ANALISIS
DE EL PAIS CHILE
Ø
Territorio y recursos
Ø
Poblacion
Ø
Educacion y cultura
Ø
Economia
Ø
Gobierno
Ø
Historia
Alumnos:
Esteban Cuetto
Fernando Martinez
Guillermo
Miraventti
14 de Agosto de 1999
Es una república cuyo territorio se extiende por el oeste y suroeste de Sudamérica;
limita al norte con Perú, al noreste con Bolivia, al este con Argentina y al
sur y oeste con el océano Pacífico. De norte a sur tiene una longitud
aproximada de 4.300 km y una anchura cuyo promedio es de 177 kilómetros.
En la costa meridional de Chile se encuentran una serie de archipiélagos, desde
Chiloé hasta las islas Diego Ramírez, el punto más meridional del continente
americano; entre ellos pueden mencionarse el archipiélago de los Chonos, el archipiélago
Guayaneco y la parte occidental de Tierra del Fuego. Otras islas pertenecientes
a Chile son las de Juan Fernández, isla de Pascua, Sala y Gómez, San Félix y
San Ambrosio, todas ellas en el Pacífico sur. El país tiene una superficie
total de 756.626 km2, excluida la zona antártica que reclama
(Territorio Chileno Antártico). Sumados todos los territorios cuya soberanía
reivindica, la nación sudamericana alcanza los 2.006.096 km2 de
extensión. La capital y principal ciudad es Santiago, con una población (1993)
de 4.628.320 habitantes.
Chile mantiene un litigio fronterizo con Argentina, fijado desde el
Tratado de 1881 y referido a la zona de los Campos de Hielo Sur, que se
extienden, en el lado chileno, entre las regiones de Aisén del General Carlos
Ibáñez del Campo y Magallanes y Antártica Chilena. Ambos países están
revisando, a través de varias comisiones, las respectivas tesis para dar una
resolución que sea satisfactoria para las partes. No obstante, varias trabas
políticas y parlamentarias han impedido cerrar este capítulo (al respecto,
Chile descarta un arbitraje). Este conflicto es el último que aún queda sin
resolver de los 24 litigios bilaterales que han venido afectando a las normales
relaciones entre los dos países australes de Sudamérica. Los dos Congresos
nacionales se han negado a ratificar el acuerdo logrado en 1991 por los
presidentes Carlos Menem y Patricio Aylwin.
La característica física dominante de Chile es la cordillera de los Andes,
que nace en la región de la Guajira colombo-venezolana y recorre el país de
norte a sur hasta Tierra del Fuego.
Regiones
fisiográficas
Chile puede dividirse longitudinalmente en tres regiones morfológicas: la
majestuosa cordillera de los Andes al este, la cordillera de la Costa al oeste
y el valle Longitudinal o depresión Intermedia, ubicada entre ambas cadenas.
Latitudinalmente se distinguen tres importantes regiones geográficas y
climatológicas: la septentrional (árida), la central (mediterránea) y la
meridional (templada oceánica).
La cordillera de los Andes es más ancha en la región septentrional, en
donde se encuentran amplios macizos y numerosas montañas con altitudes
superiores a los 6.000 metros. Allí se sitúa el pico montañoso más elevado del
país y el volcán activo de mayor altitud del mundo, el nevado Ojos del Salado
(6.893 m). La depresión Intermedia está ocupada por el extenso desierto de
Atacama, una de las zonas más áridas del mundo, que ocupa parte de la depresión
Intermedia del Norte Grande, región norte-central. En algunos sectores esta
planicie se encuentra interrumpida por cordones montañosos, principalmente
entre las regiones de Atacama y Valparaíso.
En la zona central, la meseta cede su lugar al valle Longitudinal, de
unos 965 km de longitud y una anchura que oscila entre los 40 y los 80 km,
que es la zona más poblada del país. La fértil área entre los ríos Aconcagua y Biobío
constituye el corazón agrícola de Chile. Los Andes centrales son más angostos y
bajos que los septentrionales por la presencia de una mayor cantidad de agentes
erosivos; aquí se encuentran los pasos fronterizos más importantes de los Andes
y del país, entre ellos el de Los Libertadores, que comunica con la República
Argentina.
La región meridional se caracteriza por no albergar a la depresión
Intermedia, ya que ésta desaparece en el seno de Reloncaví (Los Lagos). La
costa está delimitada por largas cadenas de islas y fracturada por numerosos fiordos.
En los Andes meridionales la altitud rara vez supera los 1.830 metros.
Chile se encuentra en una zona geológicamente inestable y sufre
periódicamente los efectos de la actividad sísmica y volcánica, debido a la
presencia de la placa de Nazca.
