Flora, la primavera. Esta triada
tiene su correspondencia con las tres gracias, identificada como Castitas, otra
como Voluptas y la última como Pulcritus, quien reúne la templanza de la
primera y la virtud de la segunda.
Descritas por Seneca y
posteriormente por Alberti en su tratado sobre la pintura, las tres gracias se
han considerado como la liberalidad, porque mientras una hermana da, otra
recibe y la tercera devuelve el beneficio.
Para Wind es una danza cósmica que
rige el universo neoplatónico, pues de la misma manera que se cierra un ciclo
con las Gracias, en el circuito espiritual de Ficcino emana de Dios un flujo
que produce en los seres una fuerza vivificante, mediante la cual era posible
emprender el ascenso hacia las esferas superiores y conseguir la reabsorción
con la divinidad.
Es este movimiento ascendente el
que, para Wind, justifica la presencia de Mercurio ( en el lateral izquierdo
del cuadro).
Gombrich, tomando como punto de
partida una carta que Ficino envío precisamente en 1477 al joven Lorenzo de
Pierfrancesco, se inclina a interpretar a la diosa Venus como Humanitas. En su
carta Ficino exhorto al joven Medicis a que hallase en la devoción de esta imagen
el equilibrio de todas sus dotes y dejo al cuidado de su amigos Vespuci y
Naldi, entonces tutores de Lorenzo, el aprendizaje de tan valioso mensaje. Esto
explicaría que el encargo fuera confiado a Botticelli, quizás por el mismo
Vespucci.
En cuanto a la fuente literaria
utilizada por el pintor, Gombrich señala las concordancias entre la descripción
que Apuleyo hace en su Asno de Oro del Juicio de Parin y las imágenes de
Botticelli.
La Natividad mística
Obra pintada hacia 1501, en temple
sobre tela y con unas dimensiones de 108,5 x 75. Actualmente en el museo
Nacional de Londres.
Unica obra de
Botticelli fechada y firmada en tres líneas de
inscripción escritas en griego a lo largo del margen superior (Yo
Alessandro pinté este cuadro al final del año 1500 durante los conflictos de
Italia, en medio tiempo después del tiempo, durante el cumplimiento del undécimo
capitulo de San Juan, en el segundo ay del Apocalipsis, cuando el dominio
anduvo suelto durante tres años y medio. Despues será encadenado de acuerdo con
el duodécimo capitulo y le veremos caer como en este cuadro.)
En la inscripción declara haber pintado el
cuadro durante los conflictos de Italia, en medio tiempo después del tiempo,
aludiendo quizás a la invasión francesa que amenazaba nuevamente a Florencia
durante el reinado de Luis XII. El artista dice haberse inspirado en el capítulo
11 del Apocalipsis, en el que las figuras La Profecía de la ciudad santa que será
oprimida por los gentiles durante cuarenta y dos meses, duración que coincide
con la locución en el tiempo después del tiempo, en tanto que puede
identificarse con un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo que aparece también
en el Apocalipsis y que viene a ser interpretada también como tres años y
medio.
Después del segundo ay del Apocalipsis,
las escrituras mencionan la renovación de las Iglesias, una aptitud
esperanzadora que ocupa precisamente el tema central de la obra. Así, la Epifanía
ha de ser aquí interpretada como la Iglesia renovadora. Los doce ángeles que
coronan el pesebre anuncian entonces paz en la tierra a los hombre de buena
voluntad, mientras que los demonios, tal y como Botticelli señala en su inscripción,
se precipitan por la ranura de la tierra abierta a sus pies.
Esta obra por su contenido mesiánico
y por sus posibles alusiones a las profecías de Sabonarolla, ha sido
considerada por algunos historiadores como prueba del compromiso que existió
entre Botticelli y los Piagnoni, hecho que este, sin embargo, hoy día, se
discute cada vez más.
VIRGEN DEL
MAGNIFICAT
Obra pintada hacia 1480-1482 en
temple sobre tela y unas medidas de 118cms de diámetro, ubicada actualmente en
el museo de Uffizi de Florencia.
Según sus autores, Botticelli
realizo esta obra antes de su viaje a Roma, mientras que otros la consideraban
posterior. Se desconoce quien hizo el encargo, pero podemos imaginar que el
taller de Botticelli solía despachar con asiduidad este tipo de obras, que ya
pertenece a género devocional, muy extendido por entonces para decorar no solo zonas
sagradas, sino también espacios laicos.
Los tondos eran especialmente
apreciados pues su formato circular demanda una técnica más complicada, lo que permitía
al pintos demostrar sus habilidades.
Botticelli, representa aquí a la
Virgen como reina de los cielos, más que como madre. Para destacar su imagen,
la figura de la Virgen y el Niño, son mayores en proporción al resto, truco
visual probablemente exigido por el carácter devocional de la obra.
El uso del oro es generosamente
utilizado, a pesar de lo que Alberti advierte en su tratado sobre la pintura
acerca de su aplicación.
La importancia del valor simbólico
del oro se confunde en esta obra con un obvio carácter ostentoso, pues no
olvidemos que era el comitente quien pagaba los costes del material al pintor.
BIBLIOGRAFIA
** Enciclopedia Espasa
** Historia del Arte
Editorial
Anaya
** Historia del Arte para COU
Edelvives
COMPONENTES
DEL GRUPO QUE HAN REALIZADO
ESTE TRABAJO.-
** FRANCISCO JOSE
DOMINGUEZ CAMPILLO
** MARGARITA SANCHEZ
LOMEÑA
** GEMMA TRIGUEROS
FERNANDEZ
** ANA PAULA ZARAGOZA
MOYANO