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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: EDUCACIÓN ESPECIAL: Éste trabajo tiene por objetivo presentar algunos conceptos básicos sobre Educación especial y diferencial para niños con dificultades del aprendizaje escolar. Agregado: 29 de ABRIL de 2001 (Por Profesor José Luis Dell’Ordine) | Palabras: 9186 | Votar! | 10 votos | Promedio: Categoría: Apuntes y Monografías > Educación > |
“EDUCACIÓN ESPECIAL”
DESCRIPCIÓN: Éste trabajo tiene por
objetivo presentar algunos conceptos básicos sobre Educación especial y
diferencial para niños con dificultades del aprendizaje escolar.
PALABRAS CLAVES: EDUCACIÓN. APRENDIZAJE,
LENGUAJE, PSICOLOGÍA, INFANCIAL, DIFICULTADES, SOCIEDAD, PADRES, DOCENTES.
ÁREA: EDUCACIÓN
ÍNDICE:
DESARROLLO:
1. INTRODUCCIÓN Educación especial, identificación,
evaluación y programas especiales para niños cuyas dificultades o desventajas
para aprender requieren ayuda adicional para alcanzar su pleno desarrollo
educativo. Tales dificultades pueden ir desde disfunciones físicas, problemas
de visión, audición o lenguaje, disfunción para aprender (desventaja mental),
dificultades emocionales o de conducta, o un problema médico o de salud. Otros
niños pueden tener dificultades más generales con la lectura, escritura,
lenguaje o matemáticas, por lo que requerirán una ayuda extra. Las ayudas para
atender las necesidades especiales de educación pueden darse en escuelas
integradas o en escuelas especiales.
Se
cree que alrededor del 20% de los niños necesitan algún tipo de educación
especializada a lo largo de su escolarización. La gran mayoría de ellos tienen
problemas que se resolverán dentro de las escuelas ordinarias; sólo una pequeña
minoría de las ayudas educativas especializadas pueden requerir, por su mayor
exigencia y complejidad, la existencia de medios, centros y un conjunto de
servicios que permitan asegurar que la evaluación se ajuste a las necesidades
de esos niños.
En
cada escuela y en cada clase hay un ciclo de evaluación, planificación,
enseñanza y revisión de las necesidades de todos los niños. Esos estudios
generales tienen en cuenta el amplio abanico de habilidades, aptitudes e
intereses que cada chico trae a la escuela. La mayoría de los niños aprenden y
progresan dentro de estos condicionamientos locales. Pero quienes encuentran
dificultad en ello pueden tener lo que se ha denominado necesidades educativas
especiales.
Se
considera que un niño tiene una dificultad especial si muestra una mayor
dificultad para aprender que el resto de los niños de su misma edad; si tiene
una disfunción que le impide o dificulta hacer uso de las facilidades
educativas de un cierto nivel proporcionadas a los de la misma edad en las
escuelas de su zona y nivel.
En
la práctica, las dificultades de aprendizaje vienen a ser las relacionadas en
el primer párrafo. La amplitud de estas dificultades afecta a la habilidad de
los niños para aprender y progresar en la escuela y será inducida por una
variedad de factores, que incluye las disponibilidades escolares, la
disponibilidad de ayudas adicionales y la etapa en la que la dificultad haya
sido inicialmente identificada.
2. LA EDUCACIÓN ESPECIAL EN LA
SOCIEDAD ACTUAL: A partir de 1980 se ha prestado una gran
atención a la educación especial en los países desarrollados. En esta década se
operó un cambio radical en las actitudes profesionales y públicas hacia las
necesidades especiales que marcó el comienzo de un gran movimiento hacia la
integración de las personas con necesidades educativas especiales dentro de las
escuelas ordinarias. Los padres se han ido involucrando activamente en la
evaluación y en la revisión de las necesidades educativas de sus hijos y cada
vez muestran con más interés su preferencia (limitada a ciertas condiciones) a
que sus hijos se eduquen en escuelas ordinarias. La ampliación de servicios
sociales y de salud ha contribuido a valorar mejor las necesidades educativas
especiales que permitan identificar los puntos fuertes y los débiles de cada
alumno con el fin de asegurarle la educación más apropiada dentro de un amplio
abanico de necesidades educativas especiales. En la práctica, las buenas
intenciones no siempre culminan en logros satisfactorios. En cualquier caso,
hay que constatar que este proceso de cambio en la mayoría de los países de
Europa y del mundo en general ha contribuido a que las familias afectadas y las
escuelas demanden a los poderes públicos leyes y métodos de aprendizaje que
garanticen el derecho a una mayor integración en las escuelas y centros de
formación de las personas con necesidades especiales.
Educación,
Historia de la, teorías, métodos, sistema de administración y situación de las
escuelas desde la antigüedad hasta el presente en todo el mundo. El concepto
'educación' denota los métodos por los que una sociedad mantiene sus
conocimientos, cultura y valores y afecta a los aspectos físicos, mentales,
emocionales, morales y sociales de la persona. El trabajo educativo se
desarrolla por un profesor individual, la familia, la Iglesia o cualquier otro
grupo social. La educación formal es la que se imparte por lo general en una
escuela o institución que utiliza hombres y mujeres que están profesionalmente
preparados para esta tarea.
LOS
PRIMEROS SISTEMAS DE EDUCACIÓN
Los
sistemas de educación más antiguos conocidos tenían dos características
comunes; enseñaban religión y mantenían las tradiciones del pueblo. En el
antiguo Egipto, las escuelas del templo enseñaban no sólo religión, sino
también los principios de la escritura, ciencias, matemáticas y arquitectura.
De forma semejante, en la India la mayor parte de la educación estaba en manos
de sacerdotes. La India fue la fuente del budismo, doctrina que se enseñaba en
sus instituciones a los escolares chinos, y que se extendió por los países del
Lejano Oriente. La educación en la antigua China se centraba en la filosofía,
la poesía y la religión, de acuerdo con las enseñanzas de Confucio, Lao-tsé y
otros filósofos. El sistema chino de un examen civil, iniciado en ese país hace
más de 2.000 años, se ha mantenido hasta el presente siglo, pues, en teoría,
permite la selección de los mejores estudiantes para puestos importantes en el
gobierno.
Los
métodos de entrenamiento físico que predominaron en Persia y fueron muy
ensalzados por varios escritores griegos, llegaron a convertirse en el modelo
de los sistemas de educación de la antigua Grecia, que valoraban tanto la
gimnasia como las matemáticas y la música.
La
Biblia y el Talmud son las fuentes básicas de la educación entre los judíos
antiguos. Así, el Talmud animaba a los padres judíos a enseñar a sus hijos
conocimientos profesionales específicos, natación y una lengua extranjera. En
la actualidad, la religión sienta aún las bases educativas en la casa, la
sinagoga y la escuela. La Torá sigue siendo la base de la educación judía.
