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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Cancer.: Agregado: 24 de MAYO de 2000 | Palabras: 4870 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Medicina > |
Monografía
sobre el cancer
Cáncer (medicina): crecimiento tisular producido por la proliferación
continua de células anormales con capacidad de invasión y destrucción de otros
tejidos. El cáncer que puede originarse a partir de cualquier tipo de célula en
cualquier tejido corporal, no es una enfermedad única sino un conjunto de
enfermedades que se clasifican en función del tejido y célula de origen.
Existen varios cientos de formas distintas, siendo tres los principales
subtipos: los sarcomas proceden del tejido conectivo como huesos, cartílagos,
nervios, vasos sanguíneos, músculos y tejido adiposo. Los carcinomas proceden
de tejidos epiteliales como la piel o los epitelios que tapizan las cavidades y
órganos corporales, y los tejidos glandulares de la mama y próstata. Los
carcinomas incluyen algunos de los cánceres más frecuentes. Los carcinomas de
estructura similar a la piel se denominan carcinomas de células escamosas. Los
que tienen una estructura glandular se denominan adenocarcinomas. En el tercer
subtipo se encuentran las leucemias y linfomas que incluyen los cánceres de los
tejidos formadores de las células sanguíneas. Producen inflamación de los
ganglios linfáticos, invasión del bazo y médula ósea, y sobreproducción de
células blancas inmaduras. Estos factores ayudan a su clasificación.
Naturaleza de la
enfermedad
El crecimiento
canceroso, o neoplasia, es clonal —todas las células proceden de una única
célula madre. Estas células han escapado al control que en condiciones normales
rige el crecimiento celular. Como las células embrionarias, son incapaces de
madurar o diferenciarse en un estadio adulto y funcional. La proliferación de
estas células puede formar una masa denominada tumor, que crece sin mantener
relación con la función del órgano del que procede.
Tumores
Casi todos los
cánceres forman tumores, pero no todos los tumores son cancerosos o malignos;
la mayor parte son benignos (no ponen en peligro la salud). Los tumores
benignos se caracterizan por un crecimiento localizado y suelen estar separados
de los tejidos vecinos por una cápsula. Los tumores benignos tienen un
crecimiento lento y una estructura semejante al tejido del que proceden. En
ocasiones pueden producir alteraciones por obstrucción, compresión o
desplazamiento de las estructuras vecinas, como sucede a veces en el cerebro.
Algunos tumores benignos como los pólipos del colon son lesiones precancerosas.
Invasión
y diseminación
El principal
atributo de los tumores malignos es su capacidad de diseminación fuera del
lugar de origen. La invasión de los tejidos vecinos puede producirse por
extensión o infiltración, o a distancia, produciendo crecimientos secundarios
conocidos como metástasis. La localización y vía de propagación de las
metástasis varía en función de los cánceres primarios:
1) Cuando un
cáncer invade la superficie del órgano de origen, las células pueden propagarse
desde esta superficie a la cavidad vecina y órganos adyacentes, donde pueden
implantarse.
2) Las células
tumorales pueden viajar en el interior de los vasos linfáticos hacia los
ganglios linfáticos, o también en los vasos sanguíneos. En la corriente
circulatoria, estas células se detienen en el punto en el que los vasos son
demasiado estrechos para su diámetro. Las células procedentes de tumores del
tracto gastrointestinal se detendrán en el hígado. Posteriormente pueden
propagarse a los pulmones. Las células del resto de los tumores invadirán los
pulmones antes de propagarse a otros órganos. Por tanto, los pulmones y el
hígado son dos localizaciones frecuentes de metástasis.
3) Muchos
cánceres envían células a la corriente circulatoria de manera temprana, y
mientras algunas de estas células mueren, otras pueden invadir y penetrar en el
árbol vascular y en los tejidos. Si este tejido tiene condiciones favorables
para la célula tumoral, ésta se multiplica produciéndose una metástasis. En
ocasiones, sólo se multiplica un pequeño número de veces produciéndose un
cúmulo de células que permanecen quiescentes en forma de micrometástasis. Este
estadio latente puede perdurar varios años, y por razones desconocidas puede
reactivarse y producir un cáncer recurrente.
