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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Cantar de Gesta: Monografía sobre los cantares de gesta. Exposición de las características. Principales obras. Cantar de Roldan. Cid. Cantar de los Siete Infantes de Lara. Agregado: 19 de ABRIL de 2002 (Por Natalia Lorena Parracia) | Palabras: 1633 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Literatura > |

L |
os Cantares de Gesta se
basan siempre en la exaltación de famosos personajes y hechos de armas, por
ejemplo las guerras desarrolladas por cristianos y musulmanes durante la
Reconquista de España o entre los Reyes y sus señores feudales. Habrá que decir
que los Cantares de Gesta sirvieron como medio de comunicación, al transmitir
los acontecimientos históricos e interesarse por los hechos y personajes
famosos, hasta el punto que, en Castilla, se llamaron "cantos
noticieros", determinados relatos breves acaecidos bajo la impresión
directa del hecho histórico. Fue así como el pueblo fue conociendo las gestas
de los grandes caudillos militares, sus armas y banderas, esto es, la heráldica
del caballero en cuestión. Muchas veces estos datos nos han llegado a través de
los "Cantares de Gesta", de lo contrario, posiblemente no los
hubiéramos conocido.
Cierto que la fidelidad al hecho histórico no pocas veces resulta
un tanto incierta, al exagerarse el suceso en sí o la hazaña del caballero que
lo ha llevado a efecto. Y es que si el suceso era conocido por alguno de los
oyentes de aquél que canta la gesta, éste se expone a ser desmentido
públicamente lo que no sucede en el caso de que se esté refiriéndo al hecho
acontecido años o siglos atrás. En este último caso, el Cantar puede permitirse
mezclar el hecho histórico con la fantasía, sin temor a que nadie pueda acusar
al narrador de embustero. Este es el caso de no pocos Cantares de la epopeya de
la Reconquista española. Sus Cantares pudieron integrarse en gran parte en las
Crónicas de la época. Pero cuando entre los sucesos reales y su Crónica existe
un plazo de siglos, el poeta queda en libertad para fantasear cuanto le
apetezca. Y es entonces cuando se percibe el elemento legendario como ocurre en
no pocas "chansons de geste" francesas. Los "cantares de
gesta" no sólo narran las vicisitudes de determinada batalla o la valentía
del héroe; son también buenos exponentes de fiestas, justas, torneos e incluso
de costumbres populares.
El juglar, que es el encargado de narrar el episodio, sabrá
siempre en qué momento está más interesado su auditorio y entonces elevará la
voz y adquirirá el tono dramático que el suceso que cuenta requiera.
Casi siempre comienza por los mismo: la descripción del héroe, su
nombre, la armadura que lleva, su pendón y sus armas pintadas en el escudo.
Explica qué significan esas armas y en qué circunstancia las ha conseguido el
caballero objeto de su "Cantar".
En un principio, las gestas no fueran recogidas por escrito porque
se destinaron exclusivamente a la declamación. Se conservan muy pocos
manuscritos, todos muy deteriorados y faltos de hojas, y, lamentablemente,
tampoco se tienen copias de los originales.
En Francia, a partir del siglo Xl, se comenzaron a copiar los
"cantares de gesta", en manuscritos muy elegantes y de gran riqueza y
es por eso que se han conservado casi todos los "Cantares" franceses,
en tanto que como en España no se procedió a efectuar copias, de ahí su
escasez. Los temas siempre vienen a ser los mismos: la glosa de los grandes
caudillos y sus hazañas: Carlomagno, El Cid Campeador, Roldán, Bernardo del
Carpio, etc. etc.
En España, los dos Cantares más importantes permanecieron mucho
tiempo ignorados hasta el descubrimiento del "Poema del Mío Cid" y su
publicación en el año 1.779, y "La Chanson de Roland" en 1.834,
publicada tres años después. La verdad es que estos dos poemas son posteriores
a otros muchos épicos, esta es la opinión de Menéndez Pidal, según el cual los
orígenes de la épica románica hay que buscarlos mucho más atrás, y que,
lamentablemente, otros muchos manuscritos se han perdido.
En un principio se creyó que el cantar de gesta se debía a
determinado episodio de una narración más extensa. Esta teoría fue defendida
por los románticos alemanes, entre ellos Wolf y Grimm, algunos españoles como
Mila y Fontanals y sobre todo el francés Gastón París, con una teoría que él
denominó de las "cantinelas", breves cantos épicos-líricos, que
nacían de un suceso histórico. Fue hacia el siglo X cuando los juglares
comenzaron a ordenar los episodios, formando narraciones más extensas y
dotándolas de un sentido argumental. Fue lo que, a partir de aquellas fechas,
en España, se denominaría como el "Romance".
El propio Menéndez Pidal supuso que, en su origen, en efecto, los
"cantos de gesta", tendrían aproximadamente unos quinientos o
seiscientos versos y que mediante las sucesivas refundiciones fueron creciendo
en extensión. Gastón París atribuyó la paternidad de los "cantares de
gesta" a Francia, indicando que los españoles no eran nada más que
traducciones de dicho idioma, a lo que Menéndez Pidal, opuso que, en efecto,
los primeros Cantares españoles estaban influenciadas por la tradición
francesa, pero que hacia el siglo XII, estos Cantares, los castellanos, así
como los franceses, se derivan directamente de los germánicos.
