Los juglares. El mester de juglaría. El periplo heroico. Idea de héroe. Analogía con una telenovela actual. Vasallaje. Los árabes en la península ibérica
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Ampliar el concepto
de Juglar
Los juglares eran individuos cuyo oficio (mester), era recitar o
contar historias en plazas y castillos. Estos intérpretes adoptaron el nombre de juglares a partir del 1100. Sabían cantar, bailar y tocar
instrumentos y a cambio de sus servicios les daban comida, vestidos o dinero. El acompañamiento
musical se interpretaba generalmente con instrumentos de cuerda como la viella
(violín medieval) o el laúd. A la práctica de los juglares se les
conoce con el nombre de "Mester de juglaría".
La palabra juglar proviene del latín iocularis,
de iocus, juego, alegría. Los juglares
eran, por consiguiente, los que alegraban al auditorio con sus recitaciones,
músicas ingenuas y pintorescas, (muy comunes en aquellos tiempos). Los juglares
recorrían pueblos, villas, ciudades, lugares y castillos donde realizaban sus
representaciones que acompañaban algunas piezas líricas, generalmente poemas
cortos y canciones de gesta. La poesía compuesta o difundida por los juglares
es de carácter épico, esto significa que dan a conocer hechos de interés de la
historia nacional. Estos son los relatos que llamamos cantares de gesta. Estos
personajes contribuyeron con su oficio a la transmisión de la literatura en un
momento en que esta se basaba en la oralidad.
“Había juglares de toda condición, desde los
que amenizaban las fiestas en los palacios de
los reyes y grandes señores, hasta los que entretenían al pueblo en las
plazas de los mercados o en los más
humildes mesones.”
El juglar modifica, de acuerdo con el interés de su auditorio, los
pasajes que recita o canta, haciendo que se destaquen aquellos que gustan más
al público. Alrededor del 1300, empezaron a crear gremios en los pueblos. Los juglares
eran más que nada interpretes de
cantares compuestos por trovadores.
2
¿En qué terminos actuales podríamos traducir la función del
juglar?
Según las características
tradicionales de los juglares, podría compararlos con varias figuras de
la actualidad. Podría asociar las particularidades de los juglares con la de
los actores independientes que van con su compañía de pueblo en pueblo,
contando historías y pasando la gorra. También podía relacionarlos con los
circos argentinos, donde se asienta el teatro nacional. Actores de la talla de
Parravicini, que vestido de manera colorida relataba historias, usando la
expresión corporal y un lenguaje coloquial que lo acercaba al público. También
podemos mencionar a los periodistas, que son, entre otras cosas, contadores de
historias, distribuidores de información (no ya de héroes , pero sí tratan
temas relacionados con personalidades famosas). Para mencionar un ejemplo, voy
a nombrar a Alejandro Dolina (escritor y periodista, que sale a la medianoche
por radio Continental), que es un auténtico juglar: relata historias,
frecuentemente acompaña su relato con música, usa frases divertidas, y crea un
ambiente de relación con sus oyentes. También podría nombrar a Serrat considerado
a menudo por la crítica como “el juglar catalán”
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Características del mester de
juglaría.
En el siglo XII se manifiesta el mester de juglaría, estilo que debe su
nombre a los juglares, (caracterizados en el punto 1). Los cantares de gesta cantaban los actos
heróicos. Podemos citar: Los siete infantes de Lara, Sancho II de Castilla,
Roncesvalles y el Poema de Mio Cid.
Los cantares de gesta son obras épico-líricas
que narran las hazañas de unos héroes. En España surgen en el siglo XII (1140,
según Menéndez Pidal, fecha de producción del Cantar del Mío Cid), aunque el primer manuscrito data del siglo
XIV. Hay noticias de la existencia de más cantares, pero no nos han llegado
hasta hoy (se sabe por los libros de Historia: el Cantar de los Siete
infantes de Lara, el de Sancho II de Castilla, el de Roncesvalles...).
Estas obras eran recitadas por los juglares y como he dicho antes, el oficio
de los juglares se denomina Mester de juglaría.