Muchas veces las
células cancerosas conservan las características físicas y biológicas del
tejido del que proceden a pesar de estar ampliamente diseminadas. De este modo,
un patólogo puede, a través del examen microscópico de estas células,
determinar la procedencia de los tumores metastásicos. Los tumores de las
glándulas pueden ser identificados
porque en ocasiones producen de forma indiscriminada la misma hormona producida
por el tejido del que proceden. A veces, también responden a las hormonas que
controlan esos tejidos en condiciones normales.
Cuanto más
agresivo y maligno es un cáncer, menos recuerda a la estructura del tejido del
que procede, pero la tasa de crecimiento del cáncer depende no sólo del tipo
celular y grado de diferenciación, sino también de factores dependientes del
huésped. Una característica de malignidad es la heterogeneidad celular del
tumor. Debido a las alteraciones en la proliferación celular, las células
cancerosas son más susceptibles a las mutaciones. Con la evolución, el tumor es
cada vez menos diferenciado y de crecimiento más rápido. También puede
desarrollar resistencia a la quimioterapia o a la radiación.
Causas del cáncer
Ciertos factores
son capaces de provocar un cáncer en una proporción de los individuos expuestos
a ellos. Entre éstos se encuentran la herencia, los virus, las radiaciones
ionizantes, los productos químicos y las alteraciones del sistema inmunológico.
Los investigadores estudian como estos diferentes factores pueden interactuar
de una manera multifactorial y secuencial para producir tumores malignos. El
cáncer es, en esencia, un proceso genético. Las alteraciones genéticas pueden
ser heredadas, o producidas en alguna célula por un virus o por una lesión
provocada de manera externa. Probablemente una serie de mutaciones secuenciales
conduce a la malignización de una única célula que se multiplica como un solo
clon. En un principio se consideró que un clon maligno era completamente
anormal, y que la única curación posible era la eliminación de todas las
células anormales del organismo. En la actualidad, se sabe que el problema
reside en la incapacidad de la célula de diferenciarse en su estado adulto y
funcional, quizás por la ausencia de algún factor necesario para esa
diferenciación.
Factores
hereditarios
Se calcula que
menos del 20% de los cánceres son de causa hereditaria. Algunas formas de
cáncer son más frecuentes en algunas familias: el cáncer de mama es un ejemplo
de ello. El cáncer de colon es más frecuente en las familias con tendencia a
presentar pólipos de colon. Una forma de retinoblastoma sólo aparece cuando
está ausente un gen específico. Estos genes, denominados genes supresores
tumorales o antioncogenes, previenen en condiciones normales la replicación
celular. Su ausencia elimina el control normal de la multiplicación celular. En
algunos trastornos hereditarios, los cromosomas tienen una fragilidad
intrínseca; estos procesos conllevan un riesgo elevado de cáncer.
Factores
virales
Los virus son la
causa de muchos cánceres en animales. En el ser humano, el virus de
Epstein-Barr se asocia con el linfoma de Burkitt y los linfoepiteliomas, el
virus de la hepatitis con el hepatocarcinoma, y el virus herpes tipo II o virus
del herpes genital con el carcinoma de cérvix. Todos estos virus asociados a
tumores humanos son del tipo ADN. El virus HTLV, sin embargo, es del tipo ARN,
o retrovirus, como la mayor parte de los virus asociados a tumores en animales.
Produce una leucemia humana. En presencia de una enzima denominada
transcriptasa inversa, induce a la célula infectada a producir copias en ADN de
los genes del virus, que de esta manera se incorporan al genoma celular. Estos
virus del tipo ARN contienen un gen denominado oncogén viral capaz de
transformar las células normales en células malignas. Distintas investigaciones
han demostrado que los oncogenes virales tienen una contrapartida en las
células humanas normales: es el proto-oncogén, u oncogén celular. Los productos
de los oncogenes (las proteínas que producen) son factores de crecimiento (o
proteínas necesarias para la acción de tales factores de crecimiento), que
estimulan el crecimiento de las células tumorales.
Radiaciones
Las radiaciones
ionizantes son uno de los factores causales más reconocidos. La radiación
produce cambios en el ADN, como roturas o trasposiciones cromosómicas en las
que los cabos rotos de dos cromosomas pueden intercambiarse. La radiación actúa
como un iniciador de la carcinogénesis, induciendo alteraciones que progresan
hasta convertirse en cáncer después de un periodo de latencia de varios años.
En este intervalo puede producirse una exposición a otros factores.
Productos
químicos
El proceso por el
que los productos químicos producen cáncer ha sido ampliamente estudiado.