Ríos y
lagos
Los numerosos ríos de Chile son relativamente cortos; nacen, por lo
general, en los Andes y fluyen en dirección oeste hacia el Pacífico. En las
regiones septentrional y central se alimentan fundamentalmente de las nieves
eternas que cubren los Andes. Los ríos más importantes son, de norte a sur: Lluta,
Loa, Elqui, Limarí, Choapa, Petorca, La Ligua, Aconcagua, Maipo, Rapel, Mataquito,
Maule, Biobío, Imperial y Toltén. Aunque de valor limitado para la navegación
debido a sus cascadas, son vitales para el regadío y la producción de energía
hidroeléctrica. La mayoría de los grandes lagos chilenos, entre ellos el Llanquihue,
se concentran en la maravillosa región lacustre del sur (dentro de la región de
Los Lagos).
Clima
Debido a su gran extensión latitudinal, Chile cuenta con climas diversos.
En general, en la costa las temperaturas son moderadas por la influencia del
océano Pacífico.
La región septentrional es casi enteramente desértica, una de las más
secas del mundo; sin embargo, las temperaturas son moderadas por la presencia
de la fría corriente de Humboldt. Las temperaturas durante el mes de enero en
las ciudades de Antofagasta (de clima desértico costero) y Santiago (de clima
mediterráneo con estación seca prolongada) alcanzan un promedio de 20,6 °C
y 19,5 °C, respectivamente; en el mes de julio, la temperatura en
Antofagasta alcanza los 14 °C de promedio y los 8 °C en Santiago.
Las temperaturas descienden cerca de 1 °C por cada 150 m de
altitud en los Andes. Las lluvias se incrementan en la región meridional y el
clima mediterráneo es característico de la región central. En esta zona, las
precipitaciones suelen concentrarse en los meses de invierno (de mayo a
agosto), variando desde un total anual de 375 mm en Santiago a los 12,7 mm
en Antofagasta; los inviernos son suaves y los veranos relativamente cálidos.
La región meridional se caracteriza por un clima más frío (templado y marítimo
lluvioso) y en ella las precipitaciones se distribuyen equitativamente durante
todo el año, llegando a un máximo de unos 5.080 mm en las cercanías del estrecho
de Magallanes. La temperatura media anual en Punta Arenas, en el extremo
meridional, es de 6,5 °C. En el sur son comunes los fuertes vientos del
oeste con influencia marítima.
Flora
y fauna
La flora autóctona de Chile varía según la zona climática. La región
norteña presenta pocas variedades de vegetación (coirón, llareta, pajonales y cactáceas)
y es uno de los mejores ejemplos de desierto absoluto en todo el planeta. El
valle Longitudinal, más húmedo, cuenta con diversas especies de cactus,
arbustos espinosos, pastizales y la araucaria, que produce piñones comestibles.
Al sur de Valdivia se encuentran densos bosques húmedos en los que abundan el laurel,
el roble, el raulí, el ñirre (véase Fagáceas), el coihué, el ciprés, el
mañío y el lingue, así como diversas especies de coníferas. Otras plantas
destacadas del país son: el molle, árbol cuyos frutos se emplean como
condimento; el quillay, el peumo y el radal. El extremo sur se caracteriza por
una vegetación de pastos esteparios.
La fauna es menos diversificada que en otros países de Sudamérica debido
a la barrera que ofrecen los Andes. Entre los mamíferos autóctonos merecen
mencionarse la llama, la alpaca, la vicuña, el guanaco, el puma, el zorro
culpeo, el huemul (ciervo de los Andes), el pudú (cérvido pequeño) y la chinchilla.
Las aves son variadas, aunque están ausentes los tipos sudamericanos
predominantes. Además de la trucha, que fue introducida desde América del
Norte, hay pocos peces de agua dulce en los ríos y lagos chilenos, destacando
únicamente el pejerrey y el salmón. En la costa del mar abundan los peces,
mariscos y mamíferos marinos gracias a la corriente fría de Humboldt.
Recursos
minerales
Chile ha sido un país que trabaja el suelo y el subsuelo, exportando
estos productos como materia prima. La gran extensión de territorio
cordillerano, presente en el país, le da unos treinta elementos mineros
valiosos, pero los más importantes son: el cobre, el molibdeno, el renio, el litio
y el yodo. Además, son importantes las reservas de hierro, potasio, magnesio, boro
y salitre, mineral que le dio una gran riqueza a comienzos del presente siglo,
pero cuya demanda ha disminuido debido a la aparición de productos sintéticos
que lo han reemplazado.
