SÍ ...
¡ DE ACUERDO!
CÓMO NEGOCIAR SIN CEDER
Roger Fisher,
William Ury y
Bruce Patton
No negocie con base en las posiciones
En
cualquier negociación lo común es que las personas negocien con base en las
posiciones.
La
manera más común de negociar, consiste en tomar y después abandonar una serie
de posiciones.
La
toma de posiciones cumple algunas funciones útiles en una negociación y
finalmente puede producir los términos de un acuerdo aceptable; pero estos
objetivos pueden lograse de otras maneras. La negociación según posiciones no
cumple los criterios básicos de producir un acuerdo sensato, en forma eficiente
y amistosa.
La discusión sobre posiciones produce acuerdos insensatos
Cuanta
mayor atención se presta en las posiciones, menor atención se dedica a
satisfacer los intereses y preocupaciones subyacentes de las partes. El acuerdo
se hace más difícil. Cualquiera a que se llegue puede reflejar una distribución
mecánica de las diferencias entre las posiciones finales, más que una solución
cuidadosamente diseñada para satisfacer los intereses legítimos de las partes.
La discusión sobre posiciones es ineficiente
La
negociación sobre posiciones crea incentivos que retardan cualquier acuerdo.
Mientras
más extremas sean las posiciones iniciales y más pequeñas las concesiones, más
tiempo y esfuerzo se necesitarán para descubrir si un acuerdo es posible o no.
El
paso usual requiere también multitud de decisiones individuales, a medida que
cada negociador decide que ofrecer, que rechazar y cuánto conceder.
Tácticas
como las demoras, las amenazas de rompimiento, la inmovilidad aumentan el
tiempo y los costos de un acuerdo, así como el riesgo de que éste no se logre.
La discusión sobre posiciones pone en peligro una relación
La
negociación basada en posiciones se convierte en un enfrentamiento de
voluntades. Cada negociador expone lo que va a hacer o lo que no va a hacer. La
tarea de diseñar juntos una solución aceptable tiende a convertirse en una
batalla, puesto que cada parte trata de forzar a la otra a cambiar su posición.
Con frecuencia surgen la ira y el resentimiento a medida que cada parte se ve
obligada ante la otra.
Cuando hay muchas partes, la negociación basada en
posiciones es todavía peor
Mientras mayor sea el número de
personas que participan en una negociación, más grave serán los inconvenientes
de la negociación basada en posiciones.
En estos casos la negociación basada
en posiciones conduce a formar coaliciones entre las partes cuyos intereses
comunes son con frecuencia más simbólicos que de fondo.
Ser amable no es la solución
En un juego de negociación suave, las
movidas usuales consisten en hacer ofrecimientos y concesiones, confiar en el
otro, ser amistoso y ceder cuando sea necesario para evitar enfrentamientos.
En las familias y entre amigos se da
mucho este tipo de negociación. El proceso tiende a ser eficiente, por lo menos
en cuanto a producir resultados rápidos. Como cada parte compite con la otra en
ser generosa y amable, un acuerdo es altamente probable. Pero puede no ser
prudente y concluir en un acuerdo desequilibrado.
Usar una forma suave y amistosa en la
negociación basada en posiciones hace vulnerable a quién se enfrente a alguien
que juegue la versión dura.
Existe una alternativa
La
mejor alternativa entre la versión suave y la dura de la negociación basada en
posiciones sería: “cambiar el juego”. Este método denominado “negociación según
principios” o “negociación con base en los méritos”, puede resumirse en cuatro
puntos básicos:
1.
Las
personas: separe a las personas de problema
2.
Los
intereses: concéntrese en los intereses, no en las posiciones
3.
Opciones: genere una
variedad de posibilidades antes de decidirse a actuar
4.
Criterios: insista en
que el resultado se base en algún criterio objetivo
Separe las personas del problema
Se
sabe que es difícil enfrentar un problema sin que surjan malentendidos entre
las personas, sin que ellas se disgusten o pierdan su sensatez o ecuanimidad, y
sin que tomen las cosas como ofensas personales.
Antes que todo, los negociadores son personas
Algo
fundamental que en las negociaciones se olvidan con facilidad es que uno no
está tratando con representantes abstractos de la otra parte sino con seres
humanos. Ellos tienen emociones, valores profundos, puntos de vista y son
impredecibles. Este aspecto humano de las negociaciones puede ser de una gran
ayuda o también ser desastroso.
El
deseo de las personas de sentirse satisfechas consigo mismas y su preocupación
por lo que los demás piensan de ellas, puede con frecuencia hacerlas más sensibles
a los intereses del otro negociador.
Los
malentendidos pueden reforzar los perjuicios y suscitar acciones que producen
reacciones en un círculo vicioso; la exploración racional de soluciones
posibles se hace imposible y la negociación fracasa. El apuntarse victorias y
repartirse acusaciones se convierten en los objetivos del juego, en detrimento
de los intereses sustanciales de ambas partes. No ser capaz de tratar a otros
con sensibilidad como seres humanos sujetos a reacciones humanas, puede ser desastroso
en una negociación.
