Trabajo final de la carrera “Licenciatura en Enseñanza de la Química”. Las horas de Química en el colegio secundario, ¿CTS o ejercitación? Merceología ¿Por qué se eliminó? Elementos de Fisicoquímica: “A gusto del profesor”. El laboratorio. Bajos rendimien


Enseñanza
en el secundario
Consulta
a alumnos del CBC de la UBA
Opinión
de los profesores
Y
algunas reflexiones,
para
que entre quienes nos dedicamos a enseñar
y
aprender esta Ciencia,
haya…………..
“Una
Buena Química”
Trabajo
final de la carrera “Licenciatura en Enseñanza de la Química”
Universidad
CAECE
Autor:
Pablo José Gerbiez
Director: Dr. Erwin Carlos Baumgartner
Buenos Aires, marzo de 2001
Agradecimientos
A la
Universidad CAECE, sus autoridades y profesores, por la capacitación recibida.
Al tutor de esta investigación, Dr. Erwin Baumgartner, quien participó
activamente en todas las etapas de este trabajo.
A los docentes de Química del CBC de la UBA
que distribuyeron la encuesta para alumnos en las diferentes sedes.
A los colegas que contestaron generosamente
la encuesta para docentes.
INDICE
Resumen
2
Las horas de Química en el colegio
secundario 3
¿CTS o ejercitación?
4
Merceología ¿Por qué se eliminó? 6
Elementos de Fisicoquímica: “A gusto del
profesor” 7
El laboratorio
8
Bajos rendimientos académicos ¿Una percepción
equivocada”
Resultados de una investigación producida por
el Grupo EQ
(Enseñanza de la Química), cátedra de
Química, Ciclo Básico Común,
Universidad de Buenos Aires 9
Encuesta a los alumnos del Ciclo Básico Común
de la Universidad de
Buenos Aires
12 La opinión de los profesores 23
Conclusiones finales
30
Algunas reflexiones en forma de preguntas y respuestas 31
Bibliografía
34
Apéndice: copias de las hojas de encuesta
para profesores y alumnos 35
Resumen
La intención de este trabajo
es hacer un análisis de los contenidos, recursos, métodos y tiempos de la
enseñanza de la Química, en las distintas modalidades del Colegio Secundario.
Además se trata de buscar las causas del gran
bache existente entre secundario y Universidad; a qué se debe el alto
porcentaje de fracaso en la materia
Química,
en el CBC de la Universidad de Buenos Aires.
¿Se enseña inadecuadamente?
¿Hay poco tiempo de clases?
¿Se abruma a los alumnos con temas muy
abstractos?
Este trabajo toma como base central el
sistema educativo en la Capital Federal, donde aun no se aplica la Ley Federal
de Educación.
Es por ello que además de cumplir con las
exigencias curriculares de la Universidad CAECE, pretendemos hacer un humilde
aporte, que tal vez sea importante para las autoridades educativas.
Todos los años, por el mes de abril,
recibimos el llamado o la visita de algún ex alumno que nos pide una mano;
empezaron a cursar el Ciclo Básico
Común y ven que la situación los agobia.
En algunos casos se trata de una situación
lógica, producto del cambio brusco de secundario a universidad. Es así que
luego de unas semanas el alumno se va adaptando al nuevo ritmo.
Pero también hay muchos casos de alumnos que
sienten el cambio como algo imposible de sobrellevar, lo que se evidencia en un
alto índice de deserción en los primeros días de clases.
Ahora bien, si en muchos casos el iniciar la
Universidad, es como partir de cero
¿Para que sirvieron los años de secundaria?
¿En qué fallamos los profesores del
secundario?
El objeto de este trabajo es analizar las
causas del bache entre secundario y Universidad, mencionado más arriba, que
tienen como protagonistas al sistema educativo y a los docentes en principal.