El Mester
de juglaría posee unos métodos propios de expresión. Las obras se
caracterizan por la falta de regularidad métrica (frente al Mester de
Clerecía, que surgirá en el siglo XIII). Además, los juglares debían usar
recursos útiles para la recitación oral:
(a)
Llamadas de atención ("Si quisieseis
escucharme..."): es la llamada "captatio benevolentiae": buscar
la amabilidad del público, preparándolo positivamente para lo que va a oír.
(b)
Repeticiones constantes:
+formales
(paralelismos, anáforas, versos bimembres).
+de contenido:
la imposibilidad de relectura hace necesario que el juglar repita datos para
que nadie "pierda el hilo". El público sólo pagaba al juglar si le
gustaba la interpretación, y para eso era necesario que se enterase bien.
(c)
Predominio de las oraciones simples y coordinadas (más
fáciles para recordar -y para improvisar- en la recitación).
(d)
Uso del presente de indicativo: "Mío Cid
cabalga" para acercar la acción a los oyentes.
(e)
Uso de adverbios de presencia "Aquí veis al
héroe...", para acercar la narración a los espectadores, para que parezca
que todo sucede delante de sus ojos.
(f)
Referencias visuales, con el mismo objetivo ya
señalado.
(g)
Petición de "soldada" (sueldo por la
actuación).
(h)
Uso abundante de la gesticulación, para darle viveza y
credibilidad a lo dicho.
(i)
Clichés lingüísticos, formulas preestablecidas: que se
repiten a lo largo del texto y que proporcionan un pequeño margen de tiempo al
juglar para pensar como era la continuación del poema.
(j)
Con el propósito de ennoblecerlos el juglar dota a los
personajes de cualidades excelentes mediante el epíteto épico - "el
que en buen hora nació", "el bueno de Vivar", o de adjetivos
caracterizadores, ponderativos o afectivos que se extienden no sólo al héroe,
sino también a su mujer, a su caballo, etc.
4
¿En qué consiste el Periplo Heroico?
Según el diccionario el vocablo Periplo significa:
(Del
lat. periplus, y éste del gr. períplus; de peripleo, circunnavegar.) m.
Circunnavegación. Ú. sólo como término de geografía antigua. El PERIPLO de
Nearco. // Obra antigua en que se refiere un viaje de circunnavegación.
//p.ext. Viaje largo por numerosos países.
El Periplo
Heroico vendría a ser el camino que debe transitar el héroe. El
héroe se puede definir como “un arquetipo de excelencia, el cual se converge en
un modelo de la colectividad que lo honra con su culto; ya que el personaje
muestra sus esfuerzos y sufrimientos para superarse durante sus hazañas. En la
literatura española el héroe épico es más humano que el caballeresco, porque el
héroe de la novela de caballería esta lleno de ideales y de valores que alejan
al héroe del hombre común. (...).El código de valores son todas aquellas
virtudes que el héroe debe manejar para llegar a ser un modelo de conducta
para el pueblo que lo rodea. Estos dones pueden ser competitivos los cuales le
permiten ganar batallas y enfrentarse a sus enemigos, satisfacen el
"yo" del héroe y su fuerza física. El otro tipo de virtudes que conforman
a el héroe son las cooperativas, en las cuales el héroe demuestra sus
sentimientos de bondad, de solidaridad, de amor a el que lo necesita; estos
dones enriquecen su espíritu.”.
El periplo heroico es la aventura del héroe. En este caso hablamos del Cid.
Según Joseph Campbell existen ciertas instancias de la aventura:
§
Primero, el héroe abandona, voluntariamente o no, su
forma de vida.
§
La salida implica peligros que debe superar, lo que
de un modo u otro hacen más difícil la
aventura.
§
Debe enfrentase a enemigos poderosos, a menudo
“vencerse a si mismo”, sobre todo a su orgullo.
§
El viaje del héroe es un “camino de pruebas”. Estas pruebas deben superarse para
poder lograr su objetivo o meta.
