Temperatura, Escalas de temperatura , Unidades de calor, Calor latente, Calor específico , Transferencia de Calor , Conducción, Convección, Radiación, Calorimetría.
CALOR.
Introducción.
En física,
transferencia de energía de una parte a otra de un cuerpo, o entre diferentes
cuerpos, en virtud de una diferencia de temperatura. El calor es energía en
tránsito; siempre fluye de una zona de mayor temperatura a una zona de menor
temperatura, con lo que eleva la temperatura de la segunda y reduce la de la
primera, siempre que el volumen de los cuerpos se mantenga constante. La
energía no fluye desde un objeto de temperatura baja a un objeto de temperatura
alta si no se realiza trabajo.
Hasta principios del
siglo XIX, el efecto del calor sobre la temperatura de un cuerpo se explicaba
postulando la existencia de una sustancia o forma de materia invisible,
denominada calórico. Según la teoría del calórico, un cuerpo de temperatura
alta contiene más calórico que otro de temperatura baja; el primero cede parte
del calórico al segundo al ponerse en contacto ambos cuerpos, con lo que
aumenta la temperatura de dicho cuerpo y disminuye la suya propia. Aunque la
teoría del calórico explicaba algunos fenómenos de la transferencia de calor,
las pruebas experimentales presentadas por el físico británico Benjamin
Thompson en 1798 y por el químico británico Humphry Davy en 1799 sugerían que
el calor, igual que el trabajo, corresponde a energía en tránsito (proceso de
intercambio de energía). Entre 1840 y 1849, el físico británico James Prescott
Joule, en una serie de experimentos muy precisos, demostró de forma concluyente
que el calor es una transferencia de energía y que puede causar los mismos
cambios en un cuerpo que el trabajo.

Flujo de calor entre dos gases
Dos gases idénticos a
temperaturas diferentes están separados por una barrera aislante. El gas más
caliente contiene moléculas con mayor energía cinética media que las moléculas
del gas más frío. Cuando se juntan los gases, la mezcla alcanza una temperatura
de equilibrio situada entre las dos temperaturas iniciales. El calor fluye del
gas más caliente al más frío hasta que la energía cinética media de sus
respectivas moléculas se iguala.
Temperatura
La sensación de calor o
frío al tocar una sustancia depende de su temperatura, de la capacidad de la
sustancia para conducir el calor y de otros factores. Aunque, si se procede con
cuidado, es posible comparar las temperaturas relativas de dos sustancias
mediante el tacto, es imposible evaluar la magnitud absoluta de las
temperaturas a partir de reacciones subjetivas. Cuando se aporta calor a una
sustancia, no sólo se eleva su temperatura, con lo que proporciona una mayor
sensación de calor, sino que se producen alteraciones en varias propiedades
físicas que pueden medirse con precisión. Al variar la temperatura, las
sustancias se dilatan o se contraen, su resistencia eléctrica cambia, y —en el
caso de un gas— su presión varía. La variación de alguna de estas propiedades
suele servir como base para una escala numérica precisa de temperaturas (ver
más adelante).
La temperatura depende
de la energía cinética media (o promedio) de las moléculas de una sustancia;
según la teoría cinética, la energía puede corresponder a movimientos
rotacionales, vibracionales y traslacionales de las partículas de una
sustancia. La temperatura, sin embargo, sólo depende del movimiento de
traslación de las moléculas. En teoría, las moléculas de una sustancia no
presentarían actividad traslacional alguna a la temperatura denominada cero
absoluto.
Escalas de
temperatura
En la actualidad se
emplean diferentes escalas de temperatura; entre ellas están la escala Celsius
—también conocida como escala centígrada—, la escala Fahrenheit, la escala
Kelvin, la escala Rankine o la escala termodinámica internacional. En la escala
Celsius, el punto de congelación del agua equivale a 0 °C, y su punto de
ebullición a 100 °C. Esta escala se utiliza en todo el mundo, en particular en
el trabajo científico. La escala Fahrenheit se emplea en los países
anglosajones para medidas no científicas y en ella el punto de congelación del
agua se define como 32 °F y su punto de ebullición como 212 °F. En la escala
Kelvin, la escala termodinámica de temperaturas más empleada, el cero se define
como el cero absoluto de temperatura, es decir, -273,15 °C. La magnitud de su
unidad, llamada kelvin y simbolizada por K, se define como igual a un grado Celsius.
Otra escala que emplea el cero absoluto como punto más bajo es la escala
Rankine, en la que cada grado de temperatura equivale a un grado en la escala
Fahrenheit. En la escala Rankine, el punto de congelación del agua equivale a
492 °R, y su punto de ebullición a 672 °R.