Todo negociador tiene dos tipos de intereses: en la sustancia y en la
relación
Todo
negociador quiere lograr un acuerdo que satisfaga sus intereses sustanciales.
Por eso negocia. Además a un negociador también le interesa su relación con la
otra parte.
La
mayoría de las negociaciones ocurren en el contexto de una relación permanente,
en la cual es importante que cada negociación se haga de tal manera que ayude,
en lugar de obstaculizar las relaciones futuras y las futuras negociaciones.
Separe la relación de lo sustancial; enfréntese directamente con el
problema de las personas
Hay
que fundamentar la relación en percepciones precisas, en una comunicación
clara, en emociones apropiadas y en un punto de vista definido y a largo plazo.
Trate los problemas de las personas directamente.
Para
orientarse en el laberinto problemático de las personas, a veces es útil pensar
en términos de tres categorías básicas: percepción, emoción y comunicación.
Percepción
La
comprensión sobre como piensa la otra parte no es simplemente una actividad
útil que le ayudará a usted a solucionar su problema. Su manera de pensar es el
problema.
El
conflicto no está en la realidad objetiva sino en la mente de las personas. La
verdad es simplemente un argumento más para tratar las diferencias. La
diferencia existe porque existe en sus mentes. Los temores, aunque infundados,
son temores reales y hay que tenerlos en cuenta. Las esperanzas, aunque
infundadas, pueden causar una guerra. Los hechos, aunque se verifiquen, pueden
no contribuir en nada a la solución del problema.
Por
útil que pueda ser el análisis de la realidad objetiva, finalmente es la
realidad, como la percibe cada una de las partes, lo que constituye el problema
en una negociación y lo que abre el camino hacia una solución.
Póngase en el lugar del otro
La
manera de ver el mundo depende del lugar donde uno se sitúe. Las personas
tienden a ver lo que desean ver.
Una
de las habilidades más importantes que puede poseer un negociador es la
habilidad de apreciar la situación como la aprecia la otra parte. No es
suficiente saber que ellos ven las cosas de manera diferente. Si uno quiere
tener influencia, es necesario comprender con empatía el poder de su punto de
vista. No es suficiente estudiarlos como si fueran escarabajos bajo un
microscopio; es necesario saber como se sienten. Para lograr esto, uno debe
estar dispuesto a suspender el juicio durante un tiempo mientras ensaya sus
puntos de vista. Comprender su punto de vista no es un costo sino un beneficio
que le permite reducir el área de conflicto y también defender los propios
intereses con mayor seguridad.
No deduzca sus intenciones con base en sus temores
Con
frecuencia una sospecha se deriva naturalmente de nuestras percepciones. Es
fácil adquirir el hábito de interpretar de la peor manera todo lo que la otra
parte dice o hace. Además, es lo más seguro, le demuestra a terceras personas
la maldad de la otra parte. Pero el costo de interpretar de la peor manera
posible todo lo que digan o haga, consiste en que las ideas nuevas que pudieran
conducir a un acuerdo se desprecian.
No los culpe por su problema
Es
tentador echarle al otro la culpa de los problemas propios. Culpar al otro es
fácil, sobre todo cuando siente que de verdad uno tiene la culpa. Pero aunque
se justifique culparlo, por lo general es contraproducente. Cuando se la ataca,
la otra parte se pondrá a la defensiva y se resistirá ante lo que uno dice.
Dejará de escuchar, o lo atacará.
Cuando
esté hablando sobre el problema, hay que separar los síntomas y la persona con
quien se está hablando.
Comente las mutuas percepciones
Una
de las maneras de manejar las percepciones diferentes es hacerlas explícitas y
comentarlas con la otra parte. Mientras esto puede hacerse en forma franca y honesta,
sin que ninguna de las partes culpe a la otra por el problema como cada una lo
ve, este tipo de comentario puede darles la comprensión que necesitan para
tomar en serio lo que uno dice y viceversa.
Busque oportunidades de ser inconsistente con sus percepciones
Quizá
la mejor manera de alterar sus percepciones sea la de enviar un mensaje
distinto del que esperan.
Haga que les interese el resultado dándoles participación en el proceso
Sino
participan en el proceso, es poco probable que aprueben el resultado. Aún sin
los términos de un acuerdo parecen ser favorables, la otra parte puede
rechazarlos, simplemente por sospechar que ello se debe a su exclusión del
proceso. El acuerdo es mucho más fácil si ambas partes se siente dueñas de las
ideas.
Si
uno quiere involucrar a la otra parte debe hacerlo tempranamente. Debe pedirle
su parecer. Darle crédito generosamente por sus ideas, siempre que esto sea
posible, lo comprometerá a defender sus ideas.
Quedar bien: haga que sus propuestas compaginen con sus valores
Quedar
bien refleja la necesidad de una persona respecto a conciliar la posición que
asume en una negociación o acuerdo, con sus principios y con sus palabras y
hechos pasados.
