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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Como dirigir una pequeña empresa: Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 11421 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Economía > |
CÓMO
DIRIGIR
UNA
PEQUEÑA
EMPRESA
Decálogo
de la supervivencia y el éxito
PAUL
RESNIK
Edit.
McGraw-Hill de Management
CAPITULO
I
En este libro se discuten
los requisitos básicos que intervienen en el éxito o la ruina del mundo de la
pequeña empresa.
Una buena dirección es la causa del éxito de las
pequeñas empresas
Una buena dirección es el
factor que determina la supervivencia y el éxito. Una mala dirección es el
factor que determina el fracaso – no lo determina el clima económico, la
competencia, la inconstancia de los clientes o la mala suerte.
Una buena dirección – la
capacidad de comprender, dirigir y controlar una empresa – se fundamenta en la
atención crítica del director – propietario hacia unos cuantos factores
decisivos de supervivencia y éxito que son los que conllevan la fortuna o traen
la ruina.
Se puede aprender a dirigir
eficazmente antes de que la empresa tropiece una y otra vez con las mismas piedras.
Una buena dirección
comprende la suma de las actividades cotidianas del director – propietario, así
como las actitudes, percepciones, pensamientos y conocimientos. Es una
actividad intencionada y orientada.
Las siguientes cuestiones se
basan en lo que uno piensa y sabe:
·
Lo que considera importante
para el éxito de la empresa
·
Cuán consciente sea de, y
cuán preocupado esté por, las trampas
·
Cómo concibe su papel y
responsabilidades específicas como director – propietario
·
Qué extensión del paisaje
empresarial percibe y hasta qué punto capta o crea oportunidades para
desarrollar o mejorar la empresa
·
Qué parte de su actividad es
incontrolable y cuáles podrá dirigir
·
Dónde y cómo distribuir los
recursos
Las 10 condiciones de
“Fortuna o Ruina” para sobrevivir y tener éxito.
1.
Sea Objetivo: (Cap. II)
2.
Trabaje de forma sencilla y
centrada: concentrar esfuerzos donde el impacto y las ganancias sean mayores
(Cap. III)
3.
Proporcione productos y
servicios excelentes y característicos que satisfagan las necesidades de grupos
selectos de Clientes (Cap. IV)
4.
Establezca la forma de
llegar hasta sus clientes y venderles sus productos y servicios (Cap. V)
5.
Organice, dirija y motive a
un equipo vencedor para que haga todo lo que usted no puede hacer por sí sólo.
(Cap. VI)
6.
Lleve los registros de
contabilidad y los controles necesarios para entender y dirigir la empresa.
Cap. (VII)
7.
No esté nunca sin efectivo.
(Cap. VIII)
8.
Evite tropezar una y otra
vez con las piedras de todo crecimiento rápido. (Cap. IX)
9.
Comprenda su empresa de cabo
a rabo. (Cap. X)
10.
Planifique. (Cap. XI)
No existe la formula que
garantice el éxito, lo que se tiene es la experiencia y las lecciones de los
predecesores.
Una dirección eficaz empieza
y debe empezar antes de la entrada al mercado
Las pequeñas empresas no son
empresas grandes en miniatura, precisan una comprensión y técnicas especiales.
Tienen recursos limitados, escaso margen de error, no puede comprar el éxito, y
debe ocuparse de su eficacia interna.
El papel central de director
– propietario: establecer el objetivo primordial, los valores y la identidad de
la empresa. Fijar prioridades y metas y decidir sobre la distribución de fondos
en la empresa. Hay que aprovechar lo mínimo al máximo.
Solamente el director –
propietario puede formar los productos y servicios que satisfagan a los clientes.
También le corresponde las tareas diarias, contribuyendo en las áreas que más
conozca, supervisar todas las actividades de la empresa y decidir qué cambios o
mejoras han de ocurrir.
CAPITULO
II
No
caben las ilusiones: La realidad de la
pequeña empresa y cómo nos engañamos a nosotros mismos
Elementos del mundo de la pequeña empresa:
1.
Un
director – propietario aporta a su empresa tantos puntos fuertes como puntos
flacos relativos.
2.
Muchos
empresarios llevan dentro sutiles tendencias que les conducen a la
autodestrucción tan pronto como el negocio marcha.
3.
Los
humanos somos muy proclives a engañarnos a nosotros mismos.
Todos los directores – propietarios tienen
puntos flacos relativos, deben reconocer sus limitaciones y aplicar medidas
correctivas.
Es normal engañarse a uno mismo, pero los
hechos y requisitos de las operaciones de una pequeña empresa no admiten ser
torcidos, negados o saltados sólo porque el director – propietario imponga sus
propias percepciones emocionales sobre la realidad del mundo de los negocios.