TRADICIONES
BÁSICAS DEL MUNDO OCCIDENTAL
Los
sistemas de educación en los países occidentales se basaban en la tradición
religiosa de los judíos y del cristianismo. Una segunda tradición derivaba de
la educación de la antigua Grecia, donde Sócrates, Platón, Aristóteles e
Isócratesfueron los pensadores que influyeron en su concepción educativa. El
objetivo griego era preparar a los jóvenes intelectualmente para asumir
posiciones de liderazgo en las tareas del Estado y la sociedad. En siglos
posteriores, los conceptos griegos sirvieron para el desarrollo de las artes,
la enseñanza de todas las ramas de la filosofía, el cultivo de la estética
ideal y la promoción del entrenamiento gimnástico.
En
el periodo helenístico, las influencias griegas en la educación se
transmitieron en primer lugar por medio de los escritos de pensadores como
Plutarco, para quien el protagonismo de los padres en la educación de sus hijos
era el más esencial punto de referencia.
La
educación romana, después de un periodo inicial en el que se siguieron las
viejas tradiciones religiosas y culturales, se decantó por el uso de profesores
griegos para la juventud, tanto en Roma como en Atenas. Los romanos
consideraban la enseñanza de la retórica y la oratoria como aspectos
fundamentales. Según el educador del siglo I Quintiliano, el adecuado
entrenamiento del orador debía desarrollarse desde el estudio de la lengua, la
literatura, la filosofía y las ciencias, con particular atención al desarrollo
del carácter. La educación romana transmitió al mundo occidental el estudio de
la lengua latina, la literatura clásica, la ingeniería, el derecho, la
administración y la organización del gobierno.
Muchas
escuelas monásticas así como municipales y catedralicias se fundaron durante
los primeros siglos de influencia cristiana. La base de conocimientos se
centraba en las siete artes liberales que se dividían en el trivium
(formado por gramática, retórica y lógica) y el quadrivium (aritmética,
geometría, astronomía y música). San Isidoro de Sevilla aportó materiales
básicos con su Etimologías para el trivium y el quadrivium
y su posterior polémica curricular. Desde el siglo V al VII estos compendios
fueron preparados en forma de libros de texto para los escolares por autores
como el escritor latino del norte de África Martiniano Capella, el historiador
romano Casiodoro y el eclesiástico español san Isidoro de Sevilla. Por lo
general, tales trabajos expandían el conocimiento existente más que introducir
nuevos conocimientos.
LA EDAD
MEDIA
En
el Occidente europeo, durante el siglo IX ocurrieron dos hechos importantes en
el ámbito educativo, uno en el continente, en la época de Carlomagno, y otro en
Inglaterra, bajo el rey Alfredo. Carlomagno, reconociendo el valor de la
educación, trajo de York (Inglaterra) al clérigo y educador Alcuino para
desarrollar una escuela en el palacio de Aquisgrán. El rey Alfredo promovió
instituciones educativas en Inglaterra que eran controladas por monasterios.
Irlanda tuvo centros de aprendizaje desde los que muchos monjes fueron enviados
a enseñar a países del continente. Entre el siglo VIII y el XI la presencia de
los musulmanes en la península Ibérica (al-Andalus) hizo de Córdoba, la capital
del califato omeya, un destacado centro para el estudio de la filosofía, la
cultura clásica de Grecia y Roma, las ciencias y las matemáticas.
También
Babilonia había tenido academias judías durante muchos siglos. Persia y Arabia
desde el siglo VI al IX tuvieron instituciones de investigación y para el
estudio de las ciencias y el lenguaje; otros centros de cultura musulmana se
establecieron en la Universidad de Al-Qarawiyin, en Fez (Marruecos) en el 859 y
la Universidad de Al-Azhar, en El Cairo (970).
Durante
la edad media las ideas del escolasticismo se impusieron en el ámbito educativo
de Europa occidental. El escolasticismo utilizaba la lógica para reconciliar la
teología cristiana con los conceptos filosóficos de Aristóteles. Un profesor
relevante del escolasticismo fue el eclesiástico Anselmo de Canterbury, quien,
como Platón, defendía que sólo las ideas eran reales. Otro clérigo, Roscelino
de Compiègne, en la línea de Aristóteles, enseñaba el nominalismo, doctrina
según la cual las ideas universales son flatus vocis y sólo las cosas
concretas son reales.
Otros
grandes maestros escolásticos fueron el teólogo francés Pedro Abelardo,
discípulo de Roscelino, y el filósofo y teólogo italiano Tomás de Aquino. El
reconocimiento de estos profesores atrajo a muchos estudiantes y tuvo una
enorme incidencia en el establecimiento de las universidades en el norte de
Europa desde el siglo XII. A lo largo de este periodo los principales lugares
para aprender eran los monasterios, que mantenían en sus bibliotecas muchos
manuscritos de la cultura clásica anterior.
Por
este tiempo se abrieron varias universidades en Italia, España y otros países,
con estudiantes que viajaban libremente de una institución a otra. Las
universidades del norte, como las de París, Oxford, y Cambridge, eran
administradas por los profesores; mientras que las del sur, como la de Bolonia
(Italia) o Palencia y Alcalá en España, lo eran por los estudiantes. La
educación medieval también desarrolló la forma de aprendizaje a través del
trabajo o servicio propio. Sin embargo, la educación era un privilegio de las clases
superiores y la mayor parte de los miembros de las clases bajas no tenían
acceso a la misma.
En
el desarrollo de la educación superior durante la edad media los musulmanes y
los judíos desempeñaron un papel crucial, pues no sólo promovieron la educación
dentro de sus propias comunidades, sino que intervinieron también como
intermediarios del pensamiento y la ciencia de la antigua Grecia a los
estudiosos europeos. Los centros de Toledo y Córdoba en España atrajeron a
estudiantes de todo el mundo civilizado en la época.
HUMANISMO
Y RENACIMIENTO
El
renacimiento fue un periodo en el que el estudio de las matemáticas y los
clásicos llegó a extenderse, como consecuencia del interés por la cultura
clásica griega y romana que aumentó con el descubrimiento de manuscritos
guardados en los monasterios. Muchos profesores de la lengua y literatura
griegas emigraron desde Constantinopla a Italia, caso del estudioso de la
cultura griega Manuel Chrysoloras en 1397. Entre los interesados en sacar a la
luz los manuscritos clásicos destacaron los humanistas italianos Francisco
Petrarca y Poggio Bracciolini.
El
espíritu de la educación durante el renacimiento está muy bien ejemplificado en
las escuelas establecidas por los educadores italianos Vittorino da Feltre y
Guarino Veronese en Mantua (1425); en sus escuelas introdujeron temas como las
ciencias, la historia, la geografía, la música y la formación física. El éxito
de estas iniciativas influyó en el trabajo de otros educadores y sirvió como
modelo para los educadores durante más de 400 años. Entre otras personalidades
del renacimiento que contribuyeron a la teoría educativa sobresalió el
humanista alemán Erasmo de Rotterdam, el educador alemán Johannes Sturm, el
ensayista francés Michel de Montaigne y el humanista y filósofo español Luis
Vives. Durante este periodo se dio una gran importancia a la cultura clásica
griega y romana enseñada en las escuelas de gramática latina, que, originadas
en la edad media, llegaron a ser el modelo de la enseñanza secundaria en Europa
hasta el inicio del siglo XX. De esta época datan las primeras universidades
americanas fundadas en Santo Domingo (1538), en México y en Lima (1551).
