El Mal de Chagas
Introducción
La Tripanosomiasis Americana
(Mal de Chagas) es una infección causada por el flagelado Trypanosoma cruzi,
ampliamente distribuido en el Continente Americano, principalmente en animales
salvajes pequeños. El Mal de Chagas que
afecta a humanos se da cuando por factores bio-ecológicos y socioeconómicos,
las poblaciones rurales pobres quedan en contacto con el ciclo salvaje, y es
transmitida por vectores naturales.
Según el punto de vista de Salud Pública,
la importancia del Mal de Chagas queda expuesta no solo por la cantidad de
seres humanos afectados por el llamado ciclo doméstico, sino por todas las
medidas de prevención dirigidas contra él.
El T.cruzi se puede hallar en un amplio
área de América, desde el paralelo 42 N hasta el 46 S, aunque los vectores
salvajes se encuentran en un área aún mayor.
Desde el sur de los Estados Unidos hasta la provincia de Chubut en
nuestro país. Esto hace que la cantidad de personas potencialmente expuestas al
parásito sea de más o menos 90 millones, pero en ello influyen principalmente
las condiciones de vida. Es muy poco probable que haya infecciones en los
Estados Unidos debido a las condiciones sanitarias. En países endémicos como
México y Nicaragua, los datos son bastante inciertos.
El Mal de Chagas es típicamente una
enfermedad rural, donde otras enfermedades como la diarrea y la tuberculosis, y
otras típicamente sociales como la desnutrición están delimitadas por el
contexto social en el cual pueden ocurrir. Existe un factor que está modificando
el espectro de la enfermedad en todo el continente: la urbanización.
Los cambios sociales y económicos que se
están dando en los lugares endémicos provocan una tendencia según la cual la
gente migra de zonas rurales a urbanas. Por esto, se sabe que alrededor de
300.000 chagásicos están viviendo en la ciudad de Sao Paulo, y cerca de 200.000
entre Río de Janeiro y Buenos Aires. Más aún, hay migraciones hacia los Estados
Unidos y hacia Europa, principalmente de México y Centroamérica.
Los costos socio económicos de la
enfermedad son altos. 1208,5 millones de dólares por año se pierden en
los siete países más australes del continente por muerte prematura relacionada
con la enfermedad.
A esto hay que
agregarle los costos por ausentismo al trabajo y los costos de tratamiento
obligatorio por los problemas cardíacos y digestivos provocados por el Mal.
Las transfusiones de sangre son otro de los
vectores no naturales que intervienen en la transmisión del T.cruzi. Mientras
que los vectores naturales intervienen tanto en los ciclos salvajes como
domésticos, los vectores no naturales lo hacen solo donde se dan las
condiciones para ello. El problema de las transfusiones de sangre infestada con
el parásito es más común en lugares endémicos.
Transmisión
vectorial y vectores del Mal de Chagas
El principal vector de
transmisión del mal de Chagas es por las heces de los mosquitos infectados. El
vector del mal se da por insectos del orden Hemiptera, familia Reduviidae y
subfamilia Triatominae. Este grupo está compuesto por 118 especies, de las
cuales solo un número pequeño tienen importancia epidemiológica. Estas especies
invaden casas rurales de pobre calidad donde se pueden hallar colonias de
cientos de individuos. Otras especies solo se restringen a ámbitos salvajes por
lo que no tiene incidencia en la salud de la gente. Otros grupos que tienen por
costumbre existir en lugares alejados suelen invadir ámbitos domésticos y
eventualmente transmiten la enfermedad a humanos y mamíferos domésticos.
Las especies
domiciliarias son las responsables del 80% de los casos de la enfermedad, y
están constituidas principalmente por insectos de las especies Triatoma
infestans, T. brasiliensis, T. dimidiata, T. sordida, Panstrongylus megistus
& Rhodnius prolixus.
R. prolixus y T.
dimidiata son los principales vectores en el norte, México, Venezuela y
Colombia; mientras que T. infestans lo es in los países del sur.
Indudablemente, la selva del Amazonas actúa como una barrera para la diferencia
en los vectores de ambas regiones endémicas.
Los
factores que favorecen o disminuyen las probabilidades de transmisión son
varios. Desde el punto de vista del vector, se puede nombrar la densidad del
mismo, longevidad, fuente de alimentación, capacidad de defecar inmediatamente
después de una ingesta de sangre. Desde el punto de vista del posible
infectado, están la capacidad de la piel de soportar la picadura, la respuesta
inmunológica, la edad y la irritabilidad durante la picadura.
Existen
también factores relacionados con el medio. La época en la que aparece la mayor
cantidad de casos es durante el verano, y además se sabe que T. infestans no
existe por encima de los 3000m de altura.
La infección
se produce por el contacto de las heces del vector son las mucosas y la piel.
Generalmente no se produce en piel normal, sino por el hecho de rascarse en el
lugar donde se produjo la picadura del insecto. Solo en niños muy pequeños se
puede producir por el simple contacto. Otra vía es la mucosa de los ojos.
Luego de un período de
7 a 9 días llamado período de incubación, aparecen los primeros síntomas de la
enfermedad, que es cuando el parásito entra en una etapa de multiplicación de
tejidos e invade el flujo sanguíneo y varios órganos. Es importante llevar a
cabo un tratamiento antes de esta instancia, dado que con fármacos indicados se
evita que se establezca la enfermedad.
Infección debida a transfusiones sanguíneas
Este es el segundo
motivo de transmisión del Mal. Los dadores infectados, sin saberlo, provocan el
aumento de los casos en miles por año.
Los
planes gubernamentales apuntan principalmente a la prevención y el combate de
los vectores naturales, por lo que en algunos lugares endémicos, la infección
por transfusión es el principal modo. Las migraciones de infectados de zonas
rurales a urbanas y aún a zonas no endémicas contribuyen a la ampliación de las
áreas de probabilidad de contagio.
Fuentes
Trabajo de João Carlos Pinto Dias en Chagas
Disease - American Trypanosomiasis: its impact on transfusion and clinical
medicine. S. Wendel, Z. Brener, M.E. Camargo, A. Rassi (Edt.). ISBT BRAZIL'92,
SAO PAULO, BRAZIL
http://www.dbbm.fiocruz.br/tropical/chagas/chapter4.html