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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Los deportes de riesgo.: Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 921 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Deportes > |
Trabajo
Práctico:
Tema:
Los deportes de riesgo:
Riesgo o aventura, Deportes de: conjunto de actividades deportivas, generalmente de
creación reciente, cuya práctica implica un mayor peligro para la integridad de
los practicantes que las normalmente establecidas. En realidad, buena parte de
los deportes de riesgo derivan de actividades deportivas clásicas, y han visto
fomentado su desarrollo por las posibilidades que ofrece su patrocinio, al ser
incluidos en cadenas temáticas de televisión. También ha contribuido a su
práctica la aparición de nuevo material deportivo, que en muchas ocasiones
desarrolla variantes de otro ya existente. Cabe citar igualmente entre sus
orígenes el llamado Libro Guinness de los Récords, que desde
su creación ha fomentado la práctica de actividades más o menos deportivas y
fundamentalmente curiosas. En Estados Unidos, el conjunto de actividades
deportivas de riesgo se agrupa bajo el nombre de extreme games (juegos
extremos), que desde mediados de la década de 1990 han conseguido agruparse en
festivales anuales.
Un buen ejemplo
de derivación a partir de un deporte ya existente es el esquí extremo: se
practica sobre nieve virgen, partiendo de picos casi inaccesibles, para llegar
a los cuales se precisa de helicópteros. La actividad presenta todos los
peligros del esquí sin existencia de pistas, más los añadidos por su ejecución
en pendientes casi verticales.
Una actividad tan
antigua como el paracaidismo, que se inició por motivos militares en la II
Guerra Mundial, ha permitido desarrollar la caída libre, que se efectúa a gran
altitud y en la que el paracaidista permanece varios minutos en el vacío antes
de abrir el paracaídas. A su vez, ha desembocado en lo que se denomina
‘paracaidismo relativo’, en el que equipos de cuatro u ocho saltadores efectúan
un número indefinido de formaciones en el aire en un tiempo predeterminado.
Mayor peligro aún
entraña el sky-surf,
en el que el paracaidista salta sobre una tabla similar a las utilizadas en el
surf enganchada a sus pies. La tabla le permite presentar mayor resistencia al
aire y ‘deslizarse’ sobre éste, además de efectuar rotaciones y giros a
velocidades asombrosas, que entrañan grave riesgo para las articulaciones de
cuello y espalda. Estas dos últimas modalidades deportivas incluyen una novedad
impensable hace años: se practican con la compañía de un operador de cámara
—generalmente instalada en un casco—, y la puntuación que recibe el deportista
depende también de la pericia del cámara, lo que convierte a esta actividad en
un deporte de equipo.
El monopatín,
inspirado en realidad en una tabla de surf a la que se le incorporan ruedas
para desplazarse sobre asfalto, ha desarrollado varias actividades de riesgo.
Desde el llamado ‘medio tubo’, que consiste en una instalación con forma de
cilindro partido por la mitad sobre el que los patinadores efectúan diferentes
combinaciones de saltos y giros, hasta el más reciente street-skate, originado en
las calles de Nueva York (Estados Unidos). Consiste básicamente en una pista
sobre la que se instalan diferentes dificultades, habituales en la calle, para
el monopatín: escalones, aceras y barandillas, para que los patinadores
demuestren su habilidad.
Los deportes
acuáticos han desarrollado diferentes actividades de riesgo: desde las carreras
de on board,
auténticos Fórmula 1 que se deslizan sobre el agua, a las de aerodeslizadores
hovercrafts, que se desarrollan sobre agua y tierra, ya que el vehículo en
cuestión avanza sobre un colchón de aire, pasando por las competiciones de
motos de agua, que a su vez pueden arrastrar a los tradicionales practicantes
del esquí acuático. También para este tipo de deportistas se han desarrollado
el esquí acuático sin tabla, que se efectúa con los pies descalzos, o una
última versión de éste, en el que se emplea un helicóptero, en lugar de una
lancha motora, como sistema de propulsión.
Algunos de estos
deportes de riesgo no incluyen como principal objetivo la competición, sino más
bien la diversión. El parapente es una versión del paracaidismo que aporta
mayor control y gran capacidad de vuelo al paracaidista al haber sustituido la
tradicional forma de media naranja invertida del paracaídas por otra casi
rectangular. El ala delta es un sistema de vuelo de fundamentos relativamente
sencillos, que en cierta medida recuerdan a las cometas infantiles: se sirve de
una superficie de tela muy amplia, con forma de delta, y parte de lugares
elevados para planear. Otra actividad no competitiva en sus orígenes es el puenting,
que consiste en lanzarse al vacío desde lo alto de un puente sin más sujeción
que una cuerda elástica atada a los pies por medio de arneses. Posteriores
versiones incluyen saltos desde grúas elevadas o incluso globos aerostáticos.
Algunas
actividades de riesgo han provocado paradojas en su relación con las federaciones
y organismos deportivos. Así, el mountain bike, o ciclismo de montaña, fue
incluido en el programa de los Juegos Olímpicos desde 1996, pero sólo en su
versión de campo a través. La otra, denominada ‘descenso’, quedó excluida ya
que consiste en la bajada de pendientes pronunciadas por terrenos inestables,
lo que provoca frecuentes caídas y lesiones de sus practicantes. Algo parecido
sucede con las bicicletas de nieve, en las que se sustituyen las ruedas por
tablas de esquiar y se desciende a velocidades cercanas a los 300 kilómetros
por hora.
Las actividades
mencionadas se citan sólo a modo de ejemplo, ya que la invención —y a veces la
extinción— de este tipo de actividades deportivas ha experimentado una
progresión casi geométrica a partir de la década de 1980 y, al no estar
generalmente agrupadas en federaciones, los criterios para identificarlas son
muy relativos.
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