§
Encuentra, tambien, amigos, que poseen los mismo o
similares valores que él.
§
Luego, puede lograr el objeto buscado o fracasar.
§
Inicia la etapa de
retorno en la que se puede o no desarrollar un acontecimiento, con
nuevos enemigos o amigos.
§
Cruza, finalmente, el umbral, llevándose un premio
(un bien preciado) que puede ser individual o colectivo.
El esquema del periplo heroico se divide en 3 etapas:
1.- Etapa
de separación o partida
¨ En
esta etapa hay dos rasgos característicos:
(a) El
llamado de la aventura (factor
originante del abandono, el destino del héroe)
(b) El
cruce del umbral (el primer paso hacia lo desconocido)
2.- Etapa
de las pruebas y victorias
3.- Etapa
final, el regreso (cruce del umbral del regreso)
En el caso del Mío Cid el periplo consiste en las luchas (tales como el
duelo Judicial o campo de la verdad, en el que el Cid derroto al Navarro Jimeno
Garces u otras como las de Llantada y Golpejar ) que realiza Rodrigo Díaz de
Vivar, con el fin de obtener el perdón del Rey Don Adolfo.
“El Cid encarnaba todas las virtudes y hasta
todos los defectos de su raza.
Con los epitetos épicos, se realza la valentia
y el arrojo que el Cid infunde a sus caballeros, dando a la historia una
ambientación majestuosa. El Cid es ya para el mundo del espiritu, el heroe que
encarna. Se trata de un protagonista poetico, prototipo del manido ideal caballeresco
segun se concibió en la Edad Media. Surge el temple moral del heroe en quien se
entroncan y juntan los más nobles atributos del alma castellana. Su llana y
familiar cortesia ingenua, nos brinda la grandeza sin enfasis y la imaginación
más solida que brillante, la piedad más activa que contemplativa y la ternura
conyugal más honda que expresiva.
La lealtad al Monarca y la entereza para
querellarse de sus desafueros por aquel realismo puro y sencillo de sus actos
heroicos y humanos, en las que se van reflejando y dibujando, todas las
virtudes caballerescas que constituyen el genio moral y poetico de la Raza Hispana.”
5
Aplicar el esquema del
periplo heroico a una serie televisiva actual
Voy a aplicar este esquema a un programa que no es
de ficción, es un reality show:
“Expedición Robinson”(2).
En el papel del héroe lo voy a colocar a Pablo, el 9°
eliminado de la isla. Pablo es un
estudiante de Ciencias Económicas, hijo
de desaparecidos, vive solo y su meta
es relacionarse con la naturaleza y personas nuevas. Quiere alejarse de su mundo para descubrir si el camino que
hasta ahora hizo es el correcto y si es posible construir una nueva sociedad.
1.
Etapa de partida: Deja su departamento y
la facultad para ir a una isla con otros 7 desconocidos, donde deben conseguir
alimento y refugio.
¨ El
llamado de la aventura (puede ser la
promoción del programa, las experiencias de
“E.R. 1”, la convocatoria de
Aol, etc)
(c) El
cruce del umbral (se ve en episodio 0, donde los participantes toman el avión
y llegan a la isla.)
4.- Etapa
de las pruebas y victorias
Pablo logra hallar los medios para comer (pesca, caza, corta frutas,
sale a investigar el terreno). Su equipo (el sur) llega casi entero a la
unificación, pasan las pruebas de
inmunidad y Pablo es el pilar del grupo. Se hace amigo de su grupo y enemigo del equipo norte.
Pablo empieza a ver que se tejen alianzas; como por ej. la de eliminar a los hombres o la de los chicos del norte que planean eliminar
uno a uno a los del sur. Expresa su malestar con respecto al complot. Empieza
así su camino de retorno. Después
de desemascarar a su oponentes es
expulsado de la isla.