Limitaciones internas
Los típicos fundadores de empresas son
intrépidos, optimistas, incluso misioneros. Tienden a centrarse en la
oportunidad, no en el riesgo. Son más dados a la acción que a la reflexión y
pueden cobijar tendencias egoístas contraproducentes. Algunas de estas
manifestaciones son:
1.
Auto
– alabanzas inconscientes: ven lo que quieren ver
2.
Desdén
hacia las áreas de experiencia empresarial limitada: minimizan la importancia
de las áreas en las que no tienen conocimiento y sobre lo que les queda por
aprender.
3.
Rechazo
del auxilio Le cuesta solicitar o recibir consejos o ayudas
4.
Resistencia
a delegar trabajo: quieren controlar el negocio hasta el más mínimo detalle.
Desconfían de las ideas ajenas
5.
Aversión hacia los útiles de administración básicos y
los procesos de dirección: como ser:
·
Evaluar
el negocio analítica y creativamente
·
Diseñar
controles empresariales básicos
·
Planificar
para vender productos
·
Formar
un equipo
·
Atender
las necesidades de efectivo
·
Desarrollar
planes de actuación específicos para alcanzar los objetivos prioritarios
6.
El
aburrimiento que sobreviene cuando la empresa ya está en marcha: una vez creada
la empresa, descuidan las tareas imprescindibles para el desarrollo del
negocio.
Limitaciones funcionales
Se tiende a hacer lo que conocemos, nos gusta y
nos hace sentirnos bien, en detrimento de otras necesidades vitales de la
empresa.
Debe autoevaluarse sus puntos fuerte y flacos
en las diferentes áreas funcionales básicas de la empresa. Contratando
especialistas para aquellas áreas en las que se encuentre débil.
Objetividad desinteresada
El empresario exitoso es aquel que es realista
y logra dejar de lado sus percepciones personales atendiendo al verdadero
problema de la empresa. Un error no se convierte en una equivocación hasta que
te niegas a corregirlo.
Un requisito previo para enfrentarse a los
problemas es admitir que existen. La condición previa para aprovechar las
oportunidades y mejorar la empresa es reconocer que la misma puede mejorar su
rendimiento. Diferenciar entre lo que “ES” y lo que “PODRÍA SER”.
Líneas directrices para una objetividad
desinteresada:
1.
Distancie
su yo de la evaluación del rendimiento.
2.
Desconfíe
de la satisfacción del mismo
3.
Preste
atención al rendimiento incompleto: mirar también la mitad vacía de la botella.
4.
Corregir
equivocaciones y aprender de ellas
5.
El
descontento constructivo aumenta las ganancias
6.
Lo
que desconoce también es importante
7.
Acceder
a nuevos conocimientos y percepciones
8.
Escuchar
atentamente ideas ajenas
9.
Llevar
a cabo sus intuiciones persistentes
Algunas
maneras de compensar cualquier limitación
·
Fortaleciendo
sus propios conocimientos y su rendimiento
·
Busque
las señales de peligro
·
Formar
un equipo: no siempre un socio trae buenos resultados, es mucho más práctico
contratar personal de primera línea, cuyos puntos fuertes sean dónde usted no
domina demasiado.
·
Solicite
ayuda de personas ajenas a la empresa: Mesas redondas empresariales, contactos
informales con otros directores – propietarios, profesionales, consultores,
amigos y clientes.
LA
LEY DE SUTTON: LO SENCILLO ES LO EFICAZ
Vaya dónde está el dinero, lo sencillo es lo
eficaz.
La eficacia en una empresa pequeña significa
concentrar en un tiempo limitado, dinero y otros recursos donde la
productividad y la rentabilidad sean mayores. Despilfarrar su activo, tiempo,
visión y energía en metas y actividades secundarias o improductivas es disipar
las ganancias de la empresa y su potencial éxito.
Dirigir una pequeña empresa es el arte de lo
esencial, aprovechar al máximo lo mínimo.
Hay que tener en claro el fin, las prioridades
y los objetivos.
Debe haber un solo fin y no perderlo nunca de
vista. No existe una fórmula para el éxito, pero sí para el fracaso: Trata de
complacer a todo el mundo.
La pequeña empresa necesita una identidad clara
y un concepto organizativo dominante para separar los asuntos directivos
vitales de los deseables. Tiene que traducir su visión y sus puntos fuertes en
ventajas competitivas.
Tener en claro: ¿Qué negocio?, ¿Qué mercado?,
¿Qué producto?, ¿Dónde esta el dinero?, ¿Dónde colocar nuestro dinero?
