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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: La crisis del 29: Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 579 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Historia > |
Alumno: Jonas Serati
Profesor: Mesaccho
Crack de 1929, caída del índice general de la Bolsa de Nueva York
ocurrida en 1929. En 1927, tras un periodo de fuertes inversiones en el
extranjero y con una economía creciente, los financieros estadounidenses que
operaban en Wall Street se centraron en el mercado interior. A medida que
compraban valores nacionales aumentaban los precios de las acciones y los
títulos valores estadounidenses. Cuanto más compraban, mayor era la subida de
los precios, lo que atraía a un mayor número de inversores. A mediados de 1929
nueve millones de estadounidenses (de una población de 122 millones) habían
invertido sus ahorros en el mercado de valores. Muchos de estos inversionistas
habían colocado todos sus ahorros en la Bolsa, animados por asesores económicos
incompetentes o malintencionados. Se crearon nuevas empresas con fines
especulativos y, debido a la fe ciega que se tenía en la capacidad del mercado
para crear rendimientos espectaculares, sus acciones aumentaron de precio con
rapidez. En marzo de 1929 Herbert Hoover fue nombrado presidente. Su antecesor,
Calvin Coolidge afirmaba que el precio de las acciones era todavía muy bajo.
Pero algunos empezaron a temer que, como todas las burbujas de jabón, también
ésta tendría que explotar. El banco de la Reserva Federal estadounidense
aumentó en un 1% el tipo de interés y aconsejó a sus bancos que no concediesen
créditos para invertir en la Bolsa —consejo del que se retractó poco después
debido a que uno de los directores de la Reserva tenía intereses en el mercado
de valores.
Con el tiempo algunos profesionales
financieros pensaron que tal vez fuera más rentable invertir en otros activos
fuera de la Bolsa, por lo que empezaron a vender sus activos bursátiles. Se
inició un fuerte movimiento vendedor. El 23 de octubre se vendieron seis
millones de acciones, a precios cada vez menores. Al día siguiente, el
denominado ‘jueves negro’, se vendió el doble. El lunes se vendieron nueve
millones de acciones; el precio de éstas había caído en más de 14.000 millones
de dólares en menos de una semana. En el ‘martes negro’ se colapsó la Bolsa; el
precio de las acciones de las mayores empresas, como General Electric o
Woolworth, también cayó. Ese día se vendieron más de 16 millones de acciones,
con una pérdida de valor superior a los 10.000 millones de dólares. Lo ocurrido
en Wall Street se reprodujo de una forma vertiginosa en las demás bolsas de
Estados Unidos, desde Chicago hasta San Francisco.
Fue un triste final para un decenio marcado por el optimismo, el alto nivel de empleo y la prosperidad. Como es obvio, a partir de esta crisis desapareció la confianza en la banca, los banqueros, la Bolsa y los agentes financieros. Se generalizaron las dimisiones y las quiebras. El impago y la morosidad en las hipotecas se disparó. La clase media se redujo. Muchas personas quedaron sin trabajo; aumentó el desempleo en más de dos millones de personas en menos de seis meses. Aunque muchos analistas pensaron al principio que se trataba de un ajuste pasajero del mercado, el crack de Wall Street marcó el inicio de la Gran Depresión de la década de 1930, sentando las bases para la adopción del programa del New Deal por Franklin D. Roosevelt en 1933. Asimismo, este crack influyó de forma muy negativa en economías pujantes como la argentina, la mexicana o la brasileña.
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