LA
INFLUENCIA DEL PROTESTANTISMO Las iglesias protestantes
surgidas de la Reforma promovida por Martín Lutero en el inicio del siglo XVI
establecieron escuelas en las que se enseñaba a leer, escribir, nociones
básicas de aritmética, el catecismo en un grado elemental, y cultura clásica,
hebreo, matemáticas y ciencias, en lo que podríamos denominar enseñanza
secundaria. En Suiza, otra rama del protestantismo fue creada por el teólogo y
reformador francés Juan Calvino, cuya academia en Ginebra, establecida
en 1559, fue un importante centro educativo. La moderna práctica del control de
la educación por parte del gobierno fue diseñada por Lutero, Calvino y otros
líderes religiosos y educadores de la Reforma.
LA
INFLUENCIA DE LA IGLESIA CATÓLICA
Los
católicos también siguieron las ideas educativas del renacimiento en las
escuelas que ya dirigían o que promocionaron como respuesta a la creciente
influencia del protestantismo, dentro del espíritu de la Contrarreforma. Esa
síntesis se realizaba en los centros de la Compañía de Jesús, fundada por el
religioso español san Ignacio de Loyola en 1540, con la aprobación del papa
Pablo III. Los jesuitas, como se conoce a los miembros de la congregación,
promovieron un sistema de escuelas que ha tenido un papel preponderante en el
desarrollo de la educación católica en muchos países desde el siglo XVI: la
llamada Ratio Studioron, que después cambiarían las Escuelas Pías de san José
de Calasanz.
DESARROLLO
DE LA CIENCIA EN EL SIGLO XVII
El
siglo XVII fue un periodo de rápido progreso de muchas ciencias y de creación
de instituciones que apoyaban el desarrollo del conocimiento científico. La
creación de estas y otras organizaciones facilitó el intercambio de ideas y de
información científica y cultural entre los estudiosos de los diferentes países
de Europa. Nuevos temas científicos se incorporaron en los estudios de las universidades
y de las escuelas secundarias. El Hospital de Cristo de Londres fue
probablemente la primera escuela de secundaria en enseñar ciencia con cierto
grado de competencia. En el inicio del siglo XVIII la Escuela de Moscú de
Navegación y Matemáticas sirvió como modelo para el establecimiento de la
primera escuela secundaria en Rusia. La importancia de la ciencia se manifestó
en los escritos del filósofo inglés del siglo XVI Francis Bacon, quien
fundamentó los procesos del aprendizaje en el método inductivo que anima a los
estudiantes a observar y examinar de forma empírica objetos y situaciones antes
de llegar a conclusiones acerca de lo observado.
Durante
el siglo XVII, muchos educadores ejercieron una amplia influencia. El educador
alemán Wolfgang Ratke inició el uso de nuevos métodos para enseñar más
rápidamente la lengua vernácula, las lenguas clásicas y el hebreo. René
Descartes, el filósofo francés, subrayó el papel de la lógica como el principio
fundamental del pensamiento racional, postulado que se ha mantenido hasta la
actualidad como base de la educación en Francia. El poeta inglés John Milton
propuso un programa enciclopédico de educación secundaria, apoyando el
aprendizaje de la cultura clásica como medio para potenciar la moralidad y completar
la educación intelectual de las personas. El filósofo inglés John Locke
recomendaba un currículo y un método de educación (que contemplaba la educación
física) basado en el examen empírico de los hechos demostrables antes de llegar
a conclusiones. En Algunos pensamientos referidos a la educación (1693),
Locke defendía un abanico de reformas, y ponía énfasis en el análisis y estudio
de las cosas en lugar de los libros, defendiendo los viajes y apoyando las
experiencias empíricas como medio de aprendizaje. Así, animaba a estudiar un
árbol más que un libro de árboles o ir a Francia en lugar de leer un libro
sobre Francia. La doctrina de la disciplina mental, es decir, la habilidad para
desarrollar las facultades del pensamiento ejercitándolas en el uso de la
lógica y de la refutación de falacias, propuesta a menudo atribuida a Locke,
tuvo una muy fuerte influencia en los educadores de los siglos XVII y XVIII. El
educador francés san Juan Bautista de la Salle, fundador del Instituto de los
Hermanos de las Escuelas Cristianas en 1684, estableció un seminario para
profesores en 1685 y fue pionero en su educación sistemática.
Tal
vez, el más destacado educador del siglo XVII fuera Jan Komensky, obispo
protestante de Moravia, más conocido por el nombre latino de Comenio. Su labor
en el campo de la educación motivó que recibiera invitaciones para enseñar por
toda Europa. Escribió un libro ilustrado, muy leído, para la enseñanza del
latín, titulado El mundo invisible (1658). En su Didáctica magna
(1628-1632) subrayó el valor de estimular el interés del alumno en los procesos
educativos y enseñar con múltiples referencias a las cosas concretas más que a
sus descripciones verbales. Su objetivo educativo podía resumirse en una frase
de la página inicial de Didáctica magna "enseñar a través de todas
las cosas a todos los hombres", postura que se conoce como pansofía. Los
esfuerzos de Comenio por el desarrollo de la educación universal le valieron el
título de 'maestro de naciones'.
EL SIGLO XVIII: ROUSSEAU Y OTROS Durante el siglo
XVIII se estableció el sistema escolar en Prusia; en Rusia empezó la educación
formal bajo Pedro el Grande y sus sucesores; también se desarrollaron escuelas
y colegios universitarios en la América colonial y se implantaron reformas
educativas derivadas de la Revolución Francesa. Al final del siglo se fundaron
en Inglaterra las escuelas del domingo por el filántropo y periodista Robert
Ralkes para beneficio de los muchachos pobres y las clases trabajadoras.
Durante el mismo periodo se introdujo el método monitorial de enseñanza, por el
que cientos de muchachos podían aprender con un profesor y la ayuda de alumnos
monitores o asistentes. Los dos planes abrieron la posibilidad de la educación
de masas.
El
teórico educativo más relevante del siglo XVIII fue Jean-Jacques Rousseau,
nacido en Ginebra. Su influencia fue considerable tanto en Europa como en otros
continentes. En Emilio (1762) insistió en que los alumnos debían ser
tratados como adolescentes más que como adultos en miniatura y que se debe atender
la personalidad individual. Entre sus propuestas concretas estaba la de enseñar
a leer a una edad posterior y el estudio de la naturaleza y de la sociedad por
observación directa. Sus propuestas radicales sólo eran aplicables a los niños;
las niñas debían recibir una educación convencional.
Las
contribuciones educativas de Rousseau se dieron en gran parte en el campo de la
teoría; correspondió a muchos de sus seguidores poner sus ideas en práctica. El
educador alemán Johann Basedow y otros abrieron escuelas en Alemania y en
diferentes partes basándose en la idea de "todo según la naturaleza".