Algunos actúan como iniciadores. Sólo requieren una única exposición, pero el
cáncer no aparece hasta pasado un largo periodo de latencia y tras la
exposición a otro agente denominado promotor. Los iniciadores producen cambios
irreversibles en el ADN. Los promotores no producen alteraciones en el ADN pero
sí un incremento de su síntesis y una estimulación de la expresión de los
genes. Su acción sólo tiene efecto cuando ha actuado previamente un iniciador,
y cuando actúan de forma repetida. El humo del tabaco, por ejemplo, contiene
muchos productos químicos iniciadores y promotores. La actuación del tabaco
como promotor es tal, que si se elimina el hábito de fumar, el riesgo de cáncer
de pulmón disminuye de forma rápida. El alcohol es también un importante
promotor; su abuso crónico incrementa de manera importante el riesgo de
cánceres que son inducidos por otros agentes, como el cáncer de pulmón en los
fumadores. Los carcinógenos químicos producen también roturas y translocaciones
cromosómicas.
Factores
inmunes
Se cree que el
sistema inmunológico es capaz de reconocer algunas formas de células malignas y
producir células capaces de destruirlas. Algunas enfermedades o procesos que
conducen a una situación de déficit del sistema inmunológico son la causa del
desarrollo de algunos cánceres. Esto sucede en el síndrome de inmunodeficiencia
adquirida (SIDA), enfermedades deficitarias del sistema inmunológico
congénitas, o la administración de fármacos inmunodepresores.
Factores
ambientales
Se calcula que
éstos son la causa del 80% de los cánceres. La relación causa efecto más
demostrada es el humo de tabaco, inhalado de forma activa o pasiva; es
responsable de cerca del 30% de las muertes por cáncer. Los factores alimentarios
pueden ser responsables de un 40%, pero la relación causal no está tan
establecida, y no se conocen con exactitud los constituyentes de la dieta que
son responsables. La obesidad es un factor de riesgo para algunos cánceres como
el cáncer de mama, colon, útero y próstata. El alto contenido en grasa y el
pobre contenido en fibra de la dieta se asocian con una alta incidencia de
cáncer de colon. Al igual que ocurre con el alcohol, las grasas y la obesidad
parecen actuar como promotores.
Oncogenes
El componente que
relaciona todos los factores expuestos con anterioridad parece ser el oncogén.
Los virus oncogénicos pueden insertar sus genes en diferentes lugares del
genoma animal. Un oncogén viral se inserta en conexión con un oncogén celular,
influye en la expresión de este oncogén e induce cáncer. Los carcinógenos
químicos y la radiación producen lesiones en el ADN, mutaciones y alteraciones
en los cromosomas, y los oncogenes tienen una localización dentro del cromosoma
en proximidad a los puntos frágiles o puntos de ruptura.
Se cree que la
malignización es la consecuencia de una serie de alteraciones que comienzan con
un gen alterado o una mutación somática (una mutación de una célula normal de
un tejido corporal), seguida de la acción promotora de algún agente que
estimula la expresión de uno o varios oncogenes, o inhibe los efectos de uno o
varios antioncogenes; en consecuencia se liberan factores de crecimiento. Es
posible que el primer evento sea la falta de producción de los metabolitos
necesarios para la diferenciación celular normal. La estimulación por los
factores de crecimiento produce la proliferación del clon de células
indiferenciadas, y un defecto del sistema inmunológico permite que estas
células alteradas escapen a la destrucción por el sistema de control del
organismo.
Incidencia
El cáncer es la
segunda causa de muerte en los adultos en el mundo occidental, y es la
principal causa de muerte por enfermedad en niños de 1 a 14 años. Existe una
gran variación de incidencia según el área geográfica. La mortalidad por
cualquier tipo de cáncer en varones ajustada a la edad es de 310,9 por cien mil
en Luxemburgo (la más alta) y de 37,5 en El Salvador (la más baja). En las
mujeres, es de 175,2 en Dinamarca, y 48,7 en El Salvador. Para algunos tipos de
cáncer, la incidencia en diferentes países puede variar en un factor de hasta
40. Estudios sobre poblaciones que han emigrado de un área geográfica a otra
diferente sugieren que tales variaciones se deben más a diferencias en estilo
de vida que al origen étnico. Esto es comprensible, si se considera que la
mayor parte de los cánceres se relacionan con factores ambientales más que con
la herencia, pese a que ambos inciden.
