![]() |
Haga click para publicitar en Alipso.com |
| Buscando Secundarios
| Universidades
| Carreras
| Test
Orientación Vocacional | Medios
| Profesores particulares
| Institutos
| Campus Material Monografias | Exámenes Secundarios | Exámenes Universitarios | Enlaces | Enviar material | Diversión Postales | Humor | Descargas | Juegos Comunidad Foros | Institucional Publicite | En su sitio | Contáctese Cursos en Buenos Aires Cursos de Informática | Cursos de apoyo al CBC | Carreras y Cursos de Diseño, Comunicación, Arte y Fotografía |
|
|
Imprimir apunte |
Recomendar a un amigo |
Recordarme el recurso |
|
Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: El clima: Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 2691 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Geografía > |
Trabajo Práctico
Clima:
efecto a largo plazo de la radiación solar sobre la superficie y la atmósfera
de la Tierra en rotación. El modo más fácil de interpretarlo es en términos de
medias anuales o estacionales de temperatura y precipitaciones.
Las áreas de tierra firme y las
marinas, al ser tan variables, reaccionan de modos muy distintos ante la
atmósfera, que circula constantemente en un estado de actividad dinámica. Las
variaciones día a día en un área dada definen su climatología, mientras que el
clima es la síntesis a largo plazo de esas variaciones (ambas pueden
considerarse subdisciplinas de la meteorología). El clima se mide por medio de
termómetros, pluviómetros, barómetros y otros instrumentos, pero su estudio
depende de las estadísticas. Hoy tales estadísticas son realizadas
competentemente por ordenadores. Con todo, un resumen sencillo a largo plazo de
los cambios climáticos no proporciona una representación exacta del clima. Para
obtener ésta es necesario el análisis de los patrones diarios, mensuales y
anuales. La investigación de los cambios climáticos en términos de tiempo
geológico es el campo de estudio de la paleoclimatología, que requiere las
herramientas y métodos de la investigación geológica.
La palabra clima viene del griego klima,
que hace referencia a la inclinación del Sol. Además de los efectos de la
radiación solar y sus variaciones, el clima siempre está bajo la influencia de
la compleja estructura y composición de la atmósfera y de los mecanismos por
los que ésta y los océanos transportan el calor. Así pues, para cualquier área
dada de la Tierra, debe considerarse no sólo su latitud (que determina la
inclinación del Sol), sino también su altitud, el tipo de suelo, la distancia
del océano, su relación con sistemas montañosos y lacustres, y otras
influencias similares. Otra consideración a tener en cuenta es la escala: el
término macroclima hace referencia a una región extensa; mesoclima, a una más
pequeña; y microclima, a un área diminuta. Por ejemplo, puede especificarse que
un buen microclima para cultivar plantas es el que hay al abrigo de grandes
árboles de sombra.
El clima tiene una gran influencia
en la vegetación y la vida animal, incluyendo a los humanos. Desempeña un papel
significativo en muchos procesos fisiológicos, desde la concepción y el
crecimiento de los seres vivos hasta la salud y la enfermedad. El ser humano,
por su parte, puede influir en el clima al cambiar su medio ambiente, tanto a
través de la alteración de la superficie de la Tierra como por la emisión de
contaminantes y productos químicos, como el dióxido de carbono, a la atmósfera.
Zonas climáticas
Los climas se describen con arreglo
a códigos previamente acordados o con términos descriptivos un tanto imprecisos
en su definición que, no obstante, resultan útiles. A escala global se puede
hablar del clima en términos de zonas, o cinturones, que pueden trazarse entre
el ecuador y el polo en cada hemisferio. Para comprender éstas hay que tomar en
consideración la circulación en la capa superior de la atmósfera, o
estratosfera, así como en la atmósfera inferior, o troposfera, zona donde se
manifiesta el clima. Los fenómenos de la atmósfera superior no fueron conocidos
hasta el desarrollo de tecnologías avanzadas, como los cohetes, los vuelos a gran
altitud y los satélites artificiales.