El
proceso judicial tiene que ver con el mismo problema. Cuando un juez escribe un
concepto sobre la decisión de la corte, están quedando bien, no solamente
él y el sistema judicial, sino también
las partes.
Quedar
bien implica la conciliación de un acuerdo con los principios y con la
autoimagen de los negociadores.
Emoción
En
una negociación, especialmente en un fuerte desacuerdo, los sentimientos pueden
ser más importantes que las palabras. Las partes pueden estar más dispuestas
para la batalla que para encontrar juntas la solución a un problema común. Con
frecuencia inician una negociación sabiendo de ante mano que los riesgos son
grandes y sintiéndose amenazadas. Las emociones de una parte generarán
emociones en la otra. El temor puede producir ira, y la ira, temor. Las
emociones pueden conducir a que la negociación se estanque o se rompa
rápidamente.
Procure que las emociones se hagan
explícitas y reconózcalas como legítimas
Discuta
con las personas de la otra parte sobre sus emociones. Exprese las suyas. No
perjudica decir, “sabe, nuestra gente siente que nos han tratado mal y están
muy agitados. Tememos que aunque se logre un acuerdo, no se respetará”. Hacer
explícitas sus emociones y las de otros, no solamente resalta la seriedad del
problema, sino también hará que las negociaciones sean menos reactivas y más proactivas.
Permita que la otra parte se
desahogue
Con
frecuencia una buena manera de manejar la ira, la frustración y los otros
sentimientos negativos de las personas, es ayudarles a que se desahoguen.
Pueden obtener un gran alivio psicológico mediante el sencillo procedimiento de
expresar sus quejas.
Por
lo tanto, en lugar de interrumpir discursos polémicos o de abandonar la
reunión, tal vez usted decida controlarse, quedarse en su sitio y permitirles
que le expresen sus quejas. Quizás la mejor estrategia mientras la otra parte
se desahoga es escuchar en silencio, sin responder a sus ataques, y pedir al
que tiene la palabra que continúe hasta terminar.
No reaccione ante un estallido
emocional
El
desahogo de las emociones puede ser peligroso si conduce a una reacción
desmedida, es decir a una turbación del ánimo. Si tal desbordamiento no se
controla, puede resultar en una riña violenta.
Comunicación
Sin
comunicación no hay negociación. Ésta última es un proceso de comunicación con
el cual se busca respaldar el propósito de obtener una decisión conjunta. La
comunicación nunca es fácil ni aún entre personas que tienen muchos méritos o
valores y experiencias comunes.
En
la comunicación se dan tres grandes problemas: primero, los negociadores pueden
no estar dirigiéndose al otro de una manera que pueda ser comprendido; segundo,
aunque usted le hable a la otra parte en forma directa y clara, es posible que
ella no lo escuche; observe con cuanta frecuencia las personas parecen no
prestar atención a lo que usted dice; tercero, lo que
uno dice puede ser malinterpretado por el otro, aunque los negociadores estén
en la misma habitación, la comunicación de uno al otro puede parecer como el
envío de señales de humo cuando hay mucho viento.
Escuche atentamente y reconozca lo
que dicen
Muchos
creen que una buena táctica es no prestar mucha atención a los argumentos de la
otra parte y no admitir ninguna legitimidad en su punto de vista. Un buen
negociador hace exactamente lo contrario. A menos que usted reconozca lo que
están diciendo y demuestre que lo comprende, ellos pueden creer que no los ha
oído.
Hable sobre usted mismo, no sobre ellos
En
muchas negociaciones cada una de las partes explica y condena extensamente las
motivaciones y las intenciones de la otra parte. Sin embargo es más persuasivo
describir el problema en términos del impacto que tubo en usted que en
térmi8nos de lo que ellos hicieron.
Hable con un propósito
A
veces el problema no se debe a que haya poca comunicación, sino a que hay
demasiada. Cuando exista ira y percepciones erróneas, es mejor no decir ciertas
cosas. En otras ocasiones una declaración completa de lo muy flexible que es
usted podrá hacer que un acuerdo sea más difícil y no sea fácil de lograr.
Antes de decir algo significativo esté seguro de lo que quiere comunicar o
averiguar, y esté seguro del objetivo que se logrará con esa información.
Es mejor prevenir
El
mejor momento para solucionar el problema de las personas es antes de que el
problema se presente. Esto implica crear una relación personal y organizacional
con la otra parte, que sea capaz de proteger a las personas de ambos sectores
contra los golpes de la negociación.
Establezca una relación de trabajo
Ayuda
mucho conocer a la otra parte personalmente. Ello le da una base de confianza
en la que puede apoyarse en una negociación difícil. Es más fácil aliviar la
tensión con un chiste o con un comentario informal. Hay que tratar de conocer a
los otros y de averiguar que les gusta y que les disgusta.