Por supuesto que no debemos obviar cuestiones
económicas, sociales, familiares, de gran significación en el proceso
educativo. Este no es el objeto principal de este trabajo, pero tienen que ser
tenidos en cuenta por los responsables de la educación de nuestro País.
Pues bien, hecho este resumen, pasamos a
considerar los temas de este trabajo.
Las horas de Química en el colegio secundario
No caben dudas de la importancia de la
Química en la vida de una persona, de una sociedad, de un país, del mundo.
¿El sistema educativo refleja esa
importancia?
Si nos guíamos por la cantidad de horas de la
asignatura parece que no.
Así en un bachillerato común se tienen 4hs de
fisicoquímica en tercer año, 3hs de química en cuarto y 3 hs de química en
quinto.
En un comercial, solo cuatro horas de
fisicoquímica en tercero.
Esto se da, mientras que otras asignaturas
como biología figuran en todos los años del curriculum.
Pero hay quien argumenta:
“En otras épocas se tenía la misma cantidad
de horas, se aprendía más y se llegaba con un buen nivel a la Universidad”.
Es cierto, pero el país era otro, la Sociedad
era otra, no existían tantos problemas como en la actualidad, habían pobres
pero también existía la esperanza, la fe en mejorar la situación personal, la
posibilidad de escalar social y personalmente gracias a un título
universitario.
¿Y entonces, qué hacemos?
En la actual situación creemos que hay que
desarrollar los temas que impliquen un mayor nivel de razonamiento y
dificultad; dejando a aquellos que involucren conocimientos meramente
conceptuales para que se ocupen los alumnos por su cuenta.
Un ejemplo.
Tomemos el caso de un curso de 4to ó 5to año
de un bachillerato de la Ciudad de Bs. As.
Son tres horas semanales, supongamos que dos
horas correspondan al día lunes y una al jueves.
En el año 2000, no hubo clases los días
lunes, en las siguientes fechas:
1° de mayo, 20 de junio, 31 de julio
(exámenes previos), 21 de agosto, 11 de septiembre y 16 de octubre.
Los días jueves no hubo clases el 20 de
abril, 25 de mayo, 17 de agosto y el 21 de septiembre.
A esto que hay añadirle, en el caso de un
quinto año, los días correspondientes al viaje de egresados, y los de la
evaluación de la calidad educativa, además hay que sumarle algunas clases de
repaso para dicha prueba.
Todo esto sin contar actos escolares, salidas
didácticas y clases que se deben repetir porque el ausentismo hoy día es muy
grande por todas las circunstancias antes mencionadas.
En síntesis, el tiempo es escaso, las
circunstancias son distintas a las de otras épocas, pero en vez de quejarnos
debemos tener en claro que mientras tanto
nosotros debemos adaptarnos a la situación y estudiar y proponer
alternativas con respecto a este tema tan primordial.
¿CTS o ejercitación?
Como ya se ha dicho al comienzo de este
trabajo, el mismo no pretende ser un paradigma (para emplear un término que nos
es muy familiar luego del paso por la Universidad) de lo que debe ser la
enseñanza de la Química, sino reflexionar sobre cómo enseñamos y cómo podemos
mejorar nuestra enseñanza.
Ahora bien,
hay establecido un dilema en cuanto a los contenidos: enseñamos
CTS (Ciencia, Técnica y Sociedad) o ponemos
especial énfasis en lo referente a la ejercitación.
Si centramos los programas en contenidos CTS,
seguramente nuestros alumnos llegarán en condiciones deficientes para afrontar
la Universidad.
Si nos centramos exclusivamente en
ejercitación y problemas, es muy factible que los alumnos no establezcan muchas
relaciones entre la Química y el Mundo que los rodea.
Es así que existen alumnos que pueden
resolver perfectamente problemas de todo tipo (ácido- base, redox,
estequiometría), escribir estructuras electrónicas, explicar qué derivados
origina el benceno y la posición de los sustituyentes, etc.
¿Pero esto significa que comprendan esos
temas?