Trate de diseñar un mapa del
negocio y algunos valores o líneas directrices que le permitan estructurar la
aparente complejidad y aleatoriedad del mundo de los negocios dentro de un
sentido del propósito claro y sencillo. Solo entonces podrá desarrollar
objetivos y estrategias empresariales concretos y centrarse en las
consideraciones importantes: la
identidad concreta de los productos y mercados, las necesidades del personal, y
las necesidades financieras y administrativas de la empresa. Sólo entonces
podrá diseñar planes de negocios altamente prácticos y dirigidos a los
resultados, para así llevar a cabo actividades diarias plenas de sentido y
eficacia.
Dirigir es elegir entre toda suerte de
objetivos y actividades apetecibles o tentadores. Pero no hay pequeña empresa
que pueda llevar con éxito más que unos pocos objetivos y actividades asociadas
a un tiempo, y sumado a la limitación de los recursos, es imprescindible que se
fijen prioridades.
Dirigir es tomar algunas decisiones difíciles y
hacer renuncias dolorosas.
Cuando el director propietario pueda enumerar
o, mejor aún, escribir objetivos realistas, específicos y posiblemente
cuantificables, estos podrán ser traducidos a planes de actuación alcanzables.
Los directores – propietarios deben distanciarse lo suficiente de las
tareas cotidianas del hogar y de las minicrisis con el fin de disfrutar de un
tiempo discrecional para ocuparse de las necesidades de la empresa que
realmente importan. Hacer las cosas de forma sencilla significa encontrar o
crear tiempo para las cosas importantes.
Una búsqueda concentrada y
activa de los problemas y soluciones y un punto de vista nuevo, que revele
oportunidades realmente significativas, puede transformar materialmente el
rendimiento el rendimiento de una empresa. Una reflexión de 2 horas sobre
nuevas formas de reducir gastos en un 10 % a menudo generará 1 o 2 ideas
prácticas que a nadie se le habían ocurrido antes. Estas ideas, a su vez,
generarán beneficios suplementarios, con frecuencia importantes.
Diez horas a la semana o una por día será
suficiente. La mejor manera de empezar es preguntarse:
·
¿Cuáles
son nuestras necesidades verdaderamente básicas, ahora y en los próximos meses?,
¿Cuáles son las tres “primeras cosas” que deberían hacerse primero?
·
¿Cómo
podemos llevarlas a cabo eficazmente el personal y yo?
·
¿Cómo
puedo organizar mi tiempo y mi trabajo para poder estar seguro de prestarles
una atención directa a, y actuar con, los factores “donde está el dinero”?
Centrarse bien “lo primero es lo primero” no
excluye atender la tienda ni mantenerse a flote durante las crisis diarias si
algunos simples útiles de administración del tiempo son puestos en práctica.
1.
Concentre
esfuerzo y tiempo en las necesidades y áreas críticas de la empresa.
2.
Delegue
parte del trabajo.
3.
Aprenda
procedimientos para ahorrar tiempo que reduzcan la carga de trabajo y evite
matar el tiempo.
CAPITULO
IV
CÓMO
CONECTAR LOS PRODUCTOS CON LOS CLIENTES
Una y otra vez pequeños empresarios capaces e
inteligentes cometen 2 equivocaciones decisivas:
1.
Diseñan
y evalúan sus bienes y servicios atendiendo a sus propios valores y
necesidades, no a los de sus clientes.
2.
No
aciertan a concentrar sus esfuerzos ni a especializarse en mercados
estrechamente definidos con su correspondiente gama característica de bienes y
servicios.
Las empresas nuevas necesitan nuevos clientes
para empezar el negocio, precisan clientes satisfechos si quieren sobrevivir y
prosperar.
Si la pequeña empresa espera crecer ha de
concentrarse en grupos de clientes relativamente pequeños, y debe atraerse a
esos clientes con bienes y servicios de algún modo especializados o distintivos
que satisfagan sus necesidades particulares.
Piense en tres claves esenciales para vender
los bienes y servicios de una pequeña empresa.
1.
Atienda
las necesidades especiales y los intereses de grupos de clientes relativamente
pequeños e identificables.
2.
Ofrezca
bienes y servicios relativamente distintivos y fiables que cubran esas
necesidades especiales.
3.
Proporcione
un excelente servicio.
Muchos empresarios creen que si fabrican una
ratonera mejor
el mundo se presentará a su puerta para comprarla. Pero si dices que
puedes fabricar una ratonera mejor, será mejor que te asegures que la gente la
necesite, y que la puedas distribuir. Y será mejor que la idea que tienen los
clientes de una ratonera mejor sea la misma que le tuya.