En 1933, científicos de
treinta y una naciones adoptaron una nueva escala internacional de
temperaturas, con puntos fijos de temperatura adicionales basados en la escala
Kelvin y en principios termodinámicos. La escala internacional emplea como
patrón un termómetro de resistencia de platino (cable de platino) para
temperaturas entre -190 °C y 660 °C. Desde los 660 °C hasta el punto de fusión
del oro (1.063 °C) se emplea un termopar patrón: los termopares son
dispositivos que miden la temperatura a partir de la tensión producida entre
dos alambres de metales diferentes. Más allá del punto de fusión del oro las
temperaturas se miden mediante el llamado pirómetro óptico, que se basa en la
intensidad de la luz de una frecuencia determinada que emite un cuerpo
caliente.
En 1954, un acuerdo
internacional adoptó el punto triple del agua —es decir, el punto en que las
tres fases del agua (vapor, líquido y sólido) están en equilibrio— como
referencia para la temperatura de 273,16 K. El punto triple puede determinarse
con mayor precisión que el punto de congelación, por lo que supone un punto
fijo más satisfactorio para la escala termodinámica. En criogenia, o
investigación de bajas temperaturas, se han obtenido temperaturas de tan sólo
0,00001 K mediante la desmagnetización de sustancias paramagnéticas. En las
explosiones nucleares se han alcanzado momentáneamente temperaturas evaluadas
en más de 100 millones de kelvin.
Unidades de calor
En las ciencias
físicas, la cantidad de calor se expresa en las mismas unidades que la energía
y el trabajo, es decir, en julios. Otra unidad es la caloría, definida como la
cantidad de calor necesaria para elevar la temperatura de 1 gramo de agua a 1
atmósfera de presión desde 15 hasta 16 °C. Esta unidad se denomina a veces
caloría pequeña o caloría gramo para distinguirla de la caloría grande, o
kilocaloría, que equivale a 1.000 calorías y se emplea en nutrición. La energía
mecánica puede convertirse en calor a través del rozamiento, y el trabajo
mecánico necesario para producir 1 caloría se conoce como equivalente mecánico
del calor. A una caloría le corresponden 4,1855 julios. Según la ley de
conservación de la energía, todo el trabajo mecánico realizado para producir
calor por rozamiento aparece en forma de energía en los objetos sobre los que
se realiza el trabajo. Joule fue el primero en demostrarlo de forma fehaciente
en un experimento clásico: calentó agua en un recipiente cerrado haciendo girar
unas ruedas de paletas y halló que el aumento de temperatura del agua era
proporcional al trabajo realizado para mover las ruedas.
Cuando el calor se
convierte en energía mecánica, como en un motor de combustión interna, la ley
de conservación de la energía también es válida. Sin embargo, siempre se pierde
o disipa energía en forma de calor porque ningún motor tiene una eficiencia
perfecta.
Calor latente
El cambio de
temperatura de una sustancia conlleva una serie de cambios físicos. Casi todas
las sustancias aumentan de volumen al calentarse y se contraen al enfriarse. El
comportamiento del agua entre 0 y 4 °C constituye una importante excepción a
esta regla. Se denomina fase de una sustancia a su estado, que puede ser
sólido, líquido o gaseoso. Los cambios de fase en sustancias puras tienen lugar
a temperaturas y presiones definidas. El paso de sólido a gas se denomina sublimación, de sólido a
líquido fusión, y de líquido a vapor vaporización. Si la presión es constante,
estos procesos tienen lugar a una temperatura constante. La cantidad de calor
necesaria para producir un cambio de fase se llama calor latente; existen
calores latentes de sublimación, fusión y vaporización. Si se hierve agua en un
recipiente abierto a la presión de 1 atmósfera, la temperatura no aumenta por
encima de los 100 °C por mucho calor que se suministre. El calor que se absorbe
sin cambiar la temperatura del agua es el calor latente; no se pierde, sino que
se emplea en transformar el agua en vapor y se almacena como energía en el
vapor. Cuando el vapor se condensa para formar agua, esta energía vuelve a
liberarse. Del mismo modo, si se calienta una mezcla de hielo y agua, su
temperatura no cambia hasta que se funde todo el hielo. El calor latente
absorbido se emplea para vencer las fuerzas que mantienen unidas las partículas
de hielo, y se almacena como energía en el agua. Para fundir 1 kg de hielo se
necesitan 19.000 julios, y para convertir 1 kg de agua en vapor a 100 °C, hacen
falta 129.000 julios.

