[an error occurred while processing this directive]

         Economía colonial americana

El nacimiento del capitalismo en Europa a fines de la Edad Media provocó rápidamente la expansión comercial que caracterizaría al continente en el período siguiente, siendo el descubrimiento de América un episodio clave en este proceso expansivo. El primer tipo de relación comercial establecido entre Europa y el resto del mundo fue el despojo, y cuando este no era posible se recurría al intercambio comercial. Por este motivo, el capital de los europeos no penetró de momento en los pueblos que se relacionaron con ellos.

En América no se produjeron relaciones de comercio entre los europeos y los indígenas. Por lo tanto, una vez finalizada la etapa de saqueo, los conquistadores se vieron enfrentados a la necesidad de organizar la producción para el aprovechamiento económico. Consecuencias de esta necesidad fueron los siguientes problemas:

a) Mano de obra y organización de la unidad productora. Se resolvió mediante el trabajo forzado de los indígenas, en instituciones como la encomienda, la mita y el yaconazgo. Esta fue la solución española; las otras naciones, en general, prefirieron la importación de esclavos africanos.

b) Ocupación en gran escala del territorio. Se llevaba al cabo mediante expediciones de conquista y civilización, con el subsiguiente poblamiento del territorio.

c) Organización política e institucional de los nuevos territorios. Se lograba de dos maneras: la creación de instituciones administrativas (generalmente a imagen de las de España), y el establecimiento del equilibrio político entre las fuerzas sociales de las colonias.

d) Captación de la riqueza para la metrópoli. Se conseguía por medios indirectos (impuestos y contribuciones) o directos (explotación de los recursos naturales).

Un rasgo distintivo de la organización económica de las colonias fue el régimen de monopolio, que influyó sobre el condicionamiento de las economías americanas, y que recién hacia fines de la era colonial se reduciría en parte.

Para comprender correctamente la economía colonial deben tenerse en cuenta las características de la economía europea de la época, a saber: predominio de la agricultura sobre el comercio y precariedad de los medios de transporte. Lo que los europeos buscaron en América fue los productos que se comerciaban en la época; en especial, los metales preciosos. Las otras actividades económicas comenzaron antes en los países que carecían de estos bienes. El capital y la mano de obra (inmigración) se desplazaron de Europa hacia América, en donde la ganancia era mayor.

La localización de las principales colonias fue determinada por dos factores importantes: la existencia de recursos naturales y la distancia de los centros de civilización. Salvo en el caso de los metales preciosos, se explotaban solamente los recursos vecinos a vías marítimas o fluviales. En el interior del Continente, por el contrario, la actividad fue escasa. Estas causas nos permitirán explicar el bajo nivel de desarrollo alcanzado por la Argentina.

En cuanto a la dinámica de las actividades coloniales, estuvo estrechamente vinculada al comercio exterior y al aprovechamiento de los recursos naturales. En aquellos lugares en donde se exportaba uno o pocos productos (caso de las minas y plantaciones) las unidades productivas se desarrollaron en gran escala y sostenidas por el trajo servil. los únicos sectores beneficiados, aparte de los funcionarios (de la corona o del clero) eran los propietarios y comerciantes exportadores. De esta manera la riqueza se concentró, sin que se diversificara la estructura productiva interna.

Economías regionales de subsistencia del actual territorio argentino

A causa de la lejana posición geográfica y de la falta de recursos exportables, la Argentina fue una de las regiones de América que menos se desarrolló en esta época. Las actividades agrícolo-ganaderas, en el período colonial, no se relacionaron con el sector dinámico de la economía (la exportación) sino que se destinaban al autoconsumo de los productores o al estrecho mercado local. Esto se debía a que la explotación agropecuaria no se avenía bien con las características de la producción para exportar (grandes superficies, gran inversión de capital, abundante mano de obra servil) sino que requería un tratamiento más complejo e iniciativa personal. Al promediar el siglo XVIII surgió la estancia colonial, pero no alcanzó la importancia que en otras regiones tenían las plantaciones y explotaciones mineras.

De hecho, entre los siglos XVI y XVIII no se desarrolló en el actual territorio argentino ninguna actividad productiva firmemente vinculada al comercio exterior. Esto determinó el escaso flujo de capitales y de mano de obra y el carácter cerrado de los sistemas económicos regionales, lo que, a su vez, causó un bajo ritmo de desarrollo y un consiguiente atraso frente a otras zonas coloniales.