En condiciones ideales, es posible
suponer que el aire caliente asciende por convección a lo largo del ecuador y
desciende cerca de los polos. Así pues, el cinturón ecuatorial tiende a ser una
región de baja presión y periodos de calma interrumpidos por tormentas
eléctricas, asociadas a enormes nubes llamadas cúmulos. Debido a los periodos
de calma, este cinturón recibe el nombre de doldrums (estancamiento). Se desplaza
ligeramente hacia el norte del ecuador durante el verano boreal y hacia el sur
durante el meridional. Por contraste, el aire desciende en las regiones
polares. Esto produce una elevada presión atmosférica y vientos secos y helados
que tienden a radiar hacia el exterior desde los polos.
Para complicar este cuadro
simplista, hay que tener en cuenta la rotación de la Tierra, que desvía los
componentes norte y sur de la circulación atmosférica. Así, los vientos
tropicales y polares tienden a ser del Este (vientos procedentes del Este), y
se desarrollan dos cinturones intermedios en cada hemisferio. A unos 30° de
latitud N y S hay una zona de alta presión en la que el aire de las capas
superiores desciende y se divide enviando corrientes hacia el ecuador. En el
hemisferio norte soplan vientos regulares del Noreste, y del Sureste en el
hemisferio sur. Estas zonas de alta presión producen áreas áridas en los
continentes, pero hacen que el aire se cargue de humedad sobre los océanos
debido a la evaporación. Si estos vientos regulares chocan con una isla dispuesta
a modo de barrera topográfica o con la costa de un continente, el aire húmedo
se eleva hasta zonas más frescas dando lugar normalmente a fuertes lluvias.
Entre los 50° y los 60° de latitud
N y S se encuentra un cinturón de baja presión caracterizado por los vientos
dominantes del Oeste, que son desviados hacia el Suroeste en el hemisferio
norte y hacia el Noroeste en el hemisferio sur. En este caso las
precipitaciones se relacionan con los frentes polares; el aire frío de los
vientos polares del Este penetra por debajo del aire cálido y húmedo de los
vientos del Oeste que, al enfriarse, liberan la humedad que contienen. En
invierno ésta es la causa de la mayoría de las nevadas en los continentes.
Tipos de climas
Los autores clásicos dividieron la
Tierra en tres grandes zonas climáticas que se correspondían con los climas
frío, templado y tórrido. En general, se considera la isoterma de los
10 ºC para el mes más cálido, que coincide aproximadamente con el límite
de la tundra y el bosque de coníferas, como valor para distinguir los climas
templados de los fríos; por otro lado, la separación entre los climas tórridos
o tropicales de los templados se establece en la isoterma de los 18 ºC
para el mes más frío. Sin embargo, dentro de cada una de estas zonas cabe
distinguir diferentes tipos y subtipos en función de factores tales como la
temperatura y la precipitación. Otros elementos que contribuyen a explicar el
clima de una región pueden ser la presión atmosférica, los vientos, la humedad,
la latitud, la altitud, el relieve, la proximidad de los mares, las corrientes
oceánicas y la influencia de la naturaleza del suelo y la vegetación.
Muchos climatólogos han establecido
sus propias clasificaciones climáticas, entre las que cabe destacar la de
Köppen, una clasificación empírica dada a conocer por primera vez en 1918 y
sometida posteriormente a varias revisiones. Köppen y su colaborador Geiger
definieron seis grandes grupos de climas, asociados a la vegetación, a los que
designaron mediante letras mayúsculas: A (tropical), B (subtropical), C
(templado), D (frío), E (polar) y H (montaña). Estos grupos se subdividían a su
vez en función del régimen pluviométrico y de las temperaturas, también
señalados mediante letras, en este caso minúsculas, que unidas a las anteriores
especificaban la variedad climática de un espacio determinado dentro de cada
categoría principal. Así, por ejemplo, un clima tipo Csa indica que se trata de
un clima templado con veranos secos y calurosos e inviernos húmedos y suaves,
es decir, lo que se conoce como un clima mediterráneo.
A continuación, se exponen los
principales tipos de clima del planeta considerando los valores, siempre
aproximados, de la temperatura y las precipitaciones.
Clima ecuatorial
Es característico de las regiones
de latitudes bajas, localizadas fundamentalmente entre los 10º N y
10º S. La temperatura y la humedad son altas y constantes a lo largo del
año. La temperatura media del mes más frío supera los 18 ºC, y la
temperatura media anual se sitúa por encima de los 25 ºC. Las
precipitaciones anuales sobrepasan los 1.500 mm e incluso, en algunas
áreas, los 3.000 milímetros. La duración del día y de la noche es muy similar.