¨
Cruza el umbral de regreso, se despide
de los chicos y vuelve sabiéndose capaz
de sobrevivir a la naturaleza. Concluye
diciendo que “Robinson es el espejo de
la sociedad corrupta en la que vivimos”. Sabe que, aunque fuese posible
empezar de nuevo (desde Adán y Eva) el
hombre repetiría los mismos errores.
El final se despliega cuando al regresar a Bs. As. la
gente lo alienta y en la encuesta y el chat, el público lo considera un
verdadero Robinson.
6
Investigar las características del vasallaje
No es posible separar al vasallaje del régimen feudal. El Feudo
era una donación territorial que
recibía un vasallo del señor a cambio de su servicio militar.
El beneficiario, se convertía
en "señor" y todos los que habitaban en sus tierras recibían el
nombre de "vasallos". Estos debían lealtad y obediencia a su señor y
éste, a su vez, se la debía al rey. Pero a partir del siglo XI, comenzó a
operarse en estas relaciones un cambio muy trascendental. Los vínculos del
señor (duque, conde, marqués, barón, etc.) con la monarquía se fueron
debilitando y al mismo tiempo que se iban achicando los poder reales,
aumentaban los de la nobleza.
Los vasallos ya no se sentían obligados a prestar su esfuerzo
militar, si la ocasión llegaba, al rey sino a su señor.
Los vasallos solicitaban a su señor protección contra las
incursiones enemigas y poder cultivar en paz las tierras y a cambio recibían de
éste la exigencia de que cuando lo necesitara, ellos combatirían por él en
todas las cuestiones que el señor feudal tuviera por conveniente.
Los documentos de la época nos dan a conocer la ceremonia en la
que intervenían dos hombres, el señor y el vasallo. Uno de ellos, en actitud de
total humillación, se arrodillaba frente al otro.
Este, al ser reconocido como su señor por el arrodillado, lo cogía
de las manos y le ayudaba a ponerse de pie. El vasallo reforzaba su sumisión
bajo juramento sobre un objeto sagrado. Esta parte de la ceremonia se entendía
como la de la fe o fidelidad. Desde aquel instante ambos quedaban obligados el
uno al otro de por vida. En primer lugar, quedaba establecido el compromiso de
no perjudicarse el uno al otro ya que el vínculo de vasallaje era un contrato
de no agresión y en prestarse mutua ayuda militar cuando las circunstancias así
lo exigieran.
Así ocurría, generalmente, en todos los países y su mayor
esplendor se alcanzó durante los siglos X, XI y XII. Fue luego decayendo
paulatinamente, pero no quedó roto definitivamente hasta la Revolución
Francesa.
Cuando un señor feudal quería proceder con las armas contra alguno
de sus feudatarios, si este era propietario de tierras, hidalgo, o infanzón,
tenía que desafiarle primero, esto es, declarar roto el pacto establecido entre
ambos. A la inversa, cuando un vasallo quería reparar con las armas alguna
ofensa recibida de su señor, tenía previamente que desnaturalizarse, o sea
declararse libre del juramento de fidelidad prestado.
En realidad, este tipo de
sociedad, en tiempos de guerra, formaba una cadena de dignidades. Si el rey
quería emprender una campaña contra otro rey, lo primero que hacía era reclamar
la ayuda de sus señores feudales y estos, la de sus vasallos. Así se formaban
los ejércitos en aquellas épocas.
No hay que confundir al vasallo con un estamento inferior, el
constituido por los llamados "villanos". Estos pertenecían a las
capas más bajas y si el vasallo podía poseer tierras, el villano, o no las tenía,
o escasas, de poca importancia. El señor feudal, por su contrato podía reclamar
no sólo la ayuda militar, sino el consejo de sus feudatarios. El viliano se
limitaba a trabajar y nada más.
El desarrollo del feudalismo en los siglos citados correspondía,
en resumidas cuentas, a unas determinadas estructuras ecónomicas, sociales y
políticas. El vasallo acostumbraba a depositar a sus hijos pequeños en la casa
de su señor para que aprendieran al lado de este y se acostumbraran a amarle
como si de un segundo padre se tratara.