Calor y
temperatura
La gráfica representa
el cambio de temperatura que se produce al suministrar calor al agua (a 1
atmósfera de presión). A 0 °C y 100 °C se le puede suministrar calor
sin cambiar su temperatura. Este ‘calor latente’ rompe los enlaces que
mantienen unidas las moléculas, pero no aumenta su energía cinética. Para
vaporizar un gramo de agua hace falta aproximadamente siete veces más calor que
para fundirlo. Esa diferencia se refleja en las distintas longitudes de las
partes horizontales de la gráfica. Las pendientes de las líneas inclinadas
representan el número de grados de aumento de temperatura por cada julio de
calor suministrado a un gramo de agua. El 'calor específico' del agua es de
4.185,5 julios por kilogramo y grado, es decir, hacen falta 4.185,5 julios de
energía para aumentar en un grado la temperatura de un kilogramo de agua.
Calor específico
Cantidad de calor
necesaria para elevar la temperatura de una unidad de masa de una sustancia en
un grado. En el Sistema Internacional de unidades, el calor específico se
expresa en julios por kilogramo y kelvin; en ocasiones también se expresa en
calorías por gramo y grado centígrado. El calor específico del agua es una
caloría por gramo y grado centígrado, es decir, hay que suministrar una caloría
a un gramo de agua para elevar su temperatura en un grado centígrado.
De acuerdo con la ley
formulada por los químicos franceses Pierre Louis Dulong y Alexis Thérèse
Petit, para la mayoría de los elementos sólidos, el producto de su calor
específico por su masa atómica es una cantidad aproximadamente constante. Si se
expande un gas mientras se le suministra calor, hacen falta más calorías para
aumentar su temperatura en un grado, porque parte de la energía suministrada se
consume en el trabajo de expansión. Por eso, el calor específico a presión
constante es mayor que el calor específico a volumen constante.
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CALOR ESPECÍFICO
(A 25 ºC)
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SUSTANCIA
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cal/g ºC
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J/kg K
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Aire
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0,24
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1.010
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Aluminio
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0,22
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900
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Alcohol etílico
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0,59
|
2.450
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Oro
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0,03
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130
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Granito
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0,19
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800
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Hierro
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0,11
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450
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Aceite de oliva
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0,47
|
2.000
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Plata
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0,06
|
240
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Acero inoxidable
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0,12
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510
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Agua (líquida)
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1,00
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4.180
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Madera
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0,42
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1.760
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Transferencia de Calor
En física, proceso por
el que se intercambia energía en forma de calor entre distintos cuerpos, o
entre diferentes partes de un mismo cuerpo que están a distinta temperatura. El
calor se transfiere mediante convección, radiación o conducción. Aunque estos
tres procesos pueden tener lugar simultáneamente, puede ocurrir que uno de los
mecanismos predomine sobre los otros dos. Por ejemplo, el calor se transmite a
través de la pared de una casa fundamentalmente por conducción, el agua de una
cacerola situada sobre un quemador de gas se calienta en gran medida por
convección, y la Tierra recibe calor del Sol casi exclusivamente por radiación.
Conducción
En los sólidos, la
única forma de transferencia de calor es la conducción. Si se calienta un
extremo de una varilla metálica, de forma que aumente su temperatura, el calor
se transmite hasta el extremo más frío por conducción. No se comprende en su
totalidad el mecanismo exacto de la conducción de calor en los sólidos, pero se
cree que se debe, en parte, al movimiento de los electrones libres que
transportan energía cuando existe una diferencia de temperatura. Esta teoría
explica por qué los buenos conductores eléctricos también tienden a ser buenos
conductores del calor. En 1822, el matemático francés Barón Joseph Fourier dio
una expresión matemática precisa que hoy se conoce como ley de Fourier de la
conducción del calor. Esta ley afirma que la velocidad de conducción de calor a
través de un cuerpo por unidad de sección transversal es proporcional al
gradiente de temperatura que existe en el cuerpo (con el signo cambiado).
El factor de
proporcionalidad se denomina conductividad térmica del material. Los materiales
como el oro, la plata o el cobre tienen conductividades térmicas elevadas y
conducen bien el calor, mientras que materiales como el vidrio o el amianto
tienen conductividades cientos e incluso miles de veces menores; conducen muy
mal el calor, y se conocen como aislantes. En ingeniería resulta necesario
conocer la velocidad de conducción del calor a través de un sólido en el que
existe una diferencia de temperatura conocida. Para averiguarlo se requieren
técnicas matemáticas muy complejas, sobre todo si el proceso varía con el
tiempo; en este caso, se habla de conducción térmica transitoria. Con la ayuda
de ordenadores (computadoras) analógicos y digitales, estos problemas pueden
resolverse en la actualidad incluso para cuerpos de geometría complicada.
Convec