Clima tropical
Es propio de las regiones
tropicales. Las temperaturas medias mensuales son elevadas y bastante uniformes
a lo largo del año, siendo la media anual superior a los 20 ºC. El régimen
térmico varía entre 3º y 10º, mayor en el interior y menor en las áreas
costeras. Las precipitaciones oscilan entre los 400 y los 1.000 mm
anuales, aunque la variedad de clima monzónico alcanza valores muy superiores.
Alternan las estaciones secas y lluviosas. En función de la distribución
estacional de las precipitaciones y de la cantidad se distinguen las variedades
siguientes: sudanés (precipitaciones entre 750 y 1.100 mm y tres
estaciones, una seca y fresca, otra seca y calurosa, y otra lluviosa),
subecuatorial (dos estaciones lluviosas y dos secas), saheliense
(precipitaciones entre 400 y 750 mm, con una larga estación seca) y
monzónico (estación lluviosa de gran intensidad que alterna con otra seca).
Clima desértico
Propio de las áreas desérticas, se
caracteriza por altas temperaturas y escasez de precipitaciones. Se distinguen
dos importantes variantes: el clima desértico cálido, con una temperatura media
anual en torno a los 20 ºC, una fuerte oscilación térmica (puede alcanzar
los 20º) y precipitaciones inferiores a los 200 mm, y el clima desértico
costero, que presenta una temperatura media anual inferior a los 20 ºC,
menor oscilación térmica (en general por debajo de los 10º) y precipitaciones
insignificantes, por debajo de los 100 mm anuales. Además de estos
desiertos propios de la zona cálida o tropical, existen otros tipos en la zona
templada resultado de la degradación de los climas propios de sus latitudes.
Aquí cabría hablar de los desiertos continentales, donde el elemento
condicionante del régimen termopluviométrico, además de las altas presiones, es
la continentalidad, que acentúa la sequía y la oscilación térmica diaria.
Clima templado
Bajo este epígrafe se aúnan una
gran variedad de climas que tienen en común el hecho de contar con unas
temperaturas estivales más elevadas que en invierno. Los climas templados se
clasifican en:
Clima mediterráneo
Este tipo de clima se da
particularmente en los países ribereños del mar Mediterráneo, de ahí su
denominación, aunque se han establecido varios subtipos en relación con la
distancia a las masas oceánicas. También se da en la costa meridional de
Australia, en el suroeste de la República de Suráfrica, en California y en las
estrechas áreas costeras de Chile central, donde los Andes actúan como barrera
climática. En sentido amplio, define el clima de las regiones costeras
occidentales de los continentes comprendidas dentro de la zona de las latitudes
medias de la Tierra (entre los 30º y los 45º, aproximadamente). Se caracteriza
por veranos cálidos, secos y soleados, e inviernos suaves y húmedos. Las
temperaturas medias anuales varían entre los 12 ºC y los 18 ºC, y la
oscilación térmica anual está comprendida entre los 10º y los 15º por lo
general. El promedio de precipitaciones se sitúa entre los 400 y los
700 mm, concentradas en el invierno, ya que durante el verano el clima
está sujeto a la presencia de anticiclones subtropicales, y en el invierno, a
las depresiones de la atmósfera.
Clima chino
Este clima presenta una temperatura
media ligeramente superior a la del mediterráneo, lo mismo que la oscilación
térmica anual, que supera los 15º. El promedio de precipitaciones sobrepasa los
1.000 mm, concentradas en el periodo estival, que contrasta con la
sequedad del invierno.
Clima oceánico
Es el clima característico de las
regiones comprendidas dentro de la zona de latitudes medias de la Tierra
sujetas a la influencia oceánica. La proximidad del mar determina una amplitud
térmica anual en general pequeña y unas precipitaciones importantes
(1.000-2.000 mm) y bien distribuidas a lo largo del año, aunque el máximo
se sitúa en la estación invernal. La temperatura media depende de la latitud,
aunque se puede establecer en torno a los 10 ºC; los inviernos presentan
unas temperaturas moderadas y en verano son frescas.