Todavía queda una tercera opinión sobre este asunto, la expresada
por J. Ribera quien sostiene que tanto la épica francesa como la castellana
tienen sus fuentes en leyendas hispanoárabes que se conservan en los crónicas
musulmanas.
La técnica francesa se basa en los ciclos: Por lo general da
comienzo con Carlomagno y siguen una línea argumental. De los datos que se
conservan parece ser que el primero, referido a Carlomagno, se basa en una
desorbitada biografía de este personaje donde ya se mezcla la fantasía puesto
que en algunas de las "Chansons de geste" se hace que este famoso
Emperador emprenda expediciones a Constantinopla y a los Santos Lugares, así
como describen unas tremendas batallas contra los sarracenos establecidos en
Italia. Otras gestas trataran sobre los acontecimientos acaecídos en España,
como la derrota de Roncesvalles que, naturalmente, los autores franceses se
esfuerzan en desfigurar, quitándole importancia o achacándola, como en el caso
de la "Chanson de Roland" a la traición.
En contraste con la abundancia de Cantares franceses, la épica
española es muy parca a este respecto.
Apenas si llega a la media docena. El "Poema del Mío Cid" un fragmento
de "Roncesvalles", el "Poema de Fernán González", "Las
Mocedades de Rodrigo", "Los Infantes de Lara" y "El Cerco
de Zamora".
Menéndez Pidal fija la fecha de "formación" hacia al año
1.140, hasta 1.246 que ya utiliza las gestas como material histórico. De
acuerdo a esta genealogía, las primeras gestas corresponden al Rey Rodrigo y la
pérdida de España que originarían un buen número de Cantares. Más tarde, la
figura del Conde Fernán González, se rodearía en seguida de leyendas. El
"Poema de Fernán González" que conocemos, es obra de un monje del
Monasterio de Arlanza.
El "Cantar de los Siete Infantes de Lara", reconstruido
por Menéndez Pidal, parece haber sido escrito a raíz de los sangrientos sucesos
que narra, a fines del siglo X: la venganza de una familia que acarrea la
muerte a traición de los siete jóvenes y de su ayo. A esta etapa de la épica,
pertenece el "Cantar de Mío Cid" así como los fragmentos del
"Roncesvalles", (siglo XIII) que narra la derrota de Carlomagno y la
aparición del muy dudoso personaje histórico Bernardo del Carpio, tanto, que la
creencia general es que se trata de una figura absolutamente novelesca. Fue la
contrapartida española de la "Chanson de Roland" que enfrenta al
héroe español al francés. Bernardo es convertido en el héroe nacional que
incluso matará a Roldán en Roncesvalles.
A principios del siglo XV se inicia la decadencia del género, y se
inventan situaciones y hechos en torno a las figuras del Cid, su esposa doña
Jimena, aventuras del Rey, etc. etc. Los "cantares de gesta" dejaron
ya de interesar a una sociedad en plena transformación.
Los "cantares de gesta", los viejos Romances y las
novelas de caballeria llegan hasta un punto en el que Cervantes les da el golpe
de gracia con la burla que, para este género, significa la publicación de su
Don Quijote de la Mancha. Lo malo es que, burla burlando, el insigne escritor
introduce también la reja en la heráldica. Terminamos recordando con respecto a
lo último, la explicación que don Quijote da a su escudero Sancho Panza ante el
rebaño de ovejas que el esforzado hidalgo imagina que es un Ejército de
enemigos:
"Aquel caballero que ves allí con las armas jaldes que trae
en el escudo un león coronado, rendido a los pies de una doncella, es el
valeroso Lauralco, Señor del Puente de Plata; El otro de las armas de las
flores de oro, que trae en el escudo tres coronas de plata en campo azul, es el
temido Micocolembo, gran duque de Quircia; el otro de los miembros gigantes que
está a su derecha mano, es el nunca medroso Brandabarbarán de Boliche, Señor de
las Tres Arabias, que viene armado de aquel cuero de serpiente y tiene por
escudo una puerta que, según es fama, es una de las del templo que derribó
Sansón cuando con su muerte se vengó de sus enemigos. Pero vuelve los ojos a
esta otra parte y verás en la frente de ese otro poderoso ejército al siempre
vencedor y jamás vencido Timonel de Carcajona, príncipe de la Nueva Vizcaya,
que viene armado con las armas partidas a cuarteles, azules verdes, blancos y
amarillos y trae en el escudo un gato de oro en campo leonado, con una letra
que dice Miu, que es el principio del nombre de su dama que, según se dice, es
la sin par Miulina, hija del duque Alfeñiquen del Algarbe..."
Bibliografía
Auerbach, E.; Mimesis;
Fondo de Cultura Económica; México, 1996
Bunge de Gálvez, D.; Iniciación Literaria; Ed.HME;
Buenos Aires, 1957
Gutiérrez, E.; Literatura
Española, Hispanoamericana y Argentina; Ed. Kapeluz; Buenos Aires, 1959
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