La práctica del vasallaje no incluía, en forma alguna, deshonor,
dado que ambas partes se mantenían fieles la una a la otra por su propia
conveniencia. Un ejemplo de ello lo tenemos en el caso de Rodrigo Díaz de Vivar,
el "Cid Campeador", que, declarándose una y otra vez vasallo del rey
Alfonso, cada vez que reñía con este, estaba obligado a
"desnaturalizarse" lo que no impedía que cuando tornaban a hacer las
paces, rey y vasallo olvidaran sus pasadas desavenencias, siempre y cuando se
sintieran precisados el uno de la ayuda del otro.
La institución feudo-vasallaica tenía, en ocasiones, grandes lazos
de familia. El vasallaje, en expresión de Radolfo Ragucci constituía algo así
como un "parentesco suplementario". La práctica del vasallaje no implicaba
ninguna prestación degradante ya que se unían, por el honor, unos sujetos
iguales en el cual uno era el señor, pero el otro no le cedía en nada en la
cuestión de hidalguía. Los vasallos fueron, de hecho, una clase priviregiada,
una "élite" que, al someterse militarmente al señor, escapaba a otras
obligaciones materiales.
Este tipo de relaciones se extendía también a los grandes
dignatarios de la Iglesia, que tenían sus propios vasallos y que, en ocasiones,
no vacilaban en ponerse al frente de los ejércitos en campaña. Por ejemplo: el
rey de Francia era vasallo de los monjes de San Dionisio.
Fue a finales del año 1.000 cuando la sociedad de Occidente
comenzó a concebirse dividida en tres "órdenes": los trabajadores, o
sea, los villanos, las gentes de oración y los combatientes. Y de ahí la
costumbre de estos últimos hacia el vasallaje o feudo que eran las únicas
prácticas, las guerreras, para reunirlos en torno a un jefe, el señor,
liberándolos de otras prácticas menos, a su juicio, honrosas y acordes con su
condición de caballeros. La idea era que, al igual que el monje se ocupaba de
la oración, el caballero no necesitaba trabajar para vivir, sino que estando
todo su esfuerzo encaminado a la actividad de la guerra, debían ser mantenidos
por los campesinos.
La estructura económica de la época feudal, tenía un esquema más
complejo del que a primera vista parece. Señores, vasallos, artesanos, como
este taller de orfebrería, campesinos dependientes o no de los vasallos o del
señor y, por último, la gleba o pueblo llano carente de bien alguno.
Todo feudo y en esto se basaba su poder, producía una renta
constituida por cargos, y tributos impuestos a pequeños propietarios rurales,
colonos y siervos sometidos a la autoridad total de su amo y señor. Esta renta
procuraba a los feudatarios el tiempo que precisaban para su entrenamiento
militar, de modo que siempre se encontraran preparados para prestar a su señor
la ayuda que le habían prometido.
Durante la Edad Media prácticamente no existía ninguna familia que
dotada de cierta riqueza, no rindiera vasallaje a otro más poderoso que ella. Y
estos a su vez, los señores, eran los vasallos del rey, a cambio de lo cual se
convertían en sus amigos y consejeros y se beneficiaban de privilegios. Este
procedimiento duró mientras la institución monárquica fue fuerte, pero cuando
por causa de las invasiones, normandas y musulmanas, sobre todo, comenzaron a
debilitar a los reyes, vino a resultar que los señores feudales se consideraron
a sí mismos poco menos que como soberanos independientes, hasta el punto que
cuando su soberano reclamaba su auxilio para determinadas empresas, incluso
llegaban a imponerle al monarca ciertas condiciones.
Los señores feudales ya lo dejaron bien claro en la contestación
que dieron a determinado monarca cuando éste solicitó su ayuda: "Cada uno
de nosotros vale tanto como vos y juntos, más que vos". Y todo esto trajo
consigo que, al debilitarse el poder real, los señores feudales impusieran
sobre la masa de campesinos su propia autoridad que llegó hasta aquello de
"Señor de horca y cuchillo", lo que equivalía a decir que la vida de
sus siervos dependía de él y que si le petaba ahorcar a alguno de ellos, nadie
le podía pedir cuentas.