En comparación con otros países sudamericanos, Chile tiene una población
relativamente homogénea. Los primeros colonizadores españoles se mezclaron con
los indígenas, entre los que predominaban los araucanos; el mestizaje de ambos
pueblos constituye más del 92% de la población. La inmigración europea no fue
en Chile tan importante como en otros países de América, ya que apenas se
promovió en el siglo XIX. Sin embargo, los inmigrantes alemanes han
representado una importante influencia en la región de Valdivia-Puerto Montt;
también Italia, Suiza, Reino Unido, Yugoslavia y Francia han hecho importantes
aportaciones a la población. En la actualidad, menos del 2% de los habitantes
son de origen europeo y sólo el 6% es indígena, en su mayoría araucanos
concentrados en la región meridional de La Araucanía.
Características
de la población
La población de Chile (según estimaciones para 1994) era de 14.026.166
habitantes, con una densidad cercana a los 19 hab/km2. El 90% de la
población reside en la región central, entre La Serena y Concepción. La tasa de
natalidad, según una proyección estadística para 1997, es de 19,7 nacimientos
por cada 1.000 habitantes. Aproximadamente el 85% de los chilenos residen en
centros urbanos y más de una tercera parte del país se concentra en la ciudad
de Santiago. Las comunidades del sur y del desierto septentrional están
bastante aisladas y separadas por largos tramos prácticamente deshabitados.
Ciudades
principales
Además de Santiago, las ciudades más importantes de Chile son Concepción,
centro agrícola e industrial, con una población (según estimaciones para 1993)
de 318.140 habitantes; Valparaíso, principal puerto de mar, con 301.677
habitantes; Viña del Mar, popular centro turístico, con 319.440 habitantes, y Antofagasta,
con 228.408 habitantes.
Lenguas
oficiales y habladas
El español es el idioma oficial de Chile, hablado prácticamente por toda
la población. El uso de lenguas aborígenes es limitado. Véase Español de América.
Religión
Los católicos constituyen aproximadamente el 81% de la población chilena,
aunque oficialmente la Iglesia católica se separó del Estado en 1925. El resto
de la población, en su mayoría, profesa la religión protestante pentecostal o
evangélica (véase
Protestantismo). Los indígenas que practican sus religiones tradicionales son
una pequeña minoría.
En gran medida, las artes y el sistema educativo de Chile se basan en
modelos europeos (Gran Bretaña, Francia y Alemania), aunque se ha desarrollado
una tradición cultural propia que combina elementos de los diversos grupos
étnicos y que fue influida por la expansión de las fronteras nacionales.
Educación
El moderno sistema educativo de Chile (véase Educación en Chile)
tuvo sus orígenes a mediados del siglo XIX. En la actualidad, la educación
para todos los niños entre 6 y 14 años es gratuita y obligatoria. El sistema
escolar está administrado por el gobierno nacional a través del Ministerio de
Educación. La tasa de alfabetización, que alcanza el 94%, es una de las más
altas de América Latina.
Según proyección estadística para 1997, las cifras de alumnos se
distribuirían de la siguiente manera: Pre-básica 283.061; Básica Especial
35.296; Básica Regular 2.162.968; Media 746.987; Superior 344.776; todo lo cual
daría un total de 3.572.088 alumnos matriculados. Entre las instituciones de
educación superior destacan la estatal Universidad Nacional de Chile (1842), de
gran prestigio en el mundo, la Universidad de Concepción (1919), la Universidad
Católica de Chile (1889), la Universidad Católica de Valparaíso (1928) y
diversas universidades técnicas, entre ellas, la primera Escuela de Artes y
Oficios (1849), hoy Universidad de Santiago. En 1993 la población universitaria
era superior a los 315.000 estudiantes.
Vida
cultural
En Chile predominan dos culturas muy vivas y diferenciadas: la
cosmopolita, de la solvente población urbana, y la popular, de los campesinos,
que presenta una gran influencia de la cultura española, aunque con legados
araucanos, y que es predominante en la música y el baile chilenos. Chile cuenta
con una rica tradición literaria y ha sido cuna de dos premios Nobel de
Literatura: los poetas Gabriela Mistral y Pablo Neruda. Véase Literatura chilena.
Instituciones
culturales
Las instituciones culturales chilenas se concentran fundamentalmente en
las grandes ciudades de la región central. Entre ellas merecen mencionarse el Museo
Nacional de Bellas Artes, el Museo Histórico Nacional y el Museo Nacional de
Historia Natural, todos ellos en Santiago, y el Museo de Historia Natural de
Valparaíso. La mayor biblioteca del país es la Biblioteca Nacional de Santiago,
con un fondo de unos 3,5 millones de volúmenes.