Seguramente no.
¿Es culpa de ellos?
No, así se los instruyó y así estudian.
¿Pero si logran buenos resultados, qué más
pedir?
Esto nos hace acordar a un artículo del Dr.
Mario Bunge, escrito en el Diario “La Nación”, sobre los “pasadores de exámenes”,
alumnos buenos o muy buenos, en algunos casos con notas excelentes en las
evaluaciones.
Después a olvidar y a preparar la mente para
el examen que viene.
Aplicación de los
conocimientos adquiridos: nula.
¿Y el enfoque CTS?
Es realista, seductor por el
interés que puede propiciar al alumno por la Ciencia.
Pero comprender al Mundo,
algo que concierne a todos los ciudadanos, no es lo único. Tambien tenemos que
desempeñarnos en él y para ello seguimos una carrera universitaria.
Y es entonces donde nos exigen
todo tipo de temas que implican una gran inversión cognitiva: muchos problemas,
mucha ejercitación.
¿Entonces eso significa
estudiar Química en forma abstracta, alejada de la realidad?
Por supuesto que ese no es
nuestro objetivo.
¿Qué proponemos?
Dice Aristóteles que la
virtud es un justo medio entre dos extremos.
Basar nuestra enseñanza
exclusivamente en CTS nos quita tiempo en el análisis de temas primordiales en
la prosecución de los estudios.
Por otra parte centrarnos en
ejercitación extrema, problemas, ecuaciones, estructura electrónica y sobre
todo si estos son enseñados de manera abstracta y cerrada, nos alejan de la realidad.
Creemos que se pueden
conciliar las dos orientaciones señaladas.
Por ejemplo en el tema
combustión, podemos tratar el tema del calentamiento global del Planeta como
consecuencia de las emisiones de dióxido de carbono; el de la producción de
monóxido de carbono; la dependencia exclusiva de la Sociedad del uso de
combustibles fósiles; el uso de fuentes alternativas de energía, etc.
No tiene sentido que los
alumnos analicen temas muy complejos relacionados con la concentración de
dióxido de carbono en la atmósfera, la energía de enlace carbono-oxígeno en la
molécula. Sí tiene sentido la discusión sobre si en realidad hay un aumento en
la temperatura global.
En resumen: tomamos un tema,
lo explicamos relacionándolo con la realidad macroscópica, nos centramos en una
ejercitación suficiente pero no excesiva y hacemos alguna experiencia sencilla
acorde con el tema tratado.
Y algo importante, enseñamos
Química, no Matemática, que el alumno razone cuando escriba una ecuación, lo
que ésta representa, su correspondencia con la realidad.
Y esto es conveniente que lo
tengamos siempre presente, tanto nosotros como nuestros alumnos.
Merceología ¿Por qué se eliminó?
Si se preguntara a los
profesores de nuestra especialidad, qué les parecía la asignatura Merceología,
seguramente muchos dirían que era la Química más linda del secundario. Incluso
muchos ex alumnos tienen un recuerdo
grato de esta materia.
¿Y qué pasó?
Allá por el año 1988, un
grupo reducido de profesores de unas pocas escuelas (¿elegidos con qué criterio?) decide eliminar Merceología de los
planes de estudio de los colegios comerciales.
Así se sacó Merceología de
cuarto y quinto año, incrementándose de dos a cuatro la carga horaria de
Elementos de Fisicoquímica.
A su vez se reestructuró el
programa de esta última, en este caso con buen criterio, pues los contenidos
que tenía requerían de conceptos matemáticos que el alumno no poseía. Sin
embargo, como comentaremos más adelante, este
nuevo programa en muchos
casos no es respetado.
¿Qué se perdió con
Merceología?
Si fueramos egoístas
diríamos fuentes de trabajo para los profesores de Química.