Enfréntese con el problema, no con las personas
Si
los negociadores se perciben como adversarios en un enfrentamiento cara a cara,
es difícil separar su relación de la parte sustancial del problema. En este
contexto, cualquier cosa que un negociador diga sobre el problema parece estar
dirigida contra el otro en forma personal. Una manera más efectiva de
percibirse mutuamente es como socios en una difícil búsqueda en común por un
acuerdo justo y ventajoso para ambos.
La
separación de las personas del problema no es algo que pueda hacerse de una vez
y que luego pueda olvidarse; hay que seguir trabajando en ese sentido. Lo
esencial es tratar a las personas como a seres humanos y al problema según sus
méritos.
Concéntrese en los intereses, no en
las posiciones
Los intereses definen el problema
El
problema básico en una negociación no es el conflicto entre posiciones, sino el
conflicto entre las necesidades, deseos, preocupaciones y temores de las
partes.
La conciliación de los intereses y no de las posiciones también es
efectiva porque tras las posiciones opuestas hay muchos otros intereses, además
de los que puedan oponerse.
Tras las posiciones opuestas hay intereses
compartidos y compatibles, además de los conflictivos
Tenemos
la inclinación a suponer que porque las posiciones de la otra parte se oponen a
las nuestras, sus intereses también se oponen. Sin embargo, en muchas
negociaciones, un análisis detallado de los intereses subyacentes mostrará la
existencia de más intereses comunes y compatibles que de intereses opuestos.
¿Cómo se identifican los intereses?
La
ventaja de analizar las posiciones para encontrar los intereses subyacentes
está clara. Cómo hacerlo es menos claro.
Los intereses subyacentes pueden ser implícitos, intangibles, y tal
vez, inconsistentes.
Pregunte: “¿por qué?”
Una
técnica básica es ponerse en el lugar del otro. Analice cada una de las
posiciones que asume y pregúntese: ¿por qué?.
Pregunte: ¿por qué no? Piense sobre la opción del
otro
Una de las maneras más útiles de descubrir los intereses es identificar
primero la decisión básica que la otra parte probablemente cree que usted le está pidiendo, y después
preguntarse por qué no la han tomado. ¿Cuáles son los intereses que les impide
hacerlo?
Dese cuenta que cada parte tiene intereses múltiples
En casi toda negociación cada parte tiene muchos intereses, no
solamente uno.
Uno de los errores comunes en el diagnóstico de una situación de
negociación es suponer que cada persona de la otra parte tiene los mismos
intereses.
Pensar en la negociación como algo entre dos personas, dos partes,
puede ayudar pero no debemos olvidar que generalmente intervienen otras
personas, otras partes y otras influencias.
Los intereses más poderosos son las necesidades
humanas
Las necesidades humanas básicas incluyen: seguridad, bienestar económico, un sentido de pertenencia,
reconocimiento y control sobre la propia vida.
Por fundamentales que sean, es fácil pasar por alto las necesidades
humanas básicas. En muchas negociaciones se tiende a pensar que el único
interés es el dinero.
Los acuerdos no tienen probabilidad de progresar mientras una parte
crea que la otra está amenazando la satisfacción de sus necesidades humanas
básicas.
La discusión sobre los intereses
Puede suceder que la otra parte no sepa cuáles son los intereses de
usted y que usted no conozca los de ella. Es posible que uno de ustedes, o
ambos se estén concentrando en las ofensas pasadas en lugar de pensar en las
preocupaciones futuras. O que ni siquiera se estén escuchando el uno al otro.
Si usted quiere que la otra parte tenga en cuenta sus intereses,
explíquela claramente cuáles son.
Haga que sus intereses sean vivos
Una sugerencia es que sea específico. Los detalles concretos no
solamente hacen que su descripción tenga credibilidad, sino que producen
impacto.
Mientras usted se abstenga de sugerir que los intereses de la otra
parte no son importantes o legítimos, usted puede presentar con gran énfasis la
seriedad e importancia de sus preocupaciones.
Exprese el problema antes que su respuesta
Si quiere que alguien escuche y comprenda su razonamiento, explique
primero sus intereses y su razonamiento y después sus conclusiones o
propuestas. Entonces escucharán con cuidado, aunque solo sea por saber que es
lo que usted pretende.
Sea concreto pero flexible
En
una negociación es necesario saber para donde va y al mismo tiempo estar
abierto a nuevas ideas.
Para convertir sus intereses en opciones flexibles, pregúntese: “si
mañana la otra parte estuviera de acuerdo conmigo, ¿sobre qué es lo que quiero
que estemos de acuerdo?”. Para mantener la flexibilidad, trate cada opción que
formule como simplemente ilustrativa. Piense en términos de más de una opción
que pueda satisfacer sus intereses.
Sea duro con el problema y suave con las personas
Usted puede ser tan duro al hablar de sus intereses, como cualquier
negociador puede serlo al hablar de sus posiciones. En realidad, por lo general
es mejor ser duro. Quizá lo mejor sea comprometerse con su posición pero es
necesario comprometerse con sus intereses. Aquí es donde debe emplear su
energía agresiva en una negociación.
Las mejores soluciones, aquellas que le producen a usted las máximas
ventajas con un costo mínimo para la otra parte, se logran defendiendo
enérgicamente sus propios intereses.
Si ellos se sienten amenazados personalmente por un ataque al problema,
es probable que se pongan a la defensiva y que dejen de escuchar. Por eso es
importante separar a las personas del problema.
Una buena regla es apoyar a las personas de la otra parte en forma tan vigorosa
como la que utilice para dejar en claro el problema.
La combinación de apoyo y ataque es lo que funciona bien; cualquiera de
los dos por sí solo tiende a ser insuficiente. Para tener éxito en una
negociación se necesita ser a la vez firme y abierto.
Invente opciones de mutuo beneficio
En
la mayoría de las negociaciones hay cuatro obstáculos principales que impiden
la invención de gran número de opciones:
¨ Juicios
prematuros
¨ La búsqueda de
una sola respuesta
¨ El supuesto de
que el pastel es de tamaño fijo
¨ La creencia de
que “la solución del problema de ellos es de ellos”
Para poder superar estas limitaciones es necesario entenderlas
Remedio
Para
inventar opciones creativas se necesita:
¨ Separar el acto
de inventar opciones, del acto de juzgarlas
¨ Ampliar las
opciones en discusión en vez de buscar una única respuesta
¨ Buscar
beneficios mutuos
¨ Inventar
maneras de facilitarles a los otros su decisión
Insista en que los criterios sean objetivos
Por lo general los negociadores tratan de resolver los conflictos por
medio de la posición según posiciones, es decir hablando sobre lo que están o
no están dispuestos a aceptar.
Si el intento de solucionar las diferencias de intereses con base en la
voluntad tiene costos tan altos, la solución es negociar sobre alguna base que
sea independiente de la voluntad de las partes, es decir sobre la base de
criterios objetivos.
La necesidad de usar criterios objetivos
Lo
más indicado es comprometerse a lograr una solución basada en principios, no en
presiones. Hay que concentrarse en los méritos del problema, no en el temple de
las partes se debe ser abierto a las razones, pero cerrado ante las amenazas.
La
negociación con criterios objetivos
Se
deberá recordar tres elementos básicos:
¨ Formular cada
aspecto como una búsqueda común de criterios objetivos
¨ Se debe ser
razonable y escuchar razones, respecto a los criterios que puedan ser los más
apropiados y respecto a la manera de aplicarlos
¨ Nunca se debe
ceder ante la presión, sólo se debe ceder ante los principios.
En
resumen se debe concentrar en criterios objetivos con firmeza pero también con
flexibilidad.
¿Qué pasa
si ellos son más poderosos? (Encuentre su M.A.A.N.: mejor alternativa a un
acuerdo negociado)
No hay ningún método que pueda garantizar el éxito si la otra parte
tiene todas las ventajas.
En toda negociación existen ciertas realidades que son difíciles de
cambiar. Como respuesta al poder, lo que cualquier método de negociación puede
lograr es cumplir dos objetivos: primero, protegerlo contra un acuerdo que
usted debe rechazar y segundo, ayudarle a utilizar al máximo las
ventajas que pueda tener, de manera que cualquier acuerdo al que llegue
satisfaga sus intereses lo mejor posible.
Mientras mejor sea su M.A.A.N., mayor será su poder
El
poder relativo de negociación de dos partes depende primordialmente de lo poco
atractiva que sea la posibilidad de no llegar a un acuerdo.
Lo que se aplica a la negociación entre individuos, también se aplica a
las negociaciones entre organizaciones.
Encuentre
su M.A.A.N.
Para
encontrar posibles M.A.A.Ns, se necesitan tres operaciones distintas:
¨ Inventar una
lista de acciones que se podrían realizar en caso de no llegar a un acuerdo
¨ Mejorar algunas
de las ideas más prometedoras y convertirlas en alternativas prácticas
¨ Seleccionar, en
forma tentativa, la mejor de estas alternativas
¿Qué pasa
si ellos no entran en el juego? (utilice el jujitsu de la negociación)
Si
la otra parte anuncia que asumirá una posición firme, usted puede sentir la
tentación de criticarla y rechazarla. Si ellos critican su propuesta, usted
puede sentir la tentación de defenderla y atrincherarse. Si ellos lo atacan,
usted puede sentir la tentación de contraatacar. En resumen, si ellos lo
empujan fuerte, usted tiende a empujarlos a ellos.
No ataque su posición, mire detrás de ella
Cuando la otra parte afirma su posición ni la acepte ni la rechace.
Trátela como si fuera una de las posibles opciones. Busque los intereses que la
inspiran, analice los principios que refleja, y piense en las maneras de
mejorarla.
Convierta un ataque contra usted en un ataque contra
el problema
Sucede con frecuencia que la otra parte lo ataca a usted personalmente;
cuando esto suceda, resista la tentación de defenderse y de atacarlos. Más
bien, deje que ellos se desahoguen. Escúchelos, muéstreles que entienden lo que
están diciendo y cuando terminen, convierta el ataque contra usted en un ataque
contra el problema.
Pregunte y haga una pausa
Aquellos que practican el jujitsu de la negociación utilizan dos armas
claves. La primera es hacer preguntas en lugar de hacer declaraciones. Las
declaraciones generan resistencia, mientras que las preguntas generan
respuestas. Las preguntas permiten que la otra parte exprese sus puntos de
vista y que usted los comprenda. Plantean retos y pueden usarse para lograr que
la otra parte se enfrente al problema. Las preguntas no critican, educan.
El silencio es una de sus mejores armas. Si ellos hacen una propuesta
poco razonable o lo atacan injustificadamente, lo mejor que pueda hacer es
quedarse sin decir una sola palabra. El silencio crea con frecuencia la
impresión de que se ha llegado a un empate que la otra parte puede sentirse
obligada a romper, respondiendo su pregunta o haciendo una nueva sugerencia.
Cuando haga preguntas, haga una pausa. No les solucione la situación siguiendo
de inmediato con otra pregunta o haciendo algún comentario. Algunos de los
mejores momentos en una negociación se pueden lograr guardando silencio.
¿QUE PASA SI ELLOS JUEGAN SUCIO?
La
negociación basada en principios está muy bien, pero ¿qué pasa si el otro
negociador lo engaña o trata de cogerlo desprevenido?
¿O
si aumenta sus exigencias en el momento en que están a punto de llegar a un
acuerdo?
Existen
muchas tácticas y trucos que la gente puede usar para aprovecharse de usted.
Todo el mundo conoce algunos. Van desde las mentiras y la violencia psicológica
hasta varias formas de táctita de presión. Estas tácticas pueden llamarse negociaciones
sucias.
Si
se dan cuenta de que se está usando contra ellos una de las tácticas del juego
sucio de la negociación, la mayoría de las personas reacciona de una de las dos
maneras. La primera es tolerarlo. La segunda manera más común de corresponder
es con las mismas armas. Si empiezan
exigiendo demasiado, usted también engaña. Si lo amenazan, usted amenaza.
¿COMO SE NEGOCIA ACERCA DE LAS
REGLAS DEL JUEGO?
Hay tres pasos: reconozca la táctica, exprese
el problema explícitamente, y ponga en duda la letigimidad y utilidad de la táctica.
Para
poder remediar algo, es necesario saber qué está sucediendo. Aprenda a
reconocer los trucos que indican engaño, los que pretenden hacerlo sentir incómodo,
y los que atrincheran la otra parte en
su posición. El simple reconocimiento de una táctica puede neutralizarla. Darse
cuenta, de que la otra parte la está atacando personalmente para ofuscar su
criterio, puede frustrar su intento.
Una
vez reconocida la táctica, hágala explícita, hacer explícita la táctita no
solamente la hace menos efectiva, sino que también puede conducir a que la otra
parte empiece a preocuparse respecto a la posibilidad de que usted se vuelva
completamente negativo.
El
propósito más importante de hacer explícita la táctica es darle a usted la oportunidad de negociar acerca de las
reglas del juego. Este es el tercer paso.
Separe la persona y el problema.
No ataque personalmente a las personas por utilizar
una táctica que usted considera ilegítima. Ponga en tela de juicio la táctica,
no la integridad personal de las personas. En lugar de decir, “ustedes me
situaron deliberadamente de frente a la luz del sol”, ataque el problema: “la
luz del sol me da en los ojos y me distrae”.
Concéntrese en los intereses, no en
las posiciones.
¿
Desea protegerse contra las críticas? ¿O quiere protegerse de la tentación de
cambiar su posición?
Invente opciones de mutuo
beneficio.
Ensaye
el principio de la reciprocidad. Exprese el principio que inspira cada táctica
como una propuesta para las “reglas” del juego.
Como
último recurso, acuda a su MAAN (su mejor alternativa para negociar un acuerdo)
y retírese. “Tengo la impresión de que usted no está interesado en negociar de
una manera que ambos creamos puede producir resultados. Aquí tiene mi teléfono.
Si me equivoco, estoy dispuesto a continuar cuando usted quiera.
Algunas tácticas engañosas comunes
Las tácticas engañosas pueden dividirse en
tres categorias: engaño deliberado, guerra psicológica, y presiones.
Engaño deliberado
Distorsión acerca de los hechos, la
autoridad, o las intenciones.
Información falsa.
La
información más antigua de jugar sucio en la negociación es hacer afirmaciones
falsas. El peligro de dejarse engañar por las falsas afirmaciones es grande.
¿qué puede hacer?
Separe
las personas y el problema. A menos que tenga buenas razones para confiar en
alguien, no confíe. Debe hacerse independientemente de la confianza.
Autoridad ambigua.
La
otra parte puede dejar que usted crea que ellos, lo mismo que usted, tienen
plena autoridad cuando en realidad no la tienen. Después que lo han presionado
tanto como pueden, y que usted ha logrado lo que cree ser un acuerdo firme,
anuncian que deben someterlo a la aprobación de otra persona.
Antes
de empezar un intercambio , averigue cuál es el grado de autoridad de la otra
parte . Es legítimo preguntar : Que autoridad tiene usted para negociar ? Si la
respuesta es ambigua , usted puede decir que desea hablar con alguien que
realmente tenga autoridad.
Intenciones dudosas.
Cuando
el problema es la ambiguedad en las intenciones de cumplir el acuerdo, con
frecuencia es posible incluir normas para su cumplimiento en el acuerdo mismo.
Haga
que el problema sea explícito y utilice sus promesas para obtener una garantía.
Algo menos que la verdad total no
es lo mismo que una mentira.
Una
mentira o engaño respecto a los hechos o respecto a las intenciones no es lo
mismo que dejar de expresar la totalidad de una opinión. La negociación de
buena fe no requiere una revelación total.
Guerra psicológica.
Estas tácticas están destinadas a hacerlo
sentir incómodo, de manera que tenga un deseo inconsciente de terminar la
negociación lo más pronto posible.
Situaciones tensas.
Usted
debe ser sensible ante cuestiones tan sencillas como si la reunión se hace en
su oficina, en una de ellos, o en un territorio neutral. Aunque por lo general
se piensa lo contrario, a veces tiene ventaja aceptar que una reunión se
realice en el territorio de la otra parte. Si usted encuentra que el territorio
lo perjudica, no vacile en decirlo. Usted puede sugerir que se cambien las
sillas, que se haga un receso, o que se continúe en otro lugar o a otra hora.
En cada caso, usted tiene que identificar el problema, discutirlo con la otra
parte, y negociar mejores circunstancias de ambiente físico en forma objetiva,
y con arreglo a principios.
Ataques personales.
Puede hacer comentarios sobre su ropa o sobre
su apariencia preguntandole si estuvo toda la noche despierto o si las cosas
van mal en la oficina. En cada caso, el reconocimiento de la táctica
contribuirá a anular su efecto.
El juego del bueno y el malo.
Una forma de presión psicológica es el juego
del bueno y el malo. Esta técnica aparece en su forma más evidente en viejas
películas policiales. El primer policía amenaza al sospechoso con juicios por
numerosos crímenes, lo hace sentar bajo una luz brillante, lo vapulea, y por
ultimo decide descansar, y se va. Entonces el bueno apaga la luz, le ofrece un
cigarrillo al sospechoso, y ofrece disculpas por el comportamiento del primer
policía. Dice que a él personalmente le gustaría controlar al tipo brusco, pero
que le será imposible, al menos que el sospechoso colabore. Resultado el
sospechoso colabora.
De
manera similar, durante una negociación, dos personas de la misma parte
empiezan una pelea.
Una
de ellas adopta una posición dura. “Estos libros valen $8000 y no aceptaré ni
un centavo menos”. Su socio se va apenado e incómodo. Por último interviene.
Dirigiéndose a la otra parte, dice en forma conciliadora: “¿Podría pagar $7600”. La concesión no es mucha pero es
casi como un favor. El juego del bueno y el malo es una forma de manipulación
psicológica. Si usted la reconoce, no se dejará engañar.
Amenazas.
Parece fácil amenazar, mucho más fácil que
hacer una propuesta. Las amenazas son presiones. Con frecuencia la presión
logra lo contrario de lo que se busca; produce presiones en la otra parte. Los
buenos negociadores rara vez recurren a las amenazas, no necesitan hacerlo;
existen otras formas de dar la misma información.
Para
que las amenazas sean efectivas, deben comunicarse en forma creíble. A veces
las amenazas pueden convertirse en ventajas políticas para usted.
Tácticas de presión desde las posiciones
Este
tipo de táctica de negociación propende a estructurar la situación de tal
manera que solamente una de las partes puede hacer concesiones.
Negativa a negociar.
Primero,
reconocer que la táctica puede ser un truco para negociar; Segundo, discuta su
negativa a negociar. Comuníquese directamente o por medio de terceros. No los
ataque por no querer negociar, sino mas bien trate de averiguar qué interés
tiene en no negociar. Sugiera algunas opciones, tales como la negociación por
medio de terceros, por medio de cartas, o promoviendo discusiones entre
personas privadas.
Finalmente,
insista en usar principios. ¿Les gustaría a ellos que usted jugara de esa
manera? ¿Quieren que usted también ponga condiciones?
Exigencias exageradas
Con
frecuencia los negociadores comenzarán con propuestas extremas como ofrecer $
75000 por su casa, que parece valer $ 200000. El objetivo es reducir sus
expectativas. Creen que una posición extrema les dará un resultado final,
creyendo que finalmente las partes dividirán la diferencia entre sus
posiciones.
Exigencias crecientes.
Un negociador puede aumentar sus exigencias
por cada concesión que le hace el otro. Puede reabrir reabrir problemas que
usted creía ya resueltos. El beneficio de esta
táctica está en disminuir las concesiones, y en el efecto psicológico de
hacer que usted quiera llegar a un
acuerdo rápidamente antes que las exigencias aumenten. Cuando usted reconozca
esto, haga que la otra parte caiga en la cuenta y entonces tómese un descanso
para considerar si quiere continuar la negociación y sobre que bases. Esto
evita una reacción impulsiva y les señala la seriedad de su conducta. Cuando
regrese, actuará con mayor seriedad.
El socio inconmovible.
Quizás
una de las tácticas más comunes en la negociación sea justificarla negativa a
ceder a sus exigencias alegando que personalmente el negociador no tendría
ninguna objeción pero que su socio inconmovible no lo deja. Reconozca la
táctica. En lugar de discutirla con el otro negociador, hablar directamente con
el socio inconmovible.
“Tómelo o déjelo”.
No
hay nada intrínsecamente incorrecto en confrontar a la otra parte con una
opción firme. De hecho, la mayoría de los negocios en Norteamérica se hacen en
esa forma. Si usted entra a un supermercado y encuentra una lata de frijoles
con un precio de 80 centavos, no trata de negociar con el administrador del
supermercado. Esta es una forma eficiente de hacer negocios, pero no es
negociación. Tampoco es incorrecto después de una larga negociación, concluirla
diciendo, “Tómelo o déjelo”, excepto que quizá debe decirse con más educación.
NO SEA UNA VÍCTIMA
Es
difícil decidir qué significa negociar de “buena fe”. Usted es el único que
puede decidir si quiere utilizar tácticas que usted consideraría inapropiadas y
de mala fe si se usaran en su contra.
.
Para
concluir
Usted ya lo sabía
Probablemente
no hay nada en este libro que usted ya no supiera. Lo que hemos tratado de
hacer es organizar el sentido común y la experiencia de manera que provean un
marco de referencia útil para pensar y actuar. Mientras más consistentes sean
estas ideas con su conocimiento e intuición, mejor.
APRENDA HACIENDO”
Un
libro puede mostrarle una dirección prometedora. Haciéndolo tomar en cuenta las
ideas y lo que usted está haciendo, puede ayudarle a aprender. Nadie, excepto
usted mismo, puede hacer que usted adquiera habilidad.
“GANAR”
En
la mayoría de los casos preguntarle, a un negociador, quien va a ganando, es
tan impropio como preguntar quien va ganando en un matrimonio. Si usted hace
esa pregunta sobre su matrimonio, ya a perdido la negociación más importante;
la negociación sobre qué clase de juego se va a jugar, sobre cómo van a
tratarse entre ustedes y sobre cómo van a resolver los intereses, compartidos y
diferentes.
Este
libro es acerca de cómo “ganar” ese importante juego. Para que sea mejor, el
proceso debe producir buenos resultados reales. Ganar con base en los méritos
pueda no ser la única meta, pero perder no es la respuesta.
PREGUNTAS SOBRE JUSTICIA Y SOBRE LA
NEGOCIACION BASADA EN PRINCIPIOS.
¨ “¿Hay alguna
circunstancia en la que tenga sentido negociar por una posición?”
Negociar
por una posición es fácil, es una manera común de proceder es algo que no
requiere preparación, que todo el mundo comprende.
¨ “¿Que hacer
cuando la otra parte cree en una norma de justicia diferente?”
En
la mayoría de las negociaciones no existe una respuesta correcta o justa, la
gente propone distintas normas para juzgar la equidad de una solución. Sin
embargo, el hecho de recurrir a normas
externas facilita las discusiones. Un resultado basado en las prácticas de la
comunidad y en unas normas de justicia es más sabio que cualquier resultado
arbitrario. Al basarse en normas se reduce el costo de tener que “ceder”.
Algunas normas son más persuasivas que otras.
¨ “¿Debo ser
justo aunque no necesite serlo?”
No
sugerimos que usted deba obrar bien por amor al bien; tampoco que deba ceder al
primer ofrecimiento; tampoco que nunca pida más de lo que un juez o un jurado
considere justo. Solo sostenemos que recurrir a normas independientes para
juzgar la equidad de una respuesta es una idea que le servirá para conseguir lo
que merece y para protegerse de los abusos.
¨ “¿Que debo
hacer si el problema es la persona?”
En
la negociación, hay que caso omiso a los asuntos relacionados con la persona
porque es un riesgo grande.
¨ “¿Debo negociar
incluso con terroristas ?”
El
dilema no es si debe negociar, sino cómo. Se debe negociar con terroristas, en
el sentido de que usted trata de influir en las decisiones de los terroristas;
usted está negociando aunque no trate con ellos. Negociar no significa ceder.
Son muy altos los costos del rescate y del chantaje. El pago del secuestro
estimula el secuestro. Por medio de la comunicación se podría convencer a los
terroristas de que no se les pagara ningún rescate.