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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Musica coral: Agregado: 24 de MAYO de 2000 | Palabras: 1166 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Música > |

La musica Coral es una música cantada por un grupo de personas que actúan (cantan) como
una unidad. Generalmente el término música coral señala que hay dos o más
cantantes por cada voz, mientras que el término canción se usa para la música
vocal con un solo cantante por cada parte. La mayoría de la música coral está
compuesta para un coro, de mujeres u hombres, niños o adultos, o formado
exclusivamente por voces masculinas, femeninas o infantiles.
Si bien la música
occidental ha desarrollado complejos géneros de música coral, la práctica del
canto coral se encuentra a lo largo de todo el mundo. Dicho canto a menudo
acompaña las labores manuales, expresa alegría o tristeza o bien forma parte
del ritual religioso. Entre las variadas y numerosas tradiciones del canto coral
en el mundo está la polifonía (o canto a varias partes), los coros
polirrítmicos de la música africana; la relajada armonía en terceras y sextas
de los Alpes y las zonas eslavas del norte; las tensas voces femeninas de los
cánones de los Balcanes, a veces en segundas paralelas; el canto coral al
unísono que suele acompañar a la orquesta de gamelán de Indonesia; y los coros
al unísono o polifónicos de Oceanía.
En la antigua Grecia
los sentimientos religiosos se expresaban en los dramas mediante el coro. Si
bien los miembros de éste eran bailarines, actores y cantantes a la vez —como
los integrantes de la ópera moderna—, el término coro con el tiempo indicaría
solamente a los cantantes.
La
evolución de los coros en la música occidental
Los coros occidentales
comenzaron a existir de forma efectiva en el siglo VI, cuando el papa Gregorio
I, conocido como el Grande, estableció escuelas de canto en los centros
europeos del cristianismo, a fin de asegurar la correcta interpretación de
música litúrgica. Muchos coros medievales aún famosos —con niños y hombres
adultos formados para cantar las partes de sopranos, contraltos, tenores y
bajos— florecieron en las iglesias, colegios y capillas reales. Entre éstos se
incluyen algunos que aún están en activo y que ahora están asociados a la
capilla Sixtina de Roma: la Catedral de San Esteban de Viena, Austria; la
iglesia de Santo Tomás de Leipzig, en Alemania y, en Inglaterra, el King's
College de la Universidad de Cambridge y la Capilla Real de Londres.
Durante los siglos XVI
y XVII, la música coral se extendió más allá de los límites de la liturgia. La
Reforma animó el canto colectivo e informal de canciones religiosas —salmos
métricos en Francia, Suiza, Inglaterra y Escocia, y de corales o himnos, en
Alemania—. Por el contrario, el renacimiento, de inspiración italiana, había
seguido los pasos precedentes de las chansons francesas del siglo XV (canciones
profanas) y estimuló a los cantantes aficionados a interpretar madrigales y
otras canciones, géneros que ahora suelen interpretarse de forma coral. En el
siglo XVIII las obras orquestales con acompañamiento de coro de Johann
Sebastian Bach y del compositor anglo-germano Georg Friedrich Händel
despertaron un entusiasmo que encontró su cauce en los coros de aficionados, en
los que las mujeres cantaban las partes de soprano y contralto.
Los festivales de coros
se hicieron habituales durante los siglos XIX y XX. En el siglo XX los grupos
corales han tendido a especializarse en estilos o compositores particulares.
Suelen estar asociados a instituciones civiles, académicas, eclesiásticas o
nacionales.
Géneros
musicales
A medida que la
liturgia católica se hacía más compleja, también lo hacía su música. Desde el
siglo XII al XV el canto gregoriano con una única línea melódica dio nuevas
alas a la música de iglesia polifónica en latín. Los principales vehículos para
el desarrollo de la polifonía occidental durante estos siglos fueron géneros
como la antífona y, especialmente, el motete y la misa. Sus equivalentes
ingleses en el siglo XVI fueron los himnos religiosos y el servicio. Entre los
grandes maestros de la música de iglesia de los siglos XV y XVI se incluían el
francés Guillaume Dufay, el italiano Giovanni da Palestrina, el español Tomás
Luis de Victoria y el inglés William Byrd. Durante el siglo XVI el equivalente
profano del motete era el madrigal, un género en el cual destacaron, entre
otros, los compositores italianos Luca Marenzio y Claudio Monteverdi, así como
los compositores ingleses John Wilbye y Thomas Weelkes. Durante esa época, gran
parte del canto en grupo se hacía sin acompañamiento instrumental. Esa
tradición se mantiene en la mayor parte de los cantos de partes modernos.
Los compositores más
destacados del barroco tardío, Händel y Bach, fueron maestros en el estilo
alemán, así como en el dominio de las avanzadas técnicas italianas, francesas e
inglesas. Händel se estableció en Inglaterra y llevó al oratorio a sus más
altas cotas de desarrollo. Bach basó sus Pasiones y cerca de 300 cantatas en la
música coral luterana.
Durante el clasicismo
(entre 1750 y 1820), la orquesta comenzó a igualar al coro en importancia en
las misas de Ludwig van Beethoven, Wolfgang Amadeus Mozart y Joseph Haydn. Las
grandes obras corales de los siglos XIX y XX utilizaban instrumentos musicales,
muchas veces para reforzar el significado de los textos. Notables ejemplos de
ello los encontramos en el Requiem (1874) del italiano Giuseppe Verdi,
el Requiem
Alemán (1868) de Johannes Brahms, El Sueño de Gerontius (1900)
del inglés Eduard Elgar, el Psalmus hungaricus (1923) del húngaro Zoltán
Kodály y en los Carmina Burana (1937) del alemán Carl Orff.
Los grandes géneros
corales con textos profanos a menudo resultan difíciles de distinguir de las
obras sagradas. Händel y el compositor inglés Henry Purcell, por ejemplo,
usaban las mismas técnicas en sus odas corales que celebraban ocasiones civiles
y cortesanas, que en la música para iglesia. Musicalmente, lo sagrado y lo
profano también se confundían durante la era del romanticismo (entre 1820 y
1900), un periodo en el cual los compositores a menudo acudían a grandes poetas
para los textos de sus obras corales seglares. Por ejemplo, tanto La primera
noche de Walpurgis (1831, revisada en 1843) del compositor alemán Felix
Mendelssohn como La condenación de Fausto (1846) del francés Hector Berlioz
utilizaban textos del poeta alemán Johann Wolfgang von Goethe.
La introducción de
voces en un género antes puramente instrumental, la sinfonía, llevó a la
creación de un repertorio de sinfonías corales. La primera y más famosa de
ellas es la Sinfonía
nº 9 en re menor, opus 125 (1824) de Beethoven, cuyo último
movimiento incorpora un arreglo coral del Himno a la Alegría del poeta alemán Friedrich
von Schiller. Entre los sucesores más importantes encontramos las sinfonías
Segunda, Tercera y Octava (1894, 1895, 1907) del compositor austríaco Gustav
Mahler. Los avanzados lenguajes del siglo XX se incorporarán en obras como la Sinfonía de
los salmos (1930) del ruso Ígor Stravinski, los Canti di prigionia (Cantos
de prisión, 1941) del italiano Luigi Dallapiccola y la Pasión según san Lucas
(1966) del polaco Krzysztof Penderecki.
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