Pero reflexionando en
función del alumno y futuro egresado, se dejó de lado una asignatura hermosa,
precursora de lo que ahora llamamos enfoque CTS, donde el alumno aprendía
Química y su relación con otros aspectos de la Sociedad: por ejemplo
alteraciones y adulteraciones más comunes de una mercadería, su producción,
variedades comerciales, etc.
El alumno de Comercial tenía
una base, por si al final de sus estudios decidía seguir otra carrera no
relacionada con la especialidad de su colegio secundario.
La misma reestructuración
mencionada dejó dos horas de Física en cuarto año. Dos horas descolgadas donde
los profesores “dan” un resumen de la materia y que parece ser un aporte a la
cultura general del alumno. Los mismos docentes muchas veces dicen:”Y bueno, no
me puedo poner en exigente en una materia que no tiene mucho que ver con la
especialidad que los chicos eligieron”.
Resumiendo, hoy en día en un
colegio comercial, el alumno estudia un poco de Química en tercero (y si se
respeta el programa) y nada más.
A todo esto no viene mal una
acotación: este año, en la periódica evaluación de la calidad educativa que
hace el Ministerio de Educación, se tomó por primera vez en todos los colegios
del país Física y Química.
Imaginen con la descripción
anterior, que el alumno de quinto año
de Comercial, no llega con un gran caudal de conocimientos, no porque se
le ha dejado de enseñar, sino porque los temas los ha visto hace tiempo, y
tiene en su cabeza muchísimos temas relacionados con su especialidad (economía,
contabilidad, derecho, impuestos), por lo tanto no se puede esperar un buen
rendimiento.
Y esto último nos lleva a
otra reflexión: ¿Por qué no se evaluó Contabilidad?
Elementos de Fisicoquímica: “ A gusto del profesor “
Como ya dijimos, en el año
1988 se estableció una reforma en el programa de Elementos de Fisicoquímica,
correspondiente al tercer año del Ciclo Básico Unificado.
El mismo consta de cuatro
horas semanales y de unidades cuyos ejes temáticos son: Ciencia y Tecnología;
Estructura de la materia; Uniones químicas; Energía; Velocidad de reacción;
Introducción a la Química Orgánica.
Sin embargo muchos
profesores no respetan el programa y desarrollan lo que a ellos les parece
conveniente, o lo que ellos saben y enseñaron siempre.
¿Qué profesor de Química no
se llevó una sorpresa cuando al cumplir una suplencia o ayudar al hijo de algún
compañero con problemas en la materia, ver que los temas enseñados eran
sistemas de fuerzas, momento de una fuerza, cuplas, cinemática, etc.?
Es decir son profesores que
no se adaptaron a los cambios del programa y siguieron dando la materia como lo
vienen haciendo desde hace veinte o treinta años. Esto quiere decir que algunos
alumnos ni siquiera estudian lo poco que dejó el curriculum de Química en
Fisicoquímica de tercero.
Encontramos dos
explicaciones a esta situación:
1)
No se preparó a los profesores para el cambio. La
materia la pueden dictar profesores de Física o de Química.
Al haber un cambio profundo en los contenidos, muchos profesores
de Física se vieron descolocados y algunos de ellos en vez de capacitarse para
dar los nuevos temas, ignoraron la situación y siguieron desarrollando la
asignatura como lo venían haciendo hasta el momento del cambio.
2) La falta de control por
parte de las autoridades de cada establecimiento, incluidos los jefes de departamento,
así como la de los respectivos supervisores.
Creemos que los colegios
deben tener un supervisor pedagógico por cada área, cuya función sea la de
seguir los procesos de enseñanza-aprendizaje en los respectivos cursos
analizando su desarrollo y cumpliendo una función asesora en pos de la mejora
continua de dicho proceso.
Se evita así caer en lo más
común: el supervisor revisa los informes de trabajos prácticos en el
laboratorio y generalmente deja constancia que el profesor concurre poco al
mismo.
Conclusión: mientras no haya
cambios de programas, debemos respetar los vigentes.
