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Controle su lobo

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Monografía de tipo instructiva sobre el comportamiento del niño y el adolescente. Características

Agregado: 02 de OCTUBRE de 2002 (Por Ramon Agostini) | Palabras: 3791 | Votar! |
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    El presente es un trabajo de resumen que elaboré a partir de la investigación de varios autores, mi nombre es Ramón Agostini, soy profesor de castellano y literatura, psicólogo y abogado. Este es un trabajo sobre la conducta de los niños desde los 11 a los 16 años. Para contactarme podrán hacerlos a través del email henryalvares@ipasme.gov.ve. O por el email halvarez32@yahoo.com Gracias

    CONTROLE SU LOBO

    LA VIDA DEL NIÑO/ADOLESCENTE

    Arnold Gesell

    El niño de once (11) años

    Está en constante exploración del yo, buscando contactos y chocando con barreras. Es objetivo, amistoso, sincero, curioso. Presenta inclinaciones antifraternales. Se fatiga con facilidad. Hay en él ardiente lealtad cuando se solidariza con un hermano en desgracia. Inquieto en clase. Algo explosivo. Se mueve del asiento. Tenso, inquisidor, egocéntrico, indagador.

    Pone a prueba su yo, haciéndole entrar en conflicto con el de los demás. Es hostil, rebelde hacia el maestro aprecia la comprensión justicia y paciencia del maestro. Desea que no grite ni sea de mal genio. Afronta situaciones reales, pensadas e imaginadas. No le gusta que le traten con puño de hierro.

    Aprende a definir, aunque sea aproximadamente, qué es la justicia, la esperanza la honestidad, y muchos otros términos abstractos. Procura decir la verdad.

    Gusta de los libros de aventuras y viajes. La capacidad de sacar una consecuencia lógica de una serie de proposiciones aparece hacia los once (11) o doce (12) años.

    Necesita estímulo y desahogo de actividades extraacadémicas, que dé salida a su espontaneidad natural y creatividad latente. Rinde más con un educador paciente y comprensivo, capaz de combinar un firme control con una oportuna elasticidad.

    Se expresa mejor verbal que por escrito. Los alcances de atención son limitados. Se desempeña mejor  en la memorización de informaciones específicas, que en la generalización sobre la base de hechos concretos.

    Quieren que su trabajo esté relacionado con la realidad, le atraen más los acontecimientos de la actualidad mundial que los de la historia. Los varones les disgustan la ortografía. Interés por la lectura. Presenta fatiga visual después de largo período de lectura.

    Reza cuando realmente desea algo. La mayoría declara creer en Dios. “Dios es la bondad”.

    El niño de doce (12) años

    Once busca su yo, doce lo ha encontrado. Su sentido del yo lo hace tener más en cuenta el yo de los demás. Comparte, es empático, sensible a los sentimientos de los demás. Constante búsqueda de la aprobación de los amigos. Amistoso, tolerante y compresivo con su madre. Más compañero con su padre. Bromea al padre, así mismo. Se siente menos atraído por el maestro; sin embargo, se muestra contento con el maestro que no le trate como nene, que es bueno, comprensivo, que enseña bien y mantiene la disciplina. En cuanto los hermanos idealizan a los que tienen más de quince años y menos de cinco. Con el resto disputas verbales.

    Madurez más reposada. Controla los sentimientos. “Ni malo, ni demasiado bueno”. Realista más que idealista. Sentido del humor. Tendencia a decir la verdad y de aceptar su culpa. Puedo mentir si hay buena razón para ello. Menos inclinado a discutir. Más equilibrado, conversador, colaborador, positivo. Mayor sentido de autocrítica, de igualdad. Acepta a los demás. Aceptación, justicia, lealtad, seguridad le acompañan.  Valora la ley, la vida, el delito.