Los cánceres que
producen mayor mortalidad en Estados Unidos y en Europa son el cáncer de pulmón
(primero en los dos sexos), el cáncer colorectal (segundo si se suman ambos
sexos), el cáncer de mama y de útero en las mujeres, y el cáncer de próstata en
los varones. Los mencionados son responsables de más del 55% de todas las
muertes por cáncer. Las diferentes formas de cáncer cutáneo son la forma más
frecuente de cáncer con más de medio millón de casos al año que, salvo en el
caso del melanoma maligno, no figuran en las estadísticas. Globalmente, en
España, los cánceres más frecuentes son los del sistema respiratorio seguidos
por los del estómago, próstata, colon y mama. Dentro de los tumores femeninos
los de mama son los más frecuentes.
Detección y
diagnóstico
Cuanto más
temprano sea el diagnóstico y el tratamiento, mayores posibilidades de curación
habrá. Las pruebas de screening (detección precoz en pacientes
aparentemente sanos) permiten realizar el diagnóstico antes del desarrollo de
los síntomas, en una fase en la que el cáncer es más curable. Algunos de los
cánceres más mortíferos, como el de mama, colon y recto, cuello uterino y
próstata, pueden ser puestos en evidencia mediante pruebas de screening.
El diagnóstico
precoz de las formas de cáncer para las que no existe una prueba práctica de screening
depende de la identificación por parte del paciente de los signos tempranos de
la enfermedad. Los síntomas enumerados en la siguiente lista pueden señalar la
existencia de un cáncer:
Cambios en el ritmo intestinal o urinario
Heridas que no cicatrizan
Hemorragias inhabituales
Bultos en las mamas o en otras regiones del organismo
Dificultad para tragar alimentos
Cambios repentinos en el aspecto de verrugas cutáneas
Tos persistente o ronquera
Pérdida de peso
Pérdida de apetito
El diagnóstico
del cáncer comienza por una exhaustiva historia clínica y examen físico, que
incluye la inspección y palpación de todas las localizaciones corporales
accesibles, en especial la piel, cuello, mamas, abdomen, testículos y ganglios
linfáticos accesibles. Debe realizarse el examen de los orificios corporales,
en particular el examen rectal para los cánceres de recto y próstata, y el
examen pélvico para los cánceres de cuello y matriz uterina.
Biopsia
La biopsia sigue
siendo el único método definitivo para el diagnóstico del cáncer. En una
biopsia, se toma para estudio una sección del tejido tumoral o de una
metástasis. Diversas técnicas recientes han reducido la necesidad de realizar
biopsias quirúrgicas abiertas. La mayor parte de los tumores en cualquier
localización corporal son accesibles a la biopsia a través de una fina aguja
flexible dirigida por palpación o tomografía axial computerizada (TAC). Con el
diagnóstico previo a la cirugía, el médico y el paciente pueden realizar una
mejor planificación del tratamiento y de la cirugía, si es preciso.
Estadio
de la enfermedad
Una vez
establecido el diagnóstico definitivo de cáncer, la extensión o estadio de la
enfermedad deben ser evaluados puesto que de ellos dependen el pronóstico y
tratamiento adecuado. Para cada tipo específico de tumor el estadio (I, II,
III, IV) se define en función del hallazgo de ciertos datos con significación
pronóstica: tumor localizado de pequeño tamaño, tumor localizado más extenso,
afectación de los ganglios linfáticos regionales y metástasis a distancia. El
estadio clínico se deduce de los datos obtenidos antes de la exploración
quirúrgica, y condiciona la elección del tratamiento inicial. El estadio
quirúrgico depende de los hallazgos exploratorios durante la intervención y
puede diferir del estadio clínico; el tratamiento posterior y el pronóstico se
establecen en función de éste. También permite analizar los efectos de
diferentes tratamientos.
Tratamiento
Las medidas
terapéuticas tradicionales incluyen la cirugía, la radiación y la
quimioterapia. En la actualidad se estudia la utilidad de la inmunoterapia y la
modulación de la respuesta biológica.
Cirugía
La principal
estrategia para el tratamiento curativo del cáncer es la excisión de todas las
células malignas mediante una intervención quirúrgica. En el pasado, esto implicaba
la excisión de todo el tejido afectado y de la mayor cantidad posible de tejido
potencialmente afectado, incluidos los tejidos vecinos y los ganglios
linfáticos. Para algunos tumores, y en especial el cáncer de mama, no es
precisa una cirugía tan ablativa (mastectomía) en la mayor parte de los casos.