EL
SIGLO XIX Y LA APARICIÓN DE LOS SISTEMAS NACIONALES DE ESCOLARIZACIÓN
El
más influyente de todos los seguidores de Rousseau fue el educador suizo Johann
Pestalozzi, cuyas ideas y prácticas ejercieron gran influencia en las escuelas
de todo el continente. El principal objetivo de Pestalozzi fue adaptar el
método de enseñanza al desarrollo natural del niño. Para lograr este objetivo,
consideraba el desarrollo armonioso de todas las facultades del educando
(cabeza, corazón y manos). Otros influyentes educadores del siglo XIX fueron el
alemán Friedrich Fröbel, que introdujo los principios de la psicología y la
filosofía en las ciencias de la educación; Horace Mann y Henry Barnard, los
educadores estadounidenses más famosos, que llevaron a su país las doctrinas de
Pestalozzi y de otros educadores europeos; el filósofo inglés Herbert Spencer,
que defendía el conocimiento científico como el tema más importante a enseñar
en la escuela; el español Francisco Giner de los Ríos, y el obispo danés
Nikolai Grundtvig, que estableció unas ideas pedagógicas que fueron la base
para la ampliación de la educación secundaria a toda la población.
El
siglo XIX fue el periodo en que los sistemas nacionales de escolarización se
organizaron en el Reino Unido, en Francia, en Alemania, en Italia, en España
(Ley Moyano, de 1858) y en otros países europeos. Las nuevas naciones
independientes de América Latina, especialmente Argentina y Uruguay, miraron a
Europa y a Estados Unidos buscando modelos para sus escuelas. Japón, que había
abandonado su tradicional aislamiento e intentaba occidentalizar sus
instituciones, tomó las experiencias de varios países europeos y de Estados
Unidos como modelo para el establecimiento del sistema escolar y universitario
moderno.
EL SIGLO XX: LA EDUCACIÓN
CENTRADA EN LA INFANCIA A comienzos del siglo XX la actividad
educativa se vio muy influida por los escritos de la feminista y educadora
sueca Ellen Key. Su libro El siglo de los niños (1900) fue traducido a
varias lenguas e inspiró a los educadores progresistas en muchos países. La
educación progresista era un sistema de enseñanza basado en las necesidades y
en las potencialidades del niño más que en las necesidades de la sociedad o en
los preceptos de la religión. Esta idea había existido bajo otros nombres a lo
largo de la historia y había aparecido de diferentes formas en diversas partes
del mundo, como la Institución Libre de Enseñanza en España. Entre los
educadores de mayor influencia cabe señalar a los alemanes Hermann Lietz y
Georg Kerschensteiner, al británico Bertrand Russell y a la italiana María
Montessori. En Estados Unidos tuvo una enorme influencia, luego extendida a
todo el mundo, el filósofo y educador John Dewey. El programa de actividad que
se derivaba de las teorías de Dewey fortalecía el desarrollo educativo del
alumno en términos de animación de las necesidades e intereses de aquél. Llegó
a ser el método principal de instrucción durante muchos años en las escuelas de
Estados Unidos y de otros países. Todos ellos ejercieron amplia influencia en
los sistemas educativos de los países de América Latina.
Después
de la Revolución Rusa (1917) la Unión Soviética desarrolló una experiencia
interesante en el campo educativo, particularmente desde 1957, cuando fue
lanzado al espacio el Sputnik, el primer satélite que mostraba el
avanzado estado del saber tecnológico soviético. Esto hizo que numerosos
visitantes extranjeros, especialmente personas procedentes de los países
desarrollados, quisieran conocer el sistema imperante en las escuelas
soviéticas. Contribuyeron al interés internacional por la educación soviética
las teorías y prácticas pedagógicas que procedían de la ideología
marxista-leninista, tan bien expresadas en el trabajo de Anton S. Makarenko, un
exponente de la rehabilitación de los delincuentes juveniles y de la educación
colectiva durante los primeros años de la Revolución.
El
siglo XX ha estado marcado por la expansión de los sistemas educativos de las
naciones industrializadas, así como por la aparición de los sistemas escolares
entre las naciones más recientemente industrializadas de Asia y África. La
educación básica obligatoria es hoy prácticamente universal, pero la realidad
indica que un amplio número de niños (quizá el 50% de los que están en edad
escolar en todo el mundo) no acuden a la escuela. En orden a promover la
educación en todos los niveles, la Organización de las Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) realiza campañas de alfabetización
y otros proyectos educativos orientados a que ningún niño en edad escolar deje
de acudir a la escuela por no existir ésta, pretendiendo así acabar con el
analfabetismo. Se han constatado algunos progresos, pero es obvio que se
necesitan más esfuerzos y más tiempo para conseguir la alfabetización
universal.
3. PROVISIÓN
PARA SERVICIOS DE EDUCACIÓN ESPECIAL
1.
Provisión
de servicios de educación especial para aquellos alumnos que son retrasados o
superdotados. Los niños con diferencias difieren de la media en las
características mentales, en las habilidades sensoriales, en las
características físicas, en la conducta emocional o en las habilidades
comunicacionales, de modo que requieren servicios de educación diferencial para
su completo desarrollo. La educación diferencial proporciona a estos niños por
medio de aprendizaje individualizado experiencias adecuadas a sus peculiares
características.
2.
El
cuidado de las personas que tienen disfunciones es una idea relativamente
nueva. En la antigüedad a los niños con disfunciones se les dejaba morir.
Durante la edad media fueron tratados más humanamente, pero no se pensaba que
pudieran aprender. En el siglo XIX, se establecieron centros residenciales de
tratamiento, en Europa primero y después en Estados Unidos, para cuidar de las
personas ciegas, sordas, muy retrasadas o que sufrían desórdenes emocionales.
En el siglo XX, se crearon centros especiales y escuelas públicas de día, pero
estas facilidades servían para muy pocos niños. Después de la II Guerra Mundial
la actitud de algunos países respecto a la educación de las personas que tenían
dificultades cambió de forma
significativa. La responsabilidad de la educación especial fue asumida
por el Estado. Más tarde, los grupos de padres, formados para ejercer presión
en favor de los derechos de los niños con dificultades, se reunieron con
educadores profesionales para promover los programas educativos.
3.
Pueden ser
retraídos o excesivamente agresivos. Su educación se desarrolla por lo general
en clases regulares Los niños con desórdenes emocionales de la población
preescolar y escolar con la ayuda de los servicios de equipos psicológicos,
trabajadores sociales y logopedas.
4.
PROGRAMAS PARA NIÑOS CON DIFICULTADES DEL LENGUAJE Los problemas en
la articulación, el lenguaje, la fluidez o la voz afectan a la habilidad de
quienes los sufren para aprender a comunicarse con eficacia. El tratamiento
educativo proporcionado a estos niños depende de la severidad del impedimento y
puede incluir los servicios de profesores de educación especial y logopedas.
Lenguaje
y alteraciones del lenguaje, el habla es un sistema de comunicación
aprendido que requiere el uso coordinado de la voz, la articulación y la
capacidad del lenguaje. Muchos animales son fisiológicamente capaces de usar la
voz para comunicarse con otros individuos de su especie a través de mensajes
simples. Sin embargo, sólo los seres humanos son capaces de producir el
lenguaje hablado o verbal, en oposición a la capacidad de imitación de pájaros
como loros y minás. En sentido amplio se puede considerar habla sinónimo de
lenguaje.