Creemos que el programa de
Elementos de Fisicoquímica es una buena introducción al estudio de las ciencias
fácticas.
Negarle al alumno una parte
esencial de ese programa es privarlo de una ciencia que está muy vinculada con
su vida y que puede ser un prólogo importante en cuanto a la carrera que
elegirá una vez terminado el secundario.
El laboratorio
La Química es una ciencia
experimental y una de las maneras de evitar su “matematización” es concurrir al
laboratorio, cuando el tema a desarrollar así lo requiera.
¡Qué mejor que dibujar y
explicar con palabras una destilación, es hacerla en el laboratorio!
Una reacción de oxidación es
muy simple y fácil de realizar experimentalmente. Y a partir del hecho
experimental plantear las ecuaciones correspondientes. Luego sí explicar los
métodos deductivos que nos permiten conocer las fórmulas de las sustancias
químicas, las que coinciden con las determinadas por los correspondientes
métodos experimentales (difracción de rayos X, espectroscopía, etc.)
Ahora bien, hemos comentado
con anterioridad que para muchos superiores, la calidad de la enseñanza de la
química coincide con el número de veces que concurrimos al laboratorio.
Creemos que el número de
prácticas debe ser el que corresponde con los temas tratados, con el tiempo que
se tenga y con la infraestructura de espacio y materiales disponibles.
Laboratorios bien y mal
dotados.
Una excusa de los profesores
para justificar su poco paso por el laboratorio es “no hay materiales”.
Hoy día los laboratorios de
los colegios estatales de la Ciudad de Buenos Aires están muy bien equipados.
Hay muchos planes (PRODYMES,
por ejemplo) que mantienen muy bien equipados los laboratorios.
Paradójicamente, donde menos
materiales hay es en los colegios privados, producto de la crisis económica, a
la que la educación privada no es ajena.
Esto trae aparejado la
realización de los prácticos que requieran el material más sencillo.
Además, en muchos casos los
cursos son numerosos y el espacio escaso, por lo que hay que dividir el curso
en dos grupos que se reemplazan en la mitad de la hora.
Conclusión: Es fundamental
el laboratorio para establecer correspondencias entre los datos experimentales
y la teoría.
Concurrir al laboratorio
prepara al futuro profesional a desempeñarse con habilidad en el manejo de
materiales, sustancias y aparatos.
Pero la presencia en el
laboratorio depende de muchos factores, como los que se desarrollaron
anteriormente.
Bajos rendimientos académicos, ¿Una percepción equivocada?
Resultados de una investigación producida por el Grupo EQ
(Enseñanza de la Química). Cátedra de Química, Ciclo Básico Común, Universidad
de Buenos Aires.
La cátedra de Química del CBC de la UBA decide (en el primer
cuatrimestre de 1998) tomar una prueba diagnóstico conteniendo preguntas
pertenecientes al curriculum de la escuela media.
Los resultados de este
trabajo son publicados en el volumen n°5 de “Educación en la Química”, revista
de la Asociación de Educadores en la Química de la República Argentina.
Así la publicación nos
informa que las preguntas formuladas no requerían cálculos elaborados, y que se
la administró a 323 alumnos de los 7800, distribuidos en las diferentes sedes y
horarios en que se dicta la materia.
La nota media obtenida fue
3,40 sobre 10.
Así por ejemplo, a un
problema donde hay que calcular un volumen a partir de datos de densidad y de
masa, el porcentaje de respuestas correctas es del 47%.
Y cuando se pide que se
deduzca el estado de agregación de una sustancia a partir de los datos de sus
puntos de fusión y de ebullición, el porcentaje de respuestas correctas es del
59%.
Tal como concluye el
trabajo, y como surge de su resultado, es decepcionante que un problema que
involucra un simple despeje en una sencilla igualdad sea respondido
incorrectamente por un porcentaje tan alto de alumnos.