El feudo sirvió para agrupar a los caballeros en torno a sus jefes
locales y encuadrar su acción militar en torno a determinada fortaleza. Pero
este progresivo aumento del poder feudal iba en detrimento de la autoridad
real, de modo que los reyes eran los primeros interesados en rebajarlo. Si en
un principio, los monarcas utilizaron el sistema feudal, llegó un momento en
que éste casi se convirtió en un peligro para ellos. En España, el
quebrantamiento de el feudalismo como tal, se inició con los Reyes Católicos,
una vez que, conseguida la unidad patria, para nada precisaban de la ayuda
militar de los señores feudales.
6.1
Obligaciones feudales del señor
El señor tenía dos obligaciones básicas para con sus vasallos: el auxilium y el consilium.
El consilium, que
podemos traducir por consejo, refleja el carácter de relación personal entre el
señor y su subordinado. De hecho, este concepto refleja muy bien el caracter de
relación personal entre dos personas. En cierto modo, el señor era una especie
de padre para con su vasallo y, como tal, suscitaba sentimientos de amor y
odio.
El auxilium era la
obligación del señor de asegurar la integridad y supervivencia de sus vasallos.
La integridad y seguridad eran obligaciones militares del señor. La
supervivencia se aseguraba entregando medios, en forma de tierras por lo
general, para que el vasallo se asegurara un sustento.
6.2
Del vasallaje nace la Caballería
Surge así la Caballería,
que tuvo sus momentos de florecimiento
durante los siglos XI y XII reclutándose principalmente entre los miembros de
la nobleza. La Caballería no apareció de improviso, ni fue un destello que
floreció fugazmente para apagarse casi enseguida. Por el contrario, su
aparición se basó en raíces muy hondas y fue el resultado de una larga evolución
en la que influyeron diversos acontecimientos históricos. La Caballería, en sus
orígenes y durante dos siglos, fue una noble institución que, como hemos dicho,
rindió inapreciables servicios no sólo al ideal cristiano sino a la causa de la
civilización occidental. Gracias a ella se hicieron posibles las Cruzadas y es
innegable que la verdadera Caballería legó a las generaciones sucesivas
valiosos elementos culturales y morales que se incorporaron definitivamente a
la ideología contemporánea.
7
Investigación sobre la
presencia de los árabes en la península
Ibérica
El dominio de los visigodos en España dura hasta el año 711, cuando un
ejército musulmán, con unos 50.000 soldados, cruzaron el estrecho de Gibraltar,
vencieron al ejército visigodo en la batalla de Guadalete, cerca de Cádiz. Rodrigo,
el último rey godo, fue derrotado pero ello no terminaría allí, en unos cuatro
años terminarían por dominar casi toda la península, convirtiendose ésta en un
emirato,
o provincia del imperio árabe, llamada Al-Andalus. Los s. VIII y XI,
significarían un creciente poderío musulmán, a pesar de que se forman núcleos
de resistencia al Norte de la península. Los territorios conquistados se van
arabizando y se independizan políticamente del imperio árabe. En el s. X
Abderramán III convierte Al-Andalus en califato independiente, con
independencia religiosa, siendo una época de gran prosperidad cultural, gracias
a las innovaciones en las ciencias y en las letras y la especial atención que
dedicaron al desarrollo de las ciudades. Las ciudades más importantes fueron
Valencia, Zaragoza, Sevilla y Córdoba, la cual llegó a ser en el s.X la mayor
ciudad de Europa Occidental, contando con 500.000 habitantes, y centro cultural
de la época. Sin embargo la decadencia llegó en el s.XI, cuando comenzaron las
pugnas entre las distintas familias reales musulmanas y el califato se desmembró en un
mosaico de pequeños reinos taifas. El movimiento de
Reconquista se hizo cada vez más fuerte, la primera derrota la tendrían los musulmanes
en Covadonga,
Asturias, de mano del Rey Pelayo en el año 722, durante estos años, sobre todo
tras la decadencia se sucedieron las victorias de los reinos del Norte.