Las mejoras en las técnicas quirúrgicas, los conocimientos en fisiología, en
anestesia y la disponibilidad de potentes antibióticos y hemoderivados, han
permitido realizar cirugías más limitadas, con menos secuelas y más pronta
recuperación. Sin embargo, muchos cánceres están demasiado extendidos en el
momento del diagnóstico para que la cirugía curativa sea posible. Si la
extensión local del tumor afecta a tejidos vecinos que no pueden ser resecados,
o si existen metástasis a distancia, la cirugía no será un tratamiento
curativo. Sin embargo, puede ser beneficiosa para el alivio sintomático de
ciertas situaciones como la obstrucción, o puede tener el objetivo de disminuir
la masa tumoral para permitir una mejor respuesta al tratamiento
quimioterapéutico o radioterapéutico sucesivo.
Radioterapia
Las radiaciones
ionizantes pueden ser electromagnéticas o por partículas y producen una
destrucción tisular.
La radiación
electromagnética incluye los rayos gamma, una forma de emisión radiactiva, y
los rayos X, que se producen cuando un haz de electrones impacta en un metal
pesado. La radiación de partículas incluye haces de electrones, protones,
neutrones, partículas alfa (núcleos de helio) y piones.
La sensibilidad
de los tumores a las radiaciones es muy variable. Son tumores sensibles
aquellos cuya sensibilidad es superior a la de los tejidos vecinos normales.
Cuando tales tumores son además accesibles —los tumores superficiales o los
tumores en órganos como el útero en el que se puede introducir una fuente de
radiación— pueden ser curados mediante radioterapia. La propiedad de la
radiación de respetar hasta cierto punto los tejidos normales permite el
tratamiento de tumores en localizaciones donde no es posible la cirugía por la
proximidad de tejidos vitales o porque el tumor ha empezado a infiltrar
estructuras adyacentes que no pueden ser sacrificadas. La radioterapia también
se emplea con frecuencia como tratamiento paliativo, sobre todo en las
metástasis.
La radioterapia
puede ser útil como coadyuvante a la cirugía. La radiación preoperatoria puede
esterilizar las células tumorales con rapidez, impidiendo su diseminación en el
acto quirúrgico. También puede disminuir la masa tumoral facilitando la
cirugía, o transformando un tumor inoperable en otro operable. En otros casos
la radioterapia se emplea en el postoperatorio.
Quimioterapia
Consiste en la
utilización de fármacos para el tratamiento del cáncer. Puesto que los fármacos
se distribuyen en el organismo a través del sistema circulatorio, la
quimioterapia es útil para aquellos tumores cuya diseminación los hace
inaccesibles a la cirugía o a la radioterapia. Existen multitud de fármacos
anticancerosos, la mayor parte de los cuales actúan interfiriendo la síntesis o
función del ADN. Por tanto las células en división son más sensibles a la
quimioterapia. El tejido canceroso tiene una mayor proporción de células en
división que los tejidos normales (en los que las células de soporte o de
relleno están en una fase quiescente y son por tanto resistentes a los efectos
del fármaco). Dentro de los tejidos normales, los que tienen una tasa de
proliferación más rápida son la médula ósea y las células de recubrimiento del
tracto gastrointestinal. Son los dos tejidos más sensibles al efecto de la
quimioterapia y de la lesión de éstos depende la toxicidad, que limitará la
máxima dosis tolerable de los fármacos anticancerosos. Para que el tratamiento
sea efectivo, la sensibilidad del tumor debe ser superior a la del tejido normal
más sensible. Mientras algunos tumores son varias veces más sensibles, otros
sólo son ligeramente más sensibles. Por fortuna, las células de la médula ósea
pueden dividirse a mayor velocidad que las células malignas y por tanto se
recuperan con mayor rapidez. Si se repite un ciclo del fármaco en este momento,
el tumor no ha tenido tiempo de crecer demasiado. Los ciclos repetidos reducen
de forma paulatina el tumor antes de la aparición de resistencias. La
sensibilidad de ciertos tumores a la quimioterapia es tal que es posible la
curación en un alto porcentaje: esto sucede en el cáncer uterino; las leucemias
agudas (sobre todo en los niños); la enfermedad de Hodgkin y los linfomas
difusos de células grandes; el carcinoma de testículo; el carcinoma de ovario;
los carcinomas de células pequeñas del pulmón, y gran parte de los cánceres
infantiles. Muchas veces estos procesos cancerosos se han diseminado en el
momento del diagnóstico y no existe otra opción terapéutica. Otros cánceres
avanzados tienen buena respuesta a la quimioterapia y pueden ser controlados
durante periodos prolongados, por lo que se utiliza con frecuencia como
tratamiento paliativo.