En la segunda pregunta (El
punto de ebullición del etanol es 78,3 °C y su punto de fusión es 117,3°C.
Determinar en qué estado se encuentra la sustancia: a) a temperatura ambiente,
b) a –120°C, c) a 80°C) , el porcentaje de respuestas correctas aumenta, lo que
supone que las nociones de punto de fusión y de ebullición y el estado de un
material respecto a éstos a una determinada temperatura plantea menos
dificultades al alumno, tal vez, como destacan los autores, por no tener
involucrados cálculos matemáticos del tipo de la primera pregunta. No obstante,
es muy alto el porcentaje de respuestas incorrectas, para una pregunta tan
sencilla para alumnos que terminaron la secundaria.
Pues bien ¿cómo es posible
que un alumno que ingresa a la Universidad no sepa resolver un problema como el
de la primer pregunta?
Para nosotros, profesores de
Química en tercer, cuarto y quinto año no es una novedad, porque son las mismas
dificultades que observamos al tratar los temas en los colegios.
¿Se han convertido en
“burros”la mayoría de los alumnos?
No, seguro que no y en
última instancia ellos no son los responsables.
¿Los culpables son nuestros
colegas los profesores de Matemática?
Tampoco, seguramente cuando
en su momento ellos enseñaron el tema, ejecitaron y repasaron lo suficiente
hasta que los alumnos lo aprendieron.
Lo mismo sucede en nuestro
caso, los alumnos estudian, practican y aprueban la evaluación respecto a un
tema, pero después sucede que en una instancia posterior no lo saben aplicar o
lo hacen mal como lo demuestra el tipo de pruebas que estamos comentando.
Hay otro ejemplo muy
elocuente, que tuvo mucha difusión y que viene bien reiterarlo en esta oportunidad.
El entonces decano de
Medicina de la UBA, Guillermo Jaim Echeverry, decide tomar una prueba
diagnóstica similar a la comentada anteriormente, a alumnos de primer año de la
carrera.
Una de las preguntas del
examen era: ¿Cuántas moléculas de agua hay en 18 g de esa sustancia?
Echeverry planteaba, al
conocer los resultados, que si bien es una pregunta básica y sencilla de
responder, por lo menos quien no la supiera contestara
haciendo uso del sentido
común: muchísimas, billones, trillones, etc. Aunque un alumno haya olvidado el
significado del número de Avogadro y su valor, con muy poco razonamiento,
sabiendo que una molécula de agua es enormemente pequeña, en 18g de agua debe
haber una cantidad fantástica de moléculas de esa sustancia.
Pero grande fue su sorpresa
cuando una gran cantidad de alumnos respondió que en 18g de agua hay una
molécula de esa sustancia. La llamó a esa “la pregunta del moleculón”.
Ahora bien, quienes
respondieron así tal vez tenían algún concepto difuso del tema, seguramente muchos
confundieron mol con masa molecular relativa, pero como planteó el Dr.
Echeverry, un modesto razonamiento los podía hacer concluir que esa no era la
respuesta indicada.
Y volvemos sobre lo
anterior, cuantas dificultades tenemos los profesores de Química al enseñar
este tema en cuarto año, debemos repasar lo que es notación científica y hasta
debemos enseñar como usar la calculadora científica.
¿Y entonces?
Creemos que el error es
enseñar un tema, ejercitarlo y evaluarlo, y no tocarlo nunca más.
Si se seguiría practicando
notación científica en los otros temas que siguen en los programas de
Matemática, no habrían estos inconvenientes (el tema notación científica se
estudia en la mitad del programa de segundo año).
Hoy en día hay muchos
alumnos que son excelentes aprobadores de exámenes, tal como lo narraba el
epistemólogo Mario Bunge en un artículo
en el diario “La Nación”,
aprenden un tema, pasan la evaluación y después a olvidar y seguir el proceso
con el tema siguiente.