Desde los albores del siglo XX, la economía chilena ha estado
dominada por la producción de cobre. A partir de la década de 1940, el sector
industrial se expandió rápidamente, en gran medida por iniciativas
gubernamentales. En la actualidad, Chile es uno de los principales países
industrializados de América Latina, así como uno de los más importantes
productores de minerales. En la década de 1970 se hicieron esfuerzos por
impulsar al abandonado sector agrícola y para reducir la dependencia del país
de las importaciones de alimentos. Tras una reducción de los cultivos más
importantes a principios de la década de 1980, la producción agrícola se
recuperó hacia finales de la década.
Tras el derrocamiento del gobierno del presidente Salvador Allende en
1973, el Estado ha jugado un papel menos dominante en la economía, y la mayoría
de las empresas nacionalizadas han vuelto a manos privadas (véase
Privatización). En 1993, el presupuesto nacional estimado era de 10.090
millones de dólares de ingresos y 9.241 millones de dólares de gastos (valor de
cambio a octubre de 1994).
Agricultura
Aproximadamente el 15% de la población activa chilena se dedica a la agricultura,
y los productos agrícolas representan cerca del 10% del producto interior bruto
(PIB). A excepción de la cría de ovejas, que predomina en el extremo sur del
país, el grueso de la actividad agrícola chilena se concentra en el valle
Longitudinal. Desde la década de 1960, los programas de reforma agraria han
conseguido incrementar el número de pequeños propietarios y la productividad ha
aumentado gracias a los modernos métodos de cultivo; sin embargo, sólo un 7%
del territorio chileno se dedica al cultivo.
Los principales productos agrícolas son: trigo, papa (patata), remolacha
azucarera, maíz, arroz, tomate y avena. El sector frutícola es muy importante y
comprende uva, melón, manzana, durazno (melocotón), damasco (albaricoque),
ciruela y cereza; el país cuenta, además, con una prestigiosa industria
vitivinícola. En Tierra del Fuego y en las llanuras de la provincia de
Magallanes es intensiva la cría de ganado ovino, que suponía en 1994 más de 4,5
millones de cabezas; la producción anual de lana es de unas 22.000 toneladas.
También se crían ganado vacuno (3,8 millones), porcino (1,4 millones) y
caballar (348.000).
Silvicultura
y pesca
Los recursos forestales son utilizados para embellecer el paisaje,
proteger el suelo, limpiar el aire, producir frutos y, lo más importante,
producir madera (celulosa). Chile posee 12 millones de hectáreas potencialmente
productivas, de las cuales 8.473.582 son de bosque nativo y 786.136 de pino
insigne, de las cuales casi un 50% pertenece a la VIII Región. También destacan
los bosques de lenga, coihué mixto (véase Coihué), valdiviano y chilote.
Los bosques cubren un 12% de la superficie de Chile. A finales de la
década de 1980, la producción de madera se elevaba a unos 16,5 millones de m3,
dividida en maderas duras y blandas, destinada a la fabricación de tablas,
pasta de papel y papel. Favorecido por incentivos fiscales desde mediados de la
década de 1970, el sector forestal representaba a finales de la década
siguiente más del 10% de las exportaciones del país.
Chile cuenta con uno de los sectores pesqueros más importantes de
Sudamérica; en sus 4.300 km de litoral se consiguen unas capturas anuales
de aproximadamente 6 millones de toneladas. Entre los recursos renovables del
país, hay que mencionar: el lenguado, la raya, la merluza, el congrio, el
pejegallo, algunos tiburones pequeños, pejerratas, la anchoveta, sardina, pejerrey,
jurel, atún y albacora; dentro de los moluscos destacan: la cholga, el chorito,
el choro zapato, la ostra, el ostión, la almeja y la almeja macha; de los
crustáceos son importantes: los picorocos, los camarones, las langostas, las centollas,
los cangrejos y las jaibas. La región que más recursos aporta económicamente es
la I Región de Tarapacá, seguida de la VIII Región del Biobío. La
industria pesquera procesa en forma de harina, aceite y conservas la mayor
parte de la producción.
Minería
Chile dispone de uno de los mayores yacimientos de cobre conocidos y es
uno de los principales exportadores mundiales de este metal. El Teniente es la
mayor mina de cobre subterránea del mundo. El cobre es el principal producto de
exportación, constituyendo más del 50% del total anual; en 1994, la producción
alcanzaba los 2,2 millones de toneladas. El petróleo y el gas natural
(descubiertos en 1945) se extraen en Tierra del Fuego y en el estrecho de
Magallanes, con una producción, en 1994, de 714.100 m3 de petróleo
(4,5 millones de barriles, aproximadamente) y 4.244 millones de m3
de gas natural. La producción de hierro ascendía a 8,6 millones de toneladas.