Clima continental
Este clima es propio de las
regiones del interior de los continentes. Se caracteriza por una relativa
escasez de precipitaciones, sobre todo en invierno, debido a la distancia que
las separa de las áreas de influencia marítima, y por una notable amplitud
térmica estacional (que puede alcanzar hasta los 60º), con unas temperaturas
estivales bastante altas que contrastan fuertemente con los inviernos fríos. La
temperatura media anual es inferior a los 10 ºC. Las precipitaciones
oscilan entre los 300 y los 700 mm de promedio, que se producen
principalmente en verano. Se pueden distinguir varios tipos: el siberiano (el
más extremado, con una temperatura media inferior a los 0 ºC, una
oscilación térmica que puede alcanzar los 60º y precipitaciones inferiores a
los 200 mm anuales concentradas en el periodo estival); el manchuriano
(con un temperatura media inferior a los 10 ºC, oscilación térmica en
torno a los 40º y precipitaciones, concentradas en el periodo estival, que
superan los 500 mm); y el ucraniano (con unas características térmicas
similares al anterior, aunque la temperatura media es ligeramente más baja y la
amplitud un poco superior, y unas precipitaciones comprendidas entre los 300 y
los 400 mm anuales).
Clima polar
Clima propio de aquellas regiones
que presentan una temperatura media mensual y anual por debajo de los
0 ºC, amplitudes térmicas superiores a los 30º y precipitaciones insignificantes
que se producen en forma de nieve. En estas regiones, cubiertas por la nieve
durante la mayor parte del año, el tipo de suelo característico es el
permafrost.
Clima de alta montaña
En las montañas la temperatura
disminuye con la altitud, mientras que aumentan las precipitaciones, al menos
hasta un cierto nivel altimétrico. La montaña, en este sentido, altera las
características de la zona climática en la que se sitúa. Por este motivo, no se
pueden establecer unos rasgos con validez universal que lo definan, aunque sus
variedades climáticas son fácilmente reconocibles, como el clima alpino.
Presenta unas temperaturas invernales negativas y unas estivales positivas,
aunque la temperatura media anual se establece en torno a los 0 ºC; la oscilación
térmica es inferior a los 20º y las precipitaciones, más abundantes en verano
que en invierno, superan los 1.000 mm anuales. Este clima de alta montaña
es el que predomina en la cordillera andina.
Por último, como se mencionó con
anterioridad, tienen lugar cambios microclimáticos causados por la acción
antrópica. Así, por ejemplo, en las ciudades se forman las denominadas ‘islas
de calor’; cuando este espacio se encuentra bajo una situación anticiclónica
cálida, durante la noche la temperatura es más alta en relación con el medio
ambiente circundante. También la contaminación atmosférica de los núcleos
urbanos provoca un aumento de la nubosidad media, modifica el régimen de
lluvias, altera la circulación de los vientos y disminuye la radiación solar y
la transparencia del aire.
Clasificación climática ligada a la vegetación
Los dos parámetros meteorológicos
en los que se basa la clasificación anterior no son suficientes para satisfacer
la necesidad de una descripción climática exacta y universal. La vegetación,
por su parte, ofrece una referencia importante, sobre todo en casos como el de
la selva, o cinturón ecuatorial de bosque tropical húmedo, con temperaturas
cálidas y lluvias durante la mayor parte del año; la sabana, cálida y con una
marcada estacionalidad; y la tundra, fría, con escasas precipitaciones y
veranos cortos. Es particularmente útil considerar ambos factores, clima y
vegetación, para conocer la naturaleza de una zona y lo que representa vivir en
ella. La influencia del clima en la vegetación natural viene determinada
fundamentalmente por las precipitaciones, la temperatura y la luz; de ahí la
estrecha relación existente entre la distribución de los regímenes climáticos y
de la vegetación. A grandes rasgos, se pueden distinguir cinco grandes asociaciones
vegetales en función sobre todo de la cantidad y distribución de las
precipitaciones a lo largo del año: clima cálido y húmedo, con o sin estación
seca, idóneo para el desarrollo de las selvas, del bosque tropical y la sabana;
clima templado húmedo, con o sin estación seca, que permite la existencia de
bosques mixtos y praderas; clima frío y húmedo, donde crecen los bosques mixtos
y de coníferas; clima seco, ámbito de la estepa y las especies xerófilas
adaptadas a las condiciones áridas de las zonas desérticas; y clima polar y
alpino o de alta montaña, asociados a una vegetación propia de la tundra y a la
presencia de casquetes glaciares.
| ||||
| X | ||||