La mayoría desarrolla un producto y luego
resuelve el problema de cómo venderlo, en lugar de averiguar qué quiere el
mercado y diseñarlo.
Si los clientes no perciben el valor y la
utilidad, entonces no existe ni el valor ni la utilidad en un sentido
empresarial.
Estas empresas siempre tienen en cuenta a los
clientes, no los consideran sólo como una máquina de generar dinero sino que
los considera como personas, con sentimientos, necesidades y esperanzas,
problemas y preocupaciones, y necesitan tener una respuesta en el mercado.
El director propietario guiado en el mercado
tiene identificado a sus clientes y a sus potenciales clientes y tiene
elaborado un plan para llegar a ellos. A su vez se ocupa de que su personal se
preocupe en igual medida.
¿Quiénes
son los clientes?
Quienes son los clientes es
una indicación de cuáles podrían ser
sus necesidades y de cómo satisfacerlas. Del mismo modo qué satisface a los
clientes de un sector determinado ayuda a identificarlos mejor.
El perfil del cliente:
1.
¿A qué clase social
pertenecen?
2.
¿En qué gastan su dinero? ;
¿investigan? ; ¿comparan?
3.
¿Cuál es el sexo de las
personas que más compran?
4.
¿Su estado civil? ; ¿tienen
hijos?
5.
¿Cuales son sus niveles de
educación?
6.
Edad promedio
7.
¿Dónde viven?
8.
Estilos de vida: ocio,
educación, deportes, etc.
Lo que quieren los clientes
Lo que los clientes quieren
de una pequeña empresa se puede definir en 4 categorías:
1.
Bienes y servicios que funcionen.
2.
Bienes y servicios que los beneficien, que
tengan algún valor tangible o intangible en sus vidas, a cambio de dinero o
ahorros ganados con el sudor de sus frentes.
3.
Bienes y servicios que sean mejores que los de la
competencia, diferentes,
o que nadie más ofrezca.
4.
Servicio.
Es muy común que las
empresas pasen por alto todos, o alguno de estos factores.
CÓMO APRENDER ACERCA DE SU MERCADO: LA REACCIÓN DEL
CLIENTE
Lo mejor es pensar como el
cliente. Escucharlos.
Las pequeñas empresas pueden
prescindir de los costosos estudios de
marketing que pretenden suministrar hallazgos científicos, sólo deberán mantener
los oídos bien abiertos, escuchando y observando a los clientes y empleados.
Los vendedores deben conocer
el funcionamiento del producto, el porque de su éxito o fracaso.
Analice los hechos
Mire los datos de ventas y
determine:
1.
Qué productos se están
vendiendo y cuáles no
2.
Qué vendedores están
vendiendo más de los que les corresponde, cuál es su mensaje, a qué juegan
3.
Qué territorios están más
difíciles
4.
De dónde son los clientes
5.
Qué funciona mejor: las
ventas directas, por correo o por teléfono
6.
Qué tan grande son los
pedidos
7.
Se encargan en efectivo o
con tarjeta
8.
Qué porcentaje de consultas
terminan en ventas. Desarrolle estadísticas de las ventas perdidas.
9.
Está perdiendo clientes
CAPITULO
V
COMERCIALIZACIÓN
DE LOS PRODUCTOS
Los productos no se venden a
sí mismos. Las empresas deben llegar hasta los compradores potenciales. Deben
hacer que sus productos y servicios sean accesibles. Además, han de enviar un
mensaje muy persuasivo: que sus bienes y servicios beneficiaran a esos
clientes.
Las pequeñas empresas pueden
encontrar clientes y venderles sin planificar. Es mucho mejor partir de un
plan; la formulación de los enfoques y acciones necesarios para lograr unos
difíciles objetivos de ventas.
El plan de Mercado
El director propietario es
el responsable del marketing y de las ventas de sus bienes y servicios. Un
negocio sin el suficiente número de clientes deja de ser negocio.
Un plan de marketing es una declaración de supuestos sobre el entorno de mercado y los objetivos y acciones que se derivan de esos supuestos. Debe hacerlo por escrito.
La identidad y las
exigencias de sus clientes potenciales constituyen el eje del plan de marketing
y ventas. Todas las demás consideraciones dependen de un claro sentido de
quiénes son sus clientes y de lo que debe venderles para que se queden
satisfechos.
Elementos fundamentales de
un plan de comercialización:
1.
El sentido de la finalidad
de la empresa
2.
Un análisis del mercado
3.
La fijación de precios
4.
Los canales de venta
5.
La promoción de ventas
6.
Los objetivos de venta y planes
de actuación