Con relación a la economía, el actual territorio argentino se dividía, en la época colonial, en cinco zonas relativamente autónomas.

a) Noroeste: Formado por las actuales provincias de Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Catamarca y Tucumán. Fue la región más desarrollada durante el período colonial. Existían algunas grandes fincas, de ganadería y cultivo de algodón (unido este último a la producción textil), relacionadas estrechamente con el Alto Perú y más específicamente con el centro minero de Potosí. Sin embargo, la mayor parte de la producción era en pequeña escala, para el autoconsumo y un reducido intercambio. Las dificultades de transporte, la poca demanda, y el abandono del cultivo de algodón en favor del ganado lanar redujeron las posibilidades de desarrollo.

b) Cuyo: Abarcaba las actuales provincias de Mendoza, San Juan y La Rioja. La principal actividad era la producción agropecuaria, especialmente el cultivo de vid y frutales; también había ganadería y algunas artesanías. La estructura de la producción era muy similar a la del Noroeste; en ambos casos, las grandes fincas se sostenían mediante el trabajo indígena (encomienda). Se exportaban vino, alcoholes y frutas secas al Litoral y a otras regiones, pero la agricultura mantuvo su carácter básico de subsistencia.

c) Centro: Compuesto por las actuales provincias de Córdoba y San Luis. La actividad más importante de la región era la cría de animales de carga para el Alto Perú. La ganadería estaba organizada de acuerdo con el modelo de la estancia colonial. La agricultura era únicamente de subsistencia.

d) Litoral: Integrada por Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y Corrientes. Contra lo que parece natural en la actualidad, esta era la región menos poblada y menos desarrollada. Esto se debía a que el pequeño núcleo comercial que se formó en Buenos Aires alrededor del puerto fue obstaculizado por el monopolio comercial. (El contrabando, si bien existía, no alcanzaba para revertir esta situación.) En el interior, la agricultura era precaria y de subsistencia, al igual que la ganadería. Esta última consistía en haciendas cimarronas que podían ser capturadas libremente y que se aprovechaban íntegramente (carne, cueros, grasa, etc.). Hacia mediados del siglo XVII comenzaron a otorgarse licencias para vaquear, pero era difícil obtener mano de obra estable, y surgió el tipo del gaucho. Desde entonces hasta fines del siglo XVIII las estancias fueron lentamente desarrollándose.

e) Noreste: Formado por Misiones, Chaco y Formosa. No estuvo nunca integrado con el resto del territorio, ya que estaba bajo la influencia del Paraguay. Las misiones jesuíticas, que alcanzaron un alto desarrollo, producían para consumo interno. Existía, sin embargo, exportación de yerba mate a zonas vecinas de Brasil, Paraguay y el Litoral.

    Estructura y dinámica del sistema

No es posible afirmar que durante la época colonial haya habido en el actual territorio argentino lo que llamamos una “economía nacional”. El motivo es que no existía un mercado con un flujo recíproco, en escala significativa, de capitales, mano de obra y productos entre las distintas regiones. De este modo, el período se caracteriza por economías regionales, autosuficientes y separadas entre sí, con comunicaciones y transportes precarios. Un análisis de la estructura y la dinámica del sistema debe, por lo tanto, hacerse dentro de cada región. Las características más importantes son:

a) El estancamiento de la población, provocado por la escasa inmigración y la consiguientemente mínima introducción de mano de obra.

b) La debilidad del sector exportador y la estructura productiva interna; como ya hemos dicho, cada región era autónoma y estaba sostenida por actividades de subsistencia o destinadas al reducido mercado interno. Las exportaciones (e importaciones) no resultaban significativas, especialmente comparando la Argentina con otras zonas del continente. El 80-90% de la población está incluido en el sector agropecuario, y el resto en las actividades de defensa y administración, con un pequeño sector comerciante.

c) La poca difusión de la economía monetaria, que sólo existió en las zonas vinculadas al comercio exterior. La retribución del trabajo indígena se hacía en especie, y las transacciones mediante el trueque. Casi toda la producción estaba destinada al consumo. El sector público invertía solamente en defensa y administración, y el privado casi no invertía en absoluto. Todo esto, unido a la ausencia de progreso técnico, dio a la economía un carácter cerrado y no dinámico.

d) La situación de equilibrio entre las economías regionales. Al ser cada una de ellas un sistema cerrado y autosuficiente, no existía un poder central que tuviera supremacía económica, como tuvo después Buenos Aires. La causa de esto, como siempre, fue la inexistencia de un comercio exterior que posibilitara la integración de las economías regionales al mercado colonial. Por esta causa se trabó el aumento del ingreso en cada región y la diversificación y desarrollo de su producción, lo cual hizo imposible la constitución de un mercado y de una economía nacionales.


[an error occurred while processing this directive]