Los dos
principales problemas que limitan la utilización de la quimioterapia son la
toxicidad y la resistencia. Las técnicas que evitan o controlan la toxicidad y
disminuyen el riesgo de resistencias se han ido perfeccionando. Es importante
la instauración precoz del tratamiento, la utilización de dosis óptimas del
fármaco, la repetición de los ciclos con intervalos cortos si es posible,
siempre que se permita la recuperación del paciente de los efectos tóxicos.
Es eficaz la
utilización de múltiples fármacos. Los protocolos de quimioterapia utilizan
diferentes fármacos (a menudo entre 3 y 6 al mismo tiempo), cada uno de los
cuales es eficaz de forma aislada. Se combinan fármacos con diferentes
mecanismos de acción para evitar la aparición de resistencias cruzadas, y con
diferentes tipos de toxicidad para poder emplear la dosis óptima de cada
fármaco, sin producir toxicidad aditiva que puede resultar fatal.
Se puede utilizar
la quimioterapia junto a la cirugía o a las radiaciones en la denominada
terapia combinada. Muchas veces se utiliza como tratamiento coadyuvante cuando
la cirugía es la principal modalidad terapéutica. Suele administrarse tras la
cirugía. Esta terapia es muy eficaz en el cáncer de mama. El objetivo principal
de la quimioterapia como coadyuvante es la eliminación de las micrometástasis
que pudieran existir previamente a la cirugía. Es más reciente la utilización
de la quimioterapia previa a la cirugía como tratamiento coadyuvante, que puede
además reducir la masa del tumor y facilitar su operabilidad.
Terapia
hormonal
Muchos cánceres
procedentes de tejidos que son sensibles a la acción hormonal, como la mama, la
próstata, el endometrio y el tiroides, responden al tratamiento hormonal.
Consiste en la administración de diferentes hormonas o antihormonas o la
eliminación del origen de la hormona estimulante.
Otras
estrategias
Se están
empezando a emplear nuevas estrategias, algunas de ellas prometedoras, en el
tratamiento del cáncer. Se pueden utilizar agentes biológicos denominados
moduladores de la respuesta biológica, para modificar la respuesta del
organismo (y en especial del sistema inmunológico) al cáncer. Otro
planteamiento es utilizar agentes biológicos para estimular a determinadas
células a que ataquen a las células malignas. El mejor ejemplo es la
utilización de la interleuquina 2 para estimular a los linfocitos Killers
sensibles a linfoquinas (células LAK). Se ha investigado en profundidad la
existencia de antígenos específicos de algunos tumores que permitan la
elaboración de anticuerpos antitumorales: éstos atacarían el cáncer de manera
directa o constituyendo el vehículo para un fármaco quimioterapéutico. Así, el
anticuerpo identificaría la célula maligna a la que se adheriría permitiendo al
fármaco ejercer su acción.
Incluso en el
caso de conseguirse la curación, el cáncer puede haber producido serias
secuelas. Se debe intentar ofrecer al paciente la mejor calidad de vida
posible, mediante técnicas de rehabilitación que pueden incluir cirugía
reconstructiva. Cuando no es posible la curación, el tratamiento paliativo
tiene por objetivo brindar al paciente la mejor calidad de vida y función
durante los siguientes meses o años. El dolor puede controlarse en la
actualidad de manera mucho más eficaz que en otras épocas.
Curabilidad del
cáncer
En las últimas
décadas, el número de muertes debidas al cáncer ha aumentado de manera rápida y
progresiva: desde 1965 hasta 1989 el número de casos se duplicó. Este dato no
representa una marcha atrás sino que refleja el aumento y envejecimiento de la
población (la incidencia de cáncer aumenta con la edad). También refleja el
fracaso hasta épocas recientes de las campañas antitabaco. Esto ha permitido
que la incidencia de cáncer de pulmón (la principal causa de muerte por cáncer)
continúe aumentando. Esta incidencia se ha multiplicado por diez en los últimos
cincuenta años. El descenso espectacular en el consumo de tabaco en los últimos
años debería traducirse en un descenso de la mortalidad por cáncer de pulmón.