VOZ
o fonación, es el sonido producido en la laringe por la salida del aire
(espiración) que, al atravesar las cuerdas vocales, las hace vibrar. La voz se
define en cuanto a su tono, calidad e intensidad o fuerza. El tono óptimo o más
adecuado para el habla, al igual que su rango de variación, depende de cada
individuo y está determinado por la longitud y masa de las cuerdas vocales. Por
tanto, el tono puede alterarse, variando la presión del aire exhalado y la
tensión sobre las cuerdas vocales. Esta combinación determina la frecuencia a
la que vibran las cuerdas: a mayor frecuencia de vibración, más alto es el
tono.
Otro
aspecto de la voz es la resonancia. Una vez que ésta se origina, resuena en el
pecho, garganta y cavidad bucal. La calidad de la voz depende de la resonancia
y de la manera en que vibran las cuerdas vocales, mientras que la intensidad
depende de la resonancia y de la fuerza de vibración de las cuerdas.
ARTICULACIÓN
La
articulación se refiere a los sonidos del habla que se producen para formar las
palabras del lenguaje. Los instrumentos de la articulación son: los labios, la
lengua, los dientes, las mandíbulas y el paladar. El habla se articula mediante
la interrupción o modelación de los flujos de aire, vocalizados y no
vocalizados, a través del movimiento de la lengua, los labios la mandíbula
inferior y el paladar. Los dientes se usan para producir algunos sonidos
específicos.
CAPACIDAD
DEL LENGUAJE Y OTROS FACTORES
El
lenguaje es un sistema arbitrario de símbolos abstractos reconocido por un
grupo de personas que sirve para comunicar sus pensamientos y sentimientos. Los
símbolos pueden ser verbales o no verbales, es decir, hablados o escritos,
además, los símbolos no verbales pueden ser gestos y movimientos corporales (véase
también Lenguaje gestual). En el lenguaje hablado se utiliza la capacidad
de articular sonidos y en el lenguaje escrito ésta se sustituye por la
ortografía. Las capacidades auditiva y visual son esenciales para la
comprensión y expresión del lenguaje.
En
la evaluación del habla se deben considerar el ritmo y la frecuencia. El ritmo
de un discurso no debe ser ni muy rápido ni muy lento, para que no se dificulte
su comprensión. El ritmo del habla se juzga en función de la fluidez. No se
puede describir con exactitud en qué consiste el habla normal o correcta. Por
tanto, se valora de forma subjetiva si parece apropiado para el sexo, talla,
edad, personalidad y necesidades del locutor.
ALTERACIONES
DEL HABLA
Debido
a que el habla es una función aprendida, cualquier interferencia con la
capacidad de aprendizaje podría causarle daños. En este aspecto, los problemas
más comunes son ciertas neurosis y psicosis, retraso mental y lesión cerebral
congénita o adquirida. Por otra parte, la articulación puede resultar dañada
por discapacidades físicas como fisura del paladar, parálisis cerebral o
pérdida del oído. Además, puede deteriorarse como resultado de la parálisis de
cualquier parte del mecanismo de la articulación, por la imitación inconsciente
de modelos del habla pobres o una percepción inadecuada de los estímulos
auditivos.
Las
alteraciones de la voz, llamadas disfonías, pueden ser consecuencia de
accidentes o enfermedades que afecten a la laringe. También pueden ser causadas
por anomalías físicas tales como desarrollo incompleto u otros defectos
congénitos de las cuerdas vocales. Sin embargo, la causa más frecuente es el
abuso crónico del aparato bucal: por un exceso de uso o por una producción
inadecuada de la voz. Esto puede originar cambios patológicos, como crecimiento
desproporcionado, endurecimientos y protuberancias en las cuerdas vocales.
Por
lo general, las alteraciones en el ritmo y frecuencia del habla se basan en
alguna perturbación psicológica o neurológica. Un ejemplo significativo de
enfermedad neurológica es la enfermedad de Parkinson.
TERAPIA
DEL HABLA
Un terapeuta del
habla es un especialista que se ha preparado para diagnosticar y tratar las diversas
alteraciones del habla, del lenguaje y de la voz. Debido a que éstas están
relacionadas u originadas por factores físicos, neurológicos o psicológicos, el
terapeuta suele trabajar como miembro de un equipo que puede incluir un
neurólogo, un otorrinolaringólogo (un especialista de oído y garganta), un
psiquiatra, un psicólogo, un asistente social psiquiátrico y un patólogo del
habla o logopeda.
Las
alteraciones del habla causadas por enfermedad, lesión o malformación son
competencia del médico y del cirujano. Una vez que se tratan estos problemas,
el terapeuta se responsabiliza de enseñar al paciente a escuchar y seguir la
marcha del habla de forma correcta, a aplicar con precisión los términos
verbales y a controlar el lenguaje alterado por falta de coordinación o por
influencias emocionales.
Una
de las técnicas más valiosas para el terapeuta es la medida de la capacidad
auditiva, ya que la pérdida del oído (véase sordera) se trata enseñando
al individuo a imitar los sonidos y patrones esenciales del habla y a controlar
sus propios errores. El terapeuta debe conocer también el grado de inteligencia
que desarrolla un adolescente normal, ya que la capacidad intelectual y la
capacidad para manejar el lenguaje están muy relacionadas. La alteración del
habla de origen emocional más conocida es la tartamudez, causada con frecuencia
por ansiedad. El terapeuta utiliza un programa de ejercicios lingüísticos para
reducir esta discapacidad, pero cuando es necesario se requiere la asistencia
del psicólogo y, en casos extremos, se recurre a la psicoterapia.
5. PSICOLOGÍA INFANTIL
Estudio del
comportamiento de los niños desde el nacimiento hasta la adolescencia, que
incluye sus características físicas, cognitivas, motoras, lingüísticas,
perceptivas, sociales y emocionales.
Los
psicólogos infantiles intentan explicar las semejanzas y las diferencias entre
los niños, así como su comportamiento y desarrollo, tanto normales como
anormales. También desarrollan métodos para tratar problemas sociales,
emocionales y de aprendizaje, aplicando terapias en consultas privadas y en
escuelas, hospitales y otras instituciones.
Las
dos cuestiones críticas para los psicólogos infantiles son: primero, determinar
cómo las variables ambientales (el comportamiento de los padres, por ejemplo) y
las características biológicas (como las predisposiciones genéticas)
interactúan e influyen en el comportamiento; y segundo, entender cómo los
distintos cambios en el comportamiento se interrelacionan.
Tanto
Platón como Aristóteles escribieron sobre la infancia. Platón sostenía que los
niños nacen ya dotados de habilidades específicas que su educación puede y debe
potenciar. Sus puntos de vista siguen hoy vigentes en la idea de las
diferencias individuales ante una misma educación. Aristóteles, por su parte,
propuso métodos de observación del comportamiento infantil, que fueron
precursores de los que hoy aplican los investigadores. Durante varios siglos
después, apenas hubo interés por el estudio del niño, al que se veía como un
adulto en miniatura, hasta que en el siglo XVIII el filósofo francés
Jean-Jacques Rousseau se hizo eco de las opiniones de Platón, postulando que
los niños deberían ser libres de expresar sus energías para desarrollar sus
talentos especiales. Esta perspectiva sugiere que el desarrollo normal debe
tener lugar en un ambiente no restrictivo, sino de apoyo, idea que hoy nos
resulta muy familiar.En el siglo XIX, la teoría de la evolución dio un fuerte
impulso al examen científico del desarrollo infantil. Darwin hizo hincapié en
el instinto de supervivencia de las distintas especies, lo que provocó el
interés por la observación de los niños y por conocer los distintos modos de
adaptación al entorno, como medio también de conocer el peso de la herencia en
el comportamiento humano. Estos estudios tuvieron un valor científico limitado
por su falta de objetividad e incapacidad para describir adecuadamente los
comportamientos observados, haciendo imposible su validación.
La
investigación científica sobre el desarrollo infantil hizo grandes progresos a
comienzos del siglo XX. Uno de los mayores estímulos sería la introducción, en
1916, por parte del psicólogo estadounidense Lewis Terman, del test de
inteligencia conocido hoy como test de Stanford-Binet, que condujo a una serie
de estudios sobre el desarrollo intelectual del niño. En la década siguiente,
un grupo de científicos estadounidenses comenzaron a realizar observaciones de
carácter longitudinal a gran escala de los niños y sus familias: el mismo niño
era seguido, observado y examinado durante un cierto periodo de su desarrollo.
El
psicólogo estadounidense Arnold Gesell creó un instituto de investigación en la
Universidad de Yale con el único objetivo de estudiar a los niños, analizando
su comportamiento a través de filmaciones. Además de introducir esta técnica,
Gesell aplicó el método cruzado por secciones, en el que distintos niños son
observados a varias edades diferentes, planteando por vez primera un desarrollo
intelectual por etapas semejantes a las del desarrollo físico infantil.
Los
resultados reunidos durante un periodo de veinte años ofrecieron información
abundante sobre los esquemas y las cifras claves en el desarrollo evolutivo,
del que también se señalaron pautas, según la edad, para una amplia variedad de
comportamientos. Estas normas serían empleadas tanto por los profesionales de
la educación como por los padres para valorar su desarrollo. El problema de
estos estudios basados en la observación fue que, al tomar como punto de
partida la evolución y la genética, no hicieron referencia en las variables
ambientales, que fueron prácticamente excluidas de los trabajos sobre la
inteligencia.
Mientras
la observación científica vivía sus mejores momentos, otros investigadores
escribían sobre la función del ambiente en el desarrollo y comportamiento
infantiles. Sigmund Freud hizo hincapié en el efecto de las variables
ambientales en el desarrollo, e insistió especialmente en la importancia del
comportamiento de los padres durante la infancia, fundando toda una corriente y
estableciendo una serie de teorías básicas sobre el desarrollo de la
personalidad que aún hoy influyen en los psicólogos infantiles.
El
psicólogo estadounidense John B. Watson, uno de los fundadores y el principal
representante del conductismo, insistió también en la importancia de las
variables ambientales, en este caso analizadas como estímulos progresivamente
asociados por condicionamiento a diferentes respuestas, que se aprenden y
modelan al recibir refuerzos positivos (recompensas) o negativos (castigos), o
simplemente desaparecen por la ausencia de refuerzos tras su ejecución.
Esta
perspectiva, que tuvo en la década de 1950 un gran impacto en las
investigaciones, negaba casi totalmente la influencia de variables biológicas o
predisposiciones innatas. De esta forma la mente del recién nacido era una
especie de ‘hoja en blanco’ sobre la que los diferentes comportamientos
vendrían determinados por las circunstancias ambientales de determinadas
experiencias, por lo que las diferencias entre los distintos individuos serían
fruto únicamente de esas distintas experiencias. La escuela conductista reforzó
los estudios experimentales e incorporó la psicología infantil a la corriente
fundamental de la psicología. No obstante, aunque sus contribuciones al estudio
del desarrollo fueron importantes, hoy su perspectiva se considera
excesivamente simplista.
A
comienzos de la década de 1960, la atención se volcó en los estudios del
psicólogo suizo Jean Piaget, quien desde los años veinte había escrito sobre el
desarrollo cognitivo del niño. Piaget denominaba a su ciencia como
epistemología genética (estudio del origen del conocimiento humano) y sus
teorías dieron lugar a trabajos más avanzados y profundos, con más entidad
teórica en psicología infantil. Estos trabajos utilizan tanto métodos de
observación como experimentales y, teniendo en cuenta el comportamiento,
integran variables biológicas y ambientales. Podemos afirmar que la actual
psicología evolutiva tiene sus orígenes en la teoría de la evolución
darwiniana, pero también incorpora las preocupaciones de Watson y los
conductistas por las influencias ambientales.
Una
teoría del desarrollo debe reflejar el intento de relacionar los cambios en el
comportamiento con la edad cronológica del sujeto; es decir, las distintas
características conductuales deben estar relacionadas con las etapas
específicas del crecimiento. Las leyes que regulan las transiciones entre estas
diferentes etapas del desarrollo también deben identificarse. Las principales
teorías evolutivas son la teoría freudiana de la personalidad y la de la
percepción y cognición de Piaget. Ambas explican el desarrollo humano en la
interactividad de las variables biológicas y ambientales.
La
teoría de Freud sostiene que una personalidad sana requiere satisfacer sus
necesidades instintivas, a lo que se oponen el principio de realidad y la
conciencia moral, representados desde una perspectiva estructural por las tres
instancias de la personalidad: el ello (fuente de los impulsos instintivos), el
yo (instancia intermedia, que trata de controlar las demandas del ello y las
del superyó adaptándolas a la realidad) y el superyó (representación de las
reglas sociales incorporadas por el sujeto, especie de conciencia moral).
El
centro fisiológico de los impulsos instintivos se modifica con la edad, y los
periodos de los diferentes centros se denominan etapas. El ‘ello’ de los recién
nacidos, por ejemplo, alcanza la máxima satisfacción al mamar, actitud que
define la etapa oral, primera etapa de las cuatro que permiten llegar a la
sexualidad adulta. Freud integró así en su teoría las variables biológicas y
las ambientales.
Por
su parte, Piaget basa sus teorías sobre el supuesto de que desde el nacimiento
los seres humanos aprenden activamente, aún sin incentivos exteriores. Durante
todo ese aprendizaje el desarrollo cognitivo pasa por cuatro etapas bien
diferenciadas en función del tipo de operaciones lógicas que se puedan o no
realizar:
En
la primera etapa, la de la inteligencia sensomotriz (del nacimiento a los 2
años aproximadamente), el niño pasa de realizar movimientos reflejos inconexos
al comportamiento coordinado, pero aún carece de la formación de ideas o de la
capacidad para operar con símbolos.
En
la segunda etapa, del pensamiento preoperacional (de los 2 a los 7 años
aproximadamente), el niño es capaz ya de formar y manejar símbolos, pero aún
fracasa en el intento de operar lógicamente con ellos, como probó Piaget
mediante una serie de experimentos.
En
la tercera etapa, la de las operaciones intelectuales concretas (de los 7 a los
11 años aproximadamente), comienza a ser capaz de manejar las operaciones
lógicas esenciales, pero siempre que los elementos con los que se realicen sean
referentes concretos (no símbolos de segundo orden, entidades abstractas como
las algebraicas, carentes de una secuencia directa con el objeto).
Por
último, en la etapa de las operaciones formales o abstractas (desde los 12 años
en adelante, aunque, como Piaget determinó, la escolarización puede adelantar
este momento hasta los 10 años incluso), el sujeto se caracteriza por su
capacidad de desarrollar hipótesis y deducir nuevos conceptos, manejando
representaciones simbólicas abstractas sin referentes reales, con las que
realiza correctamente operaciones lógicas.
Los
diversos aspectos del desarrollo del niño abarcan el crecimiento físico, los
cambios psicológicos y emocionales, y la adaptación social. Muchos
determinantes condicionan las pautas de desarrollo y sus diferentes ritmos de
implantación. Todos están de acuerdo en que las pautas del desarrollo del niño
están determinadas conjuntamente por condiciones genéticas y circunstancias
ambientales, aunque subsisten vehementes discrepancias sobre la importancia
relativa de las predisposiciones genéticas de un individuo. La investigación de
este problema ha sido abordada varias veces a través del estudio comparativo de
las semejanzas y diferencias entre gemelos monocigóticos (univitelinos), que
crecen en ambientes distintos, y gemelos que han crecido juntos.
La
hipótesis subyacente a estos estudios es que si la carga genética es
determinante, los gemelos que han sido separados serán tan similares en la
mayoría de los aspectos medidos como los que han vivido juntos. Esta hipótesis
asume la existencia de una clara diferencia entre los ambientes de los gemelos
separados, algo que parece bastante cuestionable. Excepto en algún caso en el
que el entorno sea especialmente hostil, las pautas y las medidas del
desarrollo físico y motor parecen estar genéticamente controladas, pero las
investigaciones también indican que ambas variables, genéticas y ambientales,
contribuyen al comportamiento intelectual.
También
existe un componente genético en los caracteres de la personalidad como la
introversión/extroversión, nivel de actividad o predisposición a las psicosis.
Con relación a este último aspecto, debemos señalar que, aunque se ha avanzado
bastante en la identificación de las causas genéticas de los trastornos
mentales, aún es necesaria una mayor investigación para comprender mejor cómo
actúan los condicionantes genéticos en los niños normales
Por
lo general, un recién nacido pesa 3,4 kilos, mide 53 centímetros y presenta un
tamaño de cabeza desproporcionadamente mayor que el resto del cuerpo. En los
tres primeros años el aumento de peso es muy rápido, después se mantiene
relativamente constante hasta la adolescencia, momento en el que se da el
‘estirón’ final, menor, no obstante, que el de la infancia. Los estudios
realizados muestran que la altura y el peso del niño dependen de su salud,
disminuyendo durante las enfermedades para acelerarse de nuevo al restablecerse
la salud, hasta alcanzar la altura y el peso apropiados.
Entre
el nacimiento y los 2 años tienen lugar los cambios más drásticos en este
terreno. El niño pasa de los movimientos descoordinados del recién nacido, en
el que predomina la actividad refleja, (por ejemplo, el reflejo de prensión,
que si se roza provoca el cierre involuntario de los dedos de la mano formando
un puño), a la coordinación motora del adulto a través de una serie de pautas
de desarrollo complejas. Por ejemplo, el caminar, que suele dominarse entre los
13 y los 15 primeros meses, surge de una secuencia de catorce etapas previas.
La
investigación muestra que la velocidad de adquisición de las capacidades
motoras es determinada de forma congénita, y que en su aprendizaje no influye
la práctica. No obstante, si el sujeto es sometido a restricciones motoras
severas, se alterarán tanto la secuencia como la velocidad de este proceso.
Después
de adquirir las capacidades motoras básicas, el niño aprende a integrar sus
movimientos con otras capacidades perceptivas, especialmente la espacial. Ello
es crucial para lograr la coordinación ojo/mano, así como para lograr el alto
nivel de destreza que muchas actividades deportivas requieren.
La
capacidad para comprender y utilizar el lenguaje es uno de los principales
logros de la especie humana. Una característica asombrosa del desarrollo del
lenguaje es su velocidad de adquisición: la primera palabra se aprende hacia
los 12 meses, y a los 2 años de edad la mayoría de los niños tienen ya un
vocabulario de unas 270 palabras, que llegan a las 2.600 a la edad de 6 años.
Es casi imposible determinar el número de construcciones posibles dentro del
lenguaje individual. No obstante, los niños construyen frases sintácticamente
correctas a los 3 años y construcciones verbales muy complejas a los 5 años.
Este
extraordinario fenómeno no puede explicarse simplemente desde la teoría del
aprendizaje, lo que ha llevado a establecer otras hipótesis. La más destacada
es, posiblemente, la del lingüista estadounidense Noam Chomsky, quien planteó
que el cerebro humano está especialmente estructurado para comprender y
reproducir el lenguaje, por lo que no requiere aprendizaje formal, y se
desarrolla al entrar el niño en contacto con él. Aunque los psicolingüistas del
desarrollo no están de acuerdo con todos los conceptos de Chomsky, sí aceptan
los sistemas lingüísticos mentales especiales. Aún hoy, los teóricos del
lenguaje especulan con la relación entre el desarrollo cognitivo y el lenguaje,
asumiendo que éste refleja los conceptos del niño y se desarrolla al mismo
tiempo que sus conceptos son más profundos. Las teorías de la personalidad
intentan describir cómo se comportan las personas para satisfacer sus
necesidades físicas y fisiológicas. La incapacidad para satisfacer tales
necesidades crea conflictos personales. En la formación de la personalidad los
niños aprenden a evitar estos conflictos y a manejarlos cuando inevitablemente
ocurren. Los padres excesivamente estrictos o permisivos limitan las
posibilidades de los niños al evitar o controlar esos conflictos.
Una
respuesta normal para las situaciones conflictivas es recurrir a los mecanismos
de defensa, como la racionalización o la negación (por ejemplo, rechazando haber
tenido alguna vez una meta u objetivo específico, aunque sea obvio que se
tuvo). Aunque todos hemos empleado mecanismos de defensa, debemos evitar
convertirlos en el único medio de enfrentarnos a los conflictos. Un niño con
una personalidad equilibrada, integrada, se siente aceptado y querido, lo que
le permite aprender una serie de mecanismos apropiados para manejarse en
situaciones conflictivas.
La
inteligencia podría definirse como la capacidad para operar eficazmente con
conceptos verbales abstractos. Esta definición se refleja en las preguntas de
los tests de inteligencia infantiles. Dos de los más conocidos, el
Stanford-Binet y el Weschler Intelligence Scale for Children (más conocido por
WISC, versión infantil de la WAIS -Weschler Adult Intelligence Scale-, la
prueba individual de inteligencia más famosa) se usan tanto para medir el
desarrollo intelectual del niño como para predecir sus resultados académicos.
Debido a que el aprendizaje escolar depende, al parecer, de la capacidad de
razonamiento verbal, el contenido de estos tests es muy apropiado, como
demuestra la relación que hay entre los resultados de los tests de inteligencia
y el éxito escolar. Sin embargo, las predicciones basadas exclusivamente en los
tests de este tipo resultan imperfectas, porque no miden la motivación y el
conocimiento sobre las capacidades necesarias para el éxito escolar es
incompleto. Por otro lado, se ha cuestionado que los tests de inteligencia sean
apropiados para niños de minorías étnicas, que pueden no responder
adecuadamente a ciertos ítems debido a diferencias culturales o a la falta de
comprensión del lenguaje empleado, más que por una deficiencia intelectual. Por
ello, los tests de inteligencia deben interpretarse con sumo cuidado, dentro de
un proceso de evaluación psicológica completo y profesional, y nunca de forma
aislada, con capacidad explicativa y/o predictiva absoluta.
Las
actitudes, valores y conducta de los padres influyen sin duda en el desarrollo
de los hijos, al igual que las características específicas de éstos influyen en
el comportamiento y actitud de los padres.
Numerosas
investigaciones han llegado a la conclusión de que el comportamiento y
actitudes de los padres hacia los hijos es muy variada, y abarca desde la
educación más estricta hasta la extrema permisividad, de la calidez a la
hostilidad, o de la implicación ansiosa a la más serena despreocupación. Estas
variaciones en las actitudes originan muy distintos tipos de relaciones
familiares. La hostilidad paterna o la total permisividad, por ejemplo, suelen
relacionarse con niños muy agresivos y rebeldes, mientras que una actitud
cálida y restrictiva por parte de los padres suele motivar en los hijos un
comportamiento educado y obediente. Los sistemas de castigo también influyen en
el comportamiento. Por ejemplo, los padres que abusan del castigo físico
tienden a generar hijos que se exceden en el uso de la agresión física, ya que
precisamente uno de los modos más frecuentes de adquisición de pautas de
comportamiento es por imitación de las pautas paternas (aprendizaje por
modelado).
Las
relaciones sociales infantiles suponen interacción y coordinación de los
intereses mutuos, en las que el niño adquiere pautas de comportamiento social a
través de los juegos, especialmente dentro de lo que se conoce como su ‘grupo
de pares’ (niños de la misma edad y aproximadamente el mismo estatus social,
con los que comparte tiempo, espacio físico y actividades comunes). De esta
manera pasan, desde los años previos a su escolarización hasta su adolescencia,
por sistemas sociales progresivamente más sofisticados que influirán en sus
valores y en su comportamiento futuro. La transición hacia el mundo social
adulto es apoyada por los fenómenos de liderazgo dentro del grupo de iguales,
donde se atribuyen roles distintos a los diferentes miembros en función de su
fuerza o debilidad. Además, el niño aprende a sentir la necesidad de
comportarse de forma cooperativa, a conseguir objetivos colectivos y a resolver
conflictos entre individuos. La conformidad (acatamiento de las normas del
grupo social) con este grupo de pares alcanzará su cota máxima cuando el niño
llegue a la pubertad, a los 12 años aproximadamente, y nunca desaparecerá del
comportamiento social del individuo, aunque sus manifestaciones entre los
adultos sean menos obvias.
Los
miembros de los grupos de pares cambian con la edad, tendiendo a ser homogéneos
(del mismo sexo, de la misma zona) antes de la adolescencia. Después pasan a
depender más de las relaciones de intereses y valores compartidos, formándose
grupos más heterogéneos.
El
proceso mediante el cual los niños aprenden a diferenciar lo aceptable
(positivo) de lo inaceptable (negativo) en su comportamiento se llama
socialización. Se espera que los niños aprendan, por ejemplo, que las
agresiones físicas, el robo y el engaño son negativos, y que la cooperación, la
honestidad y el compartir son positivos. Algunas teorías sugieren que la
socialización sólo se aprende a través de la imitación o a través de un proceso
de premios y castigos. Sin embargo, las teorías más recientes destacan el papel
de las variables cognitivas y perceptivas, del pensamiento y el conocimiento, y
sostienen que la madurez social exige la comprensión explícita o implícita de
las reglas del comportamiento social aplicadas en las diferentes situaciones
tipo.
La
socialización también incluye la comprensión del concepto de moralidad. El
psicólogo estadounidense Lawrence Kohlberghas demostró que el pensamiento moral
tiene tres niveles: en el inferior las reglas se cumplen sólo para evitar el
castigo (nivel característico de los niños más pequeños), y en el superior el
individuo comprende racionalmente los principios morales universales necesarios
para la supervivencia social. Hay que tener en cuenta que la comprensión de la
moralidad a menudo es incoherente con el comportamiento real, por lo que, como
han mostrado algunas investigaciones empíricas, el comportamiento moral varía
en cada situación y es impredecible.
Los
psicólogos infantiles continúan interesados en la interacción de los
condicionantes biológicos y las circunstancias ambientales que influyen en el
comportamiento y su desarrollo, en el papel de las variables cognitivas en la
socialización, especialmente en la adopción del rol sexual correspondiente, y
en la comprensión misma de los procesos cognitivos, su adquisición y evolución.
Actualmente, los psicólogos están de acuerdo en que determinados factores
biológicos de riesgo, como el peso escaso en el momento del nacimiento, la
falta de oxígeno antes o durante el mismo y otras desventajas físicas o
fisiológicas son importantes en el desarrollo y en el comportamiento posterior
del individuo. Diversos estudios longitudinales tratan de determinar cómo los
factores de riesgo afectan a las experiencias infantiles, y cómo las diferencias
en estas experiencias afectan a su comportamiento. Estas investigaciones
aportarán nuevos métodos de ayuda a los niños con factores de riesgo para un
mejor desarrollo.
Por
otro lado, la función de las variables cognitivas en el aprendizaje de los roles
sexuales y los estereotipos sobre las diferencias sexuales entre los niños
están en proceso de investigación, aunque sólo se han localizado pequeñas
diferencias: por ejemplo, las niñas suelen ser mejores en las actividades que
requieren capacidades verbales, y los niños en las que dependen de capacidades
matemáticas; tampoco está claro cómo interactúan las condiciones innatas con
las circunstancias ambientales para producir tales diferencias. Los roles
sexuales se han definido nítidamente en nuestra cultura, pero la presión
favorable para el cambio de estas pautas está rompiendo poco a poco los
estereotipos, permitiendo que un individuo, con independencia de su sexo,
cambie o adapte su comportamiento a las exigencias de las situaciones
específicas con las que se enfrenta.
Gran
parte de las investigaciones actuales en psicología del desarrollo o evolutiva
tratan de identificar los componentes cognitivos (la memoria o la capacidad de
atención) empleados en la resolución de problemas. Algunos psicólogos estudian
la identificación de los procesos que se presentan durante la transición de un
nivel de pensamiento a otro en el desarrollo del individuo. Otras áreas de investigación hacen
referencia a los componentes cognitivos de la lectura y el cálculo.
Se
espera que todas estas investigaciones conduzcan a la mejora de los métodos de
enseñanza escolar y de educación especial.
6. BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
Ø
Apuntes personales de Psicología
Ø
Apuntes de la Cátedra de Ciencias de la
Educación
Ø
Materiales recopilados de cursos
participados
Ø
“Psicología y Educación para la
Prosocialización”; Robert Roche Olivar; Ed.Ciudad Nueva,Buenos Aires, 1997.
Ø
“Calidad en la Educación”; Miguel A.
Zabalza; Ministerio de Cultura y Educación de la Nación Argentina; Ed. Narcea,
1996.