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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Contaminacion del Agua: Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 1503 | Votar! | 1 voto | Promedio: Categoría: Apuntes y Monografías > Ecología > |
AGUA LIMPIA, POR
FAVOR
Seguramente muchas veces has escuchado que el agua de un río o del
mar está contaminada. Así como las personas ensuciamos las calles, las paredes,
los jardines, etc también ensuciamos el agua.
La contaminación del agua provoca la muerte de muchos peces y plantas.
Pero, ¿ sabes como se produce esta contaminación ?
Contaminación del agua,
incorporación al agua de materias extrañas, como microorganismos, productos
químicos, residuos industriales y de otros tipos, o aguas residuales. Estas
materias deterioran la calidad del agua y la hacen inútil para los usos
pretendidos.
Principales contaminantes
Los principales contaminantes del agua son los
siguientes:
Aguas
residuales y otros residuos que demandan oxígeno (en su mayor parte materia
orgánica, cuya descomposición produce la desoxigenación del agua).
Agentes
infecciosos.
Nutrientes
vegetales que pueden estimular el crecimiento de las plantas acuáticas. Éstas,
a su vez, interfieren con los usos a los que se destina el agua y, al
descomponerse, agotan el oxígeno disuelto y producen olores desagradables.
Productos
químicos, incluyendo los pesticidas, diversos productos industriales, las
sustancias tensioactivas contenidas en los detergentes, y los productos de la
descomposición de otros compuestos orgánicos.
Petróleo,
especialmente el procedente de los vertidos accidentales.
Minerales
inorgánicos y compuestos químicos.
Sedimentos
formados por partículas del suelo y minerales arrastrados por las tormentas y
escorrentías desde las tierras de cultivo, los suelos sin protección, las
explotaciones mineras, las carreteras y los derribos urbanos.
Sustancias
radiactivas procedentes de los residuos producidos por la minería y el refinado
del uranio y el torio, las centrales nucleares y el uso industrial, médico y
científico de materiales radiactivos.
El calor también puede ser considerado un
contaminante cuando el vertido del agua empleada para la refrigeración de las
fábricas y las centrales energéticas hace subir la temperatura del agua de la
que se abastecen.
Efectos de la contaminación del agua
Los efectos de la contaminación del agua incluyen
los que afectan a la salud humana. La presencia de nitratos (sales del ácido
nítrico) en el agua potable puede producir una enfermedad infantil que en
ocasiones es mortal. El cadmio presente en los fertilizantes derivados del
cieno o lodo puede ser absorbido por las cosechas; de ser ingerido en cantidad
suficiente, el metal puede producir un trastorno diarreico agudo, así como
lesiones en el hígado y los riñones. Hace tiempo que se conoce o se sospecha de
la peligrosidad de sustancias inorgánicas, como el mercurio, el arsénico y el
plomo.
Los lagos son especialmente vulnerables a la
contaminación. Hay un problema, la eutrofización, que se produce cuando el agua
se enriquece de modo artificial con nutrientes, lo que produce un crecimiento
anormal de las plantas. Los fertilizantes químicos arrastrados por el agua
desde los campos de cultivo pueden ser los responsables. El proceso de
eutrofización puede ocasionar problemas estéticos, como mal sabor y olor, y un
acúmulo de algas o verdín desagradable a la vista, así como un crecimiento
denso de las plantas con raíces, el agotamiento del oxígeno en las aguas más
profundas y la acumulación de sedimentos en el fondo de los lagos, así como
otros cambios químicos, tales como la precipitación del carbonato de calcio en
las aguas duras. Otro problema cada vez más preocupante es la lluvia ácida, que
ha dejado muchos lagos del norte y el este de Europa y del noreste de
Norteamérica totalmente desprovistos de vida.
Fuentes y control
Las principales fuentes de contaminación acuática
pueden clasificarse como urbanas, industriales y agrícolas.