    Ve a los demás, y se ve a si mismo con más objetividad. Es capaz de mantener la atención en períodos más prolongados que los de once. Menos inquieto. Igual que once fatigado antes del mediodía. Se calma con una merienda. Rasgo cardinal: el entusiasmo.

    Los varones tienen gusto por la aritmética, la astronomía, cualquier experimento simple y los debates.  Les disgusta la ortografía.

    Doce demuestra progresos en su  capacidad para ordenar, clasificar y generalizar sus conocimientos, los hechos. Serena reflexión. Medita, analiza el pro y el contra. Los estudios sociales y los interesantes episodios históricos provocan vivaces comentarios, están mejor preparado para éstos. Les agrada discutir problemas políticos y cívicos.  Doce le gusta cantar en coros. A esta edad el niño tiende a perder su propia identidad, confundiéndose con el grupo. Le atraen las empresas colectivas, como la de preparar una función teatral y pintar los decorados. Interés por la lectura. Le preocupan los exámenes, las notas. No profundiza demasiado.

    Los sexos tienden a separarse, pero mostrando cada vez un mayor interés mutuo. Consideran que les dan demasiados deberes. No les gusta un horario demasiado rígido. Les gusta trabajar, finalizar una tarea. Suelen dejar incompletas sus tareas cuando se trata de talleres. Desean terminar la tarea que tienen entre manos, en pocas sesiones. Tareas recomendables: Las simples que consten de pocas partes.

    Más preocupado que once ante la idea de la muerte. Algunos la temen. Cierto número no les preocupa demasiado. Terror pasajero. A esta edad suelen pensar mucho  en Dios y en la religión, pueden terminar en la duda o en una certeza vaga: “es algo que gobierna todo”. La mayoría declara que asisten a la iglesia por insistencia de la familia. Lo importante para ellos es creer en Dios.

    No sólo desean la paz en el mundo sino que quisieran borrar del mapa las enfermedades el hambre y la guerra. Les agrada la variedad y el cambio, no soportan el aburrido programa de siempre. Les encanta leer en voz alta su papel, cuando se trata de representación. El deporte que más les atrae es la natación. Los libros y los programas preferidos son los de misterio, que ya no los asustan como antes. En segundo lugar, están los libros de aventuras, los cuentos de aventuras, y en especial aquellos que combinan la realidad con la fantasía. Sí los asustan, en cambio, los ruidos inexplicables que escuchan a su alrededor. Las ficciones científicas agradan más a los varones que a las niñas. A los varones agradan menos las historias de adolescentes de diecisiete y dieciocho años de edad.

     

    El niño de trece (13) años

    Le importa más sus sí mismo. Conciencia de su cerebro !Hola cerebro!. Su apariencia física lo que más importa. El espejo lo atrae. Necesita compresión y simpatía de los demás. No le nacen fácilmente las expresiones de cariño. Búsqueda hacia dentro de su propio yo. En el hogar callado, dedicado a pensar, soñar. Se retrae sobre sí mismo para hurgar. Desea que lo dejen solo. Soledad. Es reflexivo. Ahora hay menos conversación.  Se ve con mayor claridad. Se interioriza. Focalizado en sus procesos intelectuales y emocionales. Introvertido. Tiene menos amigos. Tiende a jugar solo.  Menos íntimo y confiado en sus actividades con sus padres, alejamiento, aparentemente le molesta que lo vean en compañía de sus padres, eluden las relaciones confidenciales íntimas con éstos. “Es de comprender que los adolescentes se encuentran sumergidos en los deseos tremendos de ser adultos, y les molesta cualquier cosa que dé a entender que aún son niños. En realidad, no se sienten avergonzados de sus padres, sino de los papeles de adulto y niño pequeño, que eran más apropiados durante los años anteriores”. (Dobson) Menos apego al maestro que antes. Bromas pesadas. Menos sociales y amistosos que a los doce años. Sentimientos de tristeza más intensos. Melancólico. Menor espíritu colectivo. La televisión un espejo de la naturaleza, sugestiva significación para su yo. Las imágenes configuran impresiones de lo que le gustaría ser, o de lo que preferiría no ser. Cuando lee obras, revista, o historietas se identifica consciente o inconscientemente con los personajes de las mismas. Rebeldía, hostilidad hacia la madre (varones).