Industria
El sector industrial representa casi el 20% de la producción anual de
Chile y ocupa aproximadamente al 27% de la población activa. La industria se
basa fundamentalmente en el refinado y procesamiento de los recursos minerales,
agrícolas y forestales. Chile es un importante productor de acero en
Sudamérica, con una producción industrial por encima de 1 millón de toneladas
en 1993. También se refina el cobre y varias refinerías de petróleo utilizan
materia prima nacional e importada. Otras industrias importantes se centran en
la producción de cemento, pasta y otros derivados del papel, productos
alimentarios, textiles y confección (algodón, lana y sintéticos), tabaco, vidrio,
productos químicos y azúcar. También son importantes las plantas de montaje de
vehículos. El grueso de la industria nacional se concentra en torno a Santiago
y Valparaíso; otro importante centro industrial es Concepción.
Energía
Los recursos energéticos más importantes son el petróleo y el gas natural
que aportan el 60% de la energía bruta; el segundo lugar lo ocupa la energía
eléctrica, obtenida a través de la transformación de la energía hidráulica,
aportando un 24% de la producción; finalmente se encuentra la energía del
carbón con los desechos vegetales.
La energía hidráulica es un recurso muy abundante, especialmente en la
zona austral del país, por la abundante lluvia que presenta, la formación de
lagunas glaciares y la creación de embalses, estos últimos localizados sobre
todo entre las regiones del Libertador General Bernardo O’Higgins, Maule y
Biobío. Es importante mencionar el hecho de que en la región de Aisén existe un
gran potencial hídrico, pero que no puede ser utilizado por las dificultades
para acceder a dichas fuentes. Las centrales hidroeléctricas chilenas tienen
una potencia instalada de 4,8 millones de kW y, en 1994, generaban 25.267
millones de kWh. Las fuertes corrientes de los ríos que bajan desde los Andes y
de las cadenas costeras constituyen ricas fuentes de energía hidroeléctrica.
Una de las más destacadas es la central hidroeléctrica de Antuco.
Transportes
Chile contaba en 1994 con una red vial de aproximadamente 79.293 km,
de los cuales un 15% están pavimentados. Los ferrocarriles totalizan unos 8.800 km
y se utilizan en su mayor parte para el transporte de minerales en el norte del
país. El principal sistema norte-sur está conectado con ramales a las ciudades
litorales más importantes y mediante líneas transandinas a ciudades de
Argentina y Bolivia. Los puertos naturales son escasos, destacando Antofagasta,
Valparaíso, San Antonio (puerto artificial) y Talcahuano. El aeropuerto
internacional más importante es el situado en las cercanías de Santiago;
también hay aeropuertos en Arica, Antofagasta, La Serena, Valdivia, Puerto
Montt y Punta Arenas, entre otros.
Comunicaciones
Chile cuenta con una amplia variedad de modernos medios de comunicación.
En 1991 había en el país más de 70 periódicos de información general; El Mercurio,
La
Tercera y La Nación, publicados en Santiago, tienen
una considerable influencia. La televisión, introducida en 1958, está formada
por una red de cadenas independientes y una estatal. En el país hay unos 4,4
millones de aparatos de radio, 5 millones de receptores de televisión y 1,5
millones de teléfonos.
Moneda
y banca
La unidad monetaria de Chile es el peso, que sustituyó al escudo en 1975
(413,3 pesos equivalían a 1 dólar estadounidense a principios de 1997). El Banco
Central de Chile, fundado en 1925, tiene el monopolio de emisión de moneda y
dispone de amplios poderes para regular la política monetaria. La banca está
constituida, además, por varios bancos comerciales de carácter privado y sólo
uno con carácter estatal, el Banco del Estado de Chile.
Comercio
exterior
En 1993, las exportaciones de Chile supusieron unos 9.416 millones de dólares;
los metales y minerales representaron más de la mitad de este total y el resto
lo constituían las frutas y verduras, carnes y pescados, pasta de madera, papel
y productos químicos. En ese mismo año, las importaciones alcanzaron unos
11.125 millones de dólares y fueron fundamentalmente de maquinaria y equipos de
transporte, verdura y carne, equipos eléctricos y productos químicos. Los
principales socios comerciales de Chile son Estados Unidos, Alemania, Japón,
Reino Unido, Argentina y Brasil. Véase Comercio internacional.
El gobierno de Chile se inspiró en el espíritu de la Constitución de 1925
hasta la crisis política de 1973, cuando fue suspendida en la mayoría de sus
estipulaciones. En 1980 se aprobó una nueva Constitución, aunque sus apartados
más importantes no se aplicaron plenamente hasta 1989. Véase Constitucionalismo
(chileno).