Hasta que en el s.XIV los musulmanes españoles sólo poseían el reino de
Granada, que mantuvieron hasta finales del s.XV, cuando los Reyes Católicos lo
incorporaron a la corona de Castilla.
7.1
Arribada y conquista
En el año 710, un grupo de tropas islámicas, en expansión por el Norte
de Africa, reciben el encargo de participar en una guerra civil a favor de uno
de los bandos. La guerra se desarrolla en la Península Ibérica entre aspirantes
a la sucesión dinástica en el trono visigodo; la participación islámica será
decisiva. La debilidad estructural del sistema visigodo hace que, acabada la
contienda, éstos no sean capaces de controlar su propio país, en el que las
tensiones sociales alejan a la base social, cada vez más, de las altas esferas;
es este uno de los factores que deciden la permanencia de las tropas islámicas
en la Península tras la "invasión".
Los nuevos amos de la Península practicaron una política de
capitulaciones, al estilo de las que venían haciendo en los otros territorios
que conquistaron en una expansión comenzada en el año 630 (año 1 de la Égira).
Al igual que en otros lugares, mantuvieron las ya existentes estructuras de
trabajo y tenencia de la tierra, sobre las que se coloca el organigrama
islámico.
Sucesos acaecidos en la otra parte del Imperio islámico tuvieron honda
repercusión en la Península: la escapatoria a la matanza de la familia Omeya de
uno de sus miembros fue la base de la proclamación de el Emirato Independiente
de AL-Andalus. En el año 750 Abd-al-Rhaman-Ibm-Mu’awiya consigue eludir
la matanza y, con el apoyo de la clientela omeya, se refugia en Ifriquiya,
desde donde pasa a AL-Andalus y, tras un paseo militar, es proclamado Emir
Independiente (755). De nada sirvieron las tentativas califales por restablecer
el orden en la Península, ni siquiera un pacto del Califa con Carlomagno; el
Emirato Independiente sigue adelante.
El gobierno del primer Emir Independiente, más próspero que pacífico,
supuso el desarrollo de la capital, Córdoba, mediante el embellecimiento de la
urbe y la erección de la mezquita. Tras este primer emir independiente hubo
ocho más hasta la proclamación del Califato Independiente.
Durante los siglos IX y X, existieron dos sociedades yuxtapuestas: la
indígena y la arábigo-bereber. A fines del siglo IX, se observa una "feudalización"
legitimada por los emires, cada vez más débiles; dentro de este
proceso se inscribe el hecho de Ibn-Haffsun', que hizo al emirato controlar sólo una
pequeña franja alrededor de Córdoba.
Ya en el siglo X, Abd-Al-Rhaman III comienza a reprimir los focos
rebeldes y a desposeer a los señores territoriales que. Aprovechando la
coyuntura, se habían hecho con multitud de prerrogativas. Siguiendo su
meteórico ascenso, repliega a los reinos cristianos y en el 929 se autotitula "Califa de los creyentes"
contando con el apoyo de la secta religiosa " fatimí ".
Este proceso de ruptura del Imperio no está aislado: Ifriquiya sigue los pasos
de AL-Andalus, lo cual no es bien visto ni por Bagdag (rompía, otra vez la
unidad) ni por AL-Andalus (que veía amenazadas sus rutas comerciales del Norte
de Africa).
7.2
El Califato Independiente (929-1031)
La extensión geográfica del Califato abarcaba la mitad de la Península;
los actuales reinos de León, Castilla1 Navarra y Condado de Barcelona eran
vasallos de Córdoba.
Según Leví-Provençal (LEV1-PROVEN~AL,E. ; La clvilización árabe en Espafia)a
mediados del siglo X la población estimada era de unos diez millones de
habitantes, asentados principalmente en las zonas ribereñas y cuencas del
Guadalquivir y Ebro. Por etnias podemos destacar: