La Celestina
Obra medieval por
excelencia con la que se inicia la modernidad literaria en España y que sería
la obra cumbre de las letras españolas de no ser por la existencia del Quijote.
El autor
"El bachiller
Fernando de Rojas acabó la Comedia de Calisto y Melibea y fue nascido en la
Puebla de Montalban" dicen los versos acrósticos que sirven de
presentación a la obra. Durante mucho tiempo se ha especulado sobre la
veracidad de la afirmación y la identidad real del autor, pero, aunque no se tenga
una gran información sobre Rojas, a la crítica actual le parece incuestionable
que el bachiller nació en la Puebla de Montalbán (Toledo) hacia el 1470 en el
seno de una familia acomodada de judíos conversos. Puede que no alcanzara el
título de bachiller pero sí estudió leyes en la Universidad de Salamanca.
También está documentado que fue alcalde, en varias ocasiones, de Talavera de
la Reina, y que allí se casó y vivió. Por el inventario de sus bienes se sabe
que contaba con una abundante biblioteca de libros jurídicos y profanos, entre
ellos, muchos históricos, enciclopédicos e incluso la obra latina del poeta
italiano Petrarca; de estas lecturas proceden las abundantes referencias a
libros clásicos que, a partir del acto segundo de La Celestina, aparecen en la
obra. Murió en 1541 en Talavera de la Reina.
Primeras ediciones
y fijación del texto
La Celestina tuvo
un éxito de publico extraordinario desde su primera aparición por eso se
conservan bastantes ejemplares que proceden de primeras ediciones antiguas e
incluso tempranas traducciones. El texto de estas ediciones no es el mismo ya
que el autor fue modificando la obra. La primera edición y más antigua de las
conservadas se imprimió en Burgos, por Fadrique de Basilea en 1499, y consta de
dieciséis actos con el título de Comedia de Calisto y Melibea. Hubo después
varias segundas ediciones de Toledo, Valencia y Salamanca (1500), de las que se
conserva la de Toledo, impresa por Pedro Hagenbachc, que añade los versos
acrósticos. Estos libros tienen en común el título, que constan de dieciséis
actos, que incluye una carta del autor a un amigo en el que le dice que se ha
encontrado un texto anónimo y que como le ha gustado mucho ha decidido reunirlo
todo en un acto —el primero— y concluir la obra. Después siguen los versos
acrósticos sobre la intención de la obra en los que figura su nombre, aunque
ningún ejemplar está firmado. Entre 1502 y 1507 aparecieron muchas ediciones
ampliadas y con el título de Tragicomedia de Calisto y Melibea, y
también El
libro de Calisto y Melibea y de la puta vieja Celestina, en Sevilla,
Toledo, Salamanca y Zaragoza; ésta, de 1507, es la más antigua que se conserva
de la Tragicomedia,
que inserta cinco actos nuevos entre el XIV y el XV de la Comedia, fijándose el
texto en veintiún actos definitivamente. Dado el enorme éxito de la obra y la
garra del personaje de la alcahueta empezó a llamársela La Celestina, título que ha
triunfado, y además el nombre del personaje ha pasado a designar en el léxico
español a aquellas mujeres que median en amores bien por interés o gusto.
Argumento
La acción de La Celestina
se construye sobre los amores de Calisto y Melibea, en torno a los cuales se
incorporan otros episodios que a su vez son causa y consecuencia del argumento
principal. Calisto, de noble linaje y claro ingenio, persiguiendo un halcón
entra en la huerta de casa de Melibea, joven, rica y de serenísima sangre;
queda prendado de ella; intenta hablarle pero ésta le despide con gesto airado.
Marcha a su casa compungido y su criado Sempronio le convence para que use los
servicios de una vieja alcahueta llamada Celestina. Los criados se ponen de
acuerdo con ella en repartir el dinero que consiga sacarle a Calisto. Celestina
cumple su misión y Melibea se entrega a Calisto. Los criados van a casa de
Celestina a reclamar su parte, mas cuando ésta se niega a darles nada, ellos la
matan, y ante los gritos de las pupilas de Celestina, Elicia y Areúsa, acude la
justicia, los prende y ejecuta públicamente. Elicia y Areúsa deciden vengar las
muertes y, sabiendo que esa noche los amantes se verán en la torre de casa de
Melibea, envían a un brabucón contra Calisto, el cual al oír ruidos intenta
acudir en ayuda de su criado, se cae de la escala y muere. Melibea se desespera
y ante la presencia de su padre se tira de la torre.
Su género
literario
En la obra todo es
diálogo; los personajes se van definiendo por lo que dicen y hacen, sin
necesidad de anotaciones de un autor externo, por eso se ha valorado la
teatralidad de La Celestina. Pero como consta de veintiún actos, con
cambios de escenarios constantes y variados —el huerto, la casa de Calisto, la
casa de Melibea, la casa de Celestina, la torre, varias calles—, hace muy
difícil su montaje escénico; por eso se ha dicho que se trataba de una obra de
teatro irrepresentable. La crítica actual la clasifica como una comedia
humanista, que es un género creado por Petrarca en Italia en el siglo XIV y que
alcanzó un gran desarrollo en el renacimiento europeo. Se caracterizaba por un
argumento sencillo cargado de tensión dramática, con mucho diálogo y con fines
moralizantes o educadores. Lo importante era el texto y la enseñanza, lo de
menos que fuese representable o no, aunque siempre cabía la posibilidad del
escenario circular en una plaza que con efectos lumínicos alumbrase el rincón
en el que tenía lugar la acción. Quienes defienden La Celestina como obra
educadora no representable se apoyan en algunos párrafos largos, de difícil
dicción, en sus muchas citas eruditas y en las resonancias de los clásicos que
se perderían en una audición ligera. Lo cierto es que Rojas utilizó el
castellano y no el latín propio de estas comedias, introdujo un realismo fuera
de lo común, además de caracterizar, con gran profundidad psicológica a todos
sus personajes y que por lo tanto creó una gran obra precursora de la
modernidad.
Medievalismo y
renacentismo en La Celestina
El argumento de La Celestina
procede de una comedia latina medieval Panphilus, que cuenta cómo
un caballero enamora a una dama gracias a los ardides de una vieja, que a su
vez está tomada de las comedias de Plauto. La deuda al Libro de Buen Amor del Arcipreste
de Hita es indudable. Calisto y Melibea son prototipos del amor cortés y en la
obra se tocan los tres grandes temas medievales: el amor, la fortuna y la
muerte. Pero anuncia el renacimiento porque ninguno de estos temas se trata de
una manera jerarquizada sino individualizada: cada personaje es autónomo y se
labra su propio fin, con independencia de cuál sea su cuna y rango social. Hay
también una sensualidad más exaltada que reprimida y en ningún momento se
plantea la posibilidad de que los jóvenes enamorados tengan intención de
casarse como hubiese sido el fin natural en el teatro coetáneo. A Rojas le
interesa retratar una sociedad desasosegada y explorar el mundo de las pasiones
humanas, lo que le aleja de los ejemplos medievales de premios y castigos
transcendentes según la vida llevada.
Los personajes
Celestina se alza como
el personaje central de la obra por su inteligencia, habilidad, avaricia,
falsedad y malas artes. Es el lado oscuro medieval y pecador, y a la vez quien
va repartiendo sexualidad y pasiones porque también las ha conocido. Será su
avaricia lo que la conduzca a la muerte, no sus artes para despertar el deseo
en jóvenes que están deseando caer en sus redes. Calisto y Melibea proceden del
amor cortés pero serán los arquetipos físicos de la poesía renacentista
sentimental, aunque Rojas va más allá y en su indagación humana no duda en
presentar a un joven indolente dispuesto a gastar su fortuna por satisfacer su
deseo y en manifestarse ante su diosa Melibea como un ser vulgar y grosero ante
su apetito carnal. Melibea es un personaje lleno de matices: es la más
espiritual de la obra, lo que no significa que sea ingenua, es tentada y una
vez que su lujuria se ha despertado lucha por no caer en el deshonor que
presiente que se le avecina, mas no puede resistirse. En definitiva son
personajes humanos y creíbles que se van transformando conforme avanza la
acción.
Lenguaje y estilo
Hay en La Celestina
una fusión constante entre lo erudito y lo vulgar, entre lo retórico más
elaborado y el lenguaje llano más directo, entre la cita clásica y el refrán. A
Calisto y Melibea les corresponde el lenguaje propio de las clase cultas y del
mundo universitario de la época de los Reyes Católicos. Celestina y los criados
usan un lenguaje popular con registros picarescos y realistas muy elaborado por
Rojas, ya que no sólo usan refranes, como marca la tradición para caracterizar
el habla popular, sino que incluso se permiten bromas a propósito de citas
filosóficas y humanistas. Este doble registro lo utilizará de una manera genial
Miguel de Cervantes, especialmente en Don Quijote de la Mancha, novela que ha
suplantado a La Celestina el privilegio de ser la obra cumbre de las
letras españolas.