Poder
ejecutivo
La Constitución de 1980, modificada mediante plebiscito en julio de 1989,
confiere el poder ejecutivo al presidente, elegido por votación popular para un
mandato de seis años, quien a su vez designa un gabinete. El gobierno militar
controló el gobierno hasta 1989, año en que se celebraron las primeras elecciones
democráticas tras el golpe de Estado de 1973.
Poder
legislativo
Según la Constitución de 1980, el poder legislativo recae en un Congreso
Nacional, formado por la Cámara de Diputados, que consta de 120 miembros, y el
Senado, que cuenta con 48 miembros. Tienen derecho al voto todos los ciudadanos
mayores de 18 años.
Poder
judicial
El más alto organismo judicial de Chile es la Corte Suprema, formada por
17 jueces. El país cuenta asimismo con 17 tribunales de apelación. Los jueces
son nombrados de forma vitalicia por el presidente, quien los elige de una
lista presentada por los jueces de la Suprema Corte. Véase Derecho chileno.
Gobierno
local
Administrativamente, Chile está dividido en 13 regiones (entre ellas la Región
Metropolitana de Santiago, donde está ubicada la capital), subdivididas a su
vez en 51 provincias y éstas en 342 comunas distribuidas a lo largo del país.
Los gobernadores o intendentes que presiden las regiones y los funcionarios que
las administran son elegidos por el presidente. Las provincias están a su vez
divididas en comunas. Las 13 regiones de Chile son, de norte a sur, las
siguientes: Tarapacá, Antofagasta, Atacama, Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana
de Santiago, Libertador General Bernardo O’Higgins, Maule, Biobío, La Araucanía,
Los Lagos, Aisén del General Carlos Ibáñez del Campo y Magallanes y Antártica
Chilena.
Partidos
políticos
Tras el golpe militar de 1973, se suspendió toda actividad política y los
partidos políticos fueron prohibidos. Las agrupaciones políticas volvieron a
legalizarse en 1987. El Partido Demócrata Cristiano y diversos sectores
socialistas (véase Partido Socialista), entre otros grupos, ganaron las
elecciones de 1989. En los comicios de 1993 resultó triunfadora la Concertación
(Unión) de Partidos por la Democracia.
Salud
y bienestar social
Las primeras leyes de política social se promulgaron a comienzos del
siglo XX, y a principios de la década de 1970 el programa de bienestar
nacional chileno era uno de los más amplios del mundo. Tras el golpe militar de
1973 se recortaron gran parte de los servicios sociales. Sin embargo, la
mayoría de la población recibe tratamiento sanitario gratuito en el marco del
Servicio Nacional de Salud (véase Seguridad Social). Los trabajadores
deben afiliarse a instituciones privadas para percibir pensiones de jubilación,
cobrar el desempleo, cubrir gastos por invalidez y otras prestaciones.
Defensa
En Chile es obligatorio el servicio militar, al menos durante un año para
todos los varones aptos de 18 y 19 años. A principios de la década de 1990, las
Fuerzas Armadas contaban con 91.800 efectivos, divididos en 54.000 del Ejército
de Tierra, 25.000 de la Armada y 12.800 de las Fuerzas Aéreas.
El primer europeo que llegó a lo que hoy es Chile fue el portugués Fernando
de Magallanes, tras atravesar en 1520 el estrecho que hoy lleva su nombre; los
indígenas denominaban esta región con el nombre aimara de tchili, palabra autóctona
que significa ‘nieve’. En la época de la visita de Magallanes, la mayoría del
territorio chileno situado al sur del río Rapel estaba dominado por los araucanos,
tribu notable por su habilidad guerrera y único pueblo indígena que no sucumbió
de forma inmediata a la conquista de los españoles. Las tribus que ocupaban las
regiones septentrionales habían sido dominadas durante el siglo XV por los
incas de Perú. En 1535, al concluir Francisco Pizarro la conquista de Perú, su
lugarteniente, Diego de Almagro, encabezó una expedición terrestre hacia Chile
en busca de oro. El grupo regresó inmediatamente a Cuzco sin obtener los
resultados apetecidos.
Conquista
y colonización española
Pedro de Valdivia, también oficial de Pizarro, dirigió una segunda
expedición al sur de Chile en 1540. A pesar de la feroz resistencia de los
araucanos, Valdivia consiguió fundar varios asentamientos, entre ellos Santiago
(1541), Concepción (1550) y Valdivia (1552). Sin embargo, en 1553 los araucanos
organizaron un levantamiento, mataron a Valdivia y a muchos de sus seguidores,
destruyendo todas las ciudades a excepción de Santiago, Concepción y La Serena.