Si se excluye este último, la mortalidad por cáncer ajustada a la edad ha
dejado de aumentar. Otros tipos de cáncer continúan aumentando en incidencia,
pero en muchos casos las mejoras en la tasa de curación han sobrepasado este
aumento.
La mortalidad por
cáncer ha disminuido progresivamente en todos los grupos de edad por debajo de
55 años. Este hecho se puede relacionar con una menor exposición a los agentes
cancerígenos gracias a la mejora de los hábitos de salud y del ambiente, así
como a un diagnóstico más precoz. Se espera que este descenso se extienda a los
grupos de mayor edad.
El riesgo de
cáncer de pulmón disminuye de forma espectacular en pocos años después de dejar
de fumar. Los esfuerzos en el diagnóstico precoz en el cáncer de pulmón han
tenido poca repercusión en la tasa de curación. La mayor parte de los cánceres
cutáneos son curables. Son prevenibles, si se disminuye la exposición a las
radiaciones solares, el principal factor relacionado con su aparición.
Control del cáncer
La medida más
eficaz en la prevención del cáncer es la eliminación del consumo de tabaco, ya
que el 30% de las muertes por cáncer son producidas por su consumo. El control
de la dieta también reduce la mortalidad: disminuir la ingesta calórica para
evitar la obesidad, reducción de las calorías procedentes de la grasa a un 20%
de la dieta, reducción del consumo de carnes rojas, aumento de la ingesta de
fibra (cereales, frutas y verduras) y alimentos protectores (con contenido en
vitaminas C y A, verduras como el repollo, la coliflor, el brócoli o las coles
de Bruselas). Debe limitarse el consumo de alimentos ahumados, en salazón o
ricos en nitritos, así como el consumo de alcohol. Se debe limitar la
exposición solar o utilizar cremas protectoras para prevenir el cáncer de la
piel.
El control sobre
los factores ambientales incluye la eliminación de productos carcinógenos en el
lugar de trabajo y en el hogar, como por ejemplo la eliminación de la
exposición a las fibras de asbestos o la reducción del gas radón en el hogar.
Las técnicas de
detección precoz o screening pueden realizarse para el cáncer
de cérvix (cuello uterino), mama, colon, recto y próstata. Es recomendable la
realización de un chequeo anual a partir de los 40 años incluso en la ausencia
de síntomas; los países con sistema público de salud no siempre ofrecen este
servicio y el paciente debe sufragar el gasto. Las mujeres de más de 20 años
deben realizar una autoexploración mamaria todos los meses. El cáncer de mama
se considera uno de los principales problemas de salud en los países
desarrollados y muchas mujeres mueren cada año por esta causa. Las mujeres
mayores de 50 años son las que tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer de
mama y el riesgo máximo lo presentan las pacientes con una edad superior a 75
años. Los médicos recomiendan realizar un examen anual o bianual, mediante
mamografía y exploración física, a las mujeres de 50 o más años de edad. En general,
no se recomienda realizar mamografías por debajo de los 35 años de edad. En
cuanto al grupo de mujeres entre 40 y 49 años de edad existen controversias
sobre la utilidad o no de las mamografías. El cáncer de endometrio supera en
frecuencia, en España, al de cérvix, pero no se dispone de ningún estudio que
evalúe los beneficios de biopsias en parientes asintomáticas. La citología ha
demostrado ser un método eficaz para la detección precoz de cáncer de cérvix.
Se recomienda la realización de una citología cada 3 años siempre que se hayan
detectado 2 tinciones negativas en intervalos anuales. En muchos países
desarrollados el aumento en el número de personas que disfrutan sus vacaciones
en países de clima cálido ha producido un aumento en el cáncer de piel. Se
recomiendan las medidas preventivas, como el uso de cremas o pantallas
protectoras frente a la acción potencialmente lesiva de los rayos ultravioletas
solares.
La adopción
generalizada de las medidas de detección precoz podría eliminar el cáncer de
pulmón, reducir la incidencia de cáncer de mama y colon, e incrementar la tasa
de curación del cáncer de mama, colon, recto, cuello uterino y próstata.
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