Los temas que se aprenden
deben ser aplicados continuamente, se deben utilizar algunos minutos de cada
clase a hacer repasos y cada tanto un repaso general de todos los temas
estudiados.
Esto insume tiempo, pero es
preferible a que los alumnos olviden o pierdan los conocimientos adquiridos.
¿Qué sentido tendría así la
tarea educativa?
Prosiguiendo con la prueba
diagnóstica de la UBA, la mayoría de los evaluados no puede deducir entre
varios gráficos, cual corresponde a la reacción de síntesis del agua. No hay
noción de la atomicidad del oxígeno y del hidrógeno.
Cuando se realiza una
pregunta respecto a la misma reacción,
pero utilizando la ecuación correspondiente, el porcentaje de respuestas
correctas se duplica (se pide entre varias opciones, cual es la que corresponde
a la ecuación de formación del agua).
Esto puede indicarnos que el
alumno en el colegio secundario aprende fundamentalmente en el nivel simbólico,
pero es deficiente el análisis que se hace al enseñar estos temas en el nivel
submicroscópico.
Volviendo a algo que es muy
recurrente en nuestro trabajo, en el colegio muchas veces se enseña Química
como si se enseñara Matemática, no se pone énfasis en la conexión con la
realidad, no se relacionan los niveles micro, macro y simbólico, no se utilizan
modelos.
Creemos que en los cursos de
capacitación se debe hacer hincapié en este aspecto y que la epistemología y
sus especialistas nos pueden ayudar mucho en estos aspectos.
Siempre en la prueba que
estamos comentando, se encuentra que no hay dificultad en distinguir sustancias
simples con compuestas (no es común
la clásica confusión con
respecto al O2, si se trata de una sustancia compuesta por
estar formada por dos átomos), cosa que dicen los autores y creemos que están
en lo cierto, que es debido al énfasis que se pone en el tema en el colegio
secundario.
Hay problemas en identificar
la fórmula empírica de una sustancia; se infiere que esto es debido a ser un
tema que se ve exclusivamente en química orgánica y a veces no se llega a
estudiar.
Son estos entonces algunos
de los resultados de la evaluación diagnóstica
y el análisis y conclusiones
de sus autores y el nuestro.
Como queda dicho desde un
principio, nos caben las generales de la ley, somos parte del sistema educativo
y responsables de sus aciertos y de sus fallas.
Pero el hecho de reflexionar
sobre nuestro trabajo y sus resultados puede ser muy importante para ir
mejorándolo, jerarquizar nuestra escuela media,
que los alumnos aprendan,
entiendan y apliquen lo estudiado y que lleguen en óptimas condiciones para
afrontar un estudio universitario.
Encuesta a los alumnos del Ciclo Básico Común de la
Universidad de Buenos Aires (octubre de 2000, con el 1er parcial rendido y
calificado)
Así las cosas, se decidió
realizar un sondeo a los alumnos de la Asignatura Química del CBC de la UBA.
Con la valiosa ayuda del
tutor de este trabajo, Dr. Erwin Baumgartner y de los docentes de las distintas
sedes, se distribuyó una encuesta de nueve preguntas.
La muestra consta de
cuatrocientos nueve alumnos distribuidos en las sedes: Ciudad Universitaria,
Avellaneda, San Isidro, Drago, Paseo Colón, Merlo y Paternal.
Análisis de los resultados de la encuesta
1-¿Qué carrera elegiste?
Hay una gran diversidad de
carreras que piensan seguir los estudiantes.
A la cabeza está Medicina
con 153 alumnos (37,4% de los consultados), le
siguen Veterinaria (51
alumnos, 12,5%), Kinesiología (32, el 7,8%), Nutrición
(27, el 6,6%), Odontología
(24, el 5,9%), Ingeniería (20, el 4,9%), Bioquímica(14, el 3,4%), Farmacia(8,
el 2%), y un número menor de alumnos piensa seguir Análisis de Sistemas,
Licenciaturas en Física, Matemática, Biología, Obstetricia, Técnico Optico y
Oceanografía.