La contaminación urbana está formada por las aguas
residuales de los hogares y los establecimientos comerciales. Durante muchos
años, el principal objetivo de la eliminación de residuos urbanos fue tan sólo
reducir su contenido en materias que demandan oxígeno, sólidos en suspensión,
compuestos inorgánicos disueltos (en especial compuestos de fósforo y
nitrógeno) y bacterias dañinas. En los últimos años, por el contrario, se ha
hecho más hincapié en mejorar los medios de eliminación de los residuos sólidos
producidos por los procesos de depuración. Los principales métodos de
tratamiento de las aguas residuales urbanas tienen tres fases: el tratamiento
primario, que incluye la eliminación de arenillas, la filtración, el molido, la
floculación (agregación de los sólidos) y la sedimentación; el tratamiento
secundario, que implica la oxidación de la materia orgánica disuelta por medio
de lodo biológicamente activo, que seguidamente es filtrado; y el tratamiento
terciario, en el que se emplean métodos biológicos avanzados para la
eliminación del nitrógeno, y métodos físicos y químicos, tales como la
filtración granular y la adsorción por carbono activado. La manipulación y
eliminación de los residuos sólidos representa entre un 25 y un 50% del capital
y los costes operativos de una planta depuradora.
Las características de las aguas residuales
industriales pueden diferir mucho tanto dentro como entre las empresas. El
impacto de los vertidos industriales depende no sólo de sus características
comunes, como la demanda bioquímica de oxígeno, sino también de su contenido en
sustancias orgánicas e inorgánicas específicas. Hay tres opciones (que no son
mutuamente excluyentes) para controlar los vertidos industriales. El control
puede tener lugar allí donde se generan dentro de la planta; las aguas pueden
tratarse previamente y descargarse en el sistema de depuración urbana; o pueden
depurarse por completo en la planta y ser reutilizadas o vertidas sin más en
corrientes o masas de agua.
La agricultura, la ganadería comercial y las
granjas avícolas, son la fuente de muchos contaminantes orgánicos e inorgánicos
de las aguas superficiales y subterráneas. Estos contaminantes incluyen tanto
sedimentos procedentes de la erosión de las tierras de cultivo como compuestos
de fósforo y nitrógeno que, en parte, proceden de los residuos animales y los
fertilizantes comerciales. Los residuos animales tienen un alto contenido en
nitrógeno, fósforo y materia consumidora de oxígeno, y a menudo albergan
organismos patógenos. Los residuos de los criaderos industriales se eliminan en
tierra por contención, por lo que el principal peligro que representan es el de
la filtración y las escorrentías. Las medidas de control pueden incluir el uso
de depósitos de sedimentación para líquidos, el tratamiento biológico limitado
en lagunas aeróbicas o anaeróbicas, y toda una serie de métodos adicionales.
Contaminación marina
Los vertidos que llegan directamente al mar
contienen sustancias tóxicas que los organismos marinos absorben de forma
inmediata. Además forman importantes depósitos en los ríos que suponen a su vez
un desarrollo enorme de nuevos elementos contaminantes y un crecimiento
excesivo de organismos indeseables. Estos depósitos proceden de las estaciones
depuradoras, de los residuos de dragados (especialmente en los puertos y
estuarios), de las graveras, de los áridos, así como de una gran variedad de
sustancias tóxicas orgánicas y químicas.
Vertidos de petróleo (mareas negras)
Las descargas accidentales y a gran escala de
petróleo líquido son una importante causa de contaminación de las costas. Los
casos más espectaculares de contaminación por crudos suelen estar a cargo de
los superpetroleros empleados para transportarlos, pero hay otros muchos barcos
que vierten también petróleo, y la explotación de las plataformas petrolíferas
marinas supone también una importante aportación de vertidos. Se estima que de
cada millón de toneladas de crudo embarcadas se vierte una tonelada. Entre las
mayores mareas negras registradas hasta el momento se encuentran la producida
por el petrolero Amoco Cádiz frente a las costas francesas en 1978 (1,6
millones de barriles de crudo) y la producida por el pozo petrolífero Ixtoc I
en el golfo de México en 1979 (3,3 millones de barriles). El vertido de 240.000
barriles por el petrolero Exxon Valdez en el Prince William Sound, en el golfo
de Alaska, en marzo de 1989, produjo, en el plazo de una semana, una marea
negra de 6.700 km2,
que puso en peligro la vida silvestre y las pesquerías de toda el área. Por el
contrario, los 680.000 barriles vertidos por el Braer frente a la costa de las
islas Shetland en enero de 1993 se dispersaron en pocos días por acción de las
olas propias de unas tormentas excepcionalmente fuertes.
Los vertidos de petróleo acaecidos en el golfo
Pérsico en 1983, durante el conflicto Irán-Irak, y en 1991, durante la Guerra
del Golfo, en los que se liberaron hasta 8 millones de barriles de crudo,
produjeron enormes daños en toda la zona, sobre todo por lo que se refiere a la
vida marina.[1]
[1]"Contaminación del agua", Enciclopedia
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