Esta rebelión, serie de hechos que recogió Alonso de Ercilla en su obra La Araucana,
fue la fase inicial de una guerra que proseguiría durante casi tres siglos,
conocida como la guerra de Arauco; las hostilidades continuaron de forma
intermitente durante y después del periodo colonial español, y no cesaron hasta
finales del siglo XIX.
En la organización colonial española, Chile fue en sus orígenes una
dependencia del virreinato del Perú, y sólo más tarde tuvo su propio gobierno,
la Capitanía General de Chile. El país se desarrolló con lentitud porque
carecía de plata u oro que atrajeran a los españoles y por la belicosidad de
los araucanos; además, estaba situado muy lejos de los principales centros de
colonización española en Perú y era poco accesible. La principal ocupación era
la agricultura en el valle Longitudinal, y Chile suministraba a Perú productos
alimentarios, sobre todo trigo. La población urbana vivía del comercio.
Emancipación
nacional (1810-1823)
En 1810, Chile desarrolló un proceso similar al de otras colonias
españolas que rompieron sus vínculos políticos con la metrópoli. El 18 de
septiembre de ese año (hoy fiesta nacional), el Cabildo de la ciudad de
Santiago delegó sus poderes en un grupo de siete personas que conformaron la
primera Junta de Gobierno. Este acto fue el inicio de un proceso que culminaría
con la independencia chilena de España después de más de dieciséis años,
durante los cuales se mantuvo un estado de guerra intermitente con las tropas
españolas enviadas desde Perú. El 12 de febrero de 1817, las tropas realistas
sufrieron una decisiva derrota en la batalla de Chacabuco a manos del Ejército
patriota, apoyado por tropas argentinas (el conocido como ‘Ejército Libertador
de los Andes’). Un año después, Bernardo O’Higgins, uno de los líderes
revolucionarios que había conocido a Francisco de Miranda en Londres, proclamó
la independencia absoluta de Chile; no obstante, las tropas realistas
controlaron casi la totalidad del sur del país hasta 1818, y no fueron
expulsadas completamente hasta 1826. Véase Emancipación de América Latina.
Organización
nacional y república conservadora (1823-1861)
Bernardo O’Higgins, quien en 1818 había sido nombrado director supremo de
Chile, gobernó el país con poderes autoritarios hasta 1823, cuando la
hostilidad aristocrática contra su régimen le obligó a dimitir. Se adoptaron
dos constituciones (1823 y 1828) que intentaron organizar a Chile como una
república, aunque las luchas por el poder entre diversas organizaciones
mantuvieron al país inmerso en conflictos políticos hasta 1830. Ese año,
elementos conservadores al mando del general Joaquín Prieto organizaron una
revolución y tomaron el control del gobierno; en 1831 Prieto se convirtió en
presidente, aunque el personaje fundamental del gobierno fue Diego Portales,
quien ocupó diversos cargos ministeriales durante la administración de Prieto.
En 1833 se adoptó una nueva Constitución que confería amplios poderes al
ejecutivo. En 1851 y 1859, los grupos liberales llevaron a cabo infructuosos
intentos armados para arrebatar el poder a los conservadores.
A pesar de su carácter autoritario, el gobierno del Partido Conservador
promovió una política interior que contribuyó sustancialmente al desarrollo
comercial, minero y agrícola de Chile; se adoptaron medidas para explotar los
recursos minerales, se construyeron ferrocarriles y se promovió la inmigración;
además, se sentaron las bases del sistema escolar y se crearon instituciones
culturales. El principal acontecimiento en la política exterior chilena durante
el periodo de predominio conservador fue la guerra que tuvo lugar en 1836
contra la Confederación Perú-boliviana.
Gobierno
liberal y guerras externas (1861-1891)
Entretanto, en el Partido Conservador se habían producido divisiones como
consecuencia de las desavenencias con la Iglesia católica. A partir de 1861, su
ala más progresista, en coalición con el Partido Liberal, promovió una serie de
reformas constitucionales, entre las que se encontraba la prohibición de la
reelección presidencial consecutiva. Además, se hicieron esfuerzos para
promover el bienestar social, intensificándose asimismo el desarrollo de los
recursos nacionales, en especial mediante la creación de nuevas vías
ferroviarias, carreteras y un sistema postal. En 1865, Chile intervino en
conflicto entre España y Perú —conocido en la historiografía española como la guerra
del Pacífico (1864-1866)—, en el cual participó por un fuerte sentimiento
americanista de solidaridad con los peruanos.
Poco después, Chile comenzó a explotar los valiosísimos yacimientos de
nitratos del desierto de Atacama. Ante la intención de Bolivia de embargar las
instalaciones salitreras del territorio, en febrero de 1879 el gobierno chileno
ordenó la entrada de sus tropas en el puerto boliviano de Antofagasta; dos
meses después, Perú, aliado de Bolivia por el conocido como Pacto Secreto de
1873, declaró la guerra a Chile, iniciándose la guerra del Pacífico (1879-1883).