    Preocupación, aflicciones, resentimientos, respuestas negativas, sentimientos de culpa.  Quiere sentirse más bien independiente del maestro aunque necesita su ayuda. Le critica, es beligerante, pero siente respeto por aquellos capaces de brindarle una amplia ayuda intelectual.

    De pensamiento algo más profundo que doce. Habilidad para leer la expresión facial de gente. Imita y personifica a otros por medio de la mímica. Puede necesitar tiempo para poner en actividad su atención y fijarla en un objeto dado. Los períodos de concentración son más largos. Se siente más a sus anchas cuando se embarca de lleno en la resolución de un problema. En general no es temeroso. Comienzan a aparecer los problemas del cigarrillo y la bebida, pero en general creen que estas actividades deben postergarse.

    Hambre de conocimientos. Más dispuestos a aprender. Le gustan las discusiones y debates en un nivel analítico más elevado que antes. Usa en  ocasiones el término psicología. A menudo se expresa mejor por escrito que verbalmente, contrario a lo que ocurre con diez y once. Interés por los problemas verbales. El diccionario, la separación de las palabras en sílabas, el origen de la palabra. Le gusta escribir historias sobre sí mismo, escribir cuentos. Aprecian los cuentos policiales. Les atraen las actividades creadoras con el dibujo, la pintura, la literatura. Le agrada la lectura. Leen cualquier cosa. Historias de perros, libros de aventuras y algunos de misterios. Algunos comienzan a sondear los libros clásicos. Las novelas históricas. Se hace más común la lectura de la prensa. Dedica más tiempo a las revistas, en especial a las científicas y deportivas. Prefiere las películas musicales y de aventuras, también las cintas históricas. Se resiste a la gramática, más no al idioma nacional. Demuestra capacidad  para adquirir conocimientos  por medio de la lectura, la audición y la visión. Su escritura suele hacerse pequeña, breve y uniforme. A algunos les disgusta que les critiquen su trabajo, sensibles a las críticas. En esta etapa comienza la autoestima. Muchos sufren por causa de su baja autoestima, sienten que están pasando por momentos difíciles. “Siento algo así como que la sociedad me ataca por todos lados”, situación que provoca sentimientos intensos de inferioridad y de falta de confianza en sí mismo.

    Mayor autodominio, mayor sentido de responsabilidad, sentido crítico. Ni tolerante ni intolerante. Surgen modos de conducta ética. Honestidad. El bien y el mal, la conciencia, la verdad. Comprende la culpa, y carga con ella cuando así le corresponde. Da muestra de conocer sus propios defectos.

    No se siente inclinado a recitar o representa delante de otros.

    Visión más amplia de los problemas mundiales que le suministran los estudios de la sociedad. Ideas sobre los problemas sociales. Les atrae la música más que la televisión. Le gusta más la escuela que antes. Choca con el peso de la autoridad.

    Doce o trece, necesita más descanso que cuando tenía nueve o diez. Trece presenta actitud más racionalista ante la idea de la muerte. Escepticismo. Indiferencia, no piensan gran cosa sobre el tema. No le temen. Vacila entre la fe y escepticismo religioso, y hasta puede chocarle su propia falta de convicción. Cierto grado de duda sobre la existencia de Dios. No cree, piensan por sí mismos. Conciben a Dios como “un espíritu” “sabe lo que él hace”. Sin embargo, son ahora los que más rezan.

    El niño de catorce (14) años

    El doctor Dobson dice: Comúnmente las edades de los trece y catorce años son los veinticuatro meses más difíciles de la vida. Es durante este tiempo que la desconfianza en sí mismo y los sentimientos de inferioridad alcanza su nivel máximo. El valor de un adolescente, como ser humano depende, de una manera insegura de la aceptación del grupo de sus compañeros. Por eso, las menores evidencias de rechazo o de burla, son de extrema importancia, para los que ya se ven a sí mismos como tontos y fracasados. Es durante este período de desconfianza en sí mismo que la personalidad es atacada con frecuencia y dañada de manera irreparable. No es extraño que niños saludables y felices entren a la escuela intermedia, y dos años más tarde salgan de ella como adolescentes desanimados. Dobson “Pocos acontecimientos me indignan más que ver a un niño vulnerable, recién creado por la mano de Dios, en el comienzo de su vida, siendo enseñado a odiarse a sí mismo, despreciar su cuerpo físico, y desear nunca haber nacido”.

    Las características evolutivas lo convierten en todo un problema educacional. Energía, cordialidad, universalidad de sus intereses, conocimiento de sí mismo y de sus profesores, dominio de palabras, conciencia de ideales. Inmadurez en algunos. Son los que empujan, lanzan tacos, hablan más de lo conveniente. Cuanto cuentan un chiste los hacen para llamar la atención sobre sí. Sus carcajadas son las más fuertes. De allí la necesidad de un método educacional más adecuado, un programa más apto para el nivel de madurez. Ayuda especial. Recomendable una educación más individualizada. Cada miembro del grupo presenta sus propias características.

    Catorce cada vez en más consciente de las diferencias entre las distintas personalidades. Es un adolescente que comienza a ser dueño de sí mismo. Identifica y define su yo, comparándolo, contándolo con el de los demás. Comienza a sentir que es él mismo. Más extravertidos. Ansía aprender más de sí mismo y de la naturaleza humana. Sensible a los bienes, normas y pertenencias de la casa.

    Muy positivo. Respeto, lealtad, confianza, comprensión, tolerante, raciocinio autocrítico, posee buena medida de prudencia y filosofía. Seguridad de sí mismo. Le agrada la vida. Comunicativo, cooperativo. Utiliza la palabra familia con más libertad. “La moral forma parte de lo que uno aprende de las propias ideas”.

    Se vuelven más sociables, amistosos, íntimos, expresividad, risas, chismorreo, cantos. Relajación, sentido crítico, humor. Más ruidosos en el colegio, cuando se entregan a los impulsos sociables, a pesar de ser más reposados que trece. Recreos para contactos sociales. Sentimientos colectivos. Se adaptan más a los compañeros mayores, al tiempo que los respetan más. Espíritu crítico, indagatorio, curioso. Esto lo torna más favorable para el consenso individual y orientación del profesor. Les gusta el profesor cordial, compañero, de carácter maravilloso. Aprecian al profesor que les gusta conocer el carácter del alumno. No así al sin carácter o al dominador, severo, antipático. Ya no están a la defensiva. Más conscientes de la gente y de su carácter.

    El interés por las tareas académicas parece haber pasado a un segundo plano. No es miedoso aunque pueda experimentar algunos temores. Se desempeñan con éxito en las actividades educativas de los clubes, y las empresas colectivas de carácter teatral, musical, u otra índole. Los trabajos de composición pueden despertar interés.

    Necesita ser comprendido, ayuda para encontrarse. A menudo le aflige su cutis. Escucha y responde bien. Menos interés que antes por los estudios sociales, más en cambio en todos aquellos que tengan implicaciones sicológicas, preferentemente si les dicen algo de sí mismo. Ansiosos de adquirir nuevos conocimiento sobre su propio desarrollo.

    Menos escépticos les preocupan más la vida que la muerte. Acepta la inevitabilidad de la muerte. Nuevamente la mayoría declara creer en Dios. El concepto de Dios se hace más abstracto “un fuerza que nos gobierna”. Quines acuden a la iglesia lo hacen por su propia iniciativa.

    El niño de quince (15) años

    Entre los catorce a quince años se amplían las relaciones, nuevas amistades. Los primeros amores, le gustan las reuniones espontáneas de ambos sexos. Sienten que ahora tienen una fuerte disposición para el trabajo. Indagan, buscan descubrir de ellos y de sus amigos. Una mala orientación a los catorce puede conducir a quince a la incertidumbre, la confusión y hasta la franca hostilidad. Puede llevar a quince a la apatía, al olvido, al abandono definitivo del colegio. A veces, su rostro es ni sonrisa ni tristeza.

    Quince aprecia y juzga sus actitudes emocionales desde el punto de vista adulto. Desea comprenderse a sí mismo y ser comprendido. No se intensifican las cualidades de catorce. Ahora es indiferente, habla con voz más suave. Impresión de apatía, relacionada con una reflexiva preocupación por sus estados anímicos íntimos. Conciencia anímica hacia lo intelectual, filosófico, estético.

    Sondea sus cualidades en relación con sus propios ideales. Edad de lucha y desaliento, especialmente en la esfera intelectual de sus estudios. Puede abrigar rencor, venganza y violencia. Es una etapa de madurez vulnerable. Quiere soltar amarras y alejarse, viajar. Considera que no tiene suficiente libertad, lo que lo hace discutidor y alejado de sus padres. En el hogar prefiere aislarse para meditar, y explorar la naturaleza de su yo, en relación con las ideas e ideales, y con la opinión de los demás. Algunos raramente se juntan con sus compañeros, y participan en muy pocas actividades. “Es posible que hayan adoptado una de las formas más comunes de enfrentarse con los sentimientos profundos de insuficiencia e inferioridad, que consiste en rendirse y retraerse. Quiere pensar por sí mismo. Se identifica con sus compañeros, y con lo que éstos hacen. Los imita. Lealtad a su pandilla. La vida escolar representa un escape de las ligaduras familiares. En los debates le gusta formarse su propia opinión. Le gustan las discusiones de mesa redonda, donde pueda expresar libremente sus opiniones. Temas de interés: todos aquellos que afecten su vida. Despertar el interés por la literatura, haciendo el análisis de algún personaje de una obra literaria. Descubrir por qué reacciona de una manera dada y no de otra. Le resulta difícil aclarar sus propias ideas, especialmente cuando escribe. No tiende al fraude y no le gusta que lo cometan los demás, salvo excepciones. Se habla mucho de injusticia, de notas, de profesores, del sistema de administración. Algunos suelen decir que sus profesores “están locos”, son una “pérdida de tiempo”. Permeable a las influencias colectivas. Profunda angustia cuando los padres no se la llevan bien.  Contradice. Estados de depresión que suele ser pasajera. Tendencia a llorar cuando está solo. Breve período de desaliento, motivado por desordenada autocrítica, con orientación puede el estudiante alcanzar un excelente grado de rendimiento. Gusto por las ciencias, las grabaciones, la música.

    Etapa  de auto contemplación. Manifiesta cierto margen de tolerancia en su ingenua rebelión intelectual contra la autoridad. Algunos se sienten indiferentes, no trabajan, pero no saben por qué. Muchos se sienten estimulados a ventilar sus opiniones con debates polémicos.

    Quince muestra interés por todo aquello que se relaciones con su propia identidad. Naciente espíritu de independencia. A esta edad se requiere orientación habilidosa, medidas de control.

    Dobson dice: que quince hierve de hostilidad contra los padres. Viven una época cuando no disfrutan ni de los privilegios de la edad adulta, ni de las ventajas de la niñez. Todos los privilegios y los vicios, de los adultos, que son muy anunciados, le están prohibidos porque es demasiado joven. No puede manejar, o casarse, o beber, o fumar, o trabajar, o irse de la casa. Considera imponerle algunos límites y disciplinarlo. Pero es posible guiar a los adolescentes sin insultarles y provocarles sin necesidad. “Yo era duro con ellos, pero nunca fui descortés, cruel u ofensivo. Trate de ayudar a desarrollar la confianza”.

    A quince hay que darle tiempo. Es necesario saludarlo, con la misma frialdad e indiferencia que él prodiga a los demás. Esto es posible que le produzca una conmoción, haciéndole adquirir conciencia de su propia conducta.

    Quince responde lentamente las preguntas porque le gusta elaborar sus frases correctamente. Puede mostrase sombrío o malhumorado, con cierto toque de cinismo. En su interior ocurren nuevos cambios. Le gusta que le reconozcan sus meritos pero no lo ciega el amor propio.

    Independencia y libertad es el grito constante de quince. La seguridad es importante para quince. Ante la sobreprotección actúa con rebelde indiferencia. Actividad social, citas, fiestas, encuentros. Frecuente deseos de trabajar.

    No muestra interés por leer un libro a menos que esté seguro que le va a gustar. La lectura se ha establecido firmemente dentro de un terreno adulto. A esta edad quiere definir su pensamiento, su filosofía, el lugar que ocupa en la vida. Es posible que proyecten este sentimiento en sus dibujos. Se hace necesario ayudarlo a encontrar su lugar, ayudarlo a que se exprese a través de distintas actividades. Se recomienda programar sus actividades como individuo, más que como miembro de un grupo. Ofrecerle la oportunidad de trabajar mediodía. El aprendizaje de un oficio relacionado con cursos académicos. Algunos pasan la “quiebra de los quince”, de mejor manera por haber desarrollado facultades personales y sociales de adaptación. Avanzado los quince ya están listos para recuperarse.

    Escépticos. Son muchos los que no creen en el cielo. Más aferrados a la tierra. “Mitad creo mitad no”. Edad devota, pero la fe no parece muy fuerte. Admiten la existencia de fuerzas superiores.

    El niño de dieciséis (16) años

    Siente que ahora puede administrar su libertad. Se la lleva bien con su familia, aunque parece “felizmente distante” de ella. “No te preocupes por mi”. Se despide filosóficamente de la búsqueda activa del yo, pues ha alcanzado un grado considerable de seguridad, confianza en sí mismo. Su yo es más independiente, comprensivo y  tolerante. “¿Para qué amargarse?” “Deseo alcanzar la felicidad”. Sus iras actuales son más superficiales. No suele ver la vida llena de problemas, ni considerar que el mismo los tenga. Creciente madurez, más dueño de sí mismo. Le interesa el aquí y el ahora. Autocontrol. Control de emociones.  Criterio realista, carácter estable. El secreto de su propia felicidad, relacionado con la vida de los demás, piensa más en la gente. Mejor integración.

    Gusto por las actividades externas: Comisiones, orquestas, periódico escolar, torneos deportivos. Ensanchada visión de las cosas. Más a tono con las exigencias del mundo. Humor parejo. En cuanto a los deberes más tolerantes, responsable. Más fácil de enseñar. Dificultades con las materias de aplicación, en particular por la lectura. No suele leer mucho, aunque hace sus lecturas con esfuerzo. Conciencia más madura de las características individuales de sus profesores, de sus amigos y probablemente, de sí mismo. Actitud más amistosa hacia sus profesores, hacia el colegio. Les interesa la personalidad del profesor.

    No medita sobre la muerte y el cielo, pero la experiencia de la muerte lo conmueve profundamente. Despliega una creencia más elevada de un Ser Supremo, pero sin establecer una relación ininterrumpida con Dios. Fe en Dios mayor que en edades anteriores.

     

    Concluye Gesell diciendo: “Datos obtenido de los labios de los propios alumnos, nos indican que, por lo general, prefieren aquellos profesores que saben enseñar y mantener la disciplina. Si bien aprecian el sentido del humor, no desean tener profesores blandos… y, sobre todo, quieren ser comprendidos”


     
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