Es interesante notar que
ninguno de los alumnos encuestados piensa estudiar Licenciatura en Química.
2-¿En qué clase de colegio estudiaste, privado o estatal?
Estatal 182 alumnos 44,5%
Privado 204 alumnos 49,9 %
Estatal y Privado 11 alumnos 2,7%
No contestaron 12 alumnos 2,9%
De la muestra tomada la
mitad de los alumnos estudió en colegios privados.
3-¿Trabajás?
Si No
Si 105 alumnos
25,7%
No 304 alumnos
74,3%
4-¿Si trabajás, cumplís una jornada laboral de? 6hs o menos 6hs o más
6hs o más 45 alumnos 42,9%
6hs o menos 60 alumnos 57,1%
5-¿Cómo fue el resultado del primer parcial de Química en el
CBC?
Aprobado Desaprobado
Aprobados: 243 alumnos 59,4%
Desaprobados : 156 alumnos:
38,1%
No especifican: 10 alumnos:
2.4%
Nota: al momento de realizar
esta encuesta -octubre de 2000- los alumnos habían rendido el primer parcial.
De los alumnos que trabajan
(total 105)
Aprobados 56 alumnos 53,3%
Desaprobados 47 alumnos 44,8%
No especifican 2 alumnos 1,9%
De los alumnos que no
trabajan (total 304)
Aprobados 187 alumnos 61,5%
Desaprobados 109 alumnos 35,9%
No especifican 8 alumnos 2,6%
Si bien los que no trabajan tienen un mejor rendimiento, la
diferencia no es tan grande con los que trabajan.
6¿Cómo fue la enseñanza de la Química en el secundario?
Muy buena: 8%
Buena: 22%
Regular: 36%
Mala: 34%
Es decir que un 70% de los
consultados considera que la enseñanza de la Química en el secundario, es mala
o regular y para el 30% restante es
buena o muy buena.
Resultados que corroboran
nuestras hipótesis previas.
En este caso se podría
argumentar que es la opinión de sólo una parte de los protagonistas del proceso
educativo, no se tiene en cuenta a docentes, pedagogos, sociólogos, etc.
Pero es la opinión de los
protagonistas principales, que en la mayoría de los casos ya terminaron su
adolescencia y se enfrentan con la situación que no pueden afrontar el inicio
de sus estudios universitarios, que se hacen la pregunta ¿Para qué me sirvieron
cinco años de colegio secundario?
Creemos que no es válida la
excusa que los chicos son vagos, que no estudian nada, que el secundario lo
hacen por inercia. Estos son argumentos típicos de sala de profesores de
secundaria, se puede estar de acuerdo en el diagnóstico, pero no en adjudicar
responsabilidades a los jóvenes, es como si un padre culpara de sus actitudes a
sus hijos.
Ahora bien, eso no quiere
decir que la única responsabilidad sea de los docentes, como quedó dicho en
otros tramos de este trabajo, la situación de una persona que habita nuestro
país es muy compleja por diversos factores, sociales, familiares, económicos,
personales. Pero es nuestra obligación ocuparnos de la parte que nos toca.
Debemos asumir, y este
sondeo lo ratifica, que nuestro colegio secundario no pasa por un buen momento.
Debemos organizarnos,
plantear ideas, cambios que apunten hacia un mejoramiento en nuestro caso de la
enseñanza de la química, y que esto no sólo sea un catálogo de buenas
intenciones, sino que se ponga en práctica en la realidad e inmediatamente.
|
CALIDAD DEL CURSO DE QUIMICA EN EL SECUNDARIO
|
NUMERO DE RESPUESTAS
|
PORCENTAJE DE RESPUESTAS
|
|
MALA
|
135
|
34
|
|
REGULAR
|
142
|
36
|
|
BUENA
|
88
|
22
|
|
MUY BUENA
|
33
|
8
|