Como consecuencia de su victoria en este conflicto, Chile se anexionó un amplio
territorio que englobaba las actuales regiones de Antofagasta y Tarapacá. Además,
Perú cedió a Chile la administración de las ciudades de Tacna y Arica, a
condición de que se celebrara un plebiscito diez años después para establecer
la definitiva soberanía sobre las mismas. Aunque ambos países no llegaron a un
acuerdo en cuanto a las condiciones del plebiscito, las sucesivas negociaciones
culminaron en febrero de 1929 con el Tratado de Lima, volviendo Tacna a Perú y
quedando Arica en manos de Chile. Véase Disputa de Tacna-Arica.
Guerra
civil y catástrofes naturales
En 1891 una parte considerable de las fuerzas políticas representadas en
el Congreso organizaron una rebelión contra la administración del presidente José
Manuel Balmaceda, líder del Partido Liberal. Bajo las órdenes del capitán Jorge
Montt, oficial de la Armada, los rebeldes (que se autoproclamaron congresistas)
se hicieron con el mando de la flota chilena y controlaron las provincias del
norte. En agosto derrotaron al Ejército gubernamental durante las batallas de
Concón y Placilla, en las cercanías de Valparaíso, que fue ocupada por los
rebeldes al igual que Santiago, con lo que la guerra quedó virtualmente
terminada. En el curso de la guerra civil se perdieron más de 10.000 vidas y
fueron incalculables los daños materiales. Balmaceda se suicidó en septiembre.
Poco después de la llegada de Jorge Montt a la presidencia, Chile ingresó
en un largo periodo de pacífica reconstrucción, denominado República
Parlamentaria (1891-1925). Como concesión al sentimiento liberal que prevalecía
en el país, Montt instituyó una serie de reformas, entre las que destacó la
democratización del poder ejecutivo. Los años siguientes estuvieron marcados
por la creciente participación del pueblo chileno en la política y por el
aumento de la agitación política.
En agosto de 1906 un desastroso terremoto destruyó virtualmente
Valparaíso y produjo graves daños en Santiago, muriendo más de 3.000 personas y
quedando sin hogar otras 100.000; no obstante, las regiones asoladas fueron
rápidamente reconstruidas.
Las
guerras mundiales
Durante la I Guerra Mundial (1914-1918) Chile permaneció neutral.
Tras el conflicto, el enfrentamiento entre liberales y conservadores aumentó.
En 1920 los liberales llegaron al poder de la mano del antiguo ministro del
Interior Arturo Alessandri Palma, aunque no consiguió el consenso necesario
para sus propuestas de reforma. En 1924, un grupo de personalidades militares
dieron un golpe de Estado con el objeto de imponer reformas liberales,
derrocando a Alessandri e instaurando una Junta Militar. Ésta fue a su vez
derrocada en 1925 por otro golpe militar. Tras este acontecimiento se aprobó
una nueva Constitución que reformó el sistema electoral, recortando los poderes
del Congreso y estableciendo la separación entre la Iglesia y el Estado.
Alessandri ocupó de nuevo la presidencia en 1925, pero su mandato duró menos de
un año. Durante el mandato de Emiliano Figueroa Larraín la autoridad estuvo en
realidad en manos de un oficial del ejército, Carlos Ibáñez del Campo, quien
ocupó la presidencia desde 1927 hasta 1931. Tras varios golpes y cambios de
administración, Alessandri fue reelegido en 1932 y consiguió terminar su
mandato en 1938.
En las elecciones de ese año fue elegido presidente Pedro Aguirre Cerda,
del Partido Radical, al frente de una coalición de grupos democráticos unidos
en el Frente Popular. Su ambicioso programa de reformas fue interrumpido en
1939 por un devastador terremoto que se cobró unas 30.000 víctimas. Esta
coalición liberal volvió a ganar en 1942, esta vez llevando como candidato al
radical Juan Antonio Ríos Morales, quien maniobró con pericia la nave del
Estado en medio de la tormenta política generada por el enfrentamiento entre
los partidarios de los aliados y los de los nazis durante la II Guerra
Mundial (1939-1945). Ríos condujo al país a una posición favorable a los
aliados, declarando la guerra al Eje en 1944. Durante el conflicto, el Partido
Comunista surgió como una de las organizaciones políticas más poderosas de
Chile. El país fue miembro fundador de la Organización de las Naciones Unidas
(ONU) en 1945.
Los
gobiernos